Hola a todos...
Les traigo el segundo capítulo de esta historia. Este capítulo trata sobre la broma que hicieron los cuatro chicos.
También diré que este capítulo los chicos encuentran el crucijifo de Billy Meyer.
Summary: Hay ciertas bromas que no deben de hacerse en Hallowen. Pero eso no lo entenderían Stan, Kyle, Kenny y Cartman.
Parejas: Stan y Kyle, Kenny y Cartman
South Park no es mío es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 2: "La broma de Hallowen"
Kenny lanzaba bolas de papel al cesto del cuarto de Stanley Marsh, totalmente aburrido. Cartman bostezaba mientras se tallaba un ojo con la mano derecha. Mientras que Kyle leía un libro de la escuela, más específicamente, el libro de química. Al cuarto entró Stan, zafándose por fin de los regaños de su madre por ser un "mal anfitrión" cerró la puerta tras de sí y se sentó en la cama.
-es increíble cómo te dejas joder por tu madre- le dijo Cartman
-cállate culón, al menos su madre no es una puta- lo defendió Kyle
-deja de defender a tu estúpido novio hippie, judío de mierda
Las mejillas del pelirrojo ardieron más por la vergüenza que por el coraje. Kenny supo que si no interfería una tormenta se desataría a mitad de la habitación de Stanley así que cambió rápidamente el tema.
-¿Qué haremos este Hallowen?
-aun falta mucho para Hallowen Kenny- dijo Stan
-faltan dos semana para ser exactos, y es muy poco tiempo
-¿y qué ideas tenías? ¿Ir a pedir dulces? No crees que somos muy grandes ya
-no me refería a eso
Kenny se volteó visiblemente enojado, solo intentaba parar la pelea entre el culón y el judío. No pensó que Stan pudiera contestarle así. Tal vez ahora él también tenía arena en la vagina. Cartman se molestó, no por él, si no por Kenny ¿Qué se creía Stan?
-podríamos hacer la mejor broma de Hallowen- apoyó Cartman a Kenny
-buena idea- dijo Kenny girando la silla en la que estaba sentado, encarando a Cartman
Stan y Kyle se vieron entre sí, no estaban ansiosos por la idea. Pero no había nada mejor que hacer. El judío cerró el libro que estaba leyendo y cerró más el círculo con sus amigos. Stan lo imitó.
-¿y qué broma sería?- quiso saber Kyle
-han notado que los niños de kínder y primaria se asustan fácilmente- dijo Cartman malicioso
-no voy a asustar a unos niños pequeños- dijo Kyle recordando su ética
-no seas marica Kyle- dijo Kenny apoyando a su platónico amor
Eso sorprendió a los súper mejores amigos, que clavaron sus ojos en Kenny. Este se sonrojó en exceso y ocultó el rostro de la mirada inquisidora de sus amigos. Cartman intervino antes de que lo mataran con la mirada.
-si lo dices así suena mal- dijo Cartman- pero ¿y si hacemos una casa del terror y los espantamos ahí?
-me parece algo muy cruel- dijo Kyle
-aunque sería divertido- comenzó a convencerse Marsh
Kyle reprimió a su amigo con la mirada. Stan no cedió estaba totalmente aburrido y necesitaba urgentemente algo que hacer. Claro, excluyendo los trabajos escolares. Y era una buena oportunidad para pasar más tiempo de lo normal con su mejor amigo, con su amor prohibido. El pelirrojo bufó ante la insistencia de Marsh, pero fue convencido luego de varios argumentos. Tres contra uno no era nada justo, obviamente el judío perdería.
Comenzaron a construir una escenografía que colocarían en el gimnasio de la escuela cuando esta cerrara. Kenny tenía la llave de la puerta trasera del lugar y podrían entrar en la tarde. Consiguieron efectos de sonido, decoraciones horripilantes y todo lo necesario para hacer su broma de Hallowen. Kyle apoyó lo menos posible, porque seguía negándose rotundamente a vestirse y espantar a niños pequeños entre los cuales podría estar incluido su hermano. Cosa que Cartman descartó porque Ike y estaba muy grande como para espantarse tan fácilmente.
Unos días antes de llevar a cabo la broma repartieron anuncios a los niños más asustadizos de la escuela, esperando que asistieran muchos de ellos. Ese día se reunieron dos horas antes de abrir para acomodar todo y vestirse. Tenían 3 partes. La parte del castillo, del cual saldría un horripilante vampiro, que sería Stan, y los asustaría. La segunda parte del cementerio, ahí estaría Kenny vestido de zombi dispuesto a sacarles un gran susto. Luego aparecería Cartman vestido de fantasma blanco. La última parte era una iglesia abandonada, donde se aparecía un padre que mataba a sus feligreses. Ese sería el papel de Kyle Broflovski. No es necesario decir que fue difícil convencer al judío de vestirse de padre católico. Finalmente consiguió el disfraz y comenzó a ponérselo. Cuando salió del vestidor Cartman lo examinó atentamente. Y luego dijo
-Kahl, Kahl ¿te sientes como un verdadero padre? ¡Te falta el jodido crucifijo! Pendejo
-¡No me hables así culón!
-solo consigue el jodido crucifijo- se metió Kenny
Kyle regresó a los vestidores, atravesando un pasillo. Caminaba molesto y maldecía internamente ser parte de esto. Resbalón con el piso y se golpeó en la pared. Al escuchar un ruido hueco la curiosidad le entró. Tanteó la pared con la mano y la golpeó un poco. El mismo ruido hueco retumbó. Golpeó con más fuerza la pared y la madera cedió fácilmente por lo vieja que era. O tal vez se había abierto por otra razón. Se asomó por la abertura, unas escaleras de madera era lo único que alcanzaba a ver por la negrura del lugar que parecía la boca de un lobo.
Puso un pie en la madera movido por algo mucho más poderoso que la curiosidad y que hoy día aún no sabe como denominarlo. Paso a paso la madera crujía. Al llegar al final de las escaleras que le parecieron interminables su mano izquierda tocó un apagador. Las luces se prendieron y los ojos verdes del judío resintieron el cambio repentino de la luz. Todo estaba cubierto de telarañas y de polvo, y unas manchas negras en el piso marcaban la mitad de la gran sala. En medio de esas manchas negras estaba un crucifijo plateado con una cadena muy larga. Kyle se acercó y lo tocó, sintiéndolo y admirándolo.
-¡Date prisa judío inútil!
La voz de Cartman lo regresó a la estúpida realidad. Se colocó el crucifijo en un santiamén y salió tan rápido como había entrado. La puerta se cerró y la pared quedó como si nunca hubiera estado una puerta en ese lugar.
-deja de apurarme culón
Las puertas del gimnasio fueron abiertas dejando entrar a muchos niños que habían sido tan pendejos como para ir a la casa de sustos. Los gritos no se hicieron esperar, seguidos por las risas locas de los 4 chicos de South Park. Incluso Kyle reía al ver las caras atemorizadas de los niños.
Stan se acercó a su amigo al ver su cambio de actitud. Mientras el conjunto de niños pequeños pasaba a la parte dos de la casa de los sustos.
-¿verdad que es divertido?
-pero eso no le quita lo incorrecto
-¿desde cuándo Kyle Broflovski hace algo incorrecto?
-"desde que lo convence la persona que más ama"- pensó
Debía admitir que Stan se veía increíblemente atractivo con ese disfraz, esos labios rojos lo hacían sudar y suspirar. El resto de los alumnos pasaron al gimnasio. Pero no eran tan idiotas como los habían considerado los protagonistas. Llamaron a la directora Victoria preguntándole si había autorizado que unos chicos de secundaria "los asustaran de maneras horribles". No pasó mucho tiempo para que la directora, junto con el consejero el señor Mackey, estuvieran en el gimnasio.
Estaban atrapados y no había para donde correr. Desmantelaron la casa embrujada y llevaron a los cuatro a la oficina de la directora, mientras Mackey llamaba a sus respectivos padres.
-¿se dan cuenta de la gravedad del asunto?- preguntó la directora
-no es para tanto- dijo Kenny
-sabían que algunos de esos alumnos tienen problemas cardiacos ¡podrían haber muerto!
Kyle debería sentirse mal por estar en la oficina de la directora. Pero el mareo que ahora lo asaltaba no lo dejaba concentrarse en los problemas en los que estaba metido. Miraba el piso suplicante. El dolor le taladraba la cabeza. Stan se sentí culpable por su súper mejor amigo. Como tenía la cabeza agachada supuso que trataba de contener las lágrimas. Y en parte eso era verdad. Las lágrimas que salieron de los orbes de Kyle no fueron por el castigo, no, fueron por el dolor que extrañamente había sentido.
Mackey regresó a la oficina con la noticia de que todos sus padres estaban enterados y que los esperaban furiosos en casa. La directora salió un momento para discutir con el consejero el castigo que les impondría a los chicos que siempre se metían en problemas.
-esto es genial- dijo Kenny- ¿ves lo que hacen tus ideas pendejas?
-la idea de la broma fue tuya estúpido pobre- se defendió el gordo
-pero tú le seguiste el juego- argumentó Stan- discutir eso no cambiara el hecho de que nos han atrapado y nos castigaran a todos por igual… lamentablemente- dijo lo último casi en susurro y por su amigo Kyle que derramaba cada vez más lágrimas
-¿creen que nos expulsen?- preguntó el judío solitario en navidad
-no lo creo- dijo Stan no muy seguro- no creo que sea para tanto
La directora volvió a entrar a su oficina seguida por el consejero. Se sentó en su silla y miró con reproche a sus alumnos. Era una lástima que Kyle estuviera involucrado. Lo que habían hecho ameritaba suspensión, pero por estar Kyle metido en eso solo les asignaron 4 días de castigo con Mackey en la biblioteca, empezando desde mañana.
Kenny y Cartman regresaban a sus casas. A McCormick no le esperaba mucho regaño, sus padres casi ni caso le hacían, ahora sí que deseaba que estuvieran drogados. Mientras que Liane no lograría castigar a su único hijo.
-sabes que fue tu culpa- dijo Cartman
-fue culpa de los dos ¿ok?- dijo Kenny arto de discutir
-no digas mentiras Kenny, fue únicamente tu culpa
-sin duda eres un gordo de mierda
-no me digas eso Kenneth, te lo advierto
-¿a sí? ¿Y que se supone que harás?
Kenny se paró en seco delante de Cartman mirándolo retador.
-hare que te tragues tus jodidos insultos
-inténtalo culón
Cartman no lo soportó más y se arrojó a Kenny, tirándolo al piso. Ambos forcejeaban tratando de hacer que el otro se retractara. Cartman se puso encima del rubio y sostuvo sus muñecas arriba de su cabeza. El pobre de South Park intentaba soltarse, pero en ese momento Cartman se acercó, provocando que los labios de ambos se tocaran levemente.
Los colores se les subieron de inmediato y quedaron totalmente paralizados. Se miraron a los ojos. Los orbes azules de Kenny mostraban una lujuria incontrolable, al sentir los labios de la persona que amaba sobre los suyos sintió la enorme necesidad de tener más, como si fuera una droga incontrolable. Mientras que los ojos chocolate de Eric mostraban un poco de confusión que dio paso a una mirada provocativa. Sin pensarlo un segundo más se besaron de una manera descontrolada. Gemidos salían de la boca del rubio al sentir la lengua de Cartman entrar a su boca. Era un momento con el que había soñado muchas veces, su mejor amigo, la mierda de South Park pero sobre todo su amor verdadero lo besaba con una pasión tremenda. Eric se sentía en las nubes, muchas veces se había imaginado el sabor de Kenny. El cómo sería una noche con la duda lo había desvelado muchas veces y ahora lo estaba sintiendo, era mil veces mejor que en sus sueños. Y esto era real.
Pero entonces un roce involuntario los regresó a la realidad. La pierna de Eric rozó levemente el miembro de Kenny haciendo que ambos reaccionaran sobre lo que estaban haciendo. Se quedaron paralizados hasta que Cartman se quitó de encima. No podían ni verse. Estaban sonrojados y no sabían en que habían estado pensando.
-me tengo que ir- dijo Kenny sin ver a Eric- nos vemos mañana
-sí…- fue lo único que supo decir Cartman
Stan acompaño a su súper mejor amigo a su casa debido a que se sentía terriblemente culpable. Cuando llegaron a la puerta de la familia judía Kyle se despidió de Stan.
-nos vemos mañana en la escuela… y en el castigo…
-Kyle… perdóname… si yo no te hubiera convencido nada hubiera pasado
-yo podría haberme negado de todas maneras
-sí pero… lo siento de verdad, tu no deberías ser castigado
-¿te preocupa?
Las mejillas de Stanley ardieron enormemente. Vio a los ojos a su amigo. Los orbes azules y los verdes chocaron y casi se podían ver las chispas saltando a los lados. Stan se acercó más a Kyle, siguiendo el impulso que su cuerpo le marcaba. Abrazó a su amigo quedando los rostros de ambos muy cerca. Kyle sentía como el calor empezaba a hacer estragos en su cuerpo, haciendo que sus mejillas se tiñeran de carmín. Abrazó también a Stanley oliendo la colonia que el chico siempre se ponía desde que tenía 13 años. Pudo sentir la respiración de su amigo en sus labios. Pero no quería alejarse, quería probarlos. No le importaba que la amistad con Stan se rompiera, prefería sentir por lo menos una vez esos apetitosos labios.
Entonces la puerta se abrió de golpe y Sheila Broflovski y metió a su hijo de un jalón a la casa. Dejando a los dos sorprendidos por la rapidez de lo sucedido. Stan tarde unos segundos en moverse, aun sentía el calor que emanaba del cuerpo de Kyle. Comenzó a escuchar los gritos furiosos de la de jersey y supo que no podría soportarlo. Se fue a su casa antes de escuchar el sermón entero de la señora Broflovski.
Stan había regresado su casa encontrándose con sus padres hechos unas fieras. Le gritaron, lo castigaron e incluso dejaron que Shelly lo insultara y lo empujara. Él único miembro de la familia que parecía contento con lo que había hecho era el abuelo. Cuando los padres de Stanley se fueron se acercó a su nieto.
-muy buena broma Billy
-abuelo no me llamo Billy
-como sea Billy, lo único que no me gusto fue que te disfrazaras de vampiro, parecían un jodido maricón
Stan suspiró al escuchar esa frase. Su abuelo jamás aceptaría que sintiera eso por su súper mejor amigo. Era capaz de morirse de un infarto si llegaba a enterarse. Stan subió a su habitación cuando sus padres habían terminado de quitar todo lo que pudiera ser divertido. Incluyendo su televisión y sus videojuegos. No era para tanto. Espantar a niños pequeños no era tan grave.
Se recostó en la cama pensando en Kyle. Se sentí terriblemente culpable. Su mejor amigo no merecía ese castigo, si no hubiera seguido las pendejadas de Cartman ahora estaría ahí con él jugando felizmente con su x-box. También le había intrigado mucho la actitud que estaba tomando su amigo rubio cada vez que el culón hablaba. Parecía que estaba enamorado ¿y si de verdad lo estaba? Un escalofrío lo recorrió al imaginarse a sus dos amigos en situaciones muy comprometedoras. Demonios. Acabaría soñando con eso si no dejaba de pensar en eso.
Shelly entró a su cuarto y lo sacó de la cama de un estirón.
-¿Qué quieres pendeja?- dijo Marsh
-pendejo mojón, uno de los niños que asustaste era el hermanito de mi novio
-por Dios Shelly ¿no puedes golpearme mañana? Estoy muy cansado
-eso no lo decides tú mojón
Kenny se encerró en su cuarto mientras tocaba sus labios ¿por qué chingados se había detenido? Dios ahora deseaba con todas sus ganas que Cartman lo tomara y lo hiciera suyo en cualquier callejón oscuro de la ciudad. Debió de dejarse llevar. Aunque ¿y si Cartman en realidad no quería? ¿Tal vez hizo las cosas sin pensar? ¿O quizás lo veía solo como una puta?
Cartman golpeó todo lo que estaba a su alcance. Estaba enojado, estaba muy encabronado. Su madre había intentado regañarlo, pero no se esperaba que su hijo regresara así. Golpeó su escritorio haciendo que el ruido retumbara en toda la casa. Estaba enojado no por haber besado a Kenny, si no por haberse detenido en la mejor parte. Ahora necesitaba a Kenny. Su olor, su sabor, todo. Necesitaba hacerlo suyo. Y había sido tan pendejo como para dejarlo ir. Quizás nunca vuelva a tener una oportunidad tan perfecta como la que se le había ido de las manos.
-¡Puta madre!- gritó a todo pulmón, haciendo que todos los vecinos lograran escucharle perfectamente
Kyle llegó a su habitación luego de recibir las reprimendas de sus padres. Aunque todo el tiempo que estuvieron hablando Kyle solo escuchó menos de la mitad. El dolor en su cabeza se había ido pero le había dejado una sensación de estar flotando y eso ahogaba muchos sonidos.
A penas cerró la puerta, escuchó un murmullo. Volteó a todos lados pero no había nadie, se asomó por el pasillo. Estaba vacío. ¿De dónde había salido ese murmullo? Ahí estaba otra vez, eso no era normal. Para nada normal. Decidió dejarlo de largo y dormirse. Pero las voces no lo dejaban ¿de dónde salían las voces? Se revolcó entre las sábanas y cerró fuertemente los ojos. Las voces llegaron a tal punto que tuvo que colocar su almohada entre las orejas intentado quitar ese endemoniado ruido. Pero sin éxito. La noche la pasó en vela, durmiendo solo unos minutos cada hora, antes de que esos ruidos que no lograba comprender lo despertaran.
Se había quitado el disfraz, pero el crucifijo aún estaba en su cuello y brillaba ante la luz de la luna.
¿Qué les pareció?
¿Continua?
¿ahí muere?
Ustedes me dicen con sus reviews
Gracias a todos los que comentaron en el capítulo anterior. Los reviews son los que me hacen escribir.
Hasta la próxima (si es que quieren)
