capitulo corregido, gracias a Lily Potter Weasley por la alerta en cuanto a las edades.

Holas a todos! Acá vengo con el segundo cap. Que bueno que me dejaron reviews!! MUCHISIMAS GRACIAS!!! DE VERDAD! Estoy feliz con que le guste la historia!!

En querido diario me varios me han querido matar!! lo sé, lo sé! Pero ya sabrán lo que pasa en esa historia!!

Ahora paso a Antes de morir. Este cap es un poco fuerte, al final se van a dar cuenta porqué lo digo. De todas maneras, tiene Raiting T, por lo que están advertidos. Encontramos a una Ginny muy soberbia y con los humos por las nubes... después de todo lo que pasó con la muerte de Harry, imagínense! Ginny cambió mucho... hay una conversación de Hermione y Ginny que me gustó mucho en este capítulo. Espero que me digan su opinión al respecto. La semana que viene actualizo Querido Diario y el cap tres acá.

GRACIAS A LAS 12 PERSONAS QUE ME TIENEN EN FAVORITOS EN TAN POCO TIEMPO CON ESTA HISTORIA!!! Espero que les siga gustando!

un saludo ENORMEEEE!!!!

Joanne


Antes de Morir

Capitulo 2 : El recuerdo

Jean Paul Lebon estaba arribando a casa antes de lo esperado. No soportaba pasar demasiado tiempo sin su familia. Además le daba mala espina dejar a Ginny sola. Precisaba su compañía por lo que adelantó su regreso; también quería ver a su mejor amigo y cuñado, Ronald Weasley. Habían tableado una gran amistad. Pero Jean a veces sentía que RON extrañaba a Harry. Trató de no pensar en eso. Era mejor dejar atrás el pasado donde Harry estaba.

Manejaba un VENTO, de la compañía muggle, Worswagen. Jean Paul había cambiado su temperamento desde la muerte de Harry. No era el muchacho risueño, humilde y generoso que solía ser. Sin embargo su porte de galán y sus dientes rectos y blancos, que le daban el toque perfecto a su cara bonita seguían como siempre. A sus 27 años y con la vida que siempre soñó, el centro de su vida era Ginny y su hija Charlotte.

Estacionó el auto en parquímetro de su ostentosa Mansión. En cuanto bajó, un elfo se acercó y le hizo una reverencia exagerada.

-Es un placer tener al Señor en la casa- dijo con devoción.

-No tengo tiempo para reverencias, Holly.- cortó Jean- ¿Dónde se encuentra la Señora?

-La señora Ginevra a salido.- contestó el elfo. Jean abrió los ojos; la noticia no le había caído bien

-¿Pero como que….?- empezó, pero el guardaespaldas, Malcom apareció en escena.- Vete Holly- le dijo al elfo enseguida. Holly se fue asustado.- Y tú¿en que rayos pensabas que la dejaste salir?

-Señor, usted debe saber que la señora no me dejó acompañarla- explicó Malcom.

-¡Por supuesto que ella no querría que la acompañes, inútil!- vociferó Jean visiblemente molesto- Pero tu tarea era convencerla.

-Ya le dije que la Señora Ginevra sabe que soy su informante.- dijo Malcom, intentando hacerle entender.- Ya sabe que no le cae bien que la vigilemos.

-Mira, yo creo que…- pero no siguió hablando. El auto de Ginny llegó empapado de barro, estacionándose detrás del de su esposo. En ese momento bajó haciendo que los ojos de su esposo y de Malcom se abrieran con asombro: estaba completamente empapada de barro y mojada. Ginny arrojó a los ojos de Jean y de Malcom una dura mirada. La tenían completamente harta; con sus secretos, sus planes, sus charlas en privado. La tensión entre los tres adultos fue cortada porque una niña pelirroja pasó volando en una Saeta de Fuego modelo nuevo y atrapó la Snitch impecablemente, haciendo un peligroso, pero espectacular amago de Wroski. – CHARLOTTE!!-le gritó Jean.

-¡CIELO, NO HAGAS ESO!- se asustó Ginny.

-¡BAJA AHORA MISMO!- Ordenó su padre.

La niña bajó de la escoba con el pelo despeinado, pero el rostro rebelde. Era una Ginny de siete años.

-¡Hola pa¡Volviste antes!- saludó naturalmente, como quien no quiere la cosa y besando a su padre- ¿Cómo te fue?

-No me quieras engatusar con tus abrazos, pequeña traviesa- le dijo Jean con ternura.- ¿Cómo se te ocurre volar así?

-Me encanta volar.- afirmó la niña.- Seré buscadora.

Ginny se estremeció considerablemente al escuchar que la niña jugaría en ese puesto. Jean se puso serio.

-¿Por qué no vas adentro?- le dijo su madre.

-¿Qué te pasó en la ropa mami?- dijo su hija mirándola con un poquito de asco y no obedeciendo la orden de Ginny- ¿Jugaste a la guerra en el lodo con Holly? – la cargó con picardía. A su madre la sacó una sonrisa, en cambio Jean frunció el entrecejo.

-No, cielo. Solamente me agarró desprevenida la tormenta.- explicó Ginny-Ve adentro, que mami tiene que hablar solas con tu padre. Malcom te acompañará.- miró al guardaespaldas significativamente. La niña también lo hizo.

-No, gracias. Se ir sola- y se fue sin esperar respuesta. Tenía el mismo carácter de Ginny. Malcom zarandeó la cabeza con negación y la siguió hacia el interior de la Mansión.

En cuanto Jean y Ginny quedaron, el moreno cambió su semblante.

-¿Se puede saber donde estuviste y porqué estás en esas condiciones?- le espetó de manera autoritaria.

-¿Quieres dejarme en paz?- dijo ella con el mismo tono.- Solamente fui a dar una vuelta.

-No me mientas, Ginevra.- replicó Jean.- Además te dije que no me gusta que Charlotte use la escoba.

Ginny rodó los ojos con cansancio.

-A ella le gusta hacerlo. ¿Por qué todo tiene que estar a tu antojo, Jean?- le preguntó irónicamente.- Déjala que vuele, yo también lo hacía a su edad.

-¡¡Ya mismo me dices donde estuviste!!- la apuró él.

-Necesitaba estar sola.- dijo Ginny- Tengo derecho a mi privacidad¿no te parece? No puedo rendirte cuenta de todo.

-Soy tu esposo.- recordó él.

-Mi esposo, pero no mi carcelero.- aclaró Ginny- Iré a darme un baño de inversión, así que déjame tranquila. Y la próxima vez si vuelve antes, me avisas… no quiero armar estas escenas delante mi hija.- Ginny comenzaba a irse, cuando Jean la agarró del brazo.

-Nuestra hija- corrigió enojado.- No te refieras a ella como tuya.- pidió apretando los dientes.

Ginny se soltó y se fue adentro sin decir una palabra. Estaba agotada de los reclamos de Jean. Era insoportable con su persecución y control. Subió a su cuarto, y escuchó gritos de de emoción en sala de juegos: Charlotte se divertía con su colección de Snitch. Sonrió. Había heredado la pasión por el Quidditch de su padre, de su verdadero padre.

Comenzó a quitarse la ropa, lentamente. Quería relajarse y no pensar en nada. No había sido un día fácil. La tumba de Harry aún yacía en sus recuerdos más intactos. Se metió en la bañera (que había llenado mediante magia) y cerró los ojos un momento… le venían imágenes gastadas de seis años atrás… Pero su relajación no duró mucho, porque tocaron la puerta del amplio baño, con canillas de oro. "¿y ahora quién mierd…?" pensó Ginny bufando.

-¿QUIÉN ES?-preguntó de mal modo. La puerta se abrió y Hermione Granger entró por allí con el entrecejo fruncido.

-Parece que estás de mal humor, cuñada.- dijo a modo de saludo.

-¡Herms!- saludó la pelirroja sorprendida.- Disculpa, creí que era…

-¿Tu esposo?- preguntó Hermione. Su tono fue frío al referirse a Jean.

-Si.- confirmó Ginny.

-Me lo encontré en la puerta y está bastante molesto. ¿Qué paso?

-Nada; solamente jode con lo mismo de siempre.-contestó Ginny. Con la única que usaba esas palabras era con su amiga.- Que Charlotte no use la escoba, que no sabe donde voy…

-Ya veo- contestó su amiga.- ¿A mi si me vas a decir donde estuviste?

-No- dijo Ginny segura. Sus visitas a Harry siempre quedaban entre ella y él.

-Sabes que no hace falta que lo aclares- le dijo su amiga.- Yo te conozco demasiado Ginny.

A mi no me haces el cuento de la "Gran diseñadora Ginevra Lebon"

-Eso no es ningún cuento.- replicó Ginny- Soy diseñadora, soy grande, y también soy la señora Lebon.- demasiados aires de grandeza tenía la pelirroja.

-Si, una vida pintada en acuarela- metaforizó Hermione.- Lástima que cuando veo en tus ojos solo hay grises y ni un atisbo de color.

-¿Qué quieres que te diga?- Espetó Ginny saliendo de su bañera y cubriéndose con una toalla.- ¿Qué tienes razón?

-Quizás te haría bien reconocerlo.- apuntó Hermione.

-¿Cómo estás con mi hermano?- desvió Ginny rápidamente.

-¿Cómo te fue en el cementerio?

-Ya sabes como es eso.- accedió Ginny, harta de huir- Pero no quiero hablar del tema.

-¿Hay algo más que quieras decirme?- musitó Hermione, encarnando una ceja.

-Charlotte.- dijo Ginny con sus ojos chocolate clavados en los de su cuñada, que tenía una expresión interrogante.- Le hablaron sobre Harry en la Academia.

-¿QUÉ?- se alarmó Hermione.

-Será mejor que no grites, si Jean se entera la sacará de allí.

-Estúpido.- se le escapó a Hermione.- ¿Pretende que no se entere sobre su existencia?

-Eso parece.

-Como si pudiera. ¿Acaso olvidó que es el mago más famoso del mundo? – Musitó Hermione- Es un disparate lo que hace.

-Puede que tengas razón- aceptó Ginny.- Pero intenta sacarle la idea de la cabeza.

-Está obsesionado con competir con Harry.- afirmó Hermione con ira.- Y no se da cuenta que está compitiendo con un muerto. Ni siquiera respeta a su recuerdo.

-Hermione, no te la agarres con él. ¿Está claro?- lo defendió Ginny.- La decisión también fue mía.

-Si, y ya sabes lo que pienso sobre eso. ¡Una completa locura!-soltó Hermione sin rodeos.

Ginny palideció un poco mientras se ponía loción en sus piernas.

-Nunca me traicionarás¿verdad?

-Lo juré, Ginny.- murmuró Hermione con culpa.- Si lo hago es sólo porque tú me lo pediste. Pero sabes que cuando se entierra tanto tiempo algo, después explota todo de la peor manera.

-No lo sé,- dijo Ginny- tal vez no lo sepa nunca.

-A mi me parece que en algún momento le dirán de tu relación con Harry.- opinó Hermione.-Su biografía es famosa.

-Si le dicen¿Cuál sería el problema?-preguntó Ginny sin inmutarse- Le contaré que tuve una relación con el…

-¿Crees que la niña es idiota? Tú sabes muy bien que no dan las fechas, Gin. Te casaste estando embarazada¿o necesitas que te lo recuerde?- ironizó Hermione.

-No, no hace falta.

-Además- continuó Hermione- Con Mel se han declarado admiradoras de Harry.- Ginny alzó una ceja. Melanie era la hija de Ron y Hermione y tenía la misma edad de Charlotte. Las niñas eran primas y amigas inseparables. Mel tenía los ojos azules de su padre y el cabello pelirrojo. Algunos pensaban que eran hermanas apenas las veían.

-Esas dos juntas son dinamita- comentó Ginny- ¿has traído a Mel?

-Exacto, están intentando jugar al Quidditch en la cocina. Son demasiado parecidas a sus padres.- afirmó con una sonrisa. Ginny también sonrió; sabía que Hermione se refería a Harry y Ron y no a Ron y Jean Paul. Hubo unos minutos de silencio, hasta que Hermione habló.- ¿Nunca le dirás la verdad a Charlotte?- la pelirroja cambió su semblante a un serio agudo.

-El caso es- cortó- que no quiero hablar sobre estos temas.

-Tú siempre evades toda la basura que escondes, Ginny.- le dijo Hermione. Ginny estaba acostumbradísima a la tajante sinceridad de su amiga, así que solo hizo una sonrisa amarga.

-No me gusta hablar aquí.- se excusó.- Ya sabes que en esta casa las paredes oyen.

-Lo sé, lo sé.- dijo Hermione.- Ron me contó lo que pasó hoy en Lombardía.

-Oh- solo dijo Ginny.- Corren rápido los chismes. – Hermione asintió.

-El Ministerio se enteró que donaste dinero para su desaparición.

-El Profeta falló de todos modos.- opinó Ginny- Porque mira que enterarse seis años después. Son unos inútiles muertos de hambre.- soltó enseguida.

-¡No hables así!- la reprendió Hermione.- Se que son unas sanguijuelas pero tampoco para decir eso…

-Se lo merecen. Piensan que pueden entrometerse donde no les incumbe.- escupió Ginny- ¿Y quienes son? Unos mendigos que por un centavo le joden la vida a cualquiera. Unos hijos de puta, para redondear.- terminó Ginny con toda tranquilidad, y comenzando a peinarse.

-Ginny, a veces me asustas.- dijo Hermione.- No puedo creer cómo has cambiado.

-La vida te cambia, amiga. Le diré a mi padre que apriete un poco a los pobres idiotas de El Profeta, para que dejen de publicar giladas.

-Eso sería un abuso de la autoridad del ministro- observó Hermione.

-Vamos, Hermione, la prensa es sólo una herramienta política para la campaña. Actúa según conveniencia. No pondrán algo que perjudique su acceso a entrevistas con los funcionarios. Necesitan para retroalimentar su escoria.- dijo con toda seguridad Ginny.

-Lo sé- admitió Hermione- Pero tu padre no es así. Arthur ha trabajado duramente por la paz del mundo mágico.

-Eso no haría mi padre honesto o deshonesto. La política es así, son negocios y acuerdos. Tiene que haber oposición para que haya discusión.- guiñó un ojo.

-Debo decirte algo.- dijo Hermione un poco nerviosa. Ginny encarnó una ceja.

-Dime

-Creo que tu padre sigue investigando por la aparición de Harry.-confesó Hermione. Ginny no se sorprendió, pero bajó un poco el matiz de su rostro.

-Me lo imaginé; pero sigo pensando que es inútil.

-No lo es.- contradijo Hermione.- Creo que nada será inútil hasta que no encontremos su cadáver.

-No seas ingenua. Pasaron seis años; ¿no crees que no habría aparecido?- dijo Ginny escéptica y con un poco de rencor.

-Estás agresiva cuando nombramos a Harry. Se nota a la legua que sigues repudiándolo por el solo hecho de haber ido a esa misión- Hermione volvía a mostrar su habilidad para ser franca.

-Encontramos su ropa ensangrentada, Hermione.- argumentó Ginny, comenzando a enojarse.- Además no pudimos averiguar nada y Jean Paul se niega hablar del episodio.

-Lo sé, debió ser duro para él.- dijo Hermione, pero su rostro no denotaba pena en absoluto, sino estar absorta en pensamientos que no dejaba escapar. Miró el reloj distraídamente.- Son las ocho de la noche, amiga, creo que debo irme. Ron debe tener los pelos de punta.

-¿Cómo está mi hermano?- le preguntó Ginny.

-No anda muy bien.- dijo Hermione con tristeza- Por estas fechas extraña demasiado a Harry. Estamos por entrar a junio, y en esos meses al final del curso, vivimos cosas…. Tú sabes.

Ginny bajó la mirada para ocultar su dolor. A ella le pasaba lo mismo.

-Pensé que en estos años, con Jean Paul se habían hecho amigos….

-Jean Paul nunca será como Harry, por más que él intente ocupar su lugar- dijo Hermione.

"Eso seguro", pensó Ginny.- Hasta luego. Comeremos el domingo en la Madriguera.

Ginny asintió y sonrió. Hermione se fue. Ginny sonrió al pensar en volver a su casa, hacía tiempo que no la visitaba.

Por supuesto, su casa había cambiado, pero se seguía llamando "La Madriguera". En esos tiempos eran una gran Mansión, con televisores muggles, teléfonos, más de diez autos y un centenar de elfos.

La pelirroja se puso a pensar en cuántas verdades le había cantado Hermione en su conversación. Eran cientos de verdades. La mentira a Charlotte sobre su verdadero padre. La pantalla de que ella era feliz, de que lo tenía todo. Es que por un lado, ella tenía todo. Pero por el otro estaba sola en un desierto de heridas que nunca habían cicatrizado por completo. Hacía seis años que no veía a Harry… parecía mentira cuantos atardeceres ya habían pasado desde que no veía su sonrisa, desde que no lo abrazaba… y todo terminó ese noviembre helado donde él murió para abandonarla para siempre…

De repente, como impulsada desde el interior de su ser por una electricidad, se levantó y fue hacia un pequeño mueble que había al lado de su mesita de luz. Sacó el anillo de su cuello y lo introdujo en el orificio de aquella diminuta puerta. El anillo era la llave de su caja fuerte y nadie podía abrirla sin él. Había un manojo de papeles, y muchísimas fotos. De ella y de Harry. Amarillentas, viejas y percudidas por el tiempo. Se besaban, sonreían y saludaban a la cámara. Ginny miró sus ojos, esos ojos tan preciosos… Increíblemente, ese verde brillante estaba intacto. Sin darse cuenta, Ginny estaba llorando. Tocó su anillo que colgaba de su pecho. Luego abrió cartas en un sobre, que decía "Antes de morir", con letras cursivas. Ginny lo había titulado así, porque todo eso parecía pertenecer a una dimensión del pasado al que ya no podía volver más que a través de los recuerdos. Comenzó leer algunas cartas, entre lágrimas, y luego se miró la muñeca derecha instintivamente. Eso la transladó al infierno vivido seis años atrás…

Flash Back

Una Hermione y Ginny de 21 y 20 años respectivamente, caminaban por la Madriguera con nerviosismo, en ese noviembre de 1999. Era una noche fría donde los copos de nieve empañaban las ventanas. La señora Weasley estaba sentada en el sofá junto a su esposo sin emitir sonido. Pálida y con aspecto de no haber dormido por varias noches. Hermione y Ginny seguían yendo y viniendo, y Ron las seguía con la mirada, hasta que no aguantó un segundo más.

-Paren de caminar así.- estalló- ¡Me están poniendo loco a mí! – se quejó el pelirrojo.

-Estoy preocupada- dijo Ginny por enésima vez- Harry no regresa de esa misión, tengo un mal presentimiento.

-También yo.- secundó Hermione.- Deberían haber regresado.

-¿Jean Paul estaba con el?- preguntó Ron

-Si.- contestó su hermana- Y me da mala espina eso de los Mortífagos. Voldemort fue destruido hace dos malditos años!!!- vociferó Ginny consternada.- No sé porque quieren seguir…

-Basta, Gin.- interrumpió Hermione.- Ya sabes que Harry y Jean son Aurores, por lo que deberías aceptar que corren peligros…

-Hermione, te digo que no me gusta para nada esto…- argumentó Ginny- Presiento que algo terrible pasará. Por suerte Jean me dejó este teléfono para comunicarse, por si no pueden utilizar las varitas ni los patronus…

-Tanto palabrerío me está cansando- se ofuscó Ron- Yo estaba tranquilo y ahora me hacen preocupar a mí. No sería la primera vez que Harry se va de misión y siempre vuelve…

-Es la primera vez que sale sin dar explicaciones y dice no se qué sobre los Mortífagos- dijo Ginny

-Escucha Gin, creo que deberíamos tranquili….- pero Hermione no acabó la frase, porque un celular negro comenzó a vibrar en la mesa con una melodía estridente.

Todos se miraron con miedo. Ginny fue la primera en reaccionar y responder.

-¿Si?

-¿Ginny?- dijo una voz aguda

-¿Jean?

-Soy yo. ¿Dónde está Harry?

-Escucha, debes calmarte antes que nada.

-ESTOY CALMADA!- le gritó Ginny- Pásame con Harry, quiero hablar con Harry, por favor.

-No puedo, Ginny el…

-¡¡HABLA DE UNA MALDITA VEZ!!- espetó Ginny del otro lado del teléfono.

-Ginny, el está…- la comunicación hizo interferencia y ella no escuchó la última palabra...

-¿Qué dices? No te oigo¿Estás ahí?

-Ginny, lo siento muchísimo.- dijo Jean con la voz tomada.- Los mortífagos nos atacaron…

-¡DIME YA MISMO QUE MIERDA PASÓ!

-Harry está muerto. No pudimos hacer nada.- confesó Jean.

Ginny se puso pálida enseguida. Sus ojos se empañaron en lágrimas.

-¿Qu-e-eee estaaa-sss- dddiii-cccieee-nddd-ooo?- tartamudeó temblando.

-Lo siento… yo…- pero Ginny se fue corriendo tiró el teléfono al suelo. Corrió hacia el baño gritando y temblando. Hermione la quiso detener y no pudo. Tomó el celular y Jean le dio la noticia a ella. La palidez de su rostro mostró la cruel y sangrante asimilación de los hechos. No pudo pronunciar sonido y le cortó. Luego corrió hacia la escalera y Ginny se había encerrado en el baño con llave.

-¡ABRE LA PUERTA GINNY, NO HAGAS UNA LOCURA!

Ginny dentro del baño tomó una navaja. Lloraba y temblaba. Apoyó el filo sobre su muñeca derecha y deslizó apretando con fuerza. Un chorro de sangre cayó de ella manchando el blanco piso del baño. Ginny volvió a hacerlo y hubo más sangre. Ansiaba morir, desaparecer, abandonar el mundo, porque el mundo sin Harry no tenía sentido, porque su corazón había sido destruido por completo. Luego sintió que le faltaban fuerzas; los gritos de súplica de Ron y Hermione comenzaron apagarse lentamente… la puerta se golpeaba con furia… El cuerpo de Ginny no le respondía y lo último que alcanzó a ver es a su hermano que la tomaba en los brazos y a Hermione llorando de desesperación.

Ginny con un golpe volvió al presente. Jean Paul se acercaba, por lo que guardó todas las fotos de nuevo en el mueble y puso el cerrojo con el anillo. Pase lo que pase, debía olvidarse de Harry.


Notita: dejen reviews, quisiera saber que piensan!

GRACIAS POR LEERME.

Joanne