Primero que nada gracias por las críticas (abajo del capítulo enconarán mis respuestas), este capítulo va dedicado a mi amiga Bel que también esta un poco al tanto de esta manía nueva mía, gracias por aguantarme jaja y espero disfrutes el capítulo, hay que acabar con las chicas paparazzi!!.

Bien también mis gracias a la gente que lee el Fic y lo agrega a su lista de favoritos… pero que no se animan a dejarme ni un review!! Chicos no sean tímidos y aprendan de lo que Bella nos trae en este capítulo (invención mía por supuesto). Por eso re aclaro: NINGUNO DE LOS PERSONAJES ME PERTENECE, TODOS LOS DERECHOS SON DE STEPHENIE MEYER, ALFAGUARA Y SUMMINT ENTRETEINMENT. Cualquier parecido con la novela original es pura coincidencia (aunque no me considero a la altura de la grandiosa mente de S. Meyer como para lograrlo).


3. Centro de Atención.

Port Angeles, cuidad de jóvenes para disfrutar las vacaciones de verano. Maldije para mis adentros que hoy fuera Domingo y que la ciudad parecía rebosante de gente, o al menos eso distinguían mis ojos llorosos a causa del viento que azotaba mi cara debido a que (para mi sorpresa) Rosalie se había ofrecido a llevar su lujoso auto a nuestra "excursión" a la tortura de Alice, quien a mi lado en el asiento trasero, no paraba de parlotear. Solo vagas frases de la pequeña hermana de Edward lograban aterrizar en mis oídos.

-…hay que comprar conjuntos no muy elegantes…- decía Alice- y te harán falta un par de vestidos de noche…

Me volteé a verla. Alice obtenía el doble de diversión cuando lograba acaparar mi atención por completo, y lamentablemente yo le había mostrado mis cartas hacía solo cinco minutos atrás. De solo recordarlo mis mejillas amenazaban con hacerle competencia a la pintura del auto.

-Alice, si vas a decírmelo hazlo- le dije enfurruñada- no te soporto cuando intentas hacer que te suplique- ella sonrió.

-Descuida Bella, no te lo diré ni a ti ni a nadie- Rosalie le lanzó una mirada de reproche desde el espejo retrovisor- solo yo lo sé, lo único que puedo decirles es que… se aguanten TODAS- recalcó.

-Vamos hija solo una pista- suplicó Esme en el asiento de adelante.

-Lo siento ma, ya le he dado una a Bella así que es la misma para ustedes…-sonrió Alice- es un lugar donde pasamos una temporada larga y no es Alaska.

El rostro de Rosalie se contrajo.

-¡Qué fastidio!- exclamó- hemos estado en mil y un lugares Alice…

-Pero solo uno tiene un significado sumamente poderoso para nuestro hermano…- Alice se tensó- no debí decir eso… no debí decir eso…

Esme la miraba divertida, y Rosalie asentía en señal de victoria, la única que parecía no entender ni pizca de lo que hablaban era yo... ¿qué lugar sería tan importante para Edward dónde hallan podido vivir un clan de vampiros? No se me ocurría nada, pero la curiosidad crecía lentamente en mi interior aunque sabía que debía ser sorpresa.

-Eres peligrosa- le dijo Rosalie a su hermana ante la expresión de curiosidad y reproche de mi rostro.

-Gracias- Esme rodó los ojos.

-Bien chicas, saben lo que tenemos que hacer así que…- empezó Esme- yo iré por los accesorios y ustedes…

-La ropa- gruñó Rosalie, a mi lado Alice daba brinquitos de la emoción- aunque me gustaría acompañarte ma…- agregó Rosalie con su mejor cara de esperanza, Esme le sonrió con afecto.

Tragué saliva, ir sola con Alice significaba solo una cosa…

-Este te quedará bien- me dijo mientras me pasaba un vestido largo negro sin mangas y con un escote en "v" no muy pronunciado, había que admitirlo el vestido era hermoso…

Pronto mis brazos sostenían por lo menos veinte kilos de ropa de todos los colores, tamaños y modelos, muchos de los cuales nunca me los llegaría a poner ni aunque Alice me obligara.

-Alice, ¿no crees que…?

-Bella te vas a casar- me dijo como si fuera una niña de cinco años a la que le explican que la Tierra gira alrededor del Sol- por lo que hay que cambiar todo tu guardarropas- bufé incómoda- acéptalo niña cobarde tardarás cincuenta años pero…

-Lo sé- la corté, mis nervios iban en aumento, más ahora que todo mundo parecía interesado en nosotras.

Por instinto intenté en vano tapar con las prendas mi mano izquierda, pero Alice me detuvo por lo que mi mano y su joya quedaban expuestas a la vista de todos. Me sentía como un foco intermitente por instantes lo que logró que al intentar caminar mi concentración fuera del todo forzada y como siempre ocurre conmigo… el piso y yo tuvimos nuestro encuentro "cara a cara" mientras una lluvia pesada y multicolor me caía encima.

-¿Qué voy a hacer contigo?- me preguntó Alice mientras me ayudaba a ponerme de pie.

-¿Swan, Cullen?- nos llamó una voz conocida detrás de nosotros.

Diablos pensé lo que me faltaba.

-¡Jes!- exclamé por saludo a mi ex compañera tratando de parecer alegre.

Jessica Stanley nos saludó a las dos, pero no venía sola, su madre y su amiga Lauren, también ex compañera del Instituto, la acompañaban, debieron de percatarse de nuestra presencia por mi gran demostración de cómo-sostener-20kg-de-ropa-caminar y tratar de no tropezar en el intento. Mientras los actos de saludo se efectuaba, sentí la mirada de las recién llegadas en mi mano izquierda, maldije para mis adentros.

-¿Nerviosa?- me preguntó Lauren divertida.

-Un poco…-respondí con la mejor cara que pude.

-¿No es un poquito pronto?- preguntó la madre de Jessica, mejor conocida como la reina del chisme de Forks, si de alguien hay que tener cuidado es de ella.

-No para el amor- respondió Alice por mí con una de sus radiantes sonrisa que desbancaría a cualquiera de las modelos de los comerciales para dentífricos- ¿qué las trae por aquí?-añadió con cortesía, si no la hubiese conocido no sabría que esta era sobreactuada.

Por lo menos Alice estaba tan contenta como yo por la llegada de las tres harpías más despreciables de Forks, ya que como dice el dicho "Dios las crea, ellas se juntan".

-De hecho vinimos a ver los vestidos para la fiesta- dijo Jessica.

-¡Oh, ya veo!- exclamó Alice con una chispa extraña brotándole en los ojos- ¿Y ya vieron algo? ¿Necesitan ayuda?

Jessica y Lauren intercambiaron miradas de asombre, nunca habían cruzado más de una frase con Alice en el Instituto y esto parecía ponerlas incómodas.

-Nosotras ya casi terminamos- añadí para obtener la respuesta de lo incómodo del momento en sus rostros, sonreí para mis adentros.

Seguramente querían seguir hablando de mí a mis espaldas, conociéndolas daba por sentado que así sería, por lo que me enfurecí; era hora de tomar las cartas en el asunto, no podía seguir siendo más el centro de atención de un grupo de niñas fastidiosas que solo alteran las versiones originales de lo que la gente hacen cual paparazzi a un actor, era hora de que empezara a defenderme yo solita, no era posible que me dieran miedo un par de niñas y fuera tan valiente ante todo tipo de monstruos peligrosos con dientes afilados y cuatro ojos incluidos, no era momento de que la parte de Superman mía emergiera a la realidad.

-Bueno, sino les molesta…- empezó Jessica recibiendo una mirada por parte de Lauren que no pasé por alto.

-No, para nada- dijimos al unísono Alice y yo.

-Entonces chicas, mientras ustedes terminan de ver la ropa yo iré a ver unas cosas por allá- dijo la Sra. Stanley, mientras se alejaba en dirección a la Perfumería.

-¿Ya esta todo listo para el Gran Día?- preguntó Lauren como quien no quiere la cosa, algo extraño en ella, pues casi nunca me dirigía la palabra, solo cuando algo le interesaba en demasía.

-De hecho, solo faltan los arreglos florales, una última probadita al menú- gruñí mientras Alice decía el repertorio de la semana, ya había probado por lo menos diez menús distintos y Edward y Alice no iban a parar hasta que consideraran que era el indicado pero ¿qué sabían ellos de comida?- y la música, pero eso le toca a Edward- añadió Alice guiñándome el ojo y provocando que mi sangre volviera a invadir todo mi rostro, si seguía así seguro iría a la boda en una camilla de hospital y con un marcapasos.

-¡Oh!- asintió Jessica, sin intención alguna parecía haber obtenido información necesaria para hablar durante la semana tortuosa que me esperaba- ¿y ustedes qué hacen por aquí?- me miró con curiosidad.

-Cambio de guardarropas- respondí mientras fulminaba con la mirada a Alice a tiempo para cambiarla con una de "socorro"

-¿Ya saben a dónde irán después de la boda?- empezó Jessica, a esta cuando le das cuerda… no para…- Ya sabes… de Luna de Miel.

Diablos, malditas palabritas inofensivas para los que no son propensos a paros cardíacos ni tienen por novio a un vampiro capaz de lograr que tus hormonas se alteren en segundos. Las orejas me ardían en una mezcla de vergüenza e ira contenida.

-Es sorpresa- respondió mi… madrina de boda.

-¡Dios, Bella!- exclamó Jessica, Lauren me miraba con mezcla de celos y curiosidad- tienes a tu lado al hombre perfecto…

Eso ya lo sabía, no hacía falta que Jessica lo dijera para que lo supiera, Edward era perfecto en muchas cosas, y sabía que si algún día lo perdiera realmente, no habría nada por lo que quisiera seguir existiendo.

-Es romántico a mil por lo que vemos- habló Lauren, mientras tomaba un vestido largo color verde aceituna que no le favorecería en nada, logrando que mi enojo tuviera la clave perfecta para el plan maestro contra estas abejas- debe de ser perfecto en TODO…- recalcó la última palabra de su frase doble intencionada, supe a qué se refería.

Mis mejillas ahora si estaban a punto de estallar. ¿Por qué de pronto el mundo parecía dispuesto a torturarme?

-Nosotros aún no…- empecé con la poca voz que mi garganta podía brindar en esos momentos.

-¡Vamos, Bella!- rió Jessica- somos amigas ¿no?- miré con desesperación a Alice tratando que ellas no se dieran cuenta- puedes contarnos todo- añadió mientras tomaba un vestido rosa chicle con un escote bastante pronunciado, que solo Rosalie podría lucir como Dios manda.

-No estoy embarazada- dije tajante, sabiendo a donde querían llegar las mil preguntas de Jessica y Lauren, Edward tenía razón son de mente predecible…

-Pero…

-No lo estoy, nos casamos porque nos amamos, si quieren una historia de telenovela no la hay…- dije molesta, Alice sonrió.

-De acuerdo- se rindió Jessica- ¿Has hablado con Angela? Hace siglos que no la veo.

Angela era la única que comprendía lo que me ocurría, por eso a lo mejor le tenía más cariño a ella que a las demás, sería duro decirle adiós.

-No- respondí más tranquila.

Una vez en los probadores obtuve el momento crucial para llevar a cabo el plan de dejar en ridículo a este par. Mientras ellas se cambiaban, yo con ayuda de Alice había tardado menos de lo que canta un gallo, tomé sus bolsos que estaban escondidos con el mar de ropa que se veía en el suelo sin que ellas me vieran, y puse en cada uno, uno de los vestidos que no les habían gustado, por suerte sus bolsos eran de esos grandes con tachuelas, me sorprendí al ver que en su interior solo llevaban el celular, lip gloss y la cartera, estas chicas si que desperdician espacio…, devolví las bolsas a su lugar y solo tuve que esperar, lo cual duro bastante tiempo.

-Nunca me meteré contigo, lo juro- me susurró Alice.

-Lo hubieras pensado antes querida Alice- le sonreí divertida.

-Vas a ser muy peligrosa ¿lo sabes?

-Probablemente, tanto que tendremos que mudarnos a la Antártida- respondí irónica.

-¿Y solo cazar pingüinos?- me sonrió burlona- ¡Olvídalo!

Me reí con ella, era un chiste que rondaba cada vez que se hablaba de mi transformación provocando la tensión de Edward si este se hallaba cerca… Suspiré, lo único que me mantenía motivada ante ello era la idea de que a partir de ese momento yo sería capaz de ir con él a donde necesitara sin tener que quedarme a esperarle como ahora, podríamos estar juntos por siempre y para siempre, sin importar lo demás, y eso sería pronto.

Al fin las dos abejas se dignaron a salir de sus respectivos probadores, Alice reía entre dientes por lo que le propiné un codazo, que seguramente me dejaría un cardenal y con lo que además ganaría una reprimenda por parte de mi madrina, ya que mi… boda es dentro de poco y mi vestido deja al descubierto mis pálidos brazos, pero no me importó, todo con tal de ver a esas dos en una situación ten vergonzosa como la que pasarían, y vaya que iba a disfrutar.

Jessica y Lauren con sus respectivos bolsos iban rumbo a la sección de Perfumería para encontrarse con la Sra. Stanley tal y como nos lo informaron, pero para llegar a esa sección había que pasar por las barreras de protección por eso me gustan las boutiques de Port Angeles, tienen seguridad a mil y no puedes pasar de una sección a otra con mercancía sin comprar…

A penas las dos abejas pasaron por el detector de prendas estos empezaron a sonar como locos, todo el mundo las miraba por fin a ellas dos, sus caras se habían puesto más rojas que la mía y sus miradas eran de confusión y sorpresa, mientras Alice y yo tratábamos de contener la risa en vano, era insoportablemente gracioso, al fin tenían su merecido: todo Port Angeles hablaría de las dos chicas que intentaron llevarse dos vestidos sin pagar… Un policía llegó rápido a ver que había causado el tumulto, mientras las dos chicas trataban en vano de explicar que no poseían nada, por lo que el hombre con el tono más cortés y educado posible les pidió que le mostraran sus bolsos y así ante los ojos de los curiosos Jessica y Lauren fueron llevadas con los vestidos al Centro de Atención al Cliente para poder discutir el tema sin interrupciones.

-Bella, lo sentimos- fue lo único que pudieron decirme como despedida.

Pronto la Sra. Stanley se unió con las dos chicas, esta tenía cara de pocos amigos…

Por primera vez en mi vida tenía guardarropa nuevo (que Alice se llevó para empacar en la casa de los Cullen) y era feliz. Mi felicidad duró todo el resto del día por lo que no puse objeciones cuando Alice me comentó de pasada me informó que por la mañana me pasaría a recoger con Edward para ir a la última prueba de menú. Al parecer haber puesto en su lugar a Jessica y Lauren había generado en mí tal estado de euforia que duraría lo suficiente para que empezara a aceptar lo que me esperaba en dos semanas: la Boda…

-Bella- me llamó Rosalie justo cuando iba a entrar a mi nuevo vehículo para regresar a casa, donde más tarde me reuniría con Edward que aún no llegaba de cacería.

-¿Si?- le pregunté con curiosidad.

Me gustaba esta nueva Rosalie, aunque aun no me trataba del todo bien, era soportable y un poco más amable.

-Esto… yo te compré estos libros, Edward comentó lo mucho que te gusta leer y me parecieron… adecuados a ti- me extendió un paquete de tres libros- dos pertenecen a la misma serie…

Vi los títulos, lo que ví me impresionó.

-Pensé que era la única con amores vampíricos…- le dije sonriente, ella rió rodando los ojos.

Los libros eran Una Historia de un Corazón Roto... y tal vez un par de colmillos, en este un chico se enamoraba de una vampiro que más tarde le dejaría el corazón roto, y los otros dos pertenecían a la serie Vampiratas de Justin Somper, seguramente pasarían a ocupar mi colección de favoritos.

-Gracias Rosalie, no se que decirte…

-No es nada, espero los disfrutes, creo que te sentirás identificada con varios personajes- me sonrió- es bueno que hallas entrado en nuestras vidas- agregó.

-Gracias…

Manejé con cuidado de regreso a casa, casi era la hora del crepúsculo cuando llegué, Charlie se hallaba como siempre pegado al televisor, pronto comencé a preparar la cena, pensando en el día que había pasado, empezaba a disfrutar todo aquello de los preparativos, el gesto que tuvo Rosalie conmigo cerró con broche de oro mi día, aunque me faltaba algo para hacer de este un buen día: Edward.

Mientras la cena se preparaba, comencé a leer uno de los libros que me regaló Rosalie: Historia de un Corazón Roto, mi futura cuñada tenía razón, al momento me identifiqué con Sebastián, un chico de doce años que se enamoró de su vecina Nadia, la cual escondía un secreto: era un vampiro, en esas estaba cuando sonó el timbre… Mi corazón empezó a latir cual tambor de una marcha de guerra cuando me dirigí a la puerta y ahí ante mí hizo acto de presencia mi ángel, que me sonreía divertido.


Aquí termina el tercer capítulo, espero que les halla gustado, en el próximo empieza ya la acción y el ajetreo real por el Gran Día…

Y mientras eso ocurre mil gracias a:

The Little Cullen: ¡Gracias!, yo también disfruté escribir esa parte, te garantizo que las bromitas de Emmett todavía siguen…. Jaja. Espero leerte de nuevo. ¡Aguante Edward el desinformado!

Queque: Hermanita linda y querida jaja gracias por tus críticas, te adoro, gracias por aguantarme y si Jacob es tuyo.

Azmaria07: ¡Gracias! Jaja me pongo roja al re leer tu "escribes muy padre" XD jaja mil gracias la verdad, espero te guste el capítulo, aunque es corto…

Hermis'lu: Es bueno saber que te gusta el Fic, mira yo también me considero nueva dentro de este mundo Twilight, pero tan pronto me enteré de que en la Edición Especial de Eclipse en inglés vendría la Portada, el Prefacio y el Primer Capítulo de BD, no pude resistir a la tentación de buscarlo en Internet, debo confesar que mucho ayudó la web Crepúsculo-es en mi búsqueda (gracias chicos son lo máximo),además si quería escribir el Fic… debía buscarlo.

Emma: Gracias, jaja es increíble como pueden ponerme roja sus alabanzas… (Ya parezco Bella)En cuanto a lo demás… espera a ver que le espera a Jacob, seguro nadie se lo espera salvo mi hermana que ya sabe que viene XD.

ZAne03: jaja gracias, espero recibir más reviews eh?

Hermioneyron: ¡Gracias! Yo también muero porque salga…

Bien chicos así me despido y les sigo pidiendo respuesta a mis preguntas:

¿Un vampiro y un licántropo pueden estar juntos?

¿Jacob regresará o seguirá perdido?

¿Qué otra locura creen que hará Alice antes de la Boda? ¿Habrá despedida de solteros?

¿A dónde planea llevar Edward a Bella?

¿Rosalie aceptará del todo a Bella?

¿Los Volturi volverán a aparecer o no han sido invitados a la boda del siglo?

¿Conoceremos al fin al Clan de Denali? ¿Tendrá competencia Bella?

¿Cuántas imprimaciones pueden suceder en esta historia?

XOXO

Aye 436.

PD: Recuerden manden sus reviews!!