Después de 2 largas horas en un taxi que se movía a una velocidad increíblemente lenta debido a la tormenta, llegaron al Hotel Royal Garden. No cruzaron palabra alguna durante el viaje ya que como buenos asesinos, estaban acostumbrados a no revelar información frente a desconocidos, que podrían ser potenciales espías, sobre todo considerando la misión en la cual se encontraban involucrados.
Mi habitación es la 392, último piso. Tiene una vista privilegiada al centro de la ciudad. Cuenta con un fácil acceso a la azotea del edificio y prácticamente no posee puntos ciegos. Era perfecta… Comentó Machi a Hisoka, quien se encontraba unos pasos detrás de ella escuchando atentamente, pero al mismo tiempo observando detalladamente los alrededores del hotel.
¿Era?- Interrumpió.
Si, era. Respondió Machi cortante. Iba a agregar algo más cuando el recepcionista del hotel le llamó la atención
¡Señorita! Espere un momento por favor. Exclamó
Machi se detuvo en seco y se dirigió hacia él, algo extrañada por el sobre que sostenía el elegante hombre entre sus manos.
Hisoka observaba la situación manteniendo una distancia prudente entre ellos.
Hace unas horas atrás un hombre vino y le dejó este sobre. Me dijo que se lo diera apenas la viera, que era importante que lo recibiera. Informó el recepcionista.
Machi miró hacia atrás instintivamente, buscando la mirada de Hisoka, quien inmediatamente comprendió el mensaje y se dirigió hacia ella. Era una situación irregular por decir lo menos. Supuestamente nadie sabía de su estadía en el Hotel, nadie sabía el número de su habitación ni mucho menos su nombre
Machi tomó el sobre naturalmente, aparentando no estar sorprendida por la situación. No quería levantar sospechas ni alarmar al hombre, eso sólo complicaría aún más las cosas.
Muchas gracias- dijo mientras lo recibía. Después de observarlo, agregó aparentando extrañeza- Uhm, este sobre no tiene remitente.
Ciertamente Señorita. Me percaté de eso también, pero cuando iba a preguntarle el nombre al caballero, este ya se encontraba cruzando la puerta de salida. Me apresuré para alcanzarlo, pero me fue imposible. – Sólo mencionó que se la diera a usted en persona.
Hisoka escuchaba atentamente al recepcionista, sacando sus conclusiones con la poca información que tenían hasta ese momento. Se trataba de un sujeto que aparentemente no la conocía. Evidentemente no sabía con exactitud la habitación en la cual se alojaba, sino hubiese dejado la carta personalmente por debajo de su puerta, por lo que definitivamente sabía su nombre y al menos la había estado observando un par de veces como para asegurarse de que ella estuviese alojando permanentemente en el hotel y además poder dar una descripción física de Machi al recepcionista. En la torre ella le había comentado que había utilizado una identificación falsa como siempre. Esperando que el sujeto no conociera aún su verdadera identidad, era posible dar con él antes de que decidiera dejar algún otro anonimato. Reflexionó rápidamente, luego se dirigió al recepcionista con una sonrisa que reflejaba toda la tranquilidad del mundo
¿Podría describir al hombre que le dejó el sobre y la hora en que apareció? Trate, en lo posible, de ser preciso…por favor. Pidió el arlequín, mirando fijamente al hombre, el cual lo quedó mirando un buen rato. No se había percatado de su aproximación, y le parecía extremadamente raro que aquel hombre estuviese disfrazado de bufón dentro del hotel…además, aunque tuviese una sonrisa dibujada en su rostro, su mirada lo intimidaba un poco.
Si…por supuesto- contestó algo nervioso mientras continuaba observando disimuladamente su singular atuendo. – Era un hombre de unos treinta años, caucásico, tenía una contextura física similar a la suya, aunque algo más bajo. Uhm, ojos verdes, cabello castaño. Se notaba bastante apresurado, desde que entró al Hotel. No intentó averiguar si la señorita Elizabeth se encontraba en su habitación, tan solo mencionó que el sobre era para ella y que era importante que lo recibiera. Esto sucedió alrededor de las ocho de la noche. Concluyó el hombre
¿Algún acento en particular?- interrogó Machi
Mm…déjeme recordar. Me parece que se trataba de un británico Srta. Rice. Además tenía una voz particularmente grave
Ok. Con eso es suficiente- Determinó Hisoka - Muchas Gracias por su ayuda Señor...
Walter. Walter Swan, para servirle.
Quizás pueda ayudarme con otro asunto Walter. Consultó Machi – Necesito cambiar de habitación a una para dos personas por favor, pero es importante que sea en el mismo piso.
Por supuesto Srta. Déjeme verificar la disponibilidad de habitaciones. Respondió con una sonrisa cordial.
Hisoka mientras tanto pensaba en el contenido del sobre. Podría ser potencialmente peligroso, era lo suficientemente grande como para alojar el dispositivo de una bomba. ¿Y si la bomba se encontraba ya localizada dentro del hotel? Pero… ¿Cuál era el motivo? Algo no encaja aquí… meditaba.
-Umh, Queda una habitación matrimonial disponible en ese piso Señorita- Anunció Walter. Para su suerte, es la que mejor vista tiene, estoy seguro que les encantará. Agregó
Su comentario sacó de sus pensamientos a Hisoka. Cambió inmediatamente de semblante y con una sonrisa entretenida miró a Machi, cuya expresión le fascinó. La pilló desprevenida el comentario, se había quedado enredada en el término "habitación matrimonial" y sin darse cuenta se había sonrojado levemente.
¿Eh? No no…no me ha entendido usted bien. Necesitamos una habitación con dos camas separadas. Aclaró algo apresurada
¡Oh! Discúlpeme. Creí que el caballero era su pareja. Explicó. Me temo que no tenemos ese tipo de habitación en ese piso Señorita.
Hisoka, sin perder más tiempo, se aproximó un poco más a la pantalla de recepción- Tomaremos esa pieza Walter. Haz la transferencia. Dijo con tono autoritario.
Machi lo miró fijamente a los ojos, esperando alguna explicación. Él la tomó suavemente de un brazo y la retiró lo suficiente del lugar como para hablar personalmente.
Necesitamos estar en ese piso. Sabes mejor que yo el por qué. Todo debe ser según lo planeado, ¿no? -Argumentó el arlequín. Sabía que ella odiaba cambiar los planes estratégicos una vez decididos, sobre todo este, que un detalle como la vista a lugares estratégicos podría significar el fracaso de la misión.
Ella lo quedó mirando, dubitativa- Eres un maldito manipulador…pensó
Vamos. No intentaré nada, lo prometo…al menos que me lo pidas, claro. Insistió con un todo seductor y una mirada que la recorrió entera.
Ella le sacó la mirada de encima. Nunca podía mantenerla sobre él cuando la miraba de ese modo. Entonces cerró los ojos y suspiro- De acuerdo, lo haremos según el plan. Dormirás en el sofá y si noto algún signo, alguna especie de sonrisa burlona dibujada en tu rostro en este momento, te prometo que terminarás durmiendo en el piso del baño- Sentenció ella, evidentemente irritada por la situación.
Como desees- contesto él, borrando su sonrisa. Le daría el gusto, que importaba…ya la tendría durmiendo a su lado, atrapada entre sus brazos…era cosa de tiempo. Pensaba el arlequín mientras Machi recibía las llaves de la habitación.
Cuando entraron, las cosas de Machi ya se encontraban en la habitación. Era bastante espaciosa, con un salón elegante de entrada y al fondo, cerca del ventanal se encontraba la cama matrimonial aterciopelada y justo frente a esta, un sofá de cuero. Hisoka se adelantó e inspeccionó las habitaciones mientras agudizaba sus sentidos tratanto de percibir alguna presencia aparte de la de ella. Cuando regresó a la habitación principal vio a Machi sosteniendo una hoja y el sobre en el suelo.
Me encanta que seas tan osada a veces Machi…pero fue demasiado arriesgado – La recriminó mientras se dirigía hacia ella.
Machi no prestó atención a lo que decía. Se encontraba mirando fijamente el contenido de la carta, descolocada. Realmente tenía una mirada perdida… que alcanzó a preocuparlo. Retiró la carta de sus manos, sacándola de su impresión. Leyó:
"Felicidades, llegaste bastante lejos. Ahora sólo te resta morir"
Agudizó la mirada y dibujo una especie de mueca burlona en su rostro. Arrugó la carta con tal fuerza que le provocó un temblor en el brazo. Machi lo observó seriamente, creía nunca haberlo visto tan enfadado anteriormente o al menos nunca lo exteriorizó tanto. Estaba esperando el mar de preguntas de su parte, necesitaba una explicación y rápido.
¿Qué significa esto Machi? Será mejor que comiences a hablar- dijo él, con tal frialdad que logró ponerla lo suficientemente tensa como para no esconderle información. Sabía que él no era estúpido, sabría detectar si ella le estuviese mintiendo y no era conocido precisamente por su gran paciencia.
Hace dos semanas atrás llegué a Londres. Comenzó a explicar ella. – Vine con un motivo en específico. El líder me pidió que investigara el caso en terreno antes de que contactara al resto de la Araña.
– ¿Investigar qué exactamente? Preguntó a secas.
Investigar posibles organizaciones y personas que trabajaran como cómplices de "la Viuda Negra". Era imposible que trabajaran solos y lograran escapar de medio Londres sin dejar rastro alguno. Evidentemente habían personas encubriéndolos.
¿Y qué te hizo pensar que no correrías un peligro mortal durante el proceso?- interrogó él, con un tono más alterado.
No soy estúpida. Sabía el riesgo que eso implicaba, pero decidí correrlo- contestó ella fríamente
Si, y ahora un miembro de la Viuda Negra sabe tu localización, tus horarios y seguramente tu verdadero nombre- Recriminó él.
Dándole la espalada se dirigió hacia el ventanal tratando de calmarse... ¿calmarse? ¿Por qué se sentía tan alterado? Él no era asi…siempre tomaba este tipo de situaciones como un juego, un excitante juego. ¿Por qué no tomaba la situación como tal? ¿Acaso era porque consideraba que en realidad ella estaba en peligro? ¿Le preocupaba hasta el punto de alterarse? Como sea, había que hacer algo, después habría tiempo de analizarse...
Ella lo miraba intrigada. La verdad es que su compostura, su rostro y su forma de hablar reflejaban evidente preocupación sobre el tema. Entonces, para relajar el ambiente se dirigió hacia él hasta quedar a su lado siempre manteniendo una distancia prudente…
No me pienso mover de aquí Hisoka. Si él quiere venir a enfrentarme, aquí lo esperaré. Le informó con un tono sereno, tranquilo
Él la miro de reojo, serio. Entonces sonrió levemente y volteo hacia ella mirándola directamente. Ella lo observaba fijamente a los ojos también, esperando su respuesta. Su semblante otra vez reflejaba tranquilidad, serenidad. Pensó.
Hisoka dio dos pasos hacia ella, acercándose. Ella no se movió, esta vez no se alejó de él. Entonces el arlequín tomó su mano suevamente, abriéndola.
Ella reaccionó al roce de su mano, sintiendo un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Lo cual notó el arlequín.
Sus manos eran grandes, finas y lo suficientemente fuertes como para hacer polvo su pequeña mano…pero la delicadeza con la cual la tocaba, no parecía propia de él. Pensaba ella mientras observaba como él depositaba lo que antes era la carta, que ahora se había reducido a una maltrecha bola de papel.
Te devuelvo la amenaza junto a mi respuesta- Declaró él, mirando su mano que aún sostenía la de ella.
Ella lo miró fijamente. Lo dejaba bastante claro, él no tenía intención de huir tampoco. Se quedaron unos segundos en silencio hasta que ella reaccionó sacando bruscamente su mano de la de él y volteándose hacia la ventana.
Si yo quiero asesinar a alguien no le advierto al respecto, simplemente lo hago- reflexionó. Tratando de obviar la atmosfera íntima que había creado él.
A menos que te guste jugar con tu presa… - Agregó Hisoka con tono sarcástico
Para eso tienes que estar completamente seguro de poder ganar. De lo contrario solo te expones innecesariamente. Lo que supone que estos tipos realmente son muy fuertes y disfrutan matar. Dijo Machi con todo que reflejaba preocupación
Fuertes si, astutos no… Se necesitan ambas cosas para ser un buen asesino. No tienen ni la más mínima idea de con quién se están metiendo, pagarán ese error con su vida. Afortunadamente este juego se puede jugar de varios…y, resulta ser uno de mis favoritos- mencionó Hisoka mientras dejaba salir un aura maligna, evidentemente emocionado por la situación.
Como sea. Esperaremos a que ellos intenten algo primero, debemos mantenernos alerta y continuar con el plan. Concluyó ella, botando el papel y dirigiéndose a la cama, donde se recostó un momento de espalda, evidentemente cansada.
Hisoka, quien no la perdía de vista, se acercó y se sentó a su lado. Se movió tan rápido y silenciosamente que ella no alcanzó a percibir ni siquiera cuando desapareció de al lado de la ventana. Además había bajado algo la guardia al recostarse.
Lo quedó mirando hacia arriba, aun recostada. Inmovilizada ante su mirada, ante sus ojos que la recorrían lentamente tomándose todo el tiempo del mundo al contemplarla, como si estuviese acariciándola. No se levantó, sentía que si realizaba el más mínimo movimiento que le indicara a él su intención de sentarse, el arlequín la detendría con sus fuertes brazos. Lo presentía, y sin embargo no sabía cómo reaccionar ante él.
Muy bien- al fin pronunció el arlequín – Entonces me iré a duchar Mon chéri- le dijo mientras se recostaba apoyando un codo en la cama y sosteniendo su cabeza con su mano – ¿Me… acompañas? – Le susurró con el tono más seductor.
Con eso bastaba…de hecho rayaba el límite de tolerancia de ella ante la situación. Finalmente decidió levantarse, arrastrarse y si fuese necesario rodar cama abajo para alejarse lo más posible de él. Realmente tenía la capacidad de hacerla sentir de la manera más impotente posible. La desesperaba con su forma de ser, su forma de mirarla, de hablarle, de tocarla…
- Por supuesto que no…idiota – Exclamó alterada mientras se incorporaba.
Hisoka cerró los ojos y sonrió.- Bueno, tenía que intentarlo…no te alteres- respondió tan tranquilo como la luna.
Se dirigió hacia el baño entonces y cerró la puerta suavemente. Inmediatamente se desvistió, dejando al descubierto su musculo y bien proporcionado cuerpo. Se quedó estático bajo la ducha, pensando en ella. En la primera vez que la vio, nunca había visto mujer más hermosa, sobre todo cuando se molestaba con él - Pensó, mientras sonreía levemente. Estaba seguro que a ella también le había llamado la atención él, era evidente. Hasta que lo fue conociendo, como todos los demás, guardó distancia…
Maldita sea, esto me llevará horas – se quejaba Machi en el living. Si tan sólo alguno de los dos pudiese utilizar Nen para este tipo de cosas.
Se resignó y comenzó a separar las hojas por categorías, según localizaciones cercanas.
Mientras lo hacía pensaba nuevamente en él. Pensar que estaba en el cuarto de al lado, pensar que debía dormir en el mismo espacio con él… ¡Con Hisoka! Ya era suficientemente estresante estar despierta y en diferente sitio con él.
No me puedo relajar ni un segundo ante su presencia, debo mantenerme alerta-Pensaba- pero curiosamente no se debía al hecho de que él pudiese llegar a atacarla o dañarla, sino más bien por las actitudes que él tenía hacia ella, que la pillaban desprevenida y no sabía muy bien cómo reaccionar ante sus acciones. Era Hisoka después de todo. Un sadista, cínico, mentiroso, pervertido masoquista y para colmo sentía una especie de atracción por ella… Maldíta sea- volvió a repetir
Yo no creo que estés maldita Mon chéri…todo lo contrario- pronunció el pelirrojo, quien salía del baño con una toalla a la cadera.
Machi se dio media vuelta al escucharlo. No pudo evitar recorrerlo con la mirada, tenía que admitir el hecho de que Hisoka tenía un cuerpo de modelo, con esa ancha espalda y un marcado torso, era imposible ignorarlo. Además, sin maquillarse, ponía en evidencia sus rasgos bien proporcionados que junto con sus afilados ojos azules y su pelo mojado sin peinar, daban paso a un hombre realmente apuesto.
Después de darse cuenta lo ridícula que se veía mirándolo, le sacó los ojos de encima e ignorando su halago, dijo- Necesito que me ayudes a revisar estos papeles, debemos separar las direcciones según frecuencia y sitios cercanos.
Como ordenes - respondió él- ¿debería vestirme primero o prefieres que lo haga desnudo? Aunque si eliges la segunda opción podría desconcentrarte un poco…como hace un rato- termino de decir, algo divertido.
Ella se sonrojó, esperaba que él no se diera cuenta, pero al maldito no se le iba detalle y yo mirándolo como estúpida hipnotizada- pensó.
No sé de qué hablas- Se hizo la desentendida- date prisa y ven a ayudarme ¿quieres? - Lo enfrentó, más molesta consigo misma que con él y su propuesta.
Muy bien… dijo él entre risas burlescas. Pero antes Machi, debemos comer algo, no podemos trabajar en estas condiciones. Argumentó
¿Comer?- repitió ella sacando sus ojos de la hoja que estaba estudiando. Es cierto, no he comido desde las dos y ya son las 10 de la noche, no me había percatado con tantas cosas por hacer.
Él terminó de vestirse y salió del baño dirigiéndose a la ventana
Si, comer. Te gustará, lo prometo- Respondió con tono burlón
Ok, busca el número del servicio a la habitación y ordena algo. Indicó ella indiferente
No me refería a eso con "comer" Mon Chéri – corrigió él. Estaba acostumbrado al lujo y le gustaba ese ritmo de vida elegante y con clase.
Entonces, algo confundida volteó hacia donde se encontraba él. Se sorprendió al verlo vestido con un elegante smoking negro que en él se veía…simplemente perfecto. Nunca lo había visto en esa faceta, en realidad, hasta ahora le había descubierto varias nuevas caras al arlequín y ni siquiera llevaba un día de convivencia.
Que haces, tenemos trabajo que hacer- Dijo ella, disimulando su impresión.
Tenemos trabajo, pero no lo haremos ahora. Ahora iremos a cenar Mon Chéri y comeremos como se debe. Después trabajamos- Respondió él, algo demandante mientras se acercaba a ella lentamente. Lo cual nunca terminaba bien, asi que ella se apresuró a presentar sus escusas
No podemos salir por el clima, sabes que está imposible afuera. Reclamó
No te preocupes, no es necesario abandonar el Hotel. Cuando entramos me di cuenta que cerca de su entrada principal hay un restorant. Explicó él, manteniendo su sonrisa…acercándose cada vez más.
¿Ah si?...que observador. Dijo ella con un tono sarcástico. Es obvio que el maldito había buscado intencionalmente un restorant en el hotel…casualidad ja!. Pensaba, mientras buscaba alguna otra excusa para no tener que aceptar la propuesta.
No tengo nada formal como para acompañarte a cenar. No tengo vestidos ni nada parecido en Londres- se excusó nuevamente
Entonces él se detuvo frente a ella. Borró un poco su sonrisa y levantó una ceja en señal de extrañeza
Parece que no has comprendido el mensaje aún Mon Chéri. No me interesa en lo más mínimo la vestimenta que utilices, de hecho, si te sientes cómoda podrías ir con lo que llevas puesto. Tan solo quiero disfrutar de tu compañía esta noche… además, me debes esta cena.
Machi suspiró – no te debo nada, aquella vez solo fui por trabajo a la torre celestial. Lo sabes- se defendió ella …rayos, ¿por qué le estaba dando explicaciones?!
- Vamos…acepta. Insistió él.
- Machi lo miró a los ojos. Sabía que era peligroso, que significaba exponerse en un espacio público y hace un rato había leído una amenaza de muerte de un asesino a sangre fría. Pero…estaba con Hisoka. Eso en sí significaba muchas cosas, una de ellas era sentirse protegida. A él no lo podrían engañar, tenía sentidos de percepción muy desarrollados y si hubiese algún enfrentamiento, él podría manejar la situación perfectamente…después de todo, era Hisoka.
De acuerdo- accedió finalmente – Me cambio y vamos
No sabía que la había hecho ceder finalmente a la petición de él. Quizás fue su traje, su forma de tratarla o sus últimas palabras. Quizás fue un complemento que hizo que sonara lo suficientemente convincente para ella.
Hisoka sonrió complacido. Era su oportunidad de demostrarle que podía ser diferente con ella, si se lo permitía. Necesitaba ganar su confianza, lo cual no era nada fácil y su reputación no lo ayudaba para nada. Sabía que debajo de toda esa indiferencia y frialdad, algo de atracción por él había, algo real que alcanzaba a percibir cuando la tocaba o la observaba detenidamente. Pensaba mientras esperaba a la asesina
Ok, estoy lista- informó la asesina sacándolo de sus pensamientos. Había encontrado un traje sastre negro con blanco con falda corta que le ajustaba muy bien, dejando en evidencia sus curvas y su delgada silueta.
Hisoka la contempló unos instantes para luego declarar- Te ves…realmente hermosa Mon Chéri. Trataré de concentrarme durante la velada…pero no prometo nada. Declaró él con una sonrisa amplia y una mirada de admiración.
Si si…vamos de una vez- respondió ella secamente. Cortando todo romanticismo de su parte
Dirigiéndose hacia la puerta, el arlequín le comentó
Esta noche jugaremos un juego. Tu podrás preguntarme lo que quieras sobre cualquier tema… responderé con la verdad a todas tus preguntas, aunque eso signifique perder aún más tu estima Mon chéri…pero, al finalizar la velada, será mi turno, te preguntaré una sola cosa…y tu tendrás que contestar honestamente. Dijo el arlequín, sin mirarla directamente. - ¿Tenemos un trato?
Lo quedó mirando sorprendida. De alguna forma se estaba exponiendo ante ella al tomar esa decisión. Podría sacarle mucha información importante si le daba la instancia…¿Cuál será el truco? Pensó. Como sea, lo descubrirá pronto…
Trato hecho. Respondió. Impaciente por comenzar el juego y averiguar más acerca de él y sus debilidades. Sin darse cuenta que el único motivo por el cual él jugaría, sería para ganarse el corazón de ella y que al finalizar la velada, la única debilidad que ella encontraría…irónicamente, sería ella misma.
¡Espero les haya gustado el capítulo! Muchas gracias por sus reviews, disfruté mucho leyéndolos y motivan para continuar escribiendo! nos leemos pronto!
