Capítulo 3

Después de haber ido a comprar un vestido para Candy, los tres estaban en el salón de la mansión Andrew, poniéndose de acuerdo con los detalles para la celebración, en eso estaban, cuando llegó George a anunciarle a Albert que la Sra. Leagan, acompañada de Elisa, deseaban hablar con él.

-En seguida voy George, por favor has que me esperen en la biblioteca, ahí las atenderé, gracias.-

Y disculpándose con la pareja salió.

Cuando se encontraron solos, Terry dijo, -Supongo que el señorito, se ha ido a quejar con su madre y hermana, seguro por eso están aquí.-

-¡Albert!, ¿me puedes decir que es lo que pasó aquí?, sé que Neal vino a buscarte y regresó muy molesto a casa, se encerró en su habitación, no nos quiso abrir la puerta, y la sirvienta nos informó en qué estado llegó…¡exijo una explicación!.-

-Cálmate Sarah, ¿o sea que él no les dijo nada?-

-No Albert, por eso vengo a pedirte que tú lo me digas.-

Albert miró a las dos y pensó en el escándalo que harían al enterarse de la verdad.

-El día de hoy llegó Candy…-

-¡Lo sabía mamá!- dijo Elisa interrumpiéndolo.

Albert continuó… -Pero no vino sola, ella está aquí con Terry,- vaciló por un momento, -Terry Grandchester, ellos pronto van a anunciar su compromiso, ya di mi consentimiento.-

Elisa sintió que se asfixiaba, no esperaba escuchar esa noticia, pero en seguida gritó.

-¿Queee?... pero eso no es posible, él tiene que casarse con Susana… Albert, ¿es una broma verdad?...

Entonces Sarah , al verla tan alterada, la tomó de los hombros.

-¡Tranquilízate Elisa!… Albert, dime que no es verdad.-

-¡Sarah!, es verdad, te lo aseguro.- Le contestó el rubio.

Sentado en el salón, Terry escuchó los gritos, sonrió maliciosamente y le dijo a Candy…

-¿Escuchaste a Elisa?, seguramente ya saben que estamos aquí y Albert les ha de haber informado de nuestro próximo compromiso.-

-Sí y a juzgar por su reacción, parece que no le agradó en absoluto.- a su vez sonrió la rubia.

Albert no tuvo más remedio que contarle a Sarah lo sucedido, que Neal y Terry tuvieron un altercado, aunque sin ahondar en detalles.

-¿Pero que tu no pudiste controlar la situación?...Albert, en vista de que no me das más explicaciones, me retiro… ya averiguaré con Neal que es lo que en realidad sucedió.

-Eso es todo, que tengas buena tarde… ¡Elisa, vámonos!.- Y salieron en seguida.

Una vez que ellas se retiraron, Albert se reunió nuevamente con la pareja a fin de ultimar los detalles, así que acordaron que la fiesta se realizaría en una semana.

- Albert, ¿crees que la tia Elroy dé su consentimiento para la boda?, le preguntó el joven.

-No te preocupes Terry, yo hablaré con ella, y no creo que tenga alguna objeción, para ella el origen de las personas es muy importante y en este caso tu padre es el duque de Grandchester, así que estoy seguro que aceptará.****

Ya en casa y más tranquila, Elisa no se podía explicar cómo es que ella, siendo una señorita de alcurnia, bella y refinada, tenía siempre que competir con Candy, una chica huérfana, que vivió en un establo, desde que ella apareció en escena, siempre tuvo el cariño y atención de Anthony, Archie, Stear, Terry y ahora… ¡Neal!. No, no, en todo caso, si Terry terminó con Susana, ¿Por qué no la eligió a ella en lugar de Candy?

De repente decidió que era hora de enfrentar a su hermano, subió corriendo las escaleras y fué a golpear su puerta.

-¡Neal, abre, lo sé todo!,. pero no se escuchó ninguna respuesta del otro lado de la puerta.

-Abre te digo, que ya sé lo del compromiso de Candy con Terry.- de nuevo, silencio.

Neal seguía sin contestar, ella acercó la cara a la puerta, no se escuchaba el más mínimo movimiento.

Entonces Elisa empezó a entrar en pánico, ¿acaso su hermano había cometido una tontería?. Así que golpeó más fuerte la puerta.

-¡Abre Neal o llamaré a la servidumbre para que derriben la puerta!...

Entonces se escuchó la voz del chico,- ¡Déjame en paz Elisa, no quiero hablar con nadie!.

-Aquí me voy a quedar hasta que abras, ya me conoces hermanito…

Entonces escuchó unos pies arrastrándose y finalmente el chico abrió.

El se detuvo en el umbral de la puerta, su aspecto era terrible, el labio hinchado, despeinado, el traje arrugado y por ultimo lo que más impresionó a Elisa fué su mirada, como ausente, sin expresión alguna.

-Bueno Elisa, ¿ya estás contenta?- Preguntó Neal.

-¿Acaso estás loco?, como voy a estarlo, viéndote en ese estado, no puedo soportar verte sufrir así, que mal te ha causado esa huérfana, ¿es que de verdad la amas?...-

-Este no es el mejor momento para contestar tu pregunta, así que te agradeceré que me dejes en paz. Y dile a mamá que no quiero que me molesten, ¡Por lo menos en este día!…dicho esto, volvió a cerrar la puerta.***

Ha transcurrido ésta semana en el ajetreo del evento, así como Albert lo prometió, habló con la Tía Elroy, por supuesto ella dio su consentimiento para la boda. Candy y Terry tuvieron que atender a los periódicos locales, ya que son figura pública, él por ser un reconocido actor de Broadway y ella es la hija adoptiva de los Andrew, toda la sociedad de Chicago está enterada.

Durante todo este tiempo, Elisa no podía dejar de pensar en cómo vengarse de la pareja. Juró que haría todo lo que estuviera en sus manos para arruinarles la boda.

Neal no había salido mucho de su habitación, la noticia del inminente compromiso de su amada fue un golpe terrible, es como si viviera una pesadilla, él sabe que no puede hacer nada, pero al mismo tiempo, cambios empezaron a tener lugar en su corazón, este sentimiento le está ayudando a entender que es lo que quiere de la vida, y lo que quiere, es a ella.

Elisa veía a su hermano y no podía entender que le estaba sucediendo, pareciera que el antiguo Neal no existiera más, ella trató de hablar con él, insistiendo en que debían de hacer algo para vengarse de esos dos, pero siempre parecía taciturno y le pidió que lo dejara fuera de sus planes.

-Será mejor que hagas algo útil con tu vida Elisa-. Un día le dijo él, molesto, -Por ejemplo, ocúpate más de tus asuntos, te estas comportando como una persona herida y actúas como una niña ofendida, es hora de crecer…-

-¡Neal!, ¿es que acaso se te dañó el cerebro?, si realmente amas a Candy…¿te vas a dar por vencido tan fácilmente?-. Le preguntó la pelirroja.

-Después de todo, ya te he dicho que no es de tu incumbencia, lo que haga o deje de hacer, es mi decisión, así que déjame en paz.- habiendo dicho esto, se retiró.

Elisa estaba impresionada, el cambio de Neal la tenía intrigada, él aparentaba mucha fuerza interior y confianza en sí mismo, ¿tanto así influía Candy en su hermano?

-¿Y qué hago ahora?,- se preguntó Elisa, -El realmente no me quiere escuchar, incluso ignora a mi madre, -¡Oh Neal, mi hermano querido!, mi cómplice en nuestras fechorías, ¿Qué te ha pasado?, pensó decepcionada.