¡Hola personas preciosas! Me tarde mucho lo siento, estaba tratando de ponerme al corriente con mis otros fics que están llenos de telarañas por el abandono u.u al final no logre nada, la inspiración se tomo unas vacaciones cortitas viendo el futbol, pero regreso para esta historia (¡fiesta por eso!).
Quiero agradecerles por sus reviews y por apoyar esta historia, me hacen feliz, les mando mil besos, mil abrazos y mil imágenes mentales de Sesshomaru en poca ropa, disfruten la lectura ;).

Capitulo 3: ¡Oh Sesshomaru!

Al principio Kagome no sentía ningún dolor, ni creía que sus heridas fueran severas, podía caminar sin problema alguno y la hemorragia de la pierna se había detenido, pero oh que gran sorpresa se llevo cuando en primera, el gran Lord del Oeste se ofreció a ayudarla con las curaciones y en segunda, cuando vio la magnitud de su herida, era profunda, era nada bonita y de repente fue consiente del dolor, de la perdida de sangre y mas que nada del tacto de Sesshomaru sobre su piel.

Estaba prácticamente medio vestida, pues la herida viajaba de su ultima costilla hasta la cadera, después dejaba un espacio con un pequeño rasguño insignificante para continuar de la mitad del muslo hacia la mitad de su pantorrilla, se sentía avergonzada de enseñar tanto al youkai, recordó cuando Inuyasha la había visto desnuda en un par de ocasiones y por accidente y se pregunto si le habría gustado lo que vio, de inmediato se contesto que era absurdo, si así fuera estaría con ella y no con Kikyo.

-Te duele- la fría voz no pregunto, afirmo
-Si, pero es soportable- Kagome dirigió sus ojos azules hacia Sesshomaru y se topo con una expresión de concentración extrema, él estaba limpiando su herida con sumo cuidado- ¿Dónde aprendiste a hacer eso? – su pregunta causo que el ojidorado la mirara directamente
-Rin me enseño, cuando ella se hirió en una ocasión, aprendí que los humanos son mas débiles de lo que creía y mas afectos al dolor
-Si, lo somos
-Si te duele, ¿Por qué no lo demuestras Kagome? – ella reacciono a su nombre, no recordaba si la había llamado así antes o era la primera vez, pero le gusto, le gusto mucho escucharlo con su voz
-Llorar no me servivira de nada, eso no aliviara el dolor, además no quiero llorar delante de ti
-Eres diferente humana
-¿Humana? ¿Ya no soy Kagome?- Sesshomaru le dirigió una mirada gélida mientras apretaba de mas la herida- ¡auch! Ok entendí, ya me callo
-Eres mas dura, pareces mas madura por el dolor, pero aun así eres amable ¿Cómo lidias con todo eso?
-No lo había visto así, supongo que lidio con eso al insultar a tu hermanito- Sesshomaru termino de limpiar la pierna, le puso una crema hecha de flores para que cicatrizara rápido y la vendo, inmediatamente la hizo acostarse para poder curar la herida de las costillas
-Inuyasha siempre ha sido un idiota, debiste pensar en ello antes de sentir algo por el
-Lo supe desde que lo conocí y supongo que fui mas idiota yo por enamorarme de el a pesar de ello.

Se quedaron en silencio, el ya no supo que decirle ¿Cómo consolar a una persona, si no entiendes sus sentimientos, si no quieres sentir empatía por ella, si no quieres que te importe? Aun así admiro que ella pudiera admitir y afrontar sus errores, que a pesar de no poder ir a su casa, decidiera hacerle frente a todo, que se defendiera de esa forma y que se diera su lugar delante de Inuyasha, pero sobre todo delante de si misma.

La levanto para poder vendarla y al hacer eso tenia que retirar mas de sus ropas, levanto la yukata que se había puesto hasta el borde de sus senos y al hacerlo pudo notar la parte baja de ellos, a primera vista se veían bien, firmes y tersos, paso la venda un par de vueltas y sin decir nada se dispuso a irse.

-Gracias
-Bebe lo que esta a lado de tu futon, es para el dolor- dicho esto salió, dispuesto a olvidarse de esa platica tonta, de esa humana absurda y de su delicioso olor, de sus bellos ojos azules y de su suave piel, el no necesitaba eso.

Kagome se quedo dormida rápidamente, pero a mitad de la noche se despertó, un montón de pesadillas le habían robado el sueño y la nostalgia de no tener a su madre o Sango cerca para que la consolaran un poco le pego de lleno, decidió levantarse y salir a tomar el fresco, al moverse el dolor invadió cada nervio de su ser y aun así no se quejo, salió al enorme jardín y se sentó cerca de un estanque, quería llorar, pero al mismo tiempo estaba cansada de ello, inhalo profundamente, cada respiración era echarle sal a la herida, le causaba dolor, el cual iba en aumento, pero agradecía eso, el dolor físico la distraía de su dolor sentimental.

-Deberías estar dormida- esa gélida voz le erizo la piel del cuerpo entero.
-Así es
-¿Qué haces aquí?
-Tomando aire, no podía dormir
-¿Cómo te sientes?
-Adolorida, cansada, enfadada
-Esas son muchas cosas
-Las son- se volvió hacia él y le sonrió espléndidamente y pudo notar como esos ojos dorados se abrían con sorpresa, pero de inmediato recuperaron su frialdad habitual- iré a descansar- se estaba levantando cuando una fuerte punzada de dolor lleno su cuerpo, cuando que perdiera el equilibrio, pero unos fuertes brazos la sostuvieron- tus brazos- dijo en un susurro
-¿Qué tienen?
-Son dos
-Valla, enserio tardaste en notarlo, encontré un modo de recuperar mi brazo
-Si que tarde en darme cuenta ¿eh?- Sesshomaru noto que tenia fiebre, la cargo y la llevo a su propia habitación sin pensarlo
-Lo siento
-¿Por qué lo sientes Kagome?
-Te estorbo
-Así es, pero también me hiciste pasar un buen momento cuando insultaste a Inuyasha y su saco e huesos
-Jajajaja saco de huesos, no lo había pensado, me gusta…
-Que sentido del humor tan simple y corriente
-No me refería al sobrenombre, no me dejaste terminar, quiero decir que me gusta como dices mi nombre- Sesshomaru la deposito sobre su suave futon y empezó a debatirse entre dejarla morir lentamente por alguna infección, bajarle la fiebre o cortarle la garganta, al final decidió bajar su fiebre ¿pero que demonios le pasaba el gran Lord Sesshomaru ayudando a una inmunda humana?

Después de un par de horas, ella estaba dormida, pero claramente se notaba que sus sueños no eran nada placenteros, pequeños gemidos y murmullos salían de su pequeña boca, lo que mas le llamo la atención a Sesshomaru fueron sin duda alguna los gemidos ¿Cómo serian si otra cosa, por ejemplo el y sus expertas manos los provocaran? Un movimiento lo saco de sus perversas cavilaciones solo para encontrarse con Kagome sentada con la espalda recta, respirando rápidamente, claramente despertando de una pesadilla ¿las tendría siempre, acaso nunca dormía bien?

-Mamá- sollozo Kagome mientras lagrimas rodaban por sus mejillas- estúpido Inuyasha, debí matarte en lugar de liberarte
-En eso estamos de acuerdo
-Sesshomaru- estaba sorprendida, de repente noto que no sabia donde estaba ni como había llegado ahí- lamentablemente no puedo volver el tiempo atrás y hacer las cosas bien
-No, pero podrías hacer las cosas bien ahora- sin pensarlo se acercó a ella, la tomo por la barbilla y con su mano libro limpio sus mejillas y ojos y antes de darse cuenta la beso.

Kagome se sorprendió, pero no lo repelió, correspondió el beso, que se profundizo mas, ambas lenguas luchaban por tener el control, control que Sesshomaru consiguió obtener, después de todo ¿Qué mas se podría esperar de el?

Quito sus manos de su rostro y las bajo por el cuello, las paso por sus hombros y al hacerlo bajo la yukata, hasta dejar sus pechos un poco a la vista, no lo suficiente, pero ya era algo, volvió a recostarla sobre el futon, mientras se acomodaba entre sus piernas abiertas, con sumo cuido de no tocar de mas la pierna herida o de poner mucho peso es su costado herido, con el dorso de sus manos acariciaba su muslo interno, cerca de esa parte privada, no muy cerca, pero lo suficiente, podía sentir su aroma y su humedad, era muy receptiva y eso le gustaba, demasiado.

Finalizo el beso con un ligero mordisco en su delicioso labio inferior y se dedico a su cuello, sus hombros, la parte expuesta de sus pechos, mientras una mano se dirigía directo a ese punto que desataría el placer en la pelinegra, la otra mano lograba liberar uno de sus pechos y se ponía a explorar y jugar con el, eran mas suaves de lo que pensaba, su boca se dirigió de inmediato a su pezón y ella se arqueo ante ese contacto, ofreciéndole mas acceso a esa delicia al ojidorado, quien se divertía demasiado con la humedad que salía de Kagome.

Logro deslizar un dedo dentro de ella, sin mucho problema, causando un gemido de parte de ella, justo como en sus pensamientos de antes, ese gemido era delicioso, música para sus oídos, deslizo otro dedo y otro mas, estaba deseando deslizarse el mismo dentro, su aromo lo enloquecía como nunca nada lo había logrado y el sabor de su piel era delicioso, todo eso sumado a su suave voz lo hacían casi llegar a la locura, ella estaba floreciendo para el ¿Por qué? ¿Por qué no lo había alejado? ¿Acaso no amaba a Inuyasha ya? ¿Y a el que demonios le importaba? ¿Porque le estaba haciendo eso a ella? Tantas preguntas lo asaltaron y de repente como aparecieron en su mente, también se esfumaron.

Solo quería hacerla llegar al clímax, solo quiera escudar ese gemido, el mas importante, solo quería que ella gozara y dejara de pensar en todo, estaba tan cerca ¿le dejaría continuar con lo demás? Entonces la escucho, la sintió y la olio, ella estaba explotando y fragmentándose a su alrededor, en sus ojos, en su nariz, en su boca y en sus dedos.

-¡OH SESSHOMARU!

Demonios, había dicho su nombre, de una manera tan deliciosa, quería volver a escucharla una y otra vez, sintió los brazos de ella envolverse alrededor de su cuello y el que estaba dispuesto a irse y dejarla ahí se dejo hacer, y enterró su nariz en su cuello inundándose de su dulce aroma y del sonido de su corazón que trataba de recuperar el ritmo y el aroma a sangre con medicina.

Noto como su corazón se calmaba y comprendió que se había quedado dormida, la cubrió bien y se marcho, necesitaba un baño helado y aclarar sus pensamientos, necesitaba comprender ¿Por qué él había cedido ante ella? Por primera vez pensó que Inuyasha no solo era idiota al no haberla escogido, también había sido mas fuerte que el cuando de ella se trataba ¿tal vez si era así? Entonces deseo poder matarla y hacerlo delante de sus amigos y deseo poder sentir su sangre empapando sus garras, la odio y se odio por haber perdido el control.