Disclaimer: Homestuck no me pertenece, su creador es la retorcida mente de Andrew Hussie =w=
Pareja: Karkat x Jake
Advertencia: Humanstuck, AU, cosa rara, no pude hacerlo mejor. Lo lamento. Algo que puedes interpretar como sexo o lo que sea.
Jake English...¿Por dónde debería empezar a describirlo? Um...¿Por su precioso pelo? ¿Por su enorme sonrisa? ¿Su actitud arrogante que solo hacía que lo amará más? ¿Por su redondo y firme trase...? ¿Qué? Tampoco era tan raro, a fin de cuentas todos se habían fijado en el "chico popular" del instituto, ¡No era el único que se perdía en ensoñaciones con el chico de ojos verdes durante horas! Quizás el hecho de que fuera un hombre era lo raro...
Porque sí, el mayor acosador, el que dejaba rosadas y cursis cartas en su taquilla, el que lo sabía TODO sobre la estrella del instituto no era nada más y nada menos que...Karkat Vantas, el chico cangrejo, con el pelo rojo encendido y la cara cubierta de granos y un serio problema en la espalda le habían hecho ganar el apodo a pulso; si alguien se enterara de su enfermiza obsesión...sería el hazmereir hasta que llegaran a la universidad, haría más el ridículo que aquel chico hipster que siempre iba vestido como Harry Potter...
¿La razón de su malsana obsesión? No puede ser más simple, el señor English es simplemente per-fec-to. Eso sumado a un pequeño incidente que sumaba una casa vacía y mucho, mucho alcohol pudo ser lo que termino causando que el joven Vantas acabara acudiendo casualmente a los mismos locales que el frecuentaba, moviéndose por las rutas por las que él se movía y amando las cosas que él otro amaba.
Solo había un problema.
Después de aquella borrachera, el joven English no recordaba nada, de hecho ni se molestaba en saludarle o dirigirle la mirada por el pasillo, para él seguía siendo Karkat Vantas, el chico cangrejo (a que a veces se refería a él como el amigo raro de Gamzee Makara, sí, de acuerdo con todo el instituto él era más raro que el chico que se quedaba sonriendo ante botellas de refresco de marca barata y que se pasaba el día jugando con molestas y ruidosas bocinas). Así que ya había llegado a un punto en su enamoramiento en el que ni sentía ni padecía, se limitaba a observar como su querido cambiaba de pareja como de él de camiseta y a sumergirse en sus dulces sueños, en los que él le miraba y le hablaba como si su sola existencia le importara algo.
Porque ambos sabían que alguien como Jake nunca se fijaría en alguien como Karkat.
