Buenas...
Antes de empezar con el cap...
!te agradesco mucho the black shield¡
!mi primer comentario¡
!estoy tan feliz que podria hacer un maldito FanFiction de ti¡
Okey no...
Pero enserio, muchas gracias por dejar un comentario, se aprecia mucho más de lo que se imaginan...
Sin más, los dejo con el cap...
-DESPUÉS DEL DESASTRE-
Una vez llegaron a la clase, la cual se daría en exteriores, Harry no pudo evitar suspirar, todos lo veían con miedo, aunque la maestra lo estudiaba, probablemente tratando de descubrir si era una amenaza, cosa que por supuesto molestaba un poco al pelinegro...
-bien, comenzaremos con la clase, todos pónganse al lado izquierdo de su escoba-ordeno la maestra con un tono estricto, aunque sin despegar la mirada del Potter, no lo consideraba como un enemigo, pero tampoco como un aliado, en realidad era demasiado confuso
Así se hizo, aunque Harry no pudo evitar pensar que seria como un juego de niños, era cierto que tenia mucha información acerca del mundo mágico, pero no quitaba el hecho de que apenas llevaba una semana de saber de su existencia, muchos se sorprenderían al saber eso y le dirían que es imposible, pero no para el, el tenia el maravilloso don de la memoria fotográfica, con solo ojear una vez cualquier cosa, lo memorizaba, por eso es tan listo en ciertos temas, pera al no haber leído ningún libro de manejo de escoba, desconocía completamente el tema, por lo que era absurdo a su parecer...
Oscar era un tema totalmente diferente, era un maestro en la escoba, se sentía ofendido de que lo trataran como principiante, aunque le ofendió aún mas la mirada de aburrimiento de Harry, !era blasfemia!, el arte de montar una escoba era sagrado, puro y honorable...
Samanta se sentía confundida, en el camino hacia su clase había repasado los acontecimientos de hace unos minutos y no encontraba ninguna lógica a su comportamiento, ella había trabajado muy duro para parecer una niña fuerte y sin sentimientos, para no ser molestada en Hogwarts, y venia un niño famoso y le hacia mostrar su actitud más débil, simplemente no lo entendía, aunque pronto recordó las palabras de su madre...
-"cuando te enamores, nada tendrá sentido, tu corazón te dictara que hacer, aún cuando tu cabeza lo considere una locura..."
Abrió mucho los ojos, después de todo, era imposible enamorarse tan pronto y tan joven, !solo lo conocía hace un mes!, dando una mirada rápida al pelinegro, viendo como miraba con aburrición a su maestra, quien al parecer se había puesto a explicar la historia de la escoba mágica, no pudo evitar que su imaginación volara, imaginando una vida con el joven Potter, de inmediato, su cabeza se coloreo de un rojo intenso y comenzó a expulsar humo de sus orejas
-bien, una vez entendido eso, pueden montar su escoba, levanten su mano derecha y digan "arriba"-la maestra tomo grandes bocanadas de aire, estaba obligada a explicar la historia de la escoba mágica, aunque no entendía para que, era algo que ni siquiera a ella le interesaba...
-!arriba!
-!arriba!
-!arriba!
Múltiples exclamaciones comenzaron a volar por el aire, cada vez más frustradas, Harry analizó bien la situación, era algo simple, aplicar un poco de magia en tu palma y dirigirla a la escoba en el piso, para luego, con la exclamación "arriba", su magia reaccionara al comando de voz y arrastrara la escoba junto con ella, si la cantidad de magia era mucha, la escoba se pasaría de fuerza y terminaría azotando tu mano, si no tenia la suficiente ni siquiera se levantaba, era para controlar su magia, aunque el tenia las bases, jamás lo había puesto en practica, no estaba seguro de que...
-!no puedes hacer nada, solo eres un inútil!
Resonó en su mente, causando ira en el, no la suficiente como para manifestar un manto de magia, pero casi, con la determinación ardiendo en sus ojos, miro la escoba y se concentro, había leído que tenia un centro del cual provenía la magia, los mejores magos con un control excepcional en su magia lo localizaban y lo expulsaban, eso haría...
Concentrándose, sintió un pequeño hormigueo en la parte derecha de su pecho, al lado contrario de su corazón, intento jalarlo a la fuerza, pero fue inútil, pero luego cambio la cosa al rogar mentalmente que se moviera, eso hizo, aunque fue solo unos pocos centímetros, sonriendo, hizo uso de toda su concentración para hacerlo llegar a la palma de su mano, cosa que después de unos segundos, logro con éxito...
Le costó un poco más de trabajo hacerlo descender hasta la escoba, principalmente por el hecho de que luchaba fieramente por volver a él, intuyo que al ser la fuente de origen, quería volver a donde había mayor cantidad, finalmente, logro que tocara la escoba, miles de pensamientos llegaron a su mente, desde la materia compuesta del palo hasta las miles de posibilidades de uso del mismo...
Era grandioso y doloroso, podía ver todas las posibilidades que podían hacerse con ese simple palo, era como si una computadora le estuviera vaciando todo tipo de planos en la cabeza, y a la vez doloroso, su cerebro se estaba sobre-esforzando por la cantidad de repentina información...
Una vez paso el efecto, se concentro en variar la cantidad que estaba mandando a la escoba, aunque era un poco difícil eliminar un poco de magia ya que toda la magia quería irse de nuevo con el, aunque lo controlaba, cuando la cantidad era más estable, tiro de ella suavemente, haciendo que volara de manera refinada y elegante a su mano, asiéndolo sonreír, abrió sus ojos solo para ver como todos lo observaban, algunos con asombro y otros con envidia...
Samanta salió de sus divagaciones al sentir como un poder mágico se manifestaba, cálido y protector, mirando directamente a la fuente, se sorprendió al ver que la fuente era Harry, cubierto de algo de color azul, totalmente diferente a la vez anterior...
Oscar fue el primero en levantar su escoba, lo había practicado desde que se intereso en montar una, entonces, lo sintió, era lo mismo que emitía su madre cuando intentaba calmarlo, mirando a Harry, !demonios, siempre tiene trucos bajo la manga!, pensó con asombro...
Luego de unos minutos más, ya todos habían podido levantar sus escobas, aunque aún un poco asombrados del acto del pelinegro...
-muy bien, monten sus escobas y pisen de manera suave el piso-ordenó la maestra, era increíble que lo que el niño acababa de hacer, según entendía, descubrió la teoría de como hacer que su escoba levitara hasta su mano, según estaba enterada, solo los mejores magos podían visualizar y extraer su centro mágico...
La mente de Harry voló sin darse cuenta, analizo la situación una vez más, era concentrar magia en las plantas de sus pies y enviarla de manera constante y en pocas cantidades para que levite un poco, lo mismo que con sus escobas, solo que sin el comando de voz, por lo cual seria un poco más difícil para los demás, pero no para el, quien logro levantar su escoba sin decir palabra, por lo que concentrándose de nuevo en su centro, lo arrastro de manera un poco más fluida a sus pies y de ellos a la tierra...
De nuevo, miles de imágenes azotaron su cabeza, cientos de zapatos, vio como se alzó Hogwarts, vio a las primeras generaciones, vio como varias parejas a lo largo del tiempo se entregaban el uno a otro a la luz de la luna...
Parpadeo un poco, era completamente diferente a lo que había visto con el palo de madera, con el palo solo había visto planos de artefactos, y con el suelo prácticamente estaba viendo lo que vivió, de manera rápida encontró la razón, el piso tenia vida y el palo de madera no, era grandioso, ahora se preguntaba, ¿podría hacer lo mismo con personas?, es decir, hacer que su magia los toque y ver sus recuerdos, no lo sabia, pero esperaba pronto averiguarlo...
El pelinegro decidió dejar eso de lado un poco, tenia que concentrarse o su conexión con su centro se caería, calculo un poco la cantidad de magia que se necesitaría para levantar la escoba de manera suave, para evitar accidentes...
Una vez calculada la cantidad, la mando con una suave onda, haciendo que sus pies se alejaran un poco del suelo, inmediatamente volvió a mandar otra al sentir como se desestabilizaba, una vez controlada, mando una suave onda directamente al suelo, haciendo que la escoba se levantara lo que el pelinegro calculo como un metro, su mente trabajo aun mas rápido de lo que una mente normal podía para descubrir la cantidad de magia que había mandado, tenia que ser la cantidad exacta, o se iría despedido hacia el cielo o caería a tierra, dependiendo de la situación...
Todos lo veían, aunque el pelinegro parecía ajeno al mundo, toda su clase lo veía con asombro, le tardo tan solo unos segundos lograr que su escoba se elevara un metro del suelo y estabilizarla, definitivamente, la maestra pensó que llegaría lejos, el niño Potter seria un mago de renombre si seguía por el camino que había tomado hasta ahora, aun cuando su conocimiento del mundo mágico sea aparentemente nulo...
Samanta veía impresionada, ella lo había intentado un par de veces antes de llegar a Hogwarts y lo había logrado, pero incluso su hermano había tardado cuando menos dos horas en poder mantenerse en la escoba por un corto periodo de tiempo, sin duda, aun cuando Harry era muy joven, la de puntas rojas estaba segura de que llegaría lejos, incluso una niña pudo verlo...
Oscar sentía un poco de celos, de lo buenos, su mejor amigo siempre tenia trucos bajo la manga, una idea loca cruzo por su mente, si se convertía en su aprendiz aprendería más que con los verdaderos maestros, y podía pasar más tiempo con Harry para poder pedirle concejos sobre como mejorar su manejo de escoba, brillante, pensó con emoción el castaño...
-!aaah¡-se escucho un grito proveniente de un pelinegro, llamando la atención de todos, y haciendo que Harry se desconcentrara un poco y se tambaleara de manera leve en su escoba...
Una vez controlada su escoba, el Potter dirigió la vista hacia donde había venido el grito, un pelinegro al igual que el, con sus dientes un poco desiguales, un poco relleno y con una cara de estúpido que el Potter dudaba que alguien pudiera ser más estúpido, si no mal recordaba, era de su misma generación y estaba en la casa de su hermana, Neville Longbotton, ni siquiera le presto atención, no tenia tiempo que perder con estúpidos, además, en unos segundos lo leyó por completo, era temeroso, tartamudeaba, no soportaba la presión, tenia algún trauma fuerte del cual Harry era indiferente, prácticamente, un estorbo, cualquiera puede ser un estudiante de Hogwarts, pero solo tus ideales y convicción decidían el curso de tus años, el era débil y no tenia un objetivo claro, no duraría ni una semana de no ser porque los instructores no fueran tan piadosos...
Samanta miro algo condescendiente como el cara de idiota volaba sin control por todo el patio, y con un poco más de dureza en sus ojos al ver como chocaba con una ventana y caía un par de metros al suelo con un ruido sordo, partiendo la escoba en el proceso, para ella, los que no podían controlar su magia aun después de saber que asistirían a Hogwarts, la escuela de magia más prestigiosa de todo el mundo mágico, era lógico que entrenarías al menos un poco para no pasar vergüenza frente a los demás, alguien que no tenia el cerebro como para pensar en eso, no valía ni siquiera preocuparse por el...
Oscar tenia la misma línea de pensamientos que su hermana, ni siquiera el era tan idiota como para pensar que solamente con llegar a la academia ya tenia su magia bajo control, bueno, en un principio pensó eso, hasta que su hermana lo golpeo tan fuerte que tuvo que entrenar por miedo a sus golpizas, uno de los pocos momentos que su hermana realmente era útil, mirando a su mejor amigo, y futuro instructor, se dio cuenta de que ni siquiera le ponía atención, cosa que lo hizo sonreír, al parecer sus ideales estaban más que claros y los compartían, estaba seguro de que su hermana tenia sus mismos pensamientos, después de todo, los hermanos se comunican, o eso es lo que su madre siempre le repite...
-!Longbotton¡-grito la maestra, había tenido varios casos iguales a estos, los novatos siempre creían que al llegar a Hogwarts ya tenían su magia bajo su total control, de cierta manera así era, pero solo una pequeña parte y de manera inconsciente, suspiro, toda su clase se había alebrestado y amontonado alrededor del chico caído, menos tres de sus estudiantes, dando una mirada curiosa los busco con la mirada, asombrándose al ver como se habían reunido en un grupo y hablaban de lo más normal, como si no les importara, no, la maestra estaba segura de que a ninguno de esos tres les importaba la salud del pequeño idiota...ejem...pequeño niño falto de conocimiento, si, eso...
-¿Cómo hiciste eso?-pregunto de manera tranquila Samanta, ocultando muy bien su asombro y ansiedad por la respuesta, quizás si lograba entender el proceso, podía aplicarlo la próxima clase...
-no lo se, había leído un libro que decía que la magia se daba abastecimiento de un centro y que los mejores magos podían localizarlo y sacarlo al exterior, es decir, del interior de su cuerpo al mundo material, simplemente eso fue lo que hice-Harry se encogió de hombros un poco, tenia presente como eran sus amigos, posiblemente Samanta lo entendiera, pero Oscar tal vez no...
-¿entonces, esa capa de color azul que rodeaba tu cuerpo era tu magia?-pregunto Oscar levemente confundido, apenas y había comprendido lo que el pelinegro les había dicho, como ya se había dicho anteriormente, no era muy bueno en temas de lógica y memoria, eso se lo dejaba a su mejor amigo y su hermana, el era más de acción, pero siempre que pudiera ayudar lo haría con gusto...
-creo, la verdad no me di cuenta de casi nada de lo que pasaba a mi alrededor, era un poco doloroso, por lo que tuve que cerrar los ojos unos momentos-contesto el pelinegro, aún teniendo un poco de dolor en cada una de sus cienes al no haber terminado de digerir todas esas imágenes...
-¿doloroso?-pregunto Samanta con leve interés fingido, por dentro era un mar de preocupación, el solo hecho de pensar que Harry estuviera herido física o mentalmente hacia que su corazón se estrujara con fuerza
-nada de que preocuparse, solo que al conectar mi magia al palo de madera y al piso imágenes azotaron mi cabeza, era un mar de imágenes y planos revueltos en mi mente, era algo doloroso, pues mi mente estaba sobre-cargada de tanta información, aunque ahora tengo un poco de fatiga mental-respondió desinteresado, no era nada que un buen sueño no pudiera arreglar
-¿imágenes?, ¿de que clase?-pregunto Oscar, una vez que su magia se había salido de control en uno de sus sueños había tenido varias imágenes, aunque un poco borrosas, aún recordaba la terrible jaqueca que tuvo, dos días en cama, se estremeció de solo recordarlo...
-pues...-
-bien, llevare al señor Longbotton a la enfermería, la clase termino por hoy-anuncio la maestra, con un suspiro, levantando al chico idiota cual costal de papas, para comenzar a caminar, el papeleo seria cansado...
-bueno, ya que esta es la ultima clase, vayamos a la biblioteca-comento Harry al ver como todos los estudiantes comenzaban a dispersarse, aunque estaba un poco cansado, había liberado su magia tres veces en un día, su cuerpo estaba en perfecto estado, pero su mente estaba hecha puré...
-¿estas seguro?, tu cuerpo puede estar en perfectas condiciones, pero papa siempre decía que liberar su magia era agotador, y tu lo hiciste tres veces en un día-pregunto Samanta con leve preocupación, había estado haciendo memoria de los días que su padre había estado entrenándola a ella y su hermano, siempre decía que exteriorizar tu magia era de un nivel mucho más avanzado de lo que verían en sus primeros años además de ser demasiado cansado ya que requería de una increíble concentración mental para lograrlo
-si, no te preocupes, estoy bien, además, no creo que me dejen dormir, desde hace rato Snape a estado observando la clase desde su oficina y no me sorprendería que supiera que debería estar agotado, y si en realidad mis sospechas son correctas puede venir a buscarme y agarrarme desprevenido mientras estoy dormido-aunque Harry no era alguien cobarde, lo único que no soportaba era que le gritaran, que le dieran ordenes, y a los gay todo menos eso
-¿Qué clase de sospechas?-pregunto algo confundido el castaño, según estaba enterado de los planes de Harry, Snape no era un problema, por eso que ahora salga a relucir era raro
-que batea para el otro lado-contesto Harry mortalmente serio, nunca había tratado personalmente con el fuera de clases, no es que le interesara mucho que digamos pero tenia la sospecha de que era gay, podía sentir las miradas que le mandaba cada vez que lo veía...
-¿en serio?, ya me habías asustado, llegue a pensar por un momento que Snape era un peligro-contesto levemente aliviado el castaño, antes de recibir un golpe de su hermana, iba a reclamarle, pero se callo al ver su mirada mortalmente seria...
-no te confíes, podemos estar a un nivel más alto que los demás de nuestra generación, pero eso no quita el hecho de que Snape es un maestro, tiene mucha más experiencia que nosotros, tiene una mejor variedad de hechizos y no dudara en matarte si te considera una amenaza-fue el comentario de Samanta, por un momento creyó que incluso Harry se estaba confiando, pero lo desestimo al ver como su mirada se estrechaba al verlo y sus músculos se tensaban, definitivamente, el pelinegro sabia que era una amenaza muy grande...
-ella tiene razón, no por adelantarnos en los libros y leer otros somos invencibles, nadie es invencible, no te confíes por más que tu enemigo sea idiota, muchos de los mas poderosos magos usan una actitud despreocupada e idiota para que su enemigo lo subestime, los mejores magos han muerto por caer en esa trampa, además, puede que en un futuro seamos tan fuertes como Snape, pero ahora somos simples estudiantes, que eso no se te olvide-interrumpido Harry al ver como el castaño iba a reclamar, sabia que por algo lo habían puesto en Slytherin y tenia previsto que podía tener la creencia de ser invencible, incluso Samanta o él podrían adoptar esa actitud en algún punto de cualquier situación, pero que la tuviera siempre era algo de tener cuidado...
-entiendo-se rindió Oscar al ver la cara mortalmente seria de su mejor amigo, algo avergonzado de que se haya dejado llevar por su arrogancia...
-oh vamos, no te desanimes, todos tenemos un desliz, nada que unos amigos no puedan esconder-Harry sonrió con un poco de ironía, causando risa de los dos, aunque de alguna manera sabia que eso había reconfortado a su mejor amigo...
-bueno, mejor vayamos ya a la biblioteca, quizás ahí puedas descansar un poco mientras nosotros buscamos-aconsejo Samanta, contenta de que su hermano y Harry se llevaran bien y de que el castaño se diera cuenta de su error, no lo culpaba, en algún punto de su niñez fue demasiado arrogante, pero su padre le había dado una buena lección, tanto como padre como oponente, se estremeció de solo recordarlo, un mes en cama...
-si, vamos de una vez...-
!Y corte¡
Ahora, se que muchos estarán pensando que Samanta se esta enamorando de Harry demasiado rápido, pero no soy muy bueno en temas del amor...
Así que si alguien tiene sugerencias en cuanto a escenas románticas para que el enamoramiento de la de mechas doradas no sea tan infundado...
!déjenlo en los comentarios¡
Otra cosa, se que en el capitulo de esta semana descuide mucho a Lily y sus amigas, pero no se preocupen, las tengo presentes, en el próximo cap saldrán con más frecuencia...
Sin más y mandándole un fuerte abrazo a the black shield...
!Que la Voluntad y Determinación Guíen su Vida, se despide Issei Namikazse-Dragneel
