Este es mi tercer capi, en lo personhal me gustó mucho, espero que sea de su agrado.


Recuerden que (desgraciadamente) estos personajes no son de mi invensión, (estaría bien tener a Christian solo para mí! jeje) son completa y totalmente de Laura Gallego García. A excepción de algunos que fueron creados solo con la intensión de continuar esta maravillosa saga.


Encuentros y Presentaciones.

No puedo creer que este sea nuestro último campamento juntas. Lily ¿por qué tenías que mudarte a Madrid?- Preguntó Mon con tono triste.

Lo siento Mon pero es que mi mamá encontró trabajo allá y la paga es muy buena, era necesario que nos mudáramos en seguida.

Está bien, pero te voy a extrañar mucho, nunca voy a encontrar una amiga como tú. – Dijo ella con lágrimas en los ojos, abrazó a su mejor amiga y se preguntó cómo sobreviviría a la secundaria sin Lily.

Yo también voy a extrañarte, es duro tener que empezar desde cero en otra ciudad.

Pasaron unas horas hablando de las cosas buenas y divertidas que habían vivido juntas y luego se quedaron dormidas en la casa de campaña, que estaba a las afueras de Toledo.

Lily que estaba acurrucada en su saco de dormir, despertó de repente, todavía era de noche y Mon se encontraba profundamente dormida. Lily no sabía qué era lo que la había despertado, pero tenía la impresión de que había algo que la llamaba desde afuera de la tienda. No se escuchaba ni un ruido, a parte de la profunda respiración de su amiga inconsciente. Lily lentamente se levantó y salió de la tienda. Al principio no veía nada, hasta que sus ojos se adecuaron a la tenue luz de la luna. Empezó a mirar a su alrededor, otra vez sintió ese llamado silencioso e instintivamente caminó al lugar del cual provenía. Dejó atrás unas hileras de árboles y luego se detuvo en seco, frente a sus ojos, se encontraba la criatura más hermosa que jamás había visto, brillando con una luz sobrenatural, a unos metros de distancia, mirándola directo a los ojos.

Estaba estupefacta, como a cualquier niño en su infancia le habían contado relatos de aquellas criaturas fantásticas, con la edad dejó de creer en su existencia. Pero sin duda esto era real, lo podía sentir, no podía ser un sueño, era demasiado perfecto y detallado. Era seguro que no se trataba de un caballo, eso se notaba a simple vista por el cuerno brillante y de una blancura sorprendente que sobresalía de su frente, pero aún sin el cuerno era distinto a un caballo, sin duda era mucho más hermoso. ¡Era un unicornio!

Después de un momento en el que Lily no quitó la vista del unicornio, la criatura avanzó con paso seguro y elegante hasta donde ella se encontraba. Agachó su cabeza hasta que su cuerno quedó a unos centímetros de la frente de la niña, ella cerró los ojos y en cuanto el cuerno la hubo tocado, sintió que una energía poderosa corría por sus venas, la inundaba y la hacía sentirse más viva que nunca, fue una experiencia que jamás olvidaría. Comenzó a llorar por la emoción del momento, incluso sentía que aquella deslumbrante criatura había compartido algo intimo, casi sagrado y cálido con ella. En cuanto abrió los ojos de nuevo, el unicornio se había esfumado. Tuvo la impresión de que había vuelto a nacer y que todo sería diferente después de ese momento. Estuvo un rato parada en medio del bosque disfrutando de esa energía que se había quedado en su interior. Luego regresó a su tienda y durmió plácidamente hasta el amanecer.

Eva dormía, sus sueños eran agitados, llenos de susurros en algún idioma que ella no conocía. Y en sus peores pesadillas, Eva veía fuego abrasador y devastante, no había cosa que le causara más pavor que verse acorralada por el calor asfixiante que éste provocaba. Pero en esta ocasión ella veía todo desde los ojos de una serpiente, la sensación le resultaba cómoda y familiar; si tuviera que ser un animal, en definitiva escogería ser una serpiente, no solo eran sus animales favoritos, sino que también sentía cierta obsesión por ellas.

En el sueño Eva reptaba, sigilosa, por un prado, después se detuvo y miró al cielo, iluminado por las estrellas y la luz de tres lunas llenas. La más grande era de color rojizo, mientras que la mediana era de un color verdoso y por último la más pequeña era la más brillante. De pronto sintió la presencia de un extraño a sus espaldas y volteó, a un metro de distancia, vislumbró la silueta de un hombre alto vestido de negro, su cabello ondeaba al viento y sus ojos azules y profundamente fríos estaban clavados en ella. Aquel extraño le parecía familiar, pero no recordaba haberlo visto antes. El silencio se rompió cuando él pronunció su nombre con una voz indiferente pero a la vez llena de significado, en ese momento despertó.

Eva, cariño, despierta o vas a llegar tarde a tu primer día en la secundaria. –Decía su madre, agitándola suavemente.

Buenos días.- dijo le dijo Victoria sonriendo, en cuanto Eva abrió los ojos completamente despabilada, la besó en la frente y salió de la habitación, para dirigirse a la de al lado y despertar a Erick, su dormilón hijo.

Cuando Eva se quedó sola en su habitación, se arregló rápidamente, mientras peinaba su largo y ondulado cabello castaño, pensó en el sueño que había tenido, no era la primera vez que esa escena ocupaba su cabeza en horas de sueño, pero por alguna razón siempre despertaba en el mismo momento en que el extraño pronunciaba su nombre. Cuando terminó, su cabello estaba sujeto en un moño negro y un poco apretado. Luego bajó a la cocina y se sentó en el desayunador a comer algo. Estaba por terminar el desayuno cuando su hermano entró en la habitación, tarde, como de costumbre.

Buenos días.- Dijo él enérgicamente.

Erick era dos años y medio mayor que Eva. Era alto, de cabello dorado, siempre despeinado, tenía ojos castaños y una apariencia ligeramente desgarbada.

Unos minutos después de que Erick apareciera, Jack entró en la habitación.

Buenos días. – dijo él con un tono enérgico, idéntico al de su hijo.

Hola… papá.- Contestó Erick con la boca repleta de pan.

Eva continuó sin decir nada, nadie le prestó a tención a ese hecho, todos estaban acostumbrados a su callada forma de ser.

Niños, más vale que se apuren o llegarán tarde. –Dijo su madre tendiéndoles un par de almuerzos.

Yo también voy a llegar tarde, mi clase empieza en quince minutos. -Dijo su padre, apurándose a comer.

Cuando todos terminaron, se despidieron de Victoria y salieron precipitadamente de la casa. Se subieron al coche y con la habilidad como conductor de Jack, llegaron unos minutos antes de lo esperado; se despidieron de él y entraron en la escuela.

Desde luego Erick era un muchacho simpático y optimista, Eva podría decir que nunca se enfadaba en serio, y siempre que tenían un disgusto, a él se le pasaba el enojo al cabo de una hora. Por todo eso él era muy popular en la escuela, tenía muchos amigos y a cada paso que daba un par de muchachas lo volteaban a ver y en ocasiones soltaban risitas, cuchicheando.

Por el contrario, Eva era una joven sumamente reservada, la mejor de su grado, era muy callada y a menudo se le veía sola, pues no tenía muchos amigos, eso no le molestaba en absoluto, prefería estar sola, no trataba a los demás de modo grosero, sólo con una frialdad meramente amable, lo que la alejaba de la gente. A pesar de parecer una niña tímida, Eva sabía quién era y exactamente qué quería y cómo conseguirlo. Casi siempre tenía la expresión seria, observaba y analizaba todo con sus ojos azules, esto era algo que también alejaba a los niños de su edad, cuando los intimidantes ojos de ella se posaban en ellos, los hacía sentir incómodos y casi siempre se iban; incluso algunos le tenían miedo.

En esta ocasión no era diferente, sin duda la radiante personalidad de su hermano la opacaba. Pero aún en ese momento, en territorio desconocido, eso le importaba muy poco. Erick guió a Eva hasta la puerta de su nuevo salón de clases.

Adiós hermanita. Te deseo suerte en tu primer día. – Luego la besó en la mejilla y le dedicó una sonrisa.

Gracias.- Dijo ella con su usual tono frío y le mostró una media sonrisa.

Erick se dio media vuelta y se fue riendo con un par de amigos que lo esperaban.

Eva entró sin prisas en el salón y se sentó en una banca al fondo. Todos estaban reunidos en pequeños grupos, hablaban animados, conociéndose y reuniéndose con viejos amigos.

En ese momento la campana de inicio de clases sonó y todos se apresuraron a tomar asiento cuando la maestra entró en el aula.

Bienvenidos a su primer año de secundaria. Yo voy a ser su maestra de literatura. Mi nombre es Giovanna Baez. Vamos a empezar por hacer las presentaciones, cada uno va a decirme su nombre y su animal favorito.

En ese momento la puerta se abrió de golpe y una muchacha de mediana estatura, cabello negro, ojos verdes y tez morena entró. Su uniforme estaba desaliñado por el apuro y respiraba entrecortadamente con la cara sonrojada.

Lo siento… Por llegar tarde.- Dijo ella, sin aliento.-

Pase señorita… Bueno, ya que tomó la palabra será la primera en presentarse.

Pero yo…

Diga su nombre y su animal favorito.

Está bien. –Dijo ella luego de respirar hondo.- Mi nombre es Lily Turnblad y mis animales favoritos son los camellos, pero pensándolo bien escupen… y apestan, así que, mejor las cebras, aunque nunca he sabido si son blancas o negras, pensándolo bien... No, no me importa saber de qué color son, no soy racista.-Dijo sonriendo ampliamente.

Está bien señorita Turnblad, bueno continuando con las presentaciones… ¿Quién quiere ser el siguiente? – Dijo la maestra justo cuando Lily iba a decir algo más.-

Lily pasó y se sentó en un asiento vacío al lado de Eva.

¿Nadie? Bueno en ese caso tendré que escoger yo. ¿Qué tal usted? –Dijo dirigiéndose a Eva.

Todos, en ese instante voltearon y observaron a Eva. En general no le gustaba tanta atención y se sintió algo incómoda.

Mi nombre es Eva Redfield. En cuanto a mi animal favorito, no tengo especial simpatía por ninguno, pero si tuviera que escoger, serían las serpientes. –Dijo ella en un tono sin emoción, con esperanza de que todos sus compañeros la dejaran de mirar. Al ver que no funcionaba, probó lanzarles una mirada fría como el hielo y en un instante todos desviaron la vista. Todos excepto Lily, quien observaba a Eva con curiosidad. Que chica tan extraña. Me pregunto por qué será tan fría Pensó Lily. Me muero de curiosidad, será interesante ser su amiga y hacerla sonreír. Eva pudo deducir los pensamientos de Lily con solo ver su expresión. Cuando Lily se percató de que la observaban, volteó y se encontró con los ojos azules de Eva.

Mucho gusto. –Dijo Lily después de un rato. Ella no respondió.

¿Qué les encuentras de fascinante a las serpientes? Es e3xtraño nunca había escuchado a alguien diciendo que sus animales favoritos fueran así, tan escamosos y bífidos. , Dijo Lily con una mueca de asco.

Señorita Turnblad, acaba de llegar y ya está haciendo alboroto. ¿Nos permite continuar?

Sí, lo siento maestra.

Muy bien, usted, muchacho, el de la esquina. ¿Cuál es su nombre?

Mi nombre es Edward Lane. Mis Animales favoritos son los tigres.

Como en el caso de Eva todos habían volteado a ver a Edward, excepto Eva, que observaba la ventana. Las chicas de todo el salón lo observaban, él era alto y pálido, tenía los ojos de un tono grisáceo, y el cabello de color chocolate.

De repente Eva volteó al sentir otra vez una mirada fija en ella. Esta vez era Edward quien la observaba. La joven intentó lanzarle otra mirada fría, pero se llevó una sorpresa al descubrir su reacción, en lugar de apartar la vista, él la vio de un modo extraño, con intensidad. Y esta vez Eva, desconcertada, fue quién apartó la vista. Ese intercambio mudo duró apenas unos segundos y nadie pareció percatarse de lo que ambos compartieron.

Las clases continuaron, una tras otra, Eva se presentó y habló solo lo necesario; como de costumbre, solamente ponía la mitad de su atención a las clases, mientras que la otra la utilizaba para planear y deducir. Así se pasaron las horas hasta que la campana del recreo sonó. Tardó un rato en salir del aula. Afuera estaba Lily, esperándola.

¿Qué te parece si comemos juntas?

Por mí está bien,-Dijo Eva, pensando que después de un rato Lily encontraría su presencia aburrida y la dejaría sola.

Caminaron juntas hasta el patio de la escuela, se sentaron a la sombra de un árbol y comenzaron a comer, Lily hablaba y, hablaba, al poco tiempo Eva no pudo evitar responder a sus preguntas y en general a sus intentos de hacer plática. Desde luego permaneció esa frialdad que tanto la caracterizaba. Pero a Lily no le importaba. Charlaron un buen rato. Luego sonó la campana y continuaron con sus clases, así se fue el primer día escolar.

En cuanto el toque de salida sonó todos se levantaron rápidamente de sus asientos y salieron por la puerta. Cuando Eva salió, Lily le siguió con paso apresurado para despedirse y salió del edificio.

Eva esperó cerca de la puerta a que su hermano hiciera su aparición y regresaran juntos a casa, como era lo acostumbrado. Llevaba ya unos minutos esperando cuando Edward salió por la puerta y de pronto se detuvo, a un par de metros de donde estaba Eva. Ella sintió su presencia al instante, como si él la hubiera llamado, por segunda vez ese día se miraron; esta vez el encuentro duró un poco más de tiempo. Entre las miradas que se lanzaban, se encontraba una conversación sin palabras. Ella podía percibir, o tal vez intuir, que era exactamente lo que él pensaba y transmitía con su mirada. En ese momento la barrera inexpresiva y fría que despedían los ojos de ella, se desvaneció para dejar a la luz a alguien completamente diferente y de algún modo, más humano.

Ya llegué hermanita. Lo siento por la demora es que estaba charlando con Sebastián. Tú sabes, me emociono un poco cuando se trata de música. -Dijo Erick.

El encuentro terminó y Edward desvió la mirada y continuó caminando. La aparición de Erick volvió a activar la barrera de hierro que hacía a Eva completamente indiferente.

Eva ¿Estás bien? – Dijo Erick. Observando a su hermana preocupado.

Sí, perfectamente. –Respondió ella, todavía con la mirada posada en donde, un momento antes, se había encontrado Edward.

Bueno entonces supongo que debemos irnos, mamá se va a preocupar si nos tardamos en llegar a casa.

Y los dos comenzaron a caminar en dirección a casa.


Bueno eso fue todo. He de agregar que muchas de las cosas que están escritas aquí se me ocurrieron a altas horas de la madrugada (4 de la mañana), así que debido a la simpleza de esas horas, pueden resultar peculiares.

También me gustarí agradecerle a Emily Dana por ser la primera en leer esta mi primera historia formal. Espero que este capi fuera de tu agrado = ) ...

Sin más que decir solo puedo agregar que para mí sería increible que comenten su opinion. Se aceptan tomatasos y felicitaciones = P

Atte. Berenice