Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. La historia a continuación, sí.
Varios rayos de sol se escabullen por entre las cortinas de la ventana, golpeando mi piel desnuda actuando como un despertador natural. Abro lentamente los ojos intentando acostumbrarlos a la luz y Kakashi sensei se remueve a mi lado rozando mi piel con su hombro. Me recuesto sobre mi costado contemplándolo; se ve tan sereno y tan feliz. Una ola de calor me recorre el cuerpo y mi piel se eriza.
El hombre se mueve un poco más y abre los ojos mirando el techo. Dos segundos después reacciona con pánico y dirige la mirada hacia mi, en cuanto encuentra mi imagen suelta un suspiro y me sonríe.
—Temí que no estarías a mi lado cuando despertara. —Me confesó. Apoyé mi cabeza en mi mano, recargando el codo sobre las almohadas para verlo mejor. La sábana blanca que nos arropaba a ambos se deslizó unos centímetros abajo, formando un escote que dejaba ver el inicio de mis senos.
—Aquí estoy… aquí me tienes —No sabía bien que decir. Aún me sentía tremendamente confundida. Kakashi imitó mi posición, me miró fijamente.
—Sakura… —empezó a decir, tragué saliva.—Déjame recordar este momento para siempre, permíteme guardarlo en mi memoria por el resto de mis días.
El rubor invadió mis mejillas sin preguntar. Estaba en la cama, a su lado, completamente desnuda solamente dejando que una fina tela blanca me envolviera… probablemente me veía un poco desastrosa, con el cabello enmarañado, sin maquillaje y el olor a sexo bien impregnado en mi piel. Y aún así, el hombre frente a mi quería guardarme por el resto de sus días. Algo dentro de mi cedió… —Una vez más —me dije a mi misma, mordiéndome internamente el labio para no perder la cabeza.
Asentí suavemente con la cabeza y ahí estaba Kakashi recorriéndome con la mirada, el silencio se apodera de nosotros pero no es un silencio incómodo, es más bien… liberador. Kakashi recorre desde mis pies, hasta mis ojos. Mira detenidamente cada parte de mi rostro y cuando termina, cierra los ojos recostándose sobre su espalda. Respira profundo y yo me recuesto sobre su pecho. Siento su mano acariciar mi cabello y me levanto para mirarlo.
—¿Qué pasa? —Pregunto extrañada.
—Me encantaría tenerte en cama junto a mi todo el día pero… —Entonces comienza a sonreír como de costumbre. —No falta mucho para que alguien abra la puerta.
De pronto caigo en cuenta de que tiene razón y me levanto de inmediato, tratando de encontrar mi ropa que dejamos regada por toda la habitación. Un recuerdo de todo lo que hicimos anoche interviene en mi cabeza y sé que estoy roja como tomate. Una vez recaudadas todas las piezas comienzo a colocar una a una, Kakashi me mira y dejo que lo haga.
—Usted también debería ponerse algo, al menos su pantalón y la máscara… o será igual de raro que si nos encontraran a ambos desnudos —cierro los ojos por la risa, de pronto noto como su cuerpo empuja el mío hasta que topamos con la pared, sus brazos apoyados en la pared dejándome encerrada entre su cuerpo desnudo y la madera.
—Así que ya vuelves a hablarme de usted, ¿huh? —Su sonrisa socarrona me vuelve loca, está jugando con fuego. Por mi cabeza pasa la idea de desnudarme de nuevo y entregarme a él como hicimos del atardecer al amanecer pero unos pasos en el pasillo interrumpen nuestras intenciones.
Kakashi se percata y se separa de inmediato, sus pantalones holgados están en el suelo y me apresuro a recogerlos para lanzárselos. Trato de acomodar mi cabello tan rápido como puedo y hago como que estoy analizando la cama de hierbas que la noche anterior no utilizó… porque estaba algo ocupado.
La puerta corrediza se abre y Shizune entra con su usual expresión seria.
—¡Kakashi! que alegría verlo de pie, ¿cómo se siente? —Solo puedo pensar en todas las posiciones que hicimos la noche anterior y no puedo evitar el sonrojo.
—Estoy recuperándome antes de lo esperado, ¿qué puedo decir? —Dice colocando una mano en su nuca. Shizune se le queda viendo, después de todo no lleva la camisa puesta y los pantalones se le asientan en la cadera.
—¿Vienes a hacer un chequeo o qué? —trato de sonar lo más neutral posible pero no puedo, Shizune abre bien los ojos y recobra la compostura.
—Eh… no, de hecho, Lady Tsunade —Shizune está completamente ruborizada. —Te necesita de inmediato.
—¡Lady Tsunade! —Hago una pequeña reverencia cuando la tengo enfrente. Shizune hace lo mismo y se planta a su lado. —¿Qué sucede?
—Esperemos a que lleguen los demás… —dice, no entiendo a quién se refiere por "los demás". Pasan fácil unos 15 minutos y Naruto entra por la puerta haciendo escándalo, como siempre, Sai viene detrás de él argumentando algo sobre conducta social y después entra el capitán Yamato. Shizune cierra la puerta.
—Bien —dice la Hokage con voz firme.—Equipo Yamato, tengo una misión urgente… Hay señales de Sasuke.
Naruto y yo contenemos la respiración, el latido de mi corazón se acelera y la emoción me consume.
—¡Sin embargo! —dice casi gritando, controlo mis emociones para permitir que explique de qué se trata. —Hay que tener cuidado. Está a unos dos días de aquí y los Anbu me notificaron que se encuentra… solo. Existe la posibilidad de que sea una trampa y por esta razón es que el capitán irá con ustedes para asistirlos en cualquier situación que se presente. Partirán en una hora.
—Sí, señora.—decimos todos a coro.
—Tsunade… —Una voz nos roba la atención a todos, en el marco de la ventana en cuclillas está Kakashi sensei, vestido con su uniforme y la banda. Los nervios me recorren el cuerpo. —Te pido que me dejes acompañarlos.
—¡Kakashi! —Tsunade golpea el escritorio con ambas manos partiéndolo en dos.
—Ay… es el tercero en la semana —se queja Shizune, casi llorando mientras ve los pedazos en el suelo.
—Te dije que confiaba en que sabrías que hacer y cuando lo hice no me refería a…
—Esto es lo que tengo que hacer, Tsunade. Déjame ir.
—Tu recuperación aún necesita tiempo, estás muy débil para servir en combate.
—Pues yo lo vi muy bien —dice Shizune, casi automáticamente. En cuanto se da cuenta de sus palabras se sonroja por completo y comienza a negar con la cabeza. —Quiero decir, ¡mírelo! Ya se encuentra bastante estable, usted misma lo dijo mi Lady, unos días más y sale… ¡Además! Sakura estará ahí, ella puede atenderlo…
Shizune reía nerviosa a carcajadas. Sentí como la mirada de la hokage caía sobre mi y es que, de mi dependía que Kakashi nos acompañara. Yo era la que mejor conocía su condición.
—Yo… —titubeé un poco. Miré a Kakashi y él estaba tan inexpresivo, como siempre. Antes de devolver la mirada hacia la Hokage el sonrió por debajo de su máscara. —Él se encuentra mucho mejor. Su sharingan puede salvarnos la vida, mi lady.
Dije con absoluta seguridad en mis palabras, la Hokage soltó un suspiro y se dejó caer en su silla. Miró a Kakashi y después volvió a mirarme.
—Está bien. Pero tendrás que preparar una maleta especial con medicina y plantas por si se necesitan y Sakura, tú vas a cargarla. ¿Entendido? —Asentí con energía y todos salimos de su oficina a excepción de Kakashi.
—¿En qué rayos estás pensando, Hatake? —Alcancé a escuchar.
Hacía días que no me pasaba por mi departamento. Una fina capa de polvo cubría los muebles de mi habitación y de pronto caí en cuenta de todo el tiempo que llevaba en el hospital, con Kakashi sensei. Ya había armado el botiquín de emergencia para atender a Kakashi pero aún tenía que hacer mi mochila llevando las cosas esenciales: comida y armas. Me senté en el borde de la cama y tomé entre mis manos la antigua foto del equipo 7. ¿En serio había pasado tanto tiempo?. Sentí su presencia detrás de mi.
—Qué manía la suya de andar por las ventanas de la gente. —dije sin mirar atrás. La figura se adentró en mi habitación, se quedó parado junto a mi.
—Si Sasuke está tan cerca de la aldea y por su cuenta, quizá signifique que esté flaqueando ante su venganza. Quizá regrese, Sakura. ¿Sabes lo que eso significaría? —Lo miro unos segundos y después me levanto, quedando frente a él.
—Kakashi sensei… yo… ya no quiero hacerme ilusiones y… usted —estiro la mano para intentar alcanzar la suya, sin embargo el me pone ambas manos en los hombros, sacudiéndome ligeramente.
—Sakura, escucha muy bien lo que voy a decirte. —Abro los ojos prestándole toda la atención. No esperaba las palabras que me diría a continuación. —Tú no me debes absolutamente nada. Conozco tus sentimientos hacia Sasuke, yo mismo fui testigo de todo el viaje emocional que has recorrido y… y no pienso interponerme entre ustedes.
Iba a contestarle, tratar de decirle que no quería lastimarlo pero él continuó hablando.
—Jamás he tenido a alguien, Sakura. Jamás nadie me ha importado de la manera en que tú lo haces. Mis ojos jamás habían buscado retratar a nadie y luego, poco a poco fuiste formando parte de mi. Al principio me parecías boba e infantil, pero cuando vi tu entrega tan inhumana hacia Sasuke… me pregunté si alguna vez yo podría entregarme a alguien de la manera en que tú lo hacías. Mi maldita suerte es que resultaste ser tú.
Respiró profundamente. Bajó la mirada un instante pero después volvió a colocarla sobre mi. Mi corazón resonaba fuerte y claro. Él sonrió de lado y después se puso sumamente serio.
—Jamás he tenido a alguien, Sakura. No de esa manera. Y por eso es que necesito que comprendas que estaré perfectamente bien después de ti, porque lo estuve antes de ti. Esto no quiere decir que no significaste nada porque ahora… ¡Ahora lo significas todo! pero… te dejo ir, Sakura. Sea lo que sea que suceda, necesito que comprendas que eres alguien libre… y que esa libertad es la que te hace brillar cada día más.
Bajó su máscara y depositó un beso en mi frente, suave, lento. Estaba lleno de todas las emociones que me había logrado expresar con su discurso. Subió su máscara, dio media vuelta. Desapareció entre el humo.
—¡Capitán Yamato!, ¡Sai! —alcé la mano cuando divisé sus figuras en la entrada de la aldea.
—¡Eh Sakura! —Contestó el capitán. —¿Has visto a Naruto o a Kakashi?
—Naruto ya viene —dice Sai, con tono neutral señalando hacia el frente. Naruto venía corriendo a toda velocidad.
—¡Naruto! —grito a manera de regaño. —¿Dónde estabas?
—¡Ay Sakura no me regañes! ¡Que también vi que acabas de llegar! —El capitán y Sai se ríen, mis mejillas se ponen rosadas.
—Supongo que Kakashi llegará tarde de nuevo —Naruto hace pucheros golpeando el piso con los pies.
—Quizá no venga… —digo en un susurro, más para mi que para los demás. Sai alcanza a escucharme y me pregunta sobre ello. —No, nada. Solo… está muy retrasado y…
Unas pisadas llaman nuestra atención, Kakashi venía a paso sumamente lento caminando por la aldea sujetando "Icha Icha" en su mano derecha.
—¡Anda Kakashi sensei! Tenemos un Sasuke que traer de vuelta —dice Naruto y emprendemos el camino de inmediato.
Saltamos de árbol en árbol por tierras que nos son sumamente conocidas, Sasuke está demasiado cerca de nosotros y solo es cuestión de tiempo para encontrar su paradero. El sol se está poniendo y los colores rojizos y anaranjados son la única guía que tenemos. Nos detenemos de vez en cuando, para almorzar. Yamato hace una mesa y nos permitimos descansar, aprovecho para revisarle las heridas a Kakashi.
—Vaya, incluso la infección cedió. Esto sí que es un milagro. —dije emocionada. Kakashi estaba recargado en un árbol, ambos sentados en el suelo.
—Bueno, te negaste a contarme qué es lo que contenían esas hierbas mágicas.
—Podía hablarte de plantas todo el día, pero no creo que sea tu tipo de entretenimiento —dije arqueando una ceja y lanzándole una mirada a su libro. Él soltó una risa que sorprendió al resto del equipo, Kakashi e levantó y colocó su uniforme de nuevo, se acercó a la mesa con los demás.
—Y bien, ¿cuál es el plan? —Preguntó y Yamato comenzó a explicarle que lo mejor sería que Naruto lo abordara conmigo mientras los demás esperan escondidos. Así, si es una trampa tendremos tiempo de reaccionar.
Yamato hace un clon de madera, el cual manda a explorar los alrededores para ubicar a Sasuke. Mientras tanto, el equipo y yo aprovechamos para descansar un poco. Naruto se remueve sobre su lugar nervioso y le pongo mi mano en su hombro. Él me mira y sonríe. Así pasamos un buen rato, los últimos rayos de sol están por desaparecer, Yamato ya había generado la cabaña en donde dormiríamos cuando de pronto se sujeta la oreja y pone atención a lo que su clon le está transmitiendo.
Así se queda unos cuantos minutos hasta que nos mira fijamente, todos nos encontramos a su alrededor.
—Sasuke encontró a mi clon —dice. —Quiere que lo encontremos de inmediato, está a unos 500 metros de aquí. Dijo que esta era la última oportunidad.
Sin pensarlo dos veces todos nos lanzamos en la búsqueda de Sasuke.
Salimos a un valle, alcanzamos a divisar las montañas a lo lejos y un lago que pronto reflejará a la luna. Entonces comienza a salir humo en un punto hasta formar una silueta.
—Sasuke… —susurra Naruto y la silueta se transforma en aquel a quien tanto añoramos. Sasuke nos dirige una mirada asesina.
—¿Nos citas aquí porque estás pensando en cambiar de opinión? —dice el capitán Yamato tentadoramente.
—Qué inteligente. —Dice Sasuke arrogancia. —Que agradable que al menos uno de ustedes sea consciente de lo que está pasando.
—Entonces… ¿Volverás? —Dice Naruto entusiasmado mientras se acerca a él.
Sasuke entonces se aleja y comienza a lanzar Kunais hacia nosotros, Yamato alza un muro de madera que nos protege sin embargo cuando lo retira Sasuke ya está demasiado cerca de todos. Desenfunda su espada, esa con chakra que deja infectadas las heridas como si de veneno se tratase y logra herir a Sai, que cae al suelo perdiendo el movimiento a causa de la espada.
Conozco como funciona y sé que el efecto es temporal, sin embargo eso le da gran ventaja para matarnos a todos. Miro a Kakashi quien está atrás analizando los movimientos de Sasuke con el Sharingan, Naruto comienza a pelear con Sasuke a la par que le grita constantemente que detenga su comportamiento aniñado, que ya es momento de que vuelva a su verdadero hogar.
Yamato, Kakashi y yo corremos hacia Naruto intentando apoyarlo con diferentes técnicas. Superamos a Sasuke en número sin embargo tiene algo diferente desde la última vez que lo vimos, esta vez no se está conteniendo ante nosotros. Yamato y Kakashi son heridos por la espada y caen paralizados, igual que Sai.
Naruto me grita que me aleje, que corra tan rápido como pueda pero no puedo hacerlo, estoy ahí intentando regresar a Sasuke tanto y tan fuerte como él, Sasuke termina por pinchar a Naruto que cae y es que, eso es todo lo que necesita; un pinchazo. Ninguno está en peligro de muerte, solo tienen las extremidades adormiladas.
Sasuke está frente a mi y se acerca decidido. Naruto grita. Yamato grita. Sai y Kakashi también. Como si sus gritos hicieran a Sasuke entrar en razón, volver a ser el chico inteligente e increíble que solía ser. Pero ese muchacho ya no existía más. Sasuke sonreía mientras se acercaba con su espada en mano y cuando estuvo a centímetros de mi la alzó sobre mi cabeza. Reviví todo lo que había pasado desde la última vez que me encontraba en esa situación pero ésta vez no quería mirarlo. Escuché el sonido del metal rozar otro metal y entonces lo noté: había guardado su espada.
Sasuke me tomó del cuello. Su agarre era feroz pero no estaba lastimándome. Sus ojos no eran los que yo conocía.
—Sí cambié de opinión. Quiero que vengas conmigo. —Dijo Sasuke y todos los demás guardaron silencio. Las lágrimas caían y no podía hacer nada al respecto.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste. Ven conmigo. Tus habilidades médicas pueden servirme más que mis compañeros actuales. Puedes ayudarme a completar mi venganza, Haruno.
Sonreí mirándolo, una sensación extraña me invadió el cuerpo… tendría todo lo que siempre quise. Estaría con mi amado Sasuke Uchiha. Viajaría con él, sería… sería útil. Estaríamos juntos… hasta que él decidiera lo contrario. Miré de reojo a mis compañeros. Naruto me miraba con la boca abierta y en sus ojos vi reflejada una verdadera tristeza. Miré a Sai y a Yamato, ellos también parecían resignados a mi partida.
Miré a Kakashi y él me dedicó una sonrisa, por debajo de su máscara. Y luego, cerró los ojos y miró hacia otro lado. Esa era su manera de decirme que él no tenía ningún poder sobre mi y que yo era enteramente libre de escoger mi camino.
—Sasuke… —Él sonrió. Me acercó a su cuerpo para abrazarme e irnos. Pero no lo dejé. Lo empujé apartándolo de mi una buena distancia, corrí hacia el kit de primeros auxilios y saqué 4 jeringas que contenían el antídoto ante el paralizante de la espada que había desarrollado gracias a la herida de Kakashi. Injerté la primera en Kakashi sensei y después a los demás.
Sasuke me miró en la distancia, estaba en medio del valle aún tratando de asimilar lo que había sucedido.
—Sasuke Uchiha… Te amo y probablemente siempre te amaré, mis sentimientos jamás han flaqueado ni un instante y jamás lo harán. Pero este no eres tú y esto no será así. —Apreté los puños, las lágrimas caían y caían. —Y te sugiero que des media vuelta y te retires, porque la siguiente… ¡No me contendré!
N/A: ¡HOLA COMO ESTÁN! espero que estén de lo mejor y perdón por subir el capítulo tan tarde T.T técnicamente sigue siendo viernes jajajajajaja
Tuve algunos retrasos por la escuela que no tomé en cuenta pero aquí está, el tercer capítulo de Flor de plata que espero les haya partido y recompuesto el corazón tanto como hizo conmigo. De verdad, releeré varias veces este capítulo porque me gustó un montón jajajaja quizá es solo porque lo escribí yo T.T
Si les gustó este capítulo y la historia, por favor déjenme un review que ya saben trato de contestarlas lo antes posible (aunque ahora hay un problema y FF no deja que se vean las actuales :c) así que, pueden dejar su review y la checaré en mi mail, en cuanto resuelvan este problemota pues les contesto todo :P
P.D. ¡El lunes es mi cumpleaños AHHHHH!
Sin más que decir, ¡quedo a sus órdenes!
-Alex.
