Disclaimer: Boku no Hero Academia no me pertenece, ni ninguno de sus personajes, todos son de Kohei Horikoshi, yo solo los tomo prestados para mis medios recreativos sin ánimos de lucro.
Ochaco se diviso frente a aquel gran espejo, su ropajes estaban delicadamente cada uno en su lugar, su reflejo, le produjo un ya conocido sentimiento y rápidamente evoco del porqué estaba ahí.
Había pasado mucho tiempo, desde que Katsuki y ella habían hecho pública su relación, si bien a muchos les sorprendió porque algunos esperaban que ese tipo de situación por parte de ella fuera con otra persona, en pocas palabras, esperaban que ella estuviera junto al héroe Deku.
Aun parecía que las personas en sus círculos les parecía inconcebible su relación. Y no es que le molestara la opinión de ellos, es solo que a veces sus reacciones eran muy exageradas. Como que el tipo de trabajo de héroe que realizaba,de que este no iba de acorde a la actitud que mostraba, bien, es cierto que aun seguía siendo alguien un tanto mal hablado y parecía que la ira siempre surcaba sus facciones, pero Ochaco sabía que Katsuki era un héroe de corazón indiscutible, además si su forma de ser no parecía ser un buen ejemplo pero, no dejaba de hacer lo correcto.
También estaba – algo que realmente la tenia cansada- el que siempre la consideraran alguien "débil", lo peor del caso era que compararan su buena actitud, con la de él , para valerse de la excusa de llamarla así, o al menos así lo sentía, aunque después Katsuki le regañara por prestarle atención a sus palabras, aunque él fuera el primero en gritar a los cuatro vientos que Ochaco no era alguien a subestimar, sin omitir todo su lenguaje soez.
Y todo cambio cuando decidieron convertirse en un dúo de héroes.
Una pequeña risa nerviosa salió de sus labios, aun recuerda su expresión cuando oficialmente los había declarado en el mismo número de ranking, ella por supuesto estaba impresionada, el haber llegado al puesto diecisiete apenas con dos años de ser profesionales, por supuesto para Katsuki no fue suficiente, pero el estruendo de su risa al enterarse que habían superado a Deku por haber empezado a trabajar como pareja hizo que todo su mal humor se fuera por la borda, para luego esa misma noche hacerle el amor tan locamente que después se avergonzaba de salir a la calle con ropa descubierta. Y bueno una parte de ella no podía negar que había sido algo que celebrar.
A su lado se encontraba un pequeño ramo de flores, con él, tuvo el cuidado de no tocarlo con todos las almohadillas de sus dedos, no quería descuidarse un momento y al soltarlo este se fuera flotando, observo la selección con la que se había armado, la combinación entre unos gladiolos rojos y unos claveles blancos. Ciertamente el estilo se miraba muy extraño para cualquiera pero en ese momento Ochaco lo consideraba una de las cosas más hermosas que había visto.
Recordando el día en que el mundo se había teñido de gris, por el héroe número uno, All Might se retiraba oficialmente, en ese tiempo ella y Katsuki no poseían una relación, pero muy en el fondo se había sentido una cobarde por no tratar de ir en su ayuda, aunque claramente era peligroso, mucho después se había sincerado y dicho a el cómo se sintió, Katsuki en esa ocasión solo le dijo que no pensara en cosas pasadas, que se concentrara en el ahora, si bien ella solo asintió, no se libero del todo de ese nudo, mucho menos cuando se presentaron al funeral del ex símbolo de la paz, mientras ella estaba tomada de la mano con Katsuki y una mano en el hombro de su amigo Deku.
De repente unos golpes suaves se escucharon de la puerta atrás de ella, una voz le dijo que ya era tiempo, y ella solo comunicando que salía enseguida, terminando de arreglarse los últimos detalles, al salir se encontró con una mirada esmeralda que conocía perfectamente, y le sonrió instantáneamente. Deku le devolvió el gesto con una de esas sonrisas tan únicas que tenia, pero no dijeron palabra alguna pues sabían que no tenían más tiempo y salieron apresuradamente para llegar a su destino.
Mientras Deku hablaba por teléfono a su lado, supuso se trataba de alguien de que estaba en el lugar designado, Ochaco jugaba con sus manos, nerviosa, cuando nuevamente recordó el peso del anillo en su dedo anular de su mano derecha, el solo ver la forma de hojas que terminaban en la piedra encerrándola de una manera como si esta fuera una pequeña flor. Ochaco sintió un pequeño nudo en su garganta, sin duda alguna, recordar él como ese anillo había dado en su mano era uno de los recuerdos más alegres y a la vez pesado-irónico debido a la naturaleza a su peculiaridad- que poseía en sus memorias.
Katsuki y ella eran héroes reconocidos, como el dúo de héroes en poder llegar al mismo puesto del ranking, lograr que el otro resaltara sin opacarse mutuamente, era algo que inclusive muchos periodistas alababan y felicitaban, y los civiles los apreciaban aun con sus personalidades tan opuestas, como profesionales su vida era muy buena, su vida personal también lo era, pero, sabía que no podía evitar ciertas inseguridades con respecto a su vida, usualmente no discutían por cosas de su trabajo, pero si por sus vidas personales, como algunos que otros celos, por unos cuantos berrinches e inclusive por esas "dudas".
La peor equivocación que había hecho en su vida fue dejar que esas preguntas se adentraran en su mente.
¿Eran más una pareja o solo unos compañeros del trabajo que pasaban las veinticuatro horas del día juntos?, su usual costumbre de decirle las cosas a Katsuki hizo que mencionaran eso, lo había dejado con un sentimiento de tristeza, entre ambos, porque el dolido, había dicho que no necesitaba de ella para ser reconocido, Ochaco en el calor de la discusión no lo había tomado de buena manera, si bien ahora comprendía el error de sus palabras pues entendía a lo que se refirió en esa ocasión, lastimosamente esa vez no lo tomo con cabeza fría. Dos días después de eso, y que cierta persona fue un tanto imparcial para ellos, pudieron solucionar por el momento el problema.
No fue la primera ni la última ocasión que discutieron, pero si fue algo que les dejo una pequeña espina en sus corazones, la ultima discusión había generado que Ochaco fuera a parar a la casa de una de sus amigas para plantearle la situación y si bien Mina la escucho compresivamente, su solución no le parecía del todo aceptable.
-Sabes- Deku quien hace mucho había terminado su llamada, y estaba con su vista por la ventana, giro rápidamente para prestarle atención- si no fuera por ti, creo que las cosas entre Katsuki y yo hubieran terminado de otra forma.
La expresión de sorpresa se mostraba en las facciones de su amigo, parecía que a veces no se acostumbraba aun a las muestras de gratitud, era una de las cosas mas hermosas que tenia su amigo y Ochaco estaba agradecida de haberlo conocido.
-No creo que yo haya algo tenido que ver - si bien su vergüenza era obvia no dudo el con una ya familiar confianza tomar su mano- a pesar de todas las dificultades, y estoy seguro que Kacchan tampoco lo cree, pero sí, me alegra que las cosas no hayan terminado de la peor forma.
Ochaco sonrió nuevamente a su amigo, ella sabía, que aunque Deku no lo aceptara, era gracias a su costumbre de meterse en asuntos ajenos a él, que ellos pudieron llegar a este día, fue lo mejor pensó ella en lo mas profundo de su ser.
Resulta que el consejo de Mina era que Katsuki y ella debían dejar de trabajar juntos un tiempo, si bien le agradeció y le dijo que se tomaría un tiempo para considerar la situación. Ochaco se marcho de la casa de su amiga, y se dirigió a un lugar que tenia personalmente solo para ella, una playa que hace un tiempo atrás Deku había compartido con ella, el mismo le había contado de su entrenamiento recibido antes de entrar a la academia.
Llego rápidamente, acostumbrada que varios enamorados rondaran por ahí, se sorprendió encontrarla vacía, así que sin muchos rodeos se fue a sentar hasta el borde de aquel puerto, sabía que su amiga no tenía mala intenciones, pero era cuando se mentalizo la idea de lo que era trabajar juntos, fue como si un golpe en su estomago le hubiera sacado aire, lagrimas empezaron a correr por su rostro, ella que había permitido que ese lado oscuro le alimentara cruelmente la idea que Katsuki la quería a su lado para solo la fama, y ella en un momento de su propio egoísmo lo vio a su favor igualmente. Acusaba a Katsuki de algo que la culpable era ella. Se permitió llorar una vez más, hasta que sintió que su mente se aclaraba.
Cuando regreso a casa esa misma noche bien tarde, encontró el apartamento vació, y el pánico se apodero de ella, gritando y buscándolo insistentemente sabiendo que no estaba pero negándoselo a si misma, sin resultado alguno, Ochaco cayo sentada en el sofá de la sala, culpándose de que todo esto ocurría por los errores que acumulaba una y otra vez.
El auto, se detuvo frente a aquella iglesia, para ellos era muy raro celebrar una ceremonia que no fuera al estilo japonés, pero la idea de verse vestida de blanco a Ochaco le encantaba, y para que negarlo, a ella le encantaba las cosas que salieran fuera de lo cotidiano, frente a la iglesia, podía ver rostros conocidos, sus amigos, su padres, e inclusive, medios de comunicación, que sinceramente los hubiera preferido que no estuvieran, pero parecían considerados, pues no había gran cantidad, y parecía que no irrumpirían en la misma ceremonia.
Últimamente en los medios, eso es lo que más resonaba, se comentaba, se hacían debates, el hecho de que Uravity y Ground Zero, habían empezado a trabajar por separado, y si bien al parecer su habilidad para realizar su trabajo no cambiaba, si lo era su actitud, a Ground Zero muchos le conocían por su mal habla, pero sin Ochaco, su temperamento salía a relucir a peor; mientras que Uravity, su forma de ser continuaba siendo amable y servicial, pero sin ser realmente conscientes el resto, en su mirada se notaba que ella, estaba afectada por sus propias decisiones tomadas.
Esa noche, Katsuki no volvió, ni la siguiente, ni después, en mucho tiempo Ochaco se dijo a si misma que debería buscarlo, pero era su mismo orgullo el que se negaba a que tomara acción, y si bien ella había iniciado esto, Katsuki también debió entenderla y saber que había un poco de razón en sus palabras.
Era en ese momento que estaba separado uno del otro donde se veía con más claridad la verdad de lo dicho.
Ochaco dio un suspiro, su padre que le acompañaría hasta el altar, la miraba con sus ojos vidriosos, lleno de amor, y una cierta tristeza, supuso que según sus conversaciones los días anteriores, aun no superaba ver a su niña pequeña a punto de contraer matrimonio. Ella tomo su mano y hablándole en voz baja, tratando de calmar el ambiente, él le sonrió y le pregunto si ya estaba lista para adentrarse, ella asintió, con la ansiedad acumulándose más y más en sí.
Estaba haciendo un rescate en unos derrumbes, su cuerpo estaba agotado, y estaba a punto de llegar a su límite, cuando el héroe Deku se les unió, con su habilidad para moverse rápido, y apartando con cuidados escombros demasiados pesados, que ella ya no tocaba para evitar descontrol con su peculiaridad, fue que pudieron rescatar a la mayoría de personas, a veces en ese trabajo se perdían vidas, y ella en cierta forma sabiendo bien, aun no se acostumbraba a perderlas, pero no se permitirá deprimirse en su propia miseria, tenía suficiente con su vida personal, como para arruinar su profesión.
Una vez terminaron, Deku se le acerco y la estrecho en un abrazo, no iba a negárselo, pues lo necesitaba, llevaba evitando el contacto con sus conocidos, y él era el primero que veía en mucho tiempo, Deku sabiendo de antemano todo esto le pidió que no se cerrara mas y que hablara con él, fue hasta ese momento que Ochaco se dio cuenta que realmente necesitaba a su amigo. Cuando se reunieron expulso todo lo que se había acumulado después de la partida de Katsuki, e inclusive antes, le hizo saber, todas sus dudas, todos sus pensamientos crueles y como se los había transmitido a Katsuki y como lo había herido. Si bien Deku no le recrimino nada, pero pudo notar que él se entristecía cuando menciono lo de sus acusaciones a Katsuki.
Este se marcho diciéndole que la visitaría de nuevo, sin embargo la siguiente vez que este le solicito encontrarse en un lugar distinto de su hogar, no fue a su amigo quien encontró, si no a Katsuki, si bien su primera reacción fue sorpresa, no duro lo suficiente como para permitirle ser valiente y enfrentarlo, así que rápidamente dio medio vuelta e intento huir de ahí, y lo hubiera logrado si no hubiera sido por la mano que se cerró en torno a su muñeca aprisionándola con la suficiente fuerza.
-Ochaco
Como la tradición dictaba su padre estaba pasando su mano al que sería su esposo y ella le dio una pequeña sonrisa, sus miradas parecían no poder apartarse uno del otro, hasta que el sacerdote frente a ellos, llamo su atención para comenzar la ceremonia. Las palabras que recitaba si bien podían ser repetidas en muchas ocasiones diferentes, el corazón de ella, no podía parar de bombear, sus nervios , todos los sentimientos acumulados desde hace mucho y los de ahora mismo, corrían peligro de desbordarse por sus ojos.
Ochaco temblaba, no necesitaba saber quien la había detenido, aunque el temblor de su cuerpo le impedía voltearse, conocía perfectamente esa mano.
-Piensas salir corriendo de nuevo.- su ronca voz, le produjo un espamo, que a su vez le permitió también al fin girar su rostro, lo hizo tan lentamente que se dio el tiempo para ver los cambios producidos en los meses separados que habían en su rostro. Unas ojeras y una barba bien cortada fueron los que más resaltaron.
-Quien salió corriendo fue otro- dijo recordando, el dolor en su pecho tras haber encontrado el apartamento vació.
Como era usual para ella, pudo ver tantas emociones en sus ojos, ella esperaba una respuesta y si él quería hablar, pues tendría que empezar primero
-Tu...-no era usual para Ochaco verlo dudar tanto, e inmediatamente como si fuera un reflejo poso la mano que tenia suelta, pues Katsuki aun no liberaba su otra mano- soltaste tanta mierda esa vez- su mano ya aprisionada se empezaba a sentir liberada de las cadenas que eran sus grandes manos.
-Yo…- ella tenía que explicarse, no podía negarselo, el lo merecía- tenía razón, no me equivoque…
Sus palabras tuvieron un efecto inmediato, su rostro se contrajo en unas de las expresiones más molestas de las que le había conocido, y rápidamente retrocedió dos pasos y dio vuelta dispuesto a no volver, y en el proceso tal vez matar a Deku por hacer casos de sus ideas de mierdas y de paso golpearse a si mismo por hacer caso y ser tan imbécil, cuando sintió que su camisa fue jalada, el voltio rápidamente para ver como lagrimas corrían por el rostro de ella, pero aun así aferrándose a él con tal fuerza.
-..y aun así no quiero separarme más nunca de ti.
Cuando el sacerdote indicaba que se entregaran sus anillos, Ochaco coloco con cuidado el anillo en el dedo de su compañero, mientras este hacia lo mismo con el de ella mientras recitaba sus votos respectivamente. Y en ese momento sentía el peso ahora más que nunca de sus decisiones.
Si bien no habían perdido su ranking pues no tardaron mucho en volver a estar juntos nuevamente, si lo hicieron con su sistema de trabajo, a veces un error de cálculos, provocaba algunas heridas, otras se acaloraban al punto de alzarse la voz, aunque por suerte no llegaban al punto de discutir, pues sus trabajos eran algo que no solo los relacionaba a ellos, si no vidas de personas que confiaban en ellos.
Ochaco poso su vista un momento la vista entre los invitados y reconoció a una chica con todo su cabello y cuerpo de un distintivo rosa, con unos remarcables cuernos, no pudo evitar darle una mirada melancólica, mientras esta lloraba posiblemente de estar presenciando una boda, pues sabía que Mina era igual de romántica que ella, aunque egoistamente pensaba que lloraba por el mero hecho de que ella se casaba.
Mina se había disculpado muchas veces con Ochaco, pues se sentía culpable por decirle que era una buena idea que se separaran, y viendo que la cura había sido peor que la enfermedad. Pero Ochaco le aseguraba que la decisión había sido solo de ellos, y que no se sintiera responsable y que era mejor dejar todo eso en el pasado, abrazándose y disculpándose y llorando un rato también, sintieron que habían dejado los tragos amargos muy atrás.
Cuando su vista volvió al frente, noto que una mirada, justamente a su lado la observaba con un pequeño ceño, ella rió y poso su mano encima de la de él. El padre pronto terminaría la ceremonia y los declararía oficialmente marido y mujer.
Ochaco nuevamente no iría a trabajar llevaba desde el día anterior sintiéndose mal con unas fiebres, y aunque Katsuki le ayudaba con sus cuidados, estos parecían no tener un efecto, y menos ahora que se encontraría sola pues este tenía que ir a trabajar. Este antes de irse le dio un beso en su frente y en sus labios aun sabiendo el riesgo de enfermarse y marcho, con una pequeña amenaza de que no la quería levantada y esperaba encontrarla mejor para cuando regresara.
Era de noche cuando Ochaco se levanto, al parecer el efecto de la fiebre había pasado y estaba cambiando sus cobijas para dormir pues con las que había estado, tenían impregnado el sudor de las fiebres y si no quería volver a enfermarse era mejor tener unas diferentes, estaba sacando un par nuevo cuando una pequeña cajita cayo a sus pies, esta golpeo uno de sus dedos, y chillo pero todo el dolor desapareció cuando vio que la cajita estaba abierta y el contenido de esta.
Era tanta su conmoción viendo aquel objeto que no escucho cuando la puerta se abría y un Katsuki la llamaba preguntándole por su estado de su salud, hasta que la vio arrodillada en el suelo con lo que era supuestamente su sorpresa, maldijo su suerte y en su mente solo estaba el hecho que debía hacerlo ahora aunque sería más complicado de lo que había planeado.
Fueron declarados marido y mujer y si bien no era costumbre mostrar afecto en su sociedad, en ese momento estaban en una ceremonia fuera de su cultura, así que una avergonzada Ochaco recibió un beso de su ahora esposo.
Unas pequeñas lágrimas corrían nuevamente por los ojos de ella, mientras la sonrisa que recorría el rostro de Katsuki era una de las cosas que Ochaco jamás dejaría de apreciar aunque esta infundiera terror en sus amigos y enemigos.
Había escogido contraer matrimonio y nada tenía que ver la personalidad de Katsuki o la de ella, en el difícil camino que había recorrido, era simplemente que la vida era así y sabia que ahora en adelante seria aun más complicado, pero esos anillos en sus dedos, toda esta ceremonia y todas esas personas reunidas eran solo para crear una memoria más en su vida, pues lo que Katsuki y ella decidieran o no era el verdadero cimiento para lo que les quedaba por vivir.
Oh bien termine este, creo que mi cerebro esta a punto de explotar xD. Ya hablando en serio espero que en verdad se entienda la idea de este, a veces pienso que complico todo demasiado o simplemente no tiene elocuencia, una curiosidad de este capitulo es que me debatí, mucho , pero demasiado, el darle un final diferente, ya imaginan uno de esos con final trágico, como que Kacchan había muerto, u Ochaco ( yo y mi tendencia a la necrofilia?) o el mejor que pensaba que era desde las sombras de la iglesia este estuviera viendo a Ochaco casarse con un desconocido.
He visto el nombre de héroe Ground Zero en muchos otros fics, y honestamente me gusta, hasta el día en que Kohei decida darnos su verdadero creo que lo usare. Ademas que no creo verme usando los sufijos japoneses, aunque si soy sincera llamar todo el tiempo a Bakugo por su nombre, me parece extraño, siempre he preferido el Kacchan, talvez mas adelante lo use. xD
Gracias a las personitas que le están dando follow a este intento de entretenimiento llamado "mis historias", y los invito a los que leen que me den su opinión, no importa si es buena o mala, yo necesito saber para mi misma, si esto es minimamente agradable o si tienen algún consejito, también lo apreciare.
