Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.
Una nueva entrega, de esta historia que deseaba escribir desde hace mucho, sigo escribiendo no sé a dónde me llevara, tanto como tu desconozco el final, si entre mas escribo mas quiero escribir solo veo como las paginas se llenan una tras otra. Espero te guste este capítulo y el próximo miércoles (2 de agosto de 2017) si todo sale bien publicare el cuarto capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.
Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.
Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!
He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.
Créditos al final.
Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.
El día siguiente mientras la servidumbre recogía y reparaba la casa, Pacifica, alargo todo lo, que pudo el alistarse. En su casa nunca se habían preocupado por desayunar en familia, estaba segura que si no tenían visitantes no se preocupaban siquiera por si estaba en la casa, su mucama, Jackie, sabía lo ocurrido y también conocía a la familia, por eso también le ayudo a gastar más tiempo del necesario… Cerca de las diez no pudo dar más escusas y bajo al desayunador. Le pidió a uno de los mayordomos huevos con jamón, tostadas y jugó de naranja. Comió lentamente, sabía que entre más alargará reunirse con sus padres, duraría más la magia de la noche anterior. Dipper.
-"Cuando acabe su desayuno. Su padre desea que se reúna con él en su estudio, Señorita." Le dijo el jefe de mayordomos en un elegante y asentado susurro en su oído, había entrado a la estancia sin hacer ruido alguno, con excepción de una elegante tos. Para llamar su atención, acercándose a ella desde un lado. Y de una forma extraña, luego de darle el mensaje de su padre, le dio apretón en el hombro. Fue... cálido. En un tono menos profesional agrego. "Gracias por anoche señorita… De parte de todo el personal, sepa que tiene nuestra gratitud, pero los amos… nos han prohibido hablar con usted. Aun así no solo yo le debo la vida, se lo digo de parte de todos, si me despide el amo me importa poco, usted siempre será la dama de la casa para mí." De repente noto como silenciosamente varios mayordomos, algunas mucamas en el desayunador, dos de los chefs desde la cocina e incluso uno de los jardineros por el ventanal la miraban, nunca se había preocupado por la servidumbre, como le decían sus padres. Si alguna vez se había fijado en ellos tenían siempre la mirada distante, para ella esa era la forma normal en que se comportaban. Ahora había vida en sus ojos.
-"Muchas gracias…" por más que trato no pudo recordar su nombre, siempre había sido una pieza más del mobiliario para sus padres, pero para ella, ahora era…
-"Kimble." Agrego el mayordomo al notar su predicamento. "Jonathan Kimble."
-"Gracias Señor Kimble." Dijo extrañada. "Por favor dígales a todos que no me deben nada, que era lo único que podía hacer." Ante lo que Kimble solo hizo una reverencia.
"Se los haré saber, Señorita."
En silencio Kimble entro a la cocina, luego intercambio unas palabras con el otro mayordomo, aun anónimo, que la había atendido durante el desayuno y salió del desayunador. Pacifica siguió comiendo lentamente, intentando alargar lo más posible el reunirse con sus padres, pues estaba segura que ambos harían frente común ante ella, demostrando lo indignados que estaban por la vergüenza que había traído al clan Noroeste. Vergüenza? A la cadena más podrida de la historia. Su tristeza se convirtió en enojo, no iba a permitir que ellos arruinaran su día desde tan temprano.
Acabo de desayunar y se puso en pie. Mientras el mayordomo le empezaba a retirar el servicio, ella lo volvió a ver.
-"Disculpe cómo se llama?"
-"Jason Ritter, señorita." Dijo tomando una posición de firme.
-"Gracias por el servicio y la compañía señor Ritter… me podría decir quién preparo mi desayuno?
-"No sabría decirle, en este momento el señor Turkington, la señora Yang y el Señor Ramos, están en la cocina."
-"De todas formas dígales que gracias, siempre me han preparado muy buena y sabrosa comida." Dijo con una bella sonrisa. A la que Ritter respondió sonriendo con una leve inclinación de cabeza. Hecho esto Pacifica salió de desayunador con dirección al estudio de su padre, la misma habitación que el fantasma había hechizado. Una serie de 'buenos días, señorita' la siguió por toda la ruta, pues el personal, en pleno, reorganizaba la residencia. Pero por primera vez los veía como personas, y no estaba muy segura de que si las sonrisas que le brindaban eran normales, aun así con cada sonrisa su desesperación desaparecía un poco.
Al pasar por la puerta principal de la mansión vio a tres mayordomos y dos jardineros alrededor de una pequeña grúa, luego de desearles buenos días se interesó en lo que hacían, habían enganchado varias cadenas de la grúa al un hacha de mano clavada en el piso, pero por más que los cinco tiraban junto al motor y las poleas de la grúa, el filoso artefacto parecía inmutable ante su esfuerzo. Reconoció el hacha cómo la que 'adornaba' la cabeza del fantasma que casi había causado una masacre la noche anterior.
Sus padres podía esperar, no importaba que se enojaran más, por más enojados que estuviesen ya sabía que el peor castigo seria enviarla al internado en Maine, donde se olvidaban de ella nueve de los doce meses del año, exceptuando las fechas en las cuales debían fingir ser una feliz y perfecta familia, tanto para el público como algunos socios de su padre... Pero casi no le importaba, valía más lo que había visto en las sonrisas que acompañaban cada saludo desde que había salido de desayunador. Y fue gracias a Kimble, al recordar las palabras del caballero que lo había entendido. Esas miradas, esas sonrisas eran gratitud, por salvarlos, al revelarse contra sus padres y romper la maldición. Sentía que había dado el primer paso en la obra a la que dedicaría su vida.
Y por eso sabía que podría soportar cualquier castigo. Desde la noche anterior era una nueva y libre Pacifica Noroeste. Si sus padres pensaban que era un fracaso, que no merecía el pertenecer al clan Noroeste, para ella la estaba alagando, ella repudiaba a su familia. Y había tomado la responsabilidad de limpiar tantas generaciones de escoria. Sabía que rehacer al clan Noroeste le podría llevar toda una vida, pero estaba dispuesta a hacerlo. Qué más podía decir que era suyo además de su vida? Aunque cada vez que pensaba en abandonar el pueblo recordaba que no lo volvería a ver. A su salvador, su paladín, a Dipper Pines.
Se quedo ahí viendo sin ver como los empleados de su padre trataban de mover esa hacha. Miraba con ojos vacíos, pesando en ese verano desde que conoció a Mabel, cuantas veces había tratado mal a alguno de los Pines o de sus amigos, cuantas veces había podido estar con ellos, que tal si esto, que tal si aquello. Pérdida en un mundo de posibilidades perdidas y culpa, de lo que pudo ser el verano. Se olvido de todo lo demás, no supo por cuánto tiempo. Hasta que se percato de que los mayordomos habían dejado de trabajar, dejando los chirridos de la grúa y su zumbante motor eléctrico cómo únicos ruidos en el pasillo, y dirigían una pequeña reverencia a algún punto detrás de ella. No tuvo que girarse para saber quien había entrado en el pasillo.
-"Pacifica Elizabeth Noroeste." Dijo Preston. "Acaso tu vergüenza no tiene límites, hace media hora que te esperábamos, tu madre incluso pensó que podrías haberte escapado. Pero que se podía esperar de una fracasada como tú."
-"Perdóname padre, me distraje, ya iba a tu estudio." Respondió la chica, mientras su madre alejaba a los empleados de toda esa área, para evitar que aumentaran los cuchicheos y convertir la rebeldía de su hija en una noticia amarillista, que dañará aun más el buen nombre de la familia.
-"Quieres que te perdone?… ahora además de desobediente eres una desvergonzada. Luego de haber desacreditado a la familia, ahora somos la burla de toda la gente que importa, como podre ver de nuevo a los accionistas…" Le reprendió su padre, alzando cada vez más la voz.
-"No te pediré disculpas por eso. O lo hacía o todos en morían." Se atrevió a replicar la chica.
-"Y que con eso?" Le respondió el padre. Más enojado sacando la conocida campanilla. "Que importan unos cuantos, si el nombre de la familia está en juego." Empezó a tintineo la campanilla. "Eres una Noroeste, ya deberías saber que nada de eso está sobre el buen nombre de nuestra familia. Como te atreves a replicarme Pacifica."
-"Buen nombre, llamas a estafadores, ladrones y truhanes buen nombre. No me hagas reír, esta familia es solo una larga lista de podredumbre humana." Respondió la chica furiosa, descargando toda una vida de vejaciones. Sonrojado a su madre y llevando a su padre a un paso más cerca de la más pura ira. "Y no aprendiste ayer que esto ya no me importa." Dijo la chica arrancándole de las manos la campanilla y destrozándola contra el suelo.
-"Ya veo la Señorita rebelde, no quieres más la educación al estilo siglo veintiuno. Ya decía yo que no hay nada mejor que los viejos y efectivos métodos." Dijo Preston, transfigurado por la ira y con una expresión de rabia pura, quitándose el cinturón. Pesando en enseñarle el respeto que se merecía como padre, directamente a la carne de su hija. Prisilla miraba escandalizada la reacción de su esposo, iba a protestar.
-"Cuídate de golpear solo sobre su ropa, no queremos que le queden cicatrices o marcas permanentes, Preston." Dijo Prisilla, felicitándose mentalmente de haber espantado a los sirvientes. En mente empezó a ver normal lo que pasaba, su instinto de madre la obligaba hacer algo, pero algo mas la hacía pensar que era el derecho de su esposo el educar a su hija.
Pacifica se horrorizó, en toda su vida los castigos de sus padres habían sido vejaciones o privaciones, nunca habían sido físicos, aun así instintivamente volteo el cuerpo cubriéndose la cabeza y la cara lo mejor que pudo con sus brazos, parecía que ella no era la única en haber cambiado la noche anterior. Preston había tomado ambos lados del cinturón formando un lazo, para ampliar el área de impacto y el control del improvisado instrumento de castigo, sosteniéndolo fuertemente con la mano y los dedos mientras mantenía la muñeca relajada. Justo como su padre le había enseñado, cuando había sido su turno de ser educado o reprendido. Acomodo el brazo como lo hacía su padre, desde arriba y un poco atrás de la cabeza, inicio un movimiento parabólico que terminaría con el cinto estrellándose en la espalda de la niña.
En cámara lenta la niña supo que le sucedería, nunca pensó que sus padres se atreverían a eso. Aun así se mantuvo firme, no daría un paso atrás, no se doblegaría al primer tropiezo en lo que veía como la meta de su vida. Que era un cinturón contra un hacha pensó involuntariamente. Aun así anticipaba lo que sería la prueba más dolorosa de su vida hasta el momento. Llorando de miedo y desesperación, cerrando mas los ojos solo pudo murmurar: "Dipp…"
La grúa se destrozo mientras los eslabones metálicos que habían estado rodeando el hacha saltaron hechos pedazos y la misma hacha de mano se clavo en el piso justo frente al patriarca Noroeste. Archivald había decidido intervenir.
Pacifica aun protegiéndose el cuerpo se sorprendió igual que sus padres, el golpe que esperaba nunca llego, Preston sostenía los extremos de lo que había sido un costoso cinturón italiano de cuero en su mano, mientras el resto del cinturón caía al piso. Ambas partes habían sido cortadas perfectamente, como con un afilado bisturí, el filo del hacha de mano, que aun zumbaba ligeramente, clavada en el suelo. A los pies de Preston Noroeste.
-"NO TE ATREVAS A DAÑAR A UNA INOCENTE PRESTON NOROESTE." Resonó una voz conocida por los presentes, el fantasma del leñador. Para luego oírse cómo los vidrios de traga luz de la puerta explotaban cubriendo a los esposos Noroeste. La cara de Preston había pasado del rojo ira al blanco del más puro terror. "Y TÚ PRISILLA NOROESTE? QUE CLASE DE CRIATURA ERES QUE IBAS A PERMITIR QUE DAÑARAN A TU HIJA." Otro de los vidrios exploto sobre el matrimonio Noroeste, ambos se perdieron corriendo aterrorizados por el pasillo. Pacifica intento hacer lo mismo, pues ella más que sus padres, había sufrido por el odio del fantasma hacia su familia. Pero al intentar correr sus piernas le flaquearon y por más que quiso huir, tuvo que sostenerse de la pared para no caer. "PACIFICA… Estas bien mi niña?"
Pacifica se sorprendió, ese tono de voz era cálido, no el frio y mortal tono que el fantasma había usado la noche anterior o hacia unos instantes con sus padres.
-"Solo me sentí cansada, sin fuerzas por un momento." Dentro de ella sentía, más que sabía. Que podía confiar en ese ente. Por más que la razón le recordaba que, solo unas horas antes, casi había logrado matarla a ella y a los demás presentes en la mansión. Se volvió a sentir con fuerzas pero ya no tenía el deseo de huir. "No debiste desaparecer, elevarte, reencarnarte o algo así?" Había descubierto que ahora la voz del fantasma provenía de un sitio concreto, del hacha de mano clavada en el suelo.
-"Eso yo pensaba pero al abrir los ojos aquí estaba. Al recordar lo último en observar antes de desaparecer, es a ti joven dama cumpliendo la promesa tanto tiempo esperada."
-"De todas formas gracias, me salvaste, sabía que no eran padres ejemplares, pero que llegarán a eso me sorprendió hasta a mí." Dijo la chica, de no sentirse de repente tan cansada se habría puesto a llorar. "Debió afectarme más de lo que creí, no puedo sostenerm…" Pacifica sintió como todo deba vueltas a su alrededor, las formas de todo iban perdiendo definición. Sintió que caía, mientras oía al fantasma.
"Pacifica mi niña estas bien, responde Pacifica, respon…" Y ya Pacifica no pudo sentir más mientras caía inconsciente.
Lo primero que noto Pacifica al despertarse fue que aun se encontraba muy cansada, demasiado para abrir los ojos, luego sintió que no estaba en el piso la habían puesto en una cama, a continuación que alguien sujetaba su mano.
-"Dipper?" Susurro pero apenas y logro separar los labios.
-"Señor Kimble, parece que la Señorita está reaccionando." Reconoció la voz, tratando de no dormirse. Era difícil asociarla, pero la conocía desde hacía mucho tiempo… Jackie su mucama.
-"Llamemos a emergencias, yo tomo la responsabilidad." Dijo el Señor Kimble.
-"No te preocupes, Jonathan, tiene el pulso fuerte. Además la señora Yang sabe primeros auxilios… Si es necesario yo tomare la responsabilidad." Dijo una voz más joven… el señor Ritter. "De todas formas para mí sería más fácil conseguir empleo."
-"Luego veremos quién toma responsabilidad." No reconoció la cuarta voz, solo que era de alguna mujer aunque le sintió un ligero acento… la señora Yang? "Ahora silencio, dejen a la Señorita descansar."
Lentamente Pacifica abrió los ojos. Estaba en su cama, alguien había abierto las contraventanas y abierto los cristales de las ventanas y el aire tibio de julio entraba débilmente. Apartados cerca de la puerta, lo más alejados que podían estar de su cama, el señor Kimble y el señor Ritter la veían preocupados. Mientras a ambos lados Jackie y una mujer asiática que no reconoció, la Señora Yang supuso, la vigilaban de cerca. También le habían abierto la blusa y soltado la falda y quitado los zapatos. Y sintió un tensiómetro en su antebrazo.
-"Que paso?" Pregunto a nadie en particular.
-"El señor Kimble la encontró desmayada en la entrada, junto a los restos de la grúa del jardín Señorita." Le respondió Jackie dulcemente. "Entre él y el señor Ritter la trajeron a su habitación, me llamaron para atenderla, pero como no reaccionaba llamamos a la señora Yang. Pensábamos que se había hecho daño con la grúa." Dijo aliviada. Pacifica mas recuperada logro distinguir que la otra mujer a su lado tenía el atuendo blanco de chef. "Ya se siente mejor señorita?"
-"Si Jackie, gracias por preocuparte. Solo fue que de repente me sentí sin fuerzas y muy, muy cansada…" Dijo mientras recordaba todo lo sucedido: el intento de 'educarla' de su padre y la reaparición del fantasma.
-"No se preocupe señorita, le preparare una sopa especial. Recuperara las fuerzas en un santiamén." Dijo la señora Yang.
-"Se lo agradecería mucho… señora Yang." Dijo Pacifica sonriéndole a la dama. "Disculpen por preocuparlos."
-"No faltaba más señorita." Dijo Jackie. "Siempre nos hemos preocupado por usted y por como la tratan sus…" La elegante tos de Kimble interrumpió a la mucama.
-"Siempre nos preocupamos por usted señorita." Continuo Kimble, mientras miraba a todos, imponiendo silencio, gracias su cargo como jefe del servicio domestico de la mansión. "No se preocupe mas, Señorita Buscarino, quédese acompañando a la joven Señorita." Termino dirigiéndose a Jackie, mientras el resto de los empleados salían del cuarto. "Descanse Señorita Pacifica." Dijo mientras cerraba la puerta.
Pacifica se encontró sola con su mucama, avergonzándose un poco por nunca conocer su nombre completo hasta ahora. 'La mejor manera de aprender sobre la amistad y el respeto es siendo amistoso y respetuoso.' Recordó una voz que nunca se apartaba mucho de su memoria.
-"Perdóname Jackie." Dijo en tono triste.
-"No se preocupe señorita, los demás se encargan de mi parte de trabajo además su madre no está muy pendiente esta mañana…" La joven se calló al notar que había hablado de más, poniendo un gesto de sorpresa y preocupación.
-"No te preocupes, Jackie, yo más que nadie se como es madre, no te preocupes no le diré nada." Y en verdad lo sabía, hasta ayer había pensado que su madre llevaba la casa con mano fuerte, pero ya no podía ocultase a si misma que Prisilla Noroeste era una jefa dictatorial y abusiva. "Además me disculpaba por no saber tu nombre completo, Jackie Buscarino suena muy bien, pero déjame seguir diciéndote solo Jakie."
-"Por eso no se preocupe Señorita, creo que nunca llegaron a presentarnos." Y pensando un poco mas agrego. "La Señora es exigente, pero es mejor así, entre más me pide, más puedo dar y saber mis limites, Señorita." Dijo Jackie con un tono más reservado.
-"Pacifica." Dijo la chica. "Creo que nos conocemos desde hace mucho para tratarnos de usted, así que dime solo Pacifica… o Paz."
-"Como podría, sería un irrespeto Señorita." Dijo Jackie, ligeramente turbada.
-"Me dirías aunque sea Pacifica si estamos solas?" Continúo la rubia. "Me encanta mi nombre me gusta más que Señorita." Dijo sonriéndole a esa mujer, que la había atendido tanto tiempo. "Además creo que te debo muchas disculpas por ser una malcriada tanto tiempo." Dijo pidiendo perdón con su mirada.
-"Como diga Señorit… Como quieras Pacifica, y no has sido tan malcriada, no te preocupes por eso." Respondió la mujer sonriendo.
"Gracias Jackie, pero aun me siento cansada, me podrías dejar un momento para descansar?" Dijo ya más animada Pacifica.
-"Pero señorit… Pacifica, estás segura que estas bien?" Dijo Jackie algo preocupada.
-"Fue solo el cansancio por todo lo de anoche, ya lo dijo la señora Yang. Además estoy ansiosa por probar esa sopa especial." Dijo animadamente mientras dejo salir un pequeño bostezo.
-"Bien Pacifica, pero volveré pronto con tu almuerzo." Dijo La mucama mientras se dirigía a la puerta.
-"Gracias de nuevo Jackie y dale las gracias de nuevo a los demás por preocuparse por mí." Dijo Pacifica mientras se volteaba dándole la espalda a la puerta.
Mientras, en la cocina, la señora Yang se esmeraba en usar lo mejor que tenía a su alcance, para preparar la sopa para la joven ama.
-"Siguen encerrados en el estudio." Dijo Ritter entrando a la cocina mientras, Kimble, estaba sentado acompañado por otra mucama algo mayor, en la mesa para los empleados.
-"Entonces… estás segura que no tenía ninguna marca Niki?
-"Totalmente Segura." Respondió la señora Yang. "Con quién crees que hablas, Jonathan. Ni cortes ni golpes, moretones o siquiera algún rasguño."
-"Pero estaba seguro que el amo…" Interrumpió Ritter.
-"Recuerda lo de anoche." Aventuro Kimble. "Tenemos un fantasma de los malos en la mansión."
-"Aun asi dede temprano nunca lo había visto tan al señor…" Agrego Kimble. "Y aparte de la grúa, los pedazos de cadena y esa hacha encantada, también estaba lo que parecía aquella campanilla. Además las ventanas estaban destrozadas, al ver la Señorita ahí inconsciente imagine lo peor."
-"Sin mencionar lo que parecía uno de los cinturones del amo, al menos parte de él. Pensé que el amo se había vuelto loco contra la Señorita y destrozado todo." Menciono Ritter, al decir esas palabras cayo un silencio sepulcral en la cocina. Incluso la señora Yang dejo de trocear los ingredientes de su sopa. Conocían a los Noreste y que esa idea era más que una posibilidad remota.
-"Y La señora también estaba de mal humor desde temprano, lo que paso anoche fue todo un caos." Dijo la mucama que compartía la mesa con Kimble, rompiendo el silencio.
-"Pero a ellos no les preocupo nada." Agrego Kimble. "Estaban listos para ir a la habitación del Pánico, dejando que toda la mansión ardiera por ese fantasma." Dijo molesto. "Fue la Señorita quien rompió la maldición, Kristen." Continúo dirigiéndose a su acompañante. "Por más que el amo y la señora quisieron no la pudieron controlar. La Señorita les puso en su lugar, al fin."
-"Ya nos lo constaste varias veces desde anoche, Jonathan." Dijo la señora Yang mientras condimentaba unos vegetales, sofriéndolos en un sartén con mantequilla y probaba el caldo de otra olla.
-"Como odiaba ver la forma en que los amos controlaban a la Señorita con la campanilla." Dijo Jackie incluyéndose en la conversación y sirviéndose una taza de café.
-"Que haces aquí y la Señorita? Pregunto Kimble.
-"Me pidió que la dejara sola, quería descansar hasta que le sirviéramos el almuerzo." Luego algo pensativa dijo. "Aunque estaba confundida… esta cambiada. Me pidió arles las gracias a todos"
-"Si la note así desde anoche, sinceramente odiaba como la trataban los amos, pero no creía que ella pudiera enfrentarse a sus padres." Agrego Kimble. "No es la primera vez que veo eso en un heredero, mimos y regaños acompañan el dinero. Luego de eso… terminan en la primera plana de algún periódico." Termino con el semblante triste como si recordara algo.
-"Me lo dices a mi?" Agrego Ritter. "Aun me sorprende como se comporto al desayuno." Dijo mientras las tres mujeres se miraban con una risa disimulada.
-"Hombres". Dijeron las tres al unisonó.
-"Como?"
-"Hmm?" agregaron ambos mayordomos.
-"Que no ven que la Señorita ya no es tan niña? Ya es una pequeña mujercita."
-"Bien es difícil no notarlo." Se aventuro Ritter, poniéndose incómodamente rojo.
-"No me refiero a eso tonto." Le dijo la señora Yang dándole un pequeño golpe en la cabeza. "Aunque también hay algo de eso." Dijo compartiendo la sonrisa los las otras dos mujeres, ante la mirada extrañada de los mayordomos.
-"No notaron nada con la Señorita y sus nuevos amigos?" Dijo la señora Yang aun sonriente disfrutando de la incapacidad que tenían los mayordomos de ver lo obvio.
-"Te refieres a los del pueblo." Dijo Ritter. "Se veía molesta e incómoda al principio, luego despareció con el chico caza fantasmas."
-"Y después que el chico atrapara el fantasma los vi. Si se veía algo incomoda, pero no molesta." Agrego el viejo Kimble, acercándose a la solución.
-"Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo." Agrego la señora Yang citando cuatro mil años de sabiduría china.
-"No querrás decir que la Señorita y el caza fantasmas…? Agrego sorprendido Kimble.
-"Se lama Dipper Pines." Dijo Jackie
-"Ese debilucho es Dipper Pines?" Agrego Ritter sorprendido. "Por todo lo que dicen de él pensé que sería adulto."
-"No vieron como paso el resto de la velada la señorita?" Agrego Kristen.
-"O con quien?" Acoto Jackie.
- "Entonces." Dijo Ritter sorprendido. "Ése debilucho y la Señorita?"
-"De él, no lo sé. No lo conozco, además un chico a su edad es peor que ustedes. Puede que no se diera cuenta. Pero seguro que para la Señorita si." Respondió la Señora Kristen y luego mirando a Ritter agrego. "Antes de decirle debilucho, te atreverías a enfrentarte a un fantasma, no más que eso a un monstruo como el de anoche?"
-"No, sinceramente, salí corriendo, pero me convirtió en madera." Dijo Ritter, sonrojado.
-"Nadie lo hizo." Agrego la señora Yang, no te avergüences. "Lo vi todo, no podía salir y estaba escondida en la cocina, no pude huir y lo vi. Él se enfrento cara a cara con el fantasma, pero parecía que el fantasma lo estuviera esperando. Lo ataco antes de que pudiera hacer nada. Y luego lo convirtió en madera. Pero de todos él fue el único que se le enfrento. Cuando el chico Pines se convirtió en madera gritando, pensé que estábamos condenados..."
-"Entonces ese fue el último grito." Agrego Kimble, atrayendo la mirada de todos. "Como saben estaba con los señores en la entrada al cuarto del pánico, oímos un grito y luego la voz de la señorita."
-"Así que la princesa salvo al príncipe esta vez." Dijo Jackie, con una sonrisa.
-"Eso parece." Acoto Kristen. Sonriendo también.
-"A los grandes sentimientos, grandes consecuencias." Dijo la señora Yang, mientras echaba el contenido de un sartén en el caldo, dejando casi lista su sopa especial. "Parece que ese 'debilucho', más valiente que todos los presentes, incluyéndome, se robo el corazón de la Señorita." Todos los presentes compartieron una mirada cómplice y una tibia sonrisa.
-"De todas formas." Dijo Ritter, viendo la realidad de las cosas. "No creo que los señores lo sepan aun, y cuando se enteren no quisiera estar en los zapatos de ese chico…"
-"No estaría tan seguro de eso..." Aventuro a decir Kimble. "Dime Jasón alguna vez has visto al amo, no verlo, sino aguantarle la mirada?"
-"Si y con una vez fue suficiente." Dijo Ritter estremeciéndose.
-"Pues anoche estaba en la puerta cuando los amigos de la Señorita salieron y el chico Pines… no me siento incomodo si le digo chico, el señor tampoco es muy joven aun…" Parecía que el caballero tenía problemas en decidirse, al final se fue por lo más simple. "Dipper Pines no solo le aguanto la mirada a Preston Noroeste, sino que fue el amo Preston quien aparto los ojos." La revelación de ese simple hecho dejo la cocina en silencio, aparte del burbujeo de la olla de sopa.
-"Al menos la Señorita tiene un muy buen gusto." Agrego Jackie. Mientras las mujeres presentes compartían una sonrisa.
-"Buen gusto o no, eso quiere decir que todas las cosas que dicen Dipper Pines son más que solo rumores, y solo es un chico de que 12 o 13 años." Dijo Ritter. "Eso es algo que quiero ver, si es que Pines no es estúpido y siente lo mismo que la Señorita." Continúo algo entusiasmado. Las mujeres sonrieron de nuevo. "Ahora de que me perdí?"
-"Señor Ritter, dígame usted no atendía el salón del jardín?" Agrego Jackie.
-"Pues en parte, tenía que estar el salón del ala del jardín y en el salón principal, porque?" Dijo Ritter todavía confuso.
-"No vio a la Señorita con su acompañante?" Continúo la mucama. Que había pasado varias veces cerca de la entrada al jardín, donde los chicos habían decidido pasar la velada. "Como se veía el señori… digo el señor Pines?
-"Mmm… pensándolo bien se veía inquieto." Dijo Ritter luego de recordar un poco.
-"Y Dime Jasón." Agrego Kimble, que siendo ya mayor había entendido. "Que podría hacer que un hombre, que se enfrento sin chistar a un fantasma como ese, se inquiete?" termino Kimble sonriente. Dejando la cocina sumida de nuevo solo en el repiqueteo de los platos que la señora Yang acomodaba.
-"La sopa esta lista" Dijo la señora Yang. Sin ponerles atención a los demás, pues su obligación era con la pequeña dama, que los había salvado la noche anterior. Ya había servido su sopa especial. Colocándola en una bandeja de plata, con un mantel blanco y un pequeño florero con una única flor. Junto con los cubiertos y una servilleta, un par de panes y una ensalada simple. Dejando a Ritter, para que terminara de acomodar las piezas de lo que le habían dicho. Mientras Kimble tomaba la bandeja y Jackie una mesa para desayuno, encaminándose ambos a la habitación de Pacifica. Rittler, aun tratando de entender lo que le habían dicho siguió a la señora Kristen para supervisar el arreglo de los pasillos y la Señora Yang revisaba el congelador pensando que podría preparar para la cena.
-"Aun no lo entiende Sr. Ritter?" Dijo la señora Kristen, en un tono bajo y sin volver a ver al mayordomo detrás de ella.
-"Si, no termino de entenderlo señora."
-"Le daré una pista, cuando se dio cuenta por primera vez que le gustaba una chica?"
-"Tendría unos 13 años."
-"Y recuerda como se sentía cuando esa chica estaba cerca suyo?"
-"Pues a veces me daba por tartamudear, recuerdo que siempre pensaba que mis manos estaban muy sudorosas y…" Ritter se calló de repente.
-"Veo que usted no es caso perdido aun, señor Ritter. Sé que es difícil ver a la niña que ha visto crecer en esas circunstancias, pero al menos tendrá ya una idea si alguna vez tiene una hija." Dijo la señora Kristen, sonriendo débilmente.
Continuara.
Gravity Falls temas y personajes pertenecen a Disney, por idea del genio de Alex Hirsch. Cualquier tema musical asociado a este relato es usado de la misma forma. Todo en esta historia está dentro del Famdom, y dedicado a los lectores y demás interesados en el Fandom de Gravity Falls. No tiene otro fin más que entretener. ¡Disfrútenlo!
