Hermione volvió en sí notando un fuerte dolor de cabeza. Cuando intentó incorporarse, este dolor se intensifico significativamente. Recordaba perfectamente lo ocurrido.

Muchas veces ella había utilizado el hechizo "desmaius", pero a decir verdad, hasta ese momento, nunca lo había recibido.

Una vez, de pequeña, se desmayó en el colegio a causa de la fiebre, ya que estando enferma no quiso quedarse en casa, pero en esa ocasión se levanto bastante reconfortada en su cama y con sus padres sonriéndole. En cambio, en esta ocasión, algo frio y duro le molestaba en la espalda.

Miró a su alrededor sin encontrar nada conocido, no se encontraba en el callejón donde había tenido la pelea. Cuando miró a su derecha se sobresaltó al encontrarse a Draco Malfoy mirándola. Fue en ese momento, cuando quiso usar las manos e incorporarse sobresaltada, que descubrió que estas estaban atadas sobre su regazo.

– ¿Qué crees que estás haciendo? – gritó asustada. Todo ese juego estaba llegando demasiado lejos – suéltame ahora mismo ¡esto no tiene gracia! ¿Dónde me has traído?

Mientras hablaba intentaba levantarse con dificultad y alejarse del rubio que seguía mirándola con el ceño fruncido.

–Para empezar, Granger, yo no te he traído aquí – dijo levantándose fácilmente y dando un paso hacia ella – a decir verdad, creo que esto es un secuestro.

–¿Qué? – gritó – vas a meterte en grandes problemas por esto, Malfoy – decía caminando hacia atrás mientras intentaba liberarse las manos de la cuerda inútilmente y haciéndose daño a causa del roce – si todo esto es por lo que te dije, lo retir…

–¡Granger! –la interrumpió – Haz el favor de escucharme por una vez en tu vida- lo dijo tan serio y de forma tan autoritaria que Hermione cerró la boca, aunque no dejó de intentar liberar sus manos – ahora voy a desatarte, así que estate quieta.

Hermione le miró con temor al principio, no entendía que estaba pasando, aunque su cabeza trabajaba a toda velocidad por intentar entender. Miró sus propias manos cuando Malfoy se las cogió y comenzó a deshacer el fuerte nudo con dificultad. Descubrió unas marcas rojas y heridas en las muñecas del rubio y le miró a los ojos en busca de una explicación.

–Tus muñecas…

En ese momento el rubio había conseguido deshacer el nudo y estaba desenrollando la cuerda. La chica sintió un gran alivio al dejar de notar la presión.

–Me deshice de las cuerdas como pude. A base de fuerza – la soltó por completo y la miró – y horas – añadió – conseguí deshacerme de ellas, dejando mi piel en el intento – terminó mirando sus muñecas y frotándolas con cautela.

–No entiendo nada… - la castaña buscó una pared donde apoyarse y con la otra mano se cubrió la frente, que no había dejado de dolerle. A decir verdad, diría que pronto iba a estallarle.

–Te lo dije. Creo que nos han secuestrado.

–¿Cómo que nos han secuestrado? ¿A ti? ¿A los dos? ¿Quién? ¿Por qué? – se dejó caer al suelo agarrándose esta vez con las dos manos la cabeza – esto no tiene ningún sentido, la guerra ha acabado, y aunque así fuera, tu y yo somos de bandos distintos, no comprendo, debes estar equivocado, esto no puede estar pasando…

–¿te vas a poner a llorar? – preguntó el rubio de forma desagradable al ver el estado histérico al que estaba llegando ella.

–¡no! – dijo Hermione enfadada ignorando el nudo que se le había instalado en la garganta y que luchaba por quebrarle la voz y dar paso al llanto – no…

–Llevamos varias horas aquí, por lo menos desde que estoy despierto, y nadie ha aparecido – por primera vez Hermione miró verdaderamente a su alrededor, encontrándose que no estaban en un sitio cubierto, podía ver el cielo gris, señal de que el sol estaba ocultándose ya. – pero está claro que alguien debe de habernos traído hasta aquí.

Estaban en una especie de terraza, bastante sucia y con algunos escombros inservibles, la pared era demasiado alta para poder asomarse por ella sin ayuda.

–Mi varita…

–No la tienes. Y yo tampoco.

–¿me has registrado? – el rubio solo levantó las cejas como respuesta – como te…

–Que haya metido las manos en tus bolsillos es ahora el menor de nuestros problemas – volvió a interrumpirla de forma desagradable. Hermione cerró la boca, pues tenía razón.

–¿has intentado abrir la puerta? – preguntó la castaña señalando una única puerta de metal.

–No, he preferido quedarme durante horas mirando el infinito antes de buscar una forma de salir de aquí. Es bastante más entretenido ¿sabes? – le dijo de forma irónica e irritada.

Hermione le lanzó una mirada de odio.

–Ayúdame a saltar el muro – dijo mirando la altura de la pared.

–Por supuesto, así tu podrás salir y yo me quedaré aquí. – contestó él cruzándose de brazos.

–¡Está bien Malfoy! ¿Qué propones? – gritó enfadada.

–Echaremos a suertes quién saltará el muro. – sentenció.

–Por favor… ¿a caso iba yo a poder levantarte?

–¿Estás insinuando algo? – preguntó Draco molesto.

–¿Te vas a preocupar ahora por tu físico? – Hermione también se cruzó de brazos, harta. Cuando hablaba con él sus conversaciones parecían no tener ningún sentido. Era como hablar con un calamar. Intentó relajarse. – Si salgo de aquí volvería a por ti en cuanto consiguiera una varita – dijo Hermione, pero Draco le miró incrédulo - ¿de verdad crees que te dejaría aquí? ¡Nos han secuestrado! Por mucho que te odie…

–¡Está bien! – la interrumpió de nuevo. Hermione frunció el ceño. Estaba empezando a irritarle sobremanera que no le dejara terminar sus frases. – como no vuelvas en una hora diré a los secuestradores donde vives, lo juro. – acto seguido colocó sus manos entrelazadas junto al muro de piedra para ayudar a la chica a subir por él.

Hermione intentó serenarse un poco antes de poner un pie sobre las manos de Malfoy, que la impulsó hacia arriba. Consiguió sujetarse del borde del muro, pero necesitaba más impulso para subir sobre él.

–Necesito subir un poco más Malfoy – le dijo desde lo alto.

Draco agarró la otra pierna de la chica y la impulsó con todas sus fuerzas, consiguiendo que esta se apoyara sobre el muro y pudiera mirar hacia el otro lado.

–Oh, no… - dijo con angustia.

-¿Qué pasa? – preguntó Malfoy desde abajo con las pocas fuerzas que le quedaban.

–Esto es una azotea…

–¿Qué? – gritó el chico soltando a Hermione para golpear la pared con fuerza. - ¡mierda!

–¡No me sueltes, estúpido! – Hermione se mantuvo unos segundos sujeta mientras decía esto, pero pronto tuvo que dejarse caer, aterrizando sobre Draco.

–Sal de encima – le dijo empujándola con brusquedad y frotando su hombro que había resultado dañado por el golpe.

–Lo siento – susurró Hermione – aunque no hubiera pasado, si no me hubieras soltado…

–No te hubiera soltado, si no pesaras como una foca preñada de trillizos. – dijo de malas maneras.

–Sabes, no estaríamos aquí si no me hubieras atacado. – dijo ella levantándose y limpiando la tierra de sus pantalones vaqueros.

–Yo no fui el primero en sacar mi varita.

–Solo iba a desaparecerme, no todo gira en torno a ti, imbécil.

–Lo ves, si no me hubieras insultado, nada de esto habría pasado. – La señaló con el dedo – te has vuelto una malhablada desde que has salido del colegio. Después de tantos años y todavía no aprendes a respetas a tus superiores…

Hermione iba a contestarle, pero su parte racional le dijo que ese no era el mejor momento para ponerse a discutir. Se estaba empezando a dar cuenta de que estaban en un serio aprieto y que aquello no era una broma. Alguien les había llevado allí por alguna razón, y si había sido a la fuerza, esta no podía ser buena. Se sentó en el sucio suelo, apartando algunos escombros.

–¿Qué pasó después de que me lanzaras el desmaius? – preguntó intentando serenarse para poder pensar y recibir toda la información sin que nada se le escapara.

El rubio caminó nervioso, golpeando trozos de cemento roto.

–Alguien salió por detrás de ti y comenzó a llevarte. Antes de que pudiera reaccionar me atacaron por detrás, colocándome algo con un fuerte olor en la boca y la nariz y… - con el pie golpeó frustrado parte de una antena tirada por el suelo que golpeo contra una parte del muro – no recuerdo nada más ¡mierda! Creo que perdí la consciencia…

–Podría ser cloroformo… - dijo Hermione pensativa – Malfoy… si es así, esto es cosa de muggles.

–Podría ser algún tipo de poción. – dijo Malfoy negándose a pensar que un muggle pudiera haberlo secuestrado a él, un mago.

–No conozco ninguna poción con esos efectos – dijo Hermione intuyendo los pensamientos de Draco – en cambio, el cloroformo funciona así, hace que pierdas la consciencia, y eso lo utilizan los muggles.

–No lo creo.

–No crees que un muggle haya sido capaz de traerte hasta aquí ¿verdad? – la chica le miró frunciendo el ceño al pensarlo – no sabes de lo que son capaces algunos muggles. La gente puede llegar a hacer cosas horribles por mil cosas: política, poder, dinero… – una idea terrible pasó por su cabeza – oh dios mio…

–¿Qué? – preguntó el rubio alarmado. Aunque intentaba aparentar, sabía perfectamente que estaban metidos en algo serio.

–Malfoy, levántate la camiseta – le ordenó mientras ella misma se palpaba la espalda en busca de algo anormal.

–¿Pero qué…? Eres una pervertida… que estemos encerrados aquí solos no va a cambiar nada entre… - Hermione se acercó a él y le levantó la camiseta sin permiso - ¡eh! ¿Qué haces? Suéltame ahora mismo.

Le soltó aliviada.

–Por un momento pensé que podrían ser traficantes de órganos. – se sentó de nuevo contra la pared y escondió la cara entre sus manos.

Quería llorar y gritar llamando a sus padres para que la sacaran de ese sucio lugar. Tenía miedo y lo peor es que no podía demostrarlo porque estaba el arrogante de Malfoy. Si se mostraba débil delante de él, le haría la existencia allí todavía peor, si es que cabía esa posibilidad. Parecía que no se daba cuenta de lo que estaba pasando.

–¿Qué quieres decir con eso de traficantes de órganos?

Cuando Hermione le miró, lo encontró sentado cerca de ella, mirándola, esperando una respuesta.

–Como te he dicho, los muggles son capaces de muchas cosas por varios motivos, y el dinero es uno de ellas – se tocó el pelo mientras hablaba y comenzó a recogerlo en una coleta. La luz del día comenzaba a menguar y pronto solo la luna los iluminaría. – existe gente que secuestra a personas para robarles órganos vitales, como los riñones, incluso ojos, no se…

–¿Qué barbaridades estás diciendo, Granger? ¿Para qué iba a querer una persona robarle a otra un riñón?

–Tu vives en tu burbuja de cristal mágica Malfoy, pero en el mundo la gente sufre enfermedades, sus cuerpos se deterioran y algunos órganos pueden llegar a dejar de funcionar. Una persona desesperada por vivir puede llegar a pagar muy bien por un órgano humano.

–Pero con una poción regeneradora…

–¿Acaso estarías dispuesto a compartir tus pociones con un muggle? - le preguntó ella molesta, pues le dolía mucho ver cuántos problemas podrían ser solucionados si los magos estuvieran dispuestos a compartir parte de su magia.

–No podemos hacer eso, sería peligroso, muy peligroso que los muggles se dieran cuenta de que existimos. Harían lo que fuera por conseguir magia – dijo Draco también molesto.

Hermione abrió los ojos de par en par.

–¡Eso es!

–¿Qué?

–Malfoy, creo que un muggle podría habernos visto utilizando la magia…

Lo primero, desearos unas felices pascuas, semana santa y todo eso XD.

Bueno, aquí hemos visto a Hermione y Draco atando cabos e intentando averiguar cómo y porque han llegado allí.

No tengo mucho tiempo, pero quería pasar a dejaron un capítulo más. Aun así no me olvido de agradecer vuestro comentarios, aunque hoy no tenga tiempo de nombraros: muchas gracias!

Un beso, y hasta el próximo capi!