Reto de Proyecto 1-8, para NievesJS. Por el aniversario del primer año del Topic Sorato, el Mejor Topic de Parejas.
El tercero en concordia
Para Nieves, ¡dulce!
Aclaración: La historia está quedando muy larga, así que de ahora en más subiré de a tres partes, en orden: Takeru, Yamato y Sora.
Sora y Yamato son tan graciosos, creo que ninguno de los dos sabe lo mucho que se quieren, lo mucho que están dispuestos a dar para hacerlo funcionar, para estar juntos. Sé que catorce años es una edad joven, pero siento que se han buscado toda la vida, y se han encontrado mucho antes de lo que esperaban y que, por eso, les cuesta ver lo bien que están juntos y, sobre todo, lo bien que estarán.
Quiero ayudarlos a hacerlo funcionar, pero también quiero divertirme un poco, ¡qué más puedo decir!
―¿Este es el lugar que te gusta? ―preguntó Sora, frente al café que elegí.
―Sí, ¿lo conoces? ―pregunté, y sonreí como el niño inocente que soy. Ya sé que es un café de luces tenues y que la mayoría de las mesas son para dos personas, pero qué más da. ¡Este es el lugar que me gusta!
―Parece un café para parejas, me pregunto con quién has venido ―dijo mi hermano, irónico.
―Pues si no te comportas, la próxima con la que vendré será con Sora ―murmuré en su oído, mientras Sora se adelantaba para pedir una mesa para tres.
―¡Si serás…! ―reclamó, justo lo que dice antes de molestarse conmigo, ¡ah! Pero esta vez está Sora y puedo valerme de eso para molestarlo yo.
―¿Entramos? ―preguntó ella, sonriendo.
Y así fue como acompañé a Sora y Yamato a su primera cita en un café de manteles rojos, velas encendidas y ceniceros con forma de corazón (los cuales, dicho sea de paso, no usamos).
.
Creo que esto fue una mala idea. No debí haber confiado en Takeru. ¿Alguien más habría confiado en Takeru para algo como esto? Siento que me arrastró a un plan suyo, descabellado como todos, y yo como un tonto me dejé llevar.
Sora y yo estamos sentados lado a lado en una pequeña mesa redonda de banquetas altas. Ella ha debido colgar su cartera en el respaldo y está justo entre medio de los dos, lo cual no me parece conveniente. Takeru ocupa el otro pedacito de la mesa, muy pequeña para tres personas y, de hecho, muy pequeña para dos también. Creo que la intención de los dueños es que las parejas puedan rozarse disimuladamente aquí dentro, ya que en la calle la mayoría de los japoneses no se animaría a hacerlo.
Maldición, Takeru parece tenerlo todo controlado, ¿¡pero para qué vino entonces?!
―Iré a pedir las bebidas en la barra ―dijo, y se levantó.
―¡Takeru! ―protesté.
―¿Por qué tanto apuro? Ya vendrá la moza con la carta ―dijo Sora, serena.
Sin embargo, no pudo convencerlo, ya que es evidente que este era su plan desde el principio: dejarnos solos todo el tiempo posible en esta pequeña mesa, vuelta más pequeña aún por la presencia de su silla.
―Pero quiero elegir yo, ¡será muy divertido! A ver si sé que cosas les gustan ―mintió, ¡que descarado!
Sora, sin embargo, es tan educada que solo sonrió y agradeció, como si pensara que Takeru acababa de tener una gran idea.
Que enano desgraciado.
.
Que lindo es Takeru, se ha ofrecido a elegirnos las bebidas y creo que es porque de verdad estaba aburrido con Yamato. Sé que él se esfuerza mucho cada vez que lo dejan que quede en su casa, ya que pueden pasar varios días sin verse, pero tal vez Yamato hoy está pasando un mal día y por eso no supo cómo divertir a su hermanito. Lo noto pensativo, ¿tal vez melancólico?
―Yamato, ¿te encuentras bien?
―Sí ―me contestó―. ¿Por qué?
―No lo sé. Te noto pensativo… y con esto no quiero decir que usualmente no lo seas. Pero me pregunto si tal vez estás… ¿triste? ¿por algo?
―¿Triste? Estoy muy contento de estar aquí contigo.
¡Ay, me sonrojé! ¡Sora, compórtate!
―Lo lamento si estoy callado… o pensativo, como dices. ¿Crees que fue una buena idea traer a Takeru? ¿No te molesta?
―¡Claro que no, Yamato! Takeru también es mi amigo, y es tu hermano y ninguno de los dos lo vemos todo lo que queremos… me gusta compartir con los dos ―sonreí, aunque me costó bastante controlar el sonrojo―. Y me gusta que hayas pensado en mí y me invitaras.
Y entonces hice algo que no había hecho hasta entonces. Moví mi mano por encima de la mesa y rocé la suya, para finalmente agarrarla. Yamato me sonrió, y yo por un momento me sentí completa.
Creo que a veces soy muy cursi.
