Querido… (?)

Escribo estas líneas escuchando aquella canción que desde hace tiempo no logro dejar que me guste. Me encanta esta pieza porque, sin saber la razón, me recuerda un poco a ti. Me atrae la manera en que la letra brota como si perteneciera a un verdadero poeta, cómo las guitarras se acoplan de maravilla con cada verso, con cada tono de voz del intérprete. Ese solo que siempre me permite perderme entre las notas y seguirlas hasta casi balancear el cuerpo, como si quisiera bailar. Todo eso me provoca esta canción, y también es lo que provocas tú. Todo es tan atinado, como si contara la situación en la que me encontraba en aquél momento.

La primera vez que realmente le di significado a la letra de aquella canción fue en un día nublado. Mi abuelo te había invitado (de nuevo) a pasar la tarde en nuestra casa, en las Montañas Paoz. Al saber que vendrías, mi corazón se puso frenético, y como método de defensa, para ocultar la repentina emoción que sentí, me levanté inmediatamente y me encerré en mi habitación. Fue un acto demasiado inmaduro, pero ¿qué más podía hacer? Si creí que no iba a poder seguir fingiendo un sentimiento que había sido reemplazado con otro mucho más poderoso. Todos se darían cuenta de que me gustabas, y tenía que mantener mi dignidad ante la situación. No quería que supieran que estaba enamorada del niño que me había arrebatado a mi abuelo. Yo era más fuerte que eso. No. Yo soy más fuerte que tú, Oob, lo soy, y por eso te estoy enterrando junto con toda mi inmadurez.

Cuando llegaste, me sentí tan nerviosa que no sabía ni siquiera dónde ocultar mis manos inquietas que querían tocarte. No sabía a cuál de los jarrones de porcelana de mi abuela mirar, pues ya ninguno me parecía tan bonito como para fijarme en ellos para siempre. Sabía que sería incapaz de no sonrojarme, de no perderme con cada palabra que brotara de tus suaves labios. Estaba completamente perdida, no podía esconderme, así que decidí ocultarme de todo al ponerme los audífonos. Tus palabras no llegaron a mis oídos. Las letras no me dejaron concentrarme en ti. Me aislé tanto que nadie notó mi nerviosismo al tenerte en el mismo espacio; lo confundieron, como siempre, con el rencor que ya dejé de sentir.

De repente, la lista aleatoria me arrojó esa canción, con la cual no pude evitar volver a concentrarme en ti. Te sentías tan cómodo conversando con mis padres, con mis abuelos. La casa ahora era tu zona de confort, y te movías tan grácilmente por todos los rincones, aunque también te cohibías ante los comentarios fuera de lugar. Eras toda una monada, eras tan jodidamente guapo, que no pude evitar asociar la canción con tu comodidad, con la tranquilidad y nerviosismo que mostrabas siempre al estar frente a mi familia. Al pie de las escaleras no llegaban tus palabras, sin embargo el cantante me hablaba por ti. Era como si tú mismo estuvieras detrás de mí y me susurraras al oído que nunca te fijarías en una mocosa como yo. La canción era cruda, como las miradas que nunca me dirigías. También, en la pieza, yo batallaba para decirte todo lo que estaba dispuesta a hacer por ti, Oob, pero tú, guapísimo bastardo, siempre lograbas hacerme entender que no había nada por hacer. Pues nunca habría posibilidad. Yo nunca tendría posibilidad. Y lo que siempre tendría iba a ser esa melodía, que me recordará por siempre la situación en la que, desafortunadamente, estoy. Si supieras Oob, si supieras cuántas canciones de mi lista tienen grabado tu nombre en ellas.


CONTINUARÁ...


¡Hola! Aquí les dejo otra actualización de este sencillo conjunto de cartas. En el tema de hoy *redoble de tambores* ¡CANCIONES! :v

¿Nunca les ha pasado que relacionan una canción específica para una situación específica? Hay canciones que parecen ser hechas para describir cómo te sientes en ese preciso momento, o cómo te sentiste en el pasado. Cada letra y estrofa están tan bien acomodadas, que pareciera que le contaste cierto pasaje de tu vida al autor. Y esa melodía que la acompaña, las voces, las guitarras, la batería; todo está hecho a la medida. A mí me ha pasado con, literalmente, todas las canciones que tengo guardadas en el celular. Dioses, son tan perfectas, y en alguna ocasión dio la casualidad de que estaba pensando en un momento triste, o feliz, y justo la lista aleatoria me arrojó la canción adecuada. A veces la música es así de certera. Por eso la amo.

Y bueno, estas experiencias las vinculé un poco con esta afligida Pan, que pobre, me da pena cómo la escribo. No es que lo que esté escribiendo sea totalmente penoso, sino la manera en la que la hago sufrir. Pero creo que es el precio por ser mi musa y un completo reflejo de mí. Perdóname Pan, realmente me disculpo.

Y nada, estoy algo sensible al recordar todas esas canciones, en especial la que arrojó un momento como ese.

Espero les estén gustando las cartas, me anima un poco escribirlas.

Nos leemos en la siguiente. Los quiero. Besos eternos a quien me lee.

¡Ciao!