TEMARI

- Hey, Ino, qué tal?

Se le ilumina el rostro solo de oír su nombre de los labios de él.

- ¡Como siempre! ¿Y tu?

- También muy bien, un poco cansado...

Algo interfiere mi visión y me pierdo su conversación.

- No te preocupes, puedes estar segura de que él es totalmente inmune a sus encantos, aunque tu no lo serás cuando decida ir a por ti a apalearte, o lo que se le ocurra.

- ¿Es que de pronto mi cara a adoptado una amable expresión que invita a la gente a hablar conmigo?

Pregunté, tratando de ladear a la cabeza para visionar a Ino y a Shikamaru.

- Sigues siendo la misma, solo que más interesante, así que vete acostumbrándote; conozco a Ino desde pequeña.

Era una pregunta retórica; no había ninguna necesidad de responderla.

- Bien... la verdad es que aunque no te conozco para nada, sé que siempre hemos ido a la misma clase y que tienes éxito con las chicas. Creo que es la única razón por la cual me acuerdo de tu nombre, Sasuke… Bueno, encantada.

Mi intento de zanjar una conversación demasiado comprometida sobre Shikamaru con alguien que no conozco, pero él sigue hablando.

- Si te sirve de consuelo es la primera vez que te oigo mencionar más de dos palabras, a no ser que sea en clase, así que la sorpresa es mutua. De que me acercase a hablar. No sé porque lo he hecho pero… Nunca se lo habría dicho a nadie, pero aunque tengo esa faceta de silencio permanente, en fin, "te dejo" ser mi amiga.

- Respecto a lo de Ino, a la que por cierto no conozco de nada, pero que se ve que hay un alto índice de probabilidades de que me pille manía porque eres la segunda persona que me lo advierte, aprecio tu preocupación. Sé que no sueles implicarte y te lo agradezco. A partir de ahora iré con más cuidado. Así que soy yo quién marca límites y no sé si vas a pasar el examen de la amistad: hacen falta más que palabras.

- ¿Hechos?

Nada de lo que dice le hace cambiar esa expresión de me importa un bledo. Creo que empieza a caerme bien.

- Vas por el buen camino –le sonrío porque me hace gracia. Parece que la gente callada solo dice algo cuando realmente quiere hacerlo. No sabía que fuera tan buen tío- sí me disculpas me voy a buscar a mis hermanos.

- Bien, si alguien tropieza contigo por el pasillo es por tu faceta de invisibilidad. Así que ve con cuidado. La verdad es que no sé como lo consigues.

Me despedí con un gesto diciendo: "¡Te daré clases si quieres!" ^^

Dibuja una media sonrisa que me hace sentir satisfecha, con esa agradable felicidad de encontrar a una persona con la que charlar sinceramente un rato.

"¡Si, me cae muy bien!"

No se parece en nada al fanfarrón de turno y al menos se ha acercado sin intenciones de ligar ni nada de eso.

Aunque Shikamaru no me habla desde hace dos días…

¿Debe importarme que no lo haga?


SHIKAMARU

- ¡Mira esos dos!

Me giro y veo a Sasuke hablando con Temari al lado de la entrada de la cantina.

- ¡Si no fuera porque conozco a Sasuke desde hace muchos años y sé que no es precisamente un flirteador en potencia, diría que se está ligando a esa chica, qué bueno!

Mi primer gesto es ir hacia allí, pero Ino me detiene.

- ¿Qué haces? ¡Por una vez que se anima déjale en paz al pobre!

¡Tiene razón! ¿Qué voy a hacer?

- Si, no es asunto mío.

Me quedo pensativo e Ino me mira un momento con una expresión un poco rara. Como si quisiera pedirme algo y no se atreviera. Mi mente sigue puesta en los dos que charlan tranquilamente. "¿Qué es eso?"¡Temari se está riendo! Y es la primera vez que hablan. Como aquella vez…

El recuerdo del beso me hace volver la vista otra vez. Estoy inquieto, no puedo evitarlo. Ella no tiene porque besarlo, ni siquiera le conoce… Aunque entonces a mí tampoco. ¡Mierda, porque he tenido que dejarle espacio y tiempo! Pensé que si me alejaba un tanto ella se relajaría y así… lo tendría más fácil o pensaría más en mí. La decepcionante conclusión es que no piensa en mí; más bien me a olvidado.

Ino sigue mirándome con gesto grave. Parece que se esta debatiendo con lago y no para de mirarme. De pronto, una idea asoma en mi cabeza; pero no puede ser.

- ¿Un chocolate?- río medio en broma.

- ¿Eso es todo lo que puedes ofrecerme?

Por un momento su expresión parece seria, pero al siguiente ya se está riendo y contesto:

- ¡Estamos en un internado; no se encargan niños aquí!

Río un rato más, tratando de ocultar mi incomodidad.

¡Diós! Como no me había dado cuenta hasta ahora. Mi risa no tarda en esfumarse y siento que debo apartarme de Ino, a la que quiero demasiado como para hacerle ese tipo de daño. Vienen a mí todas las bromas obscenas, las muestras de cariño que para mí no iban más allá de la amistad y también percibo la fácil malinterpretación que pueden ofrecer.

- Voy a ver qué tal ha ido – rápidamente me voy hacia Temari, que ha entrado en la cantina.

Miro a Sasuke al pasar, tal vez por curiosidad o por… no sé… "Celos".

- Tem… -me interrumpo.

Temari se encuentra con sus dos hermanos. No sé si sería bueno molestarla en este momento; parecen pasarlo bien.

Me voy. Tal vez Kiba vaya a salir para pasear a su perro y pueda acompañarle para fumar un cigarro.

¡Lo necesito!:(


SAKURA

- ¡Naruto!

Lo llamo cuatro veces hasta que me doy cuenta de que lleva puestos los auriculares. Corro para alcanzarlo y se gira sonriendo.

- Dime, Saku.

- Hoy Hinata me ha dicho que este sábado hay escapada hacia el "Oppidum", la zona de camping con fogata al lado del lago; ¡No podemos faltar!

- Parece inevitable…

- ¡Y ella también viene!

- ¿EN serio?

No me sorprende su incredulidad. Hinata casi nunca participa en ese tipo de salidas clandestinas; es demasiado prudente, pero al final conseguí que fuera. No sé cómo, porque he nombrado todos los chicos que pensaba invitar y solo entonces me ha dicho que si; ¡eso quiere decir que habrá diversión, aunque aún no sé quién es el afortunado que le interesa! Aún así, sería perfecto si fuera aquél que tengo delante, teniendo en cuenta su incapacidad para conmover a las chicas… En fin.

- ¿Qué te parece Hinata? –le pregunto casualmente a mi amigo de la infancia.

- ¿EH?

- Ya sabes, como chica.

-¿EH?

A veces me pone histérica.

- ¡¿Es un "¿EH?" de no entiendo la pregunta, de no lo sé, o simplemente eres idiota?

- Lo-lo siento, simpl-emente…

Balbucea como un atontado:

- Oh, Jo, jo, jo… no hace falta que digas más.

Mientras me alejo por el pasillo se oye la frase: "no sé que me dá más miedo; que lo haya adivinado o su reacción". Río para mi misma ante el comentario pero Naruto no debe preocuparse. Tendré tiempo de ocuparme de ellos, si Hinata lo quiere, pero también voy a estar ocupada con mis propios planes, ¡A saber!; Sasuke Uchiha.

Todos lo saben. Todo el mundo, al menos desde que lo declaré en tercero de primaria, en plan, delante de toda la clase; ¿Sasuke, quieres salir conmigo? Seguido del interpelado saliendo de la clase sin decir nada. Eso zanjó la cuestión. Pero han pasado muchos años y aún lo quiero. Siempre lo he hecho.

Aunque él no se da por aludido…Y este sábado voy a conseguir que, al menos, me preste algo de su atención.


TEMARI

- No voy a ir.

- Oh, vamos, Temari.

Shikamaru apoyó la mano en la pared, a mi lado. Detrás del gimnasio no hay nadie a esas horas, pero aún así me pone nerviosa su proximidad.

- Cada vez que haces eso me intimidas.

- ¿Hacer qué?

- Te pones en esta posición de… ataque.

- ¿Ataque? ¿te sientes atacada?

- Oh, vamos. Es la típica posición de machito.

Levanta las manos y suspira audiblemente.

- ¡Vale, se ha terminado el apoyarse en la pared, señorita quisquillosa! Pero que sepas que entonces tienes que dejar de decir que no a todo lo que te propongo. Es ofensivo, aunque me gusta este carácter tuyo tan inflamable.

Noto como me suben los colores, y él se da cuenta de lo que ha dicho.

- Tu sinceridad es… halagadora… Pero aún así estás loco si crees que voy a ir a la "escapada" con tu grupo.

- No solo somos nosotros; habrá mucha gente. Puedes traer a tus hermanos.

- No los conoces.

Me miró con curiosidad. Tengo que explicárselo:

- Quiero decir; ellos van por su propio pie. Que yo prefiera los libros a la gente de mi edad, no quiere decir que ellos no tengan su grupito. Aunque seguramente mi problema es ese; voy más con los amigos de mi hermano mayor que con vosotros; pero es normal, porque soy mayor, solo me perdí un año de estudio durante… ya sabes, mi transición hasta que llegué aquí, y…

- ¿Tu transición? Eso quiere decir que te pasaste un año sin ir a la escuela, pero ¿por…?

- No voy a hablar de eso.

Lo pilló al vuelo.

- OK. ¿Vienes?

- Tal vez, pero…

Estoy dudando.

- Te rindes muy rápido hoy no?

¿Quiere que vaya o no?

- No creo que esté con tu grupo, sabes, creo que iré con mis hermanos, ya planeaba hacerlo, y claro, no quiero que pienses…

-¿Que me has dicho que no, sólo para que no pensara que ibas para verme a mí?

Me quedo mirándolo, sin saber qué contestar. Me temo que tendré que afirmar que sí, pero, aunque es penoso que me excuse ante mi misma; lo he hecho inconscientemente.

- ¿No dices nada?¿Puedo aprovechar el momento?

Demasiado rápido me doy cuenta de que se trata, lo suficiente como para atarle los brazos al cuello cuando se lanza para darme un beso. Me sorprendo, porque me abandono a él, y el beso se prolonga y me aprieto contra él, que me mantiene, sujeta entre sus brazos, contra la pared. Se aparta un momento y yo le suelto la cola, revolviéndole el pelo. "Que guapo está…" No creo que le interese saberlo, así que simplemente le devuelvo el beso, que se vuelve más apasionado a medida que tratamos de acercarnos más el uno al otro. Su mano resigue la curva de mi espalda, y cuando baja un poco más me doy cuenta de que esta oscuro, estamos detrás de la zona del gimnasio en la que yo había estado leyendo, y que deberíamos irnos antes de que nos encuentren o nos echen en falta.

Pero Shikamaru sigue besándome, y la sensación de estar recostada en su pecho es demasiado reconfortante como para dejarlo sin oponer resistencia.

Trato de darle unos golpecitos en el hombro, se aparta y nuestros labios se encuentran apenas a dos centímetros. En un segundo veo lo fácilmente que es salvarlos. Rápidos besos, dulces, sonríe, y yo le sonrío también. Me besa la punta de la nariz y la comisura de los labios. Me aparto tal vez un poco bruscamente, pero lo necesito para despertar del encanto y la fuerza que opera en mi cuando estoy entre sus brazos.

Me falta el aliento pero consigo decir:

- Tenemos que ir… al comedor.

Me giro y desaparezco para recostarme en la esquina y tranquilizarme un rato. En menos que se dice nada recibo un beso, y una promesa:

- Ya entraré yo primero, si quieres. A las once en la puerta de los baños del jardín del edificio C, hasta luego.

Lo veo alejarse, y me siento de pronto estúpida y decepcionada. Pienso en sus besos.¿Quién me mandó a hablar entonces?