Desde que las chicas partieron hacia su recorrido de la prueba de valor, pasaron los minutos necesarios para que Aoyama y Tokoyami fueran los últimos en adentrarse en aquel tenebroso camino.

—Bueno, hay que ir —dijo el cuervo llevando la vela por obligación y adelantándose.

—¡Tokoyami-kun! —exclamó Yuuga deteniendo a su único amigo haciendo que se girase para mirarle—. ¡Solo yo puedo brillar, dame esa vela~!

—... Ni la quería —suspiró Fumikage entregándosela al chico con complejo de francés—. Terminemos con esto rápido —finalizó para proseguir caminando.

—¡E-Espera! —reclamó el rubio yendo tan rápido como pudo para posicionarse al lado del cuervo y comenzar a mirar nervioso a todos los lados.

Aoyama estaba cagadito de miedo.

—En fin... —volvió a suspirar Tokoyami y ordenó a Dark Shadow que cubriera a Yuuga para que se apegase más a él—. ¿Mejor?

—¡Perfecto~! —respondió con su típica sonrisa en V y comenzando a soltar brillitos por doquier.

Porque si hubiera sido otra persona, Aoyama hubiese sido ignorado por completo.
Pero para su buena suerte, estaba junto a Fumikage.

Solo esta vez, la vela permaneció encendida hasta el final del recorrido, en el cual, a pesar de escuchar extraños ruidos, permanecieron juntos hasta atravesar el bosque y colocar la vela en el santuario indicado.
Habían sido los segundos en superar la prueba.

[…]

Por otro lado, Katsuki seguía avanzando por el oscuro camino mientras no dejaba de chasquear la lengua cada vez que pensaba en Izuku.

—¿Dónde se ha metido ese bastardo...? —se preguntaba cada vez frunciendo más el ceño.

Pero Bakugou nunca admitiría que en el fondo estaba preocupado por él.

Llegó a la entrada del bosque que debía atravesar y, nada más entrar, escuchó la voz de alguien que le llamaba.

Kacchan —se podía oír una suave voz que hizo que Katsuki se girase y dirigiera hacia la dirección de la que procedía, desviándose de su verdadero camino.

—¡DEKU, VUELVE AQUÍ, MIERDA! —gritó después de haber visto una sombra pasar velozmente de árbol a árbol; Bakugou pensaba que Midoriya le estaba gastando una broma.

Pero Izuku nunca haría algo de ese estilo.

—Maldición... —murmuró con rabia mientras continuaba siguiendo a la persona que le estaba provocando.

Kacchan, Kacchan, Kacchan —seguía escuchándose una y otra vez haciendo que la paciencia del rubio acabase.

—¡JODER! —terminó por exclamar y se dirigió a gran velocidad a por la jodida sombra que se suponía que era Midoriya.

Esta corrió como si le fuese la vida en ello y condujo a Katsuki hacia lo que parecía ser una casa abandonada; era una cabaña vieja, llena de escombros y con varias ventanas por dentro.
Aquella silueta negra abrió la puerta, entró velozmente por ella y la cerró en la cara de Bakugou, haciendo que este comenzase a insultar y maldecir todo para luego tirarla de una sola patada.

—¡K-Kacchan! —exclamó Izuku con gran felicidad en sus ojos al ver entrar a su amigo de la infancia.

—¡¿Pero qué mierda...?! —aplicó atónito ante lo que estaba viendo.

Midoriya estaba atado en una cama y llevaba solo ropa interior.

[…]

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El TokoAo es una de mis preciadas crack ships (?)
Y hasta aquí llega xD