Disclaimer:
Ni Katekyo Hitman Reborn! Ni sus personajes me pertenecen. Créditos a su creadora. Amano-sensei T-T Arigatou!
Historia con personaje OC, quien narra todos los acontecimientos.
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III
Así mis temores desaparecieron
"Escuché que su familia fue invitada a la fiesta privada de los Vongola" "Debe de ser muy afortunada, no todos podrán asistir".
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Comentarios como esos fueron muy sonados días previos a la fiesta. No le tomé importancia alguna, lo único que me inquietaba era el saber que ahí podría conocer a la persona que dedicaba tan bellas melodías.
Mis padres estaban tan emocionados y a mí no se me había ocurrido el por qué, ni siquiera le tomé importancia.
El día tan esperado llegó, mis padres me dijeron que era hora de que entrara en sociedad y que me uniera en matrimonio con algún noble: esa fiesta era perfecta para eso. ¡Dios! ¿Por qué a mí? De haberlo sabido, hubiera escapado... Pero era demasiado tarde, ¡Que listos fueron, o que poca perceptiva fui yo!
—Señor y señora Agnelli, señorita, sean completamente bienvenidos, en un momento llegará Primo, tomen asiento, por favor.
—Gracias — fue la respuesta de mi padre.
—Vamos querida, muéstrate más animada, hay varios jóvenes que podrás conocer — ahora sí era el colmo.
—Si me llego a sentir más animada no será por eso — mi madre frunció el ceño.
—Amber, no le hables así a tu madre — gruñó mi padre por lo bajo.
—Como digas...
Me dediqué a observar el lugar, el salón era bastante amplio y en el centro, al fondo se encontraba una gran escalera, por la que supuse bajaría el anfitrión. Había transcurrido unos minutos, cuando el presentador habló.
—Con ustedes el representante de nuestra familia, conocido como Vongola Primo, el joven Giotto—.En ese momento venía entrando el aludido, y detrás de este, seis jóvenes más.
—Es un placer el tener aquí presentes a cada uno de ustedes, yo soy Giotto y les doy la más cordial bienvenida a esta humilde cena; sé que muchos de ustedes se preguntaran muchas cosas sobre mí, más aún con los diversos rumores que hay sobre mi familia, y no los culpo, sin embargo, lo único que tengo que decirles es que mientras yo esté a cargo, no dejaré que los delincuentes se apoderen nuevamente de la ciudad. Para lograr eso, mis guardianes, los seis hombres de mayor confianza que tengo serán mi apoyo, y ahora se los presentaré: mi mano derecha y Guardián de la Tormenta, G — el aludido hizo un gesto de disgusto y posteriormente inclinó la cabeza, me pareció un tipo problemático —el Guardián de la Lluvia, Asari Ugetsu - Cuando señaló a este, mi corazón empezó a palpitar, no pude dejar de mirarlo, su rostro me era tan familiar, y sin embargo, no podía recordar de donde, en estos momentos odiaba mi mala memoria —el Guardián del Sol, Knuckle; el Guardián del Rayo, Lampo; el Guardián de la Niebla, Daemon Spade; el Guardián de la Nube, Alaude... — no aparté mi vista cuando presentó a los demás, ni después cuando siguió hablando, De dónde lo conocía?
De un momento a otro, nuestras miradas se cruzaron, me sonrojé a más no poder, a lo cual el solo me dedicó una pequeña sonrisa, haciéndome tranquilizar y desviar la mirada. Instantes después, en el salón comenzó la música y las parejas de baile hicieron acto de presencia.
—Hija, ¿No crees que esta es una gran oportunidad para conocer al joven Vongola? Es de buen parecer y además es soltero por lo que escuché decir...
—No sigas madre, no te seguiré el juego.
—Pero que est... —mi madre fue interrumpida por alguien.
—Mis más sinceros saludos, no quiero parecer impertinente ni atrevido, pero me gustaría invitar a bailar a la señorita...
—Amber, ese es su nombre; y claro que acepta — dijo mi madre, y enseguida me dio una sonrisa amenazante.
—Claro que si~ - ¿Qué más me quedaba? Acepté la invitación de ese joven que ni siquiera conocía, tomé la mano que me ofrecía y salimos a la pista.
Empezamos a bailar e inmediatamente habló sobre varias cosas a las que no le puse atención, limitándome a asentir o a decir monosílabos, no me encontraba a gusto; sin embargo, por lo que logré entender, él me conocía desde hacía tiempo, ya que su padre y el mío eran socios, ambos habían ido antes a mi casa, donde por los retratos en las paredes y lo que le platicaron supo de mí. Alguna vez nos vimos por unos segundos «que yo no recordaba» y según él, desde entonces no había dejado de pensar en mí... Si, como no.
A mi criterio, no era tan linda... Ojos cafés claros, pequeños y cabello castaño oscuro, largo, siempre alzado en peinados sencillos; conflexión delgada, no medía más de metro y medio nada fuera de lo común, o ese era mi parecer...
Al terminar la música, regresábamos a la mesa y cuál fue la sorpresa que me llevé cuando vi a Vongola Primo y dos de sus guardianes «tormenta y nube, supe después» platicando con mis padres... Mi acompañante inmediatamente llegó a hablar con ellos.
—Primo, es un placer, mi nombre es Fausto Di Benedetto, mi padre es socio del señor Agnelli — así que ese era su nombre... Jeje que despistada era...
—Es un placer — se estrecharon las manos.
—Primo, ella es nuestra querida hija, Amber. — dijo mi padre a lo que respondí con una leve reverencia.
—Es un placer conocerle.
—Señorita Amber, el placer es mío—. Inmediatamente la plática se vio opacada por una nueva melodía de baile.
—Primo, si es de su interés, podría sacar a bailar a nuestra querida hija. — otra vez mi padre sacaba a relucir sus intereses de por medio.
—Me encantaría, sin embargo por el momento no quisiera entrar a la pista de baile, pero si alguno de mis guardianes lo desea... — dicho esto, volteó a ambos lados, la tormenta bufó y un casi inaudible "no es de mi interés" salió de la boca de la nube.
Fausto no perdió oportunidad, tomó mi mano y pronunció: —No es necesario, acompáñeme nuevam... — para sorpresa de todos fue interrumpido, y por quien no esperaba.
—Disculpe usted la intromisión, pero yo si quisiera bailar con la señorita, ¿Me permite? — dijo extendiendo su mano y a Fausto no le quedó de otra que cederla. Era él. Tomé su mano sin pensarlo y nos dirigimos a la pista.
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—Me disculpará si no bailo de la manera apropiada, no suelo hacerlo.
—No es un problema — dije. Por alguna razón me sentía apenada, él me dedicaba unas pequeñas sonrisas que me ponían incomoda, pero a la vez alegre. ¿De dónde se me hacía tan conocido?
—Veo que tiene alguna duda — pero que fácil leía mis expresiones —Es usted la joven que vive en la propiedad contigua a esta, ¿Cierto? Todos los días que me es posible, salgo al patio, donde me es grato tocar una vieja Tiorba que Giotto me obsequió hace unos meses. No lo podía creer, ¡Pero claro! Tenía que ser él. Sin embargo, ¿Era por eso que se me hacía tan conocido?
—Usted... Es increíble... Gracias — dediqué una sincera y larga sonrisa.
—La Tiorba no fue fácil de manejar, no se compara con los otros instrumentos que solía tocar.
—Pero aun así es maravilloso. Es usted un gran músico... Por cierto, podría preguntar ¿Cómo es que me conoce?
—Hahaha~ si, es cierto, no me he presentado. Mi nombre es Asari Ugetsu, soy un viejo amigo de Giotto, y uno de sus guardianes, el de la Lluvia para ser precisos. La conozco porque ya tenía el placer de conocer a sus padres, después de todo, son nuestros vecinos—.Otra sonrisa.
—Tiene razón, es lógico; ahora me presento yo formalmente: soy Amber Agnelli, y es un placer el conocerle.
—El placer es mío, señorita. Si quiere preguntar algo más, yo estaré encantado de responderle. — ¡Pero vaya que podía ver a través de mí! No quería parecer tan despistada, así que cambié el tema.
—Dijo usted que solía tocar otros instrumentos, ¿No es así?
—Claro, cuando vivía en Japón solía tocar varios, pero en definitiva mi favorito era la flauta.
—Eso es increíble, sería grato para mí escucharlo algún día tocar su flauta.
—Sería un honor para mí; solo espero poder recuperarlos, alguna vez.
— ¿A qué se refiere?
—Pues, usted verá…— en ese momento la melodía terminó —…que le parece si le cuento esa historia otro día, claro si es de su agrado.
—Por supuesto — respondí, mientras el tomaba mi mano y volvíamos a la mesa.
—Entonces, ¿Aceptaría mi invitación a la mansión para escucharme tocar la tiorba? Sería más agradable ver el concierto que solo escucharlo, ¿No cree así? — preguntaba el con su típica sonrisa y una gran amabilidad.
—Claro que sí me encantaría.
—Pues no se diga más entonces— para ese instante llegamos donde se encontraban mis padres — señores Agnelli, quiero solicitar su permiso para que la señorita Amber visite la mansión Vongola para escuchar un pequeño concierto de tiorba.
— ¿Usted toca la tiorba? Es espléndido, si así lo desea, ahí estará—. Cuando mis padres sonrieron después, supe que esperaban algo más de mi visita a la mansión.
—Muchas gracias, ahora sí me disculpan, iré donde Primo, con su permiso— dicho esto y después de ayudarme a tomar asiento, se retiró.
No lo podía creer, ¿Esto realmente estaba pasando? Esa fue la primera noche que pude dormir en calma; después de tres años,en lugar de la pesadilla que continuamente venía, el protagonista de mis sueños fue alguien más.
Supe que a partir de ese día, todo iba a cambiar, pero nunca imaginé que algunos cambios serían tan dolorosos…
