Busco desesperadamente alguna forma de salir de aquel extenso bosque pero parecía que nada estaba de su lado esa noche – espera a que llegue a casa pequeño – decía mientras exprimía sus ropas, observó detenidamente el lugar e impresionantemente un pequeño detalle llamó su atención, podía reconocer diferentes aromas, algunos dulces, otros suaves y algunos increíblemente asquerosos
El punto era que ahora podría encontrar la salida puesto que el aroma de una pastelería cercana la ayudo a ubicarse para poder salir, camino tranquilamente hasta que se encontró con el parque, realmente no hubiera sido tan difícil de salir si no hubiera caído en el extremo contrario a donde se encontraba el parque – bueno al menos ya se donde estoy – suspiro resignada y emprendió nuevamente su marcha, una pequeña ráfaga de viento le recordó que andaba solamente con su pijama y digamos que esta no era muy reservada que digamos
Genial – farfulló molesta – solo a mí me pasan estas cosas – camino cautelosamente pues por las noches la ciudad podía volverse muy peligrosa y en la situación en la que se encontraba era peor – solo espero que Shippo me ayude cuando algún youkai me ataque – veía detenidamente cada lugar, no deseaba que la tomasen desprevenida – si tan solo tuviera mi celular – ante aquel pensamiento, detuvo su paso y una gota surco por su cuello – eso si todavía la compañía no ha cortado la línea por exceso de pago – suspiró resignada, en definitiva solamente a ella le podían suceder esas cosas
Camino algunas cuadras más hasta que un aroma algo extraño se hizo presente en el lugar, sus sentidos le indicaron que debía estar alerta pues los dueños de aquellos aromas no eran exactamente seres que quisieran darle una sana bienvenida – por favor que no sea lo que estoy pensando – pidió levemente mientras continuaba su marcha aún más rápidamente que antes, apresuro el paso hasta el punto de comenzar a correr cuando observo que varias sombras la perseguían – esto no esta bien – acelero la velocidad, logrando crear una distancia que la tranquilizará, pero eso no aseguraba su salvación – pequeño enano ¿¿dónde estás cuando más te necesito?? – gritó desesperada pues gracias a las pocas luces que había, constato que sus perseguidores eran youkais
Pero lo que realmente la asusto haciendo que gritará como jamás en toda su existencia lo había hecho, fue que Shippo había aparecido frente suyo con una cara que ni la misma chica del Exorcista podría ganarle - ¿Por qué gritas? – preguntó somnoliento, pero al no obtener respuesta, abrió pesadamente los ojos y se encontró con su protectora rodeada de youkais – Aome – susurró al darse cuenta de que ella tenía el rostro pálido pero sospechosamente también los demás tenían un semblante de haber visto un fantasma, para probar su hipótesis volteó a todas partes esperando encontrarse con algún espectro pero no encontró nada – booo – tapó sus oídos pues el grito de todos lo desestabilizó en especial porque alguien que no sabía quien era había emitido un grito agudísimo, demasiado para su gusto, al no percibir ningún ruido subió la mirada y se observó totalmente solo - ¿Aome? – Preguntó al aire mientras veía la luna llena con admiración – es luna llena – musitó, hasta que un detalle volvió a su mente - NO PUEDE SER ¡¡¡¡ES LUNA LLENA!!!! – gritó desapareciendo rápidamente del lugar
Corrieron a todo lo que sus piernas les dieron hasta que decidieron tomar un poco de aire - ¿Qué diablos era esa cosa? – Cuestionó uno de sus acompañantes – mi guardián – contestó Aome al tiempo que todos la veían con un tic en el ojo derecho – ¿Esa cosa es tu guardián? – Inquirió nuevamente otro de ellos – si – contestó quedamente – vaya que no te has muerto del susto – admitió otro ahora que ya todos mantenían su respiración normal – lo sé – ante esta confesión todos la veían expectantes – bueno, al menos aún estamos vivos – pero fue exactamente este comentario el que hizo que recordarán el porque la estaban persiguiendo – esto no esta bien – musitó Aome al tiempo que nuevamente sus piernas iniciaban una nueva carrera
No fue mucho lo que llevaba corriendo cuando una enorme mansión comenzó a erguirse frente a ella, claro como no lo había recordado antes, Inuyasha vivía cerca del parque, corría con la esperanza en su corazón – ya casi – se animaba al tiempo que ágilmente saltaba sobre la cerca y se adentraba hasta la puerta de la mansión. Toco el timbre varias veces para que cualquiera que estuviera cerca la ayudará pero al parecer no había nadie – maldición – corrió nuevamente pero ahora hacia el jardín trasero pues los youkais habían logrado saltar la cerca
Estaba rodeada había llegado hasta el paredón de la casa y no había salido puesto que después de eso lo único que había era el bosque y ese lugar les haría más fácil la cacería, se volteó para hacer frente a sus oponentes no moriría por segunda vez, sin luchar, se preparó mentalmente pero antes de siquiera ellos acercarse, dos figuras se colocaron delante de ella y derribaron rápidamente a sus adversarios - ¿Estas bien? – Preguntó Inuyasha mientras la abrazaba – si – respondió rápidamente – gracias Sesshoumaru – el joven volteó y sonrió de la única forma en que lo hacía con ella – de nada – volvió la vista al frente para asegurarse de que ninguno se movía
Disculpa por no haberte abierto, pero nos encontrábamos en el sótano – fue la rápida disculpa que emitió Sesshoumaru – esta bien, no se preocupen – sonrió tranquilizando a los hermanos – Aome – llamó Inuyasha pero cuando volteó para verlo se extraño por su semblante, tenía las mejillas coloradas y sus orejitas más sonrosadas que de costumbre - ¿Qué sucede? – La mirada que tenía el hanyou la tenía preocupada – toma – sin decir más le extendió su chaqueta, la cual Aome veía confusa - ¿Para qué me das esto? – Preguntó inocentemente sin entender el porque – para que te tapes – ante esta confesión las mejillas de ambos se encendieron como focos de navidad – gracias – rápidamente se coloco la chaqueta, luego de estos los tres comenzaron a caminar en dirección a la casa
Aome observó la luna e inconscientemente detuvo su marcha, llamando con esto la atención de los hermanos – vamos – llamó el menor pero ella no reaccionaba, se encontraba muy concentrada observando la inmensa luna que se posaba sobre el firmamento – Aome – volvió a llamar pero parecía como si no estuviera escuchándolo, fue entonces cuando ambos advirtieron que los seres que supuestamente habían aniquilado con anterioridad se encontraban de pie dispuestos a atacar a la chica, corrieron rápidamente para poder defenderla pero se detuvieron en seco al observar como lentamente la chica volteaba hacia ellos y sus hermosos ojos cafés ahora eran una mezcla entre rojo, violeta y amarillo
Aome se volteó lentamente hacia los seres que la intentaban atacar, pero antes de que estos llegarán a ella, dos enormes alas salieron de su espalda y una cola puntiaguda atravesó el cuerpo de tres de ellos, su vestimenta había cambiado drásticamente e Inuyasha no pudo evitar sonrojarse al notarlo, vestía una falda pegada corta negra y un top negro de tirantes, las botas eran negras y le llegaban un poco arriba de la rodilla, su cabello había crecido unos tres dedos más
Los Taisho tragaron fuertemente pues aquel semblante podría dejar paralizado a cualquiera que se le cruzará en el camino y eso no era la excepción para Sesshoumaru quien a pesar de ser siempre frío y serio, esta vez no pudo disimular su rostro lleno de confusión y temor, fue rápido y no hubo mayores complicaciones, en cuestión de segundos todos aquellos seres habían sido eliminados reduciéndose a polvo, pero lo que realmente estaba aterrando a los hermanos era el hecho de que ahora Aome los veía a ellos como sus próximas víctimas, ella dejo entrelucir uno de sus fuertes colmillos cuando rió para comenzar a avanzar rápidamente hacia ellos
No querían pelear con ella pero si no se detenía tendrían que hacerlo, estaban a escasos centímetros de hacerlo cuando misteriosamente la chica se detuvo, se irguió lentamente y volteo hacia su costado derecho, como si ahí hubiera algo o alguien – Aome despierta ellos son tus amigos, no puedes dañarlos – la chica rodó los ojos en señal de exasperación – no tiene nada de malo divertirse un poco – respondió observando al kitsune sentado sobre la cerca, los Taisho se veían confundidos pues al parecer ahora hablaba sola – entiende que no puedes matarlos o sí – ante esto los ojos de la chica cambiaron rápidamente a chocolate y calló desmayada
Inuyasha se acerco rápidamente a ella con cautela, pero sus instintos le indicaron que ya todo había terminado por lo que se acerco más confiadamente, levo en sus brazos a Aome y se adentro a la casa seguido de Sesshoumaru que veía constantemente a su lado pues presentía que alguien estaba con ella, aún no podía descifrar si ese ser estaba de su parte o no, pero por el momento lo que le interesaba era saber que diablos le había ocurrido a su cuñada, Inuyasha la veía preocupado pero relajo su cuerpo al observar el rostro angelical e inocente de su pequeña – Aome – musitó quedamente mientras la recostaba en su cama para que pudiera descansar, ya mañana le preguntaría que había sido lo que acababa de ocurrir, se dirigió lentamente hacia el pequeño balcón de su habitación y se quedo observando la luna llena
¿Qué había ocurrido? Sacudió suavemente su cabeza y sonrió, por el momento no pensaría en ello, tenía la leve sospecha de cual era el motivo pero no diría nada hasta haberlo comprobado…
