Yo leeré .-Dijo el alcalde Pimpernel.
Cogió el libro de las manos de Babú y se dispuso a leer.

El roble encantado

Fairy Oak era un pueblo delicioso. Las casas de piedra ten an verandas y jardines de flores protegidos por muros cubiertos de moras y rosas silvestres. Los habitantes eran casi todos muy amables...

- ¿Casi todos?-Preguntó la señora Pimpernel.
-Sí... Casi todos menos usted.-Susurr por lo bajini Nepeta.

... y había muchos, muchísimos niños.
Pero algo en particular hacía que el pueblo fuera realmente especial...

- ¡Pues claro! Nuestra gran familia y nuestro gran Roble parlante!

...a causa de un antiguo encantamiento o quizás por deseo de las estrellas del Norte, Fairy Oak era el único lugar de todos los mundos, reales o encantados, donde los humanos y las criaturas mágicas vivían juntos en perfecta armonía desde mucho tiempo atrás. Brujas, hadas y magos vivían en las casas de Fairy Oak como ciudadanos normales, y como tales eran considerados en la comunidad.
Los Mágicos, como ellos mismos solían llamarse, habían sido los amos indiscutidos de aquellas tierras, mucho antes que los Humanos Sin Poderes. Y cuando estos llegaron, en vez de combatirlos, los ayudaron a establecerse. El jefe de los Mágicos mostró al jefe de los "Sinmagia" un valle tranquilo que descendía en suave pendiente hacia el apacible mar de una bahía amplia y profunda. Era el valle de Verdellano. El monte Adum y los altos bosques lo protegían de los vientos gélidos del este, y dos ríos de aguas cristalinas volvían la tierra verde y lozana.
Era un lugar de ensueño. Y, de hecho, alguien lo había elegido ya como su morada: un roble. Estaba solo en el centro de un claro y era el mayor árbol que los hombres habían visto nunca. Pero no era el tamaño su rasgo más sorprendente: ¡Aquel roble hablaba! Todo lo que le pasaba por la cabeza ( si es que puede hablarse de cabeza) lo pronunciaba en voz alta, lo mismo que hacen las personas cuando están solas.
Roble fue muy feliz por tener al fin compañia...

-¡Pues normal!

Y así , Mágicos y Sinmagia construyeron a su alrededor el primer pueblo de la región; en su honor lo llamaron Fairy Oak, que significa "Roble Encantado".
Pasaron los años. La alianza se transformó en amistad y los dos pueblos se convirtieron pronto en uno solo. Los conocimientos de cada uno de ellos, al compartirlos dieron resultados extraordinarios: los Sinmagia enseñaron a los Mágicos el arte de la pesca, el de la agricultura, el de la cría de ganado...las matemáticas, la historia y la geografía. Los Mágicos, por su lado, organizaron espectáculos portentosos en los que demostraron conocer una increíble variedad de magia y hechizos...

-Si os dais cuenta, los Sinmagia tienen más cosas que enseñarnos que nosotros a ellos ya que nosotros podemos aprender cosas de Sinmagias pero ellos no pueden de Másgicos. Solo pueden observar.-Comentó Grisam en voz alta.
Todos empezaron a pensar en ello y, llegaron a la conclusión de que ten a razón.

... Y algunos de ellos resultaron muy útiles a la comunidad. Sin embargo, en dos cosas nunca llegaron a coincidir, las ciencias y la medicina, en las cuales cada uno mantuvo sus propias ideas.
Durante años fue uno de los reinos más ricos y felices de todos los tiempos. Hasta que una terrible noche de verano empezaron los asaltos, y no de otros pueblos, pues no había ninguno por aquellas tierras. Fue el Mal Absoluto el que puso en punto de mira el pueblo de Fairy Oak. Un enemigo sin nombre y sin alma, decidido a destruir por el placer de hacerlo.

-Tía Tomelilla... ¿Por qué nunca nos...
-Silencio, Vainilla.

Me gustar a contar más de él , pero todo lo que sé es que el Pueblo del Valle tuvo que combatirlo varias veces, con muchos años de por medio, y que siempre lo derrotó. Por entonces, sin embargo, yo era un hada muy pequeña y vivía todavía en mi reino, y los mayores no hablaban de buena gana de estas cosas en nuestra presencia. Por eso no se como había ocurrido todo. Desde luego, cuando llegue a Fairy Oak la armonía y la calma reinaba desde hacía años y no quedaba ni rastro de las batallas.
Y en todo aquel tiempo, las extravagantes costumbres de los Mágicos, y era casi imposible distinguir a unos de otros. Pongo un ejemplo: Retamaloca Gill. Desapareció una tarde de verano de la butaca del jardín. En su lugar dejó un baón de chocolate y una nota que decía " ¡GOOOOL!".

-Eso es un cuento chino... Os lo inventasteis los padres.-Dijo Thomas Cobriock.

... ¿Qué fue de Retamaloca Gill? ¿Era una Humana -es decir, una sinmagia- que, harta, se había marchado dejando al marido el chocolate y el balompié , las dos cosas que habían provocado que el la desatendieron? ¿O bien una bruja que para celebrar el cumpleaños de su marido se había transformado en lo qué más amaba? Nunca se supo. Mientras los mayores hablaban del caso, los niños se comieron el balón, y Retamaloca Gill no volvió nunca para dar explicaciones.
Todos sabían que Lala Tomelilla era bruja, y todos la apreciaban. Era, quizás , la ciudadana más honorable de Fairy Oak, y el respeto que le profesaban se extendía hasta mi, que recibía mimos y atenciones de casi todo el mundo. Y eso no era todo: como los Mágicos de Fairy Oak que ten an sobrinitos a hadas ni eras como yo, también ten a muchas amigas.

-Y tú eres mi megasupermejor amiga del ultramundomundial.-Le susurró Feli a Devién.

Cada una de nosotras cuidaba de los futuros magos y brujas. Las mias se llamaban Vainilla y Pervinca. Eran las sobrinas de Lala Tomelilla, hijas de su hermana Dalia Periwinkle.

-Y al final apareces tú , mi dulce esposa.-Le dijo Cícero a Dalia dándole un beso en la comisura de los labios.
- ¡Acabe!-Grité Pancracio-. ¿Quién quiere leer ahora?


Hi! Feliz lunes :)

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