Salut!

He venido con un nuevo capítulo de Confessions of a Sinner. Hoy no daré muchas notas de autor, porque la verdad que esta parte está bastante larga y la escribí en una tarde justito antes de ir a la Universidad y salió sin tedio o demora, la inspiración está acompañándome en esta historia, cosa que agradezco bastante. Leo sus reviews y me emociono más y más por la buena acogida que está teniendo el relato, sé que soy nueva en estoy y cometo muchos errores, no tengo mucha idea de escribir historias de este tipo (de hecho, lo único que escribo son derechos de petición y subsiguientes, así que se imaginarán como se estanca mi creatividad con tareas tan mecánicas) y de hecho es mi incursión en ff y en smuts y esas cosas, así que pido disculpas y espero mejorar poco a poco de su mano.

Muchas gracias por seguir esta historia y regalarme un comentario, me animo a continuar. Son el alimento a mi escritura. Gracias de nuevo.

Pdta. Quiero aclarar que el aspecto de todos los personajes son en base a los actores que los interpretan en el mundo cinematográfico, ya saben, si hablo de un joven Tony Stark, imagínense a un joven Robert Downey Jr. Que a propósito se ve adorable siendo un muchachito… Esa es la única similitud que tienen los protagonistas del long shot con las figuras de Hollywood.

Disclaimer: Solo me pertenecen la trama, la historia y el contexto en el que viven, los personajes y demás hacen parte de Marvel y las compañías en conjunto que trabajan con la empresa y poseen los derechos.

Voilá!

Tercer capítulo: Attracted

Soundtrack: Hit the road Jack- Ray Charles

Acomodaba su corbata marrón frente al espejo alargado de la habitación en la que vivía. Hoy debía pagar su mensualidad a la señora McAllister y sin embargo rompería la regla esta vez y no lo haría luego de que todo el dinero que tenía lo destinara a comprar un traje nuevo. No quería lucir desaliñado y recién salido de combate, este día era más importante que muchos otros, hoy Tony cumplía 14 años. Era la primera vez que Howard después de seis años celebraría un cumpleaños con su unigénito y había invitado al capitán por ser su mejor amigo y sobre todo, cumpliendo el pedido especial de Tony que deseaba verle después de tanto tiempo. Al fin y al cabo, como había dicho Howard… "-Eres su héroe y para él sería un honor tenerte en casa-"

Y eso basto, para que Steve ahorrara por meses y comprase un regalo a Anthony, además de gastar la renta en el ilustrísimo sastre. Ya no parecía un pordiosero, incluso sin rastro de la barba de dos meses que tenía, parecía que fuese mucho menor de los 36 años en su haber. La camisa azul marino resaltaba sus ojos grandes y claros, según le había dicho el sastre, además de la gabardina amplia y larga, junto al sombrero fedora que contrastaban finamente su elegante porte. Porque aunque Steve creyese que era un hombre viejo y nada atractivo, los años le daban una apariencia mucho más madura y sensual, que ni en sus 20 hubiese podido obtener, una mirada altiva denotando poder y una curva en sus labios que exudaba tentación pura. Ni hablar de su cuerpo grande y con músculo, arrodillando a hombres y mujeres por igual enloqueciendo un poco por poseer ese delicioso conjunto que significaba Steve Rogers.

Hizo una reverencia a su imagen reflejada en el espejo y tomó el regalo concienzudamente envuelto en sus manos, antes de apagar las luces y salir a la calle. Caminó firme por el pavimento como un cazador acechando a su presa, haciendo suspirar a las camareras de los puestos de café y envolviendo a los hombres en un ambiente hostil. Cada persona que pasaba por su lado, giraba su rostro, encontrándose con el rostro masculino y varonil de Steve y no evitaban observarlo con admiración, porque era un dandi en su máxima expresión.

Jugueteó con el regalo de Tony, supondría que María y Howard lo inundarían de obsequios infantiles y sin embargo, Steve haría una jugada maestra al darle un corazón. Hace un año, en medio de los experimentos que elaboraba el pequeño Stark, hubo un accidente que lo dejo con un trozo de metralla en el corazón, Howard en búsqueda de curar a su hijo y arrebatárselo a la muerte, se alejó más y más, no solo de Steve sino de su propia familia. Esos meses en que no tuvo noticias de Tony, implicaron una muerte en vida para el capitán, que largándose de casa y con la cabeza embotada, se enlistó en un negocio de peleas clandestinas del que casi nunca salía, salvo para curar las heridas de gravedad que sufría en el combate. Se refugió en el licor y el cigarro, a pesar de detestarlos y lloraba cada noche, imaginando a Anthony sufriendo, a Anthony sin vida, a Anthony en un ataúd, a Anthony… siempre pensando en él y en nadie más.

Acosado por esa imagen frívola de verlo allí muriendo, pronto dejo de dormir y su genio irascible aumentaba alarmantemente, a punto en que en una rabieta por dinero, golpeo al dueño del lugar y se quedo sin un espacio para dormitar. Vagó por las calles por un tiempo hasta que una idea se alojó en su mente… ¿Y si Tony ya estaba bien, Cómo podría comunicarse con él sin un lugar fijo? Y empujado por ese deseo de recibir noticias pronto de su querido chico, regreso a casa y se encontró con la recuperación exitosa de Anthony gracias al invento hecho por su padre, agradeció a la mente maestra de Howard y brindó con una copa vacía por la salud de Tony, por el deseo de verle pronto. Escribió una respuesta a la carta que por algún tiempo estaba en su buzón y allí, su amigo le respondió con una invitación a comer, a la que Steve aceptó con muchas ansias.

Conoció en esa reunión por primera vez el reactor arc de Tony a través de unas fotografías que le enseñó Howard. El pequeño, estaba sonriendo pesadamente en una camilla de hospital mientras una placa luminosa de color azul se asomaba por su pecho desnudo y reemplazaba gran parte del tejido humano. El científico le confesó que Anthony no se sentía humano con esa cosa y que preguntaba a menudo, si tenía un corazón como los demás niños, a lo que no tenía respuesta y eso le entristecía de sobre manera. Y hoy, le daría uno nuevo, uno que le pertenecía tanto a él como a Steve.

Cuando llegó a la mansión provisional de los Stark, aguardando aún la finalización de la Torre en la que pronto vivirían, Jarvis lo recibió con una reverencia y un abrazo al que Steve accedió luego de no verle en tanto tiempo. Acompañado del mayordomo subió las escaleras que conducían hasta la amplia sala, decorada en el frente con el nombre de Tony y repleta de regalos grandes y ostentosos, allí, a un extremo logró observar una manada de muchachos tomando soda y hablando entre sí, mientras otros se contoneaban con una canción pegadiza en la pista de baile. Al otro lado, discutiendo y bebiendo licor estaban los mayores, entre los que estaba Howard y su mujer María discutiendo sobre las importancias de la ciencia en la ciudad y otras cosas que Steve no entendía. Sin embargo, Tony no estaba y le importaba una mierda su amigo y los demás, si su pequeña obsesión estaba ausente de la fiesta. A punto de marcharse y dejar con Jarvis el regalo que había hecho para el cumpleañero, una voz suave y ronca le interceptó en el camino.

-Capitán Rogers… Has venido-

Y solo esas palabras salidas de su boca, desarmaron al hombre más grande de Norteamérica. Se giró rápidamente para verlo recostado sobre la baranda de la escalera, observándolo con una sonrisa en los labios y vestido elegantemente, como jamás lo imaginó ver y como se le antojo ahora. Se saboreó los labios sedientos y se acercó un poco hasta tenerlo al frente para observar esos deliciosos ojos oscuros abrirse de sorpresa. Había crecido bastante este último tiempo, ahora su cabeza llegaba algo más abajo que sus hombros y tenía una expresión más pícara que inocente atrayéndolo como polilla a la luz. Su cabello sin gomina estaba desenfadado, dándole un look mucho más jovial a su vestimenta. Además sus labios estaban de un color carmesí e hinchados, como si buscaran ser besados por Steve, como si gritarán ser mordidos por la boca ansiosa del capitán.

Tony era todo un espectáculo y ese capitán al que todos deseaban, estaba a punto de caer ante la aparición pecaminosa del muchacho de 14 años. Tragó saliva fuerte y sin poder resistirse, alzó su mano para entregarle el pequeño regalo.

-Gracias Capitán- dijo por fin Tony, antes de despejar su vista del rubio y tocar con fragilidad la caja envuelta en brillante papel. -¿Puedo abrirlo ahora?-

-Seguro hijo, puedes hacerlo-

Steve se lamentó el apelativo formal que había utilizado con Tony, pero que no pareció importarle al joven que en un santiamén tenía el collar diseñado especialmente para él en sus manos, allí, su escudo de franjas y estrellas desestructurado se unía como uno solo al reactor ark brillante que tenía el moreno. Antes de que Anthony le observará a los ojos, el Capitán tomó con sus manos el precioso collar y le mostró la inscripción que yacía en la cadenilla de oro macizo.

-Prueba de que Tony Stark tiene un corazón- leyó el joven, antes de que levantará su rostro y sus ojos estuviesen colmados de lágrimas queriendo salir. Un puchero en los labios le indicó a Steve que algo estaba mal con el regalo, lo que además de desanimarle, le hizo sentir mal por su pequeño Tony.

- ¿No te gustó el collar? Si quieres puedo traerte otro regalo, lo siento mucho…- dijo con dificultad Steve, mientras tomaba su sombrero y se disculpaba reverencialmente ante el muchacho y cerró los ojos, esperando que le estamparan el collar en el pecho, o que Tony le insultara y le dijera lo mal que estaba el regalo, pero sintió unos brazos adherirse a su cintura y un leve aroma a chocolate amargo llegar a su nariz.

Steve aceptó el abrazo con reticencia, hasta que Tony lo tomó de la mano y lo atrajo escaleras arriba, a su habitación. Cuando encendió la luz, se encontró con posters suyos y de su padre dominando la pared, mientras que otros de ingeniería y demás estaban relegados. Hojas de papel tirados al suelo y un tablero de vinilo con avanzadas formulas para su edad que tenían como objetivo su escudo especial.

-Tony… ¿Qué haces con mi escudo allá?- atinó a decir el capitán acercándose con curiosidad a los dibujos e intentar descifrar las complejas letras y números que se veían allí.

-Quiero darte algo Capitán, para que me recuerdes, así como yo te recordaré con esto-

Anthony se movió rápidamente hacía su closet y sacó una réplica exacta de su escudo, a lo que Steve abrió los ojos y se adelantó a tomarla… - Capitán, antes que nada necesito explicarte cómo funciona, no es del mismo material ordinario del que estaba hecho el tuyo, al contrario, está compuesto de una aleación de vibranium y adamantium, que lo vuelve prácticamente inalterable-

Entregó al capitán con formalidad el escudo, mientras tocaba su mano vendada y negaba con la cabeza- Me costó mucho obtener el vibranium y más aún la aleación, pero valió la pena todo. Por eso quería verte hoy, para desearte suerte en la próxima misión junto a mi padre y para que pienses en mí cuando enfrentes a tus rivales-

Steve se quedó con la boca abierta, sin saber que decir. Mientras él le entregaba un insignificante collar, Tony le daba un escudo nuevo indestructible. Quizá escuchando sus pensamientos, Tony sacó el regalo y se lo entregó a Rogers, antes de girarse y esperar a que se lo coloque en el fino cuello.

-Vale más este collar que cualquier cosa en la vida… Es prueba de que no tengo un corazón cualquiera, sino que tengo el corazón de Steve Rogers y ese vale más que cualquiera-

Y bastó solo eso para que Steve no se resistiera más y bajará a su nivel para darle un casto beso en la boca a Tony. Solo tocar esos labios suaves y carnosos llevó al capitán a palpar el cielo y a calentarse en el infierno. Abrazó su rendición y su sentencia de muerte en ese gesto, y lo valía, de verdad que valía la pena todo, absolutamente todo para aferrarse a su candente boca y no dejarla jamás, para tocar esa obsesión que ocupaba su cabeza y que por fin se materializaba ahí, frente a él con los ojos cerrados y las manos joviales apretarse en su cintura. Porque Steve sabía muy bien que Tony sentía lo mismo y tenía esos mismos deseos que lo invadieron a él cuando le conoció en Rusia, porque lo tocaba creyendo que el capitán desaparecería en cualquier momento y lo olvidara. Pero eso no pasaría nunca, porque esté suave beso perduraría en la cabeza de ambos indeleble, indestructible como su escudo, tan fuerte como el corazón de Tony.

Cuando Steve chupo suavemente el labio inferior del pequeño Tony y escuchó su gemido, sintió que la voluntad se le iba de las manos y deseó saber cómo se escuchaba su nombre entre los labios y con su vara caliente penetrándolo. Meneo su cabeza y empujó levemente a Anthony antes de observar su rostro sonrosado y sus ojos brillantes, repletos de lasciva y una cosa que aún no supo identificar.

-Sea fuerte y regrese a mí, que lo estaré esperando- susurró Tony antes de retirarse de la habitación y dejar al capitán con los ojos cerrados y la esperanza de volverle a ver más real que nunca, porque volvería a sus brazos y a su cuerpo, costará lo que costará.

Pdta 2. Aquí está el lindo diseño en el que me base para imaginar el regalo de cumpleaños de Tony :D . /search?q=placas+del+ej%C3%A9rcito&espv=2&biw=1024&bih=675&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=uoWiVffyGoKnev_4iwg&ved=0CAYQ_AUoAQ#tbm=isch&q=reactor+arc&imgrc=u_jdUSAeLilpnM%3A