.:Distracciones:.

You are the moon that breaks the night for which I have to howl, howl. Now there's no holding back, I'm making to attack.

Cada minuto que pasaba en aquel lugar se volvía más insoportable, desde la gente que no paraba de mirarlos y asediarlos hasta las molestas órdenes que recibía de sus entrenadores. Los entrenamientos habían comenzado después de la noche del desfile, las cosas no andaban nada bien entre Clove y su compañero, ambos eran consientes de que aquellas peleas no debían durar mucho si es que querían pulir y perfeccionar tanto sus habilidades como sus estrategias, pero también eran consientes de que el orgullo siempre está primero, esa era de las primeras reglas que se enseñaban en el distrito dos.

El camino hacia el centro de entrenamiento fue callado, de vez en cuando Cato buscaba aquel tono carmín que le dijera que todo mejoraría que una vez que ambos estuvieran entrenando, que las cosas serían como en casa; pero en lugar de eso sólo encontraba más evasivas siempre acompañadas de odio. Aquellos días serían los más difíciles. Tendría no sólo que lidiar con la indiferencia y poca cooperatividad por parte de su compañera, sino que ahora sus entrenamientos tendrían que ser con los tributos del uno, debía saber qué clase de habilidades poseían, debía idear una estrategia en la cual pudiera tomar ventaja de ellas y también era necesario dejar en claro quién lideraría aquel grupo que se formo la noche anterior, por nada del mundo dejaría que el tal Marvel fuera el líder, la única persona de la cual aceptaría ordenes sin chistar era la chica que se encontraba con él en aquel ascensor; pero al juzgar por la situación actual, debía conformarse con que no se mataran entre ellos antes de ser lanzados a la arena.

Al llegar al centro una extraña sensación de seguridad mezclada con añoranza se hizo presente en Clove, todo aquel lugar le recordaba a casa, tal fue el efecto de ver aquel lugar, que todo su mal humor pareció esfumarse hasta el punto en que una sonrisa surco su rostro sin previo aviso, cosa que el chico ojiazul notó de inmediato y con sólo verla supo exactamente qué pasaba por su cabeza, ya que por la de él paso lo mismo –Es como en casa, como en el dos- finalmente soltó, al estar seguro de que no tendría mejor momento para hacer las paces.

–Siento que en cualquier momento sonará el timbre que indica que la jornada en el hueso a terminado y junto con ella la sesión de entrenamiento- dijo la morena con un tono alegre y sin perder la reciente sonrisa adquirida y como si de una enfermedad se tratase, él también esbozó una sonrisa, una que era tan difícil de presenciar como si de un cometa fuese. La chica de las pecas pudo notar aquel impresionante suceso, lo que provoco que su sonrisa se incrementara más y conforme ésta crecía sus preocupaciones disminuían. Pero para desgracia de Clove, no fue la única que notó la fugaz y discreta sonrisa del rubio, ya que una peligrosa y seductora ojiverde se acercaba hacia aquel par de chicos.

–¿Por qué tan felices?- pregunto mientras hacía más evidente su presencia – ¿Hay algo de lo que nos perdimos?- volvió a soltar una vez estando junto al ojiazul, mostrando en todo su esplendor aquellos dientes tan blancos como las nubes mismas. Éste último gesto fue la patada que necesitaba la bestia aparentemente mansa que reposaba dentro de Clove. Y como si de un llamado se tratase, el castaño llego para a completar aquel cuadro.

–¿Nos podemos unir a la diversión?- comento el ojiverde con un tono de interés genuino. Y como si estas simples palabras fueran agujas que se clavaban en el delgado cuerpo de la chica de las pecas, cambio su radiante sonrisa por un gesto agrio, mientras su compañero simplemente volvió a su ya clásico gesto inexpresivo y petulante; aunque por dentro tenía el mismo o incluso peor humor que Clove. Cuando creyó que aquel día todo mejoraría en su relación con la morena, cuando creyó que su plan iba viento en popa -como si de una plaga se tratase- llegaron los chicos del distrito uno arruinándolo, ya que una cosa era el ser socios y aliados para asesinar a todos los demás tributos y otra muy diferente era que los ojiverdes se auto proclamaran sus amigos e inmiscuirse en algo tan complicado, como lo era la relación que tenia con la chica de obscuros ojos, así como con sus memorias del distrito dos. Pero no actuó como deseó, simplemente grabo esta ofensa; la cual sólo sería pagada cuando él sintiera la sangre de ambos chicos recorrer sus manos.

Curioso resultaba toda aquella charla, ya que a los ojos de los demás tributos, los profesionales parecían los mejores amigos de toda la vida, por más asco que sentía Clove con toda la actual situación sabía que era necesario aparentar aquella unión entre profesionales. Ya que debían dejar más que claro quiénes eran los más fuertes, querían que supieran y se grabaran a la perfección aquellos rostros, ya que uno de ellos sería el encargado de arrancarles su último suspiro de vida. Querían dejarles ver que un cuchillo, una lanza o una espada serían la causa por la que caerían en la arena una vez que sonara el gong.

Pero aún había algo inconcluso en el trámite de la alianza y tenía que ver con quién sería el encargado de liderar a los profesionales, quién sería la cabeza de la nueva bestia recién formada por medio de un 'cordial' apretón de manos. No fue necesaria una sola palabra por parte del ojiazul, los tributos del uno intuían que el rubio del dos se había autoproclamado como el líder, desde la simple mención de una posible alianza, tal vez esa era la única condición que puso para poder trabajar con alguien diferente de su compañera Clove, así que no se sorprendieron cuando Cato hizo mención de aquello.

–Si queremos que esta alianza funcione y nos dé resultados, es más que claro que necesitamos de alguien la lidere- agrego Cato sin más. Clove sabía de antemano que éste era el principal objetivo de su compañero, siempre había sido así desde el centro de entrenamiento, él no era el segundón de nadie. Era simple tratar con él; si deseabas a Cato como aliado no debías poner oposición a ninguna de sus demandas de lo contrario lo tendrías persiguiéndote con espada en mano, lista para matarte de un tajo. La morena siempre acepto que el rubio estuviera al mando y no es que ella no pudiera hacerlo, ella era capaz de eso y mucho más; pero también era consciente de la gran habilidad de Cato para la elaboración de estrategias y trampas, en ella no cabía la menor duda del gran trabajo que el ojiazul haría como líder, aún por encima del suyo propio.

–Tranquilo guapo- interrumpió una voz femenina –estamos conscientes de que eres y serás la mejor opción para ese honorable puesto- agrego con una divertida sonrisa la rubia.

–En ningún momento comente que yo deseara aquel puesto- mintió Cato –tal vez tu compañero desee llevarnos a la victoria siendo nuestro líder- apunto sus celestes ojos hacia el castaño que se encontraba cruzado de brazos, resistiendo aquella mortífera mirada.

–¿Yo?- pregunto el ojiverde en un muy claro tono de burla –Para nada, ese tipo de cuestiones políticas y narcisistas no son para mí- concluyo aún con burlona actitud.

–Además Marvel no puede dirigir ni su propia vida, lo más probable es que con él al mando moriríamos al segundo día de la competencia- Glimmer comento riéndose.

–Mejor no lo pude decir- interrumpió el ojiverde a su compañera –No te preocupes porqué te quite el puesto, soy de las personas que cree que hay cosas más importantes, que nos dolerán más si nos son arrebatadas- concluyo sin apartar la vista de los tributos del dos.

Esto último no paso desapercibido por ninguno de los profesionales ahí presentes, pero lo que no resultaba claro eran las intensiones tras aquel sagaz comentario, pero lo que le quedaba bastante claro a Cato, la alianza indudablemente caería al fracaso a los pocos días.

Esas mordaces palabras provenientes del castaño seguían andando por la cabeza de la chica de profundos ojos oscuros, le inquietaba el hecho de que aquel comentario viniera cargado de una clara advertencia de que entre profesionales nuca podrá existir una amistad, la única persona de la cual podía fiarse al parecer la odiaba a muerte y todo eso gracias a su propia actitud, no estaba segura si aquellos chicos del uno tenían un plan, simplemente no se arriesgaría a que sus sospechas fueran verdad; debía arreglar las cosas con Cato cuanto antes, no dejaría que los ojiverdes les robaran nuevamente las glorias a los miembros de distrito dos.

Antes de que toda aquella encantadora charla pudiera continuar a límites insospechados se vieron interrumpidos por una mujer de mediana edad, cabello negro y piel obscura, aquella mujer los llamo a reunirse al centro del cuarto. Clove supuso que por aquella forma de dirigir y ordenar sólo podía tratarse de la entrenadora en jefe y con la misma indiferencia que mostro la mujer al entrar a comenzó a hablar. Dentro de lo más rescatable de toda su introducción estaban las diferentes áreas en las que tendrían que perfeccionarse –instintivamente Cato se poso junto a su compañera, dejando a los restantes profesionales solos- no sin antes hacerles una clara advertencia, no debían menospreciar ningún área de entrenamiento, todas eran esenciales para poder convertirse en el vencedor de los mortíferos juegos del hambre, ya que muchos subestimaban la supervivencia y sólo se enfocaban a perfección el control de algún arma, definitivamente sólo podrían durarían un par de días. Clove era más que consciente de aquello porque ésa era la estúpida razón por la cual tendría que soportar a Glimmer y Marvel, así que lo único que le preocupaba era el cómo solucionaría su pelea con Cato y en como perfeccionar su lanzamiento.

Una vez dicho aquello la mujer se alejo dejándolos solos para que iniciaran con su entrenamiento y como si de un aullido que invita a una cena, los profesionales se dirigieron a la zona de armas; Cato tomo una enorme y pesada espada, mientras que Marvel una lanza de madera. Por otro lado las chicas decidieron probar en otras zonas, como lo era supervivencia y combate cuerpo a cuerpo, -una de los puntos débiles de Clove- esta era su oportunidad para cubrir sus puntos ciegos y no ser sorprendida. Mientras caminaba hacia el cubículo asignado a esta actividad no pudo evitar buscar a su ojiazul compañero, desgraciadamente al único que pudo encontrar fue a Marvel.

Él se encontraba practicando su defensa y ataque con la lanza, muy cerca de donde se encontraba la zona de tiro, fueron segundos en los que ella enfoco sus peculiares ojos sobre aquel chico, en esos segundo se genero cientos de preguntas. Pero la más inquietante era el por qué aquel delgado ojiverde nunca quitaba su sonrisa llena de seguridad ¿tenía la estrategia ideal para derrotarla junto con Cato? Con un poco más de atención, obtuvo una respuesta que no imaginó. Observando con más detalle el entrenamiento de su nuevo ´colega´ se percato -por primera vez desde que lo conoció- la ausencia de su ya característica sonrisa, en lugar de ésta se encontraba un gesto serio que denotaba una feroz determinación, cosa que pensó ver en cualquier persona menos en el castaño. Aquel delgado y casi pálido rostro reflejaba algo que ella conocía de antemano; superación.

Notó en aquellos verdes ojos un brillo bastante peculiar, un brillo que sólo había presenciado en las miradas de gente proveniente de su distrito, aquel brillo que reflejaba un indomable y exasperante deseo por ganar, por ser el mejor tributo jamás recordado, ese deseo de hacer historia en los septuagésimos cuartos juegos del hambre. En esos segundos Clove sintió una gran empatía con el castaño, porque sabía exactamente lo que reflejaban esa brillosa mirada verde; podía sentirlo como un verdadero aliado, como un compañero. Simplemente no apartaba la vista del castaño que blandía su larga lanza de un lado a otro aun conservando ese duro rostro, con cada momento que mantenía su mirada sobre él se convencía que no era un debilucho como lo había pensado; que era tan peligroso como un animal al asecho, esperando el momento adecuado para asesinar a una pobre y distraída presa, repentinamente la mirada de aquel depredador la enfocó y como si lo conociera de toda la vida, rápidamente pudo descifrar la duda que lo acarreaba, ¿qué era tan interesante en él como para que la mismísima Clove del distrito dos lo observara?

La respuesta fue aún más asombrosa que la pregunta misma, no lo sabía. Clove no tenía idea de cómo Marvel se convirtió en el objeto de su atención, toda esa situación fue accidental, mera coincidencia; la chica de las pecas se encontraba buscando a Cato cuando inevitablemente se topo con la presencia del castaño; jamás se propondría espiar a ningún tributo por más peligroso que le pareciera, ya que ella prefería concentrarse en sus propias debilidades y fortalezas, pero con el ojiverde fue inevitable que su mente divagara entorno a él. Lo peor del caso era que aún sus miradas seguían conectadas, era posible ver la intensidad de la conexión entre ambos tonos de verdes, unos tan obscuros como la noche misma mientras que el otro era tan brillante como la mañana.

Curioso resulto el momento del rompimiento de la conexión, con una sola acción por parte de Marvel hizo lo que en años nadie más pudo, poner nerviosa a la morena, con una sola sonrisa por parte de él, ella fue invadida por un nerviosismo e inseguridad que sólo sintió cuando era más pequeña, lo único que pudo hacer para evitar que alguien notara aquel momento de debilidad que la invadía, fue girar rápidamente hacia el tributo que entrenaba en el área de combate cuerpo a cuerpo. Rogo al cielo que nadie haya visto toda aquella escena, pero al parecer la suerte no estaría con ella.

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Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins.

Por fin el tercer capítulo, agradezco sus comentarios, sé que debo subir en menos tiempo, pero con la escuela aveces lo hace imposible e inclusive hace imposible dormir bien -.- eso aunado a la falta de inspiración que tuve hace unos días, pero ya me vinieron más ideas las cuales ya están cosechándose.

Otra aclaración, en la versión mexicana del libro donde mencionan la mina que hay en el distrito dos, se hace llamar la 'nuez', pero en algunas versiones puede variar llamando se el 'hueso', me agrada más el nombre del hueso, ya que según la analogía que maneja se me hace más apropiado, ya que hace referencia a que 'es un hueso duro de roer'. Pero todo dependerá de las versiones y el país. Disculpen si se me van algunas faltas de ortografía o de redacción, trato de mejorar esos detallitos.

Ojalá y el próximo capítulo sólo tarde unos días, poco a poco los deberes escolares disminuyen y las vacaciones se acercan, eso significa más tiempo a mis fics y pasatiempos, de nuevo gracias por su apoyo, nos vemos pronto!