N/A: Muchas gracias por la acogida a esta historia. Mi corazón Blamer me ha dolido un poco escribiendo esto y me dolerá más cuando escriba el siguiente capítulo... Aun así, forma parte de la historia...
Bruja Inocente, muchas gracias... Espero que sigas por aquí... A pesar de todo... Espero que te guste... Aunque no sé... Besos
CAPÍTULO 2: BLAINE DEVON ANDERSON
Un joven con el pelo oscuro y rizado abría sus ojos color miel. Estaba tumbado en su cómoda cama y miró el móvil que estaba en su mesita de noche. Faltaban cinco minutos para que su despertador sonara pero no quería dormir más.
Se levantó ilusionado, era el primer día de su último curso en el McKinley. Estaba deseando pasar su año senior con sus mejores amigos, Sam y Tina. El verano había sido perfecto porque habían ido a un lago los tres, pero había llegado el momento de volver a sus responsabilidades. Sabía que tenía que esforzarse mucho si quería obtener una beca para estudiar música pero estaba deseando salir de Ohio. Sobretodo porque él y sus amigos iban a compartir un apartamento en la Gran Manzana. Sí, Nueva York era su destino. Sam estudiaría arte, Tina teatro y él música.
Lo malo de volver al instituto era que sabía que volvería el bullying. Hummel, Karofsky, Azimio, Lopez y Fabray se encargarían de hacer de su vida un infierno con la ayuda de sus compañeros del equipo de fútbol americano y las Cheerios. Contaba con algunos amigos en ambos, pero ninguno había sido capaz de parar el acoso a los chicos del club Glee. Finn incluso perdió la capitanía y la posición de Quaterback por eso.
Además, otra cosa le preocupaba demasiado. Era su última oportunidad de conseguir un campeonato nacional con New Directions y era algo que deseaba con todas sus fuerzas. Habían trabajado mucho para conseguirlo y se lo merecían. El problema era que Rachel llevaba dos semanas molestándolo con eso. Al final había accedido a algo (no recordaba a qué porque a veces era incapaz de seguir los largos monólogos de la joven) y se temía que llegaría a arrepentirse de eso.
Fue al baño y se metió directamente a la ducha. Sólo se lavó el cuerpo porque el pelo lo lavaba por las noches para eliminar los restos de la gomina que usaba a lo largo del día. Cuando estuvo limpio, utilizó una toalla para secarse con rapidez. Volvió a su habitación con tan sólo la toalla atada alrededor de su cadera.
Miró su móvil y comprobó que tenía un mensaje privado por facebook. Sonrió al ver que era de su amiga Tina.
"Buenos días, Bling Bling. Me voy a poner el vestido negro con el cuello blanco y el bajo rosa y blanco y mis zapatos de salón blancos. ¿Qué vas a llevar tú?"
El ojimiel sonrió, la asiática y él habían establecido su rutina de mandarse mensajes de texto cada mañana para hablar de lo que se pondrían.
"Preciosa, como siempre. Yo llevaré mis pantalones rojos y mi camiseta de rayas blancas y azul marino."
"¿Nada de pajarita?"
"Nop ;)"
Después de terminar su conversación, se vistió y volvió al aseo para la tarea más complicada de la mañana, hacer que su pelo fuera presentable. Él odiaba sus rizos e intentaba que nadie los viera. Aun recordaba lo impactados que estuvieron sus amigos cuando salieron del lago y vieron su pelo mojado tomar su forma. A Tina le encantó y Sam le escondió la gomina y no pudo usarla durante tres días.
Blaine bajó a desayunar y se encontró la cocina vacía. No estaba para nada sorprendido, por lo que optó por prepararse él mismo el desayuno. Tostadas con mantequilla y mermelada, café, zumo y una manzana.
Después de terminar salió a toda velocidad para dirigirse al McKinley. Aparcó su coche y entró al edificio dispuesto a encontrar su taquilla. Dejó sus cosas allí y después se fue a buscar a sus amigos. Estaba caminando por uno de los pasillos cuando sintió que un Slushie era lanzado contra su cara.
– ¡Buen comienzo de curso, Frodo! – Kurt gritó y se escucharon unas risas. Blaine intentaba quitar el hielo de sus ojos para poder abrirlos cuando escuchó otra voz.
– Ha sido buena... Os dejo parejita. – Adams exclamó.
– Hola, bebé. – Karofsky saludó a su novio y Blaine pudo escuchar el sonido de ellos dándose un beso. Eso era casi más asqueroso que el líquido morado que comenzaba a colarse por sus pantalones.
Cuando se alejó lo suficiente de allí, el moreno escuchó que alguien lo llamaba.
– ¡Blaine! ¿Qué te ha pasado? – Tina preguntó mientras corría a su lado. Sam estaba junto a ella y agarró a su amigo para guiarlo al aseo de chicas. Sabía que apenas podría ver bien y tenían que llegar a su destino cuanto antes.
– Iré a buscar su ropa. – El rubio dijo nada más llegar a su destino y antes de desaparecer hacia su taquilla.
Cuando Evans entró en el baño de chicas, Anderson ya tenía la cara limpia y habían quitado todo el hielo de su cuerpo.
– Ha sido Hummel. – La asiática dijo con tristeza. – Esto no va a parar nunca.
– Bueno, yo creo que en unos diez meses ya no recibiremos ningún slushie. – El ojiverde trató de ser optimista.
– Tiene razón, sólo tenemos que aguantar un año más. – El líder de New Directions comentó mientras sacaba el champú de su bolso para lavarse el pelo.
Blaine se quitó la camiseta pero se dio cuenta que tenía que desnudarse completamente, por lo que entró a uno de los cubículos con su ropa. Cuando salió de ahí, ya estaba vestido con ropa limpia. Comenzó a mirar en su bolso en busca de su gomina.
– No puede ser... Si he metido un bote de gomina en el bolso... – El moreno murmuró pero se dio cuenta de que lo había visto cuando sacaba el champú. – Sam...
– ¿Qué? Yo no tengo la culpa de que te olvidaras la gomina... – El rubio levantó las manos fingiendo inocencia.
– ¿Donde está? – El ojimiel comenzó a buscar por todos los lados, zarandeando a sus amigos e incluso tocándolos en lugares poco apropiados por si la habían escondido ahí.
– Blainey, Blainey. Si quieres meterme mano, sólo tienes que pedírmelo. Yo no soy gay pero ya fui tu primer beso... Si quieres que sea tu primera vez... – El más alto bromeó.
– Vete a la mierda.
Como no había encontrado su gomina, salió de allí enfadado con todos. Con Hummel y sus amigos por tirarle un slushie, con Sam y Tina por esconder sus cosas y burlarse de él.
Las clases no fueron para nada relajantes. Se había esforzado por tener el mismo horario que sus amigos, por lo que tuvo que escuchar a Evans antes de lo que esperaba, durante el segundo periodo.
– Lo siento, no quería dañarte. He intentado buscar tu gomina pero la tiré por la ventana y no sé donde cayó. Y sobre lo otro... Sé que ya no tienes ese crush conmigo y está bien, pensaba que con eso terminado, podríamos bromear sobre ese tipo de cosas. Pero entiendo que tal vez haya estado fuera de lugar... – El ojiverde estaba claramente avergonzado y arrepentido.
– Lo siento, Sam. Tal vez reaccioné mal porque ya estaba enfadado por culpa de Hummel... Sé que tu comentario no era para dañarme... Y en cuanto a la gomina, sigo sin entender porqué tenéis esa obsesión con que deje mis rizos libres. – Todo el mal humor de Anderson se disipó al ver que había dañado a sus amigos.
– Te queda mejor, más natural...
El resto de las clases fueron tranquilas y no hubo nada nuevo. Los mismos profesores, los mismos compañeros, los mismos pasillos, la misma comida en la cafetería... Hasta el final de la reunión del Club Glee. Todos salían de la sal del coro cuando Ms Pillsbury se acercó a ellos.
– Will, Blaine. Será mejor que me acompañéis los dos al despacho del director Figgins. Quiere hablar con vosotros.
Todos los miembros de New Directions miraron a su amigo, se preguntaban qué podría hacer que el director quisiera verlo. Anderson no era alguien que se metiera en problemas, por lo que estaba seguro de que era algo grave.
