Capítulo 3

-Esto no puede salir bien de ninguna manera. Todavía estáis a tiempo de intentar otro plan- dije como última esperanza por enésima vez en lo que llevábamos de viaje. Todavía me quedaba lo que quedaba para intentar convencerles. Pero sabía que mis intentos terminarían en saco roto.

-No Bella, todo va a salir bien. Relájate, para eso estamos aquí- me dijo Alice sonriéndome a través del retrovisor.

Cada vez que íbamos a Forks nos llevábamos 3 coches. Aquel finde toco el de Alice, asique Edward, Alice y yo íbamos en el mismo para fijar los términos y sobre todo los límites, de aquella mentira que a cada cual nos gustaba menos.

-Doy como máximo dos meses de mi tiempo en esta farsa-.

-¿Solo dos meses? Mis padres necesitan más tiempo que dos meses para creerse algo así. Sobre todo si empezamos la semana que viene-.

-Dos meses- dije tajante.

-¿Hasta después de Navidad? ¿Por favor?- intentó Alice.

-¡Eso son casi 4 meses Alice! Yo también tengo una vida-.

-Vamos Bella, esta mentira es lo más interesante que le va a pasar a tu vida…-.

-Cállate- dije a Edward dándole una colleja. –Una más y te buscas la vida tu solito niñato. De acuerdo, hasta después de Navidad. Cuando volvamos de vacaciones, esto se acaba-.

-Gracias Bella- me dijo Alice sonando aliviada. Para ella esto era importante, y lo hacía por ella, ni siquiera era por mí. Para mí, a partir de aquel momento, cada fin de semana iba a ser una pequeña pesadilla. –Sigamos-.

-Nada de besos. Y esto es inamovible-.

-¿Cómo que nada de besos? ¿Cómo piensas que mis padres se crean que estamos juntos?- salto Edward dándose la vuelta para mirarme.

-No pienso tocarte más de lo necesario. Y tú no me tocarás más que para un par de abrazos y un beso en la mejilla. Asique vete preparando un papel creíble-.

-Esto va a ser complicado- dijo Alice mirándole a él que empezaba a frotarse el puente de su nariz, tal como hacía su hermana también cuando las cosas empezaban a complicarse. –Bella…-.

-No Alice. Sobre eso no hay más que hablar-.

-De acuerdo. En realidad lo veo justo. De todas formas es imposible determinar límites en una relación…-.

-Esto no es una relación Alice. De ningún tipo- la corregí.

-De acuerdo. Pues los límites de… esto. Vais a tener que improvisar mucho y ver que es lo mejor para cada uno-.

Esto cada vez sonaba peor.

El resto del viaje trascurrió en silencio, menos cuando Alice empezaba a cantar alguna de las canciones que sonaban en la radio y Edward le pedía que cambiase de emisora antes de que le explotase la cabeza ante tanta basura auditiva.

-El viernes te vienes en mi coche- me dijo Edward cuando sacaba su mochila del maletero. –Te paso a buscar. Y prepárate el papel-.

-Me voy a tener que preparar para aguantarte-.

-Oh. Para eso nunca vas a estar preparada nena- dijo guiñándome un ojo y dándose media vuelta.

-Te vas a quedar sin hermano antes de Navidades Alice. Casi te lo puedo jurar- dije pasando a su lado viendo como entre sorprendida y divertida abría la boca para decirme algo. Algo que probablemente yo no quisiese oír.

Alice y yo compartíamos piso con Rosalie. Aunque ambas tenían pareja, y ambos chicos eran del grupo, ellas decidieron que el tiempo de convivencia en la universidad tenía que quedar entre chicas. Era un espacio de tamaño mediano, con nuestras tres habitaciones, un baño y un salón con cocina incorporada. Suficiente, pues gran parte del tiempo lo pasábamos en la facultad o en la biblioteca, mi segunda casa.

Rose todavía seguía sin creerse que hubiese aceptado la proposición. Y realmente yo tampoco le podía explicar los motivos porque yo tampoco lo entendía. Mi única excusas es que era algo que para Alice era muy importante, pero no sabía hasta qué punto eso era cierto, y simplemente no dije que no… porque no sabía.

Mis anteriores relaciones habían existido precisamente por eso, porque era incapaz de decir que no y saber qué hacía daño a alguien. Mike y James habían sido dos compañeros de universidad que habían mostrado cierto interés por mí y cuando me pidieron salir… ¡Era muy complicado no saber cómo rechazarles!

Al final la realidad cayó por su propio peso y ambos terminaron dejándolo. Si, ellos me dejaron. Sospecho que ambos me engañaron, pero tampoco hago un drama de ello, yo no estaba enamorada. Si, les tenía cariño, y al principio fue un shock terminar la relación, pero con el tiempo sé que es lo mejor. Y con tiempo, hubiese sido yo la que lo hubiese dejado. Aunque ahora la relación con ambos es nula, no guardo un mal recuerdo de aquellos días.

Pero esto es diferente. Ni yo lo voy a dejar, ni él lo puede dejar. Asique no tengo más remedio que aguantar a Edward durante los próximos 4 meses como si fuéramos… pareja. ¡Oh dios! Es tan raro decir nuestros nombres y después esa palabra.

Si con alguien no pegaba yo, ni mi forma de ser, ni mis costumbres… era con él. Y todo el mundo lo sabía. Incluidos sus padres. No sabía cómo iba a tener estómago para mentirles de esa manera a la cara. Me quería morir, y todavía ni habíamos empezado.