N.A: Holaaa! Princesas y princesos. Aquí os traigo otro capítulo de Pulse. Y antes de dar comienzo al cap…Thanks for the reviews, me motivan mucho. ;)
Advertencia: El siguiente relato contiene violencia, temas sensibles y lime. Esta bajo tu responsabilidad leerlo o no.
Disfrutar de la historia. :D
…
Capítulo 3: ¿Te has enamorado de mí?
El burdel era un gran sitió para recaudar información sobre sus objetivos. La dueña del lugar era una aliada suya así que estaban acostumbradas a verla. Ella iba allí solo por pura rutina, no le interesaba los asuntos que trataban en esa clase de lugares, pero debía reconocer que la gente que trabaja en el burdel siempre le daba algo de información a cambio de algunos bellis o favores.
Su objetivo era el almirante de la marina "Iron", llamado así por tener la habilidad de una fruta del diablo que le permitía cubrirse de una capa de hierro que le protegía de los ataques enemigos, una habilidad un poco absurda a cuanto requiere a fluidez de movimientos y agilidad, pero altamente ofensiva y protectora. Debía eliminarlo de la forma más discreta posible.
El almirante pasaba la noche con una dama caprichosa en cada brazo. Las usaba para sentirse más hombre y poder alardear. Sin duda cada cortesana conocía secretos que a ese tipo les gustaría enterrar. Por suerte a las prostitutas les interesaba más el dinero que la discreción.
-Has vuelto, Tánato. –Una cortesana rubia vestida con un vestido demasiado revelador, la saludó con una sonrisa picara, enganchándose en su brazo y ronzando su pecho contra este. -¿Vienes por trabajo o por placer? –Añadió con una risa juguetona.
La asesina se zafo del agarre de la prostituta y siguió su camino hacia el despacho de la dueña. No quería saber nada de cortesanas. Dejando tras de sí a la chica rubia malhumorada echando pestes sobre su persona y dudando sobre su sexualidad, hizo oídos sordos y llamo a la puerta de madera que daba acceso al despacho de la dueña del prostíbulo.
No tardo mucho en oír la voz de esta dándola permiso para entrar. Lo primero que noto al entrar fue la ostentosa decoración, colores oscuros que creaban un contexto tórrido, imágenes que representaban el placer el carnal por todos lados…en fin un ambiente cargado de erotismo.
-¿A qué vienes, tánato? –Pregunto la dueña del burdel, sonriendo de forma sugerente y con una mirada lujuriosa en sus ojos. Le gustaban los tipos misteriosos. -¿Placer o trabajo?
La asesina puso los ojos en blanco, siempre con las mismas preguntas la recibían. Agito esos pensamientos de su cabeza y se centro en su misión.
-¿Qué me cuantas de "Iron"?-Pregunto la asesina con voz ronca. Después de que Trafalgar la reprendiera por su falta de poco entusiasmo por ocultar su sexo, tuvo que forzar su garganta para que su voz sonase un poco más varonil. –No me hagas perder el tiempo.
-Me encantan los dominantes. Lástima que no puedo hablar de eso.
La cortesana jefe sonriendo como una arpía sedienta de sangre –Aunque en realidad quería dinero. – rodeo con sus brazos la cadera de la asesina y con una mano hizo tintinear la bolsa donde llevaba el dinero. La joven aparto a la cortesana y con un movimiento rápido se saco un puñado de bellis y sonrío de forma cínica al ver la cara iluminada por la felicidad de la puta.
-¿Qué puedes decirme sobre ese marine?
-No mucho, solo que es orgulloso hasta la medula y le gusta los vicios caros.
La joven puso una cara de molestia, esa información ya la sabía media isla. No contenta con la respuesta de la mujer, guardo el dinero de nuevo y se cruzo de brazos, esperando una respuesta que la convenciese más. La cortesana ante eso solo pudo mirarla de forma hostil y poner los brazos en jarra lo más digna que pudo.
-Eso no es mucho. –Replico la asesina de forma calmada. –Dime algún detalle más y quedaremos en paz.
-Tiene intenciones de quedarse aquí toda la noche. –Declaro la puta. –Es una de las habitaciones más caras. Mis chicas ya lo han agotado un poco y creo que también estará borracho. Puedes proceder como quieras.
-¿Algo más?-Tiro de la cuerda la joven, enfatizando más sus palabras haciendo tintinear su bolsillo de dinero. –Puedo ser muy generoso.
-Está bien, nosotras nos encargaremos de deshacernos el cuerpo. Pero recuerda que las noticias vuelan.
La cortesana sonrió al recibir una buena compensación a su información. Como un fantasma, la asesina desaparecía entre las paredes del prostíbulo.
….
Podía escuchar los gemidos de placer que procedían de la habitación donde se encontraba "Iron", puso un mueca de desagrado no pensaba que fueran tan ruidosos. Volviendo a su compostura, pensó en algo para infiltrase dentro de la habitación. Sabía que como iba vestida llamaría la atención y todo su plan de ser discreta se iría a la mierda.
Maldiciendo al pirata por su terrible elección. Se escondió dentro de uno de los cuartos que no se utilizaba y comenzó a quitarse las armas y su ropa. La única manera de cometer su mandado y de pasar desapercibida era disfrazarse y hacerse pasar por una cortesana. Cuando consiguió parecer una mujer, salió caminando tranquilamente por el corredor hasta quedar enfrente de la puerta de la habitación de donde salían esos ruidos tan ofensivos.
"-Maldito bastardo. –Pensó la asesina cerrando los ojos para calmar su frustración. –Esta me la pagas Trafalgar, me sentiré orgullosa cuando sea tu sangre la que resbale por entre mis dedos."
Sentía nauseas, la sola idea de tener que hacer eso la echaban para atrás, pero no tendría otra alternativa. Humillada y avergonzada de estar completamente desnuda, tuvo la decencia de atarse su bufanda roja alrededor de su cintura para tapar su herida. –Al menos Trafalgar era útil para algo y supo curársela bien. - Adopto una actitud inocente y entro en la habitación, dejando su miedo atrás.
…
El almirante "Iron" no había visto nunca una belleza como esa en su vida. Su rostro sonrojado que mostraba inocencia y excitación, solo podía pertenecer a un ángel pícaro. Sus labios rojizos y carnosos entreabiertos, produciendo suaves jadeos, su cuerpo de piel de porcelana temblando ligeramente, su pelo castaño claro tapando su voluminoso pecho escondiéndolo de forma provocativa, su piernas largas que escondían ese tesoro que él ansiaba, pero que las manos de la joven delicadas y elegantes tapaban con pudor. Esa chica debía de haberse escapado del cielo. Y la tela roja que llevaba alrededor de su cintura, sola la hacía parecer más un regalo divino.
-Ven aquí pequeña. –Ordenó el suavemente tendiéndola una mano para que ella se la cogiera. –Debes ser nueva nunca te había visto. –Sonrío con picardía cuando la joven se la cogió. La arrastro hasta él y con una mirada de desdén despacho a todas las cortesanas que estaban detrás de él tiradas en la cama. –Largaos.
Las chicas miraron enfadadas a la recién llegada, y comentado cosas entre ellas abandonaron la habitación. La joven asesina lo único que pudo hacer ante eso fue rezar para que no encontrasen su ropas y armas y la delatasen. Tragándose el asco que le producía ser tocada por "Iron" se acerco a él y poso sus manos en los hombros de este y comenzó a masajearlos.
-Que juguetona eres. –Dijo él cerrando los ojos. –Me vendrá bien liberar tensiones.
La asesina vio allí su oportunidad para deshacerse del marine. Con una sonrisilla malvada, condujo sus manos hacía el cuello de él y lo rodeó con ambas, para luego obligar al cuello a girarse en un ángulo imposible. Escucho el sonido de los huesos fracturarse y aparto las manos enseguida. Le había roto el cuello.
-Tensiones liberadas. –Se burlo ella. –Quien muere paga sus deudas. Descanse en Paz.
Cerró los ojos de su víctima con delicadeza y corriendo fue a recuperar sus cosas. "Iron" no volvería a disfrutar del sexo ni de nada.
…..
Llegó a la librería que era su hogar en un santiamén. Escapar del prostíbulo fue fácil, aunque le costó bastante volver a la habitación donde descansaba el cadáver de "Iron", para obtener su corazón. Con un suspiro de alivio abrió la puerta de su cuarto y entro en el sin contemplaciones. Soltó una maldición cuando vio al Trafalgar sentado en el suelo tranquilamente bebiéndose la única botella de vino que tenía.
-¿Qué haces aquí? –Pregunto ella fríamente comenzando a quitarse sus armas. –Lárgate.
El pirata la miro con fastidio, odiaba recibir órdenes. Pero luego sonrío al ver como ella se había quitado la capucha y la bufanda que escondía su rostro. Los ojos verdes de la joven le miraban con desprecio.
-Qué lenta eres. –Dijo Law, ignorando la pregunta y orden de ella.- ¿Por qué has tardado?
-Déjate de chorradas, pirata.-Le espetó ella molesta, se sentó en el suelo junto a él. –Tengo lo que querías, mira que tener que…-Se interrumpió enseguida. Law la miro divertido, diciéndola con su mirada de acero que continuase. –No pienso decirte nada. –Añadió evitando a duras penas sonrojarse.
-Bonita reacción. Pero dímelo.
-No.
-Dilo.
-Me niego.
-No pienso repetirlo. –La paciencia del pirata comenzaba a perderse. –Dilo. ¿O lo tengo que hacer por la fuerza?
-Ya te lo he dicho, la imagen de violador no te va mucho. –Se río un poco ella. –Está bien te lo diré. Me he tenido que hacer pasar por una puta para asesinarle.
Trafalgar no retuvo su risa al escuchar la confesión, y comenzó a reírse de la chica. Imaginársela como una prostituta sin duda era divertido, pero le hubiese gustado estar presente cuando ocurrió eso. Debía de ser todo un espectáculo. Con una sonrisa torcida miro a la asesina.
-¿Te lo has follado? –Pregunto directo. -¿Por eso has tardado tanto?
La cara que se le quedo a la joven era todo un poema. Medio roja por la vergüenza y el otro tanto por la ira. Ese pirata acababa de firmar su sentencia de muerte.
-Claro que no. –Se apresuro a responder ella. –Si lo sé no te digo nada.
-No te enfades mujer. –Le ofreció la botella de vino. Ella la cogió y se quedo mirando el interior de esta pensativa. -¿Qué te pasa?
La joven levanto la mirada un poco sorprendida. No esperaba que el la preguntase eso.
-Nada. –Contesto ella tranquila. –Solo que esto es raro.
-¿Por qué?
-Porque tener un pirata a mi lado es algo que nunca pensé que acurraría.
Sonrío un poco y bebió un trago de vino.
-Dime cómo te llamas. –Dijo Law, en todo este tiempo que había pasado junto a la asesina, aun desconocía ese detalle. –Recuerdas cómo te llamas… ¿Verdad?
-Por supuesto que lo recuerdo.
Respondió ella, subrayando sus palabras asintiendo con la cabeza. ¿Cómo podría olvidarse de su propio nombre? Es cierto que había pasado tiempo desde que era capaz de hablar de sí misma tan a la ligera, sobre todo con los asuntos que tenían que ver su origen. Tener su nombre en la punta de la lengua le parecía casi extraño. En cierto modo era un poco triste que se sintiese así.
-Entonces, dímelo. –Law la miro fijamente. –Dime tu nombre, asesina-ya.
-Black, Nicte Black. –El maravilloso nombre se deslizo con facilidad de su lengua, a pesar de sentirse tan ajena. Sonriendo desafiante le devolvió la mirada fija a Law. -¿Contento?
-Eso está mucho mejor. –Sonrió el de lado. –Oficialmente ya perteneces a mi tripulación.
La cabeza de Nicte era un completo torbellino de pensamientos, siendo el más destacado: ¿Qué acabo de hacer? Sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared con la rodilla izquierda levantada y con brazo derecho encima de esta, miro con recelo al pirata. El peligroso cirujano de la muerte, se había apoderado de su vida.
-¿Qué? –Espetó Law, estaba algo cansado de tener los ojos de la joven mirándole de forma hostil. -¿Te has enamorado de mi, asesina-ya?
Sonrío divertido al ver la cara molesta de la chica. Nicte soltó un resoplido, que la dijese eso cuando estaban a tan poca distancia, era peligroso. Una idea se le cruzo por la mente, devolverle su broma pero de forma más bestia.
La joven esbozo una sonrisa tan sugerente que podía derretir hasta el mayor de los icebergs. Con un movimiento rápido se puso a horcajadas encima de él. Se mordió el labio un poco de forma provocativa y coloco sus brazos alrededor de los hombros de él. Disfrutando en secreto de su pequeña trastada, observo el rostro desconcertado y un poco ¿Sonrojado? del pirata.
-¿Y tú de mi? –Le respondió Nicte con una pregunta. Si él quería jugar, jugarían. –Trafalgar. – Añadió en un susurro en el odio de este, alargando el último sonido como un ronroneo.
Mordió el lóbulo de la oreja y con la lengua jugueteo con los pendientes que llevaba él. Law ante tal provocación apretó los dientes para que de su boca no saliera ningún ruido que pudiese delatar la sorpresa que sentía. Nicte apoyo su mano en el pecho de Law, justo de donde se encontraba él corazón, con cada segundo latía más rápido. Sonrío y pretendió levantarse, ya había gastado su broma y quería volver a enfriar el ambiente.
Trafalgar la detuvo abrazándola por la cintura y volviéndola a sentar en su regazo. Con una sonrisa divertida, la miro como diciendo "Tú has sido quien ha comenzado". Había comprendido el juego de la asesina y pensaba devolverle la putada de la misma manera. Nicte se sonrojo violentamente, él había averiguado sus verdaderas intenciones.
No tuvo tiempo de pensar o de actuar. Una boca impaciente, la beso con furia, como un depredador, el deseo y la pasión hacían eco en esa boca. Abrió mucho los ojos con sorpresa, quería separase pero en el fondo no quería, se rindió ante aquel contacto. Trafalgar noto como la mujer se dejaba besar y contento profundizo más el beso, obligando a la chica abrir la boca para que en sus lenguas comenzaran una batalla ardiente por el dominio.
Cuando rompieron el contacto por la necesidad de aire, ambos se miraron intensamente. Pero cuando iban a pasar a cosas más serias, unas voces alarmadas y sorprendidas les interrumpieron. Molestos por eso, miraron a los recién llegados con una mirada mortal.
Continuara…..
….
N.A: Espero que os haya gustado este cap. ¿Sabéis quienes les interrumpen? Bien, por mi parte no tengo nada más que añadir, dejar reviews, si os gustado…si no también ;) Venga hasta luego (^^)/
