Disculpen los errores ortograficos y de otras cosas.

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Summary: No diré que es físico, tangible, pero estoy segura que muero por ti, mientras mueres por mí.

Parejas: Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia

Advertencias: Ehhh, OOC. Lenguaje obsceno.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pero mi imaginación y esta trama, sí.

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è MaD3 bYmE ç

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Intangible

3. Fairy Tail

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Natsu Dragneel era un cerdo.

Probablemente el mayor cerdo que Lucy hubiera conocido en sus 17 años de vida.

Había comida vencida, fuera o dentro del refrigerador; basura apilada tanto en la cocina como en las habitaciones —sorprendentemente la sala era el lugar más ordenado—; ropa y zapatos, entre muchas más cosas, tirados por todas partes. Y ni hablar del estado del baño; Lucy por poco y se desmayaba al verlo. Limpiar su departamento, con ayuda de un forzado Natsu, gasto un día entero de la vida de Lucy, dejándola completamente agotada al terminar y apenas con la fuerza suficiente como para dejarse caer en su nueva cama ante la mirada divertida de Natsu.

Si bien Lucy no podía considerarse a sí misma una obsesiva compulsiva de la limpieza, tampoco no era una persona descuidada de su ambiente. A ella no le gustaba estar en un lugar sucio o desordenado, por lo que suponía que podía ser llamada amante de la limpieza, aunque trataba de no ser demasiado cerrada en ello, porque eso no le ayudaría en nada —no se moriría o se volvería loca por estar en un lugar desordenado, solo se pondría de pie y arreglaría todo. Si pudiera, diría que se encontraba entre la locura por la limpieza y la indiferencia. Así era ella, y le gustaba. En el medio.

Aun así…

— Las cosas que vi aquí me atormentaran en resto de mi vida.

— Estas exagerando — Natsu sentencio, rodando sus ojos a la chica.

Lucy solo bufo, corriéndolo de su nuevo cuarto.

También, Natsu Dragneel tenía el gato más extraño del mundo, quien decidió hacer acto de aparición la mañana después de que terminaran de limpiar el bendito departamento —dejándolo oliendo a "Frutos silvestres de la naturaleza"— solo para correr directamente a la sala y dejar una gracia en uno de los sillones. Lucy casi llora al verlo —apenas lo conocía pero ya amaba ese sillón.

No lo hizo, sin embargo, porque toda su atención se fijo en el gato y sus peculiaridades, e inmediatamente la boca de Lucy cayó abierta. Happy, como muy ingeniosamente había sido nombrado por Natsu, era azul. Azul.

— Es azul.

— ¡Sí! ¿No es genial?

Lucy casi lo mira con horror ante su visible entusiasmo — Es azul. ¿Tiñes el pelaje de tu gato para que sea azul? ¿Qué rayos está mal contigo?

Natsu se encogió descuidadamente de hombros, obviamente no preocupándose por la reacción de Lucy. Dejándose caer en el sillón, sabiamente al lado contrario que Happy había usado de caja de arena, tomo al gato en su regazo y le acaricio detrás de las orejas.

La chica se quedo muy quieta, sus ojos yendo del gato, a Natsu, al gato, al cojín mancillado, al gato de nuevo. Tres segundos después tomo el cojín y lo llevo a la pequeña lavandería del departamento. Una vez que volvió se percato de algo que había pasado por alto en su ataque de amante de la limpieza.

El gato no dejaba de mirarla.

— Me está mirando fijamente — señalo, un poco nerviosa — Y es azul.

— No tiño su pelaje. Es natural.

Lucy se sintió perturbada por la mirada de los enormes ojos oscuros de ese gato.

— Los gatos no son naturalmente azules. Es antinatural.

— Bueno, pues él lo es. Por eso es tan genial — Natsu alzo una ceja de manera divertida, sonriendo con un tinte de burla — ¿Realmente piensas que me molestaría en seguir pintándole el pelaje a cualquier cosa? Vamos, eso es demasiado estúpido hasta para mí. Por no hablar de lo aburrido.

La rubia casi lo mira boquiabierta de nuevo, sobretodo porque tenía lógica lo que decía —él era demasiado perezoso para tomarse la molestia de teñir el pelaje de Happy continuamente— y también porque su afirmación le hizo caer en cuenta de otra cosa que se había estado cuestionando y no había creído hasta ese momento.

— ¿Eso quiere decir que eres pelirrosa natural?

— ¿Crees que teñiría mi pelo color SALMÓN de manera voluntaria? — prácticamente le gruño.

Lucy tuvo que admitir que tenía razón. Y entonces…

— ¡Aye!

La chica se puso rápidamente de pie, mirando a todos lados con alerta — ¡¿Qué fue eso?!

— Dios, Luce, relájate — rodando los ojos, Natsu acaricio a Happy, haciéndolo ronronear — Solo era Happy.

— ¡Aye!

Ella lo miro con incredulidad — ¿Dices que tu gato no maúlla, si no que hace ese ruido?

— ¡Aye! — respondieron Natsu y Happy al mismo tiempo.

Ahora sí, la boca de Lucy cayó abierta.

'Ese gato esta endemoniado' Si continuaba murmurando sus pensamientos, Natsu ya no se lo hizo saber.

Y por eso, Lucy decidió que lo mejor era mantenerse alejada del gato. Como la mayoría de las cosas en su vida, no le fue como esperaba ya que el gato parecía empeñado en hacer su vida miserable, escondiendo sus sostenes y desgarrando sus bragas y zapatos, así como un par de sus libros —estuvo a punto de hacerlo unas botas por su copia de Les miserables— y cualquier cosa frágil que Happy notara que ella le tenía aprecio. Ni siquiera la puerta cerrada de su recamara lo detenía —Lucy sospechaba que Natsu lo dejaba entrar, pero no tenía pruebas.

Natsu también comía peor que un cerdo y siempre le pedía que cocinara. No tenía el menor respeto del espacio personal o de cualquier cosa personal —si Happy no agarraba su ropa interior, era Natsu quien lo hacía— y sus modales dejaban mucho que desear. Tampoco le hacía caso, casi lee su diario y usualmente dejaba todo desordenado, por lo que iba detrás de él arreglando lo que sacara de lugar.

Sin embargo, era bueno con ella, tal vez demasiado afectuoso considerando el tiempo que tenían de conocerse, la escuchaba cuando era importante y la cuidaba. Pero sobretodo, la hacía sentirse en casa. Y eso era algo que Lucy jamás dejaría de agradecerle.

Apenas una semana después de que Lucy se hubiera mudado con Natsu, él tomo a su gato y prácticamente la arrastro fuera del departamento, para llevarla al lugar más excéntrico que Lucy hubiera conocido nunca.

Fairy Tail.

— ¿Fairy Tail? — Lucy repitió, mirando a Natsu extrañada.

— Aye. Fairy Tail.

— Es una taberna.

— No, es más que eso.

Lucy lo miro con curiosidad, notando el brillo en los ojos de su amigo. Esperaba que le explicara, pero aun así Natsu no tenía que hacerlo, no realmente. Pertenencia, hogar, familia. Todo estaba plasmado en sus ojos.

Ella no creía conocer esas cosas.

Sin previo aviso, Natsu la saco de sus pensamientos echándole un brazo encima de los hombros, abrazándola contra su pecho de manera poco delicada, y haciéndola sonrojarse levemente al dedicarle esa sonrisa que aceleraba su pulso y hacía su pecho sentir cálido.

— ¡Entremos, no puedo esperar para presentarte a todo el mundo!

— ¡Aye!

— ¿Eh?

Gato bajo un brazo y chica bajo el otro, Natsu alzo un pie y pateo las grandes puertas de madera, haciéndolas abrirse de par en par estruendosamente. La demostración de fuerza era bastante sorprendente, pero no fue por eso que los ojos de Lucy se abrieron horrorizados. La rubia estuvo a punto de abrir la boca para gritar algo —probablemente un regaño para Natsu sobre como esa no era manera de abrir las puestas— cuando se encontró siendo el foco de atención de quienes se encontraran en el interior de la taberna. Adentro había más de cincuenta personas y todos los miraban fijamente. El color pareció dejar el rostro de Lucy.

Silencio. Entonces…

— ¡He vuelto!

— ¡Bienvenido Natsu!

La boca de Lucy cayó abierta.

'Pertenencia, hogar, familia'

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— Mis amigos y yo prácticamente nos criamos aquí — le explico Natsu — Esta taberna era frecuentada por soldados, del ejercito, de la marina, de la fuerza aérea; tu nómbralos, todos venían aquí. No todos se llevaban muy bien, sin embargo, por lo que usualmente ha habido peleas en este lugar, pero rara vez algo realmente serio. En realidad, así se conocieron mis padres y muchos otros — hizo una pausa para dar una mordida a su comida.

Estaban sentados en la barra, aparentemente esperando que llegaran los amigos de Natsu. En ese momento solo había conocido a Mirajane, la mujer más hermosa que Lucy hubiera conocido en su vida, y quien les había dejado una hamburguesa con papas a cada uno sin que siquiera ordenaran, además de una cerveza para Natsu y una limonada mineral para ella, junto con un pescado crudo para Happy, que se lo estaba comiendo a los pies de Natsu en ese momento.

Lucy se llevo una papa a la boca, esperando a que continuara.

— Ellos nos traían aquí cuando éramos niños, a mí y a mis amigos.

— ¿A una taberna? — Lucy contuvo el impulso de dejar caer su boca abierta — ¿Eso no es… ilegal?

Natsu se encogió de hombros, mordiendo nuevamente su hamburguesa — Nunca bebimos nada alcohólico, así que no veo el problema.

Lucy frunció la nariz con desagrado — Mastica antes de hablar, Natsu.

El chico trago, sonriendo con diversión ante su expresión de asco — ¿Feliz?

— Lo estaré cuando no hables con la boca llena.

— Vale, vale, tendré más cuidado.

— Hmmm.

— Y te decía — continuo — Siempre nos traían aquí, mis amigos y yo prácticamente aquí nos criamos en esta taberna.

— Suena lindo.

— Lo era — la expresión de Natsu se volvió un poco sería — Entonces cada uno de ellos siguió su rumbo, algunos eran reasignados a otra base o los mandaban a alguna misión. Casi todos decidieron que tal vez lo mejor era dejar a su hijo aquí a cargo de Makarov, el dueño del bar. Creo que el abuelo tuvo algo que ver en eso, de hecho — Lucy frunció levemente el ceño, preocupada. Mientras Natsu se encogió de hombros, llevándose cuatro papas a la boca.

— Eso ya no suena tan lindo.

— No. Era mejor — respondió una voz femenina a sus espaldas. Natsu se quedo muy quieto en su asiento, tensándose visiblemente.

Lucy alzo una ceja, volviéndose para mirar a una de las mujeres más sorprendentes que hubiera visto en su vida. Era una chica, no, una mujer un poco mayor que ellos con un pelo largo y rojo escarlata, su rostro era hermoso, casi tanto como el de Mirajane, y tenía una figura curvilínea.

Fue su presencia lo que más llamaba la atención, sin embargo. Ella tenía autoridad, que acojonaba pero aun así era lo suficientemente suave como para no ser impuesta; se movía con gracia y prácticamente se adueñaba del lugar. Orgullosa y con autoconfianza. Era todo lo que Lucy deseaba ser.

La rubia supo en ese momento que si le gustaran las chicas, se enamoraría de ella en ese mismo momento.

— Dio estabilidad a la mayoría porque no estábamos solos, tenemos casi la misma edad y nos cuidábamos entre nosotros. El maestro se hacía cargo de ello, y él siempre estuvo pendiente.

Sonrió entonces, extendiendo una mano hacía Lucy.

— Soy Erza Scarlet, por cierto.

Lucy parpadeo, mirándola medio atontada.

Happy le araño la pierna para hacerla reaccionar —Lucy se prometió darle un pescado como agradecimiento.

— Eh… y—yo soy Lucy — su voz sonó baja, poco más que un susurro. Su mano notablemente más delicada cayó en el fuerte agarre de Erza, y Lucy tuvo que morderse la lengua para no llorar por la fuerza que aplasto los huesos de su mano. 'Allí se fue mi habilidad en el piano'

Erza no pareció darse cuenta.

— Un placer Lucy. Asumo que eres amiga de Natsu.

Lucy miro a Natsu. Él seguía paralizado en su sitio, mirándose como si hubiera visto un fantasma o algo peor.

— Sí, soy su nueva compañera de departamento.

Una ceja peliroja se alzo, su expresión volviéndose severa — ¿Disculpa?

'Oh Dios, ¿No era ella la novia estricta?' Lucy trago saliva, sintiendo sudor frio cayendo por su espalda 'Mierda. Mierda. Me matara. Estoy muerta. Adiós mundo cruel. Adiós sueños de ser una escritora famosa. Adiós libro best seller. Adiós.'

Los ojos de Erza se movieron a Natsu, una llama ardiendo claramente en sus ojos cafés que ahora estaba enfocada en el muchacho de pelo rosa, para alivio de Lucy y haciendo que él se tensara aun más de ser posible, dejándolo paralizado en su sitio como una estatua de extraño cabello rosa.

— ¿Una chica? ¿En serio, traga fuego? — dijo una segunda voz, masculina esta vez, con una mezcla de sorpresa, incredulidad y burla. No sabría decir cual predominaba.

Lucy se volvió para encontrarse directamente con los ojos grises de un muchacho de pelo negro. Él le sonrió, detallándola con la mirada.

Entonces soltó un silbido de apreciación y Lucy se sonrojo.

— Y sorprendentemente, una chica linda — un sutil guiño aquí.

Dicha chica linda se pregunto mentalmente si realmente se sentía cómoda respecto a ese chico. Pero era como atractivo —mucho más su tipo que alguien de pelo rosa— así que decidió que no le importaba.

Lucy sonrió, soltando una ligera risita nerviosa.

— Soy Gray Fullbuster, bonita y si este troglodita con cabeza llameante te retiene contra tu voluntad, guiña un ojo — añadió, sonriéndole.

Esta vez Lucy rio audiblemente, negando con la cabeza mientras estrellaba su mano.

— ¡Cállate, stripper!

Gray frunció el ceño.

— Natsu — la voz de Erza corto cualquier comienzo de discusión — Explica.

Natsu, Gray y Lucy tragaron saliva al mismo tiempo.

— Erza… etto, veras — Natsu tironeo de su bufanda nerviosamente — Ella es Lucy. Mi amiga. La conocí el otro día por… ¿Cómo lo llamaste Lucy, un golpe de suerte? — Erza y Gray miraron a Lucy, que solo emitió una risa nerviosa — Y bueno, como Gajeel se mudo con Levy y tenía ese cuarto vacio me dije "¿Qué diablos?".

Erza alzo una ceja.

— ¿E—Erza—san? — la atención de la peliroja se volvió a Lucy. Para su alivio, los ojos de Erza parecieron suavizarse cuando se enfocaron en ella, haciéndola sentir menos preocupada — Lo siento, creo que es un poco mi culpa.

Grey y Erza alzaron una ceja, mientras que Natsu la miro casi con horror, articulando un "¿Qué estás haciendo?" con los labios.

'Salvar tu trasero. O algo así' Gruño mentalmente.

— Veras, acabo de llegar a la ciudad hace una semana y buscaba un departamento, por lo que cuando me encontré con Natsu y él me sugirió que me mudara con él, obviamente pagando mi parte de renta, me pareció una buena idea.

— ¿Buena idea? ¿Irte a vivir con un completo desconocido? — dijo Gray, alzando una segunda ceja con visible incredulidad — ¿Sobre todo con este tipo?

Erza no dijo nada, pero seguro pensaba lo mismo.

— ¡Hey! Soy un increíble compañero de departamento — protesto el aludido.

— Sí, claro. Ese chiquero en el que vives es inhabitable para una chica como Lucy.

Lucy se sonrojo.

— Para tu información, Luce y yo hemos limpiado el departamento completamente — Natsu paso un brazo sobre los hombros de Lucy —acción que claramente no era adecuada exactamente en ese momento y bajo la mirada de Erza, o eso pensó la rubia— mirando a Gray con molestia — Incluso se puede ver el suelo.

— Increíble, traga flamitas. En serio — aplaudió un par de veces con sarcasmo.

— ¡No te burles de mi, hielitos!

Gray rodo los ojos — Hablaba en serio. Dudo mucho que hayas visto el suelo de tu departamento desde que te mudaste allí.

Natsu no respondió, pero pareció sonrojarse muy levemente.

— ¡Natsu, saca tu brazo! — Lucy se quejo, forcejeando para zafarse de él.

El muchacho hizo un mohín — ¡Pero Luuuceeee!

— Natsu — llamo Erza, haciendo que Natsu y Lucy se paralizaran por instinto.

— ¡Aye!

— Suéltala.

— ¡Aye, sir!

El brazo de Natsu cayó tan rápido que Lucy no supo en qué momento la soltó.

Gray emitió una risita silenciosa —probablemente por miedo de que Erza se enojara con él si lo hacía más alto — y la rubia trago saliva, entendiendo porque Natsu parecía tener miedo de que Erza se enterara de cómo la había noqueado en su primer encuentro. Si podía decírsele así…

— Lucy — Erza se volvió a ella ahora.

— ¿S—Si, Erza—san?

Una pausa larga.

Ante la mirada divertida de Gray, Lucy quiso deshacerse en el asiento.

Finalmente, las serias facciones de Erza se suavizaron y, sorprendentemente, una sonrisa curvo sus labios.

— ¿Uh?

— Me agradas.

— ¡¿Uh?!

— Si alguna vez Natsu te causa problemas, o trata de pasarse contigo — le mando una mirada severa a Natsu que lo hizo esconderse detrás de Lucy — Háblame. Yo me asegurare que reciba un castigo apropiado.

Lucy parpadeo una vez, dos veces, tres, antes de comprender que Erza esperaba una respuesta. Y hablaba en serio.

— ¡Oh! — sin saberlo, se encontró sonriendo en respuesta — ¡Erza—san, muchas gracias!

Natsu la miro como si le hubiera clavado un cuchillo en la espalda — ¡Lucy!

Erza y Gray se sentaron en los asientos libres en la barra y ordenaron algo de comer. Un par de segundos después de que le dieran su orden a Mirajane, Gray comenzó a mofarse de Natsu hasta que Erza lo mando callar.

Lucy miro la interacción entre el trió con cierta diversión, comprendiendo inmediatamente a que se refería Erza cuando dijo que fue mejor dejarlos juntos. Pertenencia, hogar, familia, aun para ella que no conocía algo así le parecía obvio que eso era lo que había entre ellos. También, le pareció obvio que Erza no era la novia de Natsu —era imposible que alguien como él pudiera tener una relación romántica con alguien que prácticamente lo hacía mojar los pantalones con una mirada. Más bien eran hermanos. Una extraña y disfuncional familia. Trato de no sentir celos.

Y mientras transcurría la noche, Lucy se encontró participando con ellos en las bromas y riendo como nunca de las anécdotas que contaban, atreviéndose incluso a compartir un par de cosas ella misma.

Era… agradable.

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¡Hey! Aqui les dejo el tercer capitulo. No lo he revisado, asi que probablemente encontraron varios errorcillos, pero descuiden, mas tarde los arreglare.

Gracias por todo el apoyo y por sus reviews. Los amo chicos. ¿Me dejarian más? XD

Chiaaaao, les mando un puñado de kisses de Hersheys -o como sea que se escriba!

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