Disclaimer: Esta historia es un fic inspirado en los personajes de Twilight la saga, por lo tanto el 90% de los personajes pertenece a la gran Stephenie Meyer.
N/A: ¡Wow! la única palabra que se me viene a la mente cuando veo los diez reviews es... ¡¡gracias!! De verdad, estoy muy contenta. Sé que quizás alguien pediría mas, pero, para ser mi primera historia aquí, creo que está bien. No es que sea conformista (de hecho, creo que es uno de mis defectos el no serlo, tiendo siempre a ponerme metas muy altas, soy bastante exigente conmigo misma, por lo tanto, conformista no es una palabra que me caracterice) pero tampoco soy una gran escritora y además ¡estamos recién comenzando! quiero ser optimista y no ir lloriqueando por pocos revies :) haha. Bueno, me fui de tema. Mis sinceras disculpas por la demora en actualizar otro capítulo pero, pienso que será así siempre, no mas de dos capítulos por semana. Mi amiga me dijo que yo tomara esa desición pero, a decir verdad soy bastante cabezota en eso, no quería tomar la decisión sola, así que supongo que dilataré mas ese asunto y, probablemente me demore un par de días en subir a mi perfil las fechas de actualización. Por lo pronto, les dejo el segundo capítulo que, es nada as ni nada menos que un ¡EPOV! *aplausos*.
What a wretched luck
{Edward}
El viaje desde New York a Seattle había sido agotador. Por suerte cuando llegue esa noche ya tenia mi reservación lista en el `Mayflower Park Hotel´. En otras ocasiones me había hospedado en el `Hilton´, pero la ultima vez tuve unos altercados con cierta heredera caprichosa. Hostigosa.
Le había dicho a mi agente que con un cuarto cualquiera estaría bien. Pero el insistió que para Edward Cullen solo estaba lo mejor. Y si traducía eso, simplemente significaba que me quedaría en alguna suite. Y no cualquier suite, ¡no señor!, sino que la mejor y más cara. Ostentoso.
No quise reclamar nada, ya que la habitación era bastante agradable. Un poco femenina con tantas flores en la cama. La cama tamaño King se veía cómoda. Así que me senté en ella y rebote un poco, `si, muy cómoda'. Me acosté temprano ya que el cansancio me ganaba.
A la mañana siguiente pedí que me trajeran mi desayuno a la habitación. No tenia ganas de bajar y llamar la atención. Aburrido. Ordene un desayuno Europeo Continental, estuvo fabuloso.
Cuando ya eran cerca de las una, me puse una chaqueta de mezclilla negra y mis Ray Bans. No quería llamar la atención. Lo odiaba. Así que mientras más simple, mejor.
Decidí ir caminando hasta la costanera de la ciudad. No quería moverme en automóvil en un lugar que merecía ser detenidamente observado. La ciudad estaba rodeada por una abundante vegetación, no había un solo lugar desde el cual no se pudiese ver un árbol; algo a lo que mis ojos no estaban acostumbrados a ver en New York; una ciudad completamente sofocante y si hubiese estado en mis manos escoger un lugar alrededor del mundo para vivir, definitivamente la elección no sería NY. Entonces, ¿por qué rayos vivía allí? Fácil; porque simplemente soy un maldito hijo de mami. No puedo estar alejado de mi familia más de un mes que ya quiero dejar todo y volver a casa a compartir mi tiempo con las personas que mas quiero en todo este mundo, mis padres.
Saqué de uno de los bolsillos de mi chaqueta el folleto que me habían entregado en la recepción del hotel con las indicaciones para llegar al destino deseado. No me costó nada ubicarme en aquél colorido mapa para luego comenzar a armar mi camino hacía la rivera del canal Puget.
Observé cada uno de los detalles del paisaje admirado de la belleza de la cuidad. No es que nunca haya estado en un lugar hermoso, de hecho ya había viajado a varios países los cuales eran poseedores de los más hermosos paisajes solo gracias a mi trabajo, pero, este lugar tenía algo especial y no tenía idea que era eso que lo hacía tan especial.
Sin darme cuenta me hallé en lo que se suponía era el Elliot Bay, así que, dejando de lado mi análisis al paisaje, apuré mis pasos para llegar a la exposición.
Estaba totalmente cansado de tener que repetir una y otra vez las mismas instrucciones. No creía ser una persona tan complicada de entender ni tampoco me gustaba pensar que las personas a veces podían ser realmente estúpidas, pero hoy, me sentí profundamente tentado a apoyar la última idea.
Cuando por fin, -después de tres largas horas- todo estuvo listo, justo en los lugares que deseaba, sentí como en mi estómago un gran nudo se iba formando. No era para nada principiante en esto, pero sencillamente no podía evitar los nervios antes de cada exposición o actividad relacionada con mi trabajo. Cómo me odiaba por ello.
Dejé salir un bufido cuando, a lo lejos, pude ver aproximándose a mi, un grupo de periodistas locales. Y aquí vamos otra vez, Edward…
Luego de una hora de contestar preguntas para los molestos periodistas de la ciudad, me dejé caer en uno de los bancos que estaban esparcidos por el lugar, mirando directamente al canal. El agua se veía tan pacífica que llegue a sentir envidia de su tranquilidad, esa a la cual yo no podía postular.
Entonces me hallé cuestionándome por qué tenía que soportar toda esa presión de los medios sobre mí, ¡maldita sea solo soy un fotógrafo! Pero rápidamente una vocecilla dentro de mí, replicó a mi exclamación;
"Si, un fotógrafo joven, egresado con honores, cotizado por las mejores revistas, por los mejores centros de arte, premiado muchas veces ya en tu corta carrera e hijo de los exitosos Esme y Carlisle Cullen." Cerré mis ojos, abatido por la realidad, resignándome a seguir soportando toda esta porquería. Finalmente, estaba siendo lo que había soñado desde que estaba en el instituto. Fotógrafo.
…
Estaba un poco harto ya, y no era necesario que me quedara a cerrar o algo por el
estilo. Así que me pare y di una última vuelta. A la gente parecía gustarle mi trabajo.Y
eso, en cierta manera, me hacia feliz.
Pronto seria la hora del crepúsculo, así que me dirigí a un rincón en el cual lo podría apreciar bien, una lástima el no haber traído la cámara.
Había una chica, al parecer también es amante de los crepúsculos. Realmente se notaba concentrada, como si aparte de mirar hacia el horizonte tambien estubiera pensando. Aún no se percataba de mi presencia, asi que me moví hacia un lado para poder observarla mejor. Piel palida, mejillas levemente sonrojadas, pestañas largas, linda nariz, labios besables… ¡¿Labios besables?! ¿Qué rayos me estaba pasando? 'de seguro parezco un idiota pervertido.'
Volví a mi lugar, me sentía impaciente, me acerque un poco a su odio, su dulce aroma era embriagante, nunca había olido algo similar 'estoy peor que un adolescente hormonal', me aleje un poco para poder aclarar mis ideas, y claro, para que no piense que soy un maldito acosador.
"Lindo, ¿No?", ella recién en ese momento notó mi presencia, pero se asustó, porque puede notar que se tensaba.
Todo paso muy rápido. Se dió vuelta y chocó contra mi pecho, parecía que se iba a caer hacia atrás porque se tambaleo un poco, así que agarré sus brazos y la pude estabilizar.
…
{Bella}
"¿Estás bien?" Cuestionó la voz aterciopelada con algo extraño acompañando su voz. Era… ¿preocupación? De cualquier forma no fui capaz de responder. Estaba pegada en aquél sitio sin tener las fuerzas o la capacidad mental para ordenar a mi cuerpo que se moviese; tan solo mis cabellos se movían, meciéndose y chocando contra mi cara por la brisa que se levantaba a estas horas en las orillas del canal.
"Ya puedes moverte" Me volvió a hablar el extraño, entonces reaccioné.
'Perfecto, Bella. Estás en los brazos de un extraño y estás quedando como una real estúpida'. Me mandíbula cayó un poco formando una perfecta 'o' de asombro ante la situación. Definitivamente estúpida.
El… extraño –porque no se me ocurría otra forma para llamarlo- enarcó una de sus cejas con una sonrisa bailando en la comisura de sus labios mientras mis mejillas se teñían del odioso tono rosa que solían tomar cada vez que algo me avergonzaba; lo que sucedía de vez en cuando… Vale, mucho más que de vez en cuando. Arrugué el ceño, enseñándole mi molestia sobre su diversión sobre lo que sea que le esté causando gracia, lo que en realidad no ayudó más que a hacerlo extender la sonrisa por sus labios y dejar escapar el melodioso sonido de una risa. Su risa.
Bufé molesta y dejé caer mis brazos a mis costados, rolando los ojos y sonrojándome un poco, ahora debido a mi molestia. Tonto sonrojo.
No esperé mas, ¿Qué rayos estaba haciendo allí yo todavía? ¿No se suponía que me iba? ¿No recordaba acaso lo que me habían dicho mis padres sobre hablar con extraños?
'Claro, pero tu no haz dicho nada' habló una molesta voz dentro de mi cabeza, mi conciencia. Pero, yo no iba a hacerle caso a esa estúpida voz y, aprovechando la intromisión de esta, estando aún a tiempo de cumplir con la promesa que les había hecho a mis padres sobre no hablar con nadie quién no conociera, giré sobre mis pies y comencé a caminar rumbo a mi casa. Por supuesto que yo no contaba con lo siguiente; El osado extraño corrió tras de mi y, tomando una de mis manos –las que aún colgaban a mis lados, meneándose hacia delante y atrás con mi caminar- me sujetó, impidiéndome seguir andando.
"Espera." Pidió.
"¡¿Qué…?!-" 'Oh, oh…' El chico me volteó rápidamente pero sin ser brusco, dejándome a centímetros de su pecho. Alcé mi vista para encontrarme con la de mi captor. Muy mal movimiento. Él, bajó la vista para chocar con la mía y ahí recién me percaté de la belleza de sus ojos. Verdes como las esmeraldas. Cálidos como su toque sobre mi mano. Hipnotizantes como… nada de lo que antes había visto.
"Lo siento. No era mi intención hacerte sentir avergonzada o…" Se detuvo buscando la palabra precisa. "incómoda" Sacudí mi cabeza para poder aclarar mis pensamientos y ser capaz de responder.
"Lo hubieses pensado antes." Mascullé, no estando segura si había logrado sonar tan enfadada con lo estaba.
"Yo… discúlpame. Solo, no pude evitarlo. Te veías tan-"
"¿Ridícula? ¿Idiota? ¿Estúpida?" Le interrumpí haciendo mi voz cada vez mas aguda mientras pronunciaba las palabras.
"Iba a decir graciosa pero si tu crees que te veías ridícula, idiota o estúpida… está bien". Respondió sonriendo divertido. Como me irritaba este chico. Lancé unas palabras ininteligibles al aire a la vez que bufaba. El me miró un segundo mas sonriendo para luego comprender que estaba muy molesta. "Lo siento otra vez, suelo ser-"
"¿Torpe? Ya me di cuenta." Mencioné interrumpiéndolo una vez más. Estaba vez era mi turno de sonreír. Y lo hice. Pero para mi 'encanto' el me siguió, sonriendo también. Entorné los ojos. "¿Me soltarías, por favor?" Impuse más que sugerí, con la sorna pegada en cada palabra dicha. El sacudió la cabeza y lentamente liberó mano.
"Lo siento."
"Guarda tus disculpas para otra persona a mi solo… déjame en paz." Solté dirigiendo mi vista hacia el cielo, esperando alcanzar a ver lo que quedaba del crepúsculo. Pero ya no estaba. Me había perdido la parte favorita de mi día y todo gracias a… él. Miré hacia el río Puget un poco apenada cuando el sonido de alguien aclarándose la garganta me desconcentró.
"Creo que lo arruiné todo ¿no?" Me volteé a él mirándolo con la irónica pregunta '¿Enserio?' dibujada en mi rostro. "A mi también me agrada mirar el crepúsculo así que… creo que comprendo tu molestia. Yo… quisiese poder hacer algo para, enmendar lo que eché a perder. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?"
Abrí la boca dispuesta a lanzar una de mis envenenadas frases pero, prontamente la volví a cerrar. Después de todo, el me había hecho perder un bonito momento del día que siempre me gustaba apreciar desde mi hogar o desde alguno de los muelles de la ciudad, pero ¿Qué podría hacer el por mí? Estaba claro que no podía volver el tiempo atrás para dejarme exactamente en el momento que me hallaba antes de su interrupción. Lo único que estaba queriendo ahora era volver a casa para llegar a desplomarme sobre mi cama y descansar de la pesada semana que había tenido, pero, eso no era algo que el pudiese hacer tampoco. Suspiré; no había tenido suerte en mi búsqueda de pedir algo molesto para él.
"No, no es necesario" Respondí educadamente pasados unos minutos. El había sido muy amable al ofrecerse a hacer algo por mí, aún cuando yo no había sido muy cortés que digamos.
"Debe haber algo. Me siento verdaderamente culpable". Solté una ligera y corta risa, me causaba gracia su sentimiento de culpa, ni que me debiese algo tan valeroso. Pensándolo bien, tenía muchos crepúsculos más que observar, ellos no dejarían de salir por un día, a menos de que fuese el fin del mundo. Mi pensamiento me hizo reír. Estaba desvariando, otra vez.
"No lo hay." Sonreí. "Es enserio, no te molestes. Está todo bien." Volví a sonreír y un extraño sonido nos interrumpió. Era como un rugido pero no animal era como de algo hambriento pero…
"¡Oops!"
No pude evitar soltar una carcajada. El rugido no había sido nada más ni nada menos que el estómago del 'extraño ya no tan extraño'. Sonrió afectado para luego sonrojarse ¡Se había sonrojado! Y yo no logré manejar mi risa otra vez.
Poco a poco mi risa se apagó al igual que la suya –ya que después de unos segundos de mirarme avergonzado y talvez algo molesto, me imitó, riéndose- y yo suspiré poniendo una mano en mi abdomen, adolorido después de reírme en grande.
"Bien, creo que ya es tiempo de que me vaya. Tu estas muy hambriento y yo muriendo por tocar mi cama para descansar. Fue un… casi gusto conocerte" –dije meneando mis manos dibujando cualquier cosa en el aire mientras hablaba.
"Para mi, fue un gusto conocerte." Dicho esto sonreí y me di la vuelta para irme a casa pero nuevamente el me detuvo, esta vez, interponiéndose frente mi camino.
"¿Qué sucede?" Pregunté alzando una de mis cejas.
"Estaba pensando… bueno, yo no soy de la ciudad y ya haz oído a mi estómago rugir y… me preguntaba si te gustaría ir a comer o tomar algo conmigo" Lo miré con mis ojos muy abiertos. "No quiero hacerte sentir incómoda. No es algo así como una cita solo… estoy solicitando tu compañía, quizás así pueda disculparme. Ya sabes, invitándote algo, además no conozco ningún lugar donde ir a consumir algo aquí, es mi primera vez visitando Seattle y… la verdad no me gustaría perderme, ¿acaso no pesaría en tu conciencia que yo me pierda o algo así?"
No podía creerlo, ¿había escuchado lo que había escuchado? Lejos, esto era lo más bizarro de toda mi vida. Estaba completamente helada, shockeada; me estaba invitando a salir y aún mas, estaba usando el bajo recurso de la 'extorsión'. Bien, no le resultaría.
"Créeme, el remordimiento no duraría mas de diez minutos en mi cabeza que ya lo olvidaría." Respondí mencionando mi mala memoria o, mas allá de eso mi capacidad de ser grandemente despistada.
"Bien, dejemos afuera el remordimiento." Sonreí. "Pero, aún así ¿Qué dices? ¿Me acompañas?"
"¿No te dijeron tus padres que uno no debe charlar, ni salir con extraños porque es peligroso?"
"Si lo hicieron. Pero no creo que me hagas algo malo" Abrí mis ojos imposiblemente grandes.
"No iba a eso."
"Ah, si… bueno, yo no te haré daño. No soy tan malo la verdad" Sonrió inocente. "Además, ya hemos roto la regla, ya hemos charlado así que no hay mucho que perder".
"Si, pero… a pesar de eso sigues siendo un extraño".
"Oh, cierto. Que estupidez la mía" Sacó su mano derecha del bolsillo de su chaqueta y la extendió "Soy Edward Cullen. Es un gusto conocerte." Tomé su mano, impactada. "Bien, ya no somos extraños, ahora ¿vamos?"
Agradecimientos: Kriito Cullen Masen , Marat , maRiia , Mary , maiy , Angel0607 , Nita McCarty {Nitaaa! luv ya so much! xd} , Yasaku Uchiha's Lov3 , Camile W. Addams {Tú! mi querida cooperadora!}
Gracias a todos ellos/as por comentar. Gracias también a los que agregaron la historia a favoritos e incluso me agregaron a ¡Autor Favorito! ¡Hey! eso si que lo agradezco :) Y ¿saben? me gustaría ver sus comentarios también, les aseguro que no muerdo ;) ... por ahora. Já! Adiós! :)
