CAPÍTULO 3. BIENVENIDA A PALACIO.

-Tu padre vendrá a por ti dentro de unas horas.
Abro los ojos como platos ¿vendrá enseguida? ¿Tan pronto?
-Pero… ¿Y la noche de pizza y peli?
Rie y me mira cariñosamente, me acaricia la mejilla y dice.
-¿No es eso lo que te preocupa verdad?- Niego con la cabeza- Oh cariño, todo estará bien, te iré a visitar cuando pueda.
-Promételo mamá.
-Te lo prometo. Ahora vete a cambiar.
-¿Qué tiene de malo esto?- Pregunto estirando la sudadera.
-Nada, solo que vas a palacio y…
-Está bien, está bien… Le doy un beso sonoro y subo las escaleras. Llego a la habitación y me cambio. ( 2). Me vuelvo a hacer bien la trenza y listo.
-Palacio real, prepárate, porque allá va Katniss Everdeen.
Meto la ropa sucia a lavar, y en el bolso meto algo de maquillaje, el móvil y mi monedero. En eso suena el timbre, me acerco a la ventana y veo una furgoneta negra, y un coche entre cuatro motos, todos con el símbolo de la familia real.
-Vaya por dios… Que listos son,…- Nótese el sarcasmo. Con una sonrisa bajo las escaleras. Abajo veo que unos hombres de negro ya están sacando mis cosas por la puerta, veo la luz de la cocina prendida así que me dirijo allí, abro la puerta, entro como si nada y sin mirar quien había allí abro la puerta de la nevera y saco un refresco. Cuando me giro todos me están mirando, mi madre con una mirada suplicante, seguramente pidiéndome que me comporte, el que supongo que es Haymitch con una sonrisa divertida mientras niega con la cabeza y apoyado contra la encimera hay un chico con los brazos cruzados, pelo rubio revuelto, ojos azules penetrantes y una sonrisa ladeada que enamora. Sacudo la cabeza para disipar esos pensamientos, me aclaro la garganta y digo.
- Emm… Perdón por la tardanza…- Me acerco a la encimera y me siento sobre esta, justo enfrente del chico guapo.
-Haymitch, Peeta, esta es Katniss, cariño compórtate un poco…
-¿Con que tú eres la princesa no? Como has crecido…- Dice Haymitch.
-Diecisiete años dan para mucho.- Respondo irónicamente mientras doy un sorbo a mi refresco, este trae tanto gas que me ahogo y escupo todo el refresco al chico de los ojos bonitos. Dios tengo que dejar de ponerle motes por sus encantos.
-Ya veo ya… -Dice entre risas y se para. –Anda muchacho, sácate la chaqueta.
Este, que me estaba lanzando una mirada llena de odio, se la saca sin rechistar y sin apartar la mirada de mi. Debajo lleva una camisa que le marca los bíceps, mi mirada los recorre deseando tocarlos y cuando vuelvo a su cara él me está observando con esa sonrisa ladeada. Enrojezco notablemente y todos ríen provocando que agache la cabeza.
-Bien, tenemos que irnos preciosa.
Me giro mirando a mi madre con sorpresa, ¿preciosa? ¿me lo ha llamado a mi? Mi madre ríe y dice.
-Ay Haymitch… Nunca canvias… Tranquila cariño me lo llamaba a ti y…
-Y los motes se heredan para él.-La corto Peeta.
-Exacto, he aquí la segunda generación de las "preciosas", anda vámonos antes que su majestad se enfade. Rose, ha sido un placer volver a verte.
-Lo mismo digo Haymitch, cuidala.
-Oh no! Yo no me encargaré de ella. Será el muchacho, si, es joven, pero es bueno.
Mi madre se gira hacia él y le dice:
-Como le hagan daño, iré a por ti y te dejaré sin el carnet de padre.- Todos reímos menos él que tiene unos ojos tan abiertos que parece que se le van a salir de la cuenca de los ojos. Mi madre para de repente y sigue- Va enserio.
-Tranquila sra. Everdeen, la protegeré con mi vida.
Mi madre asiente y se dirige a mí, me seca la boca como a una niña pequeña y me abraza.
-Cariño, pórtate bien y cualquier cosa llámame al móvil ¿vale?
-Si mamá…- Salto de la encimera, lo que hace que caiga mal, me doble el pie y en ese momento unos brazos fuertes me sujetan, evitando que me pegue un trompazo contra el suelo. Levanto la mirada y allí esta él con esos ojos azules en los que te pierdes… Sacudo la cabeza y me levanto, me apoyo en sus bíceps y no puede evitar apretarlos para saber si son de verdad. A este acto él empieza a reír y todos con él, provocando que me vuelva a sonrojar. Me levanto me acomodo la ropa y cojo el bolso.
-Bien. ¿Nos podemos ir ya?
-Oh, claro preciosa.
Me despido de mi madre y salgo detrás de Haymitch, detrás de mí viene Peeta, y cuando salimos de la casa veo que se me unen dos guardias más a los costados. Subo al coche y a mis lados se sientan Haymitch y Peeta, saludo a mi madre y el coche arranca.
-¿Hacia falta tanta seguridad? ¿No será muy evidente?
-Toda seguridad es poca, y a estas horas de la noche no será evidente como lo sería mañana después de que todo el país se halla enterado de la noticia.- Dice Peeta seriamente sin apartar la mirada de los cristales tintados.
Allí acaba la única conversación que tuvimos en los 50 minutos que había de camino a palacio.
Cuando llegamos entramos por una entrada trasera, tss… seguramente el que se hace llamar padre se avergonzaba de su hija.
-No se avergüenza de ti, es por tu seguridad.- Dijo Haymitch leyéndome la mente.
Cuando entramos a palacio una fila de sirvientes y hombres y mujeres miran al frente. Haymitch carraspea y todos se ponen rectos, Peeta se va y se acomoda al final de la fila.
-Katniss, estos son los principales sirvientes de palacio.
Sonrio y voy tras Haymitch, que me va diciendo nombres y ocupaciones, algunas ni las conozco, y tampoco sé cómo puede saberse todos los nombres.
-Esta es Sae, la cocinera.
Voy y le doy un beso en la mejilla. Oigo como todos hacen un sonido de sorpresa y se giran hacia mí.
-¿He hecho algo mal?- Pregunto sorprendida girando la cara hacia Haymitch, que me mira con una sonrisa burlona.
-Igualita que tu madre… Fuera está bien, aquí dentro todo es diferente.
-Bueno, pues yo no voy a cambiar mis costumbres por enterarme que de repente mi padre desaparecido por 17 años es el Rey.- Digo intentando parecer "serena", si es así como le llaman en este pequeño mundo.
-Vaya, si que pareces tu madre… Tendríamos que seguir tu ejemplo.
Asiento y me giro. A lo lejos veo como Peeta mira al frente mientras ríe y niega. Maldito cabrón, ¿Quién se cree que es? Así seguimos hasta que por fin se acaban los chefs, cocineros, pasteleros y todos los que tienen que ver con limpieza, cocina y servicio.
-Bien, esta Effie, tu tutora de "protocolo" o algo así…
-Ya nos conocemos, y no son tonterías para tu opinión.
-Yo no he dicho que sean tonterías…
-Pero lo has pensado.- Dice apuntándole con el abanico, he de mencionar que ahora lleva un vestido lleno de lo que parecen ser ¿mariposas?, de todas formas es precioso, una peluca naranja y unos zapatos a juego.
-Siento lo de esta tarde, no era mi intención incomodarte.
-Oh! Tranquila querida, ven aquí.- Me acerco y le doy un beso y un abrazo. Cuando me separo le digo:
-Por cierto, ¡Me encanta tu vestido!
Haymitch carraspea y dice:
-Bien, si no te importa seguimos, este es Gale, tu instructor de equitación.- me giro estupefacta.
-¿E-equitación?
-Si preciosa, ya sabes eso de montar los caballitos…
-¡Se lo que es!- Me giro y le doy un beso a Gale, tiene ojos grises y piel aceitunada, podríamos hacernos pasar por familia tranquilamente.
-Tranquila, es más fácil de lo que parece.-Dice intentándome tranquilizarme, supongo.
-Eso espero…
-Bien, esta es Johanna, tu instructora de defensa personal.
-¡Oh perfecto! Acabaré con magulladuras hasta entre los dedos de los pies.
Le doy un beso, Johanna es alta, guapa y tiene un pelo negro azabache precioso cogido en una coleta bien tirante.
-Este es Finnick, el instrutor de natación.
-¡Algo que se me puede dar bien por fin! Es un placer- Digo mientras reparto más besos.
-Y este es Betee, tu tutor, según nos ha informado tu padre, quieres entrar en Oxford y él te ayudará para el examen de selectividad.
-¡Oh es perfecto!
-Trabajaremos duro para que estés preparada lo mejor posible.
-¡Muchas gracias!
Seguimos saludando a algún intructor y a mandatarios de seguridad, hasta que llego hasta Peeta, el último de la fila.
-Bueno, y para acabar, este es Peeta, será tu "guardaespaldas" por así decirlo, no se separá de ti en ningún momento.
-¿En ningún momento?
-En ninguno.- Dijo Peeta, me paré de puntillas y le di un beso de mala gana, vi un ligero rubor y reí.
- ¿No tengo ningún instructor de tiro con arco?-Pregunte mientras nos dirigíamos con Haymitch a una zona de palacio.
-¿Haces tiro?- Preguntó Peeta.
-Si, y mi preferido es el recorrido en bosque. ¿Por?
-Yo también hago.
Me paro y me giro con los ojos como platos.
-¿Me estas tomando el pelo?
-No, ¿deberia?
-No, y… ¿Dónde haces?
-Fuera de palacio claro… Aquí no te dejan entrar un arma ni por asomo.
En eso me choco con Haymicth. Me había entretenido tanto mirando a Peeta que no miraba por donde iba. Caigo hacia atrás y por segunada vez los brazos de Peeta me salvan de un chichón.
-¿Estas bien?
Me quedo mirando esos ojos azules como el mar, observo sus pestañas largas, y su cabello revuelto caer sobre su frente. En definitiva, no he visto ser más hermoso.
-Preciosa, que se te cae la baba…
Caraspeo y me paro.
-Gracias, de nuevo.- El solo sonríe suficientemente y seguimos caminando.
-Bien, en esta zona de palacio es dónde os mudareis, es la zona más privada, el rey a creído que así mantendrás tu intimidad y que te sentirás más a gusto…
-Espera- le interrumpe Peeta- ¿mudareis?
En ese momento abro la boca, y seguramente se me estarán por salir los ojos de su sitio. ¿Dormiré tan cerca de este Dios que es mi "guardaespaldas"? No podré soportarlo… ¡Pero qué digo! ¡Dios Katniss, lo acabas de conocer!
-Si os mudareis los dos aquí- dice esto mientras nos señala a los dos- así ella estará más segura. Ya tenéis las cosas en vuestras habitaciones. Buenas noches.
No decimos nada mientras vemos como se aleja por el pasillo.
-Ah! ¡Y Bienvenida a palacio!- Chilla mientras me hace una reverencia estúpida. No puedo evitar reír, y cuando me giro Peeta-diosgriego-Mellark me está observando como si fuera lo más precioso este mundo. Le sonrío y el sacude la cabeza y dice:
-Bien, vamos a dormir.
Me acompaña hasta donde debe ser mi habitación, y efectivamente, al entrar están todas mis cosas allí. Entro, apoyo la cabeza en la puerta y lo observo, sus fracciones son perfectas, será un placer que no se separe de mí en ningún momento, rio y el me mira enarcando una ceja.
-Buenas noches mi princesa.- Me da un beso en la mejilla y se va, observo como cruza el pasillo, vaya culo que tiene… Em… Digo… Pues eso, cruza el pasillo, entra en la habitación que hay justo en frente de la mía y cierra la puerta, no sin antes mirarme por encima del hombro.
Cierro la puerta y me cambio. Cuando me meto en la cama cierro los ojos y pienso, que seguramente esta noche no tendré pesadillas.