Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.
Edward
–No necesito una guía de pares.
Esas son las primeras palabras que salen de mi boca cuando el Sr. Varner, el director de la secundaria Forks, me presenta a Isabella Swan.
–Estamos orgullosos de nuestros programas de extensión inter. Pares, –le dice el Sr. Varner a Emmett. –Estos ayudan a garantizar una transición sin problemas.
Mi hermano asiente con la cabeza. –No hay problema conmigo. Estoy vendido en la idea.
–Yo no..., –murmuro. No necesito la maldita guía de pares porque: 1. es obvio que por la manera en la que Emmett saludo a Isabella hace unos minutos, la conoce, 2. la chica no es caliente, tiene su cabello recogido en una cola de caballo, usa botas de cuero para escalar con un pantalón elástico de tres cuartos con un logo de Armour que se asoma en la parte inferior, y está cubierta del cuello a la rodilla por una camiseta inmensa con la palabra –Alpinista– escrita en ella, y 3. No necesito una niñera, especialmente una que mi hermano a arreglado para mí.
El Sr. Varner se sienta en un sillón de cuero café y le entrega a Isabella una copia de mi horario. Perfecto, ahora la chica sabe donde se supone que estaré cada segundo del día. Si esta situación no fuera tan humillante, sería graciosa.
–Esta es una escuela grande, Edward, –dice Varner como si yo no pudiera entender el mapa por mí mismo. –Bella es una estudiante ejemplar. Ella te mostrará dónde está tu casillero y te acompañará a cada una de tus clases durante la primera semana.
– ¿Estás listo? –pregunta la chica con una gran sonrisa. –La segunda campana para el primero periodo ya sonó.
¿Puedo pedir otra guía? ¿Una que no esté tan feliz de estar en la escuela a las siete y media de la mañana?
Emmett se despide de mí, y estoy tentado con sacarle el dedo pero no estoy seguro de que al director vaya a gustarle.
Sigo a la alumna ejemplar al pasillo vacío y creo que entro al infierno. La línea de las taquillas y carteles están grabadas sobre las paredes. Uno dice: ¡SI QUE WEBER! * –VOTA POR ANGELA WEBER PARA PRESIDENTA ESTUDIANTIL– y en otro se lee ¡TU–TU ERIC–EL CHICO– PARA TESORERO DEL CONSEJO ESTUDIANTIL! están junto con el resto de anuncios de personas que en verdad creen en ¡HAGAMOS LA NORMA DE UN MEJOR ALMUERZO PARA LOS ESTUDIANTES! –VOTE POR NORM REDDING.
¿Mejor almuerzo para estudiantes?
Rayos, en México se come lo que llevas de casa o cualquier cosa que te pongan en frente. No había opciones. Donde yo vivía en México comes para sobrevivir, sin preocuparte por calorías o carbohidratos. Eso no quiere decir que algunas personas no vivan como reyes en México. Al igual que en Estados Unidos, hay definitivamente las zonas ricas en cada uno de los treinta y un estados mexicanos... pero mi familia simplemente no es una de ellas.
No pertenezco a la secundaria Forks, y desde luego no quiero seguir a esta chica durante toda la semana. Me pregunto cuánto aguantara la estudiante ejemplar antes de renunciar.
Me dirige a mi taquilla y yo empujo mis cosas adentro. –Mi taquilla está a dos de la tuya, –dice, como si creyera que es algo bueno.
Cuando estoy listo, revisa mi horario y camina por el pasillo al mismo tiempo. –La clase del Sr. Mason es un piso más arriba.
– ¿Dónde está el servicio?- Digo en español.
– ¿Huh? No hablo español. Je parle Françoise, hablo francés.
– ¿Por qué? ¿Acaso viven muchos franceses en Washington?
–No, pero quiero hacer un semestre en Francia en mi segundo año de universidad como lo hizo mi madre.
Mi madre ni siquiera termino el colegio. Se quedó embarazada de Emmett y se casó con mi padre.
– ¿Estás aprendiendo un idioma que solo usarás un semestre? Se me hace estúpido. –Me detengo cuando veo una puerta con una pegatina en forma de hombre. Señalo la puerta con el pulgar. –Servicio, es baño….he preguntado ¿Dónde está el baño?
–Oh. –Parece confundida, como si no pudiera manejar el cambio de tema. –Bueno, supongo que te esperaré aquí fuera. –Momento para divertirme un poco molestando a mi guía de pares.
–A menos que quieras venir y así me enseñas el lugar…digo, no sé qué tan lejos quieres llevar este asunto de guía de pares.
–No tan lejos. –Junta sus labios y niega con la cabeza. –Entra, te espero.
En el baño, llevo mis manos al lavabo y respiro profundamente, todo lo que puedo ver en el espejo arriba del lavadero es un tipo cuya familia cree que es un completo jodido.
Tal vez debí decirle la verdad a mamá: que me despidieron por proteger a Emily Young de quince años de ser acosada por uno de los supervisores. Era suficientemente malo que tuviera que dejar el colegio y empezara a trabajar para poder poner pan en tu mesa. Cuando nuestro jefe creyó que podía poner sus sucias manos en ella solo por ser el jefe, exploté. Sí, me costó el trabajo… pero valió la pena y lo volvería a hacer incluso si sufro de nuevo las mismas consecuencias.
Un golpe en la puerta me trae de regreso a la realidad, y el hecho de que tengo que ser escoltado a clase por una chica que viste como si fuera a escalar. No puedo imaginar que una chica como Bella necesite que alguien pelee por ella, porque si algún tipo llegara a amenazarla lo estrangularía con la camiseta.
La puerta se abre un poquito crujiendo. – ¿Sigues ahí dentro?– el eco de la voz de Bella recorre el baño.
–Sí.
– ¿Terminas ya?
Giro los ojos. Cuando camino fuera del baño un minuto después me giro hacia las escaleras, me doy cuenta de que mi escolta no me sigue. Esta parada en el pasillo vacío, todavía tiene esa mirada fría en su cara. –Ni siquiera tenías que ir, –dice, sonando molesta. –Estabas parado.
–Eres un genio, –le digo rotundamente, después camino por las escaleras de dos en dos.
Edward Cullen 1.
Escucho sus pisadas detrás de mí, intentando alcanzarme. Camino por el pasillo del segundo piso, pensando en formas de molestarla.
–Gracias por hacerme llegar tarde a clase si ningún motivo, –dice, apurándose detrás de mí.
–No me culpes. No fue mi idea tener niñera. Y para que lo sepas puedo ubicarme perfectamente solo.
– ¿De verdad? –pregunta. –Porque acabas de pasarte del salón del Sr. Mason.
Mierda.
Un punto para la estudiante ejemplar.
El puntaje va 1 a 1. La cosa es, que no me gustan los empates. Me gusta ganar... con mucha diferencia.
No puedo evitar estar molesto con mi guía por el destello de diversión en sus ojos.
Me acerco a ella, muy cerca. – ¿Alguna vez te has saltado clases? –le pregunto, sonando coqueto y travieso. Intento hacerla caer para tener la ventaja de nuevo.
–No, –dice despacio, luciendo un poco nerviosa.
Bien. Me inclino incluso más cerca. –Deberíamos probarlo juntos alguna vez, –digo suavemente, entonces abro la puerta del salón.
La escucho soltar el aire. Mira, yo no pedí una cara y una cuerpo que las chicas encuentran atractivos, pero gracias a la mezcla de ADN de mis padres, los tengo, y no me avergüenzo de usarlos. Tener la cara de un Adonis para admirar es una de las ventajas que me ha dado la vida, y uso todo su potencial, ya sea para cosas buenas o malas.
Bella me presenta al Sr. Mason rápidamente, e igual de rápido sale de la clase. Espero que mi coqueteo la haya asustado para siempre. Si no, tendré que intentarlo mejor la próxima vez. Me siento en la clase de matemáticas y escaneo el salón. Todos los chicos aquí parecen de clase alta. Esta escuela no se parece a Fairfield, el suburbio en Chicago donde viví antes de irme a México. En la preparatoria Fairfield, había gente pobre y gente rica. El instituto Forks es mucho más como una de esas escuelas privadas de Chicago, donde los niños usan ropa de diseñador de coches de lujo.
Solía burlarme de esos chicos, ahora estoy rodeado por ellos.
Tan pronto como acaba matemáticas, Bella me espera fuera de la clase. No lo puedo creer.
–Así que... ¿Qué tal estuvo? –Me pregunta sobre el ruido de los demás apurándose para ir a sus siguientes clases.
– ¿De verdad quieres que te conteste?
–Probablemente no. Vamos, solo tenemos cinco minutos. –Busca su salida a través de los estudiantes, yo la sigo, viendo la cola de caballo saltando con cada paso que da. –Emmett me advirtió de que eras rebelde.
Aun no ha visto nada. – ¿De qué conoces a mi hermano?
–Era estudiante de mi padre. Y me ayuda con el coche que estoy reconstruyendo.
Esta chica no es real. ¿Reconstruyendo un coche? – ¿Qué sabes acerca de coches?
–Más que tú. –Dice sobre su hombro.
Me rio – ¿Quieres apostar?
–Tal vez. –Se detiene frente a un salón. –Aquí es tu clase de biología.
Una chica caliente nos pasa y entra al salón. Lleva jeans ajustados y una camisa incluso más apretada. –Whoa. ¿Quién es?
–Tanya Denali –murmura Bella.
–Preséntamela.
– ¿Por qué?
Por que se que te molesta como la mierda. – ¿Por qué no?
Aprieta sus libros a la altura de sus pechos, como si fueran su escudo. –Puedo darte las cinco primeras razones en mi lista.
Me encojo de hombros. –Vale. Escucho.
–No hay tiempo, el timbre esta por sonar. ¿Crees que puedes presentarte a la SRA. Greene? Acabo de recordar que olvidé mi tarea de francés en la taquilla.
–Mejor te das prisa, –miro a mi muñeca, que no tiene reloj, pero ella ni lo nota. –El timbre esta por sonar.
–Te veo después de clase. –Ella corre por el pasillo.
En la clase, espero a que Greene mire hacia arriba de su escritorio y me note. Está en su ordenador portátil, mandando lo que parecen ser e–mails personales. Cuando me nota cambia de programa. –Escoge cualquier asiento, llamo a la lista en un minuto.
–Soy nuevo, –le digo, debe de haberlo notado por su cuenta porque no he estado en su clase las últimas dos semanas, pero que importa.
– ¿Tú eres el chico de intercambio de México?
En verdad no. En realidad se llama alumno transferido, pero no creo que a esta mujer le importen los detalles. –Sí.
No puedo evitar notar las gotas de sudor que corren por su bigote de pelusas de durazno. Estoy totalmente seguro de que hay ciertas personas que pueden encargarse de eso. Mi tía Sulpicia tuvo el mismo problema hasta que mamá, cera caliente y ella estuvieron en el mismo baño.
– ¿Hablas inglés o español en tu casa? –Greene pregunta.
Estira el cuello y escanea al resto de la clase. –Jared, ven aquí.
Un chico latino camina hacia el escritorio. Este chico es una versión más alta del mejor amigo de Emmet, Riley. Cuando estaban en último curso, a Emmett y Riley les dispararon, y nuestra vidas cambiaron totalmente. Riley murió. No sé si alguno de nosotros alguna vez nos recuperaremos totalmente de lo que pasó. En el momento en que mi hermano salió del hospital, toda la familia nos fuimos a México. Desde el tiroteo, nada ha sido lo mismo.
–Jared, este es… –Greene me mira. – ¿Cómo te llamas?
–Edward.
Ella mira a Jared. –Él es mexicano, tú eres mexicano. Encárgate de que vosotros, hablantes de español hagáis pareja.
Sigo a Jared hacia las mesas de laboratorio. – ¿Es de verdad? –pregunto.
–Sí. El año pasado escuché que Heavy Shevy llamo a Stefan, "el ruso", durante seis meses antes de aprenderse su nombre.
– ¿Heavy Shevy?– cuestiono.
–No me mires, –dice Jared. –yo no lo inventé. Ella ha tenido ese apodo durante los últimos veinte años.
La campana suena, pero todo el mundo sigue hablando. Heavy Shevy está de nuevo en su ordenador, ocupada con sus mails.
–Me llamo Jared, pero me dicen jad.
Mi nombre también es raro, pero no siento la necesidad de cambiar mi herencia y llamarme Ed para encajar. Un vistazo a mí y sabrás que soy latino, entonces, ¿para qué pretender ser algo más? Siempre he acusado a Emmet de querer ser blanco porque se rehúsa a usar su nombre verdadero.
–Me llamo Edward, y puedes decirme Edward.
Ahora que le presto más atención, me doy cuenta de que está usando una camiseta de golf con un logo de diseñador, él puede tener familia en México, pero apuesto a que su familia no vive cerca de la mía.
–Entonces, ¿qué hay de divertido para hacer aquí?– le pregunto.
–La pregunta es, ¿Qué no hay de divertido?, –dice Jared. –Salir al centro comercial, ir al cine, de excursión, esquiar, rafting, escalar, fiestas con chicas de Portland y Seattle.
Ninguna de esas cosas, son mi idea de diversión, a excepción de la parte de fiesta.
Al otro lado de la mesa está la chica caliente Tanya. Junto con su ropa ajustada, tiene el cabello largo, con mechas rubias, una gran sonrisa, y unas grandes tetas, que en realidad le hacen competencia a las de Rosalie. No que me fije mucho en la novia de mi hermano, pero es difícil pasarlas por alto.
Tanya se inclina sobre la mesa. –Tengo entendido que eres el chico nuevo, –dice. –Soy Tanya. ¿Y tú eres…?
–Edward –Jared deja escapar antes de que pueda decir nada.
–Estoy seguro de que puede presentarse, Jared –dice entre dientes, y luego se mete el pelo detrás de la oreja, mostrando unos pendientes de diamantes que pueden realmente dejar ciego a alguien si los golpeas en el ángulo recto. Se inclina hacia mí y me muerde el labio inferior.
– ¿Eres el chico nuevo de Meh-hee-co?
Siempre es molesto que los chicos blancos traten de sonar como si fueran mexicanos. Me pregunto qué más ha escuchado de mí. –Sí. –contesto.
Me dedica una sonrisa sexy y se acerca más. –Eres muy caliente. –Creo que me acaba de llamar caliente. Así no es como lo decimos en Meh–hee–co, pero lo entiendo. –podría necesitar un tutor de español. El último resultó ser un fracaso total.
Jared se aclara la garganta. – ¡Que tipa! Si no lo has adivinado, yo fui su último tutor.
Sigo mirando a Tanya. Definitivamente sabe lo que tiene, y no tiene ningún problema en sacarle el jugo. Mientras que normalmente las mexicanas de piel morenas, son mi tipo, tengo la ligera sospecha de que no hay hombre que se le resista a Tanya. Y ella lo sabe.
Cuando una chica de la otra mesa la llama, me giro hacia Jared. – ¿Fuiste su tutor o saliste con ella? –Le pregunto.
–Ambas. Algunas veces las dos a la vez. Terminamos hace un mes. Escucha mi consejo y aléjate de ella. Muerde.
– ¿De verdad? –pregunto sonriendo.
–Honestamente no quieres acercarte lo suficiente para obtener la respuesta. Solo tienes que saber que al final de nuestra relación, yo me convertí en el alumno y ella en la tutora. Y no hablo de español.
–Está sabrosa. Veré mis posibilidades.
–Entonces ve por ella, hombre. –Jared se encoje de hombros, mientras Heavy Shevy se levanta y empieza la clase. –Pero después no digas que no te advertí.
No planeo ser el novio de nadie, pero no me molestaría llevar a un par de chicas de Forks a casa de Emmett para probar que soy todo lo contrario a él. Miro a Tanya una vez mas y ella sonríe como prometiendo algo más. Si, definitivamente es perfecta para llevarla a casa de Emmett.
Es como Rosalie, pero sin la aureola.
Después de sufrir mis clases de la mañana, estoy definitivamente listo para el almuerzo. Cuando suena el timbre, me alegro de que Bella no esté fuera esperándome, como dijo que haría. Voy a mi taquilla para coger el almuerzo que envolví en casa de Emmett.
Tal vez mi guía renunció. Está bien por mí, excepto por qué me toma 10 minutos encontrar la cafetería. Cuando entro a la cafetería, estoy listo para sentarme solo en una de las mesas, cuando veo a Jared llamándome.
–Gracias por abandonarme, –dice una voz detrás de mí.
Veo a mi guía llegar. –Pensé que renunciaste.
Mueve su cabeza como si fuera la cosa más ridícula que ha escuchado en toda su vida. –Claro que no he renunciado, solo que no he podido salir de clase temprano.
–Que mal, –digo, pretendiendo sonar simpático. –Hubiese esperado de haberlo sabido….
–Sí, claro. – siente a la mesa de Jared. –Ve a sentarte con Jared, lo he visto saludándote.
La miro en shock. – ¿En realidad me estás dando permiso para que me siente con él?
–Puedes sentarte conmigo, –dice, como si esa fuese una verdadera opción.
–No, gracias.
–Es lo que pensaba.
Mientras Bella se pone en la fila de la comida caliente, yo camino hacia la mesa de Jared. Arrastro una silla mientras Jared me presenta a sus amigos, todos blancos que parecen clones el uno del otro. Están hablando de chicas, fútbol y de sus equipos preferidos. Dudo mucho que alguno de ellos pueda sobrevivir un día en los ingenios azucareros en México. Algunos de mis amigos hacían menos de quince dólares al día. Probablemente los relojes de ellos cuesten más que alguno de los salarios anuales de mis amigos.
Tanya aparece en nuestra mesa cuando Jared va a la cola de la cafetería. –Hola, chicos, –dice. –Mis padres se van de la ciudad durante el fin de semana. Va a haber una fiesta el viernes, si alguno quiere venir... Solo no se le digáis a Jared.
Tanya busca en su bolso y saca brillo de labios. Sumerge la varita varias veces, entonces frunce y lo coloca en sus labios. Solo cuando creo que ha terminado, sus labios forman una o perfecta empieza a darle vueltas. Miro si alguien más está mirando el show erótico de brillo labial.
Efectivamente, dos de los amigos de Jared han dejando de hablar y están totalmente concentrados en Tanya y su talento especial. Jared regresa esta totalmente concentrado en comer una pizza.
El sonido de los labios de Tanya me hacer regresar a ella. –Edward, déjame apuntarte mis datos, –dice, entonces saca una pluma y escribe en mi brazo.
Empieza a escribir su número de teléfono y dirección en mi brazo, arriba de mis tatuajes como si fuera una artista. Cuando termina, se despide moviendo los dedos, entonces se va y se sienta con sus amigas.
Muerdo mi sándwich y escaneo la cafetería, buscando a Bella, la anti-Tanya. Esta sentada con un chico rubio que el cabello le cae en la cara. El tipo es como de mi estatura y mi estructura. ¿Es su novio? Si lo es, siento pena por él. Bella es el tipo de persona que espera que su novio sea sumiso y le bese el trasero.
Mi cuerpo y mente no son para ser sumisos, y primero muerto antes que besar el trasero de alguien.
Bueno aqui os traigo otro capitulo, espero que os haya gustado. Gracias a todos aquellos que me han añadido a favoritos y alertas y demas, de verdad muchas gracias. Os recuerdo que los dias de publicacion son los miercoles y sabados. un saludo y un beso desde Andalucia, España
