Disclaimer: los personajes, los lugares y las criaturas mencionadas pertenecen al maravilloso mundo de Harry Potter creado por J.K Rowling.
El lamento de la serpiente negra
Capitulo 3.- Noticias en Hogsmeade
¿Por qué no lo pensó antes? Definitivamente aún tenía mucho que aprender. Pero él amaba aprender.
Esperó a que se hiciera de noche finalmente y los clientes abandonaran el lugar. Entonces se acercó despacio a Rosmerta que se encontraba de espaldas a él, limpiando una mesa.
—Tú y yo tenemos una conversación pendiente.
La mujer que tenía a unos metros volteó sorprendida. Se había quedado sin palabras y no sabía qué hacer o que decir
— ¿Te comió la lengua el ratón? Descuida, hay otros métodos para poder comunicarnos.
—¡Legeremens!
...Luzenlaoscuridad…
UNAS HORAS ANTES
—Así que, dime Rosmerta… ¿Sabes quién es Lord Voldemort?
Sabía lo que sucedería en el momento en el que sus dedos tocaron su varita. Quería respuestas y las quería ya.
— Sí —fue lo único que salió de la boca de aquella mujer que se encontraba con la mirada perdida en algún punto de su pequeño negocio, el cual por cierto, ya debería estar abierto al público.
Él hubiera podido continuar su ansiado interrogatorio de no ser por la llegada de un cliente al lugar.
—Oye, Rosmerta, ¿estás ahí? —gritaba un hombre desde afuera del local, y miraba atraves de la ventana de la puerta.
Tom no quería levantar sospechas, estaba en un lugar y tiempo desconocidos.
—Ve, atiende como de costumbre. No hospedas a nadie en tu casa, no has visto nada raro.
La mujer frente a él caminó sin decir una palabra ni dirigir una mirada a su inquilino, mientras él subía a su cuarto y se encerraba el resto de la tarde. No planeaba hechizar a todo Hogsmeade
.
...Luzenlaoscuridad…
Luna y Ginny se encontraban en un jardín del castillo platicando sobre lo que había pasado esa mañana entre Harry y Ginny. Ésta no lograba entender qué hacía que Harry huyera de ella como si sufriera peste o algo peor.
—Quizá si lo dejas tranquilo por un tiempo, él te busque.
—No, Luna. No pienso tolerar esto por más tiempo. Hoy hablaré con él. Si no quiere ya estar conmigo, pues que me lo diga—dijo molesta.
—Si es lo que harás, no puedo detenerte. Pero te diré, llega en paz y habla de una manera tranquila, has que tus palabras lo reconforten, no que se sienta presionado.
…Luzenlaoscuridad…
Después de la clase de pociones con Slughorn los tres amigos se separaron sin siquiera decirse si se verían después o no. Hermione se dirigió a Herbologia, una de las materias que llevaba; Ronald se perdió en cuanto salieron del aula, no quería estar con su ex novia más tiempo del necesario; y Harry tomó un camino distinto al habitual.
Se refugió en la biblioteca, realmente jamás se había quedado en ese lugar mucho tiempo, sólo iba a hacer algunos deberes y se iba. Ahora entendía por qué Hermione recurría tanto a ese lugar. Era tan tranquilo… tan silencioso.
Necesitaba estar solo; sus amigos se habían separado, el trió dorado se había roto para siempre: Sirius y Remus, muertos; Ginny… bueno, ella era otro asunto.
Ginny lo encontró sentado en la última mesa, al fondo del lugar. Se acerco a él, a paso lento. No tenía preparado un discurso, simplemente sería honesta, sería ella misma. La Ginny de la que él se había enamorado.
—¡Al fin te encontré!—Ginny se acercó a la mesa donde su novio se encontraba, a solo unos pasos de ella—. Quiero hablar contigo, Harry. Y por favor no me interrumpas— dijo al notar como el chico hacia indicio de poner objeción.
Se sentó a su lado y lo miró por unos segundos que parecieron eternos para ambos. Tenía tanto tiempo que no se miraban a los ojos.
—No tienes derecho a tratarme así. Escúchame: Sé que aún estás triste por lo de Sirius y Remus. Aún te duele el hecho de que te lo arrebataron todo. Pero… ¡Oye, mírame! —Levantó sus manos y las puso en las mejillas de Harry delicadamente, obligándolo a verla—. ¡Estoy aquí! Yo, Ginny, estoy aquí para ti, y no estás solo, yo estoy contigo y te amo Harry. Y no lograrás alejarme de ti, no de nuevo.
Después de sus palabras, acercó su rostro al del chico y cerró sus ojos, esperando que él iniciara el beso.
—Ginny… —susurró despacio, para que sólo ella pudiera escucharlo. Tenía sus ojos cerrados, y la sentía tan cerca, sentía su calor. La besó, fue un beso suave y lento, fue corto, pero fue tierno—. Discúlpame por estar tan ausente estos meses.
—Descuida. Lo que importa es que ahora estamos bien —dijo separándose un poco de él.
—Hay algo que quiero contarte —Tenía planeado contarle eso a Hermione, pero las cosas habían cambiado. Ella no estaba de humor para nadie, las cosas con Ron estaban mal… Y Ginny estaba ahí, para él—. ¿Sabes guardar secretos?
…Luzenlaoscuridad…
Realmente este año sí la tenía difícil. No estaba para tolerar más peleas con Ron.¡¿Quería ser Sanador? Bueno, el precio era caro, necesitaba obtener un: "supera las expectativas" en sus EXTASIS de Herbologia, Transformaciones, Encantamientos, Pociones y Defensa Contra las Artes Oscuras. Y a pesar de que ella no tenía problemas para obtener esa calificación, sabía que no era suficiente, pues San Mungo elegía solo a los más altos promedios como practicantes.
—Eso es todo por hoy. Mañana quiero que me entreguen un pergamino de 30cm con las propiedades de la Salvia—dijo la profesora Sprout.
Hermione recogió sus cosas y salió del aula. Su siguiente clase era Encantamientos.
Al caminar por los pasillos la invadió una sensación de presentimiento. No sabía explicar que era, pero algo estaba por cambiar. Llegó al Gran Comedor y decidió olvidar esas extrañas sensaciones, que no hacían más que recordarle las patéticas clases Adivinación.
…Luzenlaoscuridad…
—Querida, qué gusto verte, pasa.
Había pocos clientes en el local, pero por alguna extraña razón, ella no se sintió cómoda en toda la mañana. Tenía la sensación de que algo se le estaba escapando
— ¿Quieres algo de tomar?
—No me vendría mal un Whiskey de fuego — Pareció meditarlo un rato, pero cuando vio a su amiga sacar la botella y una copa enseguida alzo la voz—. ¡No era enserio Rosmerta!
—Bien, dime. ¿Qué te trae a mi local? Pensé que como acaba de empezar el año escolar, estarías ocupada.
—Necesitaba escaparme un momento… Todo está perfecto; Potter y sus amigos no se han metido en problemas, no hay ningún mago tenebroso rondando el castillo…
—Pero… —dijo la dueña del lugar, como si lo dudara, mientras bebía su copa de vino tinto.
—No encuentro un profesor para Defensa Contra las Artes Oscuras. Kingsley me dio tiempo, tengo esta semana para contratar a alguien.
—Quisiera poder ayudarte, pero no conozco a nadie —dijo agachando la mirada. Pero de repente, una idea la asaltó—. Deberías decirle a Potter que de la asignatura, apuesto que sería un buen maestro. Después de todo ese chico venció a…
—¡Es sólo un niño! Potter podría haber vencido a Merlín, aun así tiene todavía mucho que aprender —dijo molesta—. Debo irme.
Se levantó de la silla y se cerró el abrigo. No se despidió de Rosmerta, que en ese momento se encontraba corriendo del local a un ebrio en la barra.
…Luzenlaoscuridad…
A la hora de la comida, El Gran Comedor se encontraba de lo más ruidoso a opinión de sus oídos. Realmente habría preferido saltárselo, pero aún tenía 3 tres clases más y debía tener energías para poder poner toda su atención.
Cuando llegó al centro de la mesa, se percató de que Harry y Ginny estaban en medio de un beso.
Un compañero de sexto curso notó su presencia y se hizo a un lado para hacerle sitio a la Premio Anual.
—¿Me perdí de algo? —preguntó a la pareja que tenía en frente con voz confidente.
Realmente era extraño ver a Harry feliz, y se alegraba de que al menos Ginny pudiera sacarlo a ratos de ese oscuro mundo en que vivía. Harry debía dejar el pasado atrás y al parecer la única capaz de ayudarlo era Ginny.
—Nada. Todo está bien en estos momentos —dijo Harry con una pequeña sonrisa en su rostro.
En ese momento llegó Ron y se sentó entre Ginny y Harry. Precia molesto.
—Me ha pasado algo desagradable mientras venía para acá —dijo aún pensativo, sin darse cuenta de la mirada de odio que le lanzaba su hermana—. Vi a Snape en uno de los pasillos.
— ¿Snape? Seguro que viste mal, él debe estar en la oficina del director —dijo Harry con total seguridad.
—No importa. Tengo hambre y quiero comer.
Inmediatamente empezó a servirse mucho de cada plato, mientras los demás lo miraban.
Hermione no planeaba compartir que ella también había visto al ex director, que no estaba loco. Porque realmente no sentía deseos de hablar con él. Una parte de ella se alegraba de haberse librado de él. Ésa parte del subconsciente, la que dicen que te hace hacer o decir cosas sin que te des cuenta.
En cuanto terminó de comer se retiró del lugar, justo como hiciera la noche que llegó al castillo. Desde el final de la guerra se sentía muy distante de sus amigos.
Cuando caminaba por los pasillos del colegio, rumbo a sus clases, nuevamente la invadió ese sentimiento de ansiedad. Por un momento no pudo respirar y le costó mantenerse de pie. Simplemente no entendía qué le pasaba… Seguro era el estrés.
Caminó directo a al aula de Encantamientos y se olvidó de esas sensaciones el resto de la tarde.
…Luzenlaoscuridad…
Un león enjaulado era poco, considerando lo desesperado que estaba por salir de ese lugar. Llevaba medio día metido en su alcoba y ya no aguantaba el encierro.
Harto de ese lugar, tomó su capa y se colocó la capucha. Salió con discreción por la puerta trasera y empezó a caminar por el antiguo pueblo de Hogsmeade, que para él, era nuevo.
Lo primero que vio fue la librería y decidió entrar ahí. Realmente la magia había cambiado poco y eso lo decepcionó. Tan sólo uno que otro hechizo nuevo para hacerle la vida más fácil a esos holgazanes.
Unas horas más tarde salió de ahí, con unos cuantos libros que olvidó pagar.
Después de comer en el abandonado "Cabeza de puerco", decidió que era momento de regresar. Estaba oscureciendo, pronto las Tres Escobas cerraría y sabría por fin quién era en esa época.
Mientras caminaba hacia el local de madame Rosmerta, vio el diario El Profeta tirado en el suelo y decidió tomarlo y leer un poco de lo que había acontecido hoy en día. La primera plana hablaba del nuevo ministro de magia Kingsley Shacklebolt. No lo conocía, el apellido no le sonaba.
Un mestizo, o un sangre sucia. Es el colmo.
Cuando estaba a punto de llegar al local, la vio. La reconoció casi al instante, no podía creer que fuera ella, se veía tan… vieja.
Entró justo por donde había salido al medio día, por la puerta trasera.
Se mantuvo oculto, escuchando todo lo que ella tuviera que decir en aquel cuchitril… Seguro de algo le serviría.
Si hubiera podido terminar de leer el artículo, sabría que el Ministro de Magia le había entregado la Orden de Merlín Primera Clase a un tal Harry Potter por sus servicios a la comunidad mágica. Entiéndase, derrotar a Voldemort y ayudar en la reconstrucción del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Así, oculto entre la cocina de aquel local, escuchaba atento cualquier indicio que pudiera ayudarle a obtener información.
Aún no sabía que lo que allí escucharía, lo llevaría a obtener lo que siempre había querido.
Bueno pues aqui esta el tercer capitulo de esta historia. Espero les guste mucho como se esta desarrollando la trama.
No olviden comentar :) porque eso me anima a seguir escribiendo.
