Estados Unidos, que ahora no levanta dos palmos del suelo, se despierta en su casa unos diez minutos después de que Inglaterra sale del hotel. Y se mete un susto de aquellos cuando mira el techo y la tele, y más aún cuando grita y una voz que no conoce le habla de un lugar desconocido

Inglaterra toca el timbre. Y Estados Unidos está a la mitad de la sala, con el conejo en la mano, BERREANDO.

America! America! Are you ok? —pregunta Inglaterra asustado desde fuera, pensando en cómo entrar.

Engwaaaaaaaaaand... WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA —sigue berreando a todo pulmón.

Inglaterra mira los comandos de entrada con los códigos numéricos como en Nueva York y habla al altavoz.

Joan, I'm lord United Kingdom of Great Britain and Northen Ireland. Solicito entrar.

Hello, Mr. England. Hay un disturbio en la casa.

Yes, I know. Si me dejas entrar lo resolveré y te diré a quién llamar para arreglarlo.

Password.

Introduce su cumpleaños (2304) en el teclado numérico porque era su número en Nueva York.

Password accepted!

Inglaterra sonríe y suspira aliviado intentando abrir la puerta corriendo, agradeciendo no haber tenido que romper una ventana.

Please, Mr. England... calle a ese niño —sentencia Joan.

Shut up, Joan —responde Inglaterra buscando a Estados Unidos, que está de espaldas a la puerta y pega un salto ENORME cuando le escucha entrar, abriendo los ojos como platos y empezando a llorar al doble de volumen. Inglaterra se le acerca con los brazos abiertos.

—Ya está, ya está, no pasa nada... I'm here.

El niño se le abraza al cuello temblando como una hoja. Y, por cierto, sigue llorando como una sirena. Inglaterra le abraza muy fuerte acariciándole la espalda y el pelo.

—Calma, calma. Ya pasó.

Engwaaaaaaaaaaaaaaaand... Engwaaaaaaaaaaaand... Waaaaaaaaaaaa —sigue llorando, abrazándole como si su vida le fuera en ello, sin soltar al conejito.

—No pasa nada, no pasa nada, estoy aquí, estoy aquí —sigue y sonríe un poquito de forma cruel sintiéndose mucho mejor ahora que el americano vuelve a necesitarle.

—Fan... Fan... Fan... Fantasma... —balbucea el niño, calmándose un poquito, pero aun temblando como una hoja.

—Ya lo sé, ya lo sé, pero ya le he echado —sigue confortándole.

I-I... Mr.C-Carro... Carrot... M... Y... Fan... Fan... —empieza a darle hipo, aunque sigue intentando hablar, mientras continua estrangulándole un poco.

—Shhhh calma, todo está bien —le abraza más fuerte. Después de llorar un rato laaaargo más en sus brazos y de medio tranquilizarse un poco... lo primero que dice es.

—Tengo... hip... ha... ha... hambre... hip...

El inglés sonríe un poco de lado y se levanta con él en los brazos.

—Vamos a ver si encontramos algo bueno para desayunar.

—No quiero que tú hagas la comida —sentencia un segundo más tarde. Inglaterra frunce el ceño, porque por lo que recuerda a esta edad no se quejaba tanto de la comida.

—¡Eh! No todo lo que yo hago de comer está malo —protesta.

—Quiero scoms

—Vamos a ver, quizás puedas comer dulces hoy, porque has sido muy valiente con el fantasma.

Estados Unidos se separa un poquito de él y le mira con cara de absoluta ilusión, aunque le da hipo a la mitad. El inglés sonríe sintiéndose mucho mejor que ayer y llevándole a la despensa.

—Scoms, scoms, scoms, scoms —repite cuarenta veces y me parece que quiere decir scones...

Inglaterra busca en la despensa, donde obviamente no hay scones.

Engwaaaaaaand... ¿dónde estamos? —pregunta mirándolo todo a su alrededor.

—No tenemos scones, pero... Hay galletas con chocolate, mira —le señala un paquete—. Esta es la despensa, ¿lo ves? —da la vuelta sobre sí mismo para que Estados Unidos lo vea todo.

—Galletas, galletas, galletas —estira las dos manitas hacia el paquete, sonriendo muy muy bobamente.

Inglaterra le da el paquete para que lo sostenga mientras lo abre, rompiendo el plástico. Y el niño abre la boca impresionadísimo, con el sonido del plástico y con el plástico.

—Woooooooooooooooooow! —se lleva una galleta a la boca y... dios mío de mi vida, hemos perdido a Estados Unidos... se lleva otra, y otra, y otra.

Inglaterra se ríe de buen humor, mirándole y abrazándole un poquito más, le lleva a la cocina.

—Buscaremos leche también, ¿quieres?

—Yefhhhhhh —sentencia el niño metiéndose otra galleta a la boca, que ya tiene llena.

—Calma, te sentarán mal si las comes todas de golpe —Inglaterra le deja en la mesa de la cocina mientras va a la nevera, saca un tetrabrick y lo huele. El americano se mete otra galleta a la boca y luego otra dentro de la parte de arriba de la camiseta de bart simpson que trae como pijama y que le viene ENOOOOOOOORME y luego agarra otras dos con la mano y se pone otra bajo el brazo.

Al notar que la leche huele bien, Inglaterra saca un vaso, lo llena y se lo pone delante.

—¿Qué haces con las galletas?

—NFDFD —sentencia con cierto miedillo, mirando a Inglaterra con cara de culpable... con la boca llena de galletas. Inglaterra levanta una ceja.

—Son todas para ti, no hace falta que te las lleves. Déjalas ahí y bebe un poco de leche, anda.

Estados Unidos le sigue mirando y luego toma el vaso de leche y se lo toma, batiéndose todo lo posible con la leche y las galletas, tirando unas al suelo. Inglaterra pone un poco de agua en una taza y la pone al microondas para hacerse un té. Cuando nota lo que está haciendo, se agacha para recoger las galletas que se le han caído.

—Las has tirado todas al suelo, te he dicho que las dejaras ahí.

—Estaba en mi cuarto... y... y... estaba yo... y Mr. Carrot y... —se mete otra galleta a la boca —, haf unfaf esfrellafs efn fa fafered

—¿Estrellas? —le mira.

El niño asiente con la cabeza

—Rojas...

—A ver, muéstramelas —pide tendiéndole la mano.

Estados Unidos le mira la mano y luego mira las galletas... y toma todas las galletas que puede con la otra mano, con ansia.

—Calma, nos las llevamos todas, mira —mete el resto de galletas en el paquete y se lo tiende para que ponga las suyas.

El estadounidense sonríe un poco metiendo una en el paquete y las otras dos en su boca. Inglaterra toma el paquete, toma el conejo y le toma de la mano. Y entonces suena el microondas que ya ha calentado el agua con un ¡Ding!

Y las galletas y el conejo salen volando, mientras el niño se esconde entre las piernas de Inglaterra, temblando otra vez.

—Calma, calma —sólo es una alarma. Se agacha para quedar a su altura.

—Fantasmafantasmafantasma —se le abraza del cuello con fuerza

—No, no. Sólo es una campanita, como las que usan las bicicletas.—le abraza también.

—Tengo hambre.

—¿Y las galletas?

—Están ahí —se las señala, pobre niño, como si estuvieran en medio de un foso de serpientes.

—Pues ve a por ellas, venga —pide el mayor empujándole un poquito hacia allí. El niño niega con la cabeza y le abraza más fuerte

Inglaterra suspira, le levanta y se acerca a las galletas, dándoselas y Estados Unidos se las arranca de las manos prácticamente, abrazándolas con fuerza. El inglés se acerca al microondas con él en los brazos, sacando la taza con agua y buscando un sobre de té instantáneo de los que siempre le da cuando va ahí.

—Estwella —señala al microondas.

Where?

El niño señala los focos en donde está la hora.

—¿Esto? Son luces.

—Estwellas

Yes, algo así —sonríe mezclando el té y bebiendo un poco.

I love you.—el pequeño le abraza del cuello y se ríe. Inglaterra se sonroja y tiembla un poquito con el "I love you" dejando de apretar el abrazo un poquito.

Estados Unidos le sonríe y le abraza del cuello. Inglaterra sonríe y vuelve a abrazarle.

Me too —le responde.

—Tengo hambre.

—¿Y las galletas? ¿Te las has acabado?

Estados Unidos asiente

—¿Todas? ¡Por la reina! Vamos a ver si encontramos otra cosa —se dirige a la despensa otra vez. El niño se ríe un poco moviéndose para que le baje.

Inglaterra le baja pero le toma de la mano y el americano le mira y le sonríe un poco.

—A ver... ¿Qué te gusta cómo se ve? —pregunta mostrándole las estanterías llenas de dulces de colores como si fuera Willy Wonka. Estados Unidos mira con ojos muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy abiertos y una enooooorme sonrisa.

—Puedes elegir tres y luego vamos a bañarte —le concede el mayor pensando que sería capaz de quedarse allí todo el día probando dulces.

—Quiero éste, y éste, y éste —elige los primeros tres que ve.

Good —Inglaterra los toma y le abre uno de ellos que es uno de esos palitos de regaliz, llevándoselo fuera.

Estados Unidos lo toma con la mano y se lo mete a la boca entero, a empujones.

—Cuidado, o vas a atragantarte, se come poco a poco —le responde mirándole.

—Wawahawahwahah —sentencia masticándola —. ¡Ahora quiero probar esta! —señala otro dulce que no era de los que había elegido antes. Inglaterra suspira y la toma.

—Venga, vamos —tira de su mano para irse mientras lo abre.

—Noooo no no no! Quiero probar ése también —le jala poniendo resistencia

—¿Teníamos un trato, o no? —le responde tomando la otra que ha señalado.

—¡Y ésa! —señala otra cosa —, y ésa y ésa y ésa!

America... Escúchame. Te voy a dar una, el dulce más bueno de todos, pero primero tenemos que bañarte y vestirte, ¿vale?

—Lo quiero ahora.

—No puedo dártelo ahora porque no está aquí... Y si no te bañas, no funciona.

El pequeño frunce el ceño.

—¡Lo quiero! ¡lo quiero! ¡lo quiero!

—Mira, vamos a buscarlo para que lo veas y nos lo llevamos al baño si quieres, ¿vale? Pero si no te bañas primero no sabe tan bien.

—Okay... pero quiero llevarme también otros dulces —Inglaterra... espero que estés consciente de la cantidad de azúcar que le estás dando. Y he de decir que a estas alturas de la vida, Estados Unidos tiene un acento MUY inglés

—Sólo tres, o te va a pasar como cuando en otoño te comiste toda la mermelada de manzana y luego te pusiste enfermo y te dolía el estómago.

But... but... but... —"protesta" mirándole un poco desolado. Inglaterra niega con la cabeza con cara de "no soy yo".

—Venga, te prometo que el que voy a elegir para ti te va a gustar mucho.

Ok... pero no quiero bañarme.

—¿Por qué no? ¿Es que quieres oler como France y que todos te digan que apestas y se rían de ti?

Estados Unidos niega con la cabeza.

But... buuuut...

—Y luego te llevaré a un lugar Awesome a ver las estrellas —sonríe tendiéndole la mano, yendo a la puerta.

Ohh... stars! I love stars! —corre hasta la puerta. El inglés le toma de la mano saliendo a la cocina.

—Es un lugar en el que se hace de noche durante el día.

El niño le mira con los ojos muy muy abiertos.

Whaaaat?

—Se llama planetario, dilo.

—Plane... what's a platenario?

—Platenario no es una palabra válida, quizás has querido decir planetario —sentencia Joan — Un planetario es un lugar dedicado a la presentación de espectáculos astronómicos y en el cual es posible observar recreaciones del cielo nocturno de diversos lugares de la Tierra y en diferentes momentos del año. Normalmente un planetario consta de una pantalla de proyección en forma de cúpula y un proyector planetario móvil capaz de proyectar las posiciones de estrellas y planetas.

Inglaterra se sobresalta mirando al techo.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH GHOST! GHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOST! —Estados Unidos se le trepa a Inglaterra de un salto, del piso a su cintura y de la cintura a la cabeza, HISTÉRICO, abrazándosele no del cuello, de la cabeza, dándole patadas en el abdomen con los pies, intentando treparle aún más encima.

—Aaah! —Inglaterra le abraza como puede cayéndose de culo al suelo.

—VA A MATARNOOOOOOOOOOOOOOOOS! AAAAAAAAAAAAAAAAAA... —ok, el niño está histérico. Inglaterra le agarra de la cintura poniéndole entre sus piernas y brazos, abrazándole muy fuerte.

—Calma. Calma —trata de confortarle.

—Fantasma... me come... fantasma —tiembla en sus brazos.

—No, no, yo estoy aquí, no dejo que nadie te coma, ¿vale?

—Fantasma... fantasma... fantasma —sigue abrazándole como si la vida le fuera en ello, blanco como el papel.

—Escucha... Escúchame. No es un fantasma... Es la casa. Esta casa sabe hablar —explica acariciándole la cabeza.

Estados Unidos tiembla.

—Casas... no... hablan... —susurra.

—No, pero ésta sí, porque es especial —el inglés sigue abrazándole y acariciándole el pelo—. Se llama Joan y no va a hacerte daño, ya veras, dile "Hello, Joan"

El pequeño se calla unos segundos y luego toma saliva y sin soltarle, apretando los ojos repite.

Hello, Joan.

Hello, America —responde el robot animadamente —. Good morning! The temperature is 59°F, and the day is mostly cloudy.

Inglaterra mira el techo de donde sale la voz sin soltar al niño. Estados Unidos le abraza un poco más.

—Saaabeee mii... nooombreeee —indica con voz temblorosa.

—¿Lo ves? No pasa nada —el mayor sigue acariciándole—. Yes, también sabe el mío, mira. Joan, di mi nombre, please —comanda Inglaterra.

—Mi nombre, please.

Inglaterra carraspea y hace facepalm.

—¿Quién soy yo, Joan? —pregunta Inglaterra cambiando la pregunta. Crispándose con ella como siempre, de hecho, si no le dice lo que espera, le va a llamar por su apodo universal y oficial: "Bloody Machine of the hell"

You are Mr. United Kingdom

—¿Lo ves? —Inglaterra le sonríe a Estados Unidos sin dejar de acariciarle.

El chico se separa un poco.

—¿Por qué habla la casa?

—En realidad no es como una persona, es como... ¿Sabes cuándo las figuras mecánicas se mueven solas, pero en realidad hay un mecanismo detrás que las hace que se mueva? ¿O como las cajas de música? —pregunta.

El niño le mira a los ojos, parpadeando.

—No.

—Veamos... —se rasca la cabeza—. Lo que hace es ayudarnos para que no tengamos que hacer las cosas nosotros —explica lo mejor que puede—. Mira. Joan, abre las ventanas.

Todas las ventanas de la casa empiezan a abrirse lentamente.

Mwaaah —Estados Unidos tiembla.

—Calma, calma —el inglés le abraza más fuerte—. Hazlo tú, dile "Joan, cierra las ventanas"

Estados Unidos cierra los ojos.

—Tengomiedotengomiedo

—No pasa nada, no pasa nada —le abraza más fuerte—. ¿Quieres que se vaya?

—¡Joan, deja de asustarme! —insiste.

—Si quieres que se vaya tienes que decir "Joan desactívate y pasa a control manual" son las palabras mágicas —explica Inglaterra.

—¿¡Qué más puede hacer!?

America! —le riñe un poquito—. ¿Esto es para no tener que hacer las cosas solo?

—Pues quiero saber si puede hacer las cosas horribles que no me gustan y que siempre me pides como darles de comer a los caballos.

—No hay caballos aquí —responde.

—¿No hay caballos? —pregunta con curiosidad.

—No, pero hay niños apestosos —responde levantándose.

—¡No quiero bañarme!

—Oh, ¿quieres apestar?

—Noooo... ¡Joan, haz que no apeste!

Inglaterra se cruza de brazos mirándole.

—Joan no puede hacer que no apestes si no te bañas.

—¡Sí que puede!

—¿Qué es lo que no quieres que apeste, America? —pregunta Joan a la vez que ellos dos hablan.

—¡Joan, no!

—¡Yo, yo no quiero apestar! Haz que no apeste para que no tenga que bañarme —sentencia el niño.

Inglaterra abraza a Estados Unidos esperando que le tire encima colonia o algo parecido.

—Tienes diversos productos para evitar el mal olor, entre ellos talco, colonia y loción. Elige uno de los tres.

—¡Aborta la orden, Joan! ¡America, dile que aborte la orden! —pide Inglaterra.

Estados Unidos sonríe malignamente.

—¡Los... TRES! —sentencia

Inglaterra le levanta y corre con él en brazos.

Bloody hell! Bloody hell!

Tres segundos más tarde, Inglaterra y el niño son empapados en loción y espolvoreados en talco. Hasta que Inglaterra consigue meterse bajo la mesa protegiendo a Estados Unidos con los brazos y llevándose la peor parte.

Estados Unidos tose y luego se ríe al verle la cara a Inglaterra, que se sacude la cabeza, haciendo una nube de polvos de talco. Estados Unidos se sigue riendo

—¡Eso no ha estado bien! —le riñe. El pequeño se calla al instante.

—Pero... pero mira como ya no olemos mal —sentencia, y luego estornuda con el talco.

—No, pero ahora estamos llenos de polvo. Así que ahora seguro vas a la ducha —sale de debajo de la mesa, llevándole en brazos hacia su cuarto.

—Noooooo...

Of course yes —sentencia cerrando la puerta del baño con pestillo—. Hasta yo voy a tener que bañarme.

—Pero... pero tú dijisteeeeeeeeeeeeeeeeee —lloriquea.

—Te dije que no dejaras que Joan te hiciera no apestar, ¿qué quieres? ¿Que se rían de ti porque estás cubierto de polvos de talco? —pregunta empezando a quitarse la camisa y los pantalones. Estados Unidos se cruza los brazos y hace morritos.

—Joan, prende el agua con todos los grifos de la ducha de masaje —pide Inglaterra al techo, esperando que las fuentes de la cabina impresionen a Estados Unidos y quiera meterse dentro.

—Nadie va a reírse de mí, yo soy el mejor de TODOS —protesta Estados Unidos.

—Tenemos agua azul y agua roja, con motivos del cumpleaños de America. ¿Qué color prefieres?

Estados Unidos levanta las cejas y se gira a la regadera.

—Ambos —responde Inglaterra pensando "what the hell" pero lo agradece para su propósito y le sonríe a Estados Unidos—. Ya veras, esto no es solo un baño en un cubo.

—¿Agua azul? —pregunta el niño, flipando. El agua empieza a salir por la regadera. Y suena de fondo el himno nacional.

Inglaterra, en calzoncillos, se acerca a Estados Unidos, quitándole la camiseta del pijama.

—¿Qué suena? —pregunta el chico sin dejar que le quite la camiseta, intentando ver cómo abrir la regadera para ver el agua azul y roja que le prometieron.

—¿Qué suena? Es… una canción —responde Inglaterra abriendo la puerta de la cabina.

—¡Hoy es un bueeeen día en America! —empieza Joan (y sigue con el himno nacional de fondo) —. ¿Quieres escuchar el New York Times primero o el Washington Post?

Estados Unidos mira la regadera con la boca abierta y se mete a ella de un salto. Inglaterra se mete detrás cerrando la puerta detrás de él.

—¡Ya viste el AGUA! RED AND BLUEEE, ¡COMO NUESTRA BANDERA! —sentencia súper emocionado.

Yes! —Inglaterra sonríe tomando el jabón—. Quítate la camiseta. El niño se la intenta sacar por la cabeza enredándose con ella, e Inglaterra le ayuda a quitársela y empieza a lavarle la cabeza.

—Joan, pon una canción —pide Inglaterra.

—¿Qué canción quieres oír? —pregunta la voz, que como le ha ignorado con los periódicos, no ha insistido más.

—¿Por qué no hay una tina? —pregunta Estados Unidos mirando el piso y poniéndose de rodillas para jugar con el agua.

Shine shine little star —pide Inglaterra siendo una canción que sabe le cantaba a Estados Unidos para lavarle y lavándose él también—. Pues porque bañarse de pie es más rápido —responde Inglaterra.

—Oh... ésa la oímos muy a menudo, ¿verdad, America? —sentencia la máquina poniéndola al instante. Inglaterra levanta las cejas con ese comentario.

Estados Unidos está cantando la canción a todo pulmón, aún de rodillas en el piso, tomando el champú que está ahí y usándolo como barco. Inglaterra sonríe acabándose de bañar y de bañarle a él también, aclarándole el jabón.

Estados Unidos se mueve un montón, pasando el champú por TODOS los lugares de la regadera, sin dejar de cantar la canción.

C'mon, ya estamos listos —sonríe Inglaterra—. Cierra el agua, Joan.

—Nooooooooo! ¡Abrela!

El agua se cierra y se abre.

YEEEEEEES!

—America, tenemos que salir, ¿no era que no querías bañarte?

—Joan —Estados Unidos mira a la regadera como si fuera ella Joan y se traga la mitad del agua.

—Apaga el agua, Joan —comanda Inglaterra.

—Noo... cof cof cof

—¿Te acuerdas del dulce que te he prometido antes? ¿Aún lo quieres? —negocia el inglés.

Yes! ¿QUÉ ES? ¿QUÉ ES? ¿QUÉ ES? ¿QUÉ ES?

—Es una cosa que se bebe —le explica abriendo la ducha y tomando una toalla, echándoselas por encima él, quitándose ahora sí los calzoncillos mojados y luego secando al niño con otra.

—¿Es té? —pregunta con voz apagada por la toalla.

—No, aunque el té está más bueno. Se llama Coca Cola... Dilo tú.

—¡Coca Cola!

Inglaterra sonríe.

—¡Muy bien!

—¿Y cómo sabes que va a gustarme? Si el té es más bueno... —se queda a medias, porque el té no le disgusta, pero no le apasiona tanto como le han gustado esas galletitas de hace rato.

—Porque soy muy listo, claro —el inglés sonríe orgulloso abiendo la puerta del baño y saliendo al cuarto.

—¡Yo soy más listo!—le sigue.

—¿Ah, sí? —Inglaterra sonríe tomando la maleta que ha traído antes con él, en la que a sabiendas de esto ya puso ropa de niño y su ropa misma, dejándola sobre la cama y buscando dentro. Estados Unidos circula por el cuarto tocando todo a su paso con una mano, mirando sus figuras de acción con los ojos muy abiertos—. Ven, ponte esto —le llama el inglés tendiéndole su ropa.

—¿Qué es esto? —pregunta mirando los controles del XBox que están tirados en el suelo.

—Un aparato para sorber el cerebro, ven, ponte esto.

Estados Unidos suelta el control MUY impresionado y un poco verde se acerca a Inglaterra, mirando el techo.

—Toma —le tiende la ropa, que es de cuando Estados Unidos era un niño, vistiéndose él, aunque también ha traído ropa de cuando él mismo se hizo pequeñito.

Estados Unidos se pone la camiseta y los calzoncillos y luego se sube a la cama y empieza a brincar en ella, Inglaterra se acaba de vestir mientras salta un poco, sin reñirle y el niño, al ver que no le riñe, empieza a saltar con más fuerza. Y a dar vueltas y a empujarse contra la pared y a dar almohadazos.

—¿No planeas ponerte los pantalones?

—Nah —sigue, saltando, empezando a lanzar las almohadas hacia todos lados.

—Ah, ¿es que no quieres ir a ver el planetario?

Estados Unidos le lanza una almohada en la cabeza e Inglaterra cierra los ojos protegiéndose. El niño se ríe.

Come on! —sonríe el inglés yendo a buscarle.

—Noooooo... ven a saltar conmigo —Estados Unidos abre los brazos y le sonríe—. Esta cama es muy rara, no es de paja.

—A ver si vas a romperla... —Inglaterra sigue sonriendo.

—¡No se rompe! —el niño brinca adelante y atrás, y he de decir que yo creo que es una cama virtualmente irrompible, porque veo a Estados Unidos el adulto brincando en ella.

—Aún estoy esperando a que te pongas los pantalones para ir a por Coca Cola.

—Coca ColaAAAAA —Estados Unidos da dos saltos más y se echa a los brazos de Inglaterra, que le agarra al vuelo sonriendo y le hace dar una vuelta.

—¡JAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJJAJAJAJAAAAAAAAA! —se ríe y grita y hace un montón de escándalo Dios mío, con lo que Inglaterra se ríe también, contagiado. Estados Unidos se ríe un rato más hasta que...

—Tengo hambre.

—Pantalones —el mayor se los tiende dejándole en el suelo. Estados Unidos los toma y se los pone, dejándoselos abiertos. Luego le da un empujón.

—El último es NENAAAAAA.

—Si se te caen tropezaras —le sigue corriendo.

Por supuesto, al llegar a la cocina, con los pantalones a la mitad de las piernas, Estados Unidos tropieza un poco y se cae, rodando por el piso. Inglaterra corre hasta él subiéndoselos y cerrándoselos bien.

I WON! —sentencia Estados Unidos sonriendo.

—Jum! —responde el mayor fingiendo estar molesto, pero sonriendo.

—Quiero mi Coca Cola —se levanta mirándolo todo.

—Ven —le pide el inglés para que le siga a la nevera.

Estados Unidos se queda atrás un poco y mientras Inglaterra está de espaldas abre un cajón del fregadero, subiéndose a él. Inglaterra saca la lata de la nevera.

—¡Eh, eh, qué te tengo dicho de subirse a los muebles!

Estados Unidos se asoma al fregadero mirándole de reojo para que no le atrape antes de ver lo que quiere ver (que es un vaso de Spiderman que esta puesto adentro), pierde el equilibrio, y se detiene de donde puede... Por suerte, Inglaterra le sostiene antes de que se caiga lo mejor que puede. Aun así, tira el trastero con dos ollas y unos platos (de plástico) que estaban ahí.

—¿Estás bien? —le pregunta mirando alrededor. Estados Unidos asiente con la cabeza

—¿Viste como salieron volando las cosas? —pregunta el niño. El inglés sonríe levantándole y él sigue con el trastero en la mano, apretado fuertemente.

—Toma, sujétala y no la remuevas —le pide dándole la lata de Coca Cola, mientras empieza a recoger.

Estados Unidos la agita un poco en cuanto Inglaterra no le mira escuchando el líquido adentro

—¿Vamos al salón a tomarte la Coca Cola?

Yes! —dice, corriendo al salón.

Inglaterra le mira correr, saca un vaso del capitán América, por casualidad, saca hielo de la nevera y otra Coca Cola, yendo tras él. Estados Unidos sonríe sentándose en el sillón, habiendo agitado un poco más la lata.

El adulto se acerca a los sillones y deja el vaso frente a Estados Unidos y se va a un armario, sacando una pajita y una sombrillita. El niño sonríe moviendo los pies adelante y atrás, mirándole impaciente

Inglaterra se sienta a su lado poniendo la pajita en el vaso y tomando la lata de Coca Cola. La abre y sale un montón de espuma, así que la separa de sí mismo echándose para atrás. Estados Unidos mira toda la escena con los ojos muy muy abiertos.

—¿La has agitado, verdad? —pregunta vertiendo el resto en el vaso y poniéndole la sombrillita. Estados Unidos niega fervientemente con la cabeza mirando la sombrillita. De todos modos Inglaterra le tiende el vaso.

Estados Unidos se sonríe, sacando la sombrillita y mirándola. Mira el vaso y esquivando la pajilla al no saber qué hacer con ella, acerca los labios al borde del vaso, dándole un trago. Inglaterra le mira.

—¿Y bien? ¿Te gusta?

Los ojos de Estados Unidos se ponen ENORMES y luego cambian a forma de corazón. Sin responder baja la boca al borde del vaso de nuevo, empezando a beber otra vez.

Wait wait, mira, usa la pajita ahora —se ríe el inglés. Estados Unidos se separa, respirando con dificultad y relamiéndose el bigote.

—Esawesomesabedeliciosaquieromás.

—¿Ves? El palito este, te lo pones en los labios y sorbes por él —hace el gesto.

—¿Sorbo por él?

Yes, aspira, mira —lo hace Inglaterra un poquito. Estados Unidos se acerca al popote y sopla por él.

—No, no! No soples, al revés, para dentro... Como cuando silbas hacia dentro.

Estados Unidos se ríe porque lo ha hecho a propósito.

—Es como cuando te echas un pedo en la tina —se muere de risa.

Inglaterra sonríe y niega con la cabeza. El menor se acerca al popote y chupa por él y se atraganta un poco a la primera, pero a la segunda ahí lo tiene. Inglaterra le mira y él sonríe, bebiendo más y más hasta terminarse la Coca Cola sin respirar.

El inglés sonríe mirándole y aprieta los ojos con el sonido característico de los hielos y la caña sorbiendo los restos. Estados Unidos hace todo el ruido posible, al parecer es una habilidad innata. Luego eructa sonoramente.

—Estas hecho un gentleman —suelta adivinen quién con sarcasmo. Estados Unidos se ríe y le extiende el vaso.

—Quiero más.

—Sólo un poco más, ésta es mía —responde—. Si bebes mucha también te dolerá el estómago.

—¡No me duele! —le sonríe extendiéndole el vaso—, además has dicho que a ti te gusta más el té.

Inglaterra abre la otra Coca Cola que ha traído expresamente y le pone un poco más, mientras él se bebe un poco.

—A mí me gusta más el té —asiente.

Estados Unidos se la bebe completa otra vez haciendo mucho ruido con los hielos. Inglaterra empieza a crisparse con eso pero como hoy está de muy buen humor, no dice nada.

—¿Vamos a ir ahora al estrellario?

—No, primero quiero mostrarte algo para que puedas entender lo que vamos a ver.

What? —el niño se mueve en su asiento como si tuviera pulgas.

—Y se llama planetario —le corrige—. Mira fijamente ahí, esa cosa negra —le señala la tele.

Estados Unidos mira ahí, sin dejar de mover las piernas y dar saltitos.

—Joan, pon CBBC —comanda Inglaterra (children BBC, que es como el nombre más aburrido para una cadena de dibujos animados pero los niños en Inglaterra leen el timesito y usan monoculitos). La televisión se prende con la BBC, la BBC de adultos pues. Y con la suerte que tiene Inglaterra seguro están dando una peli de miedo o un concierto de Heavy Metal.

Estados Unidos mira la tele con los ojos muy abiertos, mientras el vocalista de Kiss enseña a la televisión su lengua partida en dos.

—Bloody hell, Joan! ¡Dije la CBBC! —protesta Inglaterra escandalizado—. Cambia a... ¡lo que sea! ¡A Disney Chanel!

—Esta es la BBC of London, England —replica Joan poniendo el Disney Channel.

—Ok, no voy a discutir contigo, quería la Children BBC, pero déjalo ahí —replica Inglaterra y se vuelve a Estados Unidos y a la tele. Joan cambia el canal a la Children BBC.

Estados Unidos sigue mirando la tele con la boca abierta.

—¿Por qué hay personas pequeñitas ahí adentro?

—No son personas pequeñitas, es una imagen que se mueve —explica—. Como las fotografías.

—¿La gente se mueve en las fotografías? —impresionado... pensando que quizás no se ha dado cuenta.

—No, no... las fotografías son imágenes estáticas, éstas son imágenes pero en movimiento —explica con paciencia—. ¿Sabes cuándo jugamos a eso de hacer muchos dibujos muy parecidos en un montón de hojas y luego los pasamos así rápido —hace el gesto—. y parece que el dibujo se mueve? Esto es lo mismo.

Estados Unidos parpadea y luego mira la tele y luego le mira las manos.

—¿Ahí adentro hay un montón de hojas? ¡Pero tiene que ser UN MONTÓN!

—Algo así, es un poco complicado —asiente.

Estados Unidos se gira a la tele y unas naves empiezan a volar en la caricatura que están pasando... y... hemos perdido a Estados Unidos

Inglaterra sonríe mirándole y mirando la tele. El menor abre la boca

—¿Sabes? Esas existen —le susurra Inglaterra en secreto. Estados Unidos abre más la boca, impresionado.

—Joan, apaga la tele —comanda Inglaterra y luego mira al menor. La tele se apaga.

—Noooo! Nununuuuuu! ¡Arréglala...a... ponla!

—Vamos a ir al Smithsonian, museo del aire y el espacio y vas a poder ver las de verdad y vas a ver cómo es que el hombre ha caminado por encima de la luna pero tengo que contarte algunas cosas primero y necesito que me prestes atención.

—Pero pero pero... ¿viste las cosas esas que estaban como... pájaros... y que... viste? y... ¡volaban!

—Eso es —Inglaterra sonríe—. Se puede volar por el cielo fácilmente y se puede volar más allá del cielo y llegar a la luna y aún más allá.

El pequeño abre los ojos más como platos, yo me pregunto si no se le secan.

What?

—Con máquinas y aparatos muy complicados, parecidos a... ¿recuerdas esos dibujos de Italy sobre las máquinas voladoras, los de Leonardo Da Vinci?

Estados Unidos le mira como si le hubiera hablado en ruso antiguo.

—Sí los has visto, tienes un libro con ellos en tu cuarto, os lo traje a ti y a Canada.

—¿Dónde está Canada? —pregunta acordándose de repente y agobiándose por ello—. Tiene que ver la cosa esa que echa agua roja con azul, ¿la viste? ¿La viste?

—Ah... está con France, quizás venga mañana.

—Tengo que decirle como vencimos al fantasma... y... y... las cosas que hicimos y... ¿vamos a ir a ver las cosas voladoras? ¿Viste lo que estaba en esa caja rara?

Of course, seguro puedes contarle todo mañana —sonríe—. Pero tienes que escucharme, porque vamos a ir a ver esas naves espaciales y no vamos a ir en caballo.

—¿Vamos a ir corriendo? —se levanta tirando el vaso con los hielos al suelo —¡Yo gano! —se echa a correr con destino desconocido.

—No, no —el británico recoge el vaso mirándole correr—. Vamos a ir en una máquina para llevar personas, pero no tiene caballos ni burros, sino que tiene un motor y hace mucho ruido pero corre mucho y es muy divertido.

No estoy segura de que Estados Unidos haya oído algo porque ha ido a la puerta y luego ha vuelto corriendo hasta Inglaterra

—¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos!

Inglaterra se levanta y se muerde el labio pensando en que no tiene ni idea de si Estados Unidos tiene o no ahí una camioneta o un coche o una moto o cualquier cosa, cuando suena el timbre.


Cuando pensábamos que el niño no podía ser más hiperactivo... resulta que sí se calmó al crecer.

¡No te olvides de agradecerle a Tari su trabajo de edición en tu review!