Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM con sus respectivos creadores. Únicamente la trama y Adam (aunque también se lo presto un par de veces a las drama Queens xD) me pertenecen. Queda prohibida su reproducción sin mi consentimiento.

Editado: 09.01.14

En fin. Los dejo con la lectura


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Yuxtaposición de soledades.

Reconstrucción.

Capítulo 3: Voluntades.

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-¿Crees que soportemos hasta el final, Jill?- preguntó Barry mirando sin parpadear la lista de nuevo ingreso al cuartel general. Estaban distribuidos en una mesa rectangular con Chris como juez principal. Elegir un buen equipo sería un buen comienzo para levantarle los ánimos. Depositó las fotografías con los rostros jóvenes. De una edad parecía a cuando recién había entrado a los S.T.A.R.S., rostros serios y expedientes en alto calibre. Chris tomó las primeras imágenes sobre su lado de la mesa. Hizo lo propio al igual que Barry.

-Tal parece que estos son muy buenos- señaló Burton, enseñándoselas. Chris miró ambos jóvenes con cautela. Lo sentía. Él solía hacerlo, detallando minuciosamente. Sus ojos se detuvieron.

-No. Tienen solo veinte años. La misma edad de Nivans- arrugó con fuerzas las imágenes, tirándolas al suelo- Solo recibiremos personas desde los veinticuatro ¿entendido? Ambos asintieron con pesadez, mientras el castaño regresaba su miraba con furia al resto.

-Creo que sigue afectado por la muerte del soldado, es una suerte que la mujer culpable esté muerta ¿no te parece rubia?- susurró suavemente. Jill asintió.-No quiero pensar en el infierno que se desataría si tenemos a este Chris… solo espero no volver a verlo así nunca más ¿todo acabó, verdad?

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La sala aún se mantenía en silencio. A lo lejos, divisaba los rostros contorsionados en asombro del equipo élite, murmurando cosas entre ellos sin dejar de mirar la fotografía de Ada Wong; escuchaba a Claire tamborilear sus dedos contra la madera del escritorio mientras Adam decía cosas que no alcanzaba a escuchar. Sentía el cuerpo de Chris tenso y rígido. Los puños apretados con fuerza hasta tornar sus nudillos blancos, las cejas fruncidas con sus ojos obscuros en rabia.

Jill respiró profundamente levantándose del asiento, encarando al hombre rubio. Su rostro le resultaba parecido aunque no lograba recordarlo con claridad. La expresión en su rostro la tenía visto en algún lado, estaba segura. Tomó los papeles apartándolos del campo visible del ex miembro S.T.A.R.S. pues necesitaba despejar al castaño antes de que Chris cometiera una locura. Escuchó a su jefe carraspear rompiendo levemente la tensa atmósfera. Johnson se paró de su asiento con el líder de la D.S.O, con la mirada intrigada, dirigiendo su atención hasta el rubio quien mantenía la sonrisa burlona hacia su compañero.

-Marcus, ella está muerta- hablo William con calma- Es de conocimiento que los hombres de Simmons acabaron con esa mujer. Está en los reportes de todos en las dos compañías ¿cierto Ingrid?- la aludida asintió pero había observado un cambio en su semblante pasivo. Era una experta agente, podía notar que esa castaña había dudado a contestarle levemente, aun así, el anciano no parecía darse cuenta. - Ahí lo tienes…

-Opino que hay muchos cabos suelos en aquello Jefe- Interrumpió el rubio experto, sentándose, ignorando al castaño. Los haría sufrir sin piedad, destozaría los simientos de la B.S.A.A que eran Chris Redfield y Jill Valentine. Las órdenes habían sido claras y concisas. Su jefe estaba en lo cierto cuando comentó sobre las acciones de los agentes, tanto como los nuevos proyectos de escuadrón, al parecer eran muy predecibles. Marcus azó aún más su rostro, ocultando sus ojos con el flequillo rubio pues no quería ser descubierto sin haber visulalizado la diversión. -No tienen un cuerpo o muestras forenses que avalen su fallecimiento y según tengo escuchado es el mismo patrón del anterior virus ¿ no les parece demasiada coincidencia?

Los murmullos se hicieron presentes. Podía sentir como el leve dolor de cabeza se extendía. No podía negar que la teoría del rubio era buena, demasiado para ser consideraba una suposición. Escuchó el golpear con fuerza de la madera del escritorio, casi crujiendo, aumentando su dolor. Maldecía a ese hombre, Chris ya estaba enttrando en su fase límite de paciencia. Barry tomó la rienda frente a él. Carlos rodeó la mesa separando a Leon del campo visible e Ingrid vigilaba los movimientos del rubio agente de la D.S.O.

El castaño miró a su lider.

-No lo dejaremos pasar Brighton. Este idiota tiene razón- Chris golpeó nuevamente el escritorio, haciendo volar los papeles. Sentía la rabia carcomer nuevamente su sistema al verla. La odiaba. Esa maldita mujer había asesinado sin piedad a dos pelotones completos en distintas ciudades; logró infectar una ciudad entera con un virus mortal sin meditarse las consecuencias y haber matado a su mejor agente. Lo dejó incapacitado y perdido seis meses de su vida fundido en miseria con alcohol. Tenía que pagar sus crímenes.

-Ella tiene que ser encontrada señor Brighton, aunque no sea de entendimiento cómo logró evadir su búsqueda después de tantos años, o puede que tenga un maldito perro faldero a sus espaldas encubriéndola ¿no crees Kennedy?

Jill miró con curiosidad la expresión del agente. Su rostro se contrajo mientras los músculos de su cuello se tensaban. Podía notarlo sin mucho esfuerzo. Al parecer lo que hubiera sucedido entre ellos si había causado una interferencia entre ambos. Necesitaba averiguar con más detalles sobre eso, cuando fuera el momento indicado se lo preguntaría. La sala seguía esperando una respuesta, algo que desmintiera una acusación como Chris insinuaba pero nunca llegó. El rubio había dado la media vuelta, saliendo de la habitación dejando al mayor encolerizado. .

-Ese idiota- Masculló el castaño posando su mirada sobre los jóvenes nervioso- Ustedes, prepárense para añadir una misión de búsqueda y Captura. Ya han visto quien es la mujer en cuestión- ordenó con dureza, tronando sus dedos en señal de irritación. Volvió su atención hacia los ancianos al fondo- Señores ya escucharon mis palabras, se efectuará la investigación a esas dos ciudades… si esa mujer está viva y llego a verla tengan por seguro que la mataré.

-No puedes hacer eso- recriminó William- Si de verdad se encuentra con vida es una criminal de alto prestigio. Ha evadido a la policía tres años seguidos, no creo que sea tan fácil dar con ella… pero, en todo caso, no se le perdonará la vida si vuelve a intentar atentar contra la vida humana, solo así tiene el derecho a la muerte, agente Redfield.

-Entonces está aclaro. Claire. Ya que te irás con Kennedy avísale de nuestra nueva orden… eliminar a Ada Wong y resolver los asuntos que están tras este atentado, dile que lo dijera bien. Uno de nosotros va a encontrarla. Jill vámonos no podemos perder más tiempo en tonterías… ahora tenemos una nueva voluntad

Jill lo acompañó en silencio. No había nada más por hacer. Cuando él tenía una voluntad, buena o mala no se detenía. Quizá aquel detalle era el peor error, las vloluntades existían para bien, animar desde lo profunto. Y no le agrada en nada buscar a esa mujer que Chris le daba mucho interés al solo escuchar su nombre por más que era de esperarse.

Si el momento se daba. Cobraría cada desquite emocional de su compañero y Ada Wong sabría lo que era toparse con su propia voluntad.

...

Sentía el viento acariciar su corto cabello rubio. Aún sentía extraño que los ancianos hubieran aceptado la propuesta de su compañero. Chris había desarrollado una nueva actitud y no quería ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar en esa nueva faceta. Lo que tanto había temido se estaba volviendo realidad. Las grietas en el soldado estaban creciendo más, rompiendo su sentido de racionalidad, cegándolo en rabia. Caminó unos pasos más hasta topar con el convoy militar dirigido por su compañero. Barry sonrió forzadamente tendiéndole los intercomunicadores dados por Hunnigan mientras Carlos se ocupaba de los rastreadores. Debía admitir que de alguna manera se sentía extraño ver a su ex compañero rehacer su vida después de Raccoon City, haber logrado superar todos sus obstáculos como ex miembro de una corporación dedicada a experimentar con civiles inocentes por tener mayor poder en el mundo. Se había casado con una mujer digna de sus capacidades y, aunque también reconocía haber sentido algo hacia el en un pasado lejano no dolía. Oliveira era feliz, con eso bastaba para tenerse por satisfecha.

Una mano se posó nuevamente en su hombro izquierdo, ejerciendo una leve presión. Nuevamente se giró, encontrando los orbes castaños del Redfield mirarle con determinación pero con menos irritación en comparación al intercalo de hacía minutos atrás. Curveó los labios ladinamente, perdiendo se atención hacia el ambiente nocturno ya que saldrían cuando amaneciera, era riesgoso viajar por vía terrestre el traslado bajo tierra.

-Es una noche demasiado calma- susurró con suavidad- Creo que debemos comer algo antes de irnos a dormir. Puedo preparar algo decente para ambos y para Barry- rió, observando a Chris asentir. Una de las ventajas que poseía conocer al mayor después de dieciocho años era la facilidad para comprender sus expresiones, como las de Barry. Juntos era el trío sobreviviente a la masacre en la mansión Arklay. Los únicos se su generación que estaban en pie, luchando arduamente por defender las memorias de sus amistades fallecidas. Recordaba sus tiempos en los S.T.A.R.S; a Enrico Marini, jefe del antiguo equipo bravo antes de ser asesinado a manos de quien los debía haber protegido. Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos de su mente.

-No veo el motivo por el cual no debamos cenar, Jill. Vamos por Barry- caminaron el estrecho especio entre el edificio y área donde se encontraban los Jets. Divisaron a Barry apoyado sobre la toma de agua, bebiendo. Chris se acercó anunciándole que los acompañara a cenar.

Burton los miró intrigado. Muy pocas veces el Redfield se daba tiempo para aquellos detalles. No se podía negar, aunque fuera por esos instantes volvía a sentirse cómodo con su presencia y mientras partían hacia un lugar decente su mirada se dirigía a ellos, era inevitable. El nuevo Chris Redfield odiaba la invasión de su espacio personal y solía demostrarlo sin preámbulos pero, curiosamente no sucedía eso con su rubia compañera. Jill tenía el mayor acceso al castaño, lo comprobaba al verlos caminar conversando sobre algún tema sin importancia. Admiraba a la fémina; poseía una gran fuerza de voluntad para no hacer caer a Chris y la apoyaría, estaban juntos en eso.

Encontraron un restaurante no muy lejano de la compañía. Era agradable. Pequeño. Perfecto para intentar despejar sus mentes antes de partir. Pidieron una cena ligera, Chris a lado de Jill.

Y era extraño. El sentir el ambiente muy calmo. Como sobreviviente sabía que la calma significaba presagio. No quería alertarlos con sus suposiciones de personas mayores. Quizá su edad madura le estaba cobrando cuentas.

Esperaba que no fuera nada malo. Aunque, solo tendrían que esperar hasta partir para saberlo con claridad. Solo bastaba esperar el día siguiente para partir hacia Roma. Y comenzar a aclarar las dudas sobre la extraña misión.

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Abrió los ojos con pesadez escuchando el sonido perturbador del despertador. Tanteó la mesa de madera apagándolo con desgano. Aún no había amanecido. Desde la ventana el tenue azul obscuro se apreciaba apacible, salió de la improvisada cama del cuartel observando una fotografía antigua sobre el escritorio pequeño. La detalló en silencio; una joven castaña se encontraba mirando del lado izquierdo de una aeronave intentando disimular su incomodidad, a su lado estaba un joven castaño con arma en mano. El ceño fruncido, mirando desconfiadamente al hombre que tomaría la foto. Forest sonriendo tomando rodeando por los hombros a Jhosep. El equipo Alpha reunido y el Bravo a su costado, ambos, con Albert Wesker al frente

Deslizó los dedos sobre el marco de la foto, deteniéndose en las letras enmarcadas en color plateado. Sintiendo la nostalgia recorrerle en cuerpo después de mucho tiempo.

" Equipo especial de tácticas especiales y rescate: Jhosep Frost; Brad Vickers; Enrico Marini; Richard Aiken; Forest Speyer; Kevin Dooley; Rebecca Chambers; Barry Burton; Jill Valentine; Chris Redfield y Albert Wesker. Enero de 1998.

Los extrañaba, a todos. Las miradas curiosas de Forest al llegar a su oficina y ver cómo lograba ser mejor en prácticas de tiro y las juntas donde salían a tomar café en la plaza cercana a su trabajo. Todos estaban muertos, su generación se había acabado gracias a las ambiciones de quien fuera su jefe, alguien que debía cuidar e todos como Barry, a pesar de haberlos traicionado una vez. No quería volver a eso. Las situaciones que los llevaban hasta donde se encontraban. Con un Chris tan marchito, perdido en su memoria sin dar indicios de volver.

Tomó su maleta reposante sobre el suelo, guardando la única foto que tenía de quienes formaron alguna vez los S.T.A.R.S, comenzando a caminar lejos, llegando hasta el área donde partirían. Se ajustó la chamarra al sentir el frío aire matutino; encontró a Chris sentado en una banca con la mirada perdida. Se acercó con cautela tomando asiento viendo el motivo de la intriga del moreno; al frente se encontraba la pelirroja con su prometido, nuevamente, los ojos azules de Claire se miraban extraños, casi como intrigados mientras Adam posaba su atención en el vaso de café caliente.

.-Claire está comportándose con imprudencia, Jill- habló el castaño sin apartar la mirada en los futuros esposos. - ¿tienes alguna idea del motivo? Nunca he visto a mi hermana pensar tanto sobre alguna en particular. Es una Redfield y sabe que los débiles son una escoria innecesaria.

Jill miró con negación a su compañero, no entendía cómo podía decir esas cosas hacia su hermana. La Redfield era admirable en cierto punto, ella tenía en sus hombros el peso de su apellido pero no se esforzaba en perfección, al contrario a su hermano se esforzaba por mantenerse al margen. Su puesto en traducción y el haberse enamorado de Adam Benford lo comprobaba. Había dado un gran paso significativo como el matrimonio. Estaba dejando el dolor, las pérdidas para tener una vida tranquila sin dejar su labor.

Y ellos, seguían estando solos… ya había perdido a Carlos en el proceso de evadir a las personas que querían entrar a su vida.

¿Entonces qué valor tenía intentar reconstruir algo sin haber siquiera logrado algo propuesto?

-No tengo idea, Christopher- respondió después de un lapso- Ella no es la persona a la cual considerarse débil, algo debe estarle sucediendo.

El mayor asintió molesto. El sonoro llamado de Barry los alertó a tomar posiciones, se pararon del asiento tomando sus respectivos lugares para la partida y las divisiones, sentía algo inquietante. Una angustia pequeña. Trató de ignorarla concentrando su atención en Burton que distribuía los mapas de las ciudades indicadas. Johnson dividía al equipo élite en tercios para acompañar a sus respectivos capitanes quedándose con el quipo tirador y los especialistas de armas. Barry partiría con exploración y reconocimiento en el Convoy militar mientras Adam comandaba las retaguardias que cubrirían al Kennedy en España. Chris como artillero principal y líder de misión

-Si eso es todo, recomiendo que tengan los intercomunicadores en los canales señalados. Hay materiales extras en sus respectivos vehículos de transporte, Carlos como miembro de Umbrella nos ha marcado en un mapa los posibles sitios importantes en las sedes – señaló Hunnigan tendiéndoles los mapas con puntos en diferentes colores. – verán. Los puntos verdes corresponden a compañías Tricell, las rojas son de la corporación Umbrella mientras que las amarillas son propiedad Whilpharma.

-Oliveira, veo que tienes todo planeado-´habló el rubio con sorna, mirando los movimientos rápidos de las instituciones, todo marchaba según lo establecido en el plan de su jefe. Su punto principal estaba en posición y ya era hora de comunicarle al superior sobre sus suposiciones. Aunque, el hecho de que fueran divididos había causado cierta desventaja al enviar a un equipo a la base clave.

Eran demasiado inocentes para darse cuenta aún; sonrió, mostrando la hilera de dientes blancos. Les habían dejado en bandeja de plata a las personas más importantes. Dudaba que encontraran su portador principal.

Los helicópteros, aeronaves, Jets y el gran convoy comenzaban a deslizarse desde sus respectivas áreas. Desapareciendo del campo al no ver personal sacó de su bolsillo un cubo. Mostrando un rostro visible, mirando con fascinación.

-veo que has logrado tu objetivo, Marcus- felicitó la persona al fondo. El rubio alzó el aparato dejando un amplio campo de visión, sonriendo ladinamente.

-Te dije que era demasiado fácil- respondió- Tiene su estúpida voluntad de ayudarse en los mismos estándares que clasificaste, al parecer no han cambiado nada a lo largo de los años

-Su estúpida voluntad es lo que los llevará ala mayor experiencia de su vida. Esta es la venganza oficial, o al menos, la primera fase para verlos destruidos. Ahora, solo queda empezar el movimiento… ¿quieres hacer el honor?

-Esperaba que dijeras eso- murmuró, sacando un móvil de su bolsillo. Marcó los números indicados escuchando la voz gruesa y aparentemente ronca del individuo- Mátalos- ordenó, escuchando la voz del intercomunicador reír con malicia.

Ya quería ver los rostros de esos idiotas.

La sensación asfixiante que había surgido antes de comenzar el viaje hasta la capital no había disminuido. Estaba más fuerte que antes y seguía sin entender el motivo principal por el cual se sentía demasiado nerviosa e inquieta. Rebecca, quien llegó desde solo hacía unas horas durante el momento en el cuel hablaba con el Redfield, la miraba alternando su mirada hasta la ventana. No le encontraba sentido. Solo tenían cuatro horas de viaje. Faltaba un tramo extenso para llegar a Roma central… sus ojos viajaron hacia Chris que parecía estar tenso, al parecer no solo estaba en esa situación.

¿Qué podía ser?

Las horas pasaban con velocidad y no podía relajarse. Cinco horas y media viajando no disminuían la sensación. El ambiente calmo no ayudaba. La información no era concordante a las imágenes que miraba. Solo faltaba una hora más para comenzar su investigación.

Se escucharon ligeros cambios en los intercomunicadores. Un chirrido agudo lastimaba los oídos.

Capitanes… hemos llegado al territorio indicado, nos estamos dirigiendo a ¿Qué demonios? ¿Qué es eso?

¡Dios! estamos en problemas, repito, ¡Necesitamos ayuda!

¿Son acaso los infectados? ¡Algo intenta derretir el acero de esto! Ha perforado

Escuchó al crujir de los metales con violencia. Los gritos ahogados de los jóvenes y alnos eran de agonía y miedo. Los disparos resonaban insistentes. Sentía una corriente recorrer su cuerpo. Vió a Chris… y sus ojos se habían vuelto obscuros

Jill aquí Barry… No creo poder salir de esta. Creo que al fin ha llegado mi hora

-¡no seas idiota Burton!- gritó Chris colérico- ¡iremos a ayudarte solo resiste!

- son muchos y no hay tiempo… Chris, Jill… me alegro de haber estado con ustedes todos años… pero, creo que esto es inevitable

-No… ¡Barry!

--Jill… Cuida bien de ese soldado….

-No lo hagas- Jill soltó un quedido. Barry, sonrió colocando la bomba mientras veía las garras trapasar el metal. Morir hasta esas alturas...

Dejarlos solos cuando eran personas sin rubo fijo. Les dejaría un gran dolor pero era lo mejor.

Los recordaría siempre,

-Vigila a Molly, sé que ella será la mayor afechada junto con mis hijas...

El sonido de una gran explosión alertó sus sentidos. Sentía los ojos picarle. Gritó. Chris goleó con fuerza el metal de la aeronave,

No podían sucederles… no ellos….

Todo debía ser un sueño. Un maldito y perturbador sueño

Sintió algo caliente bajar por su mejilla.

Barry Burton no podía estar muerto

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¡Hola! a todos, ¿qué tal están? yo aquí dejándoles en siguiente capítulo de esta historia... el cual es muy lamentable y traumático. ¿Barry está muerto? ¿Cuál será la reacción de Chris ahora? ¿Quién está detrás de todo? ¿Cuál es la base clave? Dejaré que saquen sus conclusiones xD

Respondiendo los comentarios…

Ary, Mire… me alegro que les guste esta historia, solo espero que no me maten por este capítulo xD

Lirio… Nelida… creo que esta historia si será muy dramática jajaja Rosa amiga, Me alegro que te guste al igual que mi molesta, digo, mi linda hermana Gotasdelluvia.

MiKu de Redfield… Adahetfield6… espero que les guste n.n

Gracias a Kerenn, AnneUchiha, AlexaHozuki y NaruHinaforever

Ahora ¿qué opinan de este capítulo?

Espero sus comentarios, críticas y/o amenazas de muerte.

Un saludo

Fatty Rose Malfoy