Dragón Ball y sus personajes no me pertenecen, son del gran Akira Toriyama, pero la historia es de mi propiedad intelectual sin otro objetivo que no sea el de entretener a los posibles lectores.

Aclaraciones:

Aclaraciones:

Narración

–Diálogos–

"Pensamientos"

/Conciencia/

Negrita- Destaca una palabra o frase clave

MAYÚSCULA- Se grita o enfatiza la palabra o frase.

~Texto texto~ Reflexión importante. Presten especial atención, aporta datos del trasfondo, claves, etc.


Lluvia del Desierto

Capitulo II:

Rostro de muñeca, ojos de fiera


Impecable fortín. Refulgente, suntuoso y extenso palacio, albergue de cientos de alas de metal, fuertes y virtuosas, ellas son guiadas con destreza por experimentados profesionales del cielo vasto e inagotable que cubre cada milimétrico espacio de la Tierra.

Sus pies avanzaban irremediablemente uno exactamente delante del otro a la vez que sus ojos recorrían el extenso y pulcro lugar de manera superficial pero reteniendo los detallados acabados en su mente; el piso era de porcelanato blanco marmoleado con grises sutiles tan brillante como el reflejo en los vidrios lejanos que conformaban los muros, se concertaban a la perfección, subiendo solo un poco la mirada podía notarse como los mismos vidrios se entrelazaban entre firmes sostenes de hierro plateado dibujando formas redondeadas a medida que escalaban para formar el techo. "Por Dios, cuanta elegancia" pensó parando su marcha sin darse cuenta, pues sus orbes se encontraron desprevenidos con el fascinante cielo estrellado que se encontraba sobre ella, al otro lado de los cristales del aeropuerto.

–Linda, pierdes mucho tiempo allí parada– Escuchó la voz amable de un hombre que se situaba a su lado.

Saliendo de su concentrada tarea de escrutar ese espacio etéreo giro su mirada a él con gesto incrédulo, deslizó su mano izquierda al bolsillo de su blazer y sacó un reloj de muñeca rectangular con unos botones inusuales al costado, sí, ese reloj familiar; solo que llevaba la pantalla partida, aun así marcaba la hora: – Una y treinta seis A.M –Volvió a subir la vista a su acompañante. –Arribamos dentro dos horas y veinticuatro minutos, y ya hemos pasado por los controles de seguridad de la entrada, el control del papeleo, llenamos las formas 3 veces por si acaso y las revisamos otras cinco. –

–Ni me lo recuerdes, es extenuante, toda esa burocracia inútil –El hombre alzó ambas cejas largando el aire ruidosamente, con fastidio.

–El punto es, que no queda nada por hacer, solo esperar que el vuelo no se retrase– Retomó su caminar, esta vez pausado y lento, mientras su acompañante la seguía llenando el espacio libre a su lado. –Me atrevería a decir que no soportas la ansiedad –Dibujo una sonrisa en su rostro.

–¿Acaso tu si? – Subió un poco más el tono de su voz, pues el bullicio que expulsaba el flujo de gente ajetreada a su alrededor hacía difícil la tarea de hablar y caminar con tranquilidad. Mientras apuraban el paso ella respondió ladeando la cabeza sutilmente y mostrando una media sonrisa que no significaba menos que un "Claro que sí" que por supuesto se negaba a admitir en voz alta.

El emplazamiento era gigantesco, seguían avanzando poco a poco en ese mar de personas. "En los aeropuertos no existen horarios, es un mundo aparte, que nunca duerme… Jamás dejare de sorprenderme de ello a pesar de haber estado cientos de veces aquí; bueno no aquí precisamente. Todos son diferentes, pero tan iguales a la vez…" Hombres, mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, la mayoría pasando a ritmo apresurado alrededor de ellos. Podrían adivinar cuál era el rol de cada individuo ahí, que hacía y porque. Por ejemplo, atareados empresarios, que iban retrasados con sus viajes de negocios para asistir a alguna importante reunión; algunos con un café o varios, en sus manos-que de seguro habían adquirido en uno de los tantos snack bar del piso- pasaban como un refusilo con sus trajes desalineados por el trajín, escribían en sus celulares de últimas tecnologías sin mirar adelante y chocando de tanto en tanto con alguien sin siquiera notarlo por su ensimismamiento en la realidad de su vida estresante y acelerada. "¿Porque esta gente se resigna a vivir así? Pasan sus vidas apurados en llegar a obtener un mejor negocio, un mejor puesto de trabajo, un mejor auto y cuando lo obtienen en vez de disfrutarlo están pensando en el siguiente asenso, en un modelo más lujoso de coche, en algo 'mejor'. Su tiempo aquí esta contado, y lo utilizan construyendo un imperio superficial rodeados de personas que solo están ahí por su estatus social; por lo que tienen y no por lo que son. Lamentablemente muy pocos lo ven a tiempo para revertirlo" Decidió volver a ignorar la muchedumbre abriéndose paso hasta a las escaleras mecánicas que subían hasta el segundo piso. Él la miró interrogante –Mejor vamos a tomar algo, así haremos más agradable la espera hasta que llegue el vuelo –Contestó la pregunta implícita de su acompañante.

En el segundo piso había variedad de restaurantes, cafeterías y free-shops. Se decidieron por una cafetería con sillones mullidos y refrigerios sencillos pero gustosos. Ambos optaron por un té de hierbas acompañado con una porción de tarta de frutas cada uno. Se sentó cruzando las piernas y luego de endulzar el té con una pequeña cucharadita de azúcar rubia apoyo los codos en la mesa sosteniendo la taza en su mano derecha. Paseo sus ojos por el lugar y una situación llamo su atención.

Una bella mujer de cabello rojizo con una falda negra amplía hasta la rodilla y una fina blusa en tonalidades violáceas se encontraba sentada de piernas cruzadas en uno de los blancos sillones de un puesto del estar; se veía nerviosa, cambiaba de posición constantemente, descruzaba las piernas, acomodaba el cuello de la blusa, se pasaba la mano por el cabello y tomaba aire a bocanadas. Por supuesto, esperaba a alguien, que a juzgar por su grado de ansiedad debiera estar retrasado, y sin lugar a dudas es alguien importante, y no de ese tipo de importancia superficial que se le da a un negociante, o socio de trabajo; sus mejillas rosadas la delatan. Busco algo en su cartera de mano y sacó una tarjeta "Oh una tarjeta de… ¿Despedida quizás?" Suspiró largamente notando que la joven poseía un semblante cabizbajo. El tiempo sucedía y la mujer parecía consternarse, el tiempo seguía transcurriendo "¿Por qué sigues esperando?" Se preguntó para sí misma sin notar que su rostro inmaculado comenzaba a teñirse de nostalgia. La pelirroja apoyo sus codos en la mesa llevando sus manos ahora temblorosas a sus labios conteniendo un sollozo que se divisaba a metros de distancia "Deja de esperar demasiado de los demás…él no va a llegar"

– ¿Melancólica? –La interrumpió la voz masculina lo cual la hizo regresar a la mesa y sus ojos a su compañero, negó rápidamente con la cabeza. –Te quedaste con la taza en la mano inmóvil como por 10 minutos, sin mencionar tu cara –Objeta este justificando la pregunta. A este hombre no se le escapan los detalles.

–¿Qué cara? – Se defiende absurdamente ella retomando un trago de té que ahora está frío. Contuvo su expresión de asco al probarlo. El hombre sonrío de medio lado con gesto perspicaz.

–Está helado…Te pediré otro. –Sube la mano llamando al mesero. –Y tú sabes que cara, no te hagas la desentendida. Ella puso los ojos en blanco. –No me haga esos gestos señorita Satán– Dice en falso tono de reprimenda. –Estabas observando a la chica. –Afirma. –Que ¿Te trae memorias a colación? –La mirada fulminante de ella le confirma que dio en el blanco.

–No comiences a traer recuerdos obsoletos aquí. – Responde en tono serio. –No estaba observando, no es mi culpa que pueda escucharla desde aquí. –Se defiende. Concluye la porción de tarta y el té.

–Yo no la habría notado de no haber seguido tu mirada melancólica. No entiendo porque te molesta. –Él sabe perfectamente porque la perturba pero no dirá nada hasta que no sea un tiro seguro. Ella se puso de pie notablemente evasiva. Se escuchó un pequeño gritillo de alegría, al girar vio a la pelirroja abrazada de un hombre alto de cabello castaño que la sujetaba efusivamente elevándola centímetros del suelo. Videl se sorprendió, no se lo esperaba.

–Una escena digna de una película de amor… –Ahora ambos se encaminaban nuevamente a las escaleras mecánicas. –Ahora no me dirás que no los viste– Señala ya descendiendo.

– Sí, ¿Y? Él si llegó. La busco. Bien por ella. –Acota con firmeza.

–Videl, no sabes si él no te bus- –

–No me interesa. Tampoco es justo vivir esperando. No me detuvo, es más que suficiente. – Lo interrumpió sin dejarlo continuar. Y se dio por terminada la charla, no porque Eita, (el mayordomo y cuidador de Videl, primo de su madre) no quisiera, sino porque no quiere volver a tocar un tema que siempre termina con la misma respuesta de ella. Es un capítulo cerrado, ya pasó la página, o al menos eso parece.


El vuelo fue largo, unas 9 horas, aun así soportable. No aviso a nadie de su regreso, no quería que su padre aproveche la ocasión para organizar un gran evento de bienvenida. El recibimiento del señor Satán fue conmovedor y dramático para su gusto. No era para esperar menos luego de 2 años pero Videl era fría en ciertas circunstancias y con determinadas personas. No es que no quiera a su padre pero a veces la agobiaba tanta superficialidad alrededor de él, aunque actualmente es un hombre más metafísico y menos materialista no ha perdido su afán por mantener un estatus e imagen ante la sociedad, lo mismo que desató discusiones entre ellos ante la 'polémica' e insurgente chica en la que se había convertido su hija queriendo abandonar sus deberes, su lugar y obligaciones para aventurarse así, sin rumbo fijo ¿Que iban a decir los medios, sus amigos y socios cuando se enteren que SU hija era una rebelde fuera de lugar? "– Pues pueden meterse su opinión junto con su idiosincrasia frívola en el c#%! –"

Textuales palabras de la chica. Y fue en ese mismo momento donde luego de tantos entredichos Mark (su nombre real y no el artístico 'Mr. Satán' o 'Señor Satán') comprendió que era una decisión tomada y definitiva, algo que ella haría de cualquier forma sin importar que él estuviese o no de acuerdo, ¿Que más puedes hacer cuando la presión de la corriente es aplastante?…Sólo te dejas llevar y esperar que sea lo mejor. Podrían decir que es sólo una niña, pero su hija no tiene la personalidad de una, siempre fue más madura que el resto, de carácter férreo e ingobernable, cuando se planta es vuelve inamovible como una montaña.

Y en definitiva así fue, pero ahora estaba de vuelta, y aunque ella le pidió expresamente a su padre que no le diga a nadie sabía que en cuando ella dé a conocer su llegada él haría una gran fiesta, pero al menos por el momento respetaría su necesidad de reserva. Quería descansar del vuelo acomodar sus cosas para poder retomar los estudios en este último año escolar, se mantuvo al día con las asignaturas por ende no perdió materias, ni promedio ni mucho menos se quedó atrás, si de algo estaba segura era que no quería cambiar de grupo, tenía a sus amigos y compañeros de siempre, además cursar un año inferior la atrasaría y eso era una pérdida de tiempo imperdonable.

"Aún tengo unos días más para ser invisible y poner algunos asuntitos en orden." Pensó recostada en la cama con el reloj roto entre sus dedos. Un gato de pelaje corto y esponjoso, con rayas y colores se encontraba enrollado a su lado durmiendo apaciblemente.


El bullicio dominaba el salón de clases que daba lugar al reencuentro de los compañeros del 3° y último año de preparatoria, algunos de ellos no se habían visto durante la época de vacaciones de verano y aprovechaban el momento para contarse las novedades o simplemente saludarse amistosamente, no podían faltar los abrazos furtivos y risas espontaneas entre algunos de ellos; todos conversaban ,reían, algunos hasta se quejaban de regresar a la odiosa escuela; Gohan, que también formaba parte de esta situación se encontraba platicando con Iresa y Shapner parados cerca de uno de los inmensos ventanales del aula.

–Así que eso es lo último que sabes de Videl– Se desilusiono Shapner.

–Sí, eso es todo, cuesta mucho comunicarse desde Tosoussac hasta aquí, así que son pocas las veces que hablo con ella…–Aclaro Iresa, y con el dedo índice apoyado en su mentón agrego: –Mmm…por lo que la he visto en el computador, cuando hablo con ella, está bastante cambiada…–

–¿Cambiada?... ¿A qué te refieres con eso? – Preguntó Gohan intrigado

–Bueno...No sé cómo explicarlo…a ver… – Meditó. Sus amigos la miraron con notable curiosidad. –La he notado más relajada, y sin dudas ha modificado su estilo, hasta sus facciones ¡Esta simplemente divina! – Exclamó con una expresión risueña tomándose el rostro a ambos lados. –Creo que el cambio de aire le sentó muy bien –Dilucidó.

Shapner lanzó un comentario alegando la pareja ideal que haría con Videl, ¡Si antes era una chica codiciada por su belleza y su fuerza ahora, con esas declaraciones debía ser perfecta! en tanto Gohan se limitó a quedar en silencio con los brazos cruzados al frente y mirar arqueando una ceja y sobradamente a Shapner, algo no muy común en él que solía ser siempre muy amable y condescendiente.

POV-GOHAN

"Siempre tan pretencioso…si Videl estuviera interesada en él habrían salido antes, en uno de los tantas millones de veces que la invitó… " Eso pensaba mientras miraba 'amistosamente' al rubio. Seguidamente nos dispusimos en nuestros respectivos asientos puesto que se acercaba la hora de que suene el timbre de comienzo de clases.

"Bien por fin se terminó el tema de conversación 'Videl', ya era hora…" No era el tema favorito a charlar para mí, y evitaba todo lo que tenga que ver con ella, ya que siempre me traía una sensación extraña al pecho que no podía descifrar, y eso me molestaba demasiado.

–Oigan chicos– Se nos acercó uno compañero de clases, Jhoa, un muchacho de tez blanca cabello castaño y ojos cafés, alto y de buena contextura. –¿Saben algo de Videl? –

"¡Genial! ¡¿No pueden pasar 10 malditos segundos sin que alguien la nombre?!" dije para mí mismo y sin darme cuenta blanquee los ojos, esta situación me inquietaba completamente y no era bueno ocultándolo. Iresa le dijo al chico lo poco que sabía y terminada la charla él se retiró.

–¡Ey! ¿Videl vendrá este año? –Gritó Kenta, otro de nuestros compañeros, es de aspecto sencillo y campechano, delgado, altura media, ojos pardos cabello negro y piel morena, desde el otro lado del salón.

"Debe ser una broma… ¡¿Acaso se empeñan en amargarme la mañana?" Mi rostro expresó total desagrado, eso sí que era completamente insólito…yo de mal humor, me mantuve serio con el ceño fruncido la mandíbula tensionada y los brazos apoyados en el pupitre. No podía evitarlo eso sí que podía robarme la tranquilidad que siempre me caracterizó, y era lo que más me exasperaba," Pero… ¿por qué?… ¿por qué el solo hecho de que me la nombren me altera tanto? Me siento… me siento mal…" ¡Sí, esa era la palabra!, aunque hay muchas maneras diferentes de sentirse mal, "Y para variar no sé exactamente de qué manera me siento mal" Últimamente no sabía nada acerca de nada "si tal vez sea…porque Videl era la única AMIGA con la que podía hablar abiertamente y no tenía secretos, ya que sabía quién era yo y mi familia… en cambio a los demás, tengo que ocultárselo…ser diferente a quien realmente soy" De a poco mi semblante se fue suavizando y volvió a ser el de siempre, uno cordial y apacible. "Sí eso debe ser, no existe otra razón" me convencí a mí mismo…otra vez.

Afortunadamente la entrada del preceptor al salón de clases impidió que se siga especulando sobre el tema, algo que agradecí mentalmente. Y así comenzó finalmente el día que transcurrió sin más novedades que las académicas.

FIN DE POV


Han transcurrido poco más de dos semanas de clases sin ningún inconveniente, 'nada interesante' diría más bien un joven saiyajin acostumbrado a la acción. Ahora con un codo recargado en el escritorio y la mano sostenido su rostro con pereza mientras escuchaba a la profesora Ruan de ciencias explicar el nacimiento de la famosa teoría de la relatividad de Albert Einstein. No es que el tema no fuese de su fascinación pero es algo que él ya ha estudiado por su cuenta, ha tragado libros acerca de la mecánica newtoniana de Newton y su incompatibilidad con el electromagnetismo de Maxwell, que posteriormente dio lugar a la teoría que ahora explica afanadamente la mujer frente al salón. A penas pasaba media mañana pero ese día Martes era interminable para Son.

–Son Gohan. –Este se enderezo. – Su turno de rendir, pase al frente. – Evocó con dureza la señora Ruan. "Al menos tengo la adrenalina de un examen oral" Pensó resignándose, pues enfrentar su timidez de cierta forma era un desafió, un tanto fácil en perspectiva pero es algo.

Se postro frente a la clase con firmeza respondiendo preguntas sencillas (sí, para él), jamás faltaba alguna acotación de un compañero mofándose de esa "superioridad intelectual" de Son, mientras concluía una breve explicación sobre la teoría tridimensional del espacio tiempo, se detuvo un instante al sentir una vibración en la muñeca izquierda. "El reloj, es una emergencia" el carraspeo grueso de la profesora llamó su atención y concluyó la frase rápidamente intentando desligarse de la situación. –Y eso es todo lo que sé. – Alzo su mano detrás de la cabeza y con una sonrisa sonsa recurrió a aquella trillada excusa. –Si me disculpa profesora necesito pasar al baño– Avanzó un pie dispuesto a retirarse pero la voz áspera y severa lo detuvo. –No tan rápido Son– El escalofrío le recorrió la columna, la voz denotaba escozor. Al parecer la señora Ruan era exigente y se irritaba con facilidad. –Usted no termina hasta que yo no lo diga. – La dureza hizo acallar cualquier murmullo en el salón. Realizó una pausa súbita y corta. –Ahora quiero que dibuje la ecuación del intervalo relativista y traduzca la expresión algebraica a medida que explica los fundamentos que utilizo Einstein cuando creo la teoría.

Los ojos de Gohan se expandieron, eso demoraría tiempo. Asintió enérgico sin chistar apresurado por la insistente vibración del reloj. Tomó la tiza y comenzó a escribir desviando la mirada a la muñeca, una luz titilaba. Lo que fuera que estaba sucediendo debía ser grave y requería de sus servicios inmediatos. ¡Qué suerte la suya! Que se haya disparado la alerta en medio del examen oral no fue algo bueno, de haber sido otra la situación seguramente habría podido escapar pero la señora Ruan parecía no perdonar una "salida fácil" durante un examen oral, y había tomado de muy mala manera su forma de simplificar el asunto, quizás la ofendió el aire de superioridad que expreso sin darse cuenta, debería tenerlo en cuenta para la próxima vez.


El sonido del tintineo de la taza de porcelana al ser depositada sobre el plato interrumpió el silencio apacible en la inmensa sala de estar. Una joven sentada de piernas cruzadas en un amplio sofá color olivo había abandonado el té de la media mañana para estirar su brazo al control remoto y subir el volumen al televisor de pantalla plana que ocupaba una gran porción de la pared. Se apagó la opción de "mute" en el monitor y la línea azul de volumen comenzó a llenarse. El hombre canoso y joven levanto la vista de la revista que estaba leyendo al ver su concentración interrumpida por el alarmismo en la voz de la periodista que cubría una noticia en vivo sobre un motín en la cárcel más grande la ciudad. Había efectivos policiales y de seguridad de rehenes y según comentaban heridos de gravedad. No había demasiada información, todo resultaba confuso, las imágenes aéreas mostraban una RAM incrustada en uno de los laterales de los muros exteriores que rodeaban el recinto, era todo lo que podía divisarse entre el humo de la explosión que dio lugar cuando el vehículo chocó contra el establecimiento. Aunque el motín era interno los indicios daban a entender que había mucho más, no era un arrebato oportunista, había una estrategia muy bien trazada, que de seguro le convenía a alguien, peces gordos del narcotráfico estaban cumpliendo condenas estrictas en esa prisión, la seguridad era altísima y la orden de todos y cada uno de los tiradores era matar a la menor sospecha de escape, solo tenían dos avisos, de no responder al llamado lo siguiente sería una bala de plomo atravesándole la nuca, ni hablar de entradas sorpresivas al mejor estilo Hollywoodense, como una película de terrorismo, coches bombas, corrupción, y conveniencias políticas. Negocios…Siempre negocios, no importan las vidas que se pierdan.

Ya había visto el típico cartel de "Último momento" titilar en la pantalla en silencio, pero no presto atención, segura de que el héroe de la ciudad aparecería a salvar el día; sin embargo el transcurrir de los minutos no se mostraban mejorías, ni rostro de alivio en los periodistas, tampoco un encabezado que hable de que "El Gran Saiyaman" acudía a la escena heroicamente. El rostro de la pelinegra lucía un ceño fruncido de clara preocupación.

–¿No piensas hacer nada al respecto Videl? – Interrumpió Eita cerrando depositando la revista abierta en la mesa y dirigiendo la mirada del televisor a la joven y viceversa.

Ella negó con la cabeza con una expresión seria. – No, él debe estar por llegar en cualquier momento– Determinó deshaciendo la postura erguida que había tomado dejando caer su peso en el respaldar mullido del sofá.

Eita alzó una ceja dudando de la seguridad que intentó transmitir la chica en sus palabras. De pronto la imagen en la pantalla empezó a moverse y alejarse, las cámaras se retiraban de la escena, el humo se disipaba y a la distancia se divisaban siluetas de hombres armados salir a la calle, gritos y ruidos de armas siendo accionadas. –¿Segura? – Musito viéndola sobre sus anteojos de lectura mientras la señorita Satán descruzaba las piernas y echaba la cabeza hacia atrás mostrando un falso aspecto relajado que duró pocos segundos antes de ponerse de pie y salir disparada como un resorte a la habitación.

Un mayordomo dibujaba una media sonrisa cerrando los ojos al sonido de los pasos acelerados subiendo la escalera. – Típico…– Minutos después se volvió a escuchar pasos ruidosos bajando apresuradamente. Eita se paró de un respingo. –¿Tan rápido? – Se acercó con la misma ansiedad ante la joven que enfilaba a la puerta de salida con ropa bastante común: calzas negras una camiseta blanca de mangas largas, una campera de jean atada a la cadera cubriéndole la cola y parte de las piernas, un calzado urbano tipo botitas de tela pero acordonadas y un rodete despeinado que se movía al ritmo de sus pisadas. – ¡¿Así piensas ir?! – Su sorpresa y desaprobación era evidente pero no intentaba detenerla, la seguía a pasos largos mientras llegaba justo frente a la puerta.

–Sí, ¿Qué quieres que haga? El reloj y el traje no funcionan– Respondió con obviedad. Fue entonces cuando Eita vio lo que llevaba en su mano. Un pañuelo elastisado color rojo que envolvió en su cabeza apretando el rodete mal hecho, cubriendo así el color de su cabello y dejando los grandes extremos caer a detrás formando una falsa melena de tela, y también una máscara blanca con rasgos dibujados como una muñeca de porcelana pero con dibujos en la frente y los pómulos que hacen recordar a las calaveras mexicanas sin llegar a ser tan cargadas. Se la colocó y la ató fuertemente, dejando únicamente sus ojos a la vista.

Llevó su mano al picaporte saliendo al exterior bañada por la luz cálida del sol partió esfumándose entre la blancura de las nubes.


Los minutos pasaban volando, sudando frío por la adrenalina Gohan concluyó con falsa humildad los ejercicios suplicando internamente porque la evaluación terminara pronto, estaba inquieto, mientras explicaba caminaba toda la extensión que cubría el pizarrón e incluso cuando escribía las piernas le temblaban incontrolablemente.

–De acuerdo Son, muy bien. –Gohan contuvo el impulso de irse corriendo pues sabía que de hacerlo la próxima vez ni el permiso le daría de retirarse en plena clase. Apretaba los dientes en una sonrisa nerviosa. –Esta aprobado. – Realizó una pausa que el saiyajin sintió eterna y carraspeo, lo estaba haciendo a propósito viendo la desesperación emanar del cuerpo del moreno. –Ya puede retirarse al baño, no olvide su permiso.– Decretó al fin. Gohan caminó con toda la paciencia que podía a tomar el papel que le extendía su maestra y se retiró a paso tieso, tras cerrar la puerta del aula sólo se divisó una fina polvareda acompañada una ráfaga caliente que surcaba los pasillos.

POV-GOHAN

"¡Santo cielo! Media hora tardé en salir de allí" Me reprendía mentalmente avanzando a una velocidad inhumana por la secundaría hasta llegar a la terraza y lanzarme por los cielos a la vez que el reloj hacia su magia tecnológica cubriéndome con el traje del emblemático y misterioso (no tanto en realidad) "Gran Saiyaman". Para mi desgracia aquella cárcel se encontraba en las afueras de la ciudad Satán, aumente la velocidad del vuelo y no pude evitar sentir una extraña e intensa sensación en el pecho, me pregunté que fue aquello y asumí rápidamente que la adrenalina el apuro y el estrés de no poder acudir al llamado me había jugado una mala pasada, aunque no podía definir ese sentir como algo exclusivamente malo, sino ambiguo.

FIN DE POV


El hombre de baja estatura y cabello enmarañado se agarraba la cabeza frente a la pantalla del televisor. –¡A penas llega y la dejaste ir! – Reclamaba impetuoso y alarmado Satán a Eita, quien estaba inclinado con las manos apoyadas en la mesita y la mirada fija en el televisor que mostraba una escena caótica a pesar de estar más alejada

–Conoce a Videl no la hubiera detenido, y ella sabe defenderse muy bien, usted lo sabes. Siempre lo ha destacado como una hazaña ¿Desde cuándo esto le despierta una crisis? – Contestó calmo tomando asiento nuevamente en el sofá y subiendo el volumen un poco mas. Cierto era que aunque de alguna manera el padre de la chica se preocupaba jamás había mostrado tal exasperación. Mark no tuvo más opción imitar al mayordomo, además empezaban a acercar las cámaras nuevamente a la escena del desastre, esta vez desde un helicóptero y el periodista relataba lo que se veía cada vez más nítidamente al disiparse el humo y el polvillo del ambiente, tras una nueva explosión. Un acercamiento y allí estaba.

Una mujer de contextura delgada y pequeña repartiendo golpes a diestra y siniestra despejando la nueva "entrada", cortesía de la camioneta blindada que impactó deliberadamente en el recinto, indudablemente de forma intencional. –No recordaba que Videl fuera tan furtiva ¿Qué rayos ha hecho? –Vislumbro una pregunta retórica con una clara expresión de asombro dibujada en sus facciones. Su hija siempre fue buena pero lo que veía era distinto parecía…parecía un animal ágil y mucho más veloz, por un instante le recordó a los guerreros saiyajin pero la comparación le resultó temeraria.

"–¡INCREIBLE! –¡Alguien ha llegado para ayudar a controlar la situación! y no, ¡No señores, no se trata del Gran Sayaman! no se alcanza a ver, no sabemos quién…es, es…¡Es una mujer!¡ Y parece saber lo que hace! Sin embargo es demasiado peligroso p- –Una seguidilla de impactos y explosiones más pequeñas se sucedieron. – ¡Oh Dios! Se han escuchado muchos disparos, como pueden ver el panorama es lamentable, afortunadamente la joven misteriosa se ve a salvo, a pesar de esto no sabemos cuánto más pueda resistir, se ve sangre en el suelo y policías heridos, esto ha empeorado ¡Es un caos! ¡No sabemos que esper-!–"

El jadeante y alterado periodista fue interrumpido por un viento poderoso y sorpresivo que desestabilizó por segundos el helicóptero, alejando la imagen con dificultad la cámara volvió a enfocar buscando cerca de ellos la figura que flotaba en el cielo magistralmente. "–¡El Gran Saiyaman ha llegado finalmente! ¡Ya está aquí y entrará en acción! –"


POV-GOHAN:

Jamás tardé tanto para llegar a un llamado, tal vez no en tiempo real pero sí mental, así lo percibí, como si fuera de vida o muerte y está claro que para mí no lo era, la mayoría de las veces eran robos, asaltos, motines, etc; nada que amenace mi vida realmente.

Volé hasta allí y me detuve al pasar junto al helicóptero del Canal 2 que cubría la noticia, el periodista y el camarógrafos llevaban una expresión de esperanza al verme pero opacada por el miedo convulso que evidenciaba que este motín no era como otros, y yo lo sabía, en el trayecto había sido espectador del desalojo masivo de los alrededores, el tiroteo no pasó desapercibido a mis oídos ni tampoco los gritos desbocados de auxilio.

Con la confianza que me caracteriza salude a la cámara realizando un gesto algo presuntuoso y baje como un rayo a la escena empolvada.

Los pies firmes en el pavimento caliente, seguramente por las explosiones, el aire cargado y espeso, el chasquido de las armas a punto de ser disparadas a mis espaldas…Ellos se detuvieron al notar que se trataba de mí, los efectivos policiales ya me conocían y fueron quienes me llamaron, como siempre. Di un paso, otro, otro más perdiéndome en aquella bruma grisácea… De pronto esa invasiva sensación de hace un rato volvió a endurecer mi pecho, me ame hizo frenar en seco, mi boca era una línea fina, no había expresión alguna en mi rostro, parpadee varias veces notando la silueta de una mujer, no podía identificarla conscientemente pero algo en mí sí lo hacía, un golpe seco en mi pecho se hacía repetitivo, la adrenalina anterior era insignificante a comparación, mi corazón la bombeaba en mi torrente sanguíneo a fuerza de trémulos latidos que yo mismo escuchaba dentro mío, se acrecentaban a cada centímetro que avanzaba. "¿Quién es?" La examine al tener una imagen más nítida: ropa ajustada hasta la cadera una camiseta más holgada, rostro cubierto; la tenia de espaldas, a mis ojos todo sucedía en slow motion, "He visto esa manera de pelear antes pero….Es distinto" Algo no encajaba y estaba nervioso sin entender la razón concreta "Su energía se parece a…pero no…no es igual" Mi instinto me hizo desviar los ojos al peligro inminente de los tres hombres armados que salían del penal, uno poseía un machete cubierto en sangre, otro un arma reglamentaria , lo que no significaba nada bueno ,y finalmente una escopeta de doble caño, se acercaban a ella que se mantenía ocupada liberando a uno de los guardias rehenes. Fue entonces cuando deje de lado todo tipo de emoción que no fuera combativa.

Invalide brutalmente a los dos hombres con arma de fuego, mi codo arremetió contra las costillas flotantes quebrándolas como si se tratase de mondadientes, escuche el sollozo pero no me apiade, tomé la 9 milímetros que había robado a algún policía que seguramente había matado dentro de la cárcel y la descargue en el suelo junto a su cabeza solo para ver el terror en su cara, la lancé como un proyectil que impactó en el pecho del hombre robusto que cargaba la escopeta, ahora yacía inconsciente en los pies de los agentes armados que se hicieron cargo de inmediato del reo y de los dos compañeros heridos que habían sido librados gracias a la joven. Busqué con mis ojos al último sujeto y una estela de miedo se asomó en mí, giré el rostro y lo vi… Los ojos desorbitados y sedientos mientras sus manos apretaban el mango del machete para ametrallar toda la energía contenida en una embestida mórbida de la hoja afilada y mancillada de sangre oscura en la espalda estrecha desprotegida chica, tomé el brazo del robusto y colérico tipo justo a antes de que encuentre la piel de la joven, apenas unos escasos y mortales centímetros hacían la diferencia entre la vida y la muerte para ella, quien sea que fuera. No importaba que me sacara unas cuatro cabezas, era un simple e indefenso ser humano ante un poderoso saiyajin que además de todo estaba molesto.

Con solo la fuerza de mis dedos le rompí los huesos, los sentí hacerse añico bajo mis yemas salvándola así de una puñalada letal, apretaba los dientes que rechinaban con la presión ejercida en la mandíbula, me contuve y no por los gritos de dolor. Estaba enojado sin saber por qué, me enfurecí como no me sucedía hace demasiado tiempo, y juro que controlé hasta la más mínima molécula de mi ser para que aquel próximo golpe sólo le rompa el tabique y el maxilar superior en vez de arrancarle la cabeza del cuerpo como instintivamente quería hacer. Quedé a sus espaldas, con los obstáculos derribados atine a darme vuelta y roce sin querer su cuerpo con mi omoplato un escalofrío me recorrió y otra vez mi corazón se descontroló palpitando enloquecidamente como una amenaza implícita que yo no detectaba, hasta que…

Su rostro envuelto en una máscara también giró encontrándose con el mío, no podía ver su cara pero… Esos ojos indomables e intensos se clavaron en los míos como una bala cortando el aire, dejándome en jaque, esta vez deteniendo mis latidos por completo. Se apagaron los sonidos a mi alrededor y cualquier otra cosa que no fuera esa…esa mirada desapareció. Me cortó el habla y hasta el pensamiento…

Tome aire con lentitud recuperando mis cuerdas vocales y la conexión entre las neuronas para poder articular una frase coherente, pero ¿coherente? "No, no es coherente que sea, que yo no…" ¿Existen posibilidades de que el tiempo haya borrado en mi memoria como era su ki al punto de no saber que es…? No, ¿de no sentirlo?"

–Tu…¿Eres? –…

Continuará…


Notas de la más dramática y perversa autora (?): Amé escribir ese "Continuará…" oh Seee, ódienme, lo merezco (?) Nada espero que les guste, Tuve el 90% del capítulo escrito todo este tiempo, tuve que agarrarlo tres veces más para terminarlo, pero admito que me quede sin motivación para este FF, me jugó mucho en contra que salió la peli basada en un Dios egipcio…Ahora no tiene sentido pero si logro avanzar los caps van a entender, por obviedad les confirmo si lo están pensando: sí, es porque todo esto nació inspirado en el mundo de Egipto por ende la peli me desestabilizó, a mí me gusta que mi historia encaje con la historia original, y de más. Rollos míos, soy demasiado perfeccionista y todo tiene que encajar, que crean que lo leen es el original, aunque sepan que no es así ¿Se entiende?

Bueno más allá de si logré o no que se la crean sí me interesa saber si les gustó ¿? ¿Qué les pareció? ¿Algún pedido? ¿Sugerencia? ¿Insulto?(?) Bienvenido sea, me la banco (?)

Espero leerlos pronto, no aguanto la ansiedad, quiero publicar y a los diez segundos tener un comentario, pero que no sea el tipo "Sigue pls" o cosas así ,porque les juró que largo a llorar, expláyense sin miedo.

Se los extrañaba mucho garritas, Nos leemos (más seguido espero ;) )