Notas de la autora: Finalmente llegamos a la última parte y conclusión. Se que no ha sido convencional y a diferencia de mis otros fics no solo es la lujuria la que ha intervenido sino también un poco de contradicción siempre por el mismo tema, de todos modos a mí me agradó mucho escribirlo, me gustó este Inu-No más romántico y lujurioso.

Reviews: A juzgar por sus tan lindos y buenos comentarios creo que el fic no les ha parecido tan mal, a cada una les mandé un MP, estoy super emocionada por ello. Por lo que gracias a MAYA TAISHO, Aidee GV (que gusto hablar contigo), Claudia Gazziero y Sweet163, vamos a ver si a alguna les llama la atención la propuesta de hacer un grupo para mayores de edad para hacernos recomendaciones de fics lemon de cualquier fandom.

Si ustedes lo desean podría hacer un epílogo o un capítulo extra, un "San Valentine" o un "cumpleaños" algo extremo incluyendo a alguien especial (ese alguien podría ser Sesshoumaru).

Disclaimer: en la primera parte, al igual que el summary y las notas.


Sueños eróticos
Parte III

—Pero ¿Por qué Kagome? —me pregunta Inuyasha completamente destrozado. Hubiese querido esperar más tiempo, por lo menos a que él sacara sus pertenencias de la maleta, pero ¿Para qué demorarlo más?

Es mediodía del lunes, el frío está a todo su esplendor, por lo menos afuera, porque adentro del apartamento de Inuyasha el calor me inunda haciéndome sudar, pero después del fin de semana apartados con Inu-No no quiero pasar otro igual, ya que a pesar de mi insistencia, acordamos que lo mejor sería no vernos, por lo menos no mientras yo no terminara mi relación con Inuyasha. Además aunque él haya sido todo un gilipollas conmigo no necesariamente tendría que serlo yo.

—Lo siento Inuyasha... yo...

—¿Es por todo el tiempo que hemos estado apartados?

—Claro que no... —no me permite explicarle que no siento lo mismo por él y que no quiero seguirlo reteniendo cuando el sentimiento no es el mismo.

—De hecho yo pensaba en proponerte...

—No lo hagas por favor...

—Se que las cosas no son lo mismo que antes, me he apartado y te he alejado de mi, pero...

—Es por eso que si el sentimiento ha cambiado aunque sea un poco lo mejor es terminar para no hacernos daño.

—¿Es porque hay otro? —la pregunta me enoja, pero de hecho me exaspera.

—Creo que lo mejor sería decir que hay "otras" en tu vida —respondo con la mirada triste, Inuyasha se sorprende ante mi respuesta.

—¿A-a qué te refieres? —su nerviosismo lo delata, yo me siento en la cama de su habitación completamente derrotada, se que le dije a Inu-No que no le diría nada a él, pero a pesar de lo que yo pudiera expresar la realidad es que si me afecta que me haya sido infiel al punto de tener una hija con otra y que ésta tenga ya 1 año edad.

—Se lo de la modelo y su niña.

—¿Qué modelo Kagome? ¿No te habrás confundido? —cierra sus manos al punto de ponerlas blancas de lo apretada que las tiene, me acerco a él agarrándolo, tampoco es que deseo que se haga daño.

—No tienes que ocultarlo más, durante los últimos meses una modelo ha estado llegando a ver a tu padre, soy su asistente ¿Lo recuerdas? Al final todos los detalles de él siempre termino por enterarme.

—¿Y no será que esa modelito podría estar chantajeando a mi padre y no a mí? ¿Se te ha ocurrido eso? —su tono se eleva soltándome las manos dándose la media vuelta.

—Kikyo no es alguien que esté detrás de tu padre Inuyasha —respondo de manera calmada dándome la media vuelta—. Siempre te querré mucho y si tú lo aceptas podemos seguir siendo amigos.

No hay nada más que hablar, me doy la media vuelta dejándolo solo en su recámara y apartamento.

O.o.O.o.O.o.O.o

Si hago un repaso mental de las últimas 4 semanas podría escribirlo en uno de los diarios que solía utilizar cuando era solo una cría.

La nueva sucursal en Dubái ha sido abierta, Inuyasha y yo nos hemos encontrado un par de veces en la oficina, por lo menos durante uno o dos años él se trasladará a vivir allí para dirigir el negocio y según lo que algunos amigos mutuos me han comentado Kikyo —la modelito con quien tienen una hija— también se ha ido a vivir junto con él. En ninguno de nuestros encuentros —que no han pasado de "hola, hace mucho calor, el trabajo me consume"— hemos hablado sobre ello, tampoco Inu-No me ha dicho nada.

La relación con Inu-No, o el intento de ella, es casi extinta, aunque a decir a verdad entre el extra trabajo que hemos tenido y que inclusive voy hasta domingo a la oficina, no he podido culparlo. Este fin de semana se cumple 1 mes desde la última vez que lo vi en su piso diciéndole que lo amaba. Actualmente está en Dubái y regresará hasta dentro de dos días.

Es sábado por la noche y a pesar de mi reproche de comer helado y ver sola una película de Al Pacino, ésta se ve frustrada al momento en que Sango y su novio entran al apartamento a festejar una promoción de él.

Después de casi 3 horas, casi las 11 pm, varios tequilas, whisky, ron y vodka, todos los invitados se retiran dejándonos a los 3 solos. Naraku, el novio de Sango, es 12 años mayor que ella por lo que mi amiga se siente identificada conmigo, aunque a diferencia de ellos Inu-No me lleva 16 años y tiene un hijo de mi edad, Naraku es soltero y es un cirujano que se ha dedicado a su profesión. Ambos derraman pasión con cada beso que se dan.

Estamos aun en los sillones del salón principal con la música un poco más baja, ya que por convenio de convivencia en el complejo después de las 11.30 no se permiten festejos a alto volumen. Sango está sentada en las piernas de Naraku y él la tiene rodeada por la cintura acariciándola levemente.

—¿Y tienes novio Kagome? —me pregunta para entablar algún tipo de conversación, los tres estamos visiblemente afectados por el alcohol.

—Claro que sí —interviene mi amiga para luego besarle el cuello— y no creas, para su edad está muy bien.

—¿Para su edad? —pregunta contrariado.

—Tiene 40...

—39 de hecho... —interrumpo aunque no sé qué gran diferencia puede haber entre un año u otro.

—¿Y hay algún problema con los de 35 para arriba?

—Para nada amor —responde de manera cariñosa sentándose ahora a ahorcajadas sobre él—, de hecho es mejor, con aquello que los hombres tardan en madurar.

—Ya, busquen la habitación, no coman pan enfrente de los pobres —rezongo y no les entra el pudor, al contrario Naraku se levanta con Sango que entrelaza sus piernas en su cadera y se la lleva a su recámara. Me pongo a ver televisión y a terminar mi último trago de vodka. Veo que mi celular vibra y se enciende, lo tomo y veo varios mensajes.

10.00 pm «¿Dormida o despierta?»
10.24 pm «Asumo entonces dormida»
10.54 pm «Hablé con Inuyasha, a pesar de tener objeción lo acepta»
11.05 pm «Me encantaría verte, muero por hacerte el amor»
11.38 pm «toc, toc, despierta»

El último mensaje justo lo acaba de enviar, me levanto tambaleante y abro la puerta, él está recostado a un lado viendo su celular.

—No me importaría haberte esperado toda la noche, aunque admito que hubiese sido completamente incómodo.

—¡Inu! —grito sonriente tirándome a sus brazos, el me atrapa como enredadera y tal pareciera que no quisiera dejarme ir—. Pensé que te quedarías el fin de semana en Dubái.

—Inuyasha se puede encargar de ello, además he pasado demasiado tiempo sin ti Kagome —al decirlo me levanta en sus brazos para darme un beso y entrar en el apartamento cerrando la puerta con su pie. Me acuesta en el sofá abriéndome las piernas para acostarse encima, está completamente duro y lo siento a la perfección.

¡Ah! ¡Así! —escuchamos los gemidos de mi amiga en su habitación.

—¿Sango también disfrutando? —muevo mi cabeza en son de afirmación y me siento arder.

¡Oh por Dios! —vuelve a gritar.

—Creo que podríamos hacerle competencia ¿No crees? —me dice levantando mi playera para besar mis senos, me humedezco y mi sexo se contrae.

Quita mi pequeño short y en la acción se lleva mis bragas completamente mojadas. Gimo e intento ver la puerta de la recámara de Sango.

—Pequeña, estás tan lista... —mi mirada se nubla al sentir su lengua y sus dedos en mi sexo, me contraigo y mis paredes aprietan aquellos intrusos.

No me deja hablar o pensar, solo sentir la excitación y la lujuria que me provoca. Mi cuerpo arde, siento como si en cualquier momento pudiera quemarme de lo caliente que me siento. Baja la bragueta del pantalón y se saca su miembro completamente erecto y sumamente duro ¡Oh sí! Necesito ese pene, lo deseo desde tiempo atrás.

—V-vamos a mi recámara I-inu... —tartamudeo, la excitación no me deja hablar, pero él sonríe maquiavélicamente y mete la punta en mi vagina, por la humedad entra fácilmente.

—¿Estás segura? —pregunta introduciendo un poco más y solo consigo morder mis labios para no gritar—. No creo poder esperar tanto...

Vuelvo a recostarme en el sillón arqueándome al sentir como se mete en mi camisa mordiendo mis pezones, los lame, los endurece y me vuelve loca de excitación, siento calor y lujuria total. Introduce un dedo en mi interior y me dilata, luego introduce dos y yo me revuelco en el sillón.

—Abre bien tus piernas pequeñas... —sus palabras son un aliciente, me siento sucia, pero al mismo tiempo poderosa y completamente deseosa.

Mi clítoris lo siento hincharse, me siento más húmeda que antes y muerdo mis labios para no gritar. Al abrirme por completo a él, me entrego, soy de él y puede hacer lo que desee conmigo y lo sabe a la perfección. Chupa mi botón, lo lame, lo muerde y lo estira, cada sensación endurece mis pezones y mis senos, sin darme cuenta llevo mis manos hasta ellos y comienzo a estimularme, eso le gusta, puedo verlo en sus ojos, su deseo se incrementa y con ello su erección.

—¡Oh pequeña! ¡Así! —me incita y coloca la punta de su pene en mi hendidura ¡Oh por Dios! ¡Calor! Siento que me quemo, me contraigo, soy toda una flama y mi boca se reseca—. ¿No has dejado de tomarte la píldora, verdad? —niego de un lado a otro, estimula mi clítoris con su pene masturbándome, siento su dureza, él está a cien igual que yo.

—Inu... Te necesito... Hazme el amor —suplico y mete la cabeza en mi interior, me arqueo, mi excitación es tal que pudiera correrme solo con aquella pequeña intrusión, pero me contengo.

Intento agárralo del cuello para que su intromisión sea total y completa, pero se aleja sacando su erección.

—Inu... por favor... —suplico nuevamente acercando mi húmeda vagina a su enorme falo pero se retira.

—Vete a tu cuarto Kagome... —jadeante y desnuda de mi cintura para abajo con mis senos por encima del sostén los cuales aún cubre mi playera no entiendo ¿Me lleva hasta el borde para decirme que no quiere nada? ¡Me cago en todo y le parto la madre!

Me toma de la mano levantándome, mis rodillas tiemblan ¡Maldita sea! Estoy tan excitada que ni siquiera puedo pensar.

—Pequeña... Te amo yo también... —me dice acercándose a mi oído, es alto, podría sacarme casi dos cabezas especialmente con mis pies sin ninguna ayuda—... Quiero hacer de todo contigo pequeña... Quiero que seas mía por completo, sin pudor... ¿Deseas jugar?

Muevo la cabeza como muñeco de resorte de carro ¿De veras éste es mi mismo jefe con el que fantaseaba días atrás y me ha hecho el amor dulcemente aquí y en su casa?

—Quiero tener tu placer pequeña, que grites y te retuerzas hasta que ya no puedas más, que muerdas tus labios ahogando cada gemido de súplica porque yo continúe y te posea cada rincón de tu ser.

Cada palabra que dice en mi oído me enerva, me enciende y me pone a mil, mi corazón late como descocado y su mirada me hace desfallecer.

—¿Lo deseas pequeña? —vuelvo a parecer muñeco de resorte, mi boca está reseca—. Entonces ve al cuarto pequeña —me ordena dándome un fuerte azote en el culo, me pica, me duele, pero al final me gusta.

Corro como una niña esperando regalos hasta mi recámara mi furia desaparece y entiendo que quiera estar a solas conmigo en mi habitación. Pongo un CD de AC/DC y me desvisto por completo para acostarme en mi cama. Inu-No entra a mi habitación con una maleta, me alegra ya que intuyo que se quedará conmigo todo el domingo, omito el pensamiento de dónde la sacó, ya mañana se lo preguntaré.

Se acerca a mí, mi corazón late fuertemente, estoy nerviosa pero desinhibida, el alcohol puede hacer maravillas en cualquiera. Se posiciona sobre mí aunque no siento su peso ya que se apoya en sus fuertes brazos que pasa por debajo de los míos. Se acerca lamiéndome el cuello, mis quejidos se escapan y cierro los ojos, su lengua es maravillosa.

—¿Te gusta jugar Kagome? —pregunta seriamente separándose y dejando un reguero de besos en medio de mis senos hasta llegar a mi ombligo.

Susurro un quedo "aja" es a lo máximo a lo que aspiro.

—A mi me encanta jugar Kagome... Pero nunca te haría nada con lo que no estuvieras de acuerdo o te lastimara ¿Confías en mi pequeña? —vuelvo a emitir un quedo sonido—. Dímelo... —me susurra con voz ronca y sensual para luego sentir como su lengua hace círculos en mi monte de venus completamente depilado.

—S-si... c-confío en ti.

Se retira, se comienza a desvestir solo quedando con unos bóxer negros ¡Por todos los ángeles, que bueno está! Pienso casi deshaciéndome, sus abdominales son mejores que los de algún quinceañero, sé que cuida mucho su cuerpo, mucho ejercicio, mucho...

—¡Ahhhh! —gimo cerrando los ojos al sentir como su lengua hace círculos ahora en mi clítoris, no puedo pensar.

—Mírame pequeña —me dice con voz angelical, veo que tiene un labial en su mano—. ¿Sabes qué es esto? —muerdo mis labios intentando darme un poco de humedad.

—U-un labial... —sonríe de manera pícara y lo destapa, le da vuelta a la base y éste comienza a vibrar.

—Es un vibrador para el clítoris pequeña... —y lo coloca en mi pequeño botón hinchado, doy un grito y me arqueo ¡Por Dios! La sensación es increíble— ¿Te gusta?

—¡Sí! ¡Sí! —grito llevando mis manos a mis senos para estrujármelos.

Inu-No mete su lengua en mi húmeda vagina mientras el vibrador continúa con lo suyo, jamás en mi vida he tenido una sensación igual. Le suba la intensidad y comienzo a jadear.

—¡Oh por Dios! —grito y empiezo a sentir como mi vientre se empieza a comprimir, mis piernas se mueven y empiezo a atrapar la cabeza de él que está en medio de mis piernas.

Pero justo en el momento en que el orgasmo quiere invadirme se separada y quita el vibrador ¡¿Por qué?! A esta altura es mejor que me mate a dejarme así, sin embargo sin dejarme reclamar veo su erección, está inclusive más grande que nunca, veo como coloca un gel en toda la dimensión y sin pudor ni retraso me la mete.

Duele un poco por su tamaño, pero se empieza a sentir tan bien que a los pocos segundos empiezo a jadear. Con cada estocada me hace vibrar, gimo, hace mucho calor, siento que todo mi cuerpo se acalambra, hay demasiada combustión en el aire, lo puedo sentir.

—¡Oh así Inu! ¡Más! —suplico jadeante y toma mis dos piernas y se las coloca en su fuerte pecho, de rodillas en el colchón empieza a embestirme con fuerza, su pene toca mi útero y yo gimo, la sensación es completamente alucinante. El ardor de nuestros cuerpos crece a cada instante.

Abre mis piernas y se posiciona encima de mí llegando hasta mi boca para morder mi lengua y jugar con ella, me subyuga, me hace suya y solo puedo gemir.

—Oh... Inu... Ahhhh... —vuelvo a gemir.

—Córrete pequeña... córrete con toda la intensidad que puedas... quiero saborear tu orgasmo, necesito sentirlo...

Y con sus palabras me corro, tres fuertes y certeras estocadas más y él lo hace adentro de mí. Siento su líquido caliente en mi interior. Me siento dichosa, lujuriosa, completamente hambrienta de él, de sus caricias, de sus besos, de su amor.

Sin salirse de mí, muerde, chupa, lame y saborea mis senos, cojo su cabeza y entrelazo su cabellera en mis dedos, es sedosa y huele delicioso, a pinos, a bosque... a él... Poco a poco va sacando su pene y siento como el semen sale de mi interior. Él se retira hasta su maleta y puedo observar sus bien definidos y duros glúteos, trago grueso y jadeo, él es toda una delicia.

Con delicadeza, con una toallita húmeda limpia mi sexo, me contraigo ante esta acción tan íntima y siento que sus manos me queman y me vuelven a llenar de deseo.

—¿Has jugado con aparatos antes? —me pregunta diciéndome que me siente para hacerlo detrás de mí. Acurruco mi cabeza en su fuerte pecho, su respiración y su corazón laten a toda fuerza igual que los míos.

—N-no... nunca lo había hecho... —confieso de corazón, de hecho en mis cajones no tengo un tan solo vibrador y en mis relaciones a lo único que nos hemos dedicado es a tocarnos y al sexo en sí. Sus manos comienzan a masajear mis pechos.

—Tienes mucho por aprender pequeña... —¡Oh por Dios! Solo con escucharlo decir eso mi piel se eriza y nuevamente empiezo a jadear. Muerdo mis labios intentando refrenarme un poco, pero luego escucho como su voz tan varonil me susurra en el oído—. El sexo es algo maravilloso cuando hay alguien con quien puedes disfrutarlo y jugar con él.

Sus manos aún continúan masajeando mis senos, por Dios, que bien sabe hacerlo. Vuelvo a humedecerme y contraigo mis muslos para apretar mi sexo, me empiezo a sentir caliente, desesperada, muerdo mis labios y los remojo y de pronto me encuentro boqueando como un pez.

—Así pequeña, relájate y entrégate al placer —todo lo que me susurra parece obsceno y morboso, pero eso me excita—. Abre las piernas pequeña —y a pesar que no puedo reaccionar mis piernas lo hacen por mí y con vida propia hacen lo que él pide.

Baja su mano izquierda por mi vientre, acaricia mi monte de venus y llega hasta mis labios vaginales abriéndolos.

—¿Te gusta? —asiento y aprieta mi clítoris, gimo—. Dímelo pequeña —mi corazón late muy fuerte, tengo las piernas completamente abiertas para darle la entrada que necesita y comienza a masturbarme.

—Si… Si… Me gusta… —aprieta mi clítoris y comienzo a gemir como loca, me retuerzo en sus brazos, nunca nadie me ha hecho vibrar como él lo hace.

—Ponte de rodillas y apóyate en tus brazos —me ordena, me gusta que lo haga, siento que me incita a más. Ni corta ni perezosa me acuesta boca abajo con mis nalgas paradas abiertas para él.

Siento como su lengua lame mis nalgas, las abre para él y las disfruta, pero me tenso, el sexo anal es algo a lo que siempre he huido, aunque si él me lo pidiera gustosa le entregaría mi virginidad.

—Tranquila pequeña —intenta decirme al sentir lo tensa que me encuentro—, te lo dije la vez anterior, nunca haré nada de lo que no estés segura y si algún día decides entregármelo, te haré disfrutar junto conmigo —su voz me tranquiliza y a la vez me incita al placer, deseo más... lo deseo a él.

—¡Oh... Inu...! —gimo al sentir como su dedo se pasa desde mi hendidura anal para luego bajar separando mis húmedos labios.

—Dime lo que deseas pequeña...

—A ti... deseo que me tomes... te quiero... te quiero en mi interior... —su pene está totalmente erecto y siento su dureza rozar mi entrada.

—¿Esto es lo que deseas pequeña? —asiento como loca moviendo mis caderas invitándolo a que se posicione en mi interior.

—Si... hazme el amor... por favor...

Sin hacerme esperar demasiado entra de un solo golpe al mismo tiempo que siento un líquido recorrer en mis nalgas, huele dulce. Toma mis caderas con ambas manos comenzando a acelerar sus embistes.

—Es... un lubricante con sabor a fresa... —me indica y siento como gruñe, le gusta y a mi también, la rudeza con que entra y sale me vuelven loca. Estiro mis manos para darme más fuerza y dar más impulso a sus embestidas, sus quejidos y los míos se hacen uno solo—. ¡Oh... Kagome!

¡Sí! Grita mi nombre y yo el suyo. Siento más gel que recorre mis nalgas y luego introduce un dedo, la sensación me vuelve loca.

—¡Oh! Inu! ¡Así! ¡Más... Más... Más por favor...! —grito a todo pulmón y sus embestidas se vuelven profundas y certeras encontrando nuevamente ese punto en donde la lujuria me envuelve y encuentro el orgasmo.

Ambos nos corremos entre gritos y jadeos. ¡La estimulación ha sido increíble!

—¿Estás bien pequeña? —me pregunta y su gentiliza me hace vibrar. Sale de mi interior mientras yo me termino literalmente cayendo en la cama, solo logro asentir para empezar a cerrar los ojos—. Te amo pequeña... ahora descansa —me susurra y sus dulces palabras hacen que me entregue a Morfeo.

O.o.O.o.O.o.O.o

Siento adolorido mi cuerpo y un cansancio extremo, todavía no puedo creer que al despertar por un vaso de agua a las 3 de la madrugada, encontrara a Inu-No leyendo unos mensajes en su celular y tras una corta explicación de "no duermo mucho", me hiciera tres veces más el amor, esta vez utilizando el vibrador al mismo tiempo que lo hacía, el orgasmo fue intenso e increíble.

¡Vaya con el hombre de 39 años! Tiene más resistencia que cualquiera que mis novios anteriores, incluyendo a su propio hijo. Me sonrojo con el pensamiento.

Me doy una ducha caliente, se siente increíblemente bien. Luego me arreglo y me pongo un short corto con una camiseta holgada que deja ver mi hombro izquierdo. Salgo de la recámara y me encuentro a Inu-No en el desayunador leyendo el periódico, una sonrisa boba se me dibuja en el rostro, encontrarlo todavía en la casa me llena de felicidad.

—Buenos días pequeña dormilona ¿Te encuentras bien? —sonriendo y más enrojecida que un tomate se lo confirmo para luego sentarme a la par de él. Me da un pequeño beso en la nariz y se levanta, saca del microondas un plato con unos pancakes en ellos—. ¿Maple o abeja?

—Maple.

La comida está deliciosa y el café envidiable, tal pareciera como si fuese un capuchino, pero estoy segura que no lo es, el toque de vainilla que lleva alerta mis sentidos ¡Vaya con la niña insaciable! Ahora soy yo la que me sorprende que solo piense en sexo a la par de él.

—Estaba pensando Kagome... ¿Estás segura de querer continuar esta relación? —su pregunta me sorprende o más bien me deja sin habla, pero sé que tengo que decirle algo. Dejo mi sabroso café y vuelvo a verlo torciendo un poco mi cabeza.

—¿Todavía lo dudas luego de mis repetidas entregas de la noche y la madrugada? —sonríe, debería de hacerlo más seguido porque se ve como un ángel con un toque de demonio, aunque a decir verdad prefiero ser egoísta y que esos gestos solo sean para mí. Toma mi mano y le da un beso en el torso, es todo un caballero y un dios del sexo en la cama ¡Perfecta combinación!

—Srita. Higurashi, ¿Te gustaría irte a vivir conmigo? —la pregunta me sorprende y me agarra desprevenida—. Entiendo que sea bastante apresurado, pero nunca he sentido con nadie la conexión que tengo contigo, además ya no estoy para andar con jueguitos de "novios", te quiero para mi Kagome, solo para mí.

—Pero... ¿Estás seguro? ¿No temes a los comentarios de...? —quiero terminar la frase diciéndole el nombre de Inuyasha, pero por alguna razón no puedo lograrlo. Se acerca a mí y me da un beso en la mejilla para luego levantarse y dejar los platos en el fregadero.

—Si por mi fuera Kagome, te pediría que nos casáramos en este instante, pero sé que aún no estás preparada para ello, tu cara de susto me lo indica, creo que sería un mejor comienzo que empecemos a vivir juntos —mi corazón late fuertemente y me siento como viviendo en un cuento de hadas, sonrío y asiento—. No quiero separarme de ti Kagome, te amo y te quiero a mi lado para toda mi vida.

—Yo igual a ti Inu-No... —nos damos un beso y me toma en sus fuertes brazos. Nuestras lenguas chocan y juegan una con la otra y se lo que eso significa. Sonrío tomando la miel que está en el desayunador y él sabe también lo que significa.

O.o.O.o.O.o.O.o

La vida no ha sido fácil, hemos discutido con Inu-No como cualquier pareja normal, pero al final del día él siempre me reconforta en sus brazos haciéndome el amor y terminamos perdonándonos. Renuncio a ser su asistente personal y le recomiendo a una que sé que le llevará muy bien el trabajo y a pesar de una nueva discusión porque no quiere que trabaje y yo si deseo hacerlo, consigo un buen empleo como gerente en una tienda de muebles.

El no ver a Inu-No todo el día me hace añorar verlo cada noche y cada vez que nos encontramos, somos pura felicidad y amor.

A pesar del escándalo y las habladurías, él me propone matrimonio luego de 4 meses de estar juntos, muchos coinciden que somos uno para el otro mientras que los envidiosos actúan tal y como lo esperábamos y obviamente decidimos ignorarlos.

A los pocos meses me entero que la modelito e Inuyasha están a punto de tener un bebé, lo que me reconfirma que él nunca dejó de frecuentarla ni de acostarse con ella pero aun así lo felicito de corazón, especialmente porque ese día también me entero que estoy embarazada.

¿La vida podría ser mejor? ¡No lo sé y no me interesa! Lo que me importa es que tengo al hombre que amo a mi lado rompiendo cualquier barrera que se nos pudiese haber interpuesto.


¿Y bien? ¿Les gustó el final?
Lo sé, completamente empalagoso como la miel que ocupó Kagome, pero ¡Qué le vamos a hacer!
No pude evitar colocar el final feliz.
Si creen que merezco un pequeño review... por favor... aquí abajito está listo para ello
¡Y nos vemos en la siguiente entrega!

PD: ¡Ah si! Recuerden, si alguien desea que haga una comunidad en FB de recomendaciones lemon o para que los expongamos sin temer al qué dirán, me envían un MP, con 10 lo abro...

Ahora si... (con ojitos de gato con botas) ¿Me dejan el RW?

l
l
l
l
V