Disclaimer
Todos los derechos pertenecientes a la Sra. Rowling, la WB y Salamandra. No hay fines de lucro bajo la realización de este escrito, sólo la mera satisfacción y entretención que saco de ello.
La idea principal está basada en Noche de Epifanía por William Shakespeare, más específicamente, en su adaptación para la película She's the Man (Ella es el Chico). El titulo está inspirado por el titulo de la canción A Beatiful Lie por 30 Seconds to Mars.
Aviso
Las cursivas como ya lo saben son dialogos pasados. una especies de flashbacks, solamente que están narrados por Hermione. Y no olviden leer la Nota de Autora, prometo que esta no es tan larga como la anterior.
Dedicación
A un ángel que cambio mi vida. Milenco, todo esto es para ti.
¡Disfruten la lectura!
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UNA HERMOSA Y GRAN MENTIRA
Capitulo Tres
Un Nuevo Hogar
Mi viaje de Francia a Inglaterra ya me tiene algo aturdida, he tenido que tomar dos trasladores para llegar recién al pueblo de Hogsmeade –si es correcto lo que recuerdo- y ninguno de mis aterrizajes ha sido muy glamorosos. Aunque dudo que Michael haya tenido uno más placentero que los míos, viajar a través del océano tiene que ser un poco más complicado. Cierro los ojos un momento pensando en la despedida.
Era de noche en Beauxbatons, al otro día en la mañana sería yo la que tomaría el puesto de Michael, pero eso él no lo sabía.
- Todos los papeles están bien ¿no?
- Tienes dos meses libres, te lo prometo. Para después de las vacaciones de Navidad tendrías que estar en el castillo.
- No puedo creerlo, pero… merci. Me has salvado de otra, Herms.
- Esees mi propósito en la vida… -le dije con una sonrisa.
- Y el mío es causarte problemas.
- Lo sé –asentí sintiendo lágrimas en los ojos.
Recién en ese momento comprendí que incluso si Michael no se hubiese ido de gira igual nos habrían separado por un año. No es que no hubiese llorado por ello cuando me enteré, pero en ese momento, con ambos escondidos en las sombras afuera del palacio esperando por la señal de afuera que indicaría que los compañeros de Michael habían llegado para llevárselo que el dolor de estar separados por primera vez en años me golpeó. Me lancé a abrazarlo.
- Hey, hey… no llores, eres Hermione Granger, eres la bruja fría en este colegio.
- Idiota –sonreí entre lágrimas golpeándole el brazo con fuerza- Cuidate, por favor cuidate que o si no me sentiré culpable por el resto de mi vida luego que te he ayudado en esta locura.
- No te sientas culpable si termino en el destino de muchas otras estrellas de rock. Siéntete orgullosa –me dijo con una sonrisa arrogante.
- ¡Michael! –le reproché claramente angustiada, terminar con mi primo como otro músico en potencia con una muerte trágica no es algo que me entusiasme.
El me besó la mejilla y sonrió suavemente.
- Encárgate que Cricket lleve mi correspondencia a ti y luego me la reenvías, por favor.
- Lo tengo controlado. No te preocupes, pásalo bien y enamora a esas personas que si no tienes éxito en esto yo misma te pegaré por testarudo.
- Note preocupes… tendré mi éxito.
Fue en ese momento que unas chispas de diferentes colores se vieron tras los alerces que flanqueaban el camino afuera de las rejas del palacio. Respiramos profundo y nos abrazamos otra vez.
- Te quiero –le susurré.
- Yo también hermanita.
Y asintiendo y dándole un beso en la mejilla él se subió la capucha, tomó su mochila –Michael jamás a creído en el tradicional baúl- el estuche con la guitarra con la otra mano y dándome una seña final se fue trotando hacia la salida que ya tenía coordinada con alguien de los guardias. Probablemente un chantaje.
Si… anoche luego que el desapareciera tuve que correr a ordenar el resto de mis cosas. Fue bastante trabajo tener que transformar la mayoría de mi ropa en alguna que se pareciera a la de Michael, afortunadamente en Inglaterra nadie lo conoce, porque si alguien supiera que es músico un gran problema caería en mis manos.
Hermione Granger y música no funcionan en una situación, ni siquiera en una misma frase. A no ser que quieras tener todos los vidrios del establecimiento rotos. No… dejémosle el talento musical a Michael. A mi… el deportivo e intelectual.
Se suponía que alguien vendría a buscarme. Miro a mí alrededor en la estación donde muy poca gente está. Mi traslador ya usado –un viejo tenedor- está en mi bolsillo. Cuando llegué a la estación de Beauxbatons lugar donde vi por última vez a Jean-Pierre unos miembros del Ministerio de Francia esperaban para hacer el abordaje internacional de Michael. Al parecer el traslador que mi primo ocupo fue de carácter ilegal, o al menos eso es lo que mi instinto me dice. En cambio yo… en toda legalidad… tuve que ir a presentarme frente a los dos tipos que no parecían muy complacidos de venir a entregar un traslador para un simple estudiante.
Si algo le agradezco a la última bruja que Jean se consiguió fue que le dijo que miembros irían a presenciar el abordaje, al parecer traba en el Ministerio. Me salvó el pellejo, porque no tenía planes para eso. De eso se trataba en parte la lechuza que me había llegado. Para eso y para darme el medallón que en estos momentos tengo bajo mi camisa.
Un verdadero regalo del cielo.
- ¡Estoy perdida¡Esas personas verán que sólo yo estoy abordando y mi cobertura para mi ausencia en Beauxbatons quedará arruinada¡Se darán cuenta que Michael se escapó y mis padres y tíos llegarán¿Y quién pagará¡YO¡COMO SIEMPRE¡Puedo meterme en problemas legales por la falsificación y—
- ¡Hermione! –creo que Jean había estado deteniéndome desde antes pero sólo ese grito me detuvo.
- ¿Qué?
- Lo tengo todo solucionado.
- ¿En serio?
- Oui…
Y me senté a oírlo.
Era un plan simple, que con un poco de magia funcionaría. Yo iría como Michael a tomar mi traslador a Londres. Y Jean se pondría una peluca como mi cabello y una capa de viaje con capucha y para buen efecto dramático de mi supuesto estado de estrés académico y depresión comenzaría a llorar, eso haría que los miembros del Ministerio lo dejaran en paz y el tomaría el traslador a París donde supuestamente mis padres me esperarían. El simplemente se aparecería de vuelta y aprovecharía de visitar a su novia en el Ministerio.
Funcionó.
Ambos nos despedimos, le susurré otras vez gracias y mientras yo tomaba una vieja botella y el una lapicera me perdí en los colores mientras me jalaban del ombligo.
Salió perfecto. Especialmente por el medallón.
- ¿Qué es esto? –le pregunté cuando el me lo dio.
- Es un préstamo.
- ¿Ah? –le miré confundida girándolo frente a mí claramente fascinada con los engravados en el metal.
- Tiene un encantamiento de espejismo.
- Estás bromeándome –le susurré.
- Non… sólo… ábrelo, cambia tu rostro temporalmente, graba las características y lo cierras. Con un simple toque de tu varita y las palabras correctas, cada vez que lo lleves lucirás con esas características.
Lo miré con los ojos grandes y me lancé a abrazarlo.
- ¡Jean¡Esto es demasiado!
- Todo por una amiga, más te vale patearle el trasero a Drumont y Octave.
- No te preocupes que lo haré.
Si. Ahora mi rostro luce igual que el de Michael. Fue algo complicado encargarme de arreglar todas mis facciones con fotos viejas, pero entre todas las chicas lo logramos. En estos momentos soy un verdadero clon de Michael Granger con uniforme de Hogwarts esperando por quién debería recogerme de mi traslador Londres-Hogsmeade hace ya quince minutos.
Y entonces un hombre alto… bueno… alto ni siquiera alcanza a describirlo se acerca a mi. Cabello negro enmarañado, barba sobre su rostro, manos inmensas al igual que sus pies. Iba con lo que parecía ser una vestimenta hecha de cuero.
- ¿El nuevo alumno de Hogwarts? –me pregunta con una voz fuerte para que lo pueda escuchar.
Podría lucir aterrorizador, pero si lo mirabas fijamente a los ojos podías notar hasta cierta ternura en él.
- Michael Granger –saludo con una voz ronca que un hechizo causó simulando algunos síntomas de una amigdalitis.
Le estiro la mano y el la sacude entre sus dedos.
- Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y los Terrenos de Hogwarts y Profesor de Cuidado de las Criaturas Mágicas. Un placer. Sígueme.
Largos títulos para un hombre tan largo.
Por un momento se me olvida que soy un chico y la falta de caballerosidad de este hombre –más bien medio gigante, porque esa excusa de huesos grandes ni siquiera a Madame Maxime se la creo- me deja reclamando internamente. Luego lo recuerdo. Soy un joven de 18, yo puedo hacerlo.
Tiro de mi baúl, ajusto mi mochila en mi espalda junto con el estuche para mi Saeta de Fuego y tomo la jaula de Crookshanks. Cricket es la lechuza familiar y viaja de Paris a Beauxbatons y ahora viajará también a Hogwarts, afortunadamente la pillé a tiempo y toda la correspondencia me llegará a mi cuando venga de casa o vaya a casa desde Beauxbatons. Al menos de esas se encargarán las chicas, mi plan se arruinaría si alguien decidiera preguntar por mi a mis padres.
Caminando llegamos al borde de un lago. Miro a mí alrededor y al final de la calle principal veo unos carruajes.
- ¿Por qué los botes? –le pregunto.
- Es tradición para los primeros años. El profesor Dumbledore creyó que sería una bonita experiencia.
- Mientras no me caiga –le digo con una sonrisa.
- No te preocupes, son seguros y los carruajes podrás ocuparlos en tus salidas a Hogsmeade –dice Hagrid sonriendo- además el calamar gigante se comportará.
- ¿Ah!
Él ríe y se sube a un bote, yo me subo en el siguiente. La noche ya esta a punto de manifestarse por completo y mientras avanzamos y todo oscurece las lámparas ya encendidas frente a mi toman más contraste con la noche. Y ahí miró hacia arriba.
Hogwarts.
Completamente iluminado sobre el agua. Ni siquiera Beauxbatons lucía tan hermoso de noche y por primera vez desde hace mucho tiempo, me sentí en casa.
No faltó mucho para que nos bajáramos en el pequeño muelle y un hombre de aspecto austero y seguido por una gata muy fea llegaron a mi lado y tomaron mi equipaje, a Crookshanks y lo que más me costo soltar… mi Saeta. Llego a encogerme como si estuviera en dolor cuando tira todo en un carrito sin cuidado, me digo a mi misma que respire y decidiendo olvidar sigo a Hagrid.
Por dentro el castillo sigue siendo hermoso y mientras Hagrid se despide y entra tras unas grandes puertas de robles y el sonido de gente llega a mis oídos pero no alcanzo a ver, una mujer se para frente a mí. La forma en que miraba y estaba parada inspiraba respeto y me comenzó a agradar desde ya.
- Buenas noches, señor Granger –me dice seriamente.
Probablemente al tanto de la larga e interminable lista de fechorías que Michael tiene en su expediente.
- Buenas noches… -continuo para poder aprender el nombre.
- Soy la Profesora McGonagall, subdirectora de Hogwarts –yo asiento- a continuación entrará al Gran Comedor para ser sorteado. Puedes quedar en una de las cuatro casas del colegio: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin.
Si leí esto en la Historia de Hogwarts, un libro que no he tomado en años, pero lo recuerdo. No mucho, eso sí. El sistema es diferente al de Beauxbatons, pero será interesante.
- Sígame.
Asintiendo una vez más la sigo y las puertas se abren. El Gran Comedor es más rústico que el Salón Comedor en Beauxbatons, se podría decir que el de allá se preocupa de una decoración más estética, personal y delicada. La rusticidad y simpleza que Hogwarts mantiene, claramente preservando su pasado me fascina. ¿Y ese techo? Precioso. Recuerdo que leí estaba encantado.
Pero lo que más llama mi atención son los claros impacientes y hambrientos alumnos que murmullan al instante que entro, inconscientemente reviso que mi peluca este en lugar, junto con el medallón. Todos me miran y se que más que aspecto es a causa de novedad. Ruedo mis ojos algo molesta y no me detengo hasta llegar y sentarme en un taburete que la Profesora McGonagall me apunta.
Ahí en la mesa de los profesores está el gran Albus Dumbledore, miento si digo que no soy una fan, y me fuerzo a mirar a otro lado porque el claro azul de sus ojos me asusta por un momento y temo que sabe que en realidad no soy Michael Granger.
- El es un nuevo estudiante. Viene de Beauxbatons y su nombre es Michael Granger –informa McGonagall haciendo callar a todos los alumnos.
Sentada la profesora pone un sombrero viejo sobre mi cabeza y sorpresivamente este comienza a hablar. Esta claro que nadie más escucha, todos están atentos esperando por algún anuncio, pero yo si.
- Mmm… que tenemos aquí. Se tus planes, querida, los veo y son impresionantes. Una gran mente, gran mente. Tu ambición podría ser perfecta para Slytherin, al igual que tu esfuerzo y trabajo en Hufflepuff. Pero eres brillante, muy inteligente, y Ravenclaw te podría llevar lejos, muy lejos. Pero estás aquí, sola, preparada a enfrentar todo, algo fundamental en cualquier Gryffindor. ¿Dónde ponerte¿Cuál sería la mejor casa?
- La que me ayude en mis planes –le susurro- tú sabes cuales son.
- Ah… que te ayuden en tus planes… entonces se perfectamente bien con quién ponerte… -y el susurro se acabo para ser reemplazado por un grito- ¡GRYFFINDOR!
La mesa de dicha casa –o esa es mi conclusión- aplaude con fuerza. Y sacándome el sombrero avanzo para sentarme al final. Puedo ver chicos y chicas de todas las edades, y escondiendo el estremecimiento que me corre por la espina al notar todas las miradas de mujeres hambrientas por el cuerpo de Michael me dedico a mirar la mesa de profesores un poco. Dumbledore golpea sus manos dos veces y nuestras mesas se llenan de comida.
Podría acostumbrarme en este lugar.
- Hola –saluda el chico a mi lado, tiene un pequeño macetero frente a él, la planta suelta suaves ronquidos cada cuantos segundos- Neville Longbottom.
- Michael Granger.
Estrechamos manos.
- ¿Y cuál es la razón de tu transferencia? –una voz pregunta desde al frente.
Miro a un chico de mi misma edad con claro acento irlandés, su voz suena sospechosa y en advertencia. Levanto una ceja en desafío. Un chico de color lo golpea con fuerza.
- No le hagas caso a Seamus… cuando nos dijeron que llegaría un alumno de Beauxbatons se convenció que venías como espía para tu equipo de Quidditch –explica con una sonrisa mientras bebe de la copa- mi nombre es Dean.
- Michael –repito.
Si todos ellos supieran que me he dado todo este problema para derrotar a Beauxbatons. Al parecer todos esperan una aclaración de las sospechas de Seamus porque el silencio y las miradas son tangibles. Ruedo los ojos.
- No. No soy espía –aclaro- de la última persona que sería espía sería del imbécil de Drumont.
- ¿Y el es? –pregunto el chico llamado Seamus.
- El entrenador del equipo en Beauxbatons –golpeo el tenedor con fuerza en mi papa pensando en el cerdo sexista.
- No te llevabas muy bien con él ¿ah? –pregunta Neville con una sonrisa.
- Eso se podría decir –asiento- mientras Hogwarts patee a Beauxbatons en el primer partido todo estará bien conmigo.
- ¿No fue una partida muy amena? –pregunta una voz al lado de Neville y tengo que estirarme para ver quién es el que habla.
Y el par de ojos más verdes que he visto en mi vida me miran de vuelta. Soy hombre, soy hombre, soy hombre, soy-- ¡Son los ojos más hermosos que he visto en mi vida! Con un apuesto rostro que hace una combinación perfecta.
¡Hermione recuerda que ellos ven a un hombre!
¡Cierra la boca!
Y eso claramente lo han notado, porque el chico se rasca la frente y baja la cabeza bajándose los flecos. Y se perfectamente a quién estaba mirando de esa forma. Gracias a Merlín y ¡demonios! Ahora debe pensar que soy un fanático, afortunadamente existían razones para mirarlo de esa forma y todo deja de ser sospechoso. Después de todo que esos ojos verdes, los ojos verdes DEL Harry Potter te miren de esa forma causa a cualquiera esa reacción.
Me aclaro la garganta y como un poco.
- No fue amena –respondo- de hecho… me expulsaron. Creo que no soportaban mi… actitud, y tener que aguantarla por otro año más fue demasiado.
- ¿Otro año? –pregunta un chico pelirrojo al frente de Harry.
Agradezco a todos los grandes brujos que esta no sea mi situación. Porque si tuviera que hablar de mi misma con esta información me tiraría de un techo, no se como Michael soporta ser tan… Michael.
- Repetí el año. Demasiadas ausencias y atrasos junto con detenciones ocasionan resultados como este. Mis padres tuvieron que conseguirme plaza aquí porque se rehúsan a tener un hijo que no haya terminado el colegio.
- Así que tenemos un merodeador entre nosotros –le dice el pelirrojo a Harry, no se exactamente que significa pero prefiero olvidarlo.
El resto de la cena se basa en otras preguntas más lanzadas, lamentablemente ninguna viene de Harry Potter. Se nota que le molestó que lo mirara así ¿pero que puedo hacer? Soy una chica de 18 años con libido.
¡Eres un chico de 19 años heterosexual!
¡Como sea!
No pasa mucho para que todos comiencen a irse a diferentes ratos y es Neville quién se ofrece a llevarme a la Sala Común.
Ambos caminamos, el con el macetero en sus manos que ya ha estornudado tres veces desde que dejamos el Gran Comedor, yo en silencio miro y absorbo todo el castillo junto con el camino. Una dama con un vestido rosa pregunta por la contraseña.
- Orgullo de leones –dice Neville- Recuérdala –me informa y ambos entramos por un agujero redondo en la pared tras el cuadro.
Hay un poco de gente, veo a un par de niñas que no tienen que tener más de quince que me lanzan miradas soñadoras, y es en este momento que me doy cuanta toda la actuación que tendré que hacer. Merlín.
- Esta es la escalera para los dormitorios de los chicos, y esa de las chicas –apunta- no se te ocurra subir, te resbalarás.
Asiento y lo sigo por donde él me indica.
La última puerta dice "SÉPTIMO AÑO" en una placa dorada y al entrar veo que hay seis camas. La tercera desde la puerta a la derecha tiene mis cosas encima. Enseguida entran Dean y Seamus, voy a mi cama y busco mi pijamas, rápidamente me voy al baño y alcanzo a oír un "Tenemos un tímido entre nosotros" antes de cerrar la puerta.
Si. Un tímido. A no ser que quieras que una chica vea todas tus… 'cosas' no creo que quieras que me cambie con ustedes. Bueno… tal vez en verdad lo quiera. Me cambio rápido y me lavo los dientes asegurándome de esconder el medallón y asegurar la peluca.
Cuando entro con pijama y la faja mágica todavía puesta, Harry y el pelirrojo que aprendí su nombre era Ron ya estaban ahí. Tomo mi baúl de la cama y lo dejo a los pies. Ron se acerca a leer las iníciales.
- ¿HG?
¿Recuerdan cuando dije que Michael no ocupaba el tradicional baúl? Fue por una razón. Sus padres se rehusaron a comprarle otro, y será mejor que sea sincera si quiero sobrevivir sin cometer errores entre mentiras que invente.
- Es de mi prima. El mío lo hice explotar porque mi profesora de Pociones se rehusó a recibir mis viales. Tenía un retraso de una semana. Le reventé los estantes con todo el resto de pociones de la clase, de esa forma estaba obligada a dejarme y al resto entregar los viales a tiempo, por supuesto yo tenía los míos guardados.
Todos rieron. Tal vez esto ayudaba. Hacerme popular con las historias que hacían a Michael popular. Buena estrategia.
- ¿Y el resto de la clase no te hizo nada?
- El 60 por ciento había estado atrasado y la bruja que tenemos como profesora no es amable con nadie, se lo merecía. Todos me felicitaron después de eso. Por supuesto conseguí dos meses de detención.
Todos volvieron a reír.
- Deberías hacerle algo como eso a Snape. También enseña pociones –dijo Ron meneando la cabeza- Ese imbécil petulante de pelo grasiento se merece todo lo malo que le pase.
- ¿Será pasar tanto tiempo con pociones que hace a la gente tan agria? –comento Seamus.
- Déjenlo en paz –dijo Harry, yo que estaba al lado, su cama a la derecha de la mía lo oí.
- Tal vez deberíamos presentarle a la profesora de Beauxbatons.
Ron, Dean y Seamus volvieron a reír.
- Compadezco a la bruja que tiene que recibir las afecciones amorosas de Snape –comenta Seamus.
- ¡Cállense! –grita Harry con fuerza.
Silencio nos rodea, es Ron quien lo rompe.
- No se porque insistes en defenderlo, Snape no es más que un imbécil contigo.
- ¿Podemos cambiar de tema? –pide.
Todos asienten mientras se preparan para la cama. Yo giro de inmediato cuando veo a Harry sacarse la camisa. Y me congelo en mi lugar, puedo verle los músculos de la espalda a la perfección y cuando me doy cuenta que estoy con la boca abierta prácticamente salivando me giro de golpe esperando que nadie lo haya notado. Que daría por girarme de vuelta.. Se que dije que yo y chicos no se mezclan, o al menos no estoy loca y respiro por ellos, pero… ¡vamos¡Tengo a Harry Potter semi desnudo tras de mí!
Decido ocuparme del resto de mis cosas. Suelto a Crookshanks que le lanza un siseó enojado cuando Ron tratar de correrlo con la pata.
- ¿Un gato? –me pregunta en burla.
Le miro desafiante… ¿no es lo suficientemente masculino tener un gato? Le voy a hacer sentir mal.
- Mi abuela me lo dejo a cargo antes de morir.
Ron abre los ojos y comienza a pedir disculpas yo tomo mi mochila y lo ignoro bajando el rostro para esconder mi risa. Mi abuela murió, pero ni siquiera la conocí. Tiro la mochila dentro del baúl y luego abro mi estuche, espero que ese hombre no le haya hecho nada a mi bebé.
- ¿También tienes una Saeta¿Juegas Quidditch? –Harry pregunta tras de mi.
Yo giro y asiento. Me decepcionó un poco al ver que ya tiene una polera puesta.
- ¿Tú también?
- Si… ¿Qué posición?
Dejando la Saeta en la cama tomo una quaffle y se la lanzo.
- Cazado—apunto de decir cazadora me aclaro la garganta- cazador. Esa es la quaffle de mi primer partido.
- ¿Vas a ir a las pruebas para el Campeonato? –pregunto Ron admirando la Saeta.
- Eso espero.
Harry balancea la quaffle un poco y la lanza en sorpresa, mis reflejos la atrapan en seguida. El sonríe.
- Buena suerte –me dice y gira a su cama.
- Gracias.
Guardo la quaffle y revisando la Saeta por última vez la guardo en el estuche y lo pongo bajo la cama luego de atraparla ahí con un movimiento de varita. Entro a mi cama y cierro los doseles con magia, otro movimiento y silencio mi cama al igual que murmuro un lumos para poder prepararme.
La cama tiene una pequeña repisa-hendidura encima de mi cabeza, me saco el medallón luego de un finiteincantatem, y hago lo mismo con la faja y la peluca, poniéndolas todas sobre la repisa, mi cabello descansando de la prisión en que estaba. Aunque mi rostro se siente igual se que ya no esta bajo espejismo y me alegra. Soy yo. Una chica rodeada de cinco hombres. Suelto una risa, las chicas se volverían locas aquí.
Programo el reloj despertador que deje fuera y lo pongo a las 5 de la mañana, si quiero no tener problemas con estar todos los días lista a tiempo mas me vale empezar temprano, y apagando la varita la pongo en la repisa y me acuesto en la cama.
Ha sido un buen día.
Y espero que mi estadía aquí sea igual de placentera.
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Notas de la Autora
Holas! Muchas gracias a todos! Son los mejores lectores que podría tener! Sus reviews me alegran el día, en serio, y ya que llegamos a mi meta personal que son 30 reviews por cap, lo prometido es deuda y actualizo antes de lo normal... además hoy no ha sido un excelente día (además de haber visto un excelente episodio número100 de One Tree Hill, la vida no ha estado de primera) y me servirán sus bonitas palabras y comentarios.
Bueno, con este capitulo comenzamos toda la aventura, Harry ya ha sido introducido y hasta he agregado más cosas para satisfacer todas las ganas que ustedes tenían de verlo. También hubo un review de alguien que se preocupaba del aspecto de Hermione, que se podía ver gay.. no sacaba nada con explicar eso antes, porque como ven ¡Hermione tiene el rostro de Michael¡Hurra por la magia! Es un hechizo algo complicado, pero bastante fácil de usar, en cualquier caso, ella luce como un clon de Michael prácticamente, tal vez un poco más flaca y chica, pero es un Michael más.
Ah! Y bueno aquí estaba el encuentro tan anticipado, pero se les fue a todos un detalle, este es el encuentro de Harry/Michael, todavia falta un poco para el que es verdaderamente importante, el de Harry/Hermione, dejenme decirles que ocurrirá en el sexto capitulo y... tiene algo que ver con mortífagos. Veamos que se imaginan con esa información, considerando que esta es una historia que tiene como tema central el Quidditch. XD LOL.
Espero que les haya gustado, cualquier duda, consulta, etc. la dejan en un review y yo las responderé en forma privada o por estas mismas Notas de Autora, ahora a los que quieren ver un poco el próximo capitulo, disfruten los spoilers.
Aquí les dejo un regalito:
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SPOILERS CAPITULO TRES: PRIMEROS CONTACTOS
Pero mis fantasías se cortan cuando se sienta de golpe en la cama respirando con dificultad.
- ¿Te encuentras bien? –susurro.
Y es mi voz. Me aclaro la garganta y muevo la varita para cambiar el tono de inmediato, Harry parece no notarlo.
- ¿Qué haces de pie? –su voz es ronca también.
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- ¿Malas noticias? –pregunta Harry a mi lado.
- Sólo notificándome que un imbécil ya esta asegurado en el equipo del Campeonato –digo enojada.
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Espero que hayan disfrutado tanto como yo escribiendo, muchas gracias, nos vemos ¡y no olviden el review!
"Los reviews son el oxígeno de un escritor de fics"
¡No quiero morir ahogada¡Ni tan joven!
¿Por favor?
Francis
Delusional al 100
