Al día siguiente, le dije a mi secretaria que cancelara todo lo que tenía para ese día. ¡Tenía que hacerlo ya!

Pasé por una tienda de dulces y compré una caja de chocolates muggles.

Que aburridos son los muggles, sus chocolates no se mueven - pensé.

Llegué lo más rápido que pude a una colina, donde me esperaría un mago encargado para tomar mi traslador.

- Llega a tiempo Sr. Weasley- Me dijo el hombre. Era un hombre viejo y canoso, estaba vestido de azul acero y con una boina del mismo color.

- Sí, ¿todo listo? Esto me deja en París, ¿cierto?- Pregunté.

- Sí, señor. Lo dejará en un lugar no muy lejos de la ciudad, pero si lejos de la vista de los muggles.- contestó el hombre sonriendo.

Agarré la lata de cerveza muggle, que en este caso era mi traslador, y sentí la ya conocida sensación al tomar un traslador, hacía mucho que no la sentía.

Luego de un par de minutos, ¿o fueron segundos?, mi mente está en otra parte, lejos de mi cuerpo.

Caminé rumbo al hotel donde Hermione se había hospedado, estaba algo nervioso pero decidido.

Mientras llegaba recordaba una y otra vez cuando Hermione me dijo lo que sentía. Recordaba lo estúpido que había sido. Pero no lloré porque no quería que ella me viera así.

Al llegar al hotel y preguntar por ella me dijeron que no estaba, que había salido.

Conociendo a Hermione, supuse que estaría en algún museo o alguna exposición de arte, por lo tanto le pedí al encargado del hotel que me dijera si había alguna nueva exposición de arte. El chico contestó que no muy lejos del hotel una joven iba a presentar unos cuantos cuadros recientemente hechos por ella, pero no sabía su nombre.

Comencé a caminar y buscarla. En la calle preguntaba por la nueva exposición y al parecer todos habían oído de ella, quizás esta persona que presentaba la exposición era famosa.

Llegué hasta donde me guió una anciana que no paró de repetirme que la chica que había pintado era excelente.

Quedé sorprendido al ver el nombre de la persona que había hecho la exposición. Era aquella persona que me había mandado una carta diciéndome que Vicky Krum quería casarse con ella.

Al entrar vi que había mucha gente, el lugar estaba algo lleno y por lo tanto me dificultaría encontrar a Hermione.

Pero al fin di con ella, estaba parada en una esquina conversando con un grupo de personas. Se veía feliz. Lo que me dejó desconcertado, fue ver al motivo de nuestras constantes peleas desde cuarto año. En efecto, Viktor Krum estaba a su lado.