Al fin era lunes, estaba muy nerviosa y no sabía que ponerme, eche abajo el escaparate, estaba como loca. Hasta que por fin decido que era lo que me iba a poner, una falda y una blusa de color marrón y de zapatos unas plataformas. Fui al espejo para maquillarme y el peinado que me hice fue una cebolla, estaba tan apurada que fue lo primero que se me ocurrió. Salí del cuarto para desayunar ya quedaba poco tiempo para que Edward llegara. No había llegado al último bocado cuando siento el celular sonar, era él.
—Madre, me voy, —dije mientras tomaba mi bolso.
—Pero niña, termina de desayunar, —dijo mi madre mientras cerraba la puerta.
Cuando lo vi parado en la entrada del edificio sonriéndome, mi corazón se aceleró hasta que parecía que iba a explotar. Mientras lo saludaba, miré hacia arriba y vi a mi madre parada en el Balcón despidiéndose de mí. En ese momento mi rostro estaba sonrojado, nunca pensé que después de Jacob, mi madre me vería con otro hombre, sin embargo así era el destino.
Miré a mí alrededor pero no veía su auto y me sorprendió muchísimo. No lo habrá recogido y tuvo que irse en taxi para su casa. Cuando él se da cuenta que estoy mirando de un lado para otro, me toma de la mano y enfoco mi mirada hacia la de él.
—Sí, lo dejé en el aparcamiento de la Universidad, —dijo como si supiera lo que estaba buscando.
—Qué pena me da contigo, tuviste que irte ese día en taxi, —le dije toda avergonzada.
—No te preocupes, yo no vivo muy lejos de aquí. —dijo tal vez para que me tranquilizara. —Qué es mejor para ti tomar un taxi o un bus. —dijo mientras me miraba fijamente.
—Normalmente tomo un bus, sin embargo, puedo hacer un esfuerzo y tomar un taxi. —dije mientras se me hacía un nudo en la garganta.
—Entonces tomaremos el bus, —dijo mientras me tomaba de la mano y nos dirigíamos hacia la parada.
Me sentía apenada con él, por mi culpa tuvo que tomar un taxi para ir a su casa el otro día y ahora tomaría el bus para irnos juntos al trabajo. No estuvimos parado ni 5 minutos, cuando llega nuestro autobús. Normalmente el viene vacío, sin embargo, hoy prisamente hoy tenía que venir repleto. Trato de caminar hacia la puerta de salida, ya que la distancia entre la Universidad y mi casa no era mucha. Él se coloca detrás de mí, y cada vez que el chofer hacía un frenazo brusco él se pegaba más a mí, podía sentir toda su fragancia. Una fragancia, la cual me provocaba que mis hormonas se revolvieran.
Cuando llega nuestra parada, él trata de caminar para poder ponerse delante de mí, así ayudarme a bajar, sin embargo, el chofer hace un giro que provoca que él que está detrás de mí me empuja y caiga encima de Edward. Nuestros labios estaban a centímetros uno del otro, se podía sentir nuestra respiración acelerada, sin embargo, no pasó nada.
Cuando nos bajamos del bus y entramos a la Universidad, fuimos directamente a la cafetería y nos sentamos en el mismo lugar de siempre, y esta vez solo ordenamos café. Nos despedimos y nos dirigimos a nuestro puesto de trabajo.
Al llegar a mi oficina por suerte no había llegado ninguno de mis compañeros, solo estaba Victoria, le doy mis saludos desde lejos y continué hacia mi escritorio. Dos minutos después hacen entrada Rosalie y Emmett, aunque disimulaban muy bien su relación, yo sabía que ellos estaban junto, lo supe hace dos semanas, cuando los vi besándose en el patio de atrás de la Universidad. Allí casi nadie iba por lo solitario que era, por eso lo tomé como mi refugio. Cuando me sentía triste o quería estar sola iba allí y me sentaba a desahogar mis penas. Ellos me saludaron y yo le reiteré el mismo. Por suerte no se acordaba que había salido el viernes con Edward, y me sentía tranquila porque daba un poco de vergüenza hablar de mi intimidad. Sin embargo, no duró mucho porque en eso hizo entrada la entusiasta de Jessica, que lo primero que hizo fue dirigirse a mí para preguntarme como me había ido.
—Todo fue muy bien, —dije mientras mi rostro se sonrojaba de la pena.
—Solo eso y ya, —no vas a decir más nada, —dijo mientras todos estaba a la perspectiva.
—Si solo eso, —dije mientras continuaba con lo que estaba haciendo.
Llegó la hora de almuerzo, todos nos preparamos para ir a la cafetería, cuando siento el celular sonar, lo tomo y era nada menos que Edward, invitándome almorzar fuera de la Universidad.
—Chicos creo que no voy a ir con ustedes esta vez, —dije mientras todos me miraban.
—Yo me imagino el porqué, —dijo Jessica muy sonriente.
—Ok, que te diviertas, —dijeron todos al unísono.
Cuando me disponía a salir, me llama Victoria, no sé por qué, pero tenía la sensación que desde que entré no le caía bien. Me dijo que si me podía quedar un poco más tarde, y no tuve más remedio que decirle que sí. A la salida de la Universidad me encuentro con Edward caminando de un lado a otro. Me disculpé con él por hacerlo esperar y pude ver en su rostro una sonrisa, que provocaba en mí que todo mi mundo se enfocara solo en él.
Caminamos hasta el restaurante Golbolem, un lugar extraordinario, no solo por su comida, sino también por el servicio que brindan. Ordenamos como entrante una fuente de jamón ibérico y como segundo plato Brochetas de rape y langostinos y de postre Sorbete de Limón al Cava. El ambiente estaba increíble, ideal, para la familia y principalmente para las parejas. Todo iba perfecto hasta que Edward me hace una pregunta que cambió por completo mi rostro.
—Puedo saber, cómo murió tu esposo, —dijo él mientras me miraba fijamente.
—Prefiero no hablar de eso, sino te es molestia, fue muy doloroso y aún no estoy preparada para hablar, —dije mientras lo miraba fijamente.
—Discúlpame, esa no era me intención, —dijo él todo apenado.
—No hay problema, —dije mientras él me tomaba la mano.
Pasamos un rato más conversando, me decía como había perdido a la madre de su hija, fue cuando nació su niña. En ese momento su mundo se acaba allí, sin embargo, tenía salir adelante, debido a su pequeña. Y cuando llegó a España, pasó mucho trabajo y gracias a que ganó la lotería, hoy por hoy ya no pasaba dificultades. Me asombré cuando me dijo que había ganado la lotería. No lo podía creer, fue en ese momento que se me escapó una carcajada.
—Es verdad, yo me dedicaba a jugar cuando estaba en México, sin embargo, no había tenido suerte hasta ahora, —dijo mientras colocaba sus manos en mi rostro.
—Ok, está bien, —dije aunque todavía no me había tragado el cuento ese de la lotería.
En eso me saca una foto de su niña, —Se llama Renesmee, —dijo él muy entusiasmado.
—Muy linda que es tu niña, —dije mientras me mostraba más fotos.
Él me decía que desde que me vio por primera vez en la cafetería de la Universidad, y luego en la Discoteca la Radical quería conocerme mejor. Cuando él me dice que me vio en la Discoteca fue cuando recordé de donde se me hacía familiar su voz.
—De casualidad tú fuiste, el que me ayudó ese día, —dije mientras cruzaba los dedo esperando a que dijera que sí.
—Sí, yo fui. —dijo él muy emocionado.
—Yo te quería dar las gracias, pero no puede encontrarte, —dije mientras mi corazón se aceleraba.
Cuando vimos la hora, no lo podía creer ya habían pasado una hora. En cuanto pagamos la cuenta nos marchamos. Me preguntó que si me podía esperar a la hora de la salida, sin embargo, le dije que no, porque debía quedarme un rato más en el trabajo. Pude ver que su rostro se entristeció.
Cuando llegamos a la Universidad nos despedimos, él se dirigía a las aulas porque ese momento tenía que impartir una Conferencia a los de 3 años, y yo volví a mi oficina. Todos se me quedaron mirando, pero esta vez no dijeron nada y continuaron con lo que estaban haciendo. Tomé la memoria de mi bolso para enseñarles a todos el trabajo para que vieran como había quedado. A los tres le gustó muchísimo, solo falta hacer la presentación y mostrársela a Victoria. Nos pusimos manos a la obra y en media hora aproximadamente terminamos todos.
Jessica fue la encargada presentarle a Victoria el trabajo final. Pudimos notar que no estaba satisfecha del todo, sin embargo, no dijo nada. Todos nos quedamos sorprendido, que le estará pasando. De unas semanas para acá la actitud de Victoria cambió por completo. Ya no habla con nosotros, ni almorzábamos juntos, solamente tratábamos de temas que estaban relacionados con el trabajo.
—Te pasa algo Victoria, —dijo Rosalie mientras trataba de sacarle información.
—No, por qué, —dijo ella con indiferencia.
—Porque no nos da tu opinión acerca del trabajo, parece que no te interesa. —dijo Jessica ya molesta.
—Me pareció interesante, satisfecho, —dijo ella mientras todos nos quedamos mirándonos.
No entendíamos el cambio que había dado Victoria. En ese momento empieza a sonar la canción de Maroon 5, Cold, solo podía ser el celular de Victoria, porque nadie más tiene ese tono. Ella enseguida contestó y se fue hacia su oficina para que nadie oyera.
Todos nos quedamos sorprendido a ver la reacción de Victoria cuando tomó esa llama. Quien sería que la puso así de nerviosa. Cambiamos de tema y empezamos a hablar sobre los planes de este fin de semana. Jessica tenía planificado ir de camping, mientras que Rosalie y Emmett irían al cine.
—Woau, se lo tenían bien guardado, —dijo Jessica mientras Rosalie y Emmett se reían.
Cuando llegó mi turno de decir para donde iría, les dije que iría con Edward y mis amigos al concierto de Malú.
—No me digas que Malú dará un concierto, —dijo Jessica muy sorprendida.
—Sí, mi amiga Alice, compró las entradas, —dije mientras ella ponía una carita de gatito indefenso.
Me dio una pena con ella, pero no podía hacer nada por ella. Así pasó el tiempo, y ya era la hora de irnos, sin embargo yo debía quedarme un rato más y aún no sabía por qué. Mientras me despedía de los muchachos me dirigí hacía la oficina de Victoria.
—Con su permiso, Victoria, —dije mientras me hacía seña para que entrara.
Me hacía seña que me sentara y que espera un segundito mientras ella terminaba de hablar. Se veía muy enojada. No quería estar en el zapato de la persona que estuviera hablando con ella. De repente cuelga el teléfono de un tirón, que di un brinco del susto que me dio cuando tiró el teléfono.
—Necesito de tu ayuda, —dijo mientras me sorprendí del cambio de actitud, parecía que no hubiera estado molesta.
—En que la puedo ayudar, —dije mientras ella me miraba fijamente.
Me dijo que si podía asumir una semana la jefatura. Me sorprendió muchísimo cuando me dijo eso.
—Y por qué yo, que pasa con Jessica o Rosalie, —le dije mientras todavía no asimilaba la noticia. —Ellas llevan más años aquí, —dije muy apenada.
—No te preocupes por eso, acepta y ya, —dijo mientras no me daba otras opciones.
—Ok, pero solo una semana, —dije mientras ya no me quedaba más remedio que asimilarlo.
Salimos de la oficina y nos dirigíamos hacia el ascensor, sin embargo, Victoria me dice que fuera adelantando que tenía que virar porque se le había quedado algo y cuando estoy casi llegando a la planta baja, se va de repente el fluido eléctrico. En ese momento entre en pánico estaba sola en aquel ascensor. Empecé a gritar, pero era inútil.
Cuando casi estuve a punto de desmayarme, pude ver que abrían las puertas del ascensor y no sé si estaba viendo visiones pero vi la sombra de un hombre que se me hacía familiar.
—No puede ser él, —dije mientras me desmayaba en ese momento.
Desperté en el hospital, y pude ver que a mi lado estaba Victoria. Mientras me incorporaba en la cama, llame a Victoria.
—Ya despertaste, voy a llamar el médico, —dijo ella mientras tocaba el botón que estaba de tras de mí.
—En donde estoy, —dije mientras todavía sentía mareada.
—En el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, —dijo ella.
— ¿Qué me pasó?, —dije mientras trataba de recordar
—No sé, solo sé que cuando vi que el ascensor estaba bloqueado y te vi tirada allí, llame al 112, —dijo ella mientras me miraba.
—Y no había nadie allí, —dije mientras ella puso una cara extraña cuando le hice esa pregunta.
—No, no había nadie, —dijo ella mientras ese momento entraba el doctor.
El doctor me revisó y todo estaba bien, que dentro unos minutos me daba el alta. Me alegre muchísimo, ya no quería estar ni un minuto más aquí. Volviendo a la conversación que tuve con Victoria, me pareció muy extraño, yo juraría que había visto a alguien en ese ascensor. Quizás me tomaría por loca si le digo que me pareció ver a Jacob. Tal vez fue mi imaginación, así que me voy a olvidar lo que vi o soñé, es lo mejor.
Estoy caminado por el pasillo del hospital hacia la recepción a pagar la cuenta de la misma, cuando veo a Victoria parada y me pareció ver que estaba discutiendo con alguien, pero no se podía ver porque estaba detrás de la columna.
—Victoria, —dije mientras ella dirigía la mirada hacía mí.
Y en eso veo una sombra que huye a toda prisa. Me acerco a Victoria y le pregunto si todo estaba bien y ella me responde que sí. Cuando termino de pagar la cuenta del hospital, ella se ofrece a llevarme, sin embargo, le dije que no que preferiría ir en bus.
Reviso mi celular y pude ver que tenía 24 llamadas perdidas de mi madre, 12 de Edward. Llamo a mi madre para que no se preocupara, y le explique lo había sucedido y que en cuanto llegara a la casa continuábamos la conversación. Y a en cuanto a Edward le mandé un mensaje que estaba bien y que nos veríamos mañana.
Ya estaba loca por llegar a casa y darme un buen baño y acostarme a dormir, sin embargo, no dejaba de pensar lo que había pasado en el ascensor. No salía de mi mente la imagen de Jacob. Quizás fueron las ganas de verlo que por eso fue que lo imaginé. Eso fue, tenía que ser eso porque no le encontraba lógica.
Al fin llegue a casa, aún me sentía traumatizada que no quise tomar el elevador, así que fui por las escaleras. Tenía que subir 25 escalones para llegar al tercer piso. Llegue a la entrada de mi apartamento toda agitada. Mi madre me estaba esperando y lo primero que hizo fue revisarme de arriba para abajo para ver si estaba bien.
