Alexiss's Story
Capitulo 3
A la izquierda, agua. A la derecha, agua. Todo el lugar estaba completamente inundado de agua.
Agua
Al parecer por suerte había caído en un viejo colchón desvencijado, haciendo que este flotara y salvara mi vida…por ahora. Mire a los lados, buscando una salida, pero la única luz venia de una pequeña rendija del techo, lo que no era mucho. El colchón dio una sacudida, al parecer había chocado con más basura, que estaba o flotando o encerrada abajo del agua. Respire profundamente, intentando calmar mi corazón, lo que no era tarea fácil. Cuando al final lo regule, descubro que no todo esta tan calmado. Más agua salía de algunas tuberías en las paredes con gran rapidez, haciendo que las aguas se sacudieran como un mar embravecido.
Con algo de dificultad recojo una vieja escoba que flotaba. Empiezo a remar con lentitud, temiendo que de un momento a otro el colchón se diera vuelta. El esfuerzo es inmenso, y el tiempo pasa volando. Todo seguía igual que ahora, la misma luz, el mismo túnel oscuro, pero el agua subía con mayor rapidez, y siguiendo este ritmo no sobreviviría. Desesperada ante esta idea, me pongo a remar con mayor rapidez, pero solo conseguí dar vueltas en un mismo lugar. No podía aguantar más, ya no. Agarre mis piernas y adopte una posición "bola", enterrando mi cara entre mis rodillas. El olor a mugre invadió mi mente, haciéndome sentir sucia y miserable.
"No saldré con vida de aquí" fue lo primero que pensé. El agua mientras tanto subía y subía, sin detenerse en ningún momento. Pero a pesar de todo no lloraba, ya me había acostumbrado a no llorar en este tipo de situaciones. No por parecer fuerte, sino por que intentaba no molestar el ambiente. Y aun que allí no hubiera nadie, no por eso dejaría esa vieja costumbre. Levante la cabeza y exhale una gran bocanada de aire. La deje ir y repetí este procedimiento 3 veces. Luego contuve la mayor cantidad de aire que pude, y metí la cabeza de lleno en el agua.
El agua me despertó de un modo abrazador. Estaba helada y sucia, pero a pesar de todo pude ver a través de ella. La corriente se dirigía siempre al norte, llevando con ella tanta basura como encontrara. Delante de mí pasó el cadáver de una rata, y por el susto por poco suelto el aire, pero me contuve. Intente ver el fondo de las tuberías, pero la mugre era tal que me era imposible ver incluso a 1 metro de distancia. Volví a sacar la cabeza fuera del agua y aspire otra bocanada. Mi cabeza golpeo contra el techo en el impulso, haciendo que soltara el aire. La marea subía con mayor rapidez que antes, y donde me quedaba media hora para descubrir una salida, ahora el tiempo se había acortado bruscamente a unos pocos segundos. Aspire por ultima vez mi suministro de aire y sumergí la cabeza.
Nade como pude con mis miembros entumecidos por el frío, sintiendo como este me aguijoneaba como una abeja. Llegando al fondo del túnel, note el moho y la mugre pegada al borde, dejando mis manos manchadas. Ni rastros de alguna posible salida. Nade lo más rápido que me daban mis maltrechos brazos, pero nada.
Subí con dificultad a la superficie. Tan solo quedaba el espacio suficiente para sacar la cara. Respire nueva mente aire de encierro y me sumergí arriesgadamente. Me di cuenta que se gastaba menos energía y aire siguiendo la corriente, así que intente atisbar algo entre la mugre.
Entonces apareció. Una escotilla vieja y sucia, por donde la mugre se aferraba con fuerza. Agarre con fuerza la escotilla, pero los dedos no me respondían. Pose mi cuerpo sobre la manivela, usándolo como agarre. Como pude puse mis dedos en la única salida.
Empezaba a ver puntos negros, debía apurarme. Intente girarla con la fuerza que me quedaba, pero la fuerza me había abandonado. El lugar se volvía borroso, los puntos negros se hacían más grandes y sentía un vacío dentro. No podía. No me quedaban fuerzas. Me rendí ante el agua estancada, esperando el poco camino que a la muerte le faltaba por recorrer.
Tenia sueño. Mucho sueño. Los ojos se le cerraban con lentitud, llevando su cuerpo al reposo eterno. Algo la agarró del brazo. Al principio creyó que era otro desperdicio, pero no, volvió a sentir ese tire. Era alguien, aun que sonara más raro que Nyancat, era alguien, aun que era imposible que hubiese alguien en ese andrajoso lugar, era alguien. Pero a pesar de todo no pude ver mucho antes de caer a un profundo sueño, tan solo una cara iluminada por la preocupación.
·
Lo primero que recupere fue el tacto. Sentía calor. Un calor reconfortante, como un abrazo. Luego el oído. Escuchaba el llanto de una mujer, un llanto desconsolado, resonando entre las tuberías como un mortuorio. Y por ultimo, la vista. Abrí lentamente el ojo, temiéndome encontrarme, a pesar de todo, con el rostro de San Pedro. Pero no era el, ni mucho menos. Distinguí rápidamente los distorsionados rasgos de mi madre, bajo una mascara de llanto fuerte. Su rostro estaba arrugado por el esfuerzo por parar, pero gruesos lagrimones seguían surcando su contrariado rostro.
Entonces noto que había despertado. No se molesto en continuar oprimiendo su latente llanto, y me aprisiono contra su pecho, descargando todo el temor, la preocupación y los nervios de aquel infortunio que por milagro no había terminado mal.
Pero, ¿Quién había hecho ese milagro? No lo sabía. En realidad si, pero era imposible. Esa persona llevaba desaparecida un largo tiempo. Y si hubiera aparecido, no había explicación razonable para su sorprendente aparición en medio de ese túnel de agua.
Deje que la gente apartase a mi madre, ya calmada, de encima de mí. Nadie sabia en que condiciones físicas me encontraba, así que había llamaron a los pocos que sabían de medicina, y empezaron a planear una especie de "Hospital". La voz de mi madre me saco de mis pensamientos.
- Duerme, el peligro ya paso – me dijo con voz quejumbrosa. Mejor era que durmiese, sino la preocuparía más. Cerré los ojos e intente dormirme, pero el sueño no llegaba. El nervio de estar a las puertas de la muerte me lo impedía. Además, aun seguía con la idea de quien era esa chica que me había salvado.
Perdí a una de mis mejores amigas por un misterioso asesinato, que aun queda impune. Luego desapareció la única persona que me quedaba, sin dejar rastro alguno. Ambos fueron los golpes más duros de mi vida, pero aun así los pude afrontar y llegar hasta aquí, un poco dolida, pero entera. Y justo cuando logre aceptar la idea, viene esta horrorosa situación. La cabeza me da vueltas, por lo que me acosté, intentando poner orden a mis ideas.
Al parecer permanecí un largo tiempo dormida. Al despertarme con una apenas detectable sacudida de mi madre – algo con lo que me había acostumbrado a despertar – fui puesta en una camilla hecha con algunas camperas, entre ellas algunas algo raídas.
Me transportaron por algunos túneles, en los que habían puesto algunas lámparas de aceite, usando botellas como recipientes y madera como fuente de luz principal. Colgaban del techo como luciérnagas, algunas con tanta basura que su brillo era apenas el suficiente para ver mis dedos. El drenaje sonaba en cada pisada como un martillazo en mi adolorida cabeza, que no dejaba de zumbar y latir en causa del agua estancada que tuve que nadar.
Pronto llegamos a una pequeña caza, levantada por los palos menos roídos y más gruesos que encontraron por la zona "explorada y habitada". Los paños seguramente eran algunas sabanas traídas por alguna gente sensata – o sin mucho peligro de muerte – de la superficie. La superficie de la cama donde me dejaron era algo dura, pero pude distinguir con claridad el colchón que antes me había salvado, solo que algo más roto y sucio.
Fuera del lugar podía distinguir voces. La conversación era indescifrable, pero distinguí la voz de mi madre. Sonaba preocupada, teniendo un tono algo más fuerte de lo normal. Entre las sombras, pude ver gestos de exasperación, al parecer estaba discutiendo con alguien. La silueta parecía estar en profunda calma, pero por como reaccionaba mi mamá, no parecía que fuera por mucho tiempo. Después de un tiempo, pude distinguir la silueta de quien me había traído al lugar, posiblemente uno de los pocos instruidos en la medicina.
Respire profundo el aire que ya estaba completamente contaminado de cenizas. A pesar de haber estado en medio de un torrente de agua, mi cuerpo estaba seco, lleno de magulladuras y basura seca en varias partes de mi cuerpo. Cerré los ojos y repase todos los cambios bruscos que había presenciado hasta ahora, desde que fui sacada del mundo de los sueños por mi madre. ¿Cuántas veces podía uno estar al borde de la muerte? No más de un puñado, y aun así había sobrepasado la poca cantidad en cuestión de – más o menos, según mi reloj biológico – 2 días. ¿Y quien sabía cuantas más tendría que correr? El aire seguía aumentando de temperatura, haciendo espeso y seco el aire. ¿Cuántas posibilidades habría de sobrevivir? No lo se ¿Cuántas de que ya todos lo sepan? No lo se ¿Cuántas de que encontremos algo? No lo se.
No lo se. No lo se. No lo se. No lo se. ¡No se nada!
Mi madre entro a la "habitación". Podía ver sus ojos llorosos desde lejos, junto con algunas lágrimas secas en sus mejillas. Se sentó en el catre, y pronuncio la pregunta que hasta ahora estaba esperando.
- ¿Qué fue lo que paso? – Tome aire, llena de la presión de una respuesta, que posiblemente tenga en riesgo es humor de ella. Intente pensar en una escusa, pero mi mente estaba sobrecargada. Finalmente, me decidí a decir la verdad. Puede que la angustie, pero aun había algo que debía decir. Algo importante.
Empecé a narrar la historia. Al principio me costo elegir las palabras adecuadas, pero luego hable con soltura, sin preocupación. Procure ocultar la parte de la puerta, tenia el presentimiento de que era algo más importante de lo que llegaba a comprender. Todo iba bien hasta que llegue a la parte de mi salvación, en la que puse un repentino silencio.
-¿Qué pasa? – Me pregunto. Note el miedo en su voz. Sabia que pasaba algo, lo presentía.
-¿Te acuerdas…de Zoe? – Guardo silencio, ante la sorpresa. Había procurado no mencionar este tema durante todo este tiempo, y ahora lo mencionaba en el momento menos sospechado. Soltó un suspiro y afirmo.
- Puede que me tomes por loca…pero la vi. Fue ella la que me salvo. Sentí como me levantaba, pero nada más, ya que me desmaye. A pesar de todo llegue a ver su cara, y estoy segura de que es ella.
Mi madre no podía estar más sorprendida. Se llevo las manos a la boca, y luego a los ojos. Se los refregó con fuerza, y luego, excusándose rápidamente, salio del lugar, posiblemente a seguir hablando con el doctor.
Pero igual no me importaba. A pesar de que no lo dijera, lo note en su voz, en sus gestos, en sus acciones. No me creía. Me tomaba por loca.
Tome mi rostro entre mis manos y ahogue un grito. Había metido la pata. Muy hondo.
·
Ok, tarde mucho, y lo siento. Es que…se me acabo la imaginación en medio de la historia. Aun que suene raro, solo tengo la base, y los capítulos se me van ocurriendo mientras escribo. Justo ahora tuve inspiración, y por eso lo pude terminar ;).
Hata ahora, todos los personajes eran míos. Pero Zoe, la salvadora de Alexiss, es propiedad de SonicatheHedgehog24 no mía.
PD: ¡Lo logre Soniii! La subí al fin ;). Y este es el capitulo más largo hasta ahora. Espero que tardes mucho en leerlo :o).
