Mente peligrosa
/Capítulo 3:Demasiado tarde para estar despierto
"Hay noches, igual que algunos días, en los que es mejor no levantarse de la cama"
Me notaba entumecido, engarrotado, como si hubiera estado corriendo durante horas y horas... El sonido del reloj de mi habitación me saco de mis pensamientos, que seguían centrados en el mismo tema una y otra vez, una y otra vez. Algo adormilado, mire hacia el artilugio, el cual marcaba las 12 de la noche. Casi automáticamente, me lleve la mano a los ojos, frotándolos con fuerza e intentando con ello, espabilarme.
Tendría que haberme acostado nada mas llegar a la habitación después de la accidentada cena, pero no había manera de pegar ojo. Y para colmo de males, con tantas "distracciones" apenas había probado bocado y aquello le hacia incluso mas difícil conciliar el sueño.
— Mierda... debería haber comido mas en la cena...— Masculle, poniéndome de pie y caminando hacia la puerta. Dibuje una sonrisa sarcástica mientras me frotaba la frente— "Claro que tendrías que haber cenado mas... e imaginar un poco menos" — Pensé con dureza, frunciendo el ceño y abriendo la puerta.
Mientras caminaba por los pasillos, tratando de calmar el estomago hasta que estuviera en las cocinas, seguía pensando en el pequeño incidente del comedor. Mordí mis labios, pasando por enfrente de la habitación de Alice y vacilando, dubitativo.
¿Estaría ella allí, aun con gesto de enfado? ¿Podría haberse dormido? ¿O como él, no había pegado ojo? Sabia que ella siempre que tenia algo rondandole la cabeza o un enfado se pasaba horas y horas dando vueltas en su cama, sin poder conciliar el sueño, aunque normalmente cuando eso ocurría ella iba corriendo a mi habitación... a buscarme.
Cerré los puños, tragando saliva ¿Como iba a venir Alice a buscarme si algo le preocupaba después de como le había gritado? Ella también era gritona, respondona e incluso algo irritante algunas veces, pero... No era aceptable que yo fuera así con ella.
— Soy un completo estúpido...— Murmure cabizbajo, volviendo a caminar. Dentro de la habitación de ella no se oía ningún ruido, ni señal de movimiento, lo que me hizo pensar en que quizás ella había conseguido vencer los malos pensamientos y conseguido conciliar el sueño.
Agonizando entre las ideas que iban y venían a mi cabeza y los rugidos impertinentes de mi estomago, baje lentamente las escaleras, con la esperanza de que con el buche lleno, mi cabeza y mi cuerpo se tranquilizara un poco. Bueno, todo dentro de lo posible.
Las luces de la casa estaban tenues, casi en penumbra. A estas horas todos estarían durmiendo, a excepción de los pocos sirvientes que se encontraban caminando por los pasillos, seguramente atentos a cualquier cosa que pudiera irrumpir la calma de la mansión en mitad de la noche.
Y parecía que algo iba a interrumpir aquella calma en la que estaba todo sumido
— ¡Eres completamente desesperante! — Fue un murmullo apagado pero claro, el cual me llamo la atención. Mire en dirección a la puerta tras la cual provenía y me di cuenta de que era el comedor donde habíamos cenado aquella noche. Como arrastrado por la voz, me acerque con sigilo, expectante — ¿Vas a estar así todo el rato? — La inconfundible voz de Gilbert sonó un poco mas audible ahora que me había acercado.
Mire hacia la puerta, confuso. Era más de media noche, ¿Que hacia Gil despierto a estas horas? ¿Y en el comedor? Lo que mas curiosidad me producía no era escuchar a mi sirviente preguntar, si no no alcanzar a escuchar a la persona a la cual preguntaba... ¿Con quien estaba? Un gran suspiro de Gil, con cierto deje de desesperación, me devolvió a la realidad.
Quería entrar, pero algo me lo impedía y no lograba alcanzar a descubrir el que... Además, después de pensarlo durante una fracción segundo, a la única persona a quien Gil le hablaría así, en un tono desenfadado, algo grosero y tan directo, era...
Trague saliva, súbitamente nervioso, mientras me acercaba más a la puerta, intentando ver lo que pasaba dentro de la habitación desde mi posición, sin adentrarme en la estancia, simplemente mirando a través de un pequeño resquicio debido a que la puerta no estaba del todo cerrada.
Gil se encontraba casi al centro de la estancia, de brazos cruzados y con un cigarrillo entre los labios, mirando con exasperación en dirección hacia donde se encontraba la gran mesa y las sillas en las cuales habíamos sentado hacia apenas unas horas. Seguí la mirada de él, pensando en que podría encontrarme, aunque mi cabeza ya me gritaba una enorme sospecha. Aun así, no pude evitar que me diera un vuelco el corazón cuando me di cuenta que en efecto había acertado, allí, sentada, siendo observada por Gil, estaba Alice.
— ¿Por que...?— Me pregunté en un susurro inaudible, apretando los nudillos, cuando me percate de que ella estaba en la misma silla en la cual había cenado y prácticamente no había variado su postura en ella desde que el se marcho.
— Estúpida coneja, si no llego a bajar, te hubieras quedado toda la noche aquí— El pelinegro sonaba desesperado y para poner mas énfasis a su frase se masajeo la frente, dejando de prestarle atención a la muchacha durante unos segundos. Esta ni siquiera se digno a mirarlo y continuo con la vista clavada en la mesa, vacía, y con un gesto que no lograba distinguir con la distancia, la penumbra y la poca visibilidad de la rendija.
— Levanta— La orden de Gil fue dura, mientras se acercaba un poco a ella, la cual ignoro por completo— He dicho que te levantes, estúpida — La chain movió un poco la cabeza hacia el lado contrario al del joven y este la agarro de un brazo, haciendo que se me erizaran el vello de brazos y espalda.
— Eres desesperante— Volvió a repetir Gil, y de un tirón levanto a Alice de la silla, para asombro de ella.— No vas a quedarte aquí toda la noche— Pude leer, incluso en la distancia, que ella no se esperaba aquello. Con otro rápido moviendo comenzó a intentar moverla, pero al ver la resistencia de la muchacha cogió aire, y con rapidez, la alzo en brazos, con gesto de molestia y desagrado, lo que hizo que Alice saliera de su mudez.
— Ba...Ba..ja... ¡Suéltame!— Alice pataleo en brazos de Gil, pero él parecía decidido a sacarla de allí —¡BAJAMEESTUPIDOPAJARRACO!— Grito, completamente roja, siendo ignorada por él.
— Cállate— Dijo el joven simplemente, comenzando a caminar hacia la puerta con ella
—Y no me hagas tener que arrastrarte hacia la puerta— Aquello sonó mas como una amenaza que otra cosa, pero me pareció atisbar una pequeña sonrisa en los labios de él.
—¡Dasdklk dañld kdasdadsa ds!— Los insultos que vociferaba comenzaban a perder sentido, pero el joven ni se inmutaba. Ella seguía murmurando insultos ante Gil, pero poco a poco parecía que la rabia se disipaba y se iba calmado, mientras se cruzaba de brazos, impertérrita
— ...¿Por qué demonios te preocupas, imbécil?— Pregunto, en un tono sorprendentemente bajo para los gritos e insultos que había emitido hacia unos instantes
Gil se detuvo en seco y la miro directamente a los ojos, haciendo que el pulso se me acelerara.— "No tendría que estar viendo esto..."— , me dije a mi mismo con la garganta seca y los ojos picosos. El seguía examinándola, sin emitir ninguna emoción en su rostro y ella devolviendole la mirada, sonrojada levemente.
— Tengo una buena razón para hacerlo...— murmuro Gilbert al final, rompiendo el silencio, bajando cada vez mas la voz, hasta que el final de la frase me quedo como algo indescifrable. Lo que si que pude alcanzar a ver es la sonrisa que se escapo de sus labios. El rostro de Alice quedo impasible unos minutos eternos, al menos para mi lo fueron, y de pronto enrojeció aún más, llegando a la raíz del pelo.
— Cállate...— Susurro ella, desviando la mirada de los dorados ojos de Gil con gesto molesto, pero relajando todos los músculos del cuerpo, rendida, dejándose llevar en condiciones.
Aquella situación me había sobrepasado. Aquel juego de miradas entre los dos, y lo peor aun, aquel susurro que había calmado a la chica tan rápido como la había enrojecido... Él no parecía predispuesto a volver a ponerse en camino hacia la puerta, si no que seguía ahí, como si fuera la primera vez que miraba a Alice.
— "No,no,no,no..."— Me negué a mi mismo, retrocediendo unos pasos, con el rostro pálido. Sentía... Una cosa era tener una ligera sospecha, un pequeño sentimiento de celos, que mi mente me atormentara , "Sentía que el pecho se me quedaba sin aire, que... me quedaba sin aire" ,pero... ¿Verlo tan claramente con mis ojos?¿Tener frente a mi algo tan...palpable? Notaba los ojos a punto de estallar en lagrimas y las palmas de las manos se me estaban poniendo pegajosas por el sudor.
¿Alice y Gil? ¿Ellos...ellos?De repente me vino a mi mente la Alice de mis ensoñaciones, sofocante, provocativa, gimiendo... Pero no era con él con el que lo hacia. Vio al joven Nightay acariciando la espalda desnuda de ella, mientras ambos...ambos...
Tan abstraído estaba tratando de ignorar lo que mi mente me hacia pensar, que no escuche como la puerta se abría y las figuras de mis ensoñaciones salían por ella, ella en brazos de él aún. Ambos parecían mas relajados que hacia un momento, pero su expresión cambio completamente cuando me vieron.
—O...¡Oz!— La cara de Gil paso tan repentinamente de la tranquilidad al espanto que temí que se le descompusiera algo. Se sentía sorprendido, con MI chica en brazos... Daba igual lo que pasara entre ellos, ella... Era mía. Aquel sofocante pensamiento me quemaba —¿Que haces aquí? ¿Te encuentras bien?—Pareció deliberar durante unos segundos la situación en la que estaba con Alice y la soltó, dejándola a su lado en el suelo.
Esta, sin ni siquiera mirarme nada mas que cuando se percato de que estaba allí, se dejo caer en el suelo, mirando hacia abajo con una mueca que iba del abatimiento a ira. Trague saliva, mirándola directamente, esperando ver como me devolvía la mirada, aunque aquello parecía que no iba a ocurrir.
—Estoy bien— murmure a Gil, sin querer mirarlo a los ojos. ¿Temía que mi mejor amigo viera la ira que tenia dentro a través de ellos? ¿Qué se diera cuenta de que... en estos momentos lo odiaba?
—¿Entonces, que hac...?— Comenzó a preguntar él, buscándome la mirada, preocupado, pero se cayo al ver que Alice empezaba a caminar en dirección a mi. "¡ALICE!" Todo mi ser vibro al verla acercarse cada vez más, ¿Ya no estaba enfadada?¿Al verlo de nuevo tan cerca se le había pasado?
—Aparta— Ella hablo con una voz fría, aun sin mirarme, empujándome al pasar por mi lado. Se me heló la sangre. ¿Ali...?
—Oye tú...— Empezó a decir Gil, de nuevo con voz hostil, caminando unos cuantos pasos en dirección a la muchacha.
—Me voy—Dijo ella sin miramientos y sin tan siquiera girarse. Caminaba rígida, y aunque no podía verle la cara sabía que de seguro tenia un gesto de enfado... O quizás aun peor, y fuera de tristeza. Se me hizo un nudo en la garganta y la mire, sabiendo que si iba tras ella volvería a rechazarme
—Alice...—Pensé, completamente consternado. Quise comenzar a caminar hacia ella, retenerla y pedirle que me gritara todo lo que pensara, pero...
— OYE, ¡Espera!—Grito Gilbert, corriendo hacia la muchacha, agarrándola de una de las muñecas, obligandola a parar. Después de aquello, algo raro paso, fue como si dentro de mi hubiera un mecanismo y aquel sencillo gesto hubiera activado el detonador. Cuando me quise dar cuenta estaba al lado de Gil, mirándolo de forma hostil.
—Suéltala— Se me escapado de los labios, mientras asía con fuerza el brazo con el que Gil la tenia agarrada.—No vuelvas...—Comencé a decir con voz amenazante, cuando me di cuenta de que esta ejerciendo demasiada fuerza sobre el brazo de Gil. Inmediatamente lo solté, como salido de un trace, sin saber bien que estaba haciendo, ¿Había perdido definitivamente los papeles?
—¿Oz?—La voz asustada e interrogante del chico era lo que me faltaba para caer en la realidad. Había explotado ante un gesto tan simple por lo que había visto y lo que había imaginado
No pude decir nada, me sentía completamente descolocado, ¡Era Gil! ¿Como había... siquiera pensar en hacerle daño? No me reconocía. Tropecé un par de pasos hacia atrás, sin mirar a ninguno de los dos y antes de que pudieran reaccionar, salir corriendo de allí. Antes de girarme completamente, me pareció atisbar una mirada de Alice, entre confusa y preocupada. Pero no iba... no pensaba detenerme
Cerré de un portazo mi puerta en cuanto llegue, apoyándome contra ella con la espalda, notando las palpitaciones en la sien. Me sentía mas cansado aun, hambriento y, por si fuera poco, avergonzado por lo que había echo y aun mas enfadado por lo que había visto. Y por si fuera poco, aunque estaba arrepentido de hacerle eso a Gil, no podía perdonarle si realmente sentía algo por aquella chica...
¡Gomen por tardar en subir el siguiente capitulo! Pero a veces me demoro mucho en algunas cosas... En fin, espero que disfruten con la continuacion y con los siguientes capítulos, que ya decidí que serán 3 más :)
¡Y muchas gracias por sus Reviews! *o* Y a quienes dieron a esta historia como favorita, me animan a continuar y continuar ;)
¡Saludos! Y espero que disfruten ^^
