Errores

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Por: Gaa
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Capítulo III: Consumo

El atardecer en Konoha siempre era sorprendente, ninguno era igualable al otro, pero todos parecían provocar el mismo confort de vacío o esperanza, pero para Naruto ahora el atardecer sólo significaba llegar a una casa abandonada, con unas palabras olvidadas y una presencia inexistente. ¿Qué había hecho mal? No comprendía, sinceramente no lograba entender por qué sus amigos le habían dado la espalda tan rápido, por qué Sasuke lo había abandonado… no entendían por qué lo llamaban loco. ¿Acaso amar a uno lo desquicia?

Pero por muy solo que se sintiera en esos momentos, siempre pensó que Sasuke estaría allí para confortarlo, ¿Qué había hecho mal?

—Naruto —aquella voz no la reconoció, ni mucho menos a la persona hasta que pudo ver la cara 'sonriente' de Sai, al parecer su único amigo lo había ido a ver, no como Hokage, sino como amigo…

—¿Ya estás mejor? —arqueó una ceja, ¡él estaba bien!, era el resto quien no veía bien sus acciones. Eso era lo que quería pensar. Él siempre había sido atento, pero estos últimos meses se había vuelto algo volátil por culpa de opiniones externas, se había sentido irremediablemente presionado por las cosas que tenía que hacer, y sentía que nadie lo comprendía, incluso su pareja que se distanciaba cada vez más de él. Por mucho que caminara, corriera o gritara nadie parecía darse cuenta de qué era lo que estaba sucediendo con él, ni mucho menos ellos pensaban en qué era lo que su rubia cabeza pensaba. Aquel vacío que nunca pudo llenar, por muchos berrinches que hizo, por muchas morisquetas de ayuda que lanzó, por señales que hizo… nadie fue a socorrerlo, y por si fuese poco, él creía que todo lo que hacía estaba bien, no tenía a nadie a quién cuestionarle sus decisiones éticas, no tenía a nadie —según él— quien quisiera comprenderlo; pero cuando ya estaba tocado fondo, ¿aparecía una luz?

Despierta muchacho, que hasta yo sé que cometiste un error.

La mueca sorpresiva del rubio no alarmó para nada a Sai, quien al parecer estaba preparado para cualquier cosa dicha por el Rokudaime amigo. Cuando fue seleccionado como la "persona encargada de soportar la mala hostia de Naruto", no pensó que fuese así como así. Él no era un experto en sentimientos, de hecho era un asco con aquello, pero eso no lo desanimaba, tenía que hacer ver al rubio que estaba equivocado con 'algo' que todos sabían, sería neutro para el sentir, pero no idiota cuando algo marchaba mal.

—Sai, yo… ¿acaso hice algo mal? —su voz nostálgica —guiada por el Kitsune—, hizo entrever al moreno cuán perdido estaba su amigo. Pensó por un momento que esto era tarea del Uchiha, pero tras recordar que Naruto lo había bajado de rango y echado de las líneas ANBU… él no se sentiría muy contento por aquello —, digo, algo como para merecer que Sasuke me trate así.

Eso no estaba en los planes que le había trazado Sakura, allí decía claramente una lista de cosas que tenía que hacer:

Quédate callado si te grita.

Cuando te hable que todos estamos más alejados de él, dile lo mal que nos ha tratado en todo este tiempo, como cuando le gritó a Lee sin tener la culpa de nada porque recién estaba llegando de una misión.

Hazle un esfuerzo en hacerle recordar que sus amigos aún lo quieren.

Dile que NO está solo.

Si se pone a llorar abrázalo (no le hagas nada extraño Sai, sólo coloca tus brazos alrededor de su cuerpo y él hará el resto).

¡Y la más importante!: Dile que se retracte de bajar a Sasuke de las listas.

—Naruto-kun… no estoy mu--

—Yo--, yo de verdad he tratado de ser buen novio, digo… no me quejo mucho —si Sai fuese una persona común —defínase a esta como alguien que conoce de sentimientos y resentimientos— dicha persona hubiese encontrado el comentario de Naruto fuera de lugar, incluso hubiese reído ante tan descarada mentira, pero siendo Sai una persona que se salía de aquellos parámetros, sólo se dedicó a pensar que quizás él no era el más indicado para esto… él sabía que con sentimientos profundos no tenía que mentir, se lo habían dicho muy serios Kakashi y Sakura, al igual que Yamato, pero su salvación siempre llegaba próxima con un inigualable "Puff".

—Creo que Sai no es el más óptimo para estas conversaciones, Naruto —el rubio inclinó su cabeza simulando un aislado asentimiento, Kakashi con una seña hizo a Sai desaparecer, mientras que la noche en Konoha se hacía camino de manera desolada a la vista de dos orbes azulados. Aquella noche tenía en el cielo una gran variedad de estrellas, y se cuestionó el por qué no había una fugaz para pedirle un deseo.

—Sabes, cuando asumiste como Hokage, Sasuke no pudo estar más orgulloso de ti, sabes que él no dice las cosas por su orgullo, sin embargo lo hace a través de sus ojos y acciones —Hatake no se media en las palabras, tarde o temprano aquella conversación tendría que llevarse a cabo, aunque no era del Uchiha de quien venía a hablar, sabía que era una base fuerte para que el menor pudiera escuchar sus palabras —. Poco tiempo después, estando tu al cargo, Sasuke salía más de la villa que estando Tsunade-sama a cargo… eso nos pareció extraño, ya que todos creíamos que él la pasaría más aquí debido a que era tu pareja… pero no dijimos nada. Cuando le preguntamos a Sasuke qué pasaba, él dijo de manera cortante que al parecer tú no querías que él estuviese en la villa, para luego cambiar su discurso al decir que confiabas mucho en él, por eso te mandaba a esas misiones en las que probablemente moriría —ante aquella revelación, poco había que hacer.

Kakashi contó por unos segundos en los cuales Naruto trataba de asimilar todo lo que había dicho, y por un momento se sintió despreciable por no poder ayudar a un amigo.

Y ahora que lo pensaba, Sasuke nunca se quejó por sus misiones, pero tampoco nunca pidió ninguna… el sencillamente acataba sus órdenes, y más de una vez lo envió aún herido. Sus orbes azules se inundaron de pequeñas gotas salinas pujando salir, ¿tan idiota era que ni siquiera podía saber cuándo se equivocaba sin que nadie le dijera?, comenzó a intentar pensar en lo que había hecho peor, pero lo único que consiguió fue frustrarse más, jalarse los cabellos y comenzar a derramar lágrimas de manera desgarradora. Kakashi lo observó en silencio, no era la primera vez que veía desmoronarse a Naruto siendo Sasuke el motivo directo e indirecto, pero tampoco podía dejar que el Hokage de la villa se fuera a un pozo sin fondo, y si nadie que lo ayudara. Él era el pilar de la villa.

—Sabes, nunca pensé decirte esto, siempre fui partidario de que Sasuke hablara contigo pero él se negaba rotundamente bajo el lema de que: "Si un líder no puede detecta su error solo y enmendarlo, no está calificado para ser líder, uno sólo puede dejarle pistas"… pero creo que se cansó. Naruto, has cambiado, gritas con ira cada cinco segundos, no sonríes ni juegas como lo eras antes, alejas a las personas que te quieren a tu lado, y aún más a Sasuke, y luego te quejas de que él está lejos, de que no te responde cuando lo llamas, e incluso lo humillas.

Tan inmutable como llegó, se fue, dejándolo con sus cavilaciones solo, confiado de que buscaría una solución y que todo fuese normal como antes, pero sabía que tendría otro tipo de consecuencias.

Ves muchacho, te dije que te quedarías solo sin que yo hiciese nada —risas demoniacas, ojos sedientos de sangre y lengua de víbora. Su cabeza iba a estallar, sentía como sus sienes palpitaban mientras que todos aquellos pensamientos erráticos se arremolinaban en su mente logrando que se rompiera poco a poco aquella careta de perfección… él quería a alguien en quien apoyarse, y como si aquello fuese un detonante la imagen de Sasuke le vino a su maltratada psiquis como una anestesia a sus dolores, sonrió entre dopado y triste, cómo añoraba sus brazos por sus hombros en un 'cálido' gesto propio el Uchiha.

Pero aquello no se quedaba así, a su agotada minerva llegaba todos los tratos malos, anti-éticos y poco cariñosos que había tenido a lo largo de los meses en que estaba a cargo de la villa. Partiendo por Sakura, quien siempre soportaba su mala hostia diaria, sus súbditos, a quienes les había gritado más de una vez sin razón alguna, recordando a Lee hace pocos días, remembró como lo miraba Sasuke cada vez que le reprochaba algo, y cada vez que este intentaba hacerlo olvidar cuando sus cuerpos comenzaban su danza erótica, tratando de que todo volviera a ser como antes. Se sintió devastado y sobre todo solo, porque ya no lo tenía a su costado, se sentía miserable y su pecho se apretaba como si el aire le fuese escaso, sus orbes estaban rojos por las lágrimas no derramadas, sus labios carmines por presionarlos tanto dejando entrever una fina línea de sangre hasta su barbilla. Se abrazó perdido en todos aquellos confusos sentimientos sufribles y agotadores, alzó sus rodillas hasta usarlas de corazas a todas aquellas palabras, sentimientos y miradas que poco a poco comenzaba a sentir, se consideraba despreciado y odiado, todo por él mismo, ¿Cómo podía escapar de aquellos sentimientos, cuando su propio ser se los gritaba con voz clara y austera?, ¿No podía sencillamente sacarse el corazón e intentar olvidar?, sonrió, él no tenía corazón, porque se lo había regalado a Sasuke. Su vaga mirada se perdió en el brilloso firmamento.

«—¡Tres meses y medio Uchiha!, ¡¿Dónde quedó tu 'excelencia'?! »

En qué estaba pensado: En nada. Sakura esa misma mañana le había dicho que podía haber pasado algo sumamente importante; Sasuke había llegado grave y él lo único que hizo fue gritarle, una y otra vez, segarse por su soledad y confusión, dejarse abandonado en las manos del miedo y la frustración… tenía miedo de que todos sus amigos lo dejaran, pero aún tenía más miedo de que el Uchiha lo abandonara. Aquellas palabras resonaban como un cántico disfuncional en su cerebro, apretó sus manos contra su cabeza, tratando de que aquellas voces se quedasen calladas, siendo gritadas con aún más fervencia, él no se lo perdonaría…

«—¡Me importa una mierda los demás Sasuke!, ¡Tú eres MI pareja, debes tenerme respeto!, Soy tú Rokudaime por ende debes obedecerme. ¡Mírate! Eres un asco, acabas de regresar de una misión en dónde estabas con el MEJOR grupo Ninja, ¡Eres un maldito débil!, ¡NO PUEDES PROTEGERTE!, maldita sea Sasuke, si por defender a los demás piensas morir, ¡Eres relegado de tu capitanía como ANBU! ¡NO SERÁS NINJA DE KONOHA!»

Sonrió con melancolía… le había dicho que no sería ninja de Konoha, le había quitado lo único que al mayor parecía mantenerlo con vida, le había quitado su razón por las cuales aún lo seguía soportando, porque muy a su pesar, de esa manera Naruto le demostraba que lo necesitaba y el Uchiha parecía comprender aquello, pero quedó más y más descorazonado cuando recordó la frase pronunciada por sus propios labios, aquellos que lo habían besado más de una vez:

«—Espero que algún día se dé cuenta de lo que ha dicho, Hokage-sama. »

"Hokage-sama"…Dios, qué había hecho, ni siquiera él sería capaz de perdonarse algo así. Su mente repetía aquel suceso una y otra vez, torturándolo hasta la saciedad, agotándolo hasta que las lágrimas les fuesen inútiles en una escapada a aquel dolor desbordante e imperecedero. Estaba seguro, aquello no sería fácil de olvidar para él, y menos para Sasuke. Se quedó allí, admirando y siendo abstraído por la silenciosa noche, solo, porque se lo merecía; sin nadie que lo apoyara, porque a todos los había terminado de alejar; sin confianza, porque él había abusado de ella, pero aún más importante que todo eso: sin Sasuke. La noche lo acunó con parsimonia, arrullándolo con sus ruidos nocturnos, intentando hacerlo olvidar lo inolvidable; mañana se disculparía con todos si es que servía para algo.

Cuando entre las cabezas de Konoha comenzó a vislumbrarse el primer rayo de sol, la ciudad ya estaba comenzando a trabajar, basto un poco de tiempo antes que el rubio Kage abriera sus orbes zafiro para poder enfocarla con dificultad hacia sus territorios de gobierno. Admiró abstraído cómo la gente se manejaba desde lo lejos, pareciéndole ínfima y perecederos, ¿Pero no que su propia vida se podía esfumar un próximo día?, aquello lo aterró de sobremanera, él no podía morir sin antes cumplir con su nuevo objetivo: Ser un buen Hokage, cariñoso, respetable y sabio. Con su nueva menta fija en mente, y sin siquiera cambiarse, se dirigió a su despacho, dispuesto a comenzar su nueva vida y tratando de trazar un plan para que su ex-amante lo perdonara.

—Buenos días, Hokage-sama —se sorprendió al ver que todos se inclinaban, unos cansados y otros temerosos de su respuesta, ¿es que se había convertido en un tirano?, sonrió tratando de parecer normal, sorprendiendo de aquello a muchos, y saludo con renovadas energías. Le iba costar recuperar a su gente, a sus subordinados con aquella confianza que le habían entregado en un comienzo, pero lo haría, ¡y haría sentirse orgulloso nuevamente a Sasuke!, porque quería que lo volviera a reconocer.

—Buenos días Hokage-sama —esta vez fue la voz de Sakura quien lo interrumpió, no se sorprendió que esquivara cualquier mirada suya, o quizás que actuara de manera más recatada; se dio ánimos para seguir, sería un arduo día.

—Buenos días, Sakura-chan —hacía tiempo que no escuchaba ése apelativo, que casi le pareció surrealista, pero no tenía que engañarse, primero los cambios, y luego lo demás.

—Hoy tenemos que firmar los papeles de las personas que por motivos familiares o de trabajo se irán de la ciudad. La fila de allí son por trabajo, los de acá son de vacaciones, y los últimos son los personales —enfatizó Sakura. Naruto sin duda timbró los personales sin siquiera leerlos, no tenía por qué atar alguien a la villa si esta no quería estar aquí, pero Sakura no le quitó el ojo... quizás debía decirle, pero se mordió la legua, se lo merecía… todo lo que iba a pasar de ahora en adelante se lo merecía.

Lejos de allí Sasuke escuchaba la misma perorata de Kakashi como un suplicio. No comprendía por qué el mayor se encargaba de hacerlo entrar en razón, cuando sabía que allí estaba todo tomado. Esa misma mañana se dirigió al cuartel ANBU, dejó su máscara y vio su nombre en la lista de "Inactivos", él no tenía nada más que hacer en Konoha.

—Sasuke, ¿estás seguro de esto? —se lo había preguntado toda la mañana, y él no cambiaría de opinión, lo había decidido, sea quien fuese aquel impostor rubio, ya no era Naruto. No tenía nada que hacer con una persona que lo humillaba y sonrió con sorna, si él esperaba que se quedara con los brazos cruzados esperando sus disculpas, pues estaba loco, sería masoquista pero no idiota. Se iría de allí buscando nuevas aventuras, quizás y hasta buscaría una nueva villa y esperó que Sakura no hubiese abierto la boca metió las cosas indispensables en su mochila, mientras hacia los preparativos para marcharse de allí mismo cuando el papel fuese colocado en sus manos.

—No te lo voy a repetir, Kakashi, aquí ya no puedo hacer nada y no me quedaré sentado como un puto amo de casa con dinero —qué si le dolía, sí, le dolía pensar que su regreso había sido en vano, que todo lo vivido este último tiempo no significo mucho para su ex-pareja, que su pareja no lo apreciara, pero por sobre todo, que le no tuviera confianza con él, que haya humillado su orgullo y pisoteado todo su cariño, un cariño que ya había enterrado y olvidado.

—Y si cambia —estaba intentado hacerlo razonar, no podía ser tan complicado. Comprendía que Naruto haya humillado a Sasuke a tal punto que su Kouhai no quisiese verlo ni en pintura, sabía que el rubio había consumido cada gota de amor que el menor le había estado ofreciendo hasta estos últimos días: había agotado su reserva, sabía que un Uchiha tiene orgullo, y parte de él no es retratarse como tampoco lo es dejarse pisotear u olvidar, y el que las pagaría más caro sería Naruto, quien no comprendía las magnitudes de su desastroso error, simplemente el poseedor el sharingan se marcharía y dejaría en un limbo de culpabilidad al joven Hokage y eso no le convendría a la villa.

—Ya no hay nada que puedas hacer, déjame en paz —no era cosa de amar o no amar, era cosa de orgullo, y él había sobrepasado, pisoteado su propio amor para poner a Naruto por sobre todo, él había renegado de su felicidad, se había dejado utilizar para poder ver de nuevo a aquel ser que lo tenía enamorado hasta hace poco, él había entregado todo lo que tenía para dar en aquella relación, pero justamente fue la persona menos esperada la que falló, Naruto lo engaño con falsas esperanzas, se dejó engatusar con una pronta 'recuperación' de personalidad, cuando sabía que allí no había nada que hacer.

Por entre el cielo se veía un águila hacerse paso a su dirección, fijó su mirada en la pata trasera y se dio cuenta de que el documento estaba firmado con el timbre del Hokage: Lo había vuelto a hacer, lo había vuelto a decepcionar. Una melancólica sonrisa se posó en sus labios, y juró que sería la última que demostraría por culpa de aquella cabellera rubia, no más sentimentalismos baratos.

—¿Te queda alguna duda? —Sasuke le tendió el papel haciendo que Hatake lo admirara en silencio, e interiormente masculló por la estupidez de su propio amigo y ex-alumno, por momentos quiso ir a decirle todo, que Sasuke se marcharía y quizás nunca más lo vería, pero hacer eso era engañar al susodicho, y aquello no se lo merecía a pesar de todos los sucesos acaecidos por toda su vida, todavía sentía aquel lazo irrompible que mantenía con su Kouhai.

—Despídeme de todos los que quieras Kakashi, hasta nunca —esa fue la última vez que el ex-sensei vio a Sasuke.

Se había esforzado, y había dado frutos en sus primeros días de trabajo. Había recuperado la sonrisa de unos subordinados, se había mordido la lengua cuando quiso decir algo mordaz, y se había disculpado con Sakura y Lee cuando tuvo la primera oportunidad, pero sobre todo, lo había estado buscando a él. La noche se cirnió en Konoha y Naruto era el único quien se divisaba entre las calles buscando por tabernas, parques, campos de entrenamiento, restaurantes, o cualquier tipo de lugar físico en las cuales transitaba Sasuke; incluso en el antiguo muelle, pero no había rastros de él, suspirando decidió regresar a casa, donde ninguna señal Uchiha se divisaba, quizás no deseaba ser encontrado, pero lo que menos esperó fue encontrar a Kakashi y a Sakura en la sala conversando sobre Dios sabe qué, sospechoso caminó con aires indecisos hasta posarse en la silla donde lo esperaban, incluso había omitido cualquier señal de que ambos lo miraban, simplemente quería escuchar lo que tenían para decirle.

—¿Ya te cansaste de buscarlo? —la voz de Sakura resonó por la estancia, compadeciendo al menor en una súplica sorda de su parte. Miró con añoranza la esquina de un mueble, posando sus orbes jade en una fotografía que poco antes le habían tomado al Uchiha y Naruto juntos en una reunión importante: tanta careta junta le hacía temblar.

—¿Cómo sabías que lo estaba buscando? —aquello lo impacientó, ¿por qué ellos sabían?, vale, tenía una adicción al menor de los Uchiha, todos conocían que él no podía respirar sin antes saber que Sasuke estaba bien, vendría por él, o su punto exacto; era su pequeña manía que dudaba se le quitara… pero de allí a que Sakura reconocería su estado, era mucho.

—Naruto, tenemos algo que decirte —no supo por qué, pero las palabras de Kakashi ante su sola mención le dolieron en lo más profundo de su ser. Asintió con su cabeza mientras apretaba sus puños por debajo de la mesa rectangular tamaño promedio. Las sillas chirriaron al producir un leve movimiento, y sus ojos zafiros se enfocaron en el patio que quedaba directo como visión de la sala.

—¿Es sobre Sasuke, cierto? —¡Oh!, cuán miserable se encontraba en esos momentos. Su pecho no paraba de simular un "Doki Doki" constante y molesto, sus pulmones dejaron de captar aire y su mente se desconectó de cualquier cosa; sus manos sudorosas, las pulsaciones en su sien, todo aquello producto de la sola mención de Sasuke, cuánto lo afectaba.

—Él dijo que no te dijéramos hasta que te dieras cuenta, pero no podemos callarlo por mucho tiempo… lo siento Naruto —murmuró Sakura culpable. A pesar de saber que aquello se lo merecía, que aún tenía aquel resentimiento grande guardado en su interior, no le deseaba aquello a nadie, mucho menos a Naruto que era la segunda vez que sufriría lo mismo a manos de la misma persona, pero ahora ella estaba de parte de aquel moreno.

—¿Sentir qué, Sakura-chan?, Sasuke sólo está enojado conmigo, pronto se le pasará —quería engañarse, omitir todo y dejar que sus ojos ardiesen con tanta intensidad. Se negaba a creer que aquello pudiese ser verdad, que pudieran darle una noticia que no le gustara, que su único motivo de vida general hubiese hecho algo estúpido… no quería, otra vez no.

¡Ja!, si yo fuese el Uchiha, nunca hubiera podido estar con un demonio como tú —Kyuubi siempre lo interrumpía cuando no valía la pena, cuando estaba lo suficientemente acabado por su propio pie, cuando había destruido todo lo que estaba a su alrededor el siempre llegaba alardeando que todo se lo merecía, era un demonio, no podía pensar siquiera intentar ser feliz porque estaba maldito.

"Sasuke, Sasuke, Sasuke… ¡Sasuke!" vitoreaba su mente una y otra vez, apretó con aún más vehemencia sus puños, pasando a llevar su piel debajo de aquel pantalón que traía puesto, ¿Por qué se demoraban tanto?, o acaso el distorsionaba todo…

—En la tarde Sasuke dijo que no podía estar con alguien que lo humillaba todo el tiempo, decidió marcharse de Konoha Naruto, él ya no es un Ninja así que sólo perdiste un ciudadano —¿por qué él era tan idiota?, por un momento pensó en los tiempos que Sasuke lo llamaba así y él se molestaba, pero ahora comprendía que le iba como anillo al dedo, era tan idiota que no lograba comprender cómo no había ganado un premio.

—No sabemos dónde se dirige, pero él no volverá —se había marchado de nuevo, lo había dejado otra vez botado, y esta vez sentía que ni siquiera podía salir a buscarlo, ¿Con qué fin?, si él no lo perdonaría —. Dijo que ya no te amaba, Naruto.

«Dijo que ya no te amaba, Naruto»… ya no lo amaba, y no sabían cuánto le dolía aquello.

Sakura se sorprendió ver a Naruto pararse con total naturalidad, escoltarlos a la salida sin derramar ni una sola lágrima, y decir que mañana los esperaría un día agotador para trabajar y tenía que descansar, no sabía por qué, pero el regocijo de dolor se quedó hasta allí, cuando no alcanzaron a doblar la esquina cuando un grito desgarrador y melancólico rompió el silencio de aquel lado de la calle: Naruto estaba llorando con sangre aquello, y lo peor es que sólo pudo pronunciar el nombre de Sasuke una y otra vez, toda la noche.


Ocho páginas, superé mi propio récord en el área Slash de Naruto. La verdad este capítulo quedó algo abstracto y bastante angustioso; hay cosas que posiblemente no comprendan ahora, pero eso no quiere decir que se me olvidé aquello, sencillamente se irán demostrando a través de los capítulos siguientes. No es un proyecto muy largo, debido a que quiero darle otro enfoque a la mal sana obsesión que tiene Naruto por Sasuke, y las repercusiones que conlleva tenerlo marcado todo el santo día.

Próximo Capítulo: Alianza de… ¿paz?; Sasuke ambiciona una nueva venganza con una nueva forma de hacer sufrir.

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