Nota: La serie de Rayearth no es de mi propiedad.
Título: Sé feliz
Autor: ari wills
Parte 1. Umi
Capítulo 3. El verdadero rostro.
Han pasado 6 meses.
Seis meses es mucho tiempo… siempre he pensado eso. Aún ahora que la gente lo toma como si nada, como si realmente no importara porque para todos aquí, seis meses, 24 semanas, 168 días, 4032 horas, 241920 minutos, 14515200 segundos… era lo mismo, nada mas que una fracción minúscula de su vida.
En la Tierra es increíblemente diferente. Tanto tiempo como 6 meses se tomaba muy en serio. Aunque no pueden negar que el mismo número de cosas sorprendentes pueden pasar en 6 meses que en 300 años… por curioso que parezca.
Ese fue el caso que viví.
Primero sucedió el anuncio del compromiso de Fuu y Ferio. Decir que esos días se volvieron festivos era algo… drástico y poco realista. La verdad, es que habían sido un poco diferente de lo que cualquiera, incluida yo misma, habría imaginado: primero porque el Rey se iba a casar, y segundo porque iba a ser con una guerrera mágica… corrección, ex guerrera mágica. Céfiro nos quería, de eso no había duda, pero tanto como para aceptar que una ya no 'extranjera' se casara con su rey… digamos que había límites para todo. Para tranquilidad de todos, el Rey no era Rey por nada y el compromiso permaneció.
Segundo fue la pequeña controversia que creó Hikaru en torno a su escuela. Verán, ella es muy linda y justa, así que cuando obtuvo la experiencia necesaria –parecía algo innato- y quiso educar a más niños… hubo un pequeño problema: no todos podían estudiar. Fue algo que nos causo un poco de sorpresa el enterarnos –o al menos por mi parte así fue- que no cualquiera podía estudiar… sólo los que tenían las aptitudes o habilidades necesarias, un niño sin estos requisitos jamás podría pisar una escuela y eso era sencillamente a que se trataría de una perdida de tiempo –o al menos eso fue lo que le dijeron a Hikaru-. Gritos, explosiones, Hikaru enfurecida… una casi guerra civil –bueno, estoy exagerando en lo último-, y el apoyo del Rey fueron suficientes para reescribir las ideas de la gente. Dicho y hecho, ahora Hikaru podía enseñar a quien quisiera.
Tercero, último y más importante: ya había pasado de las bases. Me tomo un poco más de tiempo de lo normal –aunque menor al de un ciudadano de Céfiro-, pero lo había logrado. Y eso se debía nada más, ni nada menos, gracias a que los rumores en torno a mi persona cesaron. ¡Bum!. Así de simple -¿debo decir que mi concentración regreso a máximo poder?-, y en menos de lo que… tarda Fuu en leer una enciclopedia de 15 volúmenes¡plas!, ya había superado ese nivel –tardé un poco más para saber que había sido gracias a la intervención del Rey nuevamente… y por lo cual le estaría eternamente agradecida-.
Y todo era perfecto otra vez… o al menos así me parecía.
¡Cuan equivocada estaba!
XoX
-¡Adelante pequeños perdedores!
Y una, dos, tres… cuatro estocadas terminó recibiendo el muñeco que arme con almohadas y cojines de mi alcoba, antes de detenerme para mirarlo fijamente, esperando el momento oportuno para terminar de volverlo alfiletero…
-…No le veo nada de pequeño, pero en ese estado yo lo consideraría coladera en vez de perdedor. Tampoco veo a los demás¿dónde están?
-Muy gracioso Ascott –le respondí sin voltearme-. ¿Terminaste?
-Hace horas.
Por fin me voltee y le mire fijamente, claramente diciendo 'Aja¿y que más?'
-…Esta bien –me respondió al tiempo que levantaba sus manos en señal de 'yo no fui' junto con una sonrisa en su rostro-, fue solo hacía unos minutos atrás. Pero en serio, deberías darles un poco de oportunidad a tus adversarios.
Con una mirada rápida, vi como las plumas terminaban de caer en el piso formando un tipo de alfombra blanca… la sangre de mi oponente derramada tras mi combate.
Sin darle mayor importancia, me sequé la frente con mi brazo antes de volverme hacia Ascott.
-Si les diera más oportunidades sería mi fin –ante su cara de confusión, decidí agregar-… Estoy sudando.
-¿Y?
¿Acaso no era lógico?
-…He perdido condición. Antes podía hacer lo triple de lo que hice en estos momentos sin sudar ni una gota.
-…Pues me alegro.
-¿¡Qué!?
-Vamos Umi, si antes podías hacer el triple de daño que le has hecho a… tu oponente –dijo intentando contener una risa- sin sudar ni una gota, me pondría a rezar cada vez que te quisiera ver… –ante mi mirada continuó- para no hacerte enojar, por supuesto.
-…Realmente tienes suerte –Le contesté mientras la sonrisa acudía a mi rostro-. Por cierto¿qué haces aquí?
-Y no me lo tomes a mal –añadí rápidamente-, es sólo que después de los ejercicios que te deja Guru Clef para hacer, generalmente te vas a dormir… derechito a tu cama.
Hasta simule con los dedos el movimiento de sus piernas.
-¡Perdona por estar despierto! –comentó con la cara completamente roja, su vista en el piso.
-Perdonado.
Y ante su cara aún más roja, no pude evitar que mi sonrisa se ensanchara aún más, sin embargo, después de unos momentos –en los que Ascott se tranquilizó y pudo mirarme nuevamente a la cara, su semblante completamente serio- decidió responder a mi pregunta.
-Me pidieron que te avisara que el entrenamiento del día de mañana se ha cancelado.
¿Es muy tarde para comentar que todo esto estaba sucediendo casi al final de un día de trabajo duro?. Digamos… ¿cerca de las 9, 10 de la noche?
-Por… ¿por qué?
Ni rastro de la sonrisa que había estado en mi rostro hacía apenas unos segundos.
-Guru Clef esta... indispuesto.
-¡Pero si lo vi en la cena!
-¡Sólo te digo lo que me pidió que te dijera! –dijo alzando sus brazos rápidamente.
Tarde unos segundos en comprender el porque de su actitud… –más que nada porque seguí su mirada-. Ahí en la mano, aún sostenía la espada… y mi intención había sido señalarlo. Mala idea. Un poco más y Ascott me habría obligado a llamar a Fuu o intentar un hechizo de curación avanzado… suerte para ambos que nada había pasado.
-Perdona –le dije, y con un movimiento rápido y poco consciente, hice que la espada entrara dentro de la joya del guantelete que llevaba puesto.
-No hay problema.
-…Ya puedes bajar tus brazos.
-Ahh… claro.
-¿Y me decías?
-…Ya te lo dije todo –está vez miró hacia arriba en señal de incredulidad, antes de volver a verme-. Terminé mi ejercicio y ya me retiraba a dor… a doblar las rodillas –insertar tos fingida-, cuando Guru Clef apareció frente a mí, me dio el mensaje y me pidió que te lo diera a ti también.
-¿Y?
-Y eso fue todo. El siguió su camino y yo vine hacia aquí. Toqué, pero no respondiste. Entré, te vi asesinar a tus almohadas sin compasión y aquí estamos.
…No lo podía creer. Realmente no lo podía creer. Mi mirada debió decir algo de lo que pensaba porque inmediatamente Ascott dio un paso hacia atrás y me miro entre fastidiado y temeroso…
-… ¿Qué?
-¡Ni siquiera le preguntaste! –dije incrédula.
-¿Preguntar qué?
¿Acaso tenía que decírselo todo?
-… ¡El porque no iba a poder!
-¡¡Estás loca!! –una mirada mía y continuó-, estamos hablando de Guru Clef, Umi. Tú sabes que no es cualquier mago¡es Guru Clef! –Como si no supiera ya eso-, el mago maestro… el hechicero más poderoso de Céfiro, el consejero directo del Rey… -seguía sin comprender y mi mirada debió delatarme…-, nadie le cuestiona. No, espera –dijo antes de que pudiera hablar-,nadie tiene el derecho de cuestionarle.
-¿Y el Rey? –no pude evitar llevarle la contraria.
-…El rey… es otra cosa a aparte.
-¡Pero…!
-Umi –me interrumpió-, sólo es un día. Podemos dejarlo así¿por favor?
Ascott estaba cansado, lo sabía. Y también entendía perfectamente que se trataba de un simple y sencillo día, y que no había necesidad de hacer un alboroto por algo tan insignificante –después de todo, era la primera vez desde que había llegado que no iba a tener entrenamiento con Guru Clef-, mi mente estaba completamente de acuerdo con Ascott de dejarlo por la paz… por desgracia parecía que mi boca había cobrado vida propia porque cuando me di cuenta, ya me encontraba preguntando nuevamente…
-Pero¿porque?
Me miró extrañamente impresionado, o era incrédulo por lo que había dicho… no tenía idea. Después de dar un gran suspiro, posó sus manos en mis hombros y me miro fijamente, como si fuera a hablar con una niña pequeña de la cual requería toda su atención, antes de empezar a hablar.
-Guru Clef estará indispuesto un día. Probablemente descansará o habrá decidido tomarse un día libre. No importa. Pasado mañana le podrás preguntar todo lo que quieras. Ahora¿porque no utilizas ese día para estudiar un poco más o descansar?
-Ascott…
-Pero por ahora, ya es tarde. Será mejor que duermas, al igual que yo –y me soltó-. Buenas noches.
Me dio una cálida pero cansada sonrisa y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Estaba casi segura que si hubiera abierto la puerta justo después de que él la cerró, le habría visto marcharse corriendo con dirección a su dormitorio… así de cansado estaba. Pero no lo hice, parpadee un par de veces mientras digería todo lo que me había dicho.
Ya era tarde.
Estaba indispuesto.
Sólo era un día.
Como si eso fuera lo que necesitaba, un bostezo salió de mi boca recordándome que ya era tarde… y estaba cansada –en especial por esa clase extra de esgrima-, así que sin pensarlo más tiempo, fui a tomar una ducha antes de acostarme.
XoX
Luz, tranquilidad y calieeeeeeeeeeeeeentes cobijas fue lo que me recibió en la mañana. Lo hago notar porque hacía ya algo de tiempo -1 año 6 meses y 3 días- que no tenía un día libre.
¿Y porque no?
Entrenamiento. Así de simple. Todos los días era levantarse temprano, realizar un poco de ejercicios matinales, desayuno, hora de estudio, merienda, clase de teoría, comida, continuación de clase de teoría y, finalmente, clase de práctica hasta que fuera hora de cenar –que, debo decir, los estudiantes tenemos más tarde que los habitantes de palacio-, tiempo libre –que muchos usaban para dormir o curarse heridas, arreglar ropa destrozada, estudiar más, comer golosinas, coquetear, etc.- y dormir, aunque estas dos últimas eran prácticamente sinónimos si estabas en niveles avanzados como hechicero –para mas información acudir con Ascott.
El punto era que, era tarde, o en el mundo normal, hora de levantarse a desayunar. Me cambié, me arreglé y fui al comedor.
Apenas abrí la puerta, me encontré con una escena que me resultaba vagamente familiar… fue sólo después de unos cuantos segundos que la recordé: el día que le pedí prestado su libro a Guru Clef cuando estaban todos reunidos en el comedor, sólo que con una diferencia: Fuu estaba presente y Guru Clef no.
Y entonces se preguntarán ¿porqué Caldina vive en palacio y Hikaru no?. Respuesta sencilla: Caldina es Caldina y casi nadie puede decirle que no –el casi es muy dudoso-.
Pero regresando al tema. Entré, desayuné y me fui. Y sí, no pude platicar con Fuu porque estaba al lado de Ferio –varias sillas de distancia- mientras yo estaba rodeada de algunos compañeros de estudios… decir que el Rey estaba presente y por ende convertía un desayuno normal en un acto muy… formal era lo mínimo de lo que siempre sucedía en el castillo.
El caso es que, no pude platicar con Fuu. Caldina tenía asuntos que hacer. Ferio, Lantis, Lafarga y Eagle debían atender a sus deberes. Presea estaba ausente atendiendo asuntos en su hogar desde hacía 2 semanas. Ascott y los demás estudiantes se habían ido a hacer quien sabe que… y yo estaba parada en medio de un corredor/pasillo cualquiera…
Sola.
Sin nada que hacer.
Sin ganas de estudiar.
Sin sueño.
…Aburrida.
-¡Esto es ridículo! –le dije a la nada antes de empezar a caminar sin rumbo fijo entre los pasillos desiertos del castillo.
XoX
-… ¿Umi?
Me dio la sensación de que me parecía a un muñeco caminante que se quedo sin batería repentinamente… apenas escuché su voz atrás de mi, mi pie se detuvo en medio del aire. Un latido –seguramente más- después baje mi pie y me volteé.
-…Buenos días, Guru Clef.
Su voz era inconfundible. Y la sonrisa con la que me recibió característicamente suya.
-Buenos días. ¿Qué haces aquí?
Ahora, como yo puedo leer -de alguna manera- los mensajes ocultos en sus preguntas, no me fue muy difícil entender el verdadero significado¿Por qué estás sola y caminando por aquí?
-Todos están ocupados –respondí simplemente.
-¿Todos?
-Eso es lo pasa en el castillo generalmente.
-Lo que pasa…
- Ya ves como es esto, nadie tiene tiempo para nadie.
-…Eso parece.
Un momento de silencio –confortable silencio-, y mis ojos empezaron a analizarlo con detalle. Definitivamente no se veía indispuesto. ¿Tal vez y Ascott tenía razón y sólo deseaba tomarse un día libre?
-Guru Clef… –si él estaba libre, tal vez y aceptara platicar un rato conmigo… hacerme compañía-¿te puedo acompañar?
-…Te doy un día libre después de tanto tiempo¿y deseas acompañarme?
¿Por qué la sorpresa?. Me hacía parecer como si necesitara estar corriendo como niña pequeña, pidiendo dulces mientras nadie me viera…
-¿Te molesta?
-No. No, es sólo que… bueno, estoy algo ocupado y no creo que quieras pasar tu tiempo libre trabajando.
-¿Trabajando? -y el foco en mi cabeza se prendió: él era el Mago Maestro de Céfiro, por supuesto que tenía más trabajo aparte de ser nuestro tutor.
Por alguna extraña razón ese pensamiento me hizo fruncir un poco el ceño. ¿Cuánto trabajo tenía realmente Guru Clef?
-Por supuesto que sí –respondí después de unos segundos-. Tal vez y no te sea de mucha ayuda, pero me encantaría acompañarte.
Guru Clef sólo me observó en silencio durante un momento, antes de decir suavemente 'esta bien' seguido de un 'por aquí', al tiempo que se giraba 180 grados sobre sí mismo, dar unos cuantos pasos y abrir la puerta de su despacho que había pasado inconscientemente hacía momentos atrás. Yo le seguí inmediatamente.
-¿Pero qué…?
Apenas había entrado no podía dar crédito a lo que veían mis ojos: ahí frente a mí, aproximadamente 7 columnas de papel estaban dispersas en la habitación, 3 en la mesa y 4 en el piso. Después de entrar completamente y observar con más detenimiento, pude notar que había otras 4 columnas de papel acomodadas en una mesa situada al lado de la puerta. Fuera de eso, la habitación estaba impecable.
-Te lo dije –y camino tranquilamente hacia su escritorio con las 3 columnas de papeles antes de sentarse y mirarme expectante.
Debía estar bromeando. Sabía que era un mago, pero no había manera alguna en que él terminara de revisar, firmar o hacer lo que tuviera que hacer con todos estos… -tome una hoja de la columna más cercana para mirarla de cerca- documentos.
-¿Por esto estabas indispuesto?
-Bueno, sí –respondió con un poco de disculpa en su voz-. Generalmente acabo todo en la mañana y los entreno, pero esta vez quise leerlos con un poco de más detenimiento, siendo que contienen algunos temas delicados. No te preocupes, será la única vez.
-¿Tú solo haces todo esto? –el enojo estaba empezando a brotar dentro de mí.
-Tranquilízate, Umi. Sí, yo hago todo solo pero siempre es una cantidad menor que ésta.
-Pero… -adiós enojo… hola miseria y culpa.
-No te preocupes, algunas veces Presea me ayuda.
-Pero… -oh!, y trajeron a su amigo remordimiento.
-¿Me regalarías un poco de té? –me dijo señalando una esquina de la habitación con una puerta que no había visto antes.
-…Por supuesto.
Minutos después –muuuchos minutos después-, salí con la taza de té. ¿Quién habría imaginado que una cocina pudiera tener tantas cosas?. Guru Clef ya estaba enfrascado leyendo un documento de alguna de las 3 torres de papel. En silencio y con cuidado, deposité la taza en su escritorio; segundos después y sin mirar, tomó la taza y bebió un poco.
-Está delicioso. Muchas gracias. –y siguió leyendo.
Mi vista recorrió la habitación, y, sin nada más que hacer, busqué un lugar para sentarme antes de que apareciera una silla mágicamente a mi lado.
-…Gracias.
Él sólo hizo un ligero movimiento con la cabeza sin dejar de leer el documento. ¿Acaso tenía ojos en la espalda?...
Sin darle mayor importancia al asunto de la silla, me senté y tomé el papel más cercano. Ya que estaba aquí, al menos podría intentar leer la mayor cantidad de papeles y darle un resumen a Guru Clef de su contenido, con la esperanza de disminuirle su trabajo.
Una hora después con una docena de documentos leídos y 3 pausas para servirle más tasas de té a Guru Clef, me encontré con algo que me hizo olvidarme del cansancio y sueño que me había empezado a invadir: una lista de leyes, historia, posiciones y por último peticiones/privilegios a cambio del apoyo y aceptación del compromiso entre Fuu y Ferio. Mis ojos se abrieron completamente…
-¡Ah!. Ese es uno de los documentos que quería leer con cuidado¿me lo podrías prestar un momento?
Antes de darme cuenta, moví la cabeza afirmativamente mientras Guru Clef lo tomaba de mis manos y regresaba a su asiento tranquilamente. Le miré un poco más, antes de tomar otro papel…
Pero mis ojos ya no leían nada, una idea girando incesantemente en mi cabeza…
Guru Clef es el rey.
Hola!
Comentarios necesarios... umm, como aclaración debo decir que Umi, Hikaru y Fuu ya han vivido bastantes años en la tierra y ahora han deseado empezar/continuar su vida en Céfiro -y esta es una idea que saqué de varios fanfics que he leído... me pareció plausible y bueno se ha aplicado en este fic también-; como no especifique si el Clef de aquí es grande -como el de las OVA's- o pequeño -como el de la serie y/o manga-, sólo quisiera agregar que en mi imaginación es la versión grande, pero cualquiera puede imaginarlo como más lo prefiera... al menos en esta primera parte que es de Umi. Otro detalle es que manejo prefiero manejar el uso de Mago maestro a Guru... creo que suena mejor. Gracias a todos aquellos que se han animado a escribirme y espero les haya gustado este capítulo también.
p.d. Cualquier comentario es siempre bienvenido!
