El príncipe maldito
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, mozos en edad casadera, padres que exigen nietos.
DISCLAIMER: D. Gray -man pertenece a Katsura Hoshino.
Preguntó en los puestos que el día anterior habían presenciado el escándalo, sin embargo, no pudieron darle razón de aquel hombre a pesar de sus rasgos tan distintivos. Link y él comenzaron a sacar conjeturas, tal vez era un viajero, o quizá venía con la guardia de algún príncipe de tierras lejanas, pero sin duda, era extranjero.
El caballero poco a poco se iba dando cuenta de lo que ocurría al ver la decisión y desesperación con que su príncipe buscaba al desconocido. Y aunque no era propio de él abandonarse a sus sentimientos, su corazón se sintió dolorido porque sabía que tal vez Allen ya estaba enamorado.
Mientras estaban sentados en la fuente, Allen trataba de dibujar el rostro de su amado con lo poco que recordaba de la realidad y de sus sueños. Sin embargo, sus habilidades eran pésimas.
- Su majestad, creo que es momento de volver al castillo - dijo mirando como el sol comenzaba a descender.
-pero esta puede ser mi última esperanza - dijo el chico lanzando su último dibujo - acabo de hacer algo que podría no tener remedio.
Link lo miró sin entender y Allen, con toda vergüenza, le contó sobre el cinturón y sus condiciones omitiendo la parte del dildo. Se quedó sin palabras al ver aquel artefacto, Allen le explicó las condiciones bajo las cuales estaba ahora.
- ¿Pero sus majestades saben de esto? - Allen negó apenado.
- Por favor, mantén esto también en secreto - Link simplemente asintió.
- Entonces ¿busca al hombre de ayer porque se ha enamorado de él? - Allen lo miró impresionado, sus mejillas se coloraron -Lamento mi imprudencia, majestad - Link se recriminó mentalmente por hablar de una manera tan libertina con el príncipe.
- no es imprudencia, sólo no esperaba que lo descubrieras - dijo Allen cuestionándose su obviedad - has estado conmigo en todo momento, por eso te confío mis secretos, eres más que mi guardián.
Link sintió que su corazón casi se recuperaba, si el príncipe lo favorecía de esa manera tal vez tenía una oportunidad.
- ¿no ha pensado que tal vez debería intentar de otra manera? ¿qué pasará si el extranjero ya ha vuelto a su reino?
- no lo sé. He esperado lo mejor y debo agotar todos mis recursos.
- ¿y si no le corresponde?
Allen se mordió el labio. Después de lo que había hecho con el melón era probable que el hombre sólo guardara rencor hacia él.
- ¿no ha pensado en recurrir a alguien que ya lo ame? - dijo Link tanteando el terreno al sentir que este era su momento.
- ¿quién podría amarme? Todos en el reino saben de la maldición y sus consecuencias - dijo Allen apenado por la perspectiva de que el extranjero también lo rechazara por su maldición - Link, debes ayudarme. Tenemos que encontrarlo, aún si no tengo oportunidad, quiero escucharlo de él.
Link asintió apenado, ambos volvieron al castillo y él envió a algunos hombres de confianza en la búsqueda.
Allen parecía más tranquilo, esperaba que pudieran encontrar a aquel hombre del cual no sabía nada, espero dentro del castillo preparándose para el baile. Sentía que el tiempo se le acababa cuando el sastre daba los toques finales al traje que usaría aquella noche, no escuchaba los comentarios que halagaban su porte y figura.
Espero ansioso a que llegara la noche, cuando Link le traería noticias sobre el hallazgo de sus hombres. Al saber que no habían conseguido nada, fue inevitable demostrar su profunda tristeza.
- Lo más seguro es que fuera un viajero de paso, lamento no tener más información.
- Esta bien, Link. Creo que pedía imposibles.
Link lamentaba verlo triste, pero esa noche estaba decidido a confesarse y esperar que la decepción de no poder encontrar a ese hombre ayudara a poner las cosas a su favor.
Allen se resignó y rogó que ningún invitado le aceptara. A veces prefería que su linaje terminara, luego recordaba su deber de príncipe y recuperaba las fuerzas para resistir el matrimonio arreglado. Tal vez con el tiempo podría amar a su futuro esposo lo suficiente para romper la maldición.
Junto a sus padres apareció deslumbrante, con un traje blanco que lo hacía lucir como una visión celestial. Los invitados comenzaron a entrar y los reyes lo miraron y dedicaron unas palabras para animarle.
Invitado tras invitado fue recibido y presentado y el príncipe trató de ocultar su indiferencia con una sonrisa.
Miraba sin mucho interés a los pretendientes. Todos besaban su mano incomodándolo. Tampoco prestaba atención a sus nombres o rangos para reconocerlos durante la velada.
- Es un honor conocer al joven príncipe - escucho la voz de un hombre algo mayor, de inmediato capto su atención al ver que había un joven acompañándolo - Yuu, saluda a su majestad.
El chico inclinó la cabeza sin apartar la mirada de Allen.
Allen apenas podía salir de su asombro. El hombre y el joven se presentaban, pero él sólo podía mirar a aquel muchacho: la misma espada, el mismo cabello, ojos y facciones. Era el hombre que buscaba. Ahora entendía por qué Link no había podido encontrar información con las señas de "viajero". Estaba enamorado de un príncipe.
Lo vio alejarse. El chico parecía tan aburrido como él hasta que sus ojos se habían encontrado y por un momento pudo ver un destello de sorpresa, sin embargo, él podía disimular mucho mejor.
Neah y Mana percibieron el cambio en su hijo y de inmediato se sintieron aliviados porque al fin mostraba interés en alguien.
Las presentaciones concluyeron para dar inicio al baile. Allen quiso ir corriendo hacia aquel príncipe llamado "Yuu" pero una mano pidiendo la suya lo detuvo. Uno de los caballeros que se habían presentado ante le solicitaba acompañarlo en la primera pieza. Allen buscó con la mirada a Yuu pero no lo encontró al instante. Todos esperaban por el para iniciar y resignado, tomó la mano de aquel hombre que lo llevó al centro del salón mientras la orquesta comenzaba a tocar.
En cada vuelta trataba de encontrar al hombre que le había robado el aliento. En cuanto la pieza terminó y el resto de príncipes se arremolinaron ante él para pedirle bailar, tuvo que fingir que se sentía abrumado y necesitaba tomar aire. Buscaba a Link con la mirada para que le ayudase, pero a lo lejos vio como una cabellera negra se movía hacia uno de los balcones y por puro instinto la siguió.
Respiró profundo en cuanto vio al extraño y se aproximó.
- ¡lo siento! - fue lo primero que salió de su boca - ¡no debí lanzarte el melón! ¡por favor, baila conmigo! - dijo totalmente rojo y nervioso hasta casi sentir las piernas como gelatina.
Pudo sentir la mirada del hombre de arriba abajo, Allen tembló un poco, había extendido su mano y todos en el salón observaban con curiosidad. Allen sentía que tenía una eternidad allí esperando por respuesta, el hombre no se movía.
- No - fue fría respuesta - Búscate otro, moyashi - Allen tuvo que morderse el labio para contener el dolor que sentía ahora, era como balde de agua fría, los allí presentes se quedaron en silencio sin creerse que aquel príncipe había rechazado a su majestad.
Los murmullos llenaron el salón, el albino se había quedado estático y aquel príncipe de cabello oscuro miraba ya con desagrado a su alrededor por las miradas que se habían posado sobre él. Decidió abandonar la escena y dejar solo al albino con su pena. Sin embargo, una mano firme le sostuvo del brazo evitándole avanzar. Pensó en enfrentar al bastardo que se había atrevido a tocarle.
- no sea tímido, baile con el príncipe, le aseguro que no hay rencores por el primer encuentro - dijo Link palmeando el hombro de Yuu para relajar el ambiente.
A lo lejos, miró como su padre le dirigía un gesto animándolo como si fuera un mozo emocionado. Volteó los ojos, tomó la mano de Allen y lo llevó a la pista. El príncipe agradeció a Link, pero aunque le parecía un sueño y su corazón latía como loco, su estómago y su mente le decían que el otro había sido obligado por la situación.
- dime… - Allen trataba de buscar conversación - ¿esta es tu primera vez en el reino? - Yuu no lo miraba ni respondía - te recomiendo que pruebes los postres, estás tierras son famosas por ellos - se mantenía frio y concentrado - entiendo la mala impresión que dejé, nunca había perdido los estribos. Por favor, sé mi invitado por unos días, te mostraré la cuidad, el castillo... -el príncipe comenzó a reír.
- no, moyashi.
- Pero... ¿por qué? ¿sigues enojado por lo que pasó?
- Eso ya no me interesa. El problema es que eres muy molesto. Deberías conformarte con este baile - lo pegó un poco más a su cuerpo y Allen sintió sus mejillas arder.
- A-aún no me has dicho tu nombre.
- Mi padre nos presentó, sólo que estabas con la cabeza en otro lado - Allen se mordió el labio sintiéndose idiota por no haber prestado atención - Bien, esto se termina aquí - hizo una seña con la mirada para que otra persona tomara al albino y siguiera bailando con él. Allen quiso negarse pero el príncipe ya se había perdido nuevamente entre los presentes y no le quedó más que seguir con el baile.
El resto de la velada la pasó buscandolo con la mirada, incluso durante la cena, pidió que le sentaran cerca. Sin embargo, no obtuvo reacción, todo lo que salía de su boca eran "no" y más "moyashi". Su padre, el rey Froi, parecía complacido y desbordaba el encanto que su hijo reprimía.
- nos gustaría invitarles a pasar una temporada en el castillo - dijo Mana sonriendo ampliamente - creo que nuestros hijos se llevan bien.
- sería un honor - dijo quejándose pues su hijo acababa de darle una patada debajo de la mesa - pero debemos discutirlo, nos encontramos en medio de una búsqueda.
- si es que le busca marido a su hijo, nos encontramos en la misma situación - rió Neah - ya no es tan fácil como antes, en el pasado te enterabas de un príncipe hechizado con sueño eterno, o envenenado o atrapado por un dragón, lo rescatabas y sabías que sería el amor de tu vida - dijo tomando la mano de su esposo - ahora los chicos quieren enamorarse.
- ¡es cierto! - rió Froi - mi Yuu lee un montón de historias de amor pero ninguna lo llena. Estuve a punto de ponerlo en una torre a cantar para ver si así conseguía esposo.
El comentario fue bien recibido, los reyes bromearon acerca de las dificultades de encontrar una torre adecuada para ser rescatado.
- lo mismo ocurre con nuestro Allen, miles de pretendientes en fila y sigue buscando un amor como en las historias de los libros - explicó Mana haciendo enrojecer a su hijo y provocando que Yuu apretara los dientes.
Allen alzó el rostro, se encontró con una mirada asesina de parte de Kanda, pero al interpretó como una muestra de vergüenza por la conversación de los reyes. La discusión sobre el amor verdadero se prolongó más allá del postre e incluso cuando las jarras de vino se vaciaron. Allen resistió para ver a su amado a pesar de que el cansancio ya hacía de las suyas.
Link puso una mano en su hombro para escoltarlo a su habitación, entonces Mana intervino antes de que Allen hiciera el anuncio de su retirada.
- Allen por favor muéstrale al príncipe Yuu sus aposentos, ya hemos arreglado su estadía aquí. - Allen se quedó con la boca abierta porque no esperaba que hubieran actuado tan rápido, pudo ver como Yuu le lanzaba una mirada asesina a su padre.
Asintió y con una señal, Link los escoltó a ambos con cierta distancia, tal como el protocolo indicaba.
Caminaba mostrándole los pasillos al príncipe tratando de sacar algún comentario que no fuera "no".
- agradezco que se queden, mis padres disfrutan mucho tener invitados - dijo Allen sonriendo, apenas podía creer que caminaba al lado de Yuu - espero que no sea una molestia en su viaje.
- lo es - dijo Yuu chasqueando la lengua
- lo siento... - Allen sentía el impulso de tomarle la mano el resto del camino.
Link no podía creer lo mal educado y grosero que era ese chico, Allen solía hacer berrinches pero jamás se había comportado como patán, sentía pena por los súbditos de ese príncipe mezquino.
- ¿y qué buscan tu padre y tú? - dijo Allen tratando con todas sus fuerzas - ¿un tesoro? ¿aventura?
- No es de tu incumbencia, Moyashi - respondió provocando que Allen frunciera el ceño.
- Todo este tiempo has estado llamándome así, tengo un nombre ¡me llamo Allen!
- ¡Tsk! ¿por qué debería recordarlo? tu ni siquiera te sabes el mío - Allen se mordió la lengua, sabía que no había prestado atención pero no pensó que se lo tomaría como una gran ofensa.
- Entonces me disculpo ¿podemos presentarnos nuevamente? - Allen extendió su mano esperando nuevamente que aceptara el gesto amistoso - Mi nombre es Allen Walker.
- ¿Si lo hago me dejarás en paz? - dijo mirándolo con fastidio, antes de que Allen pudiera responder algo, soltó - Kanda Yuu - dejó la mano de Allen extendida - ¡Oye, tu! ¿dónde está mi habitación? - dijo de mala gana a Link.
El guardia lo mató con la mirada y le señaló la puerta, los reyes habían pedido que estuviera muy cerca de la habitación del príncipe.
- esta es mi habitación - llamó Allen señalando que estaban cruzando el pasillo - si necesitas algo yo... - y vio como el otro entraba y daba un portazo.
Link lo acompañó dentro y se quedó en la puerta pensando si era el momento de revelar sus sentimientos.
- ¿hice algo mal?
- ¿disculpe, majestad?
- es decir ¿fui impropio? ¿grosero? ¿comí muy rápido?
- no, usted ha sido como siempre.
- entonces ¿por qué no quiere hablar conmigo? - dijo Allen sin comprender.
Su encuentro había sido fortuito como en las historias de amor, sus padres ponían todo para que el romance se diera, incluso habían asistido a un baile sin esperarlo, además parecían que ambos soñaban con enamorarse. La fórmula debía haber funcionado desde el principio ¿por qué ese príncipe no estaba tan enamorado como él?
- tal vez así son en su país - dijo Link tratando de ser amable, no podía ser tan desgraciado como para decirle al príncipe que posiblemente ese Yuu Kanda le odiaba.
- ¿Eso crees? - dijo Allen no muy convencido pues el rey Froi no parecía ser de esa manera, incluso era amigable - Tal vez no le caigo bien, puede que aún no me haya perdonado por lo del mercado.
- Con todo respeto, majestad, quizás el príncipe Kanda se siente presionado para casarse, tal vez deba ser más prudente porque su primer acercamiento no fue muy bueno - dijo Link esperando calmar los pensamientos negativos de su joven.
- Puede ser... uhmm... trataré de ser más sutil - dijo emocionado para cambiarse y colocarse el pijama, tenía un propósito para el nuevo día que estaba por venir, estaba seguro de que podría gustarle a Yuu Kanda, si no era capaz de conquistarle entonces se rendiría ante su destino.
NOTAS:
Creo que se me pasó la mano y he hecho un Kanda insoportable, pero les prometo que tiene buen corazón. ¿quién se quedará con la virtud de Allen? ¿Link logrará declarar sus sentimientos? ¿Kanda revelará el motivo de su viaje?
