Darkgrim2012: Ups, se me olvidó el último detalle y no, no se me ha borrado. Va asi: Like Master, Like Padawan Anakin/Ahsoka Collections
Pero si quieres ir por la ruta fácil escriba Star Wars Anakin y Ahsoka love fanfics. Esto lo escribes en Google o Yahoo! o en cualquiera que estés usando.-
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3. Misión cumplida
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Dos siluetas caminaban por el desierto rocoso. Una era alta y la otra era baja. Para no ser vistos, se cercioraban de ocultarse detrás de las rocas o paredes. La más pequeña se le dificultaba seguir al maestro puesto que éste tenía piernas largas lo que le permitía ir más rápido. De vez en cuando el maestro echaba una mirada por encima del hombro cuando ésta no lo miraba.
POV de Anakin
Lo que más le sorprendió era que la pequeña Togruta tenía un atuendo muy poco común corto, ajustado, atrevido y sexy dejando ver grandes pedazos de piel. La ropa era muy poca por no decir lo corto de la falda.
Con tanta piel al descubierto podría gozar de esta vista. Comenzaba a encantar el diminuto atuendo. Ni siquiera Padmé se vestía así.
Y la belleza, bien, era exótica y muy diferente de las Togrutas que conoció. Si lo comparaba con su Padawan, le parecían repulsivas y sin gracia. Bueno, excepto tal vez Shaak Ti.
Le pareció bastante extraño verla sin un maestro presente. Pero cuando dijo que fue elegida para ser su Padawan, casi se desmayó. Y cuando Obi-Wan lo explicó, todo tuvo sentido. Sin embargo, no estaba dispuesto a ser controlado por el Consejo y menos una Padawan.
Lo último que quería es que una Padawan interfiriera con la misión.
Podría decirle a Yoda que él no quería una aprendiza ni mucho menos entrenarla, pero el único obstáculo era Obi-Wan.
Conocía bastante bien a su viejo maestro con sus conocidas manipulaciones para salir con la suya. Y esto no lo iba a permitir.
Fin del POV.
A regañadientes lo llevó a su misión encubierta sólo por si las cosas salían mal y Obi-Wan requiriera de su ayuda. Antes de ir se había vuelto hacia su nueva Padawan y le dijo:
-No te separes de mí. Este lugar es peligroso debido a las trampas en el camino. Y para ti, soy maestro-Ahsoka había oído el tono levemente desesperado y lleno de anhelo- Y guarda silencio. ¿Entendido?
La voz era áspera, firme y sin lugar a protestas.
-Sí, maestro.
Por fin alguien le decía Maestro. Le había dado el titulo de Caballero Jedi, pero no le habían puesto el rango de Maestro algo que le molestaba enormemente. Odiaba con fuerza al Consejo Jedi (excepto Obi-Wan) porque se había esforzado mucho para probarlo que era digno, pero ninguno lo reconoció como Maestro. Para ellos seguiría siendo el Padawan impulsivo. Él siempre había deseado formar parte del Concilio Jedi. ¿Y todo para qué? Para decirle que estaban recelosos de la amistad de Palpatine y que debía dar más pruebas de su lealtad.
Al menos su nueva Padawan le llamaba Maestro. Cosa que agradecía mucho. Que ella lo reconociera como maestro era un bálsamo para su alma frustrada y atormentada.
En el camino, ninguno habló, excepto los clones que reportaban informes sobre el lugar en que se encontraban. Cuando llegó al punto designado, Anakin miró con los binoculares el palacio del Hutt. Ahsoka no sabía qué era lo que estaba buscando. Anakin pareció haberlo notado porque dijo:
-Buscamos al Conde Dooku-continuó revisando el lugar-También secuestró a Jabba para que creyera que nosotros lo hemos robado.
Ahsoka se sorprendió. ¡Una misión verdadera! Y era peligrosa también.
Anakin se levantó y se volvió hacia Rex y su tropa.
-Usaremos una distracción y nos infiltraremos en este palacio. ¿Alguna pregunta?
-Estas casas de Hutteses siempre tienen salidas subterráneas de emergencias ¿porqué no lo usamos?-observó Ahsoka.
-Olvídalo. Nos demoraríamos dos días porque es un laberinto-era un buen plan; podrían pasar desapercibidos, pero la arrogancia y el resentimiento le ganaron a la lógica- Vamos que no tenemos todo el día.
La joven Togruta ardía de vergüenza y molestia. Ella misma había pasado toda su vida estudiando las estrategias, los ataques, las posibilidades de una situación. Y su maestro había desechado su idea como si ella tuviera cinco años.
-De acuerdo…Skyguy-susurró rabiosamente.
Anakin se detuvo. Sus tropas también. Luego Anakin se dio vuelta lentamente.
-¿Qué dijiste?
Ahsoka alzó su barbilla de manera desafiante. Si había algo que Anakin odiara en los mil planetas era que alguien desafiara sus órdenes o no aceptar una orden directa.
-Skyguy.
Skyguy.
Eso significa que su Padawan no le tomaba en serio, creía que él por ser tan joven no tendría experiencia y que era débil. Detrás de él, los soldados clones trataban inútilmente de sofocar la risa.
-Si tú me llamas así, entonces… serás Snips-una extraña sonrisa torcida con todo diabólico se ensanchó aún más al escuchar la protesta de su Padawan.
Ahsoka abrió momentáneamente sus ojos. Snips significaba sabihonda. Y él se estaba burlando de ella. Quiso sacar su sable de luz para borrar esta odiosa sonrisita.
-Adelante saca tu sable y te mandaré al Concilio Jedi y será tu final-Anakin deseó tragar su propias palabras al ver que los ojos de Ahsoka se le humedecían. Le dio la espalda no deseando ver estos ojos porque le pesarían por el resto de su vida- Vámonos.
Reanudaron el camino en silencio. Cuando ya se acercaban al inmenso palacio que más bien parecía una prisión, sintió una ligera perturbación en la Fuerza. Una pequeña voz que lloraba porque alguien le rescatase. Había dolor, miedo y desesperación en su ser. Se dejó guiar, separando de su equipo yendo hacia un desfiladero. Detrás de una roca encontró a un Jabba que se retorcía y gimoteaba. Se acercó y lo cargó. Jabba sonrió pero lanzó un pequeño chillido y recogió su colita. Confundida con el extraño comportamiento, sintió unos duros dedos que se clavaban en su hombro y le hizo dar vuelta de manera brusca.
Era Anakin y estaba furioso. Sus ojos azul cobalto refulgían con intensidad. Ahsoka bajó sus ojos. Sabía que estaba en un buen lio.
-Maldición Ahsoka, te dije que no te separaras de mí.
-Es que encontré a Jabba-Ahsoka se defendió y alzó al bebé Hutt para que su maestro lo viera pero éste retrocedió un paso con una mueca de asco, algo bastante raro en un Jedi.
-Buena razón para no castigarte. Carga tú a Apestoso. Llamaré a Obi-Wan-sacó un dispositivo circular y presionó un botón y lo puso en el suelo-Aquí Skywalker, Obi-Wan ¿me escuchas?
El holograma de Obi-Wan apareció.
-Al parecer nos encontramos con un pequeño inconveniente.
-¿Cuál es el inconveniente?- curioso, Obi-Wan esperaba que no estuvieran perdidos, un dragón de Krayt o una trampa en la que no pudieran salir. Esperaba que no fuera ninguno de las tres porque el tratado debía ser a las tres de la tarde. Puntualmente. De lo contrario no habría tratado y las guerras continuarían.
Anakin miró por encima del hombro y le dio una significativa mirada a Ahsoka. Ésta comprendió la indirecta.
-Maestro Kenobi, encontré al bebé Jabba- le mostró al bebé. Éste a diferencia de Anakin no retrocedió ni hizo alguna mueca de asco.
Obi-Wan suspiró y puso una mano en su barba.
-Esto complica más las cosas. Aparte del tratado, Dooku tratará de impedir que Jabba llegue a su padre. Sí, ya puedo ver el tamaño de la mentira.
-Cada vez las cosas se ponen mejor-dijo sarcásticamente Anakin.
-¿Y qué hago con Jabba?
-Aliméntalo-dijeron al unísono los dos maestros.
-¿Con qué? ¡Sólo tenemos barras nutritivas y Jabba no tiene dientes!-exclamó Ahsoka.
-Pues usando el sable de luz, se derretirá la barra y el bebé se lo tomará-explicó paciente mente Obi-Wan-Pero me parece que por ahora sólo tomará agua. No se ve que tuviera hambre. Bien, he llegado al palacio. Será mejor que se diesen prisa, no pienso quedarme más tiempo aquí.
Ahsoka asintió. Y procedió a darle agua.
-Bien, nos daremos prisa. Skywalker, fuera.
La transmisión se cortó. Anakin se dio vuelta y antes de que dijera algo, el pequeño Jabba eructó estruendosamente.
-Apestoso-repitió el chico con resentimiento.
-Sólo es un bebé.
-Me da igual. Un Hutt siempre será un Hutt y un gánster. Cuando crezca, no dirás lo mismo. Vámonos.
Y le dio la espalda y comenzó a dirigir hacia sus soldados. Ahsoka lo miró con tristeza. ¿Qué clase de Jedi era Anakin Skywalker? Los Jedi eran compasivos y siempre protegían toda clase de vida, incluso si eran sus enemigos, mafiosos o esclavos. Su maestro parecía un Jedi Oscuro con este extraño comportamiento y estas ropas negras. Algo debió haberle ocurrido en su vida para que tuviera este resentimiento y odio oculto hacia todos. Era arrogante y tan rebelde como ella misma. Un pensamiento lo golpeó. Era un hombre peligroso y ella no sabía cómo llevar bien con su maestro. ¿En qué se había metido?
Ahora entendía porque Plo Koon se sentía tan aprehensivo al entregar a Skywalker.
-Tienes suerte de que no entiendas las palabras-Jabba ladeó su cabeza-Me gustaría tener tu inocencia, así no me preocuparía por nada.
Anakin lo había escuchado. Pero no dijo nada. Por supuesto que ella lo tenía sólo que no se daba cuenta. Lo había notado cuando se habían visto por primera vez. Y él odiaba y envidiaba esta inocencia de su Padawan. Él lo había perdido hacía mucho tiempo, incluso antes de conocer a Padmé. Otros pensamientos provenientes de Ahsoka invadieron su mente.
¿Por qué diablos no escogieron a Obi-Wan Kenobi como su maestro? Ni Ki Adi Mundi eran tan duro, ni tan arrogante como su rival Shir. Ya se estaba arrepintiendo de tener a Skywalker como su maestro. ¡Que no hubiera dado porque Kenobi fuera su maestro! Él era tan dulce, tan considerado, tan paciente, tan….
Sin embargo le demostraría que era una Padawan digna de él. Le demostraría que era tan fuerte y una buena estratega como él. Y también le haría tragar sus palabras.
Anakin apretó sus dientes y bloqueó los pensamientos de Ahsoka. Que Ahsoka prefiriera a su viejo maestro lo machacó. Sabía que Obi-Wan era una persona muy tranquila, muy controlada, nunca se enojaba y por eso casi todos los Padawans Jedi se acercaban a pedir consejo, sus dudas y él siempre los contestaba con esta sonrisa apacible. Todos ellos querían ser aprendices de Obi-Wan. Y en cuanto a Anakin…… sólo se acercaban únicamente a oír las batallas y las misiones, nada más. Jamás le preguntaron otra cosa porque el carácter de Anakin era muy volátil, aterrador y difícil de controlarla, excepto Obi-Wan.
El se vestia con ropas negras, era rebelde, nunca obedecía a nadie, era arrogante y siempre competía en las carreras con naves veloces.
Debido a esto, todo el mundo se alejó aún más.
Excepto su viejo maestro.
Era obvio que Ahsoka estuviera encantada con el tranquilo Obi-Wan. Y él era agresivo, impaciente y explosivo, cosa que su propia Padawan se retraiga más. Debía controlarse más o de lo contrario el condenado Consejo Jedi (exceptuando a Obi-Wan) le quitaría el titulo de Caballero Jedi por la cual se había esforzado tanto. Esta vez le enseñaría a todos que él también podía ser un maestro competente, el mejor. Y les enseñaría al Consejo Jedi a tragarse sus palabras.
El sol le quemaba las pieles provocando una tremenda sed, pero ninguno se quejó. Al llegar a la parte trasera del palacio, se escondieron en la sombra de unas naves de caza refrescándolo por unos momentos. Anakin echó un rápido vistazo por todo el área. Estaba fuertemente armado con los mercenarios paseando por allí. Al parecer tendría que reconsiderar la idea de Ahsoka.
-O entramos o nos quedamos a charlar con los piratas –Ahsoka se le adelantó con una sonrisa en la cara.
Anakin tuvo que agarrar el brazo y poner una mano sobre su boca y ocultarse. Un droide asesino pasó lentamente buscando algo inusual en el hangar. Finalmente después de unos tensos minutos el droide se marchó. Anakin lo soltó y se irguió amenazadoramente sobre ella quien tragó saliva.
-La próxima vez que hagas algo así, asegúrate de que no haya moros en la costa. Por ahora te daré una oportunidad en la que debemos infiltrar por estas fumarolas. ¿Me entendió?
-Sí, maestro.
Anakin se dio cuenta de que lo estaba asustando. Debía relajar. Era la primera vez que iba con su Padawan en una misión. Suspiró. Pero no se iba a disculpar.
-Vámonos antes de que cambie de parecer.
Ahsoka reaccionó. Por lo menos era una pequeña victoria. Todos entraron a una de las fumarolas. Dentro todo era oscuro y olía tremendamente mal que se pusieron a toser.
-¿Hacia dónde iremos?-preguntó Ahsoka.
-Por como vimos el diseño del palacio-el capitán Rex mostró un holograma del palacio-debemos ir derecho y cuando veamos la luz amarilla que sirve como indicador para la salida, ahí es donde debemos girar a la izquierda.
Por un rato corrieron esquivando trampas, alarmas, ayudándose mutuamente…..hasta que el camino llegó a su fin. Debajo, había centenares de criaturas hambrientas. Centenares de ojos rojizos lo miraron fijamente. Luego corrieron hacia ellos tratando de alcanzarlos.
Instintivamente maestro y Padawan sacaron sus sables de luz, soldados clones apuntaron a las cabezas de las bestias.
Anakin se volvió hacia ella:
-Despídete de esta ocasión.
Ahsoka quiso protestar pero al fondo vio unas inmensas puertas. Aquello debía ser la salida.
-Hay una salida al fondo, maestro.
Anakin sopesó las posibilidades.
-Podemos saltar por encima de estas bestias o luchar o buscamos otra salida.
-Si buscamos otra salida, estaremos perdidos por toda la eternidad y no queremos esto, ¿verdad?-Rex volvió a revisar el mapa holográfico.
-Bien, el plan es este: nosotros saltaremos, ustedes usaran esta cuerda y lo clavaran en esta pared del fondo, así pararan mientras Rex y nosotros nos ocuparemos de que estas criaturas no se vayan a tratar de devorar. Cuando el último haya cruzado, yo jalaré a Rex usando mi Fuerza, ¿está claro? ¿Alguna pregunta?
Todos sacudieron las cabezas.
-¿Lista?
Ahsoka asintió y miró a las bestias rabiosas. Ambos saltaron encima de cada cabeza de alguna criatura cortando a los que quisieron morder llegando hasta las puertas. Uno de los clones apuntó el rifle a una pared y disparó. La cuerda con flecha salió disparada como un cohete estrellándose en la dura pared. Uno por uno fueron subiendo a la cuerda no sin soltar algunas imprecaciones y algunos sustos, pero el capitán Rex y Anakin se encargaron de que ninguna bestia le arrancara las piernas. Finalmente Rex se aseguró de que no faltaba nada y se preparó para ser levantado por la Fuerza de Anakin.
Anakin y Ahsoka se concentraron en empujar con sus Fuerzas las inmensas y pesadas puertas. Echaron un vistazo al interior. Miles de tuberías se entrelazaban y se retorcían ocupando cada espacio haciendo imposible el acceso. Sólo un cuerpo delgado podía pasar.
Dificultosamente y algunos chichones y morados menos Ahsoka quien se divertía al ver las maldiciones y tropiezos de los soldados incluyendo a su maestro pudieron treparon hasta llegar a la segunda puerta.
-Personalmente no sé porque construyeron estas tuberías cerca de estas criaturas y los Hutts son gordos y grandes-se quejó Ahsoka.
Anakin tuvo que sofocar una risita. Lo que decía tenía razón. Él tampoco entendía las excentricidades de los Hutts. Y las locuras que ellos cometían.
-Son muy sensibles al calor y al sol. Si se quedan afuera mucho tiempo, sudan y se achicharran como bantha asada.
-¡Qué asco!
-Sí, asqueroso, por esto tienen toda esta tubería para no morir calcinados.
Cruzaron la segunda puerta pero antes, Anakin examinó el corredor. Estaba fuertemente vigilada por piratas que custodiaban en cada puerta haciendo más difícil el acceso. Observó rápidamente las paredes en busca de algún detalle como un respiradero. Encontró uno en el techo y con ayuda de la Fuerza, jaló la rejilla.
-Sube.
Ahsoka quiso obedecer, pero no podía. Se ruborizó y miró hacia abajo.
-Ahsoka…. –el timbre amenazador de su maestro le indicó que estaba perdiendo la paciencia.
Ahsoka pellizcó el borde de su pequeña falda.
-Es que tengo falda….
-¿Eh?
Anakin se sorprendió. Desde luego había olvidado este pequeño detalle. Un débil rubor cruzó las mejillas. Aunque tenía estos pantalones, ella era una mujer. Sólo porque sea su Padawan, no podía faltarle el respeto.
-Uh….. Lo siento-le dio la espalda-Pero apresúrate.
Todos los hombres subieron y la Togruta fue la última, ésta con un intenso rubor en la cara. Ahsoka deseaba que la tierra se abriese y la tragara. Poco le faltó para que su maestro viera lo que había debajo de la falda.
El polvo y la mugre se le pegaron a sus cuerpos y ropas. En muchas ocasiones estuvieron a punto de estornudar pero milagrosamente se contuvieron. Espiaron por las rejillas las inmensas habitaciones en donde estuviera Obi-Wan pero no lo encontraron. Hasta que un soldado clon hizo señales para que vinieran. Todos se reagruparon.
-Encontré al General Kenobi. Miren.
Por entre las pestañas una inmensa sala muy lujosa adorada con columnas ornamentadas, muchas almohadas de todos los tipos. Lo único inusual era los piratas y droides apuntando con sus rifles a un Obi-Wan tomando tranquilamente el té con Ziro.
-Tenemos que ayudarlo.
Ahsoka quiso adelantar, pero un brazo por parte del maestro se interpuso entre el pecho y la reja.
-Obi-Wan puede manejar esto. Lo único que necesitamos es un plan.
-¿Saltar en medio de la nada blandiendo a diestra y siniestra como los asesinos, poner bombas de humo como maestro Fisto o apagar las luces a mi manera?
-Todos están muy buenas, escogería la segunda pero arruinaríamos el tratado de Obi-Wan con los Hutts-en el fondo Anakin no esperaba una respuesta bien armada e irónica. Pocos Padawans sabían improvisar.
-Y está rodeado de piratas y droides. ¿Cómo ayuda esto?
-Yo haré el trabajo-al ver que Ahsoka iba a protestar, lo interrumpió- Por si no lo has notado, llevas a Apestoso en tu mochila. Un bebé muerto empeoraría las cosas. Debemos aparecer por este corredor que da a la entrada. Yo cuidaré tus espaldas. Ten listas éstas.
Extrajo de las túnicas unas pequeñas esferas doradas (no son las snitchs, claro) y se lo pasó. Ahsoka supo al instante. Las pequeñas esferas se llamaban ShockThunder. Por medio de unos agujeros salían el humo cargado de descargas eléctricas lo suficiente para aturdir a un Bantha. Debido a esto debían manejarse con cuidado. Siguieron arrastrando hacia el mencionado corredor que estaba débilmente custodiada. Un parpadeo verde en su brazo le indicó que se trataba de Obi-Wan.
-¡Por fin! Ya me preocupaba de que los Hutteses lo hubieran matado de aburrimiento.
-Muy gracioso. Recuérdame llevarte a una fiesta de políticos a ver si te diviertes.
-No me lo recuerdes- Anakin se estremeció. Él odió con fuerza a los políticos puesto que eran manipuladores, mentirosos y engañosos. Excepto Padmé (¡¡Guacala!!)
-Bien, te he llamado para informarte que sin el bebé Jabba no hay tratado.
-Me lo imaginé-jaló del brazo de Ahsoka para impedir que fuera a mirar un cuarto particularmente bonito con cuadro coloridos.
-Aún lo tienes, ¿verdad?
-Sí, si tengo a Jabba.
-Excelente. Necesito que los dos vengan lo más pronto posible. ¿Dónde están?
-Dentro.
-Shwitchz-esta significativa palabra inexpresiva le indicó que las cosas iban muy mal.
-Skywalker fuera-se volvió hacia los demás-Vamos a bajar.
-Prefiero apagar las luces, dejar el bebé y largarme de aquí-murmuró Ahsoka.
-No eres la única. Oculta tu sable de luz.
A él tampoco le agradaba la idea de ser apresado pero no tenía muchas opciones. Cuando llegaron al corredor y abrieron las puertas de la lujosa sala fueron recibidos por centenares de rifles apuntando a sus cabezas. Alzaron sus manos. La mano de Anakin picó para asir su sable pero un gesto de Obi-Wan lo tranquilizó.
-Tranquilos, ellos vienen conmigo-lo apaciguó el maestro de Soresu.
-Aquí traemos a tu bebé-anunció Anakin.
-¿Eh?-Ziro se volvió rápidamente hacia el Jedi de ropas oscuras-¿Dónde?
Ahsoka sacó cuidadosamente a Jabba de la mochila y lo puso en una de los tantos almohadones frente a Ziro. Jabba comenzó a retorcerse al no sentir el calor de Ahsoka. Para recompensar la perdida de calor, Sherome lo cogió con una sonrisa en los labios.
-¿Y ella también es mi nueva esclava? Tienen buen gusto. Es muy bonita-Ziro le agarró del brazo de una sorprendida Padawan.
Anakin se interpuso entre los dos. Usando su mano robótica aplicó un poco de presión en la muñeca de Ziro.
-En realidad ella es mi Padawan.
-¡Ay! ¡Está bien, está bien! ¡Ya entendí!-Anakin soltó la muñeca y Ziro frotó la dolorida mano.
-Nunca aprendes-Sherome rodó sus ojos.
-Bien, ¿Qué hay del tratado?-Obi-Wan puso la taza del té en una mesa.
Ziro iba a hablar pero de pronto un droide asesino bajó del techo disparando a cualquiera y de un rápido salto secuestró a Jabba de los brazos de Sherome, mientras otros tres droides lo cubrían.
Sherome gritaba como un lunático y daba órdenes en Hutt a los piratas y droides, mientras Ziro cobardemente se ocultaba detrás de un inmenso sofá.
-¡Ustedes nos han traicionado! ¡El Conde Dooku tenía razón!-acusó Sherome con un rechoncho dedo a los Jedi.
-¿Conde Dooku?-los Jedi se sorprendieron.
Un droide asesino se interpuso entre Sherome y Obi-Wan, éste tuvo que activar su sable láser para defenderse. El otro escogió a Anakin mientras Ahsoka estaba en un conflicto entre ayudar a su maestro o rescatar a Jabba. Un momento. Las bombas. Éste era la oportunidad perfecta para lanzarlo. Dejó caer dos bombas y el humo llenó la sala inmovilizando a la mayoría. Bien, era hora de pasar al plan B. Buscó el panel de control y presionando una de las palancas las luces se apagaron quedando a oscuras.
Las únicas luces eran los sables de luz, los pequeños incendios y los disparos de los rifles.
-¿¡Quién apagó las luces?!-exclamó Ziro tratando de ver en la oscuridad pero inútilmente.
-¡Ahsoka! ¡Ella fue la que tiró las bombas y apagó las luces!-recordó Anakin.
-Nada mal pero falta apoyo-dijo Obi-Wan cortándole el brazo al droide y luego la cabeza.
Anakin saltó hacia atrás para evitar una embestida por parte del tercer droide y aprovechó este momento para buscar con la vista a su Padawan. No lo pudo encontrar. Cada momento era un minuto precioso de su tiempo. Utilizando su Fuerza empujó al droide a estrellarse contra una inmensa biblioteca que se volcó.
Mientras tanto, Ahsoka había subido al segundo piso en donde el droide asesino le entregaba el bebé a un hombre de mayor edad, con barba, alto y de apariencia intimidante y oscura. Y en la cintura llevaba un sable de luz curva. Recordó que sus dos maestros habían mencionado el nombre de Conde Dooku. Buscó un punto para rescatar a Jabba y lo encontró. Pero tenía un problema.
Podría rescatarlo aprovechando la oscuridad. Lo malo era que no era capaz de enfrentar a un Maestro Sith. Sin embargo debía proteger a Jabba. Maestro Plo le enseñó a respetar las formas de vidas. Agachando corrió hacia el droide asesino y ocultando detrás de una estatua y en el momento en que el droide le iba a entregar a Dooku, se deslizó por el piso reluciente y de un movimiento rápido arrebató a Jabba. Escuchó la exclamación indignada y la orden que le dio al droide, pero ella continua corriendo. Pero el droide se pegó a la pared y como una araña trepó rápidamente hasta ponerse delante de Ahsoka y sacó su rifle. Disparó tres veces. Ahsoka bajó su cabeza y sacó su sable y lo activó pudiendo protegerse de los dos últimos disparos. El inconfundible chillido de un sable que es activado le indico que el Conde Dooku le iba atacar por detrás.
Se hizo a un lado faltando por un pelo la hoja láser que pasó a pocos centímetros de su estómago. Bloqueó con dificultad el disparo del droide y se tiró a la derecha para evitar un sablazo que quemó la pared. Dooku sonrió suavemente. Había encontrado un hueco en la defensa de esta Togruta. El droide disparó una vez más y ella tuvo que bajar su cabeza, Dooku enredó su pierna en los pies de Ahsoka y lo hizo caer. Para no aplastar a Jabba lo hizo a un lado y cuando quiso agarrar su sable se encontró con un pie que le aprisionaba su mano.
-Demasiado fácil-murmuró en un tono aburrido y se preparó para enterrar su sable en el estomago de ella.
Ahsoka cerró sus ojos y se preparó para el dolor. Pero el dolor no vino. Tímidamente abrió sus ojos.
Delante de ella, su maestro se había interpuesto entre los dos. El sable azul contra el sable rojo hacían fuerza por derribar al otro oponente. Su maestro le había salvado su vida.
-Métete con alguien de tu tamaño, Conde Dooku.
-Skywalker-le saludó fríamente.
Los dos sables se separaron bruscamente causando un chirrido al igual que los contendientes. Anakin se puso al lado de Ahsoka sin dejar de mirar a Dooku.
-¿Estás bien?
-He estado mejor-Ahsoka se levantó y ocultó a Jabba en un rincón con los almohadones.
El droide asesino saltó hacia ellos disparando con su pistola laser. Anakin usó su Fuerza para protegerse de los disparos haciendo que éstos se volvieran en su contra. Los láseres destrozaron el pecho del droide y Anakin lo empujó hacia Dooku quien lo rebanó en dos.
-Buena estrategia-murmuró antes de lanzarse al ataque.
Anakin bloqueó el ataque con su sable. Dooku deslizó violentamente su sable hacia abajo tratando de golpear las rodillas de Skywalker. Anakin saltó evitando el ataque y se preparó para cortar la cabeza. Dooku levantó su sable sobre su cabeza, protegiendo.
Anakin sonrió internamente. Esto era lo que había esperado. Con una rapidez pasmosa la Fuerza cruda salió de su mano, Dooku salió disparado por el aire mientras Anakin corría tras él dispuesto a cercenar aunque sea una pierna o un brazo deseando que experimentara el dolor al perder su brazo derecho y las heridas de su maestro.
Por mí y por Obi-Wan.
Dooku manejó esquivar pero el calor del sable azul le rozó la rodilla izquierda y los tendones se rompieron. Dooku apretó los dientes debido al dolor, pero Anakin pudo escuchar con placer oscuro un gemido de los labios de Dooku. Trastabillando hacia atrás para mantener una distancia prudente y apoyando en la baranda, trató de esgrimir contra el arrogante Jedi que se atrevió a herirlo pero se llevó una sorpresa.
Ahsoka fue a ayudar a su maestro se había tropezado con uno de los tantos puff's había empujado sin querer a Dooku que cayó hacia el primer piso. Pero Dooku no perdió la calma y usando su experiencia se colocó en sus pies sin sufrir ningún daño. Esto era humillante. Derribado por una simple Padawan era demasiado para un Sith. Ni el propio Skywalker pudo derribarlo debido a su impaciencia. Esta Padawan se lo pagaría muy caro. Ningún Padawan lo derribó de una vez sin esfuerzo y salía viva para contar.
-Bien hecho-lo felicitó Anakin asomando por la baranda al igual que Ahsoka.
La joven Togruta se ruborizó.
-En realidad, me tropecé.
-¿Eh…..?-Anakin se mostró sorprendido.
No cualquiera conseguía derribar al Conde Dooku y menos un Padawan. Aquello fue mera suerte. Pero esto fue un descuido y la próxima vez no tendría tanta suerte.
-Esto no ha terminado- dijo un iracundo Dooku metiendo una mano en sus túnicas y sacó un pequeño dispositivo-Dulces sueños.
Hundió el botón. Repentinamente el suelo comenzó a temblar. Instintivamente Ahsoka cogió a Jabba. Unas paredes se resquebrajaron al igual que el suelo debido a unas explosiones. Anakin saltó de roca en roca hasta ponerse a salvo. Ahsoka también lo hizo pero escogió mal un punto del suelo que se rompió apenas puso los pies. Se agarró de unos trozos de cortinas. Miró a su alrededor en busca de algún suelo firme pero el camino se había acabado.
Un peso encima de ella le advirtió que no estaba sola.
-¿No pudiste encontrar un lugar mejor?- era la sardónica voz de su maestro Anakin.
Ahsoka resopló algo molesta. En su mente pensó: Cállate.
Anakin sonrió. A veces esta pequeña le recordaba mucho a Obi-Wan debido a su lado más conservadora y analítica. Pero también era muy parecida a él por su lado rebelde y alocado.
Como pudo, volteó su cabeza divisando la torcida sonrisa de su maestro. Le incomodaba que un hombre estuviera encima de ella, podía sentir cada parte del cuerpo. Especialmente la entrepierna de Anakin en su trasero. Quiso pegarse más a la pared pero había cero espacio. Y más cuando Anakin dobló un poco sus rodillas.
-Bien Snips, agárrate de mí.
-¿Eh? ¿Que agarre qué?
-Pon tus brazos alrededor de mi cuello-indicó Anakin- Vamos, no te dejaré caer-el suelo comenzó a resquebrajarse bajo sus pies-¡Vamos, no hay tiempo!
Como pudo Ahsoka se volteó y puso las manos alrededor del cuello de Anakin. Saltó y al igual que Dooku no se lastimaron aunque el suelo se convirtió en un enorme cráter bajo los pies de Anakin. Sin duda, su maestro tenía mucha fuerza física y no sólo su Fuerza. Ahsoka se soltó rápidamente y retrocedió. Lo que no había oído era el gruñido de frustración de Anakin.
-Gracias….maestro.
Anakin asintió.
Un rugido inconfundible de los motores de una nave le indicaron la huida del Conde Dooku.
-De nuevo se nos escapó-suspiró Anakin activando su sable y destazando uno de los droides.
Ahsoka bajó la cabeza deseando haber esforzado más. Ser la Padawan de un Jedi legendario era un honor muy grande. ¿Para qué diablos se entrenó tan duro y no era capaz de ayudar a su maestro? Sin duda era una vergüenza. Con sólo ver a su maestro destrozando al droide la culpa era suya. En vez de ir por el Sith, tuvo que ayudar a ella de un aprieto. Se alejó para buscar a Jabba.
-En otra ocasión lo conseguiremos-la voz de Obi-Wan le impidió a Anakin descargar su furia y frustración en el pobre droide-Bien dime, ¿cómo te fue con tu Padawan? Y quiero que me contestes sinceramente.
-¿Aparte de meterme en problemas?-desactivó su sable- No estuvo tan mal, pero con entrenamiento será una gran Jedi.
Obi-Wan sonrió satisfactoriamente.
Encontraron a Jabba escondido en un respiradero y Obi-Wan tuvo que entregarlo personalmente a su padre porque Anakin no estaba dispuesto a cargarlo y Ahsoka se sentía incómoda por las lujuriosas miradas de ambos Hutts. Anakin al notarlo se había puesto delante de su Padawan y fulminaba con su mirada a quien se atreviera a desafiarle.
Fue algo difícil firmar el tratado porque ambos Hutts querían dinero, mucha protección y porqué no hembras, entre ellas su preciosa Padawan, algo a lo que se opusieron los Jedi.
Al caer la tarde todos se prepararon para ir a Coruscant. Mientras todos iban guardando las artillerías pesadas, Ahsoka se sentó en una de las plataformas a pensar en lo que ocurrió hoy. Un molesto comezón en su brazo izquierdo le hizo darse cuenta de que tenía una herida.
La herida era larga pero no dolía tanto y no era profunda aunque sí molesta. Debido a la adrenalina no lo sintió. Puso su mano en la herida y miró el hermoso atardecer. Definitivamente lo devolvería al Concilio porque su misión había sido un fracaso. Lo peor serían las caras de sus rivales por no haber sido una buena Padawan. Peor sería que lo enviaría a este planeta horrible donde los Padawans que no pueden convertirse en Caballero Jedi, se convierten en granjeros. Una vida muy mala porque tus sueños son rotos en miles de pedazos. Ahsoka tembló. Al menos pude experimentar las aventuras al lado de Skywalker. En este momento Anakin se sentó a su lado.
Hubo un tenso momento de silencio porque ninguno sabía qué decir.
-¿Estás bien?
Ahsoka lo miró sin moverse. Cabeceó tímidamente.
-Ha sido un día muy movido. Es mejor que vayas a descansar.
-¿Qué? Pero si es muy temprano-gimoteó la joven Togruta.
Sabía que no debía protestar ante su mentor, pero la tarde se estaba volviendo hermosa…. Anakin alzó una ceja.
-Mañana empieza tu entrenamiento.
Ahsoka se asombró. ¿Entonces no lo enviaría a este horrible planeta? Esto significa que…… lo había aceptado como su Padawan.
-¿Al menos puedo observar la tarde?
Anakin suspiró.
-Está bien. Pero cuando el sol se haya desaparecido, vamos a la enfermería a curarte esto.
-¿Qué? ¡Pero odio los médicos!
-No eres la única. Pero si no nos vamos Luminara nos amarrará y nos pinchará con las agujas que tiene como colección. U_U
-¡Ay, Skyguy! T-T
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Dime si hay algún error de ortografía, se lo agradecería mucho.
