Disclaimer: Naruto no le pertenece a Minato.
La mala hora le pertenece exclusivamente a Gabriel García Márquez y todo aquel que se haya visto envuelto en la publicación de dicho libro.
Rumour has it le pertenece a la cantante Adele y todo aquel que se haya visto envuelto en ese proceso.
NA (Nara): Muchisimas gracias por sus reviews chicos! no creo que podamos decirles en palabras cuanto nos alegra que nos digan lo que piensan, creo que la mejor forma de hacerlo es con otro capítulo asique aquí lo tienen. Disculpennos si la actualización está un poco tarde, aquí todavía son las 10 p.m., asique técnicamente, sigue siendo viernes :P
Advertencia: Cualquier parecido con la realidad no es pura concidencia. Menciones de sexo, drogas, alcohol, violencia y otros bretes bretes de la sociedad en futuros capítulos. No es nada grave ni del otro mundo, probablemente sean menciones leves pero si alguien encuentra algo de esto ofensivo de alguna manera, no le recomiendo el fic.
Rumour has it
Los rumores son como el humo, no puedes detenerlo ni sostenerlo, y cuando intentas hacerlo, ya hace tiempo que se ha esparcido.
….
"Según este horóscopo, esta semana tendré muy buena suerte con el dinero" Dijo entusiasmado un rubio, mientras leía el apartado de los signos zodiacales de una de las revistas que Sakura había dejado en su casa.
Sasuke, quien se encontraba haciendo la tarea de algebra, levantó la vista de su cuaderno, acercándose ligeramente al rubio frente a él y arrebatándole la revista de las manos, ganándose un gruñido de protesta por parte de este.
"Naruto primero, esto es una revista para chicas, y segundo, estás leyendo leo y tú eres libra"
El rubio infló los cachetes ante tal comentario. Ya sabía que era una revista de chicas, sólo le gustaba leer los horóscopos para ver si decían algo interesante. Y claro que sabía que él era libra, aunque debía admitir que realmente no recordaba por qué estaba leyendo leo.
"Cállate teme" Se recostó nuevamente en el suelo, esta vez boca abajo, apoyando todo su peso en sus brazos, que lo sostenían alzado del piso de su habitación. "Ya deja esa tarea, es aburrido y estoy cansado" Dijo, reprimiendo un bostezo.
"¿Cansado de qué? Yo soy el que ha hecho tú tarea y la mía imbécil"
"Sí, he logrado que hagas mi tarea ¿Quién es el imbécil?" Respondió el rubio, con una sonrisa triunfante en su rostro.
El pelinegro le cortó los ojos, enojado, pero ya Naruto era inmune a esas miradas del Uchiha, estaba más que acostumbrado a verlas, asique no entendía por qué él chico seguía tratando de usarlas con él.
"Ya, es jugando teme" Dijo, acercándose a él y acariciando sus finas hebras de cabello, en un intento por despeinarlas. Cosa que no dio mucho resultado. "Deja el drama"
El Uchiha suavizó la mirada ante aquello, el rubio siempre hacía algo que lo sacaba de quicio, y al instante, lo arreglaba todo con el más mínimo gesto, por más estúpido que fuera. Se dejó caer bocarriba en el suelo, realmente estaba harto de ver tantos números, tenía unas dos horas en eso y no encontraba forma de acabar. Cerró sus ojos, deseando descansar de todo por un rato. De repente, las imágenes del día anterior llegaron a su cabeza, esa mujer…le causaba demasiadas preguntas, y peor aún con lo ocurrido en la noche.
Había ido al despacho de su padre, ya era tarde y no lo había visto cenar, se había acercado para avisarle que Itachi había llamado a la hora de la cena, y darle el mensaje, y sin proponérselo, escuchó la conversación desde afuera. ¿Te has instalado en la policía? El Uchiha estaba seguro que esas habían sido las palabras de su padre, en instantáneamente, se había puesto más pálido de lo que ya era.
Suspiró molesto ¿Cómo era posible que una persona a la que no le interesaba la vida ajena, terminara enterándose de todo lo que sucedía? Era un mal karma, de eso estaba más que seguro, sentía que era injusto que él corriera con esa suerte. Como si le importara un bledo los asuntos que su padre tuviera con ella, la policía o con el presidente, si fuera por él, se podían ir todos a la mismísima mierda.
Abrió los ojos, encontrándose con las azules orbes de su amigo justo sobre él. En algún momento; mientras él pensaba, Naruto se había acercado a su persona, hasta quedar con la cabeza posicionada sobre la suya, pero en dirección contraria.
"¿Qué estas pensando?" Preguntó curioso el rubio.
"Nada"
"Mientes" Acusó, señalándole con el dedo el espacio entre sus cejas "Tenías el entrecejo arrugado, siempre haces eso cuando piensas"
El pelinegro parpadeó un par de veces, no creyendo lo que el rubio decía. Era increíble que notara eso en él, especialmente con lo despistado que era. No se daba cuenta que Sakura se tiraba a medio pueblo; con la insinuante vestimenta que esa chica llevaba a diario y las historias que hacía, pero sí se daba cuenta cada vez que el pelinegro fruncía el ceño. Naruto era algo excepcional.
"Itachi llamó anoche" Soltó sin más el Uchiha.
La cara del rubio pareció iluminarse de repente ante aquella noticia. Por alguna extraña razón, el hermano mayor de Sasuke parecía tenerle cierto aprecio al rubio, decía que era un chiquillo especial. Para disgusto del Uchiha menor, el agrado entre el rubio e Itachi, era mutuo.
"Genial y ¿Cuándo viene?" Preguntó alegremente.
"No dijo, solo llamó para saludar"
"Oh, qué mal, esperaba poder verlo" Sonó un poco desilusionado, lo cual no pasó desapercibido por el Uchiha debajo de él. Sintió una ligera molestia ante aquello.
"¿Y para qué lo quieres ver? Es un idiota"
El rubio bajó la mirada a su amigo nuevamente, viendo como Sasuke fruncía el ceño por segunda vez, lo cual le parecía adorable. Todos decían que él se comportaba como un niño, pero si vieran al Uchiha en estos momentos, pensarían que el rubio era la persona más madura de todo aquel pequeño pueblo.
"¿Acaso son celos lo que siento?" Pronunció sugestivamente el rubio, acercando más su cara a la del pelinegro.
"No…"
No eran celos, no lo eran, Sasuke no se consideraba una persona posesiva, y no era como que Naruto fuera suyo, sólo consideraba que Itachi no era la gran cosa como para alabarlo y emocionarse tanto por semejante disparate. Definitivamente no eran celos.
"Yo creo que sí" Dijo con una sonrisa el rubio, inclinando su cara lentamente hasta que sus labios quedaron al mismo nivel de los oídos del Uchiha "¿A qué se debe eso?" soltó lentamente en un susurro.
Sasuke sintió cómo el cálido aliento del rubio rozaba su oreja, cerró los ojos y dejó escapar un suave suspiro, permitiéndose disfrutar de la extraña sensación que le brindaba la repentina acción del chico. El Uzumaki iba a susurrarle nuevamente, sólo para seguir con el goce, cuando de repente, la puerta de su habitación se abrió con un estruendoso golpe, haciendo que ambos chicos dieran un respingo y se levantaran abruptamente del suelo.
"Oh discúlpenme tortolos, no quería interrumpir" Escucharon decir picaronamente al hombre que ahora estaba parado en la puerta.
El rubio rodó los ojos molesto. Odiaba que su padrino hiciera eso, siempre entraba sin tocar, un día de estos lo iba a matar de un susto. Sasuke por su parte, noto más de la cuenta el acusante tonó en el que dijo aquella frase, ¿Interrumpirlos? Sabría Dios que cosas pervertidas estaría pensando aquel viejo.
El Uzumaki estaba sorprendido. No era que le molestara la presencia de su padrino allí. Al contrario, lo aliviaba tenerlo cerca, después de todo, era su única familia. Sin embargo, debido a las constantes giras promocionales y conferencias que daba cada vez que iba a sacar un libro nuevo, pasaba mucho tiempo fuera de Konoha. Eso, y cada vez que se iba de viajes con "amigas".
"¿Qué haces aquí viejo verde?" Preguntó el rubio, recogiendo instintivamente el desorden del suelo, ayudado por el Uchiha. Ya sabían muy bien lo que les diría el padrino del rubio, Jiraya, cuando se percatara de todos los libros tirados. Al ser un escritor, para él, los libros debían ser tratados con sumo respeto.
"Interrumpiendo un momento intimo aparentemente" El robusto hombre arqueó ambas cejas sugestivamente al par de chicos que ahora lo miraban incrédulos sin saber qué decir.
"Bueno olvidemos sus descontroladas hormonas chicos"
"Pero noso-"
El rubio tuvo que callar al momento, puesto que el hombre había levantado la mano, indicándole que no había terminado su parte.
"El sábado tengo una conferencia del nuevo libro que escribí, será en la plaza, asique pensé que sería bueno venir antes para prepararlo todo" Concluyó el hombre de cabellos blancos, dándole una última ojeada a la habitación del rubio "Por cierto, recojan ese libro que está detrás del gabetero" Y sin más, salió por donde mismo llegó.
Ambos chicos miraron atrás al instante, divisando el libro que se les había olvidado recoger. Dios, era como si el viejo tuviera un radar para detectar hasta el más mínimo desorden. El Uzumaki se agachó, recogiendo el libro en cuestión, y volviéndolo a posicionar en el lugar que ocupaba dentro del estante.
Sasuke, al ver que el viejo hombre se había retirado, relajó su cuerpo. No sabía en qué momento exactamente se había puesto tan tenso, pero no podía dejar de pensar en las frases tan sugestivas que le había tirado el padrino de su amigo. No había duda del por qué el rubio lo llamaba un pervertido. Su larga trayectoria escribiendo novelas eróticas tampoco ayudaba mucho a la causa.
"Tengo hambre dobe, vamos a cenar algo" Sugirió el pelinegro, ya parado en la puerta. Mejor no seguir pensando en eso o se volvería loco.
"¡Ramen!"
"No"
"Vamos Sasuke no seas así, un poco de ramen" Suplicó desesperadamente el ojiazul. A lo cual Sasuke no pudo hacer más que suspirar y asentir derrotado. ¿A dónde había ido a parar todo su carácter? El rubio dio un salto de alegría, cogiendo su billetera y depositándola en el bolsillo trasero del pantalón, para salir disparado directo a lo que él catalogaba como felicidad.
SasuNaruSasu
Al abrir la puerta, fue recibido por una ráfaga de polvo, acompañado por un extraño olor a húmedo y mocato. Se nota que no han limpiado desde la última vez que estuve aquí. Dejó su maleta a un lado de la puerta, mientras la cerraba detrás de sí. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que había estado allí? ¿Dos meses? No, tres o cuatro tal vez.
La vista, a su parecer, era simplemente repugnante. No sólo por el hecho del mugriento estado en que se encontraba la habitación. Maldito mocoso haragán. Pero también por el hecho de que esa gran habitación, junto con toda la casa, le traía demasiados recuerdos; algunos no tan placenteros como otros.
El robusto hombre empezó a despolvar un poco la alcoba, mejor tenerla limpia si se iba a quedar allí por un tiempo. La verdad era que la firma del libro era sólo una mera excusa para ocultar la verdadera razón por la cual estaba allí. Jiraiya no simplemente había vuelto por asuntos de trabajo como le había dicho a su ahijado. No. Su intención era otra, una que envolvía a su pequeño y querido rubio, más de lo que él podía imaginarse.
Soltó un sonoro suspiro con marcada decepción. Tal como lo temía, lo había encontrado con el Uchiha. Jiraiya no era un hombre prejuicioso, y mucho menos a medio siglo de vida, cuando ya todo lo que se podía ver en el mundo, él ya lo había visto. Conocía lo que había que conocer, y lo que no se tenía que conocer, también lo había tratado de alguna forma. Sin embargo, supo, desde el primer momento que vio al pequeño rubio entrar disparado como un rayo por la puerta de entrada de la mansión, seguido por aquel chiquillo pálido; con unos ojos más profundos que el cosmos, y una expresión de exagerada indiferencia, que Uchiha Sasuke sería la perdición de su querido ahijado.
Sin embargo, no culpaba al pelinegro por eso. Tampoco culpaba a los padres del ojiazul, que no habían estado presentes en el crecimiento de su pequeño. No podía culpar al rubio, que durante aquellos años de corta edad, no podía siquiera imaginarse que cuando se tiraba a jugar en el jardín con su indescifrable amigo, se estaba metiendo sin ningún reparo, en la boca del lobo.
En realidad, se culpaba a él mismo. Si tan sólo hubiese hecho algo por separarlos cuando eran más jóvenes, quizás las cosas serían más fáciles en estos momentos. Se frotó las sienes con pesadez, mientras trataba de calmar su creciente enojo. No había vuelta atrás, ya estaba en Konoha, y fuera como fuera, ante cualquier obstáculo que se le presentara, Naruto iba a tener que acatar todas sus decisiones, aunque no le gustasen.
SasuNaruSasu
Cuatro figuras se encontraban sentadas en el puesto de ramen que se localizaba en el paseo comercial de Konoha, una de las calles más concurridas del pueblo, debido a su gran actividad tanto matutina como nocturna, sin mencionar la gran cantidad de locales que allí convergían.
Sasuke, Naruto, Ino y Shikamaru se encontraban sentados en ese mismo orden; uno al lado del otro, en la barra del puesto de ramen favorito del rubio, Ichiraku's. Se habían encontrado con sus otros dos amigos, siendo invitados alegremente por Ino a unírseles en la cena, ya que iban todos para el mismo sitio. Esperaron pacientemente, todos menos Naruto, hasta que al cabo de unos diez minutos, sus ordenes fueron depositadas frente a ellos.
El rubio devoraba su plato a una velocidad increíble, lo cual el Uchiha encontraba exagerado. Si comía así de rápido no disfrutaría en lo más mínimo. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que su amigo lo estaba llamando, y no fue sino hasta que este le dio un ligero golpe en los pies, que reaccionó.
"¿Qué?"
"Te dije abre" Contestó el ojiazul, sosteniendo sus palitos en el aire, frente a él, envueltos en una gran cantidad de ramen, que parecía se botaría en cualquier momento "Prueba el mío"
El pelinegro observó el ramen que su amigo le ofrecía con un poco de negación, pero finalmente cedió y abrió la boca, permitiéndole al sonriente rubio alimentarlo con su comida. Luego de haber tragado, se dispuso a coger un poco de su propio ramen y alimentar al rubio de la misma manera.
Sus dos amigos que los acompañaban no se inmutaron ante estas acciones, a Ino le parecía más que adorable que se trataran de esa manera, le parecía genial la amistad que tenían. Shikamaru por su parte ni siquiera se molestaba en observar lo que estaban haciendo, era algo tan común en ellos que ya nada le sorprendía, y no era como que le interesara meterse en sus vidas. ¿Comer, observar y analizar? Tres acciones muy problemáticas para realizarlas al mismo tiempo, de eso no tenía duda el Nara.
"Adivinen lo que me ha dicho mi padre" Dijo entonces Ino, captando la atención de los presentes allí.
"¿Qué?" Preguntó curioso el rubio a su lado, mientras tomaba el último sorbo del ramen que le quedaba.
"Parece que están cerca de descubrir quién cuelga los letreros en el parque" Dijo felizmente la rubia, terminando también su plato de ramen, y dejándolo a un lado, volteándose para mirar a sus amigos.
La cara del Uchiha, al cual no le gustaba indagar en lo ajeno, cambio a una de completo interés e incredulidad. ¿A punto de descubrir quién cuelga los letreros? Eso no tenía sentido. Apenas ayer había visto a Anko decir que iban a abrir nuevamente la investigación, ¿Y ya de repente estaban cerca de atrapar al culpable? ¿En un día? Eso definitivamente no tenía sentido alguno. Se volteó también, encarando a los demás, acercándose a ellos y cruzando sus brazos sobre su pecho.
"¿En serio? ¡Al fin no lo puedo creer!" Exclamo un radiante Naruto. Él más que nadie, muy en el fondo, quería saber quién era que estaba detrás de todo eso, y todos sabían por qué. Sus padres.
"Pensé que esa investigación la habían clausurado" Pronunció finalmente el Uchiha, todavía no muy convencido de lo que escuchaba.
"La abrieron de nuevo hace un mes, es algo así como un secreto, sólo el gobierno lo debe saber" Explicó Shikamaru. Su padre y el padre de Ino trabajaban juntos en el departamento de investigación criminal de la policía, asique era normal que usualmente los dos tuvieran información antes que cualquier otra persona.
¿Un mes? Los ojos del Uchiha se abrieron todavía más, mostrando su evidente sorpresa. ¿Quién rayos estaba mintiendo? ¿Anko o los padres de sus amigos? No era posible que la investigación llevara un mes si la mujer había llegado apenas ayer, o será que ella realmente no había venido para investigar nada de eso. Sabía que esa mujer le daba mala espina por algo, lo sabía.
"Bueno así ya nos libraremos de estos absurdos rumores, no los soporto" Pronunció melancólicamente el Uzumaki, mirando hacia ningún lugar en particular, sólo al vacío.
Todos los presentes, inclusive el dueño del puesto de ramen, lo observaron tristemente. Sabían que eso le había causado mucho dolor al chico, sabían que cuando se encontrara a la persona que colgaban los pasquines, el rubio por fin tendría algo de cierre con respecto al fatídico suceso.
"Todos estaremos felices cuando eso suceda Naruto" Susurró Ino, frotando el brazo del rubio con su mano, tratando de darle un poco de seguridad. Shikamaru asintió detrás de ella, si había algo que no le gustaba, era ver triste al rubio, él era una de las pocas personas que iluminaban aquel perdido pueblo, a pesar de todas las desgracias que pasaban.
Naruto les dedicó una ligera sonrisa a ambos, agradeciéndoles el gesto. No quería sentirse así, pero tan sólo el mero recuerdo de aquella mañana, al ver los cuerpos de sus padres, no podía evitar que la nostalgia y la incertidumbre lo invadieran. Todavía hasta el día de hoy, no sabía qué decía aquel letrero sobre sus progenitores, ni por qué ni quiénes los habían matado. Era como un tema tabú en aquel pueblo, nadie hablaba de eso.
Con esto, ambos, Shikamaru e Ino se incorporaron de sus asientos, dispuestos a marcharse, ya se estaba haciendo tarde y al otro día, como todos, tenían clases.
"Nosotros nos vamos ya" Dijo el Nara, entrelazando sus dedos con los de su novia, llevándole hacia la salida.
Naruto levantó la mano en señal de despedida, gesto que fue devuelto por ambos chicos, hasta que finalmente desaparecieron tras la puerta. A esto, el rubio se dio la vuelta, poniéndose de frente con su mejor amigo. Notó que este tenía el ceño fruncido nuevamente y estaba más callado de lo usual. Callado no es algo nueve en él.
"Sasuke ¿Qué estas pensando?"
El Uchiha salió de su trance para posar sus ahora aligerados ojos en las esferas azulinas. Realmente el rubio tenía unos ojos hermosos, al parecer de Sasuke, eso era lo que lo hacía ver tan vivo y alegre, le gustaba mucho la mirada que tenía siempre aquel chico.
"Sólo…me parece raro lo que han dicho Shikamaru e Ino" Pronunció casi inaudiblemente el pelinegro. Mirando hacia ambos lados cautelosamente, cerciorándose de que nadie los escuchara.
"¿Extraño cómo?" Sabía de más que el Uchiha no se preocupaba mucho por esas cosas, no entendía qué podía tenerlo tan pensativo "¿Qué te está preocupando?"
Cómo Naruto podía leer tan bien sus expresiones faciales, era algo que el Uchiha nunca entendería; seguramente serían tantos años de amistad, sólo eso. Sin embargo, no podía negar que le gustaba eso de él, lo hacía sentir que era importante para algo o alguien, que el rubio siempre estaría ahí, no lo abandonaría en esa solitaria vida, como su madre y su hermano.
"No me preocupa nada. Me sorprendió un poco lo de los carteles, es todo, además yo también espero que descubran quién es el culpable" Realmente no, el culpable podía estar parado justo en frente de él y el Uchiha no le daría ni la hora, lo único que le importaba era la felicidad de su amigo, y si de eso dependía que atraparan al culpable, entonces que así fuera.
El rubio lo observó intensamente por unos segundos más, pero por más que tratara, había veces que el Uchiha no hablaría. Sabía que le estaba ocultando algo, se daba cuenta, pero no lo presionaría mas, cuando su amigo estuviera listo, fuera lo que fuera, le diría lo que le estaba molestando. Siempre era así.
"Claro" Dijo el rubio, asintiendo contra su voluntad "¡Se de algo que nos animará a los dos!" Exclamó a continuación, agarrando de la mano a su amigo y parándolo bruscamente de los bancos donde se encontraban.
El Uchiha se dejó arrastrar por el ojiazul, mientras se adentraban más y más en el paseo comercial de Konoha, pasando diversas tiendas y puestos de comida. Ese día estaba realmente concurrida la calle, haciéndolos tropezar con una que otra persona en el trayecto. Sobre ellos colgaban las bombillas de colores que solían poner los comerciantes en esta época del año, primavera, haciendo ver la calle más viva y resplandeciente.
Bajó su mirada nuevamente y la dejó caer esta vez sobre su rubio amigo que iba adelante. Siempre había pensado que Naruto era una de las personas más hermosas que hubiera visto en toda su vida. No que lo dijera muy a menudo claro está, pero todo sobre él era increíble, desde su despierta personalidad, hasta sus facciones, su perfectamente formada nariz, sus claros ojos azules, y su largo y un poco alborotado cabello rubio, su delineado y muy bien cuidado cuerpo. Esas prácticas de futbol realmente habían hecho efecto en él.
"Llegamos" Escuchó decir al rubio en cuestión, mientras soltaba su mano para señalar en dirección izquierda a donde lo había traído.
El Uchiha miró incrédulo el puesto frente a él. Una máquina fotográfica ¿En serio? Volteó nuevamente el rostro, mirando azorado a su amigo, y pudo notar la alegría que se veía en sus ojos, ya no estaba nostálgico, no se veía triste, tan sólo quería tomarse un par de fotos, nada del otro mundo. El Uchiha supuso que no podía ser tan malo.
"Bien, vamos" Masculló derrotado, siendo arrastrado de forma frenética hacia la maquina en cuestión. Se sentaron uno al lado del otro, y cada uno cerró la cortina que estaba de su correspondiente lado.
"¿Listo?" Preguntó divertido el rubio, acercando su dedo índice al botón con la palabra Start, el pelinegro murmuró uno de sus típicos "hn" lo cual el rubio ya sabía descifrar fácilmente, y presionó el botón.
Una ráfaga de cuatro flashes, separados por cinco segundos cada uno, cegó completamente la visión del Uchiha, haciéndolo parpadear molestamente un par de veces mientras se salía de la maquina, y se agachaba a recoger las fotos que habían sido emitidas. El rubio dio la vuelta al puesto y se acomodó al lado del pelinegro, alzando un poco la vista para ver las cuatro fotos que tenía su amigo en la mano.
La primera había salido como una foto normal, Naruto sonriendo alegremente a la cámara, mientras que Sasuke solo se limitaba a observar directamente el foco; aunque Naruto juraba que si alguien se fijaba bien, podían ver una ligera curvatura en la comisura de los labios del Uchiha, haciendo un patético intento de sonrisa. La segunda consistía en Naruto sacándole la lengua a Sasuke, mientras este lo miraba entre enojado y divertido, no había tenido tiempo de reaccionar entre tan poco tiempo que daban entre una foto y otra. En la tercera foto aparecía un Uchiha sonriendo de lado de manera triunfante y egocéntrica, y un rubio con los ojos cerrados y la boca abierta, sobándose la cabeza con las manos, de ahí se podía deducir lo que había pasado. La cuarta y última foto fue lo que captó más la atención del Uchiha. La foto no era peculiar. A decir verdad, la imagen en sí no tenía absolutamente nada de especial, o por lo menos eso parecía a simple vista. Ambos chicos simplemente se estaban mirando fijamente a los ojos. Cualquiera lo catalogaría como un simple descuido de que se olvidaron mirar a la cámara para la última foto, pero había algo en su propia mirada, que dejaba al pelinegro demasiado inquieto. Eso foto lo ponía nervioso, definitivamente no le gustaba esa sensación.
"Yo quiero las dos últimas" Exclamó el rubio al ver la cuarta foto, arrebatándoselas fugazmente al Uchiha, y partiéndolas en dos pedazos "Tú quédate con las dos primeras"
El Uchiha rodó los ojos al momento que cogía las dos fotos que le pasaba su amigo, les echó un último vistazo antes de meterlas finalmente en su cartera.
"Sasuke…" El pelinegro subió la vista para atenderlo "¿Ya te sientes mejor imbécil?" El Uchiha le sonrió suavemente, y el rubio pudo jurar que su corazón dio un pequeño vuelco, no por nada especial, pero eran muy pocas las veces que Sasuke sonreía. Menos de una manera tan genuina como en ese instante, lo cual en cierto modo, sí lo hacía algo especial.
"Claro" Dijo finalmente el azabache. Colocó su brazo sobre los hombros de su amigo, atrayéndolo un poco más a él y emprendiendo el predestinado viaje a casa. No era un agarre fuerte, simplemente lo arrastraba con él hacia adelante para caminar juntos, pero, del Uchiha haber sabido que en menos de dos semanas estaría a segundos de perder a la única persona que realmente le importaba, aunque fuera en el lugar más recóndito de su corazón, tal vez lo habría abrazado más fuerte.
Continuará
NA (Sariel): Saludos! gracias por leer la historia! me complace anunciar que pasamos la primera ronda, la próxima semana hay que entregar la primera parte de la historia, ya casi la tenemos lista asique deseenos suerte y esperamos que les siga gustando el fic y sigan dejandonos saber lo que piensan. ¡Besos!
