Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon, pertenecen a Naoko-sensei.
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Escrita por: Yuki Lunar (Ex PaulaLunatica)
Protagonistas:
Usagi/Serena Tsukino/Sailor Moon- Seiya Kou/Sailor Star Fighter
Las Sailor Scouts (Inners/Others) – Mamoru/Darien/Prince Endimión
Sailor Starlights – Princess Kakyuu
Rated: M
Género: Romántico, Drama.
¡Advertencia!
Contenido erótico o lemon implícito. Insinuaciones Yuri.
N/A: Esta ficción, al igual que toda mi biografía, solo está bajo mi autorización en esta plataforma denominada "FF (eFe-eFe)"; por tanto, NINGUNA OTRA página mirror (o espejo) puede lucrar de la misma SIN MI consentimiento. Esta bajo el criterio de cada lector creerlo o no.
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"Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente." Paulo Coelho.
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"El Principio de un nuevo destino"
Capítulo II
"Ausencia"
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Makoto preparaba tofu.
Tarareaba una canción, clara señal que estaba de muy buen humor. Rei la había llamado por su intercomunicador para una reunión a las quince horas. Miro el reloj de la cocina. Once y media de la mañana.
–Perfecto, tengo tiempo – pensó.
Motoki la había invitado al Café Crown para charlar. La peli-castaña se sonrojo. Hacía años que intentaba conquistar al rubio.
Por fin se había dignado a invitarla a… ¿Una cita? Sacudió su cabeza para desechar esas ideas por el fondo de su cerebro. Motoki no la invitaría ni por mil años a una cita, pero de todas formas, se conformaba con esas invitaciones al café.
Aprovecharía que no tenía que ir a la preparatoria, llevaría el tofu para compartirlo con las chicas y un pastel de fresas que había hecho la noche anterior con todo su amor. Seguramente que una personita iría con el estomago preparado para saborear sus comidas. Usagi siempre la alagaba. Y eso la hacía sentir más que especial. Su rubia amiga siempre valoraba sus esfuerzos.
Hablando de Usagi; ¿Qué será de ella? Ni hablar. Más tarde la vería.
— ¡Listo! – exclamó. Envolvió el tofu y saco su pastel del refrigerador y lo puso encima de la mesa. Entonces se dio cuenta que sería difícil cargar con las dos cosas hasta el Crown y después hasta el Templo Hikawa –. Rayos, creo que tendré que pedirle a Amy que me ayude – Dijo resignada.
Camino hasta el living y tomó su teléfono, marco el número de Amy y le pidió su ayuda.
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Un nuevo día comenzaba para la rubia de Odangos. Aunque anoche no había dormido bien. Había tenido un sueño raro, pero no podía recordarlo con claridad. Se levantó, todavía sentada en la cama. Sus días de flojera se habían acabado. Usagi había madurado y empezaba a levantarse más temprano, por lo tanto, ya no le costaba despegar la cabeza de la almohada.
Dos golpes en la puerta. Usagi miro la hora; once y media de la mañana.
— ¡Oh no! – exclamó al ver la hora.
Tenía que encontrarse con Molly en una hora. Shingo entró en ese momento sin pedir permiso y su hermana lo fulmino con la mirada.
Pero en la cara de su hermano se notaba que no tenía maldad, más bien culpa, asique Usagi dejo atrás la costumbre de sus peleas.
— ¿Puedo hablar contigo? – pregunto tímido. A su hermana se le derritió el corazón, pero jamás lo demostraría.
—Claro, pasa – con su mano golpeó la cama para que se sentara al lado de ella. Shingo hizo caso. Se sentó en la cama, juntando las puntas de sus zapatillas, golpeándolas y juntando las manos –; ¿Qué sucede Shingo? – preguntó su hermana, este alzó la vista a ella y se sonrojo de vergüenza.
—Usagi, yo... – Vamos Shingo, pídele perdón, no seas tonto –, Lo siento mucho, por lo de ayer – titubeó nervioso y sus mejillas aumentaron la intensidad de su color.
La princesa lunar sonrió y lo despeino en un gesto cariñoso —No pasa nada tontito, de verdad—le respondió ella.
— ¿Sabes? Aunque no te soporte y seas molesta – haciendo que su hermana cambie su expresión por una de disgusto, el muchacho procedió a continuar —, no me gusta verte mal, y menos por ese sujeto – Shingo podía ya respirar tranquilo, había dejado todo su orgullo de lado –, Seiya-kun me gusta más para ti. Solo quería decirte eso, cabeza hueca – Volvió a su tono malicioso.
Auch. Algo dentro de Usagi hizo "crack". La rubia quiso disimular. Un golpe en la cabeza de Shingo y éste pego un salto desde la cama hasta la puerta, hasta que desapareció de la vista de la rubia.
—Genial— dijo suspirando —, Será mejor que me cambie, sino Molly me matará.
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—Gracias Amy por ayudarme – dijo Makoto con el pastel en las manos.
—No hay de que Mako-chan. Apropósito; ¿Nos juntaremos a estudiar? – Preguntó Amy cargando el tofu, y Makoto se sonrojo, una gota de sudor se le formo en la cabeza.
—Etto… no lo sé Amy-chan, pero disfrutemos de este lindo viernes que nos vemos todas – Cambió su tono de voz y empezó a titubear –. A-apropósito; ¿Ti-tienes idea si Usagi-chan estará presente?
—Eh, no lo sé. Desde que suspendieron las clases que no sé nada de ella. He visto a Mamoru en la biblioteca – comentó la peliazul.
—Qué raro – llegaron hasta el Crown –, Acompáñame Amy, le avisaré a Motoki que tendremos que llevar esto a lo de Rei-chan – Amy asintió y entraron a la cafetería.
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Mientras Minako desayunaba, escuchaba a su compañero gatuno atentamente.
—Luna vino ayer antes de que vengas. Perdóname si te lo conté ahora, pero me dejo pensando.
—Pobre Usagi – dijo la rubia torciendo la boca —, y es por eso que Rei-chan convocó una reunión; ¿Verdad? – el gatito asintió con la cabecita. Dejo de comer su tocino y puso sus codos encima de la mesa, entrelazando sus dedos y apoyando su mentón encima –, Desde que se fueron, Usagi-chan cambio mucho. Empezó a llegar más temprano a la preparatoria, sus notas subieron considerablemente, su simpatía no es la misma de antes, incluso ya no habla tanto de Mamoru-san y ya no sale con nosotras, ya no conserva el mismo brillo. Me preocupa – suspiró, y cruzó sus piernas mientras miraba su desayuno.
—Sumado a que el día de su cumpleaños, fue la primera en irse – agregó Artemis moviendo la cola, observando a su protegida arriba de la mesa y ésta asintió respaldando las palabras del gato —. Yo no sé qué piensas tú, Mina-chan, pero apoyo la decisión de Luna.
—Usagi es mi amiga, aunque antes no estaba de acuerdo, sólo espero que no sufra más y que Mamoru-san la comprenda – acotó con voz preocupada.
—Mamoru-san es inteligente. Pero tenemos que tener paciencia y mientras tanto, ayudar a nuestra princesa a salir adelante – Sonrió el gato blanco.
—Claro que sí, cómo dice el dicho: Más vale temprano que nunca – dijo con demasiada emoción.
A Artemis le salió una gota de sudor y bajo la mirada. Mina era un caso perdido.
—Querrás decir, "más vale tarde que nunca".
—Bueno tú me has entendido, jiji – dijo sonrojada restándole importancia.
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Mientras que del otro lado de la Galaxia…
La Princesa de las flores doradas se había levantado. En Kinmoku estaba amaneciendo, el satélite de color verde, se estaba haciendo notar, dándole brillo el hermoso planeta.
La puerta de su habitación fue golpeada dos veces y Kakyuu dio el permiso para ingresar.
Una mujer alta, vestida con una túnica roja con detalles violetas, su pelo de color violeta oscuro, atado en una coleta alta, ojos color gris con tonos miel, ingreso a la habitación. Reverencio con respeto a su soberana.
—Buenas días Princesa – dijo la mujer con su dulce tono de voz.
—Buenos días Ona – correspondió al saludo. Ona era su concejera personal y mejor amiga.
Kakyuu se enderezó en la cama e invito a Ona a sentarse a su lado. Pues la princesa estaba cansada, hacía días que se sentía rara, inquieta.
—El desayuno vendrá en un momento – informó la mujer. La princesa asintió.
— ¿Hay novedades? – fue al grano directamente.
—Hemos enviado informantes a la Tierra, pero por el momento no sabemos nada. Además, corremos el riesgo que las Senshi Outers los intercepten — Comentó Ona —, ¿Siguen los sueños? – preguntó.
—Si Ona, y cada vez con más intensidad. No sé cuánto tiempo voy a soportar esto. Pero si algo le llega a pasar a la Princesa Serenity, no puedo quedarme con los brazos cruzados… no, no después de que ella me devolvió la vida – Dijo Kakyuu fregándose la cara. Ona puso una mano en su rodilla izquierda y la pelirroja conecto su mirada con ella.
—Mi querida Kakyuu, amiga, tienes que tranquilizarte. Si actúas impulsivamente, las cosas no saldrán bien. Debemos confiar, y si es necesario, entonces iremos a la Tierra. No conozco a la princesa, pero se puede sentir su resplandor desde aquí y es muy cálido. Digno de admirar – Ona le sonrió tiernamente y Kakyuu correspondió –. Le debemos la reconstrucción de nuestro planeta, nuestras vidas; ¿Y qué decir de las Starlights?
—Lo sé. Tienes razón, pero sabes que mis intuiciones y premoniciones jamás han fallado. Espero que esta vez sea una excepción y que sea una broma de mi mente – Dijo Kakyuu, tomando la mano de su amiga Ona –, En cuanto tengan noticias de la Tierra, avísame – Ona asintió –. Tengo pensado hablar con Maker.
— ¿Está segura? Es decir, Healer y Fighter se darán cuenta tarde o temprano – Preguntó con preocupación.
—No tengo alternativa, si habrá una batalla, entonces enviare a Healer y a Fighter. Pero Maker es la más calificada para presentarse ante los príncipes, para dar nuestro apoyo y alianza para lo que necesiten. Sea lo que sea que aseche, no les soltaremos la mano, pero quiero asegurarme que de verdad, se está encubando un enemigo – Su rostro mostraba preocupación.
—No se preocupe. Enviamos a los mejores informantes. En dos días volverán. De todas formas, ellos se comunicarán con el jefe de la guardia real – Ona se paro y reverencio nuevamente a su princesa —. Con permiso princesa, debo retirarme y comenzar las tareas del día, más tarde, nos veremos.
—Si Ona, que tengas buen día…y, y gracias – Sonrió.
Ona asintió y se retiró, en ese momento llego una mucama cargando la charola con el desayuno de Kakyuu.
Y aunque la princesa no se encontraba de ánimos para desayunar, debía hacerlo, porque al final del día, terminaba muy cansada y débil y sus estrellas, se preocupaban demasiado por ella.
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Maker había iniciado la mañana kinmokusiana muy extraña. Se ducho y decidió salir a dar una vuelta por el palacio. Algo la hacía sentir inquieta pero no sabía exactamente qué.
Llego hasta uno de los lagos, a unos metros del palacio, se sentó con la base de sus botas en el pasto rojo, levantando las rodillas y sosteniéndose con sus codos apoyados en el pasto. Su mirada estaba puesta en el satélite de su hermana menor.
No supo exactamente cuánto tiempo estuvo así, perdida en sus pensamientos. Alguien se acerco a sus espaldas y tan ensimismada en su mundo estaba, que no se dio cuenta. Se sobresalto al sentir una voz.
—Vaya ¿Qué haces aquí sola? – y Maker le hubiera dado una golpiza, porque su voz antipática y gruñona la había irritado por demás, pero no tenía ganas de pelear.
—Vaya, veo que las ganas de molestar no te abandonan – Respondió con desgano. Healer frunció el ceño y se sentó junto a su hermana, observando su propio satélite.
—Veo que no estás de buen genio hoy, raro en ti Maker – Sin vueltas, uso sus crudas palabras, volteando su rostro con la vista en el perfil de su hermana. Maker ignoró el comentario de la peli plateada, y esta se estaba alterando –. ¿Me dirás que sucede o te comieron la lengua?
Cuando Maker abrió la boca para responderle a su hermana, una tercera voz interrumpió.
– Ya Healer, déjala en paz – le reprendió la líder pelinegra y su hermana mayor le agradeció con la mirada. Healer gruño algunas cosas inteligibles. Fighter las acompaño –. ¿Qué les parece si entrenamos como en los viejos tiempos? – Preguntó con entusiasmo.
A Healer le brillaron los ojos y su rostro mostró seguridad. En cambio Maker, le sonrió a su hermana pelinegra y tomó la palabra – Gracias. Yo las estaré observando – Fighter se mordió el labio inferior y se guardo las ganas de preguntarle a la peli castaña. Miro a su hermana menor y las dos asintieron.
—Bien, empecemos – se pusieron de pie. En el rostro de Fighter surco una sonrisa segura, sus cejas acompañaron a sus ojos, se puso en posición de defensa. Healer ataco directamente.
— ¡Infierno estelar de Healer!– y Fighter lo esquivo sin problema.
—Sigues siendo igual de impulsiva, tonta – Y cuando la ojiverde estaba a punto de replicar, Fighter se adelanto – ¡Laser de estrella fugaz! - exclamó no dándole tiempo a esquivar su ataque, término tirada en el pasto. Se levanto y siguieron peleando.
Maker prestó atención a Fighter. Había algo raro en ella. Hacía dos años terrestres – no, no estamos en la Tierra –, cinco años Kinmokusianos desde que habían llegado, que la peli negra no tenía el brillo de antes, y aunque intentaba disimular, no era secreto para ella y su hermana Healer que extrañaba a Tsukino-san, incluso su Princesa lo había notado. Le había presentado muchas doncellas del planeta, pero esta se negaba a seguir con su vida. Encontrándola por las noches en el jardín del palacio, mirando las estrellas, otras tantas, llorando en silencio o tocando la guitarra. A veces Maker se preguntaba ¿Porque era tan difícil olvidar a esa niña? Y aunque no la culpaba, ella misma admitía que el resplandor de Sailor Moon la había atraído y cautivado, pero Fighter no solo fue cautivada por ese resplandor, sino que se enamoro de ella.
Si a Maker le hubiera pasado, el no ser correspondida, podría entenderla. Pero ella siempre fue los hombros para que sus hermanas lloren.
Y si, Healer también tenía su historia detrás de toda esa personalidad "gruñona". Pero Fighter era la que más sufría.
—Maker – la llamó su hermana menor. La peli-castaña salió de su trance y conecto su mirada violácea con los verdes esmeraldas –: ¿Estás bien?
—S-sí, me encuentro bien – Se paró del pasto ante la atenta mirada de los zafiros –, Iré a desayunar, nos vemos – Healer quiso ir tras ella, pero Fighter puso su brazo para impedirle el brazo y negó con la cabeza.
La peli plateada desistió de seguirla y miro a su hermana.
—Hay algo raro en ella – dijo preocupada.
—No te preocupes, Maker se siente inquieta. No sé si te has dado cuenta, pero hay algo raro moviéndose por la Galaxia – Fighter habló, haciendo notar también su preocupación.
—Sí, eso es verdad. Pero tal vez sea un movimiento de constelaciones… ya sabes… y si algo pasara, bueno, tenemos en que quién confiar ¿No?— Y Healer puso sus manos en su boca.
Había metido la pata hasta al fondo. Fighter quedo en su posición inmóvil. Miro a su hermana de reojo.
—Sí, tenemos en quien confiar – dijo algo así entre dientes. Emprendió su camino hacia el palacio dejando a una Healer ¿Culpable?
¡Genial! No solo que casi se pelea con Maker, sino que también, abrió la bocota de más y le refriega en la cara – indirectamente – a Fighter que Sailor Moon, jamás le correspondía.
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Volviendo a la Tierra…
Usagi estornudo, mientras caminaba a su encuentro con Molly.
— ¡Qué raro! Estamos en verano – y pudo distinguir la espalda de un muchacho, muy conocida para ella, mientras se acercaba a una esquina donde el semáforo marcaba rojo.
— ¿Mamo-chan? – dijo a su espalda.
El pelinegro se volteó y sonrió, haciendo que la rubia se estremeciera, aunque su sonrojo no era el mismo del habitual – después de todo, lo sigo amando.
—Usako… – dijo con ternura. Se acercó a ella y le dio un – corto – beso en los labios –: ¿Qué haces por aquí? ¿Sigues sin clases?
—S-sí, hasta nuevo aviso. Etto… iré a encontrarme con Molly; ¿Te acuerdas de ella? – Mamoru se sorprendió, aunque estaba un poco distraído observando los gestos de su prometida.
—Oh, Molly. ¿Ha vuelto a Tokio? – Usagi afirmó con la cabeza –, Ya veo. Bueno, mándale saludos – su tono fue con poco interés, estuvo a punto de saludarla para irse, pero la rubia lo retuvo un poco más tomándolo del brazo.
—Mamoru, espera; ¿Co-cómo t-te fue con – eso…? – pregunto titubeando, notando la tensión que se había generado entre ellos dos.
El soberano terrestre entendió a la pregunta que se refería Usagi.
—La tesis – le quiso corregir y la rubia asintió avergonzada, Mamoru puso una mano sobre la cabeza… ¿Cariñosamente? –, Falta una semana para que rinda el examen ¿No te he dicho? – la princesa se dio cuenta de lo desatenta que fue con este dato, pero el pelinegro lo dejo pasar y continúo —. Aproveche a salir a dar una vuelta y comprar los víveres de la casa. Usako; ¿Te acompaño?
—Sí, si no es molestia – recibiendo como respuesta un "Para nada".
Los dos caminaron uno al lado del otro, en silencio. Un silencio, cómodo, para los dos. Una cuadra antes del parque Nro. Diez se detuvieron.
—Usako, cuando dé mi tesis, me gustaría que vayamos a comer, ya después, iré a hacer la residencia a Gran Bretaña; ¿Estás de acuerdo?
¡La residencia! Se había olvidado que Mamoru se iría un tiempo
– Claro que sí Mamo-chan. Después te llamare para saber cómo te fue. Sé que podrás – Le sonrió con sinceridad y Mamoru agradeció el gesto de la rubia, con una sonrisa y asintiendo –, Estudia mucho, recuerda, que ese es tu sueño – remarcando esto último, sus labios surcaron una sonrisa,sí hasta donde iban hablando, estaban bien, pues, para el muchacho se volvió un trago amargo.
—Lo haré. Gracias Usako y discúlpame por no dedicarte tiempo estos últimos días — Usagi negó con la cabeza y le dio nuevamente una sonrisa —. Bien, debo irme – Un –nuevamente corto – beso.
La rubia solo dijo "adiós". Mamoru emprendió su marcha hacía sus compras.
Molly iba llegando y vio a su amiga, mirando en dirección a – ¿Ese es Mamoru? – Enarcando una ceja y se acerco hacia ella —Usagi – la llamo, y ésta se volteó a verla.
—Molly… – la abrazo y empezó a llorar de la emoción. Su amiga le correspondió el abrazo, apretándola fuertemente y con sinceridad.
—Ya ya Usagi-chan, no llores – le pidió, acariciándole su cabello. Se separaron un poco y Molly puso sus dedos pulgares debajo de sus ojos para limpiarle las lágrimas, un sonido acongojado salió del pecho de Usagi, tomó una bocanada de aire y le sonrió.
— ¡Lo siento! Es que, hace mucho que no nos vemos, y además, nos hemos alejado tanto que… – su amiga la callo poniéndole el dedo índice sobre sus labios y negó con la cabeza.
—Usagi, pase lo que pase, siempre estaré para ti. Ahora, vamos a sentarnos… – y las dos amigas, caminaron a un banco de la plaza. Una gran charla se avecinaba para las dos.
Continuará…
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¡Hola! ¿Qué tal? ¿Comentarios? ¿Sugerencias? Lo que sea, será bienvenido.
Gracias a las personas que han leído de forma anónima. Se agradece mucho que elijan está historia, espero no decepcionar y cumplir con sus expectativas lo mejor que pueda.
Gracias B.B. Asmodeus y Rogue85 por acompañarme con sus reviews, valoro muchísimo sus opiniones.
Les dejo un beso y un abrazo. Nos vemos en el próximo capítulo.
YukiLunar.
Re- Edición: 10/Abril/2016
