Hipo ya tenia muchas responsabilidades ahora que era el jefe, su padre le ayudaba ,al igual que Bocon y Merida, pero no era suficiente, tenia que preocuparse de arreglar las casas de los habitantes, el iba ser la persona que respondiera a otras tribus, tenia la Academia de Dragones, controlar a los jinetes de que no se matasen entre si, de alimentar a toda su gente, entre otras cosas; estaba estresado, lo unico que queria era llegar a su casa, recostarse en su silla y colocar un hielo en su cabeza.
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La tarde del dia, momento en que el podria descansar un poco antes de regresar a sus deberes cotidianos. Camino por la colina donde se hayaba su casa, Hipo y Merida construyeron su casa un poco mas en lo alto de la isla, solo un poco para tener una mejor vista, se veia hermoso pero la razon mas importante era que en caso de un problema, el podria ser mas rapido en verlo, tenia mejor vista para todo y para todos.
Frotandose su cuello, dejo escapar un suspiro mientras tenia la cabeza gacha, sabia que descansaria un poco, lo suficiente para ganar fuerzas, abrio la puerta esperanzado, pero no tenia pensando encontrarse con esto.
Merida rascaba la espalda de Chimuelo, como le gustaba, pero habia una mujer, claramente no era habitante de Berk, barriendo el piso mientras bailaba al hacerlo. Merida no se habia dado cuenta hasta que miro la puerta; Hipo estaba quieto, con los ojos muy abiertos y la boca ligeramente abierta.
-Hipo! no sabia que, digo tu, que haces aqui?-Merida dijo preocupada mientras se colocaba frente a el.
-Mer, que es esto?-Hipo miro preocupado a la mujer que aun hacia los quehaceres, los quehaceres que se suponia hacia Merida.
-Ella solo, solo se ofrecio a ayudarme-Merida la miro con una sonrisa pero su rostro mostraba preocupacion. La mujer miro a la pareja, especialmente a Hipo, y saludo coqueta, y volvio a barrer como si nada estuviera pasando.
-Enserio sigue aqui?-Hipo miro desconcertado por la presencia de la mujer.
-Maudie, sal-dijo Merida tratando de borrar su ansiedad en la carra con una sonrisa.
La mujer solamente tiro la escoba con disgusto y salio por la puerta con la frente muy en alto. Hipo cerro la puerta y suspiro muy fuerte, senal de que Hipo estaba molesto.
-Merida, estas casada, esto no es un castillo, no puedes traer a cualquiera para que limpie tu casa, nuestra casa, debes aprender por ti misma-Hipo dijo frustrado, aun su paciencia se podia contener ya que frotaba su cabeza desesperadamente.
-Por que siempre quieres decirme que hacer?-Merida molesta se acerco mas a su marido para tenerlo de frente.
-Tienes que aprender tu sola, haras las cosas por ti misma-dijo Hipo molesto, su tono empezaba a subir.
Merida rio ante el comentario. -Por que yo debo de hacer esas cosas? Por que tu no lo haces? Solo por que soy la mujer, acaso?-dijo Merida pinchando el pecho de Hipo hasta que este de recorria hasta atras.
-Te pido solo que limpies, una cosa muy sencilla-Hipo fruncio el ceno y empezo a subir su tono mas y mas. –Yo soy el jefe, yo cuido de la gente, te alimento a ti y a los demas, cuido de ti y de los demas, controlo la maldita Academia, POR LOS DIOSES- Hipo grito por fin.
-Lo vez, haces las cosas mas divertidas, todo gira alrededor de los dragones-Grito Merida golpeando la pared junto a ella. –Cuando fue la ultima vez que hicimos algo juntos?-Apreto sus punos.
-Oh, por favor, lo unico que quiero hacer es llegar y recostarme un momento, hago todo por esta tribu y tu lo unico que haces, es, ps, es NADA-Hipo apunto a Merida.
-Eso crees? No tiene nada de malo lo que hago, solo no quiero hacerlo-dijo Merida golpeo la mesa.
-Crece Merida, crece! No eres un bebe-Hipo tomo su cabeza y se agito por toda la habitacion.
-Eh?-Merida fruncio el ceno con los ojos semi cerrados, sin creer lo que el habia dicho.
-Si, CRECE, eres una adulta irresponsible, haz algo por nosotros por una vez en tu vida-Hipo grito lo mas alto que pudo y azoto la puerta.
Merida sin moverse, aligero su cara cuando noto que se quedo sola, en su casa, desperdiciando otro momento en otra pelea. Ultimamente, habian peleado por tonterias, Hipo ya no estaba en casa la mayor parte del tiempo, la mayor parte del tiempo sola, desde que se habian casado disfrutaba su vida de casada pero aun no estaba acostumbrada a TODO el cambio, como: dejar a su familia, tener que hacer su propia comida para ella, Hipo y Chimuelo, limpiar su casa, casi dejando de lado sus pasatiempos, y sin tener a Angus a su lado, todo era, bueno, peor.
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Espero y espero, la noche ya estaba aqui pero su marido no, Merida espero sentada en la mesa durante horas, esto jamas habia pasado en su relacion, parecia que queria escapar de ella.
Suspiro y froto su cabeza, iria a buscarlo hasta el ultimo rincon de la isla con solo el hecho de encontrarlo. Salio de su casa y todo estaba completamente solo, habia pocas luces encendidas en algunas casas, todo era silencio, camino a travez del pueblo solo para entrar mas en la oscuridad, no sabia donde empezar, solo camino por los alrededores, no podia estar lejos, eso esperaba.
Pasaron pocos minutos, observaba a su alrededor por solo ver una senal, hasta que se dio cuenta que en la herreria de Bocon habia una figura alta y delgada, quien mas podria ser?, nada mas ni nada menos que su esposo, escondiendose de ella.
Entro a la herreria sigilosamente, podia escuchar los sonidos del metal chocando entre si, observo alrededor y pudo ver a Hipo trabajando en un nuevo proyecto, con seguridad sabia que el estaba inventando una excusa para no ir a casa, el jamas en su vida o en lo que llevaban casados, se habia quedado hasta noche sin avisar.
-Hipo?-Merida asomo su rostro a traves de una pared.
-Oh, eres tu-Hipo la miro un segundo y volvio a su trabajo.
-No vendras a casa?-Merida pregunto con sutilidad.
-Am, no, es-estoy trabajando-Hipo no la miro, solo trato de ser lo mas duro posible, sin mostrar ninguna emocion mediante su voz.
Merida solo miro el suelo con tristeza, queria irse y dejarlo en lo que sea que estuviera haciendo, el haria todo lo posible por evadirla. Se quedo asi un momento, nadie habia dicho nada hasta el momento.
-Lo siento-dijo Merida aun sin mirarlo.
Hipo derrepente dejo de trabajo, miro a Merida que evitaba el contacto visual.
-Que dijiste?-Hipo la contemplo sin poder creer lo que habia salido de su boca.
-Que lo lamento, mucho-dijo Merida abriendo sus ojos y mirarlo, sentia un nudo en su garganta.
-En serio?-dijo Hipo sin expresar nada en su rostro.
-Enserio lo lamento-Merida solo se quiso derrumbar pero resistio.
-Mer, solo queria una cosa, que hicieras algo por los dos, por mas aburrido que sea-Hipo se acerco a ella lentamente hasta que llego a un punto que no podia acercarse mas, solo puso sus manos en sus caderas y espero una respuesta.
Merida solo derramo una pequena lagrima, se sentia disgustada de no hacer suficiente, porque se eso se trataba, hacer mas de lo que sabia que podia hacer.
-Ven aqui-Hipo tiro de ella y la abrazo, froto su espalda para calmarla un poco.
-A veces te odio-Merida solto una risa mientras se aferraba a el.
Hipo rio por su comentario- Tambien te odio- Hipo froto sus brazos y la separo de el, -pero te amo mas-y beso la frente de su esposa.
-Te sigo odiando-Merida volvio a tirar de el y besos sus labios, en un corto beso. Pero Hipo, volvio a besarla profundizando mas el beso, terminando asi una calida noche.
Merida no era una mala persona, el sabia que ella lo amaba, no sabia si culpar al repentino de cambio, ella jamas habia sido dependiente de algunas cosas, pero de algunas, todavia estaba apegada, solo rezaba para que cambiara su actitud en las cosas.
