II PARTE.

La mujer les había dado una pequeña habitación parecida en la que había estado en la ciudad solo que esta tenía las ventanas cubiertas de bolsas negras y pedazos de madera vieja.

— ¿Qué significara esto? — se preguntó el peli azul mirando con atención las ventanas y toda la habitación en general.

—quizás es para los mosquitos, los mosquitos son molestos. — contesto Efi mientras saltaba en su cama.

—no lo sé, es extraño. — dijo luego de dejar de escribir un par de cosas en su libreta.

— ¿y que estamos buscando? — pregunto esta vez Efi saltando más alto mientras lo miraba caminar de un lado al otro en la habitación.

— ya te lo dije, me pidieron investigar sobre este lugar y me pagaran bien si descubro si es verdad sobre esa leyenda de las hadas.

—pero… ¿en verdad existen las hadas? — le pregunto Efi imaginando a los pequeños seres diminutos que Gin le había contado antes.

—no lo sé, pero existe una persona que sabe sobre esto y estoy seguro que podrá ayudarnos.

— ¿en serio? ¿Quién es?

—una vieja amiga. — contesto mientras caminaba hacia la mesa de noche y tomaba el par de llaves que la mujer le había dado. —voy a salir. Quédate aquí, regresare luego.

— ¿adónde vas? — pregunto dejando de dar saltos en la cama. —yo quiero ir.

—no, ya es de noche. Saldré a investigar, regresare pronto.

—mmmm, de acuerdo. — contesto Efi sin estarlo realmente.

—no abras a nadie y no salgas o me daré cuenta, ¿entendido? — ella asistió. — recuerda que si sales se acabaran los dulces para el almuerzo.

— ¡de acuerdo! — grito alarmada logrando sacarle una sonrisa al peli azul.

—bien, me voy.

Y con eso, Gin salió de la habitación dejando a una Efina sola y aburrida.

— ¿y ahora qué hago? — se preguntó a ella misma. — ¿me duermo o doy una vuelta por el pueblo? — antes de poder evitarlo un bostezo salió de ella y el sueño comenzó a invadirla. —creo que hare caso a Gin. — dijo frotándose los ojos del cansancio y yéndose a la cama a dormir.

Gin:

Estoy seguro que era ella. Ese color de ojos no era muy común de ver, además evitaba mi mirada.

¿Por qué estaba ella aquí? ¿También estaba investigando sobre la leyenda de este lugar?

Como sea, necesitaba su ayuda. Ella era la única en la cual yo sabía que conocía de estos temas.

¿Pero dónde podía encontrarla? Sabía que aún estaba en este lugar, no se iría sin antes quitarse la duda de saber si en verdad era yo. Esto seguro que ella también me descubrió, su rostro la delato en cuanto me descubrió a mí.

—T-TT-Teo. — escuche de pronto una voz detrás de mí y me encontré con la persona que estaba buscando.

—entonces me descubriste. — le dije intentando parecer molesto y ella solo bajo la mirada al suelo tomando sus manos nerviosa.

—sí, fue una sorpresa verte aquí.

—sí, lo mismo digo. — conteste de la misma manera que ella.

—Maki también esta aquí. — dijo levantando el rostro. —aunque no le he dicho que estas aquí, ella se fue al bosque a explorar. — eso me sorprendió.

— ¿esa chica también está aquí? ¿Y fue sola al bosque?

—sí, dice que se siente más cómoda estando sola, que yo solo soy una carga a la hora de pelear. — dijo eso ultimo con un encogimiento de hombros. — pero no hay de qué preocuparse, Maki sabe cuidarse bien sola.

—sí, lo recuerdo. — conteste recordando a ese demonio enano de cabello rojo. —en fin. — dije regresando al tema principal. —necesito tu ayuda.

— ¿mi ayuda? — pregunto con sorpresa mientras su rostro volvía a enrojecerse.

—sé que no será gratis, te daré algo de información a cambio.

—no es necesario. — susurro desviando la mirada. — lo hare.

— ¿segura? No me gusta deber favores. Si necesitas algo pídemelo.

Ella asintió.

—vamos a tu cabaña para hablar, la mía está ocupada en estos momentos.

—d-de acuerdo. — contesto pareciendo dudar durante unos segundos. —por cierto Teo…

—Gin, aquí soy Gin. — corregí rápidamente mientras la seguía a su lado.

—Lo olvide, perdona. Esto… Gin, ¿Quién es esa niña? Ella no es tu hermana, ¿verdad?

—no, no lo es. — conteste suspirando mirando hacia adelante donde lo único que podía ver eran casas cubiertas de bolsas negras. — Es difícil de explicar ella es un dragón, apareció una noche debajo de mi cama y desde entonces está conmigo.

No hubo respuesta.

— ¿Qué sucede? — pregunte al fin luego de que solo pasaran unos segundos en los que se había quedado en silencio. Estaba comenzando a oscurecerse demasiado y era difícil verle bien el rostro. —no te sorprendiste como los otros.

—es que… algo así le paso a Maki. — contesto con un encogimiento de hombros y me detuve para lograr mirarla claramente.

—quieres decir que, ¿ustedes también cuidan de un dragón?

—sí, ahora está durmiendo en la cabaña. Maki no quiso que la acompañara tampoco el.

—vaya, esa enana roja.

—esa es mi cabaña. — dijo de pronto señalando un cuarto alejado cercas de la entrada al bosque de la leyenda. — Maki llegara más tarde, yo salí un rato para investigar un poco por aquí.

Entrando al pequeño cuarto, logre ver un bulto blanco en una de las camas al lado derecho de la pared. Me acerque en silencio hasta el bulto y vi una cabellera negra asomándose por entre la cobija y la almohada.

—él es Toka.

— ¿Toka?

—sí, Maki lo llamo así. No tengo la menor idea. — contesto mientras caminaba hacia la única mesa que había en medio del salón. Sobre la mesa había varios libros acomodados como torre, también varias hojas con apuntes y fotos de algunas de las casas de aquí.

— ¿Qué significa eso? — pregunte tomando una de las fotos en la mano mientras me sentaba frente a ella.

—es para protegerse. — contesto viendo la foto que le mostraba. —ellos creen que cubriendo las ventanas o pequeños agujeros podrán evitar que las hadas entren a sus hogares. También colocan este símbolo de aquí. — señalo ella un pequeño garabato blanco que estaba dibujado en una de las esquinas de la puerta. —es un kanji de protección. Aunque esto no sirve de nada. Las hadas no son seres malignos, es raro que digan que están atacando a las personas de este pueblo. Ellas por lo regular se ocultan para no ser vistas y evitan cualquier contacto con algún otro ser que no sean ellos.

—entonces la leyenda es falsa.

—no puedo decirlo del todo. — contesto mientras tomaba un libro y comenzaba a leer. — según la leyenda. Las hadas concedían deseos a los humanos. En algunas leyendas que lei decían que las hadas solían tener poderes psíquicos o mágicos con los que podían hacer felices a los seres humanos pero aquí dice que las personas comenzaron a cazarlas. Las mataban o atrapaban pensando que con eso su suerte jamás se iría, fue en ese momento en que las hadas decidieron ocultarse de las personas del pueblo. Las hadas son criaturas mágicas, ellas pueden aparecerse o esconderse dependiendo de quién seas o como sea la persona con la que tiene contacto, puedo saber eso debido a su habilidad con la naturaleza y a todo lo que las rodea.

— ¿Qué significa eso?

—por decir, ellas tienen un sexto sentido donde pueden saber cómo es una persona. Si es fría y de malos sentimientos o amable y buena persona. Dependiendo de tu personalidad, las hadas se acercan o no a esa persona, pero debido a todo eso que sufrieron por culpa de los habitantes de este pueblo dejaron eso al lado y decidieron ocultarse.

— ¿Cómo podemos saber si esas hadas aún están es este lugar? ¿En verdad existirá ese castillo de las hadas que relata el libro?

—bueno, según la mitología celta, a las hadas les gustan los lugares donde haya muchos árboles. Este lugar sería un lugar perfecto para ellas así que es muy probable que estén en este lugar. Lo otro no sabría cómo confirmarlo. El castillo está oculto a las personas, nunca nadie lo ha visto.

Nos quedamos callados unos minutos mirando las fotos que estaban regadas en la mesa. Todas las casas o mejor dicho, la mayoría estaban cubiertas con bolsas o tablas de madera. No parecía haber gente y hasta ahora no había visto a ninguna otra persona que no fuera ella o la anciana que nos rentó la habitación.

— ¿Qué paso con las personas de aquí? — pregunte llamando su atención.

—al parecer no salen mucho de sus casas. No hablan mucho con los viajeros que llegan al pueblo. Maki intento sacar un poco de información de algunas de las personas pero todas se alejaron de nosotras.

—parece que no obtendremos ayuda de ninguno de ellos. — comente con un suspiro.

— no pero podemos seguir investigando por nuestra cuenta. — respondió ella tomando un cuaderno de apuntes que estaba justo debajo de la torre de libros. — esta es la información que tengo. — dijo entregándome su libreta. — ahí viene más información por si tienes alguna duda. He investigado estos temas desde niña y hay mucha información.

— ¿sigues escribiendo enciclopedias? — pregunte mirando el volumen del cuadernillo.

—no. — contesto avergonzada mientras bajaba el rostro.

—de acuerdo, leeré la información. — conteste dándole un sonrisa.

—hay algo más. — comento sin despegar la mirada de la mesa. — el museo. Se supone que en ese lugar muestran algunos objetos sobre la historia del pueblo pero al parecer esta en reparación. Maki y yo intentamos entrar pero no nos permitieron hacerlo.

— ¿Qué es lo que querían ver en ese lugar?

—bueno, la verdad es que solo pensamos que podríamos obtener mejor información si entrabamos a dar un vistazo a ese lugar. — contesto encogiéndose de hombros. —por ahora es todo lo que tengo, espero que Maki logre encontrar algo más.

—con esto es suficiente. — dije guardando el cuaderno en el bolsillo de mi chaqueta. —es más de lo que hubiera esperado.

—espero que te sirva, te buscare si encuentro algo realmente útil.

—de acuerdo… y gracias de nuevo.