Disclaimer: "Forest of Drizzling rain" no me pertenece, es propiedad de sus legítimos dueños, yo únicamente todo prestados los personajes para utilizarlos en historias creadas por mi imaginación
••••
La compañía junto a Mochizuki y Sakuma hacía a Suga sentirse un poco incomodo. No debido al primero, sino más bien a la joven que charlaba con su novia y le mandaba miradas discretas y sonrisas inocentes de vez en cuando. Ohh si, justo como aquella.
Creo que algo malo sucederá… ¿Dónde sería un buen lugar para esconderme? ¿Bajo la mesa o detrás de las bibliotecas?
- Nee, one-chan, ¿Cómo se ve la cara de manager-kun al despertar todos los días luego de hacer aquellas cosas? – preguntó con aquella sonrisa picara, característica de las últimas horas. La frase hizo a Mochizuki y a Suga escupir la bebida al mismo tiempo, al tiempo que Shiori se sonrojaba visiblemente. El segundo sabía que algo malo sucedería – para él – además de que revelaría sutilmente sus deseos con su novia, pero no que sería algo tan obvio.
- Sa-sakuma-chan, ¿qué cosas dices? Por su-supuesto que Suga-kun y yo aún no hemos he – repentinamente se cortó a mitad de frase, sonrojándose furiosamente al observar a sus compañeros y darse cuenta de lo que había estado a punto de decir -. ¡No tendría que estar hablando de esto contigo y menos frente a los chicos! – exclamó con un pequeño grito. Al mismo tiempo, Suga se sonrojaba cada vez más por la mirada inquisidora del oficial y la estruendosa risa de la azabache.
- Solo fue una pregunta one-chan, no tenías que haberte puesto así. Pero si te molesta no te lo volveré a hacer, lo prometo – sonrió angelicalmente -, aunque eso no quiere decir que no pueda molestar a manager-kun – susurró a la último, siendo escuchada por Suga, quien pasó de ser la representación de un tomate a empalidecer totalmente. Estaba muerto.
••••
Había quedado solo con el oficial. Sakuma y Shiori habían ido a recorrer parte del museo por petición de la primera, alegando que hacía tiempo no pasaba por allí y quería saber qué últimas secciones habían sido agregadas. Aunque sus palabras solo eran claras para los masculinos: "es momento de que hablen. Oficial-kun, debes darle unos buenos consejos a manager-kun, sino será virgen toda la vida. Sakuma (n_n)". No está de más decir, que únicamente pudieron entender gracias al mensaje de texto que le envió a Mochizuki.
Ambos jóvenes se sonrojaron al leer el mensaje de la joven. Nada nuevo: la sangre se agolpa en las mejillas de ambos, lo que siempre les pasaba ¿demasiado repetitivo, no?
Volviendo al tema principal, ambos chicos ahora se sentaban enfrentados. Uno con una mirada decidida en el rostro, el otro incómodo desviando la vista.
- ¿Y bien? ¿No tienes nada para contarme Suga-kun? – habló Mochizuki, rompiendo el tenso silencio que los envolvía desde que el texto había sido leído.
- … - Suga respondió únicamente con una nota, fiel a su costumbre: "aprendí a cocinar comida que no parezca carbón". Parecía orgulloso de su esfuerzo, aún cuando intentaba cambiar de tema.
- … te felicito Suga-kun, pero no es eso a lo que me refería… ya sabes, has estado demasiado tiempo con Shiori-chan, es normal que se empiecen a dar algunos tipos de, emm, situaciones – contestó, tímidamente.
El joven de las notas solo volvió a desviar la mirada. Si ya era incómodo pensar ese tipo de situaciones, era mil veces peor hablarlo con alguien más. Y ahora venía la pregunta más importante: ¿contarle al oficial sus problemas de cama (los que solamente existían en su cabeza) y exponer sus más escondidos miedos? ¿O mantenerse callado como siempre y hacer como que solo eran imaginaciones de la joven visitante? Al observar el rostro de su acompañante, se decidió.
"Necesito consejos. Urgente o muero" escribió en una nota, con un rostro de completo temor y sonrojado. Tal expresión solo causó una suave risa en el receptor de las notas.
Tal vez haber confiado ciegamente en el niñero de la malvada estudiante había sido un error.
Negándose a "hablar" más, así como contar más de sus problemas, decidió que mejor se iría. Un muy grave error. Cuando quiso darse cuenta, estaba siendo arrastrado hacía la cocina por el oficial, quien sostenía sus pies impidiendo que pataleara. Fue un arduo trabajo, pero lo había logrado a base cuerdas y mordazas. Ni siquiera supo como hizo para transportarlo a la cocina y que las jóvenes no se dieran cuenta de lo que sucedía. La adrenalina del momento que surgió al momento de someterlo hacía maravillas.
- Bien, aquí hablaremos más tranquilos – sonrió, mientras sacudía su camisa y peinaba un poco su cabello, tratando inútilmente de arreglar su –a causa de la anterior lucha – desaliñada apariencia.
El manager solo atinó a mirarlo ferozmente al tiempo que se retorcía en la silla, que luego de tanto luchar terminó por voltearse de costado. Había accedido a contarle lo que le sucedía ¿y así era como le pagaba? Además no era su culpa no haber puesto mucho empeño en tratar de explicar expresamente lo que le sucedía, ni haber tratado de escapar de la conversación cuando el oficial logró dar con la raíz del problema. Era tímido, no era su culpa.
- Para comenzar, quiero saber algo muy importante… ¿realmente amas a Shiori-chan, Suga-kun? – inquirió con curiosidad. El manager lo observo, perplejo; ¿era cierto lo que le preguntaba? La conocía desde que eran niños, se protegieron mutuamente aún cuando muriera por dentro al alejarse de ella, revivió al momento de volver a encontrarse, y se sentía en el cielo ahora que estaban juntos. ¿Qué si la amaba? Era decir poco para expresar todo lo que sentía por ella, era su vida. Sin dudarlo, asintió enérgicamente y luego puso una expresión de enfado. ¿Cómo siquiera podrían pensar algo así de él? -. Bueno, bueno. Entiendo que te enfades por haberte preguntado eso, pero era necesario. Gracias a esto ahora soy capaz de saber, con total certeza, que lo que sientes por ella es completamente puro y duradero; era eso lo que me preocupaba desde un principio, pero sé que estarán bien – sonrió dulcemente, en su faceta paternal, observando el tierno sonrojo en las mejillas de joven.
"¿Qué debo hacer? Mis deseos carnales lastimaran a Shii-chan…", escribió en una nota, cuando luego de haber insistido en demasía – con miradas cargadas de odio y una clara sentencia de muerte escrita en su rostro hacia el oficial de policía – sus manos fueron las únicas puestas en libertad.
- Oooohh, así que eso es lo que sucedía – fingió sorpresa. Era obvio que sabía que es lo que pasaba cuando había escuchado tantos comentarios con doble intención de parte de la joven prófuga. Era divertido incomodar al manager con sus comentarios -. Sé que tienes ganas de pasar al siguiente nivel con Shiori-chan y que crees que ella no lo querría; "es muy inocente para esto", debes estar pensando, ¿no es así? – Suga se sorprendió, ¿Cómo podía saber el oficial lo que pensaba? –. Eres demasiado transparente Suga, con tu personalidad y la de ella, es fácil deducir lo que sucede. Lo único que te diré es que te dejes llevar, que suceda lo que tenga que suceder. No prepares en donde, cuando y como sucederá, solo deja que suceda; que sea natural y no forzado. Si Shiori-chan no se siente cómoda o algo similar, te lo hará saber, pero tú debes ir despacio y suave con ella, no te dejes llevar por tus impulsos. Será difícil reprimirte pero debes hacerlo, será la primera vez de ambos y no querrás lastimarla, ¿no es cierto? – Suga negó nuevamente; aquello era lo que menos quería hacer -. No hay ciencia para el amor, Suga-kun, solo debes entenderlo a tu manera, todos tienen una manera de amar y ver el amor.
Acto seguido, se levantó del suelo en el que se había sentado de piernas cruzadas, y procedió a desatar por completo al manager. Era lo único de lo que hablaría. Podría ser muy desconsiderado de su parte no darle más consejos o alguna otra cosa, pero no podía enseñarle a amar a alguien que debía descubrir cómo hacerlo por sí mismo y a su manera.
Contrario a lo que creyó el joven, que ahora era desatado y observaba con admiración a su acompañante, la "conversación" con este resultó más llevadera y menos incómoda de lo que creyó. Al ser el oficial un hombre más experimentado y más paciente, supo cómo tratar y abordar el tema con total delicadeza para que el manager no saliera disparado a la primera insinuación de mantener relaciones sexuales con su novia.
Y vaya que lo hubiera hecho si hubiera podido desatarse de esas condenadas sogas.
••••
Ambos visitantes ya se comenzaban a marchar, normal siendo un poco entrada la noche. Mochizuki – aún sujetando la correa que traía puesta la estudiante – se despedía de ambos propietarios del museo, regalándole una sonrisa de confianza hacia el manager y susurrándole un "buena suerte" a lo que él solo atino a sonrojarse levemente y desviar la mirada, evitando también toparla con la de su hermosa novia. Acto seguido, tomo a la joven azabache entre sus brazos en estilo nupcial y procedió a marcharse, recostándola en el asiento trasero de la patrulla; aquella había caído dormida hacía apenas 10 minutos, por lo que por aquella razón había decidido que era momento de retirarse. Rodeando el auto, se sentó al volante y se encaminó a la casa de la azabache.
Shiori se despedía de ambos a la distancia, agitando su mano de un lado a otro con una gran sonrisa en su rostro. Cuando los hubo perdido de vista, giro y observo a sus espaldas al joven, quién, con una imperceptible sonrisa, mantenía la puerta principal abierta para cuando ella decidiera entrar. Shiori, en respuesta, le obsequió una brillante sonrisa y corrió al encuentro del manager, a quien tomó de las mangas de la camiseta y lo hizo entrar, sentándose ambos en el sofá, ella recargando su peso sobre él.
- Es agradable tener visitas que no solo quieran observar el museo, ¿no lo crees Suga-kun? Hacía tiempo que ni el oficial Mochizuki ni Sakuma-chan pasaban a visitar, en serio los extrañaba – suspiró. Permanecieron unos momentos en silencio, siendo escuchado únicamente el sonido de la respiración acompasada de la pareja y el roce de la tela de la mano de Suga contra el brazo de la castaña, a quién mantenía pegada a su pecho con el brazo izquierdo rodeando sus hombros -. Nee Suga-kun, ¿puedo pedirte un favor? – el silencio fue roto por la suave voz baja, hablando en un volumen bajo, como si al excederlo aunque sea un poco se rompiera aquella atmosfera de tranquilidad. Suga solo atinó a observar el rostro de la joven, el cual se hallaba levemente sonrojado. "¿Tendrá fiebre?" fue lo que se pregunto, por lo que acerco su rostro al de ella, chocando sus frentes. El sonrojo de ella aumento.
"Tiene el rostro un poco caliente, pero no demasiado como para tener fiebre". Reaccionando de pronto, recordó la pregunta de la joven… ¿Qué clase de favor necesitaría? Y como todo buen novio que ama a su novia, sonrió y asintió con la cabeza en forma de respuesta.
Luego todo pasó muy rápido.
De repente estaba sentado tranquilamente junto a su novia, y al segundo siguiente esta se encontraba sentada sobre él, sentada en su regazo con sus piernas flexionadas a cada lado de su cadera, juntando sus labios en un beso suave pero un poco demandante. Aún sorprendido, no se negó al contacto, al contrario. Posó sus manos en la cintura de la joven y la atrajo mas hacía si, mientras ella subía sus manos a sus hombros.
Era un contacto suave, cálido, utilizando únicamente sus labios, siempre había sido así. ¿Pero qué pasaría si se arriesgaba, aunque sea, un poco? Tenía miedo de que ella lo rechazara, si, pero su cuerpo y su mente exigían mas contacto con aquella delicada figura, aunque fuera un roce de labios más profundo, más exigente. Y, aún con temor a ser rechazado, se arriesgo.
Actuando por instinto, delineo suavemente el labio inferior de la castaña con su propia lengua, y de inmediato la sintió tensarse en sus brazos.
¡Maldición! Había arruinado todo. Con vergüenza, rechazó y un inicio de nube negra en su cabeza, apartó lentamente el cuerpo de su novia del suyo propia. Grande fue su sorpresa cuando, en vez de apartarse, aferro sus delgados y delicados dedos al cabello del manager, atrayéndolo hacía si y correspondiendo al nuevo tipo de contacto que ahora compartían.
La lengua de Suga se aventuró lenta y delicadamente dentro de la cavidad bucal de su novia, buscando contacto con la de ella, encontrándola en el acto. Una corriente eléctrica atravesó el cuerpo de los jóvenes. Si la sensación de sus labios rozándose entre ellos provocaba un suspiro de satisfacción en ambos, esta vez el contacto entre sus lenguas los hizo gemir débilmente.
Se sentía tan extremadamente bien.
Con más seguridad, el azabache fortaleció aún más el agarre en la cintura de su novia, logrando hacer chocar sus torsos por sobre la ropa y que un nuevo suspiro, esta vez un poco apenas mas audible, escapara de los labios de Shiori, causando que el cuerpo de Suga comenzara a reaccionar de a poco.
Sus lenguas batallaban, se enredaban y danzaban un delicioso vals al compás de sus agitadas respiraciones. El calor subía poco a poco de intensidad, sintiéndolo únicamente en sus cuerpos. Las manos de Shiori no podían mantenerse quietas, sujetando, tirando y despeinando el cabello de su novio. E incluso aquello, aquella faceta que ahora observaba en ella, la hacía ver extremadamente dulce y tierna.
Sus respiraciones eran cada vez más rápidas, sus labios unidos se separaron únicamente para dejar pasar el aire a sus pulmones. Los ojos de ambos estaban entreabiertos, observando cada acción y emoción en el contrario, unidos únicamente por un delgado hilillo de saliva que escapaba de sus labios. Aprovechando Suga el momento, se arriesgo a hacer un último movimiento antes de seguir sus vidas como siempre y dejar que ella fuera a descansar, antes de que no pudiera controlarse y le saltara encima cual fiera para hacer de ella su mujer, tanto en cuerpo como en alma.
Lentamente, comenzó a depositar suaves y sonoros besos en su rostro, dejándose llevar por el placer pero tratando de ser lo más gentil posible. Había algo que quería comprobar. Poco a poco, sus besos fueron retirándose a su cuello, donde fueron depositados gentilmente, aunque no pudiera evitar lamer un poco. Cuando su lengua se arrastró delineando el elegante cuello de Shiori, ésta, perdida en sus sentimientos y emociones, no pudo evitar soltar un suspiro más audible que el último, terminando por despertar la erección en el cuerpo del manager. Conteniéndose, siguió lamiendo cada extensión de piel con delicadeza y suavidad. Si su cuello era así de suave, que sería su cuerpo entonces. Con tal pensamiento, su mente su nublo durante unos segundos, lamiendo con mayor intensidad y mordiendo una porción de piel, entre el cuello y el hombro, de manera delicada pero sensual. Y lo más impensable para él –luego de lo que pasaba ahora, claro está – sucedió.
Shiori gimió.
Detuvo sus acciones de inmediato para situar la mirada en el rostro de ella. Sus ojos se encontraban abiertos, con atisbos de sorpresa en su mirada, sus mejillas completamente arreboladas y sus labios entreabiertos, de los cuales caía un delgado hilo de saliva, respirando entrecortadamente. La erección en su entrepierna dolió ante tal imagen.
Observándose fijamente durante apenas dos segundos, cayeron en cuenta de lo que había sucedido y se separaron de inmediato.
- Y-yo, b-bueno, ya es t-tarde. Q-que d-d-descanses, Suga-kun – murmuró la joven, totalmente abochornada, subiendo las escaleras de prisa con rumbo a su habitación. Suga no alcanzó a contestarle.
Ruborizado, avergonzado y excitado, el joven manager se encamino a su habitación con paso tambaleante. Ya tenía un objetivo en mente. Se bañaría y luego hablaría con su novia.
Además, ya había comprobado lo que quería comprobar y que lo venía persiguiendo en sueños. Shiori era demasiado sensible en la parte de su cuello.
••••
Luego de un fresco baño relajante, vestido únicamente con un pantalón de buzo negro, una camiseta manga corta beige y una toalla alrededor de los hombros, Suga se encontraba fuera de la habitación de su novia, dispuesto a pedir disculpas de rodillas si era necesario. Así es.
Creía que la había incomodado por la forma en la que la había besado y acariciado. De solo recordar la forma en que ella había suspirado, gemido en incluso acariciado su cabello, deseaba volver a repetirlo y no dejarla salir de la cama nunca más. Agitó su cabeza con la intención de despejar aquellos pensamientos, no eran sanos estando a solo unos metros de ella.
Dispuesto a disculparse de una vez por todas, se dispuso a golpear la puerta, más unos ruidos detrás de la misma lo hicieron desistir. Empuñando su espada con más fuerza – la cual nunca soltaba si salía por los pasillos durante la noche – se esperó lo peor, abriendo lentamente aquella entrada que lo llevaría a la habitación de su novia. Cuidadosamente, observo en su interior, sorprendiéndose de sobremanera y sonrojándose furiosamente.
Aquellos ruidos eran acallados gemidos.
Shiori se estaba masturbando.
••FIN DEL CAPITULO 2••
Notas: Hoooolaaa! Sé que me desaparecí mucho tiempo y en serio lo siento u.u pero no sabía cómo desarrollar esta parte D: tenía la idea, lo que escribiría, pero no como :_
Bueno bueno, ya paso e.e trataré de subir el próximo capitulo la semana que viene, lo prometo n.n a mas tardar el domingo o lunes e.e
Muchas gracias por sus reviews, espero que este capítulo les haya gustado n.n
Nos leemos en el próximos cap., que tengan una linda semana (^w^/)
