Capítulos: 3/8.

Próxima actualización: 25 de agosto.


3

¿Qué es un superhéroe sin sus calzoncillos? Un héroe a secas

27 de septiembre de 2002

—Quiero tu polla en mi boca.

Así, sin anestesia, diez puntos para Slytherin. Sí, señor.

—Tú ibas para príncipe azul y te quedaste en el camino, ¿verdad? —preguntó Harry, tras soltar un improperio al derramar parte del botellín de cerveza en la camiseta. Le había pillado por sorpresa—. Un «hola» habría estado mejor.

Draco farfulló algo ininteligible que sonó como un «que te jodan, Potter» mientras se deshacía de la túnica reglamentaria de los inefables. Era de un gris más bien soso. Quizá podría recoger firmas para el cambiar el color, o la túnica en general. Así al menos no tendría que aguantar al idiota de Stoker y su grupito de élite. Porque vaya día le habían dado hoy, a él y a Smith, cualquier diría que eran ya unos adultos hechos y derechos, si actuaban como críos de parvulario. Sí, había tenido un día de mierda, cosa más que evidente, nada le había salido como había querido, ¡ni siquiera había podido maldecir a esos idiotas!, y ahora, para colmo, no podía hablarlo con Harry, porque sería ir en contra de la regla fundamental de su Departamento. Regla estúpida e innecesaria. ¿Para qué quería al auror estrella como novio, si no podía contarle sus mierdas para que fuera a maldecir traseros? Indignante. Ni para que le chuparan la polla servía, el muy ingrato.

Estaba siendo irracional, pero le importaba más bien poco. Poco tirando a nada, sinceramente. Estaba furioso, por Salazar, así que tenía todo el derecho a decir y pensar estupideces que no le llevarían a ninguna parte. Cualquier cosa excepto echarse a llorar como un crío por esos errores que quería enterrar bien hondo. Un calambre en su antebrazo izquierdo, ese que le ardía desde la maldición de Stocker horas atrás, le recordó que no podía decirle «hasta nunca, Voldy» tan fácilmente.

—Draco… —le llamó la atención el idiota de su novio, al verlo pelear con las botas de piel de dragón y con los ojos rojos, por aguantar las lágrimas—. ¿Un mal día? —tanteó el terreno.

—Sí —masculló cabreado.

—¿Quieres hablar de ello? —le animó, a pesar de saber perfectamente que no, que no podía hablar de nada relacionado con el trabajo, por más que quisiera. Le señaló el sitio libre a su lado, y Draco no pudo no recordar la noche anterior, cuando se quedaron los dos juntos ahí acurrucados, viendo Friends y comiendo palomitas de caramelo.

Esa imagen, por más tonta que le pareciera, le ablandó el corazón. Todavía medio vestido, y con unas ganas increíbles de estrangular a alguien, se sentó en el sofá al lado de su novio y dejó que le pasara un brazo por encima del hombro, atrayéndolo hacia su cuerpo. Draco arrugó la nariz ante el fuerte olor de la cerveza. Merlín, ¿por qué su novio insistía en beber esa bazofia? Ya que compraba cerveza muggle que fuera de marca, madre mía. Y así se lo hizo saber.

—Eres un pijo.

—Y ú un tacaño, maldita sea. —Se zafó de su agarre para recuperar la varita de su funda—. Y un vago por lo que veo, ¿tanto te cuesta echar un hechizo de limpieza o quitarte la camiseta? ¿Sabes qué? Quítate la camiseta, voy a limpiarte la cerveza a lametones.

Harry se mordió el labio para no reírse.

—Te contradices, cariño. Primero que la cerveza está asquerosa, ¿y ahora quieres lamerla?

—Cuidado con lo que dices. —Le dio un leve empujón con la mano abierta, Harry casi ni se inmutó. A él no le importó, si quería tumbarlo en el sofá y montarse a horcajadas, lo haría casi sin pestañear—. Quiero probarte a ti, si aguanto tu sudor, aguanto cualquier cosa.

—¡Eh! —Draco se cubrió el rostro con los brazos, porque sabía que ahora Harry intentaría golpearlo con uno de los cojines. Así fue—. ¡Mi sudor es exquisito! —protestó.

Era adorable.

—Lo que tú digas —respondió, desde la seguridad de su esquina y la que su varita le proporcionaba—, pero déjame hacer mi trabajo.

—El sexo no arreglará tus problemas.

—Pero me ayuda a olvidarlos durante un rato, así que…

—No voy a acostarme contigo —le aclaró y se cruzó de brazos, para darle más énfasis a su negativa. Draco frunció el ceño. Su novio era un imbécil. Un imbécil con mucha razón, pero un imbécil a fin de cuentas.

—Hace unos años, esas palabras habrían herido mi orgullo y destruido nuestra relación para siempre. Que lo sepas.

—Correr riesgos como esos forma parte de mi currículum —rio.

—Qué valiente —escupió, enfurruñado, a la par que se acomodaba en el sofá—. Stocker es un capullo y su grupito, unos infantiles de cuidado. Los odio con todas mis fuerzas y mañana van a cagarse en los pantalones.

Ya está, ya lo había dicho.

Harry alzó una ceja ligeramente divertido, aunque también preocupado, para la desgracia de Draco. Por eso no había querido hablar del tema, porque sabía que su novio se pondría así de mal. El sexo alucinante que lo dejara atontado durante unas cuantas horas era la respuesta a sus problemas. Encima, si no recordaba mal, esta noche habían quedado que se harían cargo de Teddy, debido a un evento a la que tía Andrómeda no había podido negarse a asistir. Draco no estaba seguro, pero creía que su madre también estaba invitada. Noche de pelis de Disney y comida basura para ellos. Un planazo. Estúpido Stocker por amargarme.

—¿Qué ha pasado exactamente?

—Estábamos trabajando en… en algo y al imbécil le pareció una fantástica idea insultarnos a mí y a Smith, Zacharias Smith —le aclaró, por si no recordaba de quién estaba hablando, a pesar de que era el único inefable que Draco mencionaba más veces—. Me cabree y le dije que se fuera a joder a otro y entonces dijo muchas tonterías sobre mí y… los putos mortífagos, ¡Smith le hechizó y a mí, uno de sus aduladores, me lanzó un hechizo de picazón en el brazo!

Ya está, lo había dicho todo. Sentaba medianamente bien, pero las ganas de llorar seguían ahí, joder.

—¿Qué? —Harry se sobresaltó y le agarró de la muñeca, para comprobar por sí mismo el daño ocasionado. Draco quiso resistirse, pero al final se dejó. Harry le arremangó la camisa y maldijo entre dientes al ver la leve quemadura en la Marca Oscura—. ¿Te has echado una pomada?

—Sí, la de verbena.

Era lo mejor, porque le adormeció el brazo inmediatamente, así no tuvo que sentir el dolor inicial que venía con los primeros minutos de actuación. Aunque ahora le molestaba bastante, quizá no se había echado la cantidad adecuada o ese bote de crema llevaba demasiado tiempo en su despacho.

Harry le dio un beso suave en la herida, justo en la cabeza de la calavera.

—Tal vez esta noche, si te portas bien, y no te pones a despotricar demasiado contra los siete enanitos, te haga un regalo.

—¿Una mamada?

—¿No ibas a dármela tú a mí?

—Has perdido tu oportunidad —se disculpó, sin sentirlo realmente, mientras esbozaba una sonrisa de medio lado—. Otra vez será.

—¿Quieres un tazón de helado y un episodio de Friends mientras te preparo un baño relajante?

—¡Madre mía, claro que sí! —Draco se tiró a sus brazos y le dio un beso que dejó a Harry sin aliento, y sin oxígeno en el cerebro, durante unos segundos.

XXX

«Granger Granger»

Granger Granger: Es ilegal, Draco. Ni se te ocurra hacer ninguna tontería. Déjame que hable con Anderson al menos. Los problemas se solucionan hablando, que no tenemos diez años, por dios bendito.

Draco: ¿Qué tienen de ilegal las trampas que venden en la tienda de tu novio? ¡Será divertido! Por lo menos me daré una alegría desde bien temprano. Nadie sabrá que he sido yo. Y, encima, no te estoy pidiendo permiso, solo tu opinión profesional al respecto. ¿No me pueden echar ni encarcelar por eso, verdad?

Draco: Hermione, no me ignores.

Granger Granger: No, no te pueden llevar a Azkaban, pero puede que tengas que pagar una multa o pasar una noche en los calabozos de los aurores.

Draco: ¿En los calabozos? ¿Hay mucha gente allí normalmente?

Granger Granger: No, no que yo sepa. Las celdas están aisladas con magia.

Draco: Fantástico.

Draco: Gracias, te has ganado que te cambie el nombre, ahora será «Hermione Comadreja». Siéntete orgullosa. Yo lo estoy.

Hermione Comadreja: ¿No estarás pensando en esperar a que Harry tenga turno de noche para matar dos pájaros de un tiro?

Draco: No, estoy esperando a que mi novio tenga turno de noche para «ponerle la guinda al pedazo de día que tendré». Fastidiar a Stocker y juego de rol por la noche. PLANAZO.

Draco: Oye, tengo que irme, Teddy se ha cansado de El Rey León, no entiendo la razón. Es la mejor peli de la historia de las pelis animadas.

Hermione le envió otro mensaje, un «No te metas en líos, por favor, que puedo ser tu abogada, pero no hago milagros» que le sacó una sonrisa. Nunca pensó que se harían tan buenos amigos con el pasar de los años. Si lo hubiera sabido a los once, se habría dejado de tonterías sobre la pureza de la sangre mucho antes y otro gallo habría cantado. Vale, sí, no era tan fácil, porque tenía mucha mierda en la cabeza en esa época, pero habría sido bonito pensar que las cosas podrían ser distintas con cambiar un par de detalles. Quizá en un universo alternativo funcionaría.

Teddy captó su atención desde la alfombra tirándole un muñeco. El pequeño llevaba el pelo como Scar, uno de los personajes de la película, pero enseguida, al ver que su tío favorito en el mundo (ese era él, no Potty) le estaba mirando, lo cambió por un rubio platino, aunque un poco demasiado pomposo. Draco rió a carcajadas, antes de acercarse al mueble del DVD para tomar otra película.

—¿Y tito Harry?

Buena pregunta, ¿a dónde había ido a por las chuches? ¿A Liverpool? Allí había una tienda muy buena, la descubrieron unas semanas atrás, pero dudaba que su novio tuviera tantas ganas de chuches como para ir hasta allí, sinceramente. Rebuscó entre las películas hasta dar con una que seguro le encantaría a su primo.

—¿Vemos esta?

—¡Sí!

XXX

De un empujón, Harry terminó recostado en la cama, con la ropa hecha un desastre, por los preliminares en el pasillo, y Draco se sentó a horcajadas sobre sus caderas. Una sonrisa ladina se apoderó de sus facciones, al saberse ganador. Con un movimiento de varita, un poco menos preciso de lo que esperaba, se deshizo de los restos de sus pijamas. Había sido una tarde intensa, y casi interminable, porque Teddy parecía tener las pilas sobrecargadas, pero ahora estaban completamente a solas, el niño dormía plácidamente en su cuarto y Harry había echado el mejor hechizo silenciador de la historia, por lo que Draco iba a obtener su «regalo» de una vez por todas y sin morderse la lengua, muchas gracias.

Estaba muerto de hambre, por Circe.

Y le encantaba gritar.

Pasó las manos por los pectorales y el abdomen de Harry, casi con reverencia; y se mordió el labio inferior, debatiéndose por dónde sería mejor empezar. ¿Mordisqueando sus pezones? ¿Besándole hasta dejarlo sin aliento de nuevo? ¿O…? Su sonrisa se amplió y su corazón se saltó un par de latidos. Movió su cuerpo lo justo para estimular la erección de su novio, que presionaba deliciosamente contra su trasero. Harry cerró los ojos, jadeó, deleitando los oídos de Draco, y clavó los dedos en sus muslos. A la mañana siguiente se encontraría con marcas de media luna, y Draco lo montaría hasta desfallecer en agradecimiento. O quizá lo haría ahora mismo.

Joder, lo haría justo en este maldito momento. No, no, debería de chuparle la polla. Era un novio de Matrícula de Honor.

—Te quiero —gimió contra sus labios, al inclinarse para comerle la boca como Merlín quería. No sabía si el «te quiero» era para recordarle que estaba enamorado de él o porque le necesitaba ahora mismo en todas partes—. Esta noche vas a gritar mi nombre hasta quedarte ronco.

El imbécil de su novio consiguió dibujar una sonrisa socarrona completa.

—Qué creído te lo tienes —se burló, mientras Draco recorría con la lengua desde la clavícula hasta el pezón izquierdo—. Joder, cariño, déjate de tonterías… Maldita sea, ¡coño, eso duele! No seas bestia.

Le había mordido un pelín demasiado fuerte.

—En el cajón, preservativos, aceite… ¡joder!

Iba a ser una noche intensa.

XXX

Un patronus con forma de golondrina los despertó a las cuatro y media de la madrugada. Harry se sobresaltó, pues las protecciones vibraron a modo de advertencia, para al final terminar gruñendo una serie de improperios nada apropiados para un gryffindor de su casa. ¡Era el Salvador de Gatitos, por Salazar Slytherin! Quizás Draco debería de lavarle la boca con un estropajo, o con otra cosa… Mm, sonaba muchísimo mejor. Mientras Harry buscaba sus gafas en la mesita de noche, el rubio se llevó la mano a la polla, aunque no hizo nada, porque enseguida reconoció al animal. Y si eso no fue suficiente, el mensaje que transmitió, en cambio, sí. Se reprendió por su mente pervertida, y a Smith por no tener otro momento para dar señales vida. ¡Qué mala suerte tenía últimamente!

—Pero ¿qué mierda…? —exclamó Harry, malhumorado, en cuanto el patronus de Draco, un zorro, se esfumó con una respuesta—. ¿De verdad que tienes que irte ahora?

—No me queda otra. Un incidente en la Sala de los Cerebros es grave, cariño.

Harry frunció el entrecejo, seguramente pensando en su aventura en esa sala muchos años atrás. Draco recordaba muy bien la noche en que le relató esa historia. No tenía una buena imagen de ella. Por otro lado era normal, Ron tenía unas cicatrices horribles de esa noche, así que Draco, tras tomar un suéter del armario y los calzoncillos del suelo, fue a darle un beso a su novio, uno que decía «todo está bien, amor» con un poco de «no tengo catorce años, sabré manejarme con lo que sea», que pareció tranquilizar levemente a Harry, porque le sonrió y se fijó en lo que llevaba en las manos.

Vaya, no todo le podía salir bien.

—Ese suéter es mío —le reprendió, Draco se encogió de hombros y se colocó los calzoncillos con dibujos de superhéroes muggles. Le chiflaban—. ¡No seas guarro, que son los que llevaba puestos!

Qué quejica era por la madrugada.

—¿Y? —preguntó, y se enfundó en el suéter verde—. Tu polla ha estado en mi boca y la mía en tu culo, ¿y te preocupa que me ponga tu ropa interior de hoy? Inaudito.

Harry abrió la boca para protestar y decir algo como «no es lo mismo, Draco, por Godric» o alguna gilipollez semejante. No tenía tiempo para ello, así que tomó unos pantalones vaqueros del armario, eran suyos esta vez, y salió del cuarto en busca de la túnica de esa mañana, ignorando deliberadamente a su novio. Para un par de horas, era inútil usar una túnica nueva. No estaba en sus planes desayunar en el Ministerio, cuando tenía turno de tarde. Volvería a casa a tiempo para las tortitas con miel y chocolate, aunque tuviera que deshacerse de los cerebros «en mal estado».

Tras colocarse la túnica e invocar su varita, se dirigió hasta la chimenea.

—¿Te vas sin que te dé un beso de «buena suerte»?

Draco puso los ojos en blanco, a pesar de que por dentro se estaba muriendo de amor y ternura. No obstante, cedió y se acercó. Harry le rodeó la cintura con las manos antes de atraerle para darle un beso suave en los labios. Draco sonrió contra su boca y, cuando tuvo la oportunidad, profundizó el beso, porque ya que tenía que irse a trabajar que al menos fuera con un buen sabor de boca.

—Nos vemos en unas horas.

—¿Tortitas?

—Con mucho chocolate —le recordó cómo le gustaban, aunque Harry lo supiera de antemano.

—Adiós, ladrón de calzoncillos.

Draco le enseñó dos dedos antes de coger un buen puñado de polvos flu y desaparecer rumbo al Departamento de Misterios. Harry se abrazó a sí mismo, porque le dio un poco de frío. Tenían los hechizos refrigerantes demasiado altos en el salón. Sería mejor que fuera a echarle un vistazo a Teddy, comprobar que no se hubiera despertado por los ruidos, ya que el hechizo silenciador lo habían quitado horas atrás.

Recogió un juguete del suelo, y suspiró resignado.


continuará...


notas finales

MUCHÍSIMAS GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS. Y, por supuesto, gracias a los lectores que estáis en las sombras, sois igual de válidos. :) Como bien recordaréis (si leísteis la nota del primer capítulo), la historia ya está escrita, así que no puedo alterarla de ninguna forma. Me sabe fatal no daros la "cena" en casa de Ron y Hermione, o detalles así por el estilo. Son fragmentos, recuerdos robados de esta línea del tiempo (si es que eso tiene sentido para vosotros, al menos para mí sí), que dan forma a su historia. Queda en vuestra imaginación rellenar los huecos.

Espero que este capítulo os haya gustado tanto como los anteriores; sea como fuere, estoy deseando saber lo que opináis al respecto. Todo comentario es válido siempre que sea respetuoso. Si en algún momento veis algún error, del tipo que sea, me lo decís para que le eche un vistazo (¡NO MUERDO, LO JURO!). Ya sabéis, no somos perfectos. Ojalá pudiera decir lo contrario. Ay.


¿Qué os está pareciendo la historia? ¿Os ha gustado el capítulo? ¿Disgustado? ¡Decidme lo que pensáis! ¿Creéis que Draco tiene un problema con la ropa de Harry? ¡Se ha puesto sus calzoncillos! ¡MERLÍN BENDITO! (En realidad, es un poco adorable, ¿no?)


#UnReviewUnDía. #RevivamosElDrarry.


gracias por leer,

¿reviews, tomatazos o imperdonables?