Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, son propiedad de JK Rowling. Yo solo los uso para llevar a cabo mis locas ideas
Bien, vuelvo después de mucho. Lamento la demora, entre el viaje y el final del cap (que se me resistía) me he demorado más de lo que pensaba. Sorry T_T. pero bue. aqui estamos C:
Muchas gracias a todos los lectores, a quienes me agregan a fav y follows :D me hacen muy feliz ^^- y sobretodo a quienes se toman un tiempo para dejar rw :D! que me hacen sonreir mientras los leo jeje. y miren que alucino! por tantos rw en un solo cap :OO ...
cap dedicado a ustedes [Guest(ume) - Caroone -crazzy76 -Evis- Nukire -rubia d bote-Macu- Annie Thompson -gaby2307-ROSARIO-Harriet Ewots-Aid4]
Gracias en especial a la odiosa de mi nee-chan ¬_¬ que evitó que cometiera OoC con Luna jejeje.
Y que puedo decir? Draco no es el unico que se merece una patada en los huev- por parte de Hermione xDDD. Y de alguna forma pagaran jojo
bueno los dejo leer.
Capítulo 3: Amigos
El sabor de la victoria, a Draco, ya no le resultaba tan dulce como antes. Haber soltado esa última frase y ver aquella cristalina lágrima recorrer la mejilla de su enemiga, a causa de sus palabras, lo había –ligeramente- afectado de una forma que nunca creyó posible.
Por eso le había dado la espalda tan rápido. No deseaba ver como rompía a llorar a pesar de ser capaz de escuchar sus hipidos -Granger lloraba silenciosamente-. "Aun le queda algo de orgullo" pensó el Slytherin frunciendo por un segundo el ceño "Maldito coraje Gryffidor" apretó levemente su mandíbula, pero al segundo agradeció que la impura no se hubiera derrumbado del todo. Lo anterior se debía a que gracias al silencio que aun reinaba, seguía escuchando a la chica aguantar el romper a llorar libremente, pero el leve sonido que captaba hacía que su boca tuviera sabor a bilis. Le molestaba que ella estuviera llorando. Bien, quería derrumbarla, pero que llorara era…incómodo….Le molestaba y perturbaba. Y es que nunca había soportado ver u oír llorar a las mujeres – menos si era por su culpa- y, con asombro bien disimulado, se percató que aquello también se aplicaba a Granger. Sin embargo, se dijo que eso se debía a que aquel día lucía casi como una chica, "Bien, luce como toda una mujer" aceptó de malas en su mente "Eso no quita que se mereciera todo lo que le dije". Y con aquel pensamiento ignoró el llanto de Granger y su sonrisa de suficiencia volvió a él, haciéndolo seguir su camino como antes que volteara a rematar a la castaña.
Ginny no pudo soportar más cuando notó el temblor de los hombros de su amiga. La joven Gryffindor se bajó de su butaca y corrió hacia Hermione.
Harry intentó seguir a su novia, pero Lavender fue más rápida que él y lo detuvo del brazo antes que saliera corriendo. El joven pelinegro la miró desconcertado y ella negó con la cabeza.
– Lo que ha dicho es cierto – Comenzó la rubia de rizos, provocándole a Harry y Ron escalofríos de remordimientos – Si alguno va a su lado solo la alterarán más y ese imbécil conseguirá humillarla aun más. Dejen que Ginny la tranquilice y ya después podrán hablarle.
Los chicos la observaron frustrados y resignados. Ron ni siquiera había tenido tiempo de asimilar lo dicho por el hurón y ya su novia había evitado que se levantara para ir al lado de su amiga. Potter, tuvo que admitir que la muchacha tenía razón, por lo que volvió a sentarse hundiendo su rostro en su mano derecha.
Lavender ocupó su lugar en la barra, sonriendo imperceptiblemente. Había logrado que el gran Harry Potter y su Ro-Ro no fueran en ayuda de la sabelotodo de Hogwarts. Había alejado a su novio de esa chica que "intentaba" quitárselo. Bien, sentía algo de pena por Granger, al fin y al cabo eran de la misma casa y compartían habitación. Sin embargo, con Ginny bastaba para calmarla, no necesitaba a su chico para eso. Razón por la que evitó que Harry fuera, porque sabía que su pelirrojo lo seguiría.
– Al menos podríamos partirle el culo a Malfoy – Escuchó que decía Ron. La Gryffindor palideció al voltear y ver el semblante sombrío de sus dos acompañantes, decididos a cumplir con lo dicho por su novio.
– ¡Claro que no! – Exclamó antes que los jóvenes se levantaran – Si hacen eso solo empeorarán todo y solo conseguirán dañar más a Hermione de lo que ya lo han hecho. Además de permitirle a ese cabrón seguir hablando.
La rubia sonrió levemente al ver como los chicos abrían mucho los ojos por la impresión, palidecían y desviaban la mirada mientras apretaban sus puños. Sus palabras le habían dolido a ambos, pero al menos evitarían que cometieran alguna locura, ya que ellos pidieron un trago y se lo bebieron. Completamente resignados.
Ginny llegó al lado de la castaña, la tomó del brazo derecho e hizo que se girara hacia ella. A la pelirroja se le cayó el alma a los pies al ver el rostro de la chica a la que había convencido –en mala hora- de asistir a esa maldita fiesta.
El rostro de Hermione era surcado por miles de lágrimas trasparentes que ella trataba, en vano, de detener. La de rizos mordía su labio inferior completamente, intentando de esa forma calmarse y evitar soltar algún sonido que evidenciara aun más su estado. Sin embargo, de vez en cuando se le escapaba algún hipido por el esfuerzo que hacía por disimular su obvio llanto. A Ginny se le estrujó aun más el corazón al ver el rostro enrojecido de su amiga por el infructuoso intento de reprimir su sufrimiento.
La pelirroja solo atinó a abrazarla fuertemente, obligando a la castaña a ocultar su rostro en el hueco entre su hombro y cuello. Ginny le acarició el cabello y se sintió morir cuando Hermione la abrazó fuertemente y soltó un lastimero sollozo bastante audible para quienes estaban cerca de ellas. Entonces, la hermana de Ron se percató que todos aun centraban su atención en su amiga.
Roja de furia, la pequeña de los Weasley, miró fulminante a la gente a su alrededor y sin poder aguantarse más gritó:
– ¡¿Que no tienen nada mejor que hacer?! – Apretó los dientes con fuerza, intentando controlarse. Notó como los curiosos alumnos se tensaban asustados y eso no la hizo sentir bien. Aquella debería ser una gran fiesta no un maldito espectáculo en torno a Hermione. La novia de Harry soltó el aire que retenía con pesadez antes de hablar – ¡El show terminó! Y esto es una fiesta, ¡maldición! ¡Haz que suene nuevamente la música! – Ordenó Ginny al Dj quien -asustado- hizo lo que le pedían.
Los alumnos de Hogwarts se removieron incómodos, pero al cabo de unos segundos comenzaron a hablar –en susurros- entre ellos. Ginny vio su oportunidad y se alejó del centro de la sala hacia el rincón de la derecha, con Hermione llorando descontrolada y abiertamente entre sus brazos. Luego de un rato el bullicio inundó el lugar, las burbujas seguían flotando y estallando, apaciguando a los jóvenes que de a poco volvían a retomar la alegría de la fiesta. Intentaban olvidar lo sucedido o, al menos, no prestarle más atención para así disfrutar de las pocas veces que podían actuar como adolescentes comunes y corrientes. Aunque algunos aun comentaban, entre susurros, todo lo dicho por Malfoy, sobre todo lo referente a Harry Potter y Ronald Weasley. Todos concluían que el platinado tenía razón y no dejaban de mandar miradas de desaprobación a los dos muchachos- quienes al sentirse observados no podían más que hundirse en sus asientos. Miserables.
El rubio causante de la tensión que había invadido la sala ya estaba llegando donde Theodore cuando escuchó la estruendosa voz de la novia de Potter y no pudo reprimir una leve risa cuando escuchó nuevamente la música. Se alegraba de no tener que notar a la sabelotodo llorar abiertamente y que la fiesta volviera a comenzar –así él podría disfrutar de aquella distracción que suponía este festejo a su complicada vida-.
A dos metros de Nott, Draco fue interceptado por su compañera de casa. Pansy dejó su silla y corrió a abrazar al de ojos grises quien al verse ultrajado de tal forma contrajo su rostro en una mueca molesta. El rubio de Slytherin alejó a la chica de su lado, la cual solo pudo chillar de alegría, sin comprender que el joven frente a ella la había rechazado.
– ¡Le has dado una gran lección a esa sangre sucia igualada! – Exclamó la pelinegra sin poder contener su admiración por Draco. – Nunca más volverá a meterse con nosotros
Declaró la de ojos azabaches y Malfoy solo la miró alzando una ceja. Pansy no había reído de lo que su casi novio le había dicho a Granger solo por miedo a lo dicho por Nott, quien le aseguró que Draco la haría pagar si de alguna forma –así fuera una risa- se entrometía en la "masacre a Granger" –como el joven había catalogado a toda esa situación-. Ella había fruncido el ceño, sin embargo, no se atrevió a contrariarlo puesto que el de ojos azules conocía mejor al otro Slytherin. Sin embargo, ahora que la música volvía a sonar nada le impedía felicitar a su Dragón por lo hecho.
– Cálmate, Pansy – Habló el hijo de Lucius, completamente aburrido de la actitud de su chica de turno – Mejor pide algo que beber para celebrar – Concluyó sonriéndole divertido. La joven asintió, feliz de complacer a "su" hombre, y se giró para cumplir la orden del platinado.
Luego de ver que ella se alejaba, volteó hacia Theodore. Sin embargo, no pudo avanzar hasta él o seguir observándolo, puesto que una chica menuda y rubia estaba frente a él, con el ceño levemente fruncido. A Draco le pareció que lucía como una niña chiquita enfurruñada más que una adolescente. "Adorable" pensó el Slytherin al tiempo que alzaba una ceja al no entender qué quería aquella joven a la que terminó de reconocer como la Lunática de Hogwarts, pero no pudo seguir cavilando debido a que la rubia comenzó a hablar.
– Draco Malfoy – Recitó Luna con aire descuidado, como si estuviera en otro mundo. Sin embargo, al chico se le erizó el vello al escuchar su nombre salir de la boca de la menuda joven quien ya había dejado de fruncir el ceño y lucía simplemente como una niña de aspecto soñador. Ella lo había nombrado como si llamara a alguien a quien le van a dictar sentencia –firme y calmado, sin ningún sentimiento en la voz- y, al parecer, eso era lo que exactamente iba a suceder – Eres un…
El aludido observó a la Ravenclaw y notó como tomaba una bocanada de aire, abriendo aun más sus inmensos ojos azules. Segundos después observó como ella lo miraba decidiéndose entre seguir con lo que se proponía o no. Eso fue suficiente para él quien alzó su vista y la dirigió hacia Nott, ya no prestaría atención a la criatura frente a él. Sin embargo, volvió a fijar su vista en una impasible Luna Lovegood y él no pudo evitar observarla como si fuera escoria. Pasó por el lado de ella, empujándola en el proceso, pero no pudo seguir avanzando puesto que la joven lo detuvo tomándolo del brazo.
Draco frunció el ceño al tiempo que volvía a centrar su atención en Luna mientras se posicionaba nuevamente frente a ella. Estaba molesto y con unas ganas inmensas de maldecir a la chica. A ver si así lo dejaba en paz. Sin embargo, no pudo evitar detallar que la rubia lo miraba intimidatoriamente, así a él no le intimidara para nada –cosa que lo hubiera hecho reír si no estuviera bullendo de ira e indignación, por ser retenido de tal forma por la joven-.
Observó que la chica desviaba su vista hacia la izquierda y, sin pensarlo, siguió ese movimiento descubriendo que la Weasley se llevaba a Granger al rincón mientras la abrazaba fuertemente. Su boca dibujó una fina línea al entender que la castaña seguía llorando y que la Lunática quería recriminarle su actuar.
– Draco Malfoy – Volvió a repetir Luna. Su voz sonaba calmada y melodiosa, casi como un canto – Eres un ser…despreciable. – Concluyó como si le hubiera dicho que hoy era Viernes.
El chico abrió los ojos sorprendido. Se esperaba que le dijera cualquier cosa, menos aquello. Draco consideraba que la rubia frente a él era demasiado amable para decirle algo así, si ni siquiera se defendía de quienes la molestaban. Sin embargo, la forma en que le había dicho esa palabra hizo que su significado lo golpeara y doliera como si hubiera recibido un Cruciatus de su tía Bellatrix. Nuevamente su satisfacción se menguaba y lo dejaba con una amargura que ya le era bastante familiar desde que su señor le encomendara cierta misión. Sin embargo, su rostro no denotaba aquello. Luego de la sorpresa inicial su cara había vuelto a ser la más fría de las indiferencias.
Por el contrario, Pansy Parkinson al observar como la inmunda Lunática se atrevía a hablarle de esa forma a su casi novio quiso gritarle de todo y maldecirla con su varita, pero Theodore Nott la había agarrado de brazo tan fuerte que no pudo más que voltear a observarlo, confundida. El amigo de Malfoy le indicó con su mirada que no se metiera o lo lamentaría el resto de su vida y ella no pudo más que tragar saliva con dificultad y asentir indicándole que no se movería de su lugar, acto que hizo que el otro Slytherin la soltara y centrara toda su atención en los dos rubios frente a él.
Draco vio nuevamente a Luna, quien se notaba tranquila a pesar de haber vuelto a fruncir el ceño, y su ira bulló en su interior. ¿Quién se creía la Lunática para hablarle de esa forma? ¿Quién se creía que era para hacerlo sentir como siempre siendo que esa noche debería estar distrayéndose? Malfoy arrugó su entrecejo. No dejaría las cosas así, le mostraría parte de su amargura a esa estúpida frente a él, así Luna Lovegood no fuera sangre sucia. Y se disponía a hablar para maldecirla cuando la chica lo interrumpió, volviendo a la carga.
– Hermione Granger no se merecía ser tratada así – Declaró Lovegood y Draco volvió a abrir sus ojos y a levantar sus cejas, sorprendido, debido a que ella fuera a seguir increpándolo. – No debiste, no se lo merecía… ella es una buena persona y no debiste acercarte a ella buscando la forma de molestarla. Deberías estar arrepentido, deberías disculparte con ella… pero… un ser como tú nunca hará eso… si la has dejado llorando y aun así no te has compadecido.
El Slytherin no dejaba de sorprenderse y de mirar a Luna consternado por sus palabras y porque ella se hubiera dado cuenta de sus intenciones. Que no hubiera sido casualidad que comenzara a meterse con la Gryffindor sangre sucia. Pero más que nada porque aquella chica no se asemejaba a la Lunática que siempre hablaba de criaturas inexistentes. Bien, aun la rodeaba esa aura de eterna ingenuidad y curiosidad, sin embargo, también estaba más seria que nunca y eso lo desconcertaba al punto de olvidar que deseaba ponerla en su lugar. Al punto de no poder analizar bien las palabras finales de la chica y volver a sentir esa amargura que hubiera sentido al escucharla tacharlo de lo que fuera que quiso tacharlo.
Volvió a escrutar el rostro de la rubia frente a él, intentando entender de esa forma el cambio de actitud de ella, y notó que la joven abría sus ojos profundamente sorprendida. Luna Lovegood se llevó su mano derecha a su boca, tapándola, al tiempo que sus ojos no dejaban de mirar impactada a Draco Malfoy. El muchacho pensó, por la actitud de ella, que acababa de darse cuenta de algo. Sin embargo, el platinado no supo descifrar que era ese algo, hasta que la misma chica se lo aclaró –aunque él no entendió a que se refería-.
– ¡Oh Draco Malfoy! – Exclamó la Ravenclaw alzando su mano hacía el Slytherin – así que esa era la razón por la que dijiste todo eso – Comentó ella con aire distraído, haciendo que el joven mago se tensara sin comprender – Debí haber visto eso, ¡debí haber hecho algo para evitar que los Torposoplos se acercaran a la fiesta e hicieran de las suyas! – Declaró.
Draco la miró como su estuviese loca y se alejó un paso cuando ella quiso posar su mano en su cabello. "¡¿pero que mierda?!" pensó "joder, maldita Lunática" declaró en su mente, como si aquello pudiera explicar el actuar de la adolescente frente a él y, de cierta forma, así era.
– ¡Los Torposoplos te hicieron decir todo eso a Hermione! – Exclamó la imaginativa muchacha, como si eso explicara todo. Y para ella, así era – Sin embargo, eso no quita que fuiste tu quien la buscó para molestarla haciendo que los Torposoplos se fijaran en ti y viajaran a tu cerebro haciéndote decir todo eso – Le recriminó la de ojos azules, haciendo que el Slytherin se llevara una mano a sus sienes –masajeándoselas cansado de toda esa charla-.
Malfoy iba a decirle a Luna que parara, que se fuera y lo dejara en paz, que no la quería cerca con sus historias sobre criaturas inverosímiles. Pero la rubia Ravenclaw le quitó hasta esa pequeña satisfacción.
– Espero que no vuelvas a meterte con Hermione o sino tendré que enviarte unos cuantos Snorkack de cuernos arrugados para que te hagan entender que no debes tratarla mal – Advirtió Lovegood luciendo como si estuviera en otro mundo, antes de girarse hacia su izquierda y alejarse, en dirección a las Gryffindor, dando pequeños saltitos. El joven Slytherin la observó marchar, conmocionado. Aquella… aquella Lunática lo había reprendido y ofendido -haciéndolo sentir una mierda, así nunca lo fuera a reconocer - y luego justificado de alguna forma que aun no lograba entender, para después marcharse como si nada. ¡Como si nada!
Todo eso era demasiado para Draco Malfoy quien volvió a masajearse las sienes antes de caminar hacia Nott y sentarse a su lado. Theo le ofreció un trago y el rubio se lo bebió completamente antes de dejarse caer en la butaca, posando su cabeza entre sus brazos que estaban sobre la barra. Aquella noche se había vuelto demasiado extraña para su gusto, pero al parecer aun quedaba más. Y Draco no sabía cuanta razón tenía al pensar aquello.
– Parkinson – Escuchó la voz de Theodore por primera vez en la noche y Draco alzó la vista hacia él – Déjanos solos– Le ordenó a la chica. Ella iba a replicar, pero Draco le indicó con la mirada que obedeciera a Nott. Por lo que, la Slytherin se levantó indignada y se dirigió a paso firme a la pista de baile a ver si así lograba relajarse un poco.
– ¿Qué sucede? Nott – Preguntó, cansado, el rubio presintiendo que aquello no sería grato.
– Sígueme – Contestó el pelinegro, levantándose de su butaca y caminando en la dirección contraria por la que se había ido la Lunática Lovegood. Draco se desconcertó un segundo, pero luego imitó a su compañero de casa. Intrigado.
Nott los guio a un rincón apartado y menos iluminado de aquella sala. No había alumnos cerca para ser testigo de la conversación que tendrían aquellas dos serpientes. Sin embargo, más allá estaban varios alumnos sentados alrededor de las mesas, conversando, bebiendo y compartiendo.
– Bien, Theo, ¿qué será? Una felicitación o un regaño como el de la Lunática – Habló Malfoy irónico, pero molesto porque aun no lo dejaran disfrutar de esa fiesta. El otro Slytherin se detuvo y volteó hacia el rubio. Nott observó como su amigo metía sus manos en los bolsillos de pantalón y se detenía frente a él con las piernas separadas a la distancia de sus hombros. El platinado no sonreía, había vuelto a su cara de póker -inescrutable-.
Nott se acercó a él y antes que pudiera hacer algo, el pelinegro le propinó un golpe en su mandíbula que hizo que el de ojos grises se tambaleara hacia atrás. Draco sacó sus manos de los bolsillos para equilibrarse.
El de ojos azules se enderezó y cruzó sus manos bajo su pecho. Observó como el rubio se masajeaba el lado izquierdo de su mandíbula, justo en el lugar en que él lo había golpeado. Draco lo miró frunciendo el ceño, sopesando si él lo volvería a golpear o no. Intrigado por todo aquello.
– ¿Qué…? – Comenzó a decir, pero el más alto de los dos lo detuvo con un ademán de su mano izquierda.
– Te lo merecías – Contestó Nott encogiéndose de hombros y volviendo a cruzarse de brazos. Malfoy solo pudo abrir sus ojos, sorprendido porque un Slytherin le dijera aquello. – Nunca te habías pasado tanto con Granger y no estoy de acuerdo con todo lo que le dijiste. Bien – Lo cortó con un nuevo ademán al ver que Draco pretendía hablar – Bien… lo ultimo no lo discuto, es verdad que San Potter y la Comadreja no merecen ser llamados sus amigos y que la dejaron de lado, pero de ahí a meterte con su femineidad sabiendo por la forma en que se había arreglado que quería mostrarse como una mujer, me parece demasiado bajo, Malfoy. Incluso para nosotros – Concluyó, haciendo que el príncipe de Slytherin suspirara resignado. Claro que él sabía por qué ella se había vestido así. Eso hasta un ciego lo vería. Sin embargo, Nott también se había pasado y se lo dejaría claro.
– ¿Y por eso el golpe? – El rubio volvió a masajear su mandíbula – ¡Maldición Nott! Eso era innecesario – Lo acusó y el aludido ni se inmutó.
– Tan innecesario como gran parte de tu perorata hacia Granger – Contestó, volviendo a encogerse de hombros antes de guardar sus manos en los bolsillos de su pantalón de tela negra, el de ojos azules llevaba una camiseta manga corta de color verde oscuro con diseños en negro. La otra serpiente tal solo se limitó a verlo como si lo quisiera matar con la mirada, con el ceño fruncido y la boca levemente contraída. Draco suspiró y cruzó sus brazos bajo su pecho, intercambiando pose con Theodore.
– Eso no es todo, ¿cierto? – Dijo el platinado quien observó como su amigo asentía.
– Tan perceptivo como siempre – Se burló Theo con una leve sonrisa en sus labios. La cual desapareció cuando retomó la charla – También va por la Lunática – Y aquella declaración si sorprendió a Malfoy quien levantó sus cejas. Incrédulo. – Sé que en un momento pensaste en maldecirla – Comentó el de ojos azules como si hablara del clima y el semblante de Draco se oscureció por un mísero segundo que a Nott no pasó desapercibido. El rubio debía reconocer que su amigo era de las pocas personas que podía ver a través de su máscara de imperturbable indiferencia que ni sus padres lograban romper.
– Y si así hubiera sido ¿qué? – Preguntó entrecerrando sus ojos. Desafiante y receloso.
– Te hubiera detenido antes que lo hicieras, ya que era innecesario… ella solo defendía a su amiga – Contestó el joven como si nada – Entiende, Draco, no me importa que te metas con Granger o medio Hogwarts, pero hasta para ti hay limites – Le explicó el pelinegro como si fuera su alumno. El otro joven solo pudo bufar molesto, desviar su mirada hacia el resto del alumnado y esperar a que Nott terminara con su discurso – Cruzaste la línea al meterte con su femineidad, además debes reconocer que hoy se ve más guapa que varias de las chicas aquí presente – Terminó de hablar y el de ojos grises se giró sorprendido al escuchar su ultima declaración. Malfoy observó a Theodore Nott con incredulidad, nunca esperó escuchar aquellas palabras de él, un Slytherin hecho y derecho. "Un hombre más" pensó Draco menos desconcertado que antes "Un adolescente hormonado así lo disimule bastante bien" se dijo a si mismo, sonriendo divertido al descubrir que el frío de Theo estuviera demostrando que el sexo opuesto no le era tan indiferente.
– No me digas que ahora te gusta Granger – Le contestó Draco con una mueca de asco en su rostro, haciendo que su interlocutor riera quedamente al tiempo que se acercaba a una mesa y se sentaba en una silla.
– Claro que no, Malfoy, sigo sin tener tan mal gusto para involucrarme con una impura – Contestó el pura sangre – Solo digo que luce hermosa y ni tú puedes negar aquello.
– Nunca lo reconoceré, Nott, no pierdas tu tiempo – Dijo sentándose al lado del de ojos azules. El ambiente entre ellos se había vuelto bastante relajado.
– Sin embargo, tampoco lo niegas, Malfoy – Declaró el chico, sonriendo victorioso. El platinado solo pudo bufar molesto desviando la mirada – Lunática tiene razón, deberías disculparte con Granger por haberla tratado de asexuada y cosas que no piensas en verdad – El aludido lo miró sorprendido porque un Slytherin sangre pura le estuviera diciendo tal barbaridad, pero antes de poder contestar, Nott le indicó que lo dejara terminar – Sin embargo, sé que no lo vas a hacer, te conozco Draco y sé que eso es imposible…aun así debo admitir que Lovegood tuvo razón y valor al hablarte… aunque terminara diciendo esas cosas extrañas – Concluyó arrugando su entrecejo confundido al recordar las palabras de Luna. Malfoy lo miró extrañado también, pero antes que pudiera hablar alguien apareció frente a los jóvenes. Riendo.
– Espero que ya le hayas dicho que fue un imbécil por decirle asexuada a la belleza que es hoy Granger – Dijo divertido un joven de piel morena. Draco frunció el ceño molesto ante las palabras de Blaise Zabini, pero la carcajada mal disimulada de Theo lo distrajo de matar a su otro amigo.
– Por su puesto, Zabini – Sonrió altivo el más sereno de los tres jóvenes – La duda ofende – Concluyó, haciendo bufar al rubio y provocando que el moreno se carcajeara antes de sentarse.
– Y yo espero que hayas traído algo interesante, Blaise – Habló el de ojos grises, chasqueando la lengua molesto al ver que ni alguien como Zabini aprobaba su forma de actuar.
– Por supuesto, Dragón, la duda ofende – Dijo el chico, imitando a Nott y provocando que los otros dos sonrieran divertidos. Blaise colocó en la mesa una botella de Whisky de Fuego y otra de Vodka Dorado* además de cosas para picar y los vasos. Los otros dos lo vieron entre divertidos y sorprendidos, ya que no lo habían visto con nada en las manos. Al cabo de un segundo concluyeron lo obvio: había usado magia.
– Por cierto, Draco – Comenzó a hablar un poco menos divertido el de ojos negros – ¿Cómo supiste que sus amigos la había dejado de lado? Digo, no estabas cuando ella llegó con la Traidora de la sangre y si hubieras estado ni aun así podrías estar seguro que ellos la abandonaron – Preguntó curioso haciendo que el joven Malfoy se encogiera de hombros.
– Conociendo a esos imbéciles no se me hizo difícil suponer que se emocionaron por una fiesta y fueron capaz de acatar lo dicho por el resto de no contárselo a la prefecta perfecta con tal de no arruinar la diversión – Comentó como si fuera lo más obvio del mundo y sin apartar la vista de las manos de Zabini quien servía el alcohol en vasos.
– Eso no es todo, ¿Cierto? – Draco sonrió al escuchar a Blaise quien lo miraba con una ceja alzada. Él era la otra persona que podía ver a través de su máscara además de Nott.
– Digamos que también estuve presente cuando los otros prefectos nos indicaban que debíamos prohibir a los alumnos de nuestras casas que le dijeran algo a Granger sobre a fiesta – Comentó mientras tomaba uno de los vasos llenos de Vodka Dorado – Y el imbécil de la Comadreja ni se molestó en protestar, limitándose a asentir entusiasmado.
Terminó haciendo una mueca de desdén y asco por lo hecho por el pelirrojo y el resto lo imitó. Entre las serpientes la lealtad entre los miembros de la casa era tan grande como la pureza de la sangre misma. Por eso no concebía la traición de un Gryffindor hacia otro al cual, además, trataba de amiga. Ellos podían ser unos perfectos hijos de puta con el resto, pero entre ellos eran hermanos que se protegían de todo y todos. Que se apoyaban casi incondicionalmente y que te hacían ver cuando estabas equivocado así no fuera de la forma más amable del mundo. Como acababa de comprobar Draco de primera mano.
– Nada sacamos dándole vueltas al asunto – Concluyó Theo luego de suspirar. Los otros dos asintieron y bebieron de sus vasos olvidando lo sucedido. Comenzando a hablar de cosas irrelevantes, carcajeándose como los buenos amigos que eran.
Ginny llevó a Hermione hasta las mesas más privadas que había en ese sector de la sala. Cerca del final de la barra, pero lo suficientemente lejos para alguien pudiera escucharlas hablar. Se sentó con ella aun abrazándola y se quedaron en esa posición –con Ginny acariciándole la espalda para calmarla- hasta que el llanto descontrolado de la castaña se volvió un gimoteo inaudible, que se interrumpía de vez en cuando por algún hipido.
La pelirroja dejó de abrazar a Hermione para hacerla alzar su barbilla para que la mirara.
– Hermione, siento haberte obligado a venir a esta fiesta – Comenzó a decir ella, con los ojos empañados. Ginny tenía ganas de llorar por haber provocado que su amiga pasara tan malos ratos tan seguido, pero fue interrumpida por la de ojos chocolate antes de continuar.
– No es tu culpa, Ginny – Dijo la mayor, esbozando una tenue sonrisa. Todo lo que le permitía su estado de animo – Es mía por intentar aparentar ser alguien que no soy – Comentó desviando su mirar hacia sus ropas, jalándolas levemente para darse a entender a la hermana de Ron quien frunció el ceño al comprender.
– ¡Claro que no! – Gritó encolerizada la menor – Mírame Hermione – Le pidió ella, cobijando entre sus manos el rostro de su amiga quien la observaba sin entender lo que pretendía – No es tu culpa, esta eres tu… solo que nunca te has permitido ser así, una adolescente más – Comenzó a decirle, haciendo que la de rizos hiciera una mueca de dolor. – Siempre has actuado como se supone que el resto espera que actúes y por eso olvidas que también tienes que actuar como tu quieres… y tu deseabas venir a esta fiesta y demostrar que no eres tan frígida como todos creen – Ginny sonrió y la castaña le devolvió el gesto, levemente, antes de posar sus manos sobre las cálidas de la menor de los Weasley y retirarlas amablemente de su rostro.
– Te equivocas – Comenzó a decir, haciendo que la menor abriera los ojos, sorprendida – Malfoy tiene razón. Yo soy una aburrida y mojigata a la cual nadie presta atención más que como la sabelotodo. No soy capaz de llamar la atención de ningún chico, Ginny – "ni siquiera de tu hermano" pensó con amargura – Tanto es así que Harry y Ron olvidaron que somos amigos y me dejaron de lado como los demás – Para ese entonces las lágrimas volvía a invadir su rostro y la pelirroja a quien aun le sostenía las manos entre las de ella había enrojecido de pura rabia e indignación.
– ¡Ellos fueron unos imbéciles! Lo reconozco y no entiendo como Malfoy fue capaz de darse cuenta de aquello – Comentó casi en un susurro lleno de vergüenza ajena por su hermano y novio – Pero en el resto de las cosas no tiene razón… ¡Hermione! Por favor – Alzó la voz provocando que la chica la mirara expectante. La menor sonrió con dulzura y le limpió las lágrimas a su amiga – Eres una chica guapísima, que no se saca partido… eso es todo.
Ginny sonrió radiante ante la verdad de sus palabras provocando que la castaña se sonrojara levemente, queriendo creer que aquello era verdad.
– Es verdad lo que digo – Dijo la hermana de Ron como si le hubiese leído la mente a la de rizos. Pero solo era que la conocía lo suficientemente bien para saber que ella dudaba de sus palabras y de su belleza – Hoy lo has demostrado, nadie te apartaba la mirada, todos se sorprendieron y varios te vieron como si no hubiera nada más en el mundo – Bien, tal vez eso ultimo no fuera tan así, pero no se alejaba tanto de la realidad – Si hasta el imbécil de mi hermano te dijo que te veías bien – Y ante la verdad de esas palabras y el recuerdo de Ron diciéndole aquello. Hermione no pudo más que sonrojarse más que antes.
– Tal vez tengas razón, Ginny – Contestó la de ojos color chocolate. Sonriéndole a su amiga, recuperando un poco de su chispa característica.
– ¡Claro que la tengo! Hermione… la duda ofende – Sonrió altanera, sin imaginarse que ciertos Slytherin habían ocupado la misma frase que ella. – Tanto es así que hasta el imbécil descerebrado del hurón lo admitió – Aquello hizo que la sonrojada Gryffindor frente a ella abriera sus ojos como platos, sorprendida por lo increíble que le parecía aquella frase y lo imposible de que fuera cierta.
– ¡Eso no es cierto! – Contestó incrédula. Meneando su cabeza en forma negativa – No recuerdo más que insultos salido de la boca de él – Concluyó, demasiado conmocionada como para insultar al rubio platinado.
– ¡Si lo es! – Contestó tozuda la otra. Sonriéndole como si supiera algo que la castaña no y, bueno, así era… ella recordaba mejor que su amiga las palabras del hurón oxigenado – El geniecillo de Slytherin – Dijo con sarcasmo – Dijo que hoy parecías una chica.
A Hermione se le abrió la boca por la impresión. No veía en que parte de aquella frase el hurón de Draco Malfoy admitía que ella se veía bien. Miró a su amiga sin entender, sacándole una risita a ella.
– ¿No lo entiendes? – Le dijo Ginny, saboreando el entender algo que ni la sabelotodo de Hogwarts comprendía – ¿y así te llaman sabelotodo? – Ella rio mientras la castaña fruncía el ceño – Deberían quitarte ese apodo, amiga – Comentó guiñándole un ojo, haciendo que la otra Gryffindor relajara su expresión y sonriera al darse cuenta que su amiga no la estaba insultando.
– Ginevra Molly Weasley, será mejor que te expliques – Aquellas palabras hicieron reír de buena gana a ambas chicas. Y Ginny estaba sobre todo feliz porque su amiga ya no estaba llorando ni lamentándose. Hermione Granger volvía a ser la misma, sacando la fuerza de su interior y sobreponiéndose poco a poco.
– Piensa cuales son las personas a las que Malfoy considera chicas… todas son femeninas y lucen curvas, muchas curvas – Explicó la menor – Si él te consideró una chica quiere decir que te veía así – Concluyó orgullosa de su deducción.
El rostro de Hermione era toda una poesía. No sabía si su amiga la estaba insultando o no, pero definitivamente no consideraba bueno ser catalogada al mismo nivel que las chicas que salían con Malfoy…eso era…denigrante.
– ¿Me estas diciendo que soy una hueca de rostro bonito? – La perplejidad no abandonaba su rostro y la pelirroja no pudo más que echarse a reír.
– Eso es imposible – Contestó cuando pudo volver a respirar, después de terminar con su risa. La castaña iba a replicar, pero fue interrumpida por los brazos menudos de alguien, poniéndola tensa.
– ¡Oh! Hermione Granger – La aludida reconoció la voz de Luna y se tranquilizó – Lamento lo ocurrido, debí poner protecciones contra los Nargles, así no hubieran invadido el cerebro de Draco Malfoy ni lo hubieran hecho decir tales cosas.
La rubia Ravenclaw se separó de la leona y se sentó junto a las chicas quienes la miraban extrañadas, pero sin ser capaz de decir algo.
– B-bueno, yo voy a buscar algo para beber – Anunció Ginny antes de levantarse e ir hacia la barra. La fiesta ya había recobrado su alegría y Hermione admiraba todo desde su silla sintiéndose un poco fuera de lugar.
Su vista vagó hasta posicionarse en tres figuras sentadas de espalda a la barra. No tuvo que enfocar más para saber que se trataba de sus amigos.
– Ellos solo cometieron un error, la gente merece segundas oportunidades – Escuchó a Luna a su derecha – la rubia se había sentado entre las otras dos muchachas-. Asintió en silencio y la joven Ravenclaw volvió a hablar – Escúchalos y luego decide que hacer – Le aconsejó y ella no pudo hacer más que girarse para abrazarla quedamente y agradecerle en susurros.
Le seguía doliendo el tema de sus amigos y que la abandonaran, pero de eso ya se preocuparía luego. Le bastaba saber que Ginny y Luna estaban ahí para ellas. "Como unas verdaderas amigas…como hermanas" pensó.
Hermione se separó de la rubia y volvió a observar al trio de la barra. Detallándolos. No se había dado cuenta que al considerar a las chicas "verdaderas amigas" había concluido que Ron y Harry no lo eran -y en ese momento una parte de su corazón así lo creía, pero no lograba comprender ni admitir que algo en su amistad se había roto, ni sabía si aquello podía ser recompuesto-.
La prefecta de Gryffindor observó como Harry se pasaba su zurda por el cabello, revolviéndolo casi desesperado –su diestra sostenía un vaso con alcohol-. Al verlo de esa forma pensó que él estaba recriminándose por todo lo sucedido y una parte de ella deseó consolarlo y decirle que no era así. Sin embargo, ese deseo se consumió al igual que el alcohol que el joven acababa de beber, no estaría mal que él se atormentara un rato, al fin y al cabo había sido Harry quien se había equivocado –dañándola- y no ella.
Desvió su vista hacia los otros dos y lo que vio casi la hace volver a llorar de pura rabia. Lavender acariciaba la cabellera del pelirrojo como queriéndolo consolar y eso la hizo ver rojos. ¡Ella era a quien habían insultado hasta dejarla llorando! ¡A ella habían abandonado sus amigos por una fiesta! ¡Ella era la que fue humillada frente a dos séptimas partes de Hogwarts! ¡A ella deberían estar consolando! No a un retardado inmaduro y bruto Ronald Weasley. Sí, ella bullía de ira. Sin embargo, toda sensación abandonó su cuerpo, dejándola lívida y desamparada cuando observó como Lavender giraba el rostro del joven Gryffindor hacia ella y lo besaba como si no hubiera un mañana, siendo correspondida de igual forma por el muchacho.
Hermione sintió como las lágrimas volvía a agolparse en sus ojos y las palabras de Malfoy volvían a repetirse en su mente una y otra vez, como si de un mantra se trataran. "¡Nunca podrás llamar la atención de ningún ser vivo! Morirás como la santa monja que eres, sin que nadie se atreva a tocarte un pelo. ¡Santurrona asexuada!"
Él tenía razón. Nadie en esa fiesta había mostrado el menor interés "romántico" –por así decirlo- en ella. Nadie había intentado ligar con ella, mucho menos su amigo pelirrojo y "chico de los sueños". ¡Nadie! Así ella luciera como toda una sex symbol.
La chica no se había dado cuenta de las intenciones de su compañero de casa Cormac, quien había asistido a la fiesta invitado por Parvati.
La verdad tras los actos no realizados por los jóvenes magos para con ella –entiéndase como el no haber intentado ligar- le hicieron creer que siempre sería vista como la santurrona e insípida Hermione Granger. Un ser asexuado que no atraía ni a mujeres ni hombres.
Iba a romper a llorar nuevamente cuando divisó a Ginny avanzar hacia su mesa, por lo que se secó disimuladamente los ojos y le sonrió levemente al verla llegar. Hermione intentó disimular lo mejor que pudo y agradeció que la luz fuera demasiado tenue para que se le viera bien el rostro, porque estaba segura que la pelirroja la descubriría de inmediato. No se le daba bien disimular. Al fin y al cabo no era una maldita serpiente rastrera experta en ocultar sentimientos –si es que los tenían- sino toda una leona apasionada.
Luna observó a la castaña preocupada. Todo ese tiempo había estado observándola y notó como volvía a ponerse mal al ver el beso de Ron con otra chica, pero no dijo nada al saber que así lo prefería su amiga, que no quería volver a preocupar a la pelirroja. Sin embargo, cuando la castaña se calmara mejor hablaría con ella para ayudarla.
Ginny depositó en la mesa tres vasos y dos botellas: una de Cerveza de Mantequilla y la otra de Vodka Dorado. Hermione no lo pensó y tomó la de Vodka, sirviéndose. Las otras dos la miraron sorprendidas, pero tras intercambiar una mirada elocuente no le dijeron nada. La rubia de Ravenclaw llenó los otros dos vasos con Cerveza de Mantequilla y le ofreció uno a la pelirroja quien lo recibió con una sonrisa en los labios.
Las jóvenes comenzaron a hablar entre ellas. Intentando distraer a la castaña –Ginny había comprendido que debía hacerla olvidar todo lo malo de esa noche-. Las tres hablaban, pero más lo hacían Luna y la pequeña de los Weasley. Hermione intentaba sonreír de vez en cuando, pero todo se quedaba en una mueca cansada. Al cabo de varios minutos las más jóvenes se dieron cuenta que su amiga de sexto curso no paraba de beber y que ya se había tomado más de la mitad de la botella de Vodka ella sola. Se miraron horrorizadas –ellas tan solo habían bebido un vaso y medio- y decidieron alejarla del alcohol. Disimuladamente.
Y así fue como Ginny terminó arrastrando a Hermione hacia la pista de baile, seguidas por una campante Luna Lovegood, quien creía que de esa forma la castaña se distraería y disfrutaría para bien aquella fiesta. De una buena vez.
No fueron al centro de la pista. Estaban al costado derecho, frente a la barra, y ahí decidieron danzar. Luna se alejó un poco de ellas cuando un compañero de casa la invitó a bailar con él y ella aceptó al notar que alrededor del chico había Torposoplos, los cuales había estado buscando desde hace una semana sin éxito. La rubia sabía que dejaba a Hermione en buenas manos y por eso había decidido dejarlas un rato.
Las Gryffindor comenzaron a bailar entre ellas sin llamar la atención del resto –lo que la castaña agradeció enormemente-. Ginny cerró los ojos disfrutando del momento una vez se dio cuenta que su amiga también disfrutaba. La pelirroja disfrutaba de la música y las burbujas que sentía explotar cerca de ella, salpicándola, y que la inundaban de una felicidad indescriptible. Estaba gozando de todas esas sensaciones.
La prefecta de los leones notó el rostro sereno y feliz de su amiga, el cual lucía una sonrisa de oreja a oreja y no pudo evitar quedarse hipnotizada con ella. Ginny se veía tan hermosa siendo adornada por las luces de colores y el brillo reflejado por las burbujas y las gotas de agua de estas al estallar, luciendo como fuegos artificiales. Su cabello rojizo parecía fuego vivo cuando ella giraba al compás de la música y sus labios destacaban contra la blancura de su piel. Llamando a todo ser vivo a que los adorara y acariciara.
Hermione no pudo negarse al hechizo de esos labios, que la atraían como una pelota brillante a un gato. Tan solo era curiosidad. No pensaba en nada más que en que su amiga era como una Veela y lucía como tal, hasta que su mente la hizo divagar en las palabras de Malfoy haciéndola pensar que ella nunca sería como una Veela. Ni por asomo.
Pensó en qué se sentiría tocar y ser tocada por una de ellas. Observó nuevamente a su amiga y aquel hechizo que la hipnotizó volvió a ella. No pensaba en nada más que en la suavidad que denotaba cada poro de la piel de la pelirroja, no pensaba más que en la tersura de esos labios, en el brillo rojizo que los hacía lucir más carnosos de lo que en verdad eran. No pensaba más que en probar el sabor de una Veela…de Ginny.
Y así lo hizo, aunque eso significara que podría terminar de hundirse.
Hermione Granger, en mitad de una pista de baile inundada por alumnos de quinto y sexto curso de Hogwarts, besó a Ginny Weasley. Guiada por el alcohol en su sangre y el hechizo hipnótico de la belleza de una Veela. De Ginevra.
No me maten DX sino no habrá qn escriba conti jeje..
uff. bieen, amé que Nott golpeara a Draco jejeje. en definitiva toda esa charla es mi parte favorita del cap :D!
y la de ustedes?
(*) se me olvidaba... obviamente me inventé lo del vodka dorado al haberme aburrido de usar el whisky de fuego, ademas que queria usar vodka jeje
bueno sin alargarme los dejo y al final de la semana intentaré volver con el siguiente cap :D
Cherry kisses 3333
R.E.V.I.E.W? *.*
